Buenas "inserte su uso horario aquí"
Como ven este capítulo es jejeje bueno ya sabrán al final.
Nos leemos abajo.
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia sí.
Capítulo 13
Rosa Negra
Rin
-¿una niña?-la pregunta de Len resonó por toda la habitación. Eso no era lo que él quería.
-pues si su excelencia.-contestó riendo la matrona. Mi esposo no estaba feliz.
-fuera de aquí.-dijo él usando ese tono frio de autoritarismo propio de un duque. La pobre matrona casi salió corriendo de mi habitación. Mi pequeña hija se removió en busca de alimento, no pude evitar sonreír al verla y le di su leche.
-¿Segura que es una niña?-me preguntó con el ceño fruncido, atento viendo como amamantaba a la niña. Ya sabía que eso no era correcto y que para eso existían las madres de leche, pero yo no quería que nadie más alimentara a mi pequeña.
-pues si Len, a menos de que me equivoque o el niño venga incompleto.-casi me reí a carcajadas por su expresión.
-¿Entiendes la gravedad de esto? ¡Una niña! ¡Nuestro ducado sigue en riesgo!-grito y la pequeña comenzó a llorar. Yo la mesi en mis brazos y se quedó dormida. Mientras Len caminaba pensativo y tenso por toda la habitación.
-Len cálmate...-intenté decir.
-¿Cómo me dices que me calme? ¡Esto es grave!-me interrumpió. Bien ahora parecía un niño pequeño haciendo berrinche. Vaya ejemplo para su recién nacida hija. Torcí los ojos.
-Len, Lily es nuestra primera hija, nuestro primer intento ¿O tanto te desagrada tocarme como para no intentarlo de nuevo? -pregunté y él me miró confundido.
-No es eso...-se sonrojó y pareció meditarlo mejor.-...no, Rin. Solo yo esperaba un varón.
-y yo también...-levante mi mano pidiendo que se sentara a mi lado, cuando estuvo lo suficientemente cerca le puse a la niña en sus brazos y él la agarró un poco temeroso.- ¿No es preciosa? Alguna vez me dijiste que querías una niña que se pareciera a tu madre y a mí. Ahora tienes a esta pequeña que cumple esas expectativas y he decidido que llevará por nombre el mismo de tu amada madre.-Len sonrió.
-tienes razón, es hermosa...-me miró.-...como su madre. ¿Estas segura que quieres llamarla Lily? Podríamos llamarla como tu madre.
-no gracias...-casi temblé. Sí, yo no quería a mi madre pero eso era enteramente culpa de ella.
-será mejor que dejemos entrar a todos. Hermosas damas, tienen a todo un público allá afuera.-dijo en broma. Bien, su buen humor había regresado. Crisis superada. Mi esposo me dio a mi hija y yo la acuné, ya estaba dormida.
Len abrió la puerta y logré oír un "Adivinen. Soy el orgulloso padre de una bella niña" seguido de un murmullo alegre y varios "Felicidades"
Los primeros en pasar fueron los Honne. IA casi estaba llorando de felicidad y alegría cuando le di en brazos a Lily. Dell, reservado como siempre, solo nos reiteró sus felicitaciones a Len y a mí. Después pasó el Conde Kagene, Rei, e igualmente solo dijo felicitaciones y unas cuantas bromas a Len, una despedida respetuosa para mí y de nuevo una disculpa por haberme llamado Miku, juro que casi lo golpee cuando lo dijo. Por supuesto el Conde fue invitado a quedarse en nuestra casa esa noche, pues ya eran pasadas de la una de la mañana. Por último entró mi madre. Su vestido azul, aunque luminoso era adusto, y su cara avinagrada no ayudaba a mejorar su aspecto. Ella pidió hablar a solas conmigo, y Len desconcertado se retiró a su habitación por las puertas dobles.
Ya solas, mi madre me miraba desde los pies de la cama. Me sentí como cuando era niña y ella me regañaba sin la presencia de mi padre para que este no me defendiera. No pude evitar pegar más a Lily a mi cuerpo.
-¿No puedes hacer nada bien? ¿Una niña? Rin eres en verdad una estúpida.-dijo con un monótono tono frio. No me iba a dejar doblegar por ella, ya no. No si se metía con mi hija.
-Gracias madre, también estoy feliz.-dije y sonreí. Eso siempre le molestaba más.
-¿Que no te das cuenta que sin un hijo varón tu matrimonio sigue en riesgo? ¿No puedes hacer nunca nada bien? ¡Ah aun no entiendo cómo eres mi hija!-dijo mirando a mi bebe. Oh no.
-¿Pero qué me dices? si tu no tuviste hijos varones. Madre, mira te presento a mi pequeña Lily ¿A que es una belleza? Ya me la imagino en los salones de baile.-dije mirando a mi pequeña. Dios ya la amaba tanto. Aún más que a Mikuo, mi padre, Len o a mí misma.
-¡Yo si tuve varones!- "pero nacieron muertos" pensé, para mi madre, que yo le recordará eso era casi un insulto.-...y lo siento hija pero no puedo estar feliz por ti, al menos hasta que no cumplas con las expectativas de tu rango ¿O en serio crees que tu esposo esta feliz con una hija?-ella casi escupió la palabra "hija". No podía evitar que mis ojos se pusieran un poco llorosos. Me dolía que ella me hablara así.
-Pues en realidad, querida suegra. Yo estoy más que feliz por el nacimiento de mi hija...-la voz de Len resonó tranquila. Él estaba recargado relajadamente en las puertas dobles. Mi madre se tensó al verle. Ella siempre la había tenido mucho respeto a los hombres.-...así que le pido de la manera más atenta de que deje de hablarle así a mi esposa.
-Es mi hija.-replicó mi madre. Orgullosa y altanera.
-Cierto, aunque yo tengo más derechos sobre Rin pues es mi esposa...-dijo relajado Len mientras se sentaba a mi lado en la cama. ¿Se daban cuenta de que me hacían sentir como un objeto?-...Y si va a ser regañada será por mí, no por usted.
La cara indignada de mi madre, valía oro. Jamás nadie le había hablado así. Ni siquiera mi padre.
-Señora Megurine si usted así lo desea, está completamente invitada a quedarse esta noche aquí en mi casa. Pero le agradecería que ahora mismo me dejara solo con mi esposa y mi hija.-dijo él y mi madre indignada salió de la habitación.
-Gracias.-le dije.
-No voy a permitir que nadie te trata así, o que se menosprecie a mi Lily.-él acarició la pequeña cabeza de la bebe.-Ya es hora de dormir, querida.
Durante los cuarenta días siguientes Len ni siquiera durmió en la misma habitación que yo, pero en el día se mostraba atento e incluso cariñoso conmigo y con Lily. Al menos yo quería creer que Len realmente quería a su hija. Vamos después de todo la niña es su sangre. Poco después del nacimiento de mi hija, llegó una carta. Era de parte de los Kasane, en ella además de varias otras cosas decía que nuestra querida Teto ya estaba esperando otro hijo de nuevo, y que se esperaba que esta vez si fuera un hermano varón para la pequeña Tamar. Eso a Len le molestó, y para mi significó volver a compartir lecho con mi esposo.
Pero no me importó, la verdad, ya a este punto, realmente disfrutaba lo que hacíamos él y yo. Dos meses después del nacimiento de mi hija, yo cumplía 21 años. En mi pasado aniversario, no quise hacer nada pues por las cercanías de Kagamine Royal Hall no conocía a nadie. Pero esta vez, en Londres, sí que lo celebraríamos en grande. Además tenía muchas cosas que celebrar, el nacimiento de mi primer hijo y haber cumplido ya un año de matrimonio, en donde la mayor parte del tiempo fue feliz. Había que admitir que era una mujer afortunada, muchas chicas casadas por conveniencia generalmente no eran felices nunca con sus maridos, ni siquiera después de tener hijos.
Para el día de mi cumpleaños, fueron invitados la mayor parte de la sociedad de Londres, incluidas mis amigas Lady Begum Kamui y Miki Furukawa, también nuestros queridos primos Teto y Ted, y Lord Kaito Shion, con su esposa Meiko, y el Conde Kagene.
También lograron llegar a tiempo Lady Miriam y sus hijas. A ellas no las había visto desde el día de mi boda, y las tres se alegraron muchísimo por saber de mi matrimonio y de mi hija.
-Rin querida ¿Puedo hacerte una pregunta indiscreta?-me dijo Lady Miriam.
-dígame.
-¿Hay posibilidades de que estés embarazada?-preguntó y yo me reí. ¿Por qué diría eso?
-No lo creo, es muy pronto ¿no?-dije. Lily aún tenía tres meses de nacida. No podía ¿o sí?
-Claro que no.-respondió Galatea.
-Rin querido, lo digo porque tienes un brillo especial en los ojos.
Len
La fiesta de cumpleaños de mi esposa, sinceramente fue mejor que la fiesta de nuestra boda. También en el ambiente y nosotros mismos. Ese día, ya hacía más de un año, yo estaba molesto y Rin la mayor parte del tiempo estuvo triste. Pero este día, Rin resplandecía, brillaba. Estaba contenta, y hermosa en su vestido dorado de fiesta. Y yo, bueno, estaba complacido de poder presumir mi casa, la cual Rin ya había remodelado, y obviamente a mi bella esposa.
Entre Rin e IA se encargaron de toda la organización, todo estaba montado entre el enorme salón de baile y el jardín, y como era marzo no teníamos que preocuparnos del clima. Bailé con mi esposa, mucho. También con algunas damas que se encontraban en la fiesta. Pero como buen caballero casado me la pasé platicando con Dell y para mi desgracia con Ted. Este último, solo se la pasó alardeando sobre el embarazo de su esposa, que esperaba fuera niño. Ya me tenía harto esta situación, yo necesitaba un hijo varón.
-Oye primo ¿Esa no es tu esposa?-preguntó Ted. Nosotros estábamos en una de las terrazas en el jardín. Efectivamente, Rin estaba saliendo de la casa tomada del brazo de Rei. No podíamos escuchar que decían, solo si se notaba que Rin reía y mucho.
-Sí, es ella.-dije indiferente. No le veía razón a hacerme notar eso.
-¿Y él? ¿No será un enamorado?-preguntó de nuevo mi querido primo.
-No, ese es el Conde Kagene, mi mejor amigo por ende, amigo de mi esposa.-dije. ¿A que venía todo esto?
-pues yo nunca dejaría que mi esposa se perdiera entre la oscuridad, ni con mi mejor amigo.-dijo, y no sé porque eso si me molestó. Voltee a ver a Rin y Rei, ambos estaban entrando en el laberinto, mi esposa se veía realmente divertida en compañía de él.
-Ahora vuelvo.-dije y no di tiempo a que ninguno me respondiera. Me dirigí al laberinto ¿Que quería Rei poniendo a mi esposa en tan comprometedora situación?
Me adentré en el laberinto y traté de seguir las lejanas risas de Rin, pero de pronto pararon haciéndome frenar en seco.
-¡Rei!-oí decir a Rin. Seguí su voz. Y ella seguía repitiendo el nombre de mi amigo.
-Rei...Rei...Rei...-decía la dulce voz de mi esposa. ¿Qué carajos estaba haciendo ese idiota con ella? Comencé a pensar lo peor, corrí.
Llegué al centro del laberinto corriendo, siendo frenado súbitamente por mi cuerpo chocando contra el de otra persona, era Rin. La abrasé.
-¡Len!-me sonrió como niña pequeña. ¿Qué carajos?
-¿Estas bien?-pregunté tomándola por los hombros y ella rio.
-Sí, ¿Por qué estaría mal?-Yo la inspeccioné, su vestido estaba correctamente puesto, y su peinado impecable, sus labios estaban perfectamente pintados. Suspiré, todo estaba bien.
-¿Donde esta Rei?- pregunté, ella dudó un segundo y volteo a ver todo el lugar que nos rodeaba.
-No sé, me dijo que esperará aquí, me quería mostrar algo.-dijo. Yo la volví a abrazar ¿Cómo podía ser tan ingenua?
-¡Que hermosa y conmovedora escena! ¿Debería irme?-dijo una voz atrás de nosotros. Rei.
Rin y yo nos separamos, más yo la seguía tomando por la cintura. "No idiota, ella es mi esposa, no una de tus conquistas" pensé.
-Mira querida...-dijo mi amigo "¿querida?" me tensé ¿Por qué le decía así?-...esto era lo que quería mostrarte...-él dejo ver la rosa que traía en su mano. Esas rosas las había plantado mi madre hacía ya muchísimos años.-..¡Una verdadera y natural rosa negra!
Rei extendió la rosa en dirección a mi esposa.
- ¡Es hermosa!-dijo ella con una enorme sonrisa. Rei y yo hicimos contacto visual, y yo vi en su mirada algo que me decía lo que yo más temía, pero no. Yo no iba a competir por mi esposa, ella ya era mía.
-vamos Rin, tenemos que despedir a los invitados.-dije tomando por el codo a mi esposa.
-si, por supuesto. Muchísimas gracias por la flor.-dijo ella a Rei con una enorme sonrisa.
-Fue un placer miladi.- Él sonrió, oh y yo conocía bien esa expresión del rostro de mi amigo, como la de un león ante su presa, calculando cuando atacar. Desde que yo lo conocí, a Rei Kagene jamás le había importado si una mujer que le gustaba era casada, viuda, soltera, pobre, rica, más grande o más chica que él, e incluso si estaba consagrada a Dios. No, si a él le gustaba, tenía que ser suya. Y en ese momento a él le gustaba MI esposa, pero eso sí, yo no iba a dejar que pasará lo que Rei quería.
-vamos.-dije casi arrastrando a mi esposa de vuelta a la casa. Ah pero ya me encargaría más tarde de recordarle a ella a quien le pertenecía.
Rin
Dos días después de la fiesta de mi cumpleaños Len tuvo que viajar al norte por un asunto con la siembra de trigo, no estaba segura. El caso fue que me quedé sola en casa con la pequeña Lily y la señorita Sea -la niñera que Len contrató aun con mi resistencia a Honne estaban recorriendo la ciudad y los Kasane ya se habían marchado.
Por la tarde me encontraba en la salita de recibidor mientras leía una novela. Pensé que iba a ser una tarde común como cualquier otra. Lily estaba dormida y su niñera había salido. Así que esa tarde estaba realmente sola, y la verdad estaba en paz conmigo misma. Mientras bordaba me preguntaba sobre mi conversación con Lady Miriam ¿Sería posible que estuviera embarazada? Bien, a veces me sentía realmente mal y tenía jaquecas, pero eso era normal pues desde siempre las había tenido.
Estaba a punto de acabar el décimo sexto capítulo cuando alguien llegó, como de costumbre fue recibido por Charles y guiado a la salita en donde yo me encontraba ¿Quién sería?
Chan chan chan ¿Quién será?
¿Qué sucede entre Rin y Rei?o.o muajajaja los dejaré en suspenso pero quiero saber sus opiniones
En respuesta a lo que escribió cuti-chan, no hijita, no me han roto el corazón nunca, no soy lo que se dice muy romantica xD ¿Me creen? jajaja xD
Besitos
Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)
