¡Mis bellos lectores!

¿Como os pasarón su receso?

El mio ha estado super aburrido, (P.D. Si saben de lo que hablo ¡Felicidades! Probablemente saben de dónde soy;D) O tal vez no...Bien como sea, Hoy es algo corto lo sé, no me maten, ando ocupada abriendo una nueva historia en wattpad, que agradecería si os pasaran por ella, tambien si tienen cuenta ahí podrian contactarme, pues ahí estoy más activa que aquí, ya saben ahí me llegan las notificaciones a mi cel. En fin... no os interrumpo más

Disclaimer: Vocaloid no me pertenece pero esta histria es mia.


Capitulo 18

Celotipia

Len

No podía creerlo. Más de diez meses gestionando, preparando reuniones, convenciendo gente ¿Para qué? para que el parlamento decidiera de que aún necesitaban más tiempo para deliberar mi propuesta, y mientras mis arrendatarios en huelga. Pasé mi mano por mi nuca, sabiendo que mi hogar no sería precisamente un refugio. Ahí tenía otro tipo de problemas.

Al abrir la puerta note que Charles se encontraba más preocupado de lo normal. Y extrañamente el ambiente de casa no era el mismo.

-¿Charles sucede algo?-pregunté. Mi mayordomo, un hombre generalmente decidido y fríamente profesional, por primera vez suspiró sonoramente y me miro con expresión triste.

-Mi lord, no sé cómo explicárselo pero...

-¿Pero?

-...-él guardó silencio.-...La duquesa se ha ido de la casa.

Mi expresión se mantuvo impasible ¿Qué? Eso era algo que no podía creer. Y justamente por eso, me Rei a carcajadas mientras caminaba por el recibidor.

-Eso es absurdo, mi esposa jamás me dejaría a mí y a sus hijos.-continué alegremente mi camino hacia las escaleras. Que ocurrencias tenían los criados.

-Su excelencia se llevó a los tres niños con ella, milord.-dijo Charles. Pare en seco mi andar ¿Rin en serio se había ido? Voltee a ver a mi mayordomo y de nuevo su seria expresión me revelo que decía la verdad.

-¿Cómo dejaste que esto pasara?-grite mientras me volteaba. Aunque no era precisamente al mayordomo a quien iba dirigida la pregunta. ¿Cómo yo había dejado que esto pasara?

Rápidamente subí las escaleras y me dirigí al cuarto de mi esposa. La habitación pulcramente ordenada estaba vacía, no había nada en el armario ni en ningún cajón. Está bien, comenzaba a entrar en estado de pánico. Me dirigí a la habitación de los niños...nada ¡Nada! Estaba vacía al igual que la recamara de Rin.

No, ella no podía hacerme esto. Ella tenía que volver con mis hijos, a mi casa...a mí.

Pero ¿en dónde buscarla?

Primeramente me dirigí a la antigua casa de su madre en Londres, que ahora le pertenecía a Rin. No estaba y no había ido por allí. Aunque en retrospectiva, era poco probable que buscara refugio ahí. Esa casa solariega estaba a menos de cinco minutos de la nuestra.

El día comenzaba a ponerse naranja conforme las horas pasaban. Visité a su amiga Lady Megumi Kamui. Tampoco se habían aparecido por ahí, y yo casi no salgo vivo de esa casa. Lady Kamui se puso un tanto agresiva cuando le conté que Rin se había ido y si no hubiera sido por su marido, Gumiya, ella me habría atacado con el tenedor que tenía entre las manos mientras comía pastel.

Seguidamente me pase por la casa de los Utane, Miki y su familia no se encontraban en casa, pues según me informaron, habían ido al teatro, y su única sirvienta dijo que ni mi esposa ni mis hijos habían ido a parar ahí.

Para este punto sencillamente no sabía qué hacer. Ya había ido a todos los lugares en donde probablemente ella hubiera buscado refugio. Si no es que ya no estaba en Londres. Ella tenía otras cuatro casas distribuidas por todo el país. ¿En cuál buscarla? Pero ella no se atrevería a viajar tantas millas de noche, sola con tres niños. Y no quería comenzar a pensar lo peor. No, ella no se había ido con otro. No, ella era mía, y me amaba a mí. Pero ¿Y si era cierto?

Por mera curiosidad me dirigí hacia el otro lado de la ciudad. La casa, era grande sí. Elegante...no. No podía imaginar que mi bella esposa casi terminó viviendo aquí. No quería ni pensar que ella estuviera dentro de esas paredes. Toqué la puerta esperando ver a un mayordomo. Me sorprendí al ver al hombre que desde hacía años atormentaba varias de mis noches...ojala y estuviera equivocado.

-¿Len Kagamine?-dijo confundido Mikuo, recargándose informalmente en el marco de la puerta. ¿Cómo podía ser tan campesino?-¿Qué quieres aquí?

-Vengo a buscar a mi esposa...y como tú eras un buen...amigo de ella, pensé...

Me sorprendió al oír la risa áspera del peliagua. Casi una burla, un dolor de cabeza.

-Así que por fin ella se hartó de ti.-dijo él con una sonrisa burlona en su rostro. Casi me dieron ganas de borrársela a golpes.-...No Len. Ella aquí no está ¿O creerías que la dejaría entrar aquí? ¿En dónde vivo con mi esposa?

¿Esposa? ¿Cuando? Bien al menos me alegraba de que este idiota parecía haber superado a mi mujer...Pero entonces ¿en dónde estaba ella?

-ohm...entiendo.-me voltee, para volver a mi carruaje. Tenía que continuar buscándola.

-Pero tal vez podrías buscarla en casa de su amante, de seguro que esta ahí.-me gritó Mikuo.

En seguida me voltee a verle. Él volvió a sonreír cínicamente. Parecía estar disfrutando verme sumido en esta miseria interna.

-¿Cómo dices?-le pregunté.

-Ese hombre que incluso en vuestra casa la visita.-dijo sonriendo.- Me parece que se llama...-su cara dudo un segundo, como si intentara recordarlo.-... ¿Rei?

No podía ser cierto. Tome de nuevo mi rumbo y me subí al carruaje.

¿Rei? ¿Ellos dos juntos? Pero yo no podía estar seguro de lo que el idiota de Mikuo me decía. No podía ser cierto. ¿Pero y si, si? Él había estado con ella cuando yo solo me alejaba. Él la había apoyado cuando yo solo la rechazaba. Él había estado siempre a su lado, y yo no. ¿Cómo saber que entre ellos no pasó nada? ¿Que no está pasando nada? ¿Un beso? ¿Quizá más que eso? Pero ella me amaba a mi ¿y si con lo de SeeU terminé por matar su amor? ¿Y si ella descubrió que podía ser feliz con otro? ¿Con Rei?

No quería ni pensar en esa posibilidad, pero... era una cuestión muy factible que, aunque quisiera, no podía descartar.

Le di la orden al cochero de ir a la casa de mi supuesto amigo. Recargué mi espalda en el acolchado respaldo del asiento. Ahí, solo, en la oscuridad y soledad que inundaban las calles desiertas de la ciudad de Londres, lloré. Lloré ante la inminente idea de que esa hermosa mujer a la que amaba...podría estar amando a otro en este preciso momento.


Ohh Len! ¿Cuando aprenderas? Bien espero sus amenazas de muerte...digo sus lindos y siempre cariñosos reviews :D

Los adoro y lo saben, pronto actualizaré ya verán, ya casi tengo terminado el otro.

Besitos

Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)

P.D. para los interesados en leer mis historias libres en attapd, apareco como Lenka Mockingjay tambien...les dejo el link de mi más reciente historia, solo recuerden que todas mis historias libres, comenzarón siendo un fanfic de Rin y Len, so...siempre mantengo algo que les recordará a ellos.

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