chan chan chan chan! ¡Adivinen quien ha regresado del país de los muertos!

muajaja...

.-.

os leo abajo

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero esta historia si.


Capítulo 17

Dolor

Rin

Esa maldita mujer. Esa bastarda muerta de hambre. Esa ramera. Le deje entrar en mi casa. Le di un techo, un trabajo. Le otorgue la educación de mis hijas, mis pequeños tesoros. ¿Y cómo me lo paga? Besando al mujeriego de mí esposo. ¡Ja! mi esposo, mi amor. El hombre que más amo. Pero esta vez dolía más. Yo siempre supe que él nunca me había sido fiel. Que ya había pasado por una enorme cantidad de rameras, en burdeles. ¿Por qué nunca se lo reproche? porque él siempre volvía a mí, ellas nunca salieron del burdel, nunca en mi casa, nunca en su cama. Pero esta zorra...esta...

Mis piernas quieren salir corriendo, patearlo.

Mi garganta quiere gritar y sollozar, maldecirlos.

Mis manos quieren arrancarle la piel y el reseco cabello rubio a esa ramera.

Mis ojos quieren llorar, inundar todo Londres.

Mi corazón quiere salirse del pecho, siento como se empieza a desgarrar.

Pero no hago nada, estoy como petrificaba solo viendo como sus labios se funden.

El dolor en mi pecho me inunda. Me sostengo del marco de la puerta para no caer, las lágrimas comienzan a borrar mi vista. Un mareo intenso y luego... ¡Mi vientre! un dolor desgarrador, como si me estuvieran partiendo en dos o arrancándome mi barriga ¡Mi bebe! Instintivamente pongo mis manos intentando mitigar el dolor. ¡Alguien ayúdeme!

-¡Len!-digo en una mezcla de sollozo y grito de dolor. Un grito que dice todo lo que siento, todo lo que en un simple momento se rompió. No sé qué duela más, si el desgarre en mi corazón, o mi vientre partido ¿O era al revés? da igual.

Logro distinguir que se separan, y él la empuja. Pero no puedo ver que me dicen sus infieles ojos.

No sé de donde, no sé quién. Me ayuda como apoyo y me lleva directo a mi cama. ¿Será que moriré?

Len

No sé qué sucedió.

Dell me miró con aire reprobador, cerrando la puerta. Mientras IA llevaba a mi esposa que gritaba desesperada de dolor. Y así nos quedamos SeeU y yo solos en la penumbra. Ella aun en el suelo en donde la había aventado.

-¿Por qué?-pregunté. Ella sonrió un poco cínica.

-Me he dado cuenta como me miras...-dijo. ¿Eh?-...Necesitaras una esposa que cuide de ti y tus hijos.

-Para eso está mi esposa...

-¿Esa moribunda?-dice riendo. Algo aquí no me cuadra.-... ¿Quién mejor para cuidar de tus hijas, que la mujer que las ha educado desde bebes? Ósea yo. Podríamos intentarlo.

Ella se paró del suelo y se dirigió a mí contoneándose. Como una vulgar prostituta. Ahí fue cuando mi mente comenzó a unir cabos sueltos.

Rin enferma.

SeeU sobreprotegiendo a mis hijas.

SeeU no dejando a las niñas convivir con Rin.

Rin debilitándose cada vez más.

SeeU cuidando de Rin.

Solo esperaba que mis sospechas no fueran ciertas, pero...

-Tienes razón...-dije sonriendo galantemente.-...acompáñame.

Ella tomo mi mano, como si ya fuera mi esposa y confiadamente me siguió por la sucesión de pasillos, por la escalera. Hasta que llegamos a una habitación polvorienta del desván. Abrí la puerta y ella curiosa entró sin saber mis planes.

Cerré la puerta con llave, con ella adentro maldiciéndome. Más valía prevenir.

Corrí escaleras abajo, hacia la habitación en donde mi esposa gritaba de dolor. Afuera, como si fuera un deja va, estaban los Honne, las sirvientas, el mayordomo, mis hijas, y Rei Kagene. Todos como el público de los adoloridos gritos que provenían de la puerta.

-¿Ya han llamado al doctor?-dije verdaderamente preocupado. Rei se me acercó.

No lo vi venir, solo sentí sus manos en el cuello de mi camisa y mi espalda chocando contra la pared. La cara del que se decía mi amigo estaba roja de furia.

-¡Maldito hijo de puta! ¿Cómo pudiste hacerle algo así a ella?- dijo casi gritando. Fuera de sí.

-Rei por favor...-dijo Dell quitándome al pelinegro de encima.

-¿Por favor que?...-gruño Rei soltándome. En realidad parecía desesperado. Algo más que todos los demás-...Por tu culpa Len, por tu maldita culpa. ¡Rin puede morir!

Solo pude bajar la cabeza. Mi corazón empezaba a quedarse vacío.

-Yo no...-balbucee.

Rei pareció querer controlarse. Pero...no lo logró. Pronto mi mandíbula comenzó a arder por el puñetazo remitido por mi amigo.

-Solo te digo...que si le sucede algo a ella, me desquitaré contigo.-fue lo último que dijo Rei antes de bajar por las escaleras y perdérseme de vista. Él tenía razón yo solo era culpable, y en dado caso, me alegraría de que él cumpliera esa promesa.

Mis niñas asustadas corrieron a mí. Yo las abrasé a ambas.

-Papi ¿Que le sucede a mami?-preguntó Lenka.

-¿Mamá morirá como dice el tío Rei?-preguntó Lily.

Las abrasé a ambas con fuerza, incapaz de decirles algo.

Los gritos de pronto pararon, y la puerta de la habitación se abrió. ¿Ella había muerto? Sentí como si mi vida se fuera en ese mismo momento.

-¿excelencia?-preguntó el doctor Herumi.-...su esposa quiere verle. Harían bien en llevarse a las niñas de aquí.-eso me dio a entender todo. Ella moriría, por mi culpa.

IA se encargó de llevarse a mis desconcertadas hijas a otro lado.

-antes de que entré su excelencia...-el doctor me frenó en la puerta.-...lamento decirle que su esposa está muy delicada de salud. Realmente grave, pero que gracias al cielo él bebe está vivo.

-¿Niño?-pregunté. El doctor asintió. Y aunque esta podía ser la noticia más grande y alegre de mí vida. Lo ensombrecía el hecho de que el nacimiento de mi heredero vendría con la muerte de mi amada esposa. ¿Amada dije? ¡Amada!

Corrí hasta su lecho, en donde ella pálida y sudorosa me esperaba. No había sonrisa en su rostro. Solo salían lágrimas ocasionales.

-Rin...

-Cállate y escucha...-me ordenó sin siquiera verme a la cara, ella miraba un punto perdido en la habitación.-...tal vez esta sea la última vez que hablemos. Len, cuida a mis hijos y...-su voz se quebró, yo tomé su mano pero ella en seguida la retiró.-...por el amor de Dios, no os caséis con la institutriz. No permitáis que esa se acerque a mis bebes. Por favor.

-Rin yo jamás...

-No quiero oírlo...-me interrumpió. Unas lágrimas caían de sus bellos ojos.-...Ya tenéis a tu heredero, lárgate y déjame sola.

-Te amo mi bella Rin.-le dije. Y como quería besarla, hacerle saber que ella era la única, que me había atrapado su encanto, su valentía, su paciencia conmigo, su belleza, tanto externa como interna. Ella no dijo nada, solo soltó más lágrimas.

-Solo lárgate.

Los días pasaron y ella aun seguía enferma. Le comenté al doctor acerca de mis sospechas acerca de SeeU y tomó cartas en el asunto. En base a una muestra de sangre de mi esposa, descubrieron una enorme cantidad de arsénico, que casualmente encontraron en el azucarero del té de mi esposa. Por lo tanto, como la única que le preparaba té a mi mujer era la institutriz, SeeU era la culpable de intentar asesinar a Rin.

Por suerte, mis sospechas fueron correctas y los gendarmes pudieron apresar a SeeU en seguida, pues aún estaba en el desván. Las autoridades, al hacer su investigación, descubrieron que el padre de SeeU, si fue un médico, pero que por otro lado se dedicaba a dar pócimas y venenos a la gente para que estas eliminaran a alguien. Así, SeeU obtuvo sus conocimientos y trató de matar a mi amada.

En cuanto se supo esto, con las indicaciones correctas del doctor Herumi, Rin comenzó a presentar mejorías de salud. Sin embargo ella no daba crédito a nada y ni siquiera me dirigía una mirada.

Mi hijo, por otro lado, era un niño fuerte y sano, al que gracias al cielo no afecto el veneno. Era rubio de sorprendentes ojos grises, como los de su madre, y en honor a ella le llamamos Rinto. Como mi difunto suegro. Mis hijas, un tanto resentidas por la repentina marcha de su institutriz, no lograban entender que había sucedido. Pero ambas cuidaban de su hermano junto con la nueva aya. Rin a ellas tampoco les hacía caso.

Rin

Pasadas dos semanas desde el nacimiento de Rinto, comencé a presentar una notable mejoría. Pero con Len yo seguía muy enfadada, a pesar de que cada noche noté que él se quedaba a mi lado, susurrándome palabras de amor pensando que yo dormida no le oiría. Pero yo ya no confiaba en él. Y fue por eso que una mañana, yo ya estando totalmente repuesta más eso mi esposo no lo sabía pues desde hacía días yo me venía haciendo la enferma. Me levanté de la cama y tomé la maleta que desde hacía dos días tenía preparada. A esa hora yo sabía que Len ya no se encontraba en la casa. Fui a la habitación de mis hijos en donde las niñas ya estaban acabando sus desayunos. Amabas corrieron a abrazarme, felices de verme con buena salud. Le pedí al aya que nos acompañara y que preparará una pequeña maleta para Lily y Lenka mientras yo ordenada tener listo el carruaje.

El aya, Yuzuki Yukari, con Rinto en brazos, Lily, Lenka y yo nos subimos al carruaje, dejando tras de nosotras a la casa del infiel de mi esposo. Yo no quería saber más de él.


Oh My God! ¿A donde habrá ido?

vamos... chicos reviewenme

Gracias por sus lindos reviews, me encantarón, aunque hubieron personitas que me faltaron de leer (Cuuti-chan -.-)

Chicas ¿que dicen? ¿TeamLen? o ¿TeamRei?

o.O aun no escribo el final y ni yo se que pasará, sino creeanme que les daria un mega spoiler aqui xD En fin, me disculpo por haber estado tanto tiempo ausente, pero dejenme les cuento algo hermoso...Este :D capitulo :D no queria :D ser escrito :D

No es broma, el archivo se me borro/ perdió/ arruinó 10 veces :D

Y lo peor fue que se borraba desde el principio, y era o porque se trababa el celular, o se quedaba sin pila o yo de tonta le daba "atras" y pues no se guardaba T.T no fue bonito . Así que en cuanto lo acabé, lo subí, por ende ahi dispensarán mis faltas de ortografía.

En fin, os mando beshitos

Con cariño

Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)

p.d: aun no me habeis dicho de que lugar creeis que soy ;D