Hola! volví
os agradezzco su espera, que ahora tendrá su recompensa. Os leo abajo
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero la historia si es de mi autoría.
Capítulo 19
Opciones
Rin
Hacia tanto tiempo que no entraba a esta casa que casi no podía recordar cómo era. Sin embargo a pesar de los años todo se mantenía igual que siempre.
Ya estaba entrada la noche y sinceramente ya estaba muy cansada, pero gracias al cielo ahora íbamos a poder disfrutar de una buena cena y una cama cómoda.
-Mami ¿En dónde estamos?-me preguntó Lenka.
Mis niñas también estaban cansadas y extrañaban a su padre. Les mentí, les dije que iríamos de paseo y que su padre luego nos alcanzaría.
-Esta es una casa en donde viví por un tiempo. Ahora nos quedaremos aquí, o al menos hasta que no estemos tan cansadas.
-¡Qué bueno! Tengo hambre y sueño.- exclamó Lily.
Al menos esta noche dormiría cansada, y así no pensaría en mi esposo. Solo necesitaba pensar bien las cosas por la mañana.
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Len
-Sabría qué vendrías.-me dijo Rei en cuanto entré en su despacho. Él me daba la espalda y pude ver que estaba bebiendo.- Aunque pensé que llegarías antes.
-¿En dónde están? ¿Arriba acaso?-pregunté con un tono un tanto rudo.
Los celos, ese monstro vengativo, me están comiendo las entrañas.
-Aquí no están...ya no.-dijo mi supuesto amigo volteando a verme. Por alguna razón él se veía demacrado.
-¿Ya no? ¿Qué quieres decir con eso?
-Lenny, si hubieras llegado cuatro horas antes. Tú si habrías evitado...lo habrías evitado. Perdóname.-me dijo soltando unas cuantas lágrimas. Bien ahí me di cuenta de que Rei estaba un poco ebrio.
-¿Perdonarte por qué? ¿Qué le hiciste a mi esposa?-dije casi en grito, pero él continuaba hundido en su miseria solo balbuceando "perdón" y "tú lo habrías evitado"
-Rei ¿Te tengo que perdonar porque tocaste a mi mujer?-le pregunté casi con lastima.
Carajo, él era una de las personas que más estimaba.
Él me miro lentamente, desubicado, casi podía ver como procesaba mis palabras.
-¿Tocado?... ¡Yo no me acosté con Rin! Está bien, admito que mi reputación me precede pero ¿Quién crees que es ella? ¿Una puta? ¡No! ¡Ella es una dama!...si, una dama.-dijo con un destello de cordura...después volvió a balbucear.
-Entonces ¿Por qué he de perdonarte?
-Porque no evité que ella se fuera. Estuvo aquí, con los niños.-me dijo viendo su vaso vacío.-...Almorzamos juntos.
-¿A dónde fue?-pregunté otra vez decepcionado y fatigado ¿Ella disfrutaba imaginando esta persecución?
-No lo sé, me dijo que necesitaba pensar las cosas y que me avisaría en dónde. Que quería "comenzar el comienzo de nuevo". No sé qué quiso decir con eso.-me dijo mi amigo sirviéndose mas brandy.- ¿Sabes que soy un pésimo amigo?
-¿Cómo dices?-yo aún seguía absorto en lo que dijo de mi esposa ¿"Comenzar el comienzo de nuevo"? ¡Rin, eso no tenía sentido!
-Lenny...-sus ojos dorados más serios que lo que jamás estuvieron me buscaron.-...Me enamoré.
-¿y? eso es normal.-dije con cordialidad aunque temía de su respuesta.
-Me enamoré de tu esposa, idiota. Aunque claro, Rin jamás me dio motivos. Aun no entiendo cómo es que no la valoraste. Como es que la hiciste sufrir tanto, y cómo es posible que ella aun así, te adore.-él le dio otro trago a la bebida.-...Sabes hoy durante el almuerzo me di cuenta de eso.
¿Aún me adora? Eso incluso me hizo sonreír.
-Rei...
-ya sé, ya sé. Ella es tu esposa.-dijo él sonriendo tristemente.-y porque eres mi amigo te lo digo así. Deberías de buscarla.
-¿Estas renunciando a ella?-pregunté. Ya sabía que él gustaba de mi mujer, pero aún estaba asombrado de que él confesara esos sentimientos tan profundos. Jamás había pasado. Jamás pensé que pasara. No con mi esposa.
-No. Solo te estoy dando la ventaja, después de todo ella te ama a ti. Pero ten por seguro que en cuanto vea una oportunidad la aprovecharé.-dijo sonriendo un poco.
Idiota egocéntrico. Sin embargo yo también sonreí. Carajo, ese hijo de su santa madre a pesar de todo siempre sería mi mejor amigo.
-Hay que tener las cosas claras ¿no?-pregunté.
-Sí, y tú no deberías de estar perdiendo el tiempo charlando conmigo. ¡Vete!-dijo sirviéndose más de su bebida. Lo mire preocupado.- ¡Oh vamos! si yo estoy ebrio mañana, tu aún tendrás más tiempo para arreglar las cosas con ella. Ya luego llegaré yo.
No pude evitar salir de su mansión con una sonrisa engreída en el rostro. Ese idiota siempre sería mi mejor amigo. Y ya sabía dónde buscar a mi bella y escurridiza esposa.
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Rin
-Buenas noches mis amores-le dije a mis pequeñas Lily y Lenka.
-Buenas noches madre.-dijeron ellas cerrando sus ojos. Ambas abrazadas compartiendo cama. Salí con cuidado de su habitación y me dirigí a la mía.
Bajé las escaleras, pues aunque ya había pasado tanto tiempo, nunca jamás en mi vida yo dormiría en la habitación de matrimonio. No, no y no.
Ya toda la casa se encontraba en silencio, la señora O'Brien se había retirado a sus habitaciones al igual que el resto de la servidumbre. Fue extraño, ella casi se comportó tierna y cariñosa cuando vio a los niños. Aunque de todos modos, no nos íbamos a quedar mucho aquí, mañana partiríamos a Kent y de ahí...no lo sabía todavía pero no quería ver a mi esposo, aunque era probable que él empezará a buscarnos por la mañana, él pasaría el día en Londres y nosotros estaríamos viajando, solo esperaba que no se le ocurriera llegar a Kagamine Royal Hall.
Aunque tal vez, él no pensaría en esta casa, sabe que yo la odio ¿Por qué vendría aquí buscando refugio? y justamente por eso, heme aquí.
Antes de entrar a mi habitación, pasé a ver a Yuzuki y a Rinto, ambos dormían tranquilamente en la que en su momento fue habitación de mi amiga Miki.
Bien, no quedaba nada más que hacer y yo no podía dormir.
Entré a mi habitación, fría como siempre, parecía que nada hubiera cambiado, casi podría imaginar que Len llegaría en cualquier momento, abriría la puerta y me besaría con tanta fuerza como para derretir el polo norte, y yo solo lo seguiría sumisamente.
¡Basta! ¡No debes pensar en eso, Rin!
No debí venir a esta casa que me traía tantos recuerdos. No quería dormir, no quería ni siquiera acostarme en esa cama en donde...sentí mis mejillas arder...bueno no necesito explicarlo. Me senté en la silla suspirando. Esta noche iba a ser más difícil de lo que pensé.
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Len
Después de cuatro horas pude ver Kagamine Royal Hall, imponente, esplendida y frívola. Si todo esto se arreglaba, juro que la venderé.
Sé que Rin odia esta casa, la odia porque en cada pared está impregnada la esencia de Miku. Por eso sería el último lugar en donde ella pensaría que yo la buscara. Pero las palabras de Rei me dejaron pensando ¿Comenzar el comienzo? Solo ese lugar puede ser aquí.
¿Y si me equivocaba?
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Rin
Me senté en la silla del tocador. Mi reflejo había cambiado tanto desde la última vez que ese espejo y yo nos habíamos visto las caras.
Todo este silencio, mi insomnio y el envenenamiento de esa loca, habían dejado mi rostro pálido y con unas ojeras significativas.
Suspiré ¿Estaba haciendo bien al huir de esta manera?
Un crujir afuera de mi ventana me alertó ¿Ya estaría loca?
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Len
La puerta de entrada estaba cerrada. Y era lo suficientemente tarde como para que algún sirviente pudiera oírme. ¡La ventana!
Si había una ventana que siempre estaba abierta, esa era mi entrada.
Me dirigí a la parte trasera de la casa, y ahí estaba. Como lo supuse, estaba abierta. La ventana de la recamara de Rin.
Si no estaba erróneo, la vería dormir hasta que despertara y pudiéramos hablar. Tal vez incluso pudiera yo dormir un poco.
Me abrí paso en la habitación, pasando por las cortinas y lo que menos esperaba ver era la cara atónita de mi esposa, mirándome desde el tocador.
Ambos nos quedamos viendo sorprendidos.
Pero ella miró la puerta, solo un segundo y en seguida supe su siguiente movimiento.
Ella salió disparada hacia la puerta, quería volver a escapar de mí.
Me apresuré y en el pasillo la tomé de la cintura y la levanté.
No podía dejarla irse de nuevo.
-¡Suéltame! ¡No me toques!-gritaba ella mientras la regresaba por la fuerza a la recamara.
-Deja de patalear Rin.-le respondía yo.
-¡No! Suéltame Len ¡Auxilio! ¡Ayuda!
-grita todo lo que quieras. Nadie te oirá.-y como si estuviera el destino retando a mi palabra, de la puerta paralela apareció la nueva niñera, Yuzuki Yukarí. Aturdida, el aya nos miraba entre escandalizada y divertida.
-¡Yuzuki! Ve a buscar ayuda.-gritaba mi esposa tomándose del marco de la puerta.
-Señorita Yukari...-dije jalando a Rin.-...que nadie nos moleste hasta que ambos salgamos de aquí.
-¡No le hagas caso!-gritaba Rin.
- No importa cuánto mi esposa grite...-logré meter de nuevo a Rin a la habitación y la aventé, algo fuerte, en la cama. Después me dirigí a la puerta.-...que nadie nos moleste.
Cerrando la puerta con seguro, me giré hacia mi esposa. Rin me veía enojada, furiosa, sentada en el centro de la cama con las rodillas en el pecho.
Me senté al pie de la cama. Solo esperaba que no volviera a salir corriendo.
-Tenemos que hablar.-le dije mirándola a los ojos.
-No quiero.-replicó como niña molesta.
- Rin no seas tan testaruda. Estoy cansado.-me recosté en la cama. Había sido un largo día y ahora que la había encontrado toda la tensión había desaparecido.
Pero como a mi esposa le encanta hacer lo que le digo, y odia hacerme contrariar. Volvió a salir corriendo, ahora hacia la ventana.
Por suerte yo era más rápido y ni siquiera alcanzó a bajarse de la cama. La tuve que acorralar con mi cuerpo y la cama y tomarla de las muñecas.
-¡Suéltame!-gritó ella, mientras se contorsionada abajo de mí. Suspiré.
Al cabo de unos minutos en donde ella se contorsionó, me pateó, me insultó y gritó. Por fin y gracias al cielo se quedó quieta.
-Al menos quítate de encima que me aplastas.-me dijo.
-Lo lamento pero no me arriesgaré a que salgas huyendo de nuevo.-le dije apresando también sus piernas con las mías.
-¿De qué quieres hablar? Aquí no hay nada de qué hablar. Mejor vete con cualquier otra, al cabo que de esas no te faltan y a mi déjame tranquila.
-¿Esperabas que yo me quedara muy feliz en casa, mientras tú y mis hijos se habían ido a quién sabe dónde?-pregunté. Sus ojos se estaban empezando a poner llorosos.- Rin, sin ti y los niños no hay casa para mí a la que pueda llamar hogar.
-ohm cállate, ya no te creo.-ahora sí, sus ojos grises dejaron salir unas cuantas lágrimas.
-Pues deberías creerlo. Tienes que saber que entre la señorita SeeU y yo nunca hubo nada.-acerqué mi cara a la suya. Quería besarla.
-No te acerques tanto Len ¿Cómo estaré segura de que no confabulaste con ella para matarme? Sé que nunca te agradé.-me dijo volteando la cara. Me sorprendí ¿Me estaba tachando de asesino? Bien eso dolió.
﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏
Rin
-¿Crees que sería capaz de hacer algo así?-me preguntó dolido. Realmente no creía eso. Solo necesitaba una buena excusa para estar molesta con él. Para no rendirme a la tentación de besar sus labios, tan cercanos a los míos. Para no dejarme llevar.
-No, no lo creo.-dije la verdad sin poderlo evitar. Sus ojos me atrapaban y no me dejaban mentir. Imposible.
Él sonrió.
-Entonces no digas tonterías.-dijo con esa sonrisa de autosuficiencia. Maldita sea, me iba a besar. Y quería ser besada. ¡No! No debía dejarlo.
-Len, no.
-Así como tú me lo exigiste alguna vez, ahora yo te lo exijo.-me dijo sonriendo. ¡Cínico! Usar mis palabras contra mí.
-Conmigo no tendrán el mismo efecto esas palabras de cómo lo tuvieron contigo.-dije retándolo.
-Tal vez no, pero si te beso...
Sus palabras quedaron volando en el aire, mientras sentía sus labios cálidos sobre los míos. Mi perdición. No pude evitar responderle, dejarlo besarme como quisiera.
Él soltó mis muñecas y rápidamente dirigió sus manos a mis caderas. Las mías, como si tuvieran vida propia, viajaron hasta su cuello y se enterraron en su cabello.
-No te puedes quedar aquí.-le dije separándome de él.
-Soy tu esposo.-dijo dirigiéndose a atacar mi cuello. No, no, yo necesitaba espacio.
-Len, no...Yooo
Perdí el hilo de mis pensamientos cuando sus labios comenzaron a bajar por mi clavícula derecha.
-No, espera.-dije parándome de la cama. Basta, no podía dejarme llevar así.
-¿Qué sucede?-me preguntó, no molesto, si no triste como si hubiera hecho algo mal.
-Len...-dije con la respiración entrecortada.-...yo necesito pensar bien las cosas. Por eso me fui de la casa. Necesito espacio.
Durante unos segundos que parecieron eternos, él solo me miro.
Se levantó de la cama y me abrazó.
-Buenas noches.-me dijo, y después beso mi frente y salió de la habitación.
Tenía tan revuelta la mente, tanto como estaban ahora las cobijas de mi cama.
﹏︴﹏︴﹏︴﹏︴﹏︴﹏︴﹏︴﹏︴
Durante el desayuno, mis pequeñas hijas estaban encantadas de encontrar a su padre sentado a la mesa con nosotras. Pero fue una tortura, actuar frente a ellas que todo estaba bien.
Por la tarde, Len aún no me presionaba, ni siquiera había tocado el tema de la noche pasada. Para las niñas, todo estaba correcto. Pero yo sabía que bien apareciera la luna y hubiéramos terminado la cena, tendríamos que hablar.
Pero todo se trastorno cuando nos fue anunciada la visita del Conde de Dankworth.
Rei apareció en la estancia, contento y con una considerable dotación de chocolate para las niñas.
Ellas encantadas recibieron a su tío, pero había cierta tensión entre Rei y Len, y yo tenía la sensación de estar en medio de todo eso.
Genial, otra preocupación más.
-Niñas ¿Por qué no van arriba? Tengo que hablar de algo importante con sus padres.-dijo el pelinegro. Lily solo asintió triste. Y Lenka, rebelde como siempre, se negó, entonces su nueva aya se la tuvo que llevar cargando.
El terrible silencio incómodo inundó la habitación. Y cada uno de nosotros nos encontrábamos en lados opuestos del cuarto, como en triángulo.
Yo simplemente no quería estar ahí.
-Bien los dejaré solos para que pueden hablar.-me medio paré de mi asiento.
-No.-me dijeron ambos. Yo ni siquiera sabía que rayos estaba pasando pero este par parecía saberlo bien. Inmediatamente me volví a sentar.
-¿Alguno podría explicarme que está pasando aquí?-pregunté.
Len miró a Rei.
-Supongo que ese seré yo.-respondió este mirando con sus dorados ojos a mi esposo.- Lo que sucede bella Rin...-me miro. ¿Por qué me llamaba así?-...es que en esta habitación hay dos hombres a los cuales tu les causaste un serio problema.
¿Yo?
-¿Cómo dices?-pregunté.
-A lo que se refiere mi amigo es que aquí tienes a un par de hombres, casi hermanos, que están disputando pues ambos se enamoraron de la misma mujer. Con la diferencia que uno es el esposo de dicha mujer.-dijo mi esposo.
Hacía muchísimo tiempo, que no oía hablar a Len así, tan frio, tan intimidante.
¿Amor dices? Len ¿De qué estás hablando?
¿Rei Kagene enamorado? ¿De mí? ¿Ellos dos disputando mi cariño? ¿Qué clase de broma era esta?
No pude evitar reírme. Era una situación ridícula.
-¿Por qué te ríes Rin? No es gracioso o un chiste.-me reprochó Len.
-¡Oh mujeres tan crueles! Porque eso eres bella Rin.-dijo dramático Rei.- ¿Qué no ves que con tu risa, igual nos matas, igual nos hechizas?
Esperen, eso último sí fue en serio. ¿Esto no era una broma de mal gusto?
¿En qué clase de lio me he metido?
Los miré a ambos. Parecían esperar una respuesta.
-¿Quieren saber que decido? ¿A quién elijo?-pregunté incrédula.
Ambos solo me miraron expectantes. Esto no podía ser cierto.-Esta situación es ridícula, imposible. No pueden estar hablando en serio.
Ambos seguían viéndome. Por un lado tenía al mayor mujeriego de Inglaterra, viéndome esperanzado.
Por el otro, estaba mi esposo, tenso y serio...mortalmente serio.
-¿Qué quieren que responda?
-Que me elijes a mi.-dijo Rei.
-Que te quedas conmigo.-dijo Len.
Ambos al mismo tiempo.
Así yo no podía manejar la situación.
-Miren aquí no hay nada que pensar. Pero necesito hablar con cada uno por separado...juntos son demasiado intimidantes.-exigí.
Ambos se miraron extrañados, sin embargo fue Len el que salió de la habitación.
-Rin...
-No Rei.-lo interrumpí.-...Sabes que soy una mujer casada. Y entre nosotros nunca ha habido nada.
-Lo sé...-él sonrió tristemente.-...pero no lo pude evitar. Tú jamás buscaste algo conmigo y tal vez por eso y por verte vulnerable fue que desarrollé estos sentimientos por ti.
-Pero estoy casada.-finalizó.
-Pero existen los divorcios.-puntualizó.
¿De qué estás hablando?
-Rei yo no podría dejar a mis hijos. Y si me divorciara no podría volver a verlos nunca. Lo sabes.- dije algo desesperada.
- Lo sé, y también sé que si me elijes tendrías que sacrificar mucho por mi
-¿De qué hablas?-pregunté. Él se sentó a mi lado y tomó mis manos entre las suyas.
-Rin...mañana zarpa un barco hacia Christchurch, Nueva Zelanda. Ahí, partiré yo mañana.
-Rei ¿Por qué?-pregunté preocupada. Después de todo él era mi amigo.
-Tengo que regresar allá.-él se acercó más a mi.- Si tu así lo quieres, mañana zarpamos a las cinco de la tarde, y hay un camarote ya comprado para ti. No te lleves nada, yo te conseguiré lo que necesites.
-Rei yo no...
-Solo piénsatelo.-me interrumpió.-... Si no llegas, me iré sabiendo que estas completamente segura que serás feliz aquí con Len, y eso me basta para serlo yo también. Solo te pido que me prometas, que si tienes aunque sea una duda de Len, te vayas conmigo.
-Rei no...
-Te estoy dando opciones Rin. No las niegues.- diciendo eso. Tan rápido que no pude hacer nada, él besó ligeramente mis labios. Un simple roce que tan rápido como llegó se fue.
-Me despido bella Rin.-Él se paró del sillón y salió de la habitación dejándome completamente aturdida.
Hola si, interrumpiré un momento hoy. Como sorpresa, aquí abajo hay otro capítulo de esta hermosa historia. so…..
Los leo abajo, solo intenten no querer matarme.
Capítulo 20
Christchurch
Rin
-¿Estás bien? - la voz de Len me sacó de mi ensimismamiento.
-¿Por qué lo preguntas? - Aún estaba aturdida por lo que Rei me dijo. ¿Opciones? Una mujer decente no tiene opciones.
-Te vez pálida. ¿Debería preocuparme? - dijo él sentándose a mi lado, justo como Rei.
-Tenemos que hablar, Len. - le dije mirándolo a los ojos.
Rei
El mar se abría frente a mis ojos, azul, enorme. En la cubierta del Gedeón, la gente se dirigía perezosamente a los camarotes, pronto partiríamos hacia Christchurch, Nueva Zelanda, al otro lado del mundo...y ella no llegaba.
Eso significaba que ella se quedaría, aquí con su esposo, con su familia. Pero que idiota de mi parte por tener la esperanza de que ella llegaría, que abandonaría su casa, a Len, a sus hijos. Por más problemas que Rin y su marido pudieron haber tenido, era imposible que me tomara en cuenta.
-Disculpe señor, pero me temo que ya se tiene que dirigir a su camarote, son órdenes del capitán.- me dijo un marino subordinado.
Sin mirarlo siquiera me dirigí al capitán Morrison, el cuál afortunadamente era amigo mío.
-Jonathan...-le llame.
-Mi señor conde.
-Sé que ya es hora de partir pero me temo que tendré que pedirte un poco más de tiempo, espero a una persona.- le dije, no pude evitarlo, aún esperaba que ella llegará.
Jonathan Morrison me miró compasivo, tal vez se imaginaba que esperaba.
-solo cinco minutos más, después de eso no podremos retrasarnos más.-me dijo y con una palmada en mi espalda se retiró. Por la barandilla aún veía el puerto, solo un carruaje, solo una persona, por favor.
Y como si mis plegarias fueran a ser cumplidas, arribó un carruaje...el de los Kagamine.
Rin salió del carro, esplendida en su vestido blanco y verde, hermosa igual que siempre. En serio, casi lloré al verla. ¡Ella había venido! Salí corriendo a su encuentro.
Me buscó con la mirada, y al verme sonrió.
Esa sonrisa mató todas mis esperanzas, todas mis ganas de abrazarla y besarla, su sonrisa era compasiva, de disculpa, diplomática. No era de felicidad, o nerviosismo como yo esperaba.
-Rei...-me dijo en cuanto me acerqué.-...no es lo que piensas.
Ahí entendí todo. No pude decirle nada, mi mente se había quedado en blanco.
-yo...yo...Rei, no sé cómo disculparme por esto. Yo no quiero lastimarte. Mi única excusa es que verdaderamente amo a mi esposo, Len es... Gracias por quererme, por siempre haber estado para mi durante todo este tiempo, no sabes el gran apoyo que fuiste...yo...-dijo ella retorciendo sus manos, es ese hábito nervioso que siempre hacía y que yo encontraba adorable.
-¿Por qué has venido Rin?-le pregunté. Ella me miró culpable.
-No podía dejarte desaparecer así, sin que supieras que te aprecio mucho...
-Eso lo tengo claro.- le dije interrumpiéndola. Para este punto me estaba molestando ¿No le dije que viniera solo si se iba a ir conmigo?
-Rei, sé que aunque no es mi intención, te estoy lastimando. Pero no podía dejarte ir sin que te dijéramos adiós.- dijo.
-¿dijéramos?
Ella miro hacía el carruaje y yo seguí su mirada. Len se estaba bajando del carro.
Él se situó junto a su esposa...su esposa. Sí, dolía.
-No podía dejar ir así a mi mejor amigo.-dijo él.
Después de reflexionarlo un poco, me di cuenta que Rin estaba feliz, se veía es sus ojos cuando miraba a Len. Si ella era feliz yo también lo era.
-¿A pesar de todo soy tu mejor amigo?-le pregunté.
Ese idiota sonrió y me abrazó.
-Por supuesto que sí, te deseo un buen viaje.-dijo Len volviendo a abrazar a su esposa.
Sonreí.
-Claro ya no os estorbaré.- él también sonrió. Mi amigo lo seguiría siendo.- siempre seré vuestro amigo Len, y también tuyo Rin.
Ella sonrió.
-Rei sé que no tengo cara para pedirte nada pero, si no es mucha molestia, como amiga necesito que me hagas un favor.-dijo sacando del bolsillo de su vestido un sobre blanco con una dirección escrita en un lado.- Ya que vas hasta allá, necesito que le entregues esto a una de mis primas que según sé, vive en Christchurch.
Tomé el sobre, este decía: "Rosalie Emma E. Wilson, King's Valley Street #27-3, Christchurch, Nueva Zelanda." por un lado, por el otro decía: "Rin Marie Megurine de Kagamine, duquesa de Amaton, william's town Street #508, Londres, Inglaterra."
-¿Megurine? - pregunté.
-Es mi nombre de soltera, no creo que Rosie me identifique con mi nombre de casada.
Miré mi reloj, mierda Jonathan iba a matarme.
-Es tiempo de que me vaya.
Rin
-¿Estás bien? - la voz de Len me sacó de mi ensimismamiento.
-¿Por qué lo preguntas? - Aún estaba aturdida por lo que Rei me dijo. ¿Opciones? Una mujer decente no tiene opciones.
-Te vez pálida. ¿Debería preocuparme? - dijo él sentándose a mi lado, justo como Rei.
-Tenemos que hablar, Len. - le dije mirándolo a los ojos.
-Sé lo que Rei te dijo.-dijo él tomando mi mano.
-¡sabes lo de Christchurch! ¿Por qué no me lo habías dicho?-pregunté. Yo merecía saberlo desde antes.
-¿Qué de Christchurch? ¿De qué hablas Rin? Yo me refería a lo que Rei siente por ti.-pude ver la confusión en el rostro de mi esposo. Ohm entonces no sabía.
-Me pidió que me fuera con él, mañana a Nueva Zelanda.
-¿Te iras? - me preguntó sin soltar mis manos.
-¿Debería quedarme? - le dije. Ambos nos mirábamos a los ojos. Yo quería que él no me sintiera segura. Sin embargo, yo ya había tomado mi decisión.
Len solo me miro un momento y soltó mis manos.
-No quiero ser de esos hombres que tienen un matrimonio insoportable y una esposa amargada, no quiero que estés conmigo solo por estatus, o por tus hijos y que estés aquí en contra de tu voluntad, quiero que te quedes porque quieres quedarte, porque me amas. Pero si todas mis acciones te han arrojado a los brazos de él, yo... - se le quebró la voz. Fue la primera vez que vi sus ojos llenarse de silenciosas lágrimas. Fue la primera vez que él lloró frente a mí.-...Rin, sé que desde el principio no he sido un marido adecuado, que he sido un patán la mayor parte del tiempo estos años, pero este patán te ama con su alma y no soportaría tener que dejarte ir. Pero si eso es lo que quieres, yo mismo te llevaré al muelle.
Me miró. Esa mirada penetrante, hipnótica, que en un principio me intimidó pero luego me enamoró. Esos ojos llorando por perderme.
Yo no iba a irme, no iba a dejarlo. Porque simplemente lo amaba.
Porque él había desecho mis barreras.
Porque yo había peleado contra todos sus fantasmas, y había ganado.
No iba a dejar mi premio tan fácilmente.
-Len... - bajo su mirada, derrotado. Sonreí.-... Amor, no digas tonterías.
Muy bien, lamento informarles que este no era broma, este es el último capítulo, si a mí también me tomo por sorpresa. Pensé que podría sacar más, pero no.
En fin, fue un buen proyecto y agradezco todo su apoyo.
De nuevo muchas gracias a todos por leerme. Son lo máximo.
Por otro lado, chan chan chan... Escribiré la historia de Rei/ Reed Collingwood (en wattpad)
Ohh sí, me enamoró demasiado como para escribirle algo chulo. Pero primero tengo que pensar en el titulo (^_-) pd. Acepto sugerencias.
También tengo pensado empezar con la historia de la madre de Rin/ Ana (en wattpad). Si, y explicarles porque era tan mala :3 Esta se llamará "Diario de una condesa"
¿Que os parece? Aunque aún no sé si publicarla aquí.
En fin, de nuevo muchísimas gracias.
Besos
espero leerlos luego.
Atte.
Lenka Mockingjay (LeaM para los amigos)
