Oh mis queridos, si supierais cuan estresada he estado, los profesores no me han dejado en paz, entre tareas interminables, exámenes departamentales y la idiota de mi laptop que se infestó de virus 77* ya podrías imaginaros cuán difícil mi semana. En cuanto a una preguntita que me hicieros por ahí, jejeje ¿De dónde soy? No os diré, quiero que adivináis.
Os leo abajo.
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia sí.
Capítulo 16
Reconciliación.
Rin
Conforme pasaba el tiempo Len cada vez se distanciaba más y más. Y a mí me dolía en el alma. Me sentía fracasada por no poder darle un hijo varón a mi esposo.
Los años pasaban, mis hijas crecían. Lily, gracias a la ayuda de la señorita SeeU se estaba convirtiendo en una prodigio para el piano, con solo seis años de edad. Ella era siempre adorada por Len, y me alegraba que él la quisiera pero me enojaba que con Lenka no fuera así. Y me partía el corazón que mi pequeña ya se diera cuenta del rechazo de su padre y me preguntara llorando el porqué de esa situación.
-Mami ¿Por qué papá solo quiere a Lily?- Yo nunca sabía que responderle. Ahí era en donde entraba Rei. Él siempre le decía a Lenka.
-Es que esta celoso porque eres mi ahijada y te quiero.- y ella reía. Para mi hija menor, su padrino era su padre.
Desde el nacimiento de Lenka, jamás volvió a tocarme o a dormir conmigo, salvo una vez al mes y ya. Ya no me miraba y era indiferente conmigo. Yo ya no sabía que hacer más que llorar en los brazos de Rei. Él había sido un gran apoyo para mí durante esos años.
Por otro lado, los Kasane habían tenido tres hijos más, dos niñas: Lucy y Mai, y un hijo: Ted Jr.
Mis primas Ann y Marie, las pequeñas que habían quedado huérfanas y que por ellas me había casado con Len. Ambas ahora vivían en Nueva Zelanda, en Christchurch. Se habían casado y a veces me escribían, Ann ya tenía un bebe y Marie al parecer prosperaba con su galería de arte. Mi madre por otro lado, lamentablemente había muerto hacia un año. Nunca me pidió perdón, nunca se despidió siquiera. Murió sola en su casa que gracias a mí no había perdido. Gracias a su muerte, la poca fortuna que tenía y las cinco casas habían pasado a ser mías.
Miki vivía aun con su esposo y ambos prosperaban con sus tres hijos. Megumi ahora era increíblemente rica pues Lord Meito también lamentablemente había muerto en una exploración a las Indias. Mi amiga ahora era esposa de Gumiya, ambos disfrutando del dinero de difunto marido de ella. Poco a poco nuestra relación había mejorado, aunque yo aún no estaba de acuerdo con algunos de sus argumentos. Por lo que ella me contaba, supe que Mikuo se había casado con una señorita de sociedad Lady Kaiko Shion. Me alegraba por él, la verdad no me interesaba desde hacía mucho.
Pero una noche, después de acostar a Lily y a Lenka en sus respectivas habitaciones. Decidí que ya era hora de aclarar las cosas con mi esposo. Ya basta, yo sabía que él me quería aunque jamás me lo hubiera dicho. Era hora de actuar.
Me dirigí a su habitación por las puertas que nos separaban por las noches. Las abrí y él volteo a verme confundido.
-¿Sucede algo?-preguntó dejando de lado su lectura. Él estaba sentado en su sillón y yo me acerqué a él con paso energético. Me senté en sus piernas y ni siquiera le di tiempo para actuar. Lo bese, como nunca había besado a nadie. Él no me correspondió, al contrario me apartó un poco.
-Rin, no.-dijo tomando mis manos y aunque me sentí terriblemente rechazada eso no iba a doblegarme.
-Cállate Len.-Bese su cuello.-Eres mi esposo y me debes de cumplir.
-Rin basta.-me apartó de sí. Oh no, yo no iba a dejarme.
-¿qué te pasa? Así como en algún momento tú me exigiste, ahora yo te lo exijo.-le dije. Abriendo su camisa. Él tomo mis manos.- ¿O prefieres que me busque quien me satisfaga?
Sabía que eso le dolería en su orgullo. Len me tomó la cara con cuidado.
-¿Por qué quieres esto?-preguntó con la voz ronca. Bien estaba funcionando.
-Por qué...-dudé un momento. Tenía que decirle.-...Len ya no soporto que estés lejos de mi.-acaricie su abdomen.
-¿Por qué? ¿Después de cinco años?-preguntó. Bien yo había sido cobarde. Pero ya no más.
-Quiero que volvamos a ser felices, como lo éramos antes, Len ya no quiero llorar por ti.-le dije besando su mandíbula, siempre me di cuenta de que eso le gustaba.
-¿Por mí? ¿Por qué Rin? Tú tienes ya bastante compañía.-sabía que él se refería a Rei, sabía que Len se estaba resistiendo.
-No es cierto...-susurré en su oído.-...sé que no soy correspondida, pero necesito que sepas que estoy profundamente enamorada de ti.
Él se tensó.- ¿Enserio?-su voz medio rota me dijo que ya había logrado mi cometido. Sus barreras habían flaqueado.
Me enderecé y bese sus labios. Los que me volvían loca, esta vez sí me correspondió pero la fuerza del beso residía en mí.
Él me tomo en sus brazos y me llevó a la cama, a su cama. Bese su mandíbula, su cuello, su pecho. Len me rompió el camisón, yo rompí su camisa. Pronto quedamos desnudos y no había rastro de esa timidez y ternura que tuvimos la primera vez. No, esta vez era fuerte, pasional, energético, desesperado. Tanto por mi parte como por la de él. Parecía que ambos queríamos explotar en cualquier momento.
Fue la primera vez en que realmente me concentré en él. Lo amaba. Lo necesitaba y me di cuenta cuanto realmente él me necesitaba.
Después, ambos felizmente cansados, sudorosos con la respiración entrecortada. Len me abrazaba y acariciaba mi espalda. Bien, era hora de hablar.
Me incorporé para verle, una sonrisa relajada aparecía en su rostro. Lo bese.
-Te amo.-le dije. Él me miro un instante y acarició mi rostro. Abrió la boca para responderme pero lo interrumpí.-No quiero que me digas nada. Sé que no soy correspondida y no necesito que me lo recuerdes.
-Rin...
-No, no digas nada. Solo abrázame.-le dije acurrucándome en su pecho.
-No he sido un buen esposo estos años ¿verdad?-me preguntó después de un rato. Al parecer ninguno tenía sueño.
-No me importa eso, Len. Pero si has sido un mal padre.-le dije. Él suspiró.
-Lo sé, no he sido buen padre con Lenka.
-Sé que no la quieres pero ¿No podrías siquiera intentarlo?-le pregunté.
-Rin, se nota que tú no sabes de mis sentimientos...
-Nunca me los dices.-le interrumpí.
-Yo quiero a Lenka ¿Cómo no quererla si es idéntica a mí? Incluso en su temperamento, aunque creas que no lo he notado, he visto tanto de mí en ella.-yo sonreí. Lenka era el vivo retrato de su padre. Tanta física como en actitudes.-...Y en cuanto a demostrárselo, lo intentaré, aunque no será fácil con Rei jugando con ella todo el tiempo.
Durante tres meses, parecía que otra vez nuestra vida volvía a ser igual de feliz que antes. Len comenzaba a interesarse por la vida de Lenka, y parecía que se llevaban bien. Jugaba con ambas niñas. Las llevaba a montar, y aunque a Lily no le gustaba, y Lenka al igual que Len, tenía un talento nato para ser amazona.
Mi hija menor estaba encantada con que su padre le dedicara tiempo. Juntos, diario se iban a montar, y pronto Len le regaló a Lenka un poni dorado al cual la niña llamó Gold.
Lily a veces se ponía celosa, pero era buena niña y se alegraba de que su padre quisiera a Lenka. A la vez que Lily y yo pasábamos más tiempo juntas. Bueno tanto como la señorita SeeU nos lo permitía. Esa muchacha comenzaba a molestarme. Llegué a sentir que ella se creía la madre de Lily, y a veces actuaba como dueña y señora de la casa.
Estaba pensando seriamente en despedirla, pero Len siempre se negaba.
Al cuarto mes me di cuenta, ya sin necesidad de que se confirmará que gracias al cielo estaba embarazada. Aunque Len no se enteró hasta que lo consulté con el doctor Herumi y lo confirmó.
Esta vez mi esposo no se mostró demasiado alegre. Tal vez no quería sufrir otra decepción como con las niñas. Y era comprensible, yo también estaba preocupada. Otra niña podría romper mi matrimonio para siempre.
Porque conocía a mi esposo. Después de este embarazo, si salía niña, él ya no querría intentarlo.
Pero Lily y Lenka se lo tomaron con entusiasmo. Ambas me ayudaban a arreglar la próxima habitación, durante los meses que siguieron. Mientras mi bebe crecía en mi vientre. Cada vez más y más. Incluso cuando llegó su hora, las niñas se maravillaron al sentir al que sería su hermano o hermana moviéndose en mi vientre.
SeeU, era reacia a que Lily o Lenka se me acercarán. Decía que yo decía descansar. Y en si era cierto, este embarazo me había debilitado más que los dos anteriores. No sabía la razón. A veces SeeU preparaba un té energético para mí. Pero con el paso del tiempo yo me iba sintiendo más y más débil.
Notaba a mis hijas preocupadas, a Len preocupado, incluso a Rei. Mis días pasaban entre dormir, comer, ver un poco a mis hijas y leer un rato para volver a dormir. Así que casi no tenía ni idea de lo que sucedía en mi casa.
Len
Dormía como si no lo hubiera hecho en una semana, en si era la verdad. A veces cuidaba de Rin en las noches. Sin quererlo me tumbé en el sillón de mi habitación. Ese que daba de cara a las puertas dobles que comunicaban a la habitación de Rin ahí me quedé dormido. No estoy seguro de cuánto tiempo dormí. Pero si estaba consiente de como desperté. Rin al parecer se sentía mejor, o eso me demostraba sus energéticos labios. Abrí un poco los ojos, solo para ver unos mechones rubios que cubrían mi cara. La seguí besando. Pero...algo no andaba bien.
Bueno espero vuestros comentarios gente bonita. Y daros muchísimas gracias por leerme, en serio no sabeis lo feliz que soy al tener noticias suyas. Por cierto, me ha encantado el review de (obvi de todos) I´ll be the strength in you fue hermoso, gracias y si en efecto escribo lento y torturador (como todo lo que bien se disfruta) y lamento ser la causa de vuestros desvelos. ¿Cómo os parecería poder leer la historia de Luka, la madre de Rin? Digadme para comenzar a subirlo.
Por último os mando un enorme besito a todos y me despido.
Beshitos
Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)
