¡Hola nuevamente! Sé que ayer subí capítulo pero algo ando inspirada y decidí subir la primera parte de este siguiente capítulo.

Poco más de la mitad es narrado nuevamente del Gaiden de Deuteros, pero con leves intervenciones de Liv/Mirai en la batalla de Deuteros y Dègel contra los Berserkers y contra Ema y Kokalo, después viene el inicio de la llegada de Liv/Mirai al Santuario donde finalmente comenzará a conocer a los Goldies, por eso es que el capítulo tendrá (posiblemente) más de dos partes.

Quiero aclarar que el capítulo seguirá siendo narrado por Liv/Mirai para hacer más entretenida y fácil la redacción del capítulo.

Bueno, sin más que agregar por el momento. ¡Espero que disfruten el capítulo!

P.D.: El nombre del capítulo es demasiado largo, por lo que no lo pondré en la barra del buscador, pero si tiene título como los demás capítulos.


Capítulo tres
La sombra color dorado/Conociendo a los caballeros dorados parte I

Me mantuve al pendiente de todo lo que Dègel decía mientras interrogaba a Deuteros, era obvio que el peliazul no delataría a su hermano mayor; sin embargo, ¿por qué defenderlo cuando él mismo sospechaba de que su hermano había sido el atacante de las pitonisas en Delfos? No lo comprendía del todo, pero no podía existir una mayor lealtad que la que él le profesaba a Aspros a pesar de todo lo que malo que estaba haciendo.

— Escucha, iré directamente al grano. Hace días tu hermano mayor fue a Delfos. Las pitonisas desaparecieron, dejando como pista solo un rastro de sangre.

— ¿Y por qué habría yo de saber algo?

Mala respuesta. Dègel es el caballero más analítico e inteligente del Santuario, a este paso Deuteros solo se echará la soga al cuello. Genial, a bendita hora me vengo acordando de todo esto. Tu solo sigue observando tras la roca, Liv.

— ¿Entonces fue Aspros? Ya que hasta donde sé, él es el único que posee esa habilidad.

Deuteros no dijo una palabra, solo se limitó a escuchar y mirar con desprecio a Dègel.

— La verdad yo siento respeto de su conocimiento y de su habilidad como caballero y me gustaría más que nada que se tratase de una clase de error… pero…

El peliazul agacho la vista, para seguidamente interrumpir al caballero de Acuario.

— Veo que no hay razón para mostrar la existencia que posee la misma habilidad. ¡Muy bien! ¡Veo que los métodos del Santuario jamás cambiaran! ¡Siendo así lo superaré con mi poder!

Deuteros elevó su fuerza y se deshizo del ataque que lo mantenía congelado en su mismo lugar, el caballero de Acuario tuvo que hacerse a un lado ante el gran poder que comenzó a emerger del menor de los gemelos.

— ¡Imposible! ¡Rompió el Koliso!

Mientras esquivaba los ataques de su contrincante, Dègel no pudo evitar sorprenderse ante el enorme poder de su contrincante.

— En un instante se valió de los músculos de su puño. Este hombre…aún sin armadura es demasiado fuerte.

— ¡Muere Acuario!

No pude evitar soltar un pequeño gritito cuando el geminiano estampo contra una enorme roca al santo de Acuario; por un segundo pensé que realmente lo había matado, sin embargo, al ver la escena del ataque, me quedé sorprendida y realmente aliviada por la vida de Dègel. Una gruesa capa de hielo había atrapado el brazo derecho de Deuteros, dejándolo inmóvil nuevamente. Dègel miró con molestia a Deuteros antes de seguir con su ataque.

— ¡Escudo de Hielo! ¡La pared de defensa de hielo que ni varios caballeros dorados pueden romper! ¡Estás atrapado, Deuteros!

El enorme escudo de hielo comenzó a cerrarse sobre el cuerpo de Deuteros, cubriéndolo casi completamente cuando habló.

— En ese caso… ¡mátame!

La expresión mía y de Dègel cambió súbitamente. ¿En realidad prefería morir por su hermano que decir la verdad de sus actos?

Este hombre en realidad ama a su hermano.

— ¡Por haber matado a las pitonisas! De todas maneras me darán la pena capital, así que da igual.

— …No…

De repente el escudo de hielo comenzó a desaparecer, dejando libre a Deuteros quien lo miró sorprendido.

— ¿Por qué me liberas del hielo?

— …Porque tú estás mintiendo — salvado. Deuteros lo observo con los ojos sumamente abiertos a causa de la impresión — No te mataré, te pondré oficialmente en manos del Santuario.

— ¡Pero no puedes…!

— ¿Crees que le causarás problemas a tu hermano de saberse de tu oculta existencia? Ciertamente tu existencia es un milagro, pelear en igualdad de condición sin llevar armadura contra mí que llevo una armadura dorada. Un hombre así no puede ser ningún pecador, sino un hombre que protege a uno más fuerte. Y esa es la más terrible de las verdades.

Suspire aliviada para después esbozar una pequeña sonrisa. Deuteros se mantuvo callado, pues había sido descubierto por Dègel, quien a pesar de tener que cumplir una misión decidió darle un voto de confianza a Deuteros. Ciertamente su nombre hace referencia a su cálida personalidad.

Un temblor sacudió el lugar, haciéndome tambalear y sujetarme de la roca para no caer. En el centro de la arena de combate se comenzó a crear un enorme cráter, destruyendo el suelo de la zona. Los dos hombres observaron impresionados la arena de combate, preguntándose qué era lo que estaba ocurriendo.

— Se formó un cráter repentino en la arena de combate.

— Me pregunto ¿qué lo habrá ocasionado?

— Imposible… esos son ¡Los fantasmas de la arena de combate!

De los cráteres comenzaron a surgir guerreros decapitados, aterrándome a más no poder.

De-Demonios. Nunca me han gustado los fantasmas. ¡NUNCA! Esto parece sacado de una película de terror, ¿por qué a mí?

Inconscientemente recordé una de las pocas veces que mire películas de terror en mi otro mundo. Mi hermano apenas contaba con escasos trece años y yo tenía diez, nuestras primas le habían recomendado a Owen mirar la película del Exorcista; sin embargo, como no quería verla solo yo me ofrecí a verla con él, diciéndole infantilmente que yo lo protegería. Gran error. Después de ver la película pase casi un mes completo durmiendo en la habitación de mis padres a causa del miedo. Recuerdo que no pude dormir sola hasta los catorce años, esa película me había creado un trauma enorme y desde entonces odio ese tipo de películas. Esto era revivir mis horribles momentos viendo filmes de terror.

— Imposible, ¿en verdad se trata de los Berserkers sellados en está arena de combate?

— ¿Pero, por qué ahora?

De pronto los Deuteros y Dègel se vieron rodeados por los cuerpos sin cabezas y la temperatura del lugar comenzó a elevarse.

— ¿Qué sucede? La temperatura en la arena de combate está incrementando. No, la arena comenzó a fundirse, el aumento proviene de…

— Esto es…

De repente otra explosión surgió de la nada, pero esta logro alcanzar al peliazul y al peliverde que dejaron escapar gritos de dolor ante el ataque. Los cuerpos decapitados comenzaron a exclamar alegres a pesar de que no tuvieran cabeza ni una boca con la cual articular palabra. Escalofriante.

Dègel trato de reincorporarse lentamente mientras analizaba la situación y a sus oponentes. Dedujo rápidamente lo que el calor significaba, su rostro estaba lleno de quemaduras leves y heridas; sin embargo, Deuteros estaba peor. El caballero de Acuario se puso a un lado de Deuteros, tratando de cerciorarse que siguiera con vida ya que su cuerpo había recibido el ataque de lleno al no poseer ningún tipo de protección más que sus ropas.

— ¿Te encuentras bien, Deuteros? — no recibió respuesta — es inútil, recibió las llamas directo en su cuerpo.

De la nada surgió un sujeto gigantesco y de apariencia corpulenta, emanando más calor que la arena de combate.

— Las llamas provienen de ese hombre…que enorme poder tiene.

Deuteros trato de recobrar la compostura, pero a causa de sus heridas no le fue permitido levantarse. Seguía observando desde lejos; sin embargo, suelo ser tan imprudente que… cuando veo a alguien en problemas corro a tratar de ayudarle aunque muchas veces no pueda hacer nada o sea un estorbo. Así que deben de salir de esta, por favor.

— Aun no te muevas. Tienes terribles quemaduras por todo el cuerpo, no te esfuerces.

— No me importa… ¡Yo iré! — el peliazul se levantó del suelo a duras penas, dejando a Dègel atrás mientras le gritaba.

El hombre corpulento comenzó a hablar mientras Deuteros se dirigía a él. El sujeto comenzó a gritar lo que había vivido y el cómo había visto como decapitaban a su hermano frente a sus propios ojos. Lanzó un ataque hacía Deuteros, quien apenas se podía mantener de pie pero justo antes de que el ataque lograse alcanzarlo, las cabeza que había lanzado el sujeto corpulento se habían convertido en hielo. Dègel apareció detrás de Deuteros para reforzarlo.

— ¿Qué pretendes?

— ¡Ni creas que te dejare hacerlo solo! No son solo los Berserkers…sin una armadura y con esas heridas, ya estás perdiendo. Además, ese sujeto y su hermano, el guerrero decapitado del que habló… supongo que son los hermanos de la calamidad del ejercito Ephodos de las llamas.

— ¿Y qué con eso? ¿Acaso no soy yo el sospechoso del asesinato de las pitonisas? — Dègel lo miró con seriedad.

— Tú no lo hiciste, ¿cierto? Sin embargo hay algo sobre lo que debo interrogarte, pero por ahora unamos fuerzas. Te dejare con vida y te llevare ante el Patriarca, aunque sea solo ahora confía en mí.

Ambos se regalaron una mirada de seriedad, confirmando así el pacto que tendrían al menos hasta finalizar con la pelea. Dègel levanto un muro de hielo frente a él y Deuteros; sin embargo, el sujeto atacó el escudo de hielo de Dègel con su espada y lo atravesó.

— ¿Qué son estas llamas? ¡Están disolviendo el Escudo de Hielo… es inaudito!

— ¿Quieres que te lo diga? ¡Nuestras llamas son las llamas del Señor Ares! ¡Este delgado hielo…no es nada! ¡Cortare en pedazos esa armadura dorada!

— ¡Déjate de tonterías!

Tanto Dègel como su contrincante se preparaban para atacar, el segundo estando más cercas de golpear a Dègel; sin embargo, Deuteros se puso en medio de ambos y bloqueo el ataque que iba dirigido al caballero de Acuario mientras que ambos, Dègel y el sujeto, lo miraban sorprendidos.

— ¿Qu…?

— ¡Vaya!

El bozal de Deuteros cayó al suelo, aun con todas las heridas que su cuerpo presentaba, él aún seguía de pie y tenía la fuerza suficiente para pelear. Una atisbo de decisión en su voz me dejó convencida de lo que haría, finalmente estaba dispuesto a dejar de existir para su hermano.

— Oye… Dègel. Te agradezco por creer en alguien que ha vivido oculto y por decir que pelee a tu lado. Mi hermano lo era todo para mí, mi forma de vida no me permitía estar en contacto con otras personas hasta ahora pero siendo honesto, ni yo comprendo a mi hermano. No tengo nada que responderte sobre el asesinato de las pitonisas pero… ¡En la sombra de esta batalla está la respuesta! Y para ello… ¡Yo debo hacerme cargo de estos sujetos! ¡Así podré discernir, saliendo del mundo de mi hermano!

Observe tristemente al geminiano, sin duda eso lo haría independiente y mucho más fuerte de lo que pueda imaginar, pero los lazos que mantendrá con su hermano serán por toda la eternidad. Aunque los trate de romper. Dègel lo miro con aflicción.

— … tú.

— Aquí hay un sujeto interesante. ¿Te harás cargo de nosotros tú solo? ¿Abandonaras el mundo de tu hermano?

— Así es. De no hacerlo, no estaré calificado para pararme frente a él.

— ¡No podrás! ¡Ni lo uno, ni lo otro! Mi hermano mayor, a donde sea que vaya siempre será mi hermano mayor. Incluso si todo el mundo se volviese mi enemigo y yo, su hermano menor, jamás lo traicionaría.

— Gran autoconfianza, sin duda.

— Así es, estoy vivo porque tengo a mi hermano mayor. ¿Lo comprendes? Desde que tengo memoria… nosotros los hermanos estuvimos en un lugar desconocido donde siempre querían tomar nuestras cabezas…

El sujeto comenzó a contar un breve relato mientras su ira iba aumentando, salí de detrás de la roca y comencé a caminar hacia ellos. No sabía porque pero presentía que ese relato no terminaría con una taza de té y unas galletas.

— Es por eso que jamás perdonaré a la gente del Santuario. ¡A los sujetos que hicieron volar la cabeza de mi hermano mayor frente a mí! Santuario…devuélvanmela ¡Devuélvanme la cabeza de mi hermano mayor! ¡Toma esto!

Lo suponía. El hombre se lanzó al cielo, concentrando un ataque de fuego en sus cuchillas, preparado para atacar a Deuteros. Dègel observo a Deuteros y le advirtió; sin embargo, él parecía no querer moverse, parecía querer recibir el ataque.

— ¡Esa es la técnica que destruyo mi Escudo de Hielo! ¡Hazte a un lado, Deuteros!

El fuego rodeo el cuerpo de Deuteros, quemándolo completamente. Dègel mordió su labio inferior mientras solo observaba.

— Dijiste que querías abandonar el mundo de tu hermano. Mi mundo murió cuando lo hizo mi hermano mayor. Si lo deseas cumpliré tu deseo. ¡Tu cabeza caerá!

— ¡DEUTEROS!

— Nuestros lazos son diferentes a los de ustedes.

Tonto. Tomé con gran pesar una roca lo bastante grande como para desequilibrar al sujeto y corrí a la arena de combate, cuando estuve lo suficientemente cercas se la arroje, esperando que mi horrible puntería diera en el blanco por primera vez. Gracias a mis plegarias mentales, la roca acertó al blanco. Posiblemente no le causo mucho dolor, pura desconcentración, pero si lo suficiente como para que su ataque no llegara a Deuteros y se girará a verme.

— ¿Pero qué…? — sus ojos negros se posaron sobre mí — Vaya… parece que tenemos a una inquilina en el campo de batalla.

Las miradas de Dègel y Deuteros se posaron sobre mí también, ambas miradas completamente sorprendidas. Di un paso atrás.

— Dime pequeña, ¿es que acaso quieres morir? — di otro paso atrás. El sujeto cada vez se acercaba más. Dègel trato de correr en mi ayuda pero fue detenido por los Berserkers y Deuteros permanecía inmóvil a causa de las quemaduras.

El hombre levantó sus cuchillas y se acercó más a mí. Mi espalda golpeó una roca y ya no tuve más a donde huir. Perfecto, me había atrapado a mí misma entre un maniaco vengativo corta cabezas y una roca.

— Si tanto deseas morir… ¡Déjame cumplir tu deseo!

— ¡Ahhh!

Me agaché y cerré los ojos, colocando mis manos sobre la cabeza. Hasta aquí. Había pasado unos hermosos veinte años y nuevos quince años, pero hasta aquí llegaba mi vida. Lo siento Arkhes, no podré cumplir tu última voluntad. Pronto te veré de nuevo…pero, nada. El ataque nunca llego. Abrí los ojos lentamente y miré negro. Inspeccione el color y luego me percate de la similitud que había con el vórtice negro que había hecho Aspros en Delfos. ¡Era el mismo! ¡Estaba dentro de la otra dimensión! Miré asustada el fondo del vórtice, preocupándome por no caer, entonces escuche la voz de mi atacante.

— ¿Qué es esto? ¿Las llamas no te alcanzaron? Ocultaste tu cuerpo en esa dimensión. ¿Significa que las llamas del Señor Ares…que mi ataque no te alcanzó? ¿Quién eres tú?

— Hace un momento mencionaste los lazos. Sin duda existieron entre nosotros cuando éramos niños… pero lo que se siente ahora entre nosotros. ¡Es solo el designio del destino!

Deuteros agarró la punta de la espada del hombre y la rompió al momento que utilizaba otro ataque.

— Galaxias… desde su puño… Ese poder es… ¡como el de Géminis!

El ataque del peliazul mandó a volar lejos al sujeto mientras yo seguía en estado de completo shock.

— Las galaxias fueron liberadas desde su puño, como la gran técnica de Géminis: La Explosión de Galaxias. Ese hombre… lo sabía.

Tiene las cualidades del caballero de Géminis.

El vórtice comenzó a cerrarse sobre nosotros, y sino salíamos rápido, seríamos caso perdido. Justo antes de que pudiera hacer algo, Deuteros me tomó del brazo y me jaló fuera de la otra dimensión. Sin ningún cuidado y concentrado en el oponente, me soltó y caí al suelo de sentón justo detrás de él.

— Lo siguiente será erradicarte.

— ¿Crees que un sujeto como tú me estorbara hasta que mi hermano resucite?

— Ya es suficiente, Ema. Lamento haber tardado tanto es despertar. Regresemos con el Señor Ares. ¡Ahora será el turno de tomar la cabeza de Athena y el Santuario!

Una cabeza apareció de la nada, para luego transformase en otro guerrero. Los observe con curiosidad y terror, ya había leído de ellos anteriormente en los libros de la biblioteca de Delfos. Eran los hermanos Ema y Kokalo, antiguos guerreros de Ares, el dios de la Guerra Violenta. Ambos comenzaron a caminar hacia nosotros; sin embargo, el recién llegado termino atacando a su hermano por la espalda. Abrí los ojos ante la sorpresa. ¿Por qué había hecho eso? ¡¿Es que acaso estaba demente?! El menor cayó al suelo terriblemente herido y apenas con la suficiente fuerza como para poder hablar.

— Hermano… ¿por qué…? — el aludido lo miró con seriedad antes de responder.

— ¡Tú debilidad retribuye tu muerte!

— Qué horror… — murmuré en voz baja.

— Imposible… a su propio hermano… lo atacó…

No me había dado cuenta de en qué momento había llegado Dègel hasta nosotros pero eso no hacía que mis nervios desaparecieran. La temperatura del lugar comenzó a ascender nuevamente, ahora gracias al nuevo oponente.

— Las tropas que nos atacaron se están disipando de la arena del duelo, ¿es que acaso no saben cómo manejarse frente a esos dos?

El mayor de los hermanos de repente atacó a los guerreros sin cabeza, ocasionando que lo observáramos de forma preocupada. ¿Tan poderoso y despiadado era que… asesino a los suyos así sin más?

— Este sujeto… asesinó a los suyos sin piedad. ¿Qué estás haciendo, Deuteros? ¡Quítate del camino!

Deuteros esquivó un ataque del mayor de los hermanos y se dispuso a atacarlo, parecía que la ira lo había consumido al igual que al otro sujeto, pero ni yo ni Dègel lográbamos comprender la razón. Deuteros siguió esquivando ataques hasta que logró acercarse al corpulento hombre; sin embargo, parecía que el aludido ya había visto sus intenciones que se preparó a sí mismo para acabar con Deuteros de un solo golpe.

— ¡No seas imprudente, Deuteros!

No hizo caso. El ataque de aquel hombre comenzó a convertir las rocas en lava en un instante y Dègel no pudo resistirse en ir a socorrer al menor de los gemelos geminianos.

— ¡Esto va mal…!

— ¡Oye, espera! — trate de detenerlo, pero fue en vano.

El ataque de Dègel fue detenido por el hombre que anteriormente había sido atacado sin piedad por su hermano mayor. La mirada de Dègel se ensombreció.

— ¿Defenderás a tu hermano aunque te haya atacado?

— Se los dije… sino fuera por mi hermano… yo no estaría aquí. Después de todo mi hermano es mi mundo.

Patrañas. Mordí mi labio inferior y me levanté del suelo, comenzando a correr hacía donde se encontraban Dègel y Ema.

— Imposible… tú…

— ¿Y te parece bien eso? — pregunté mientras llegaba hacía el lugar. Ambos hombres me miraron impresionados. Ninguno dijo nada — ¡Entonces eso significa que solo eres la marioneta de tu hermano mayor!

Ema solo me observo con rabia. Él sabía que decía la verdad, por más que se lo intentara negar el mismo, su hermano solo lo utilizaba para su propio beneficio. La batalla de Deuteros contra Kokalo prosiguió hasta que el peliazul terminó realmente malherido. Todos nos giramos a observar la escena.

— ¡Deuteros!

— ¡No es posible que pueda soportar tanto calor! — argumenté.

— ¡Tú no eres el oponente indicado! ¡Debo salvarlo! — Dègel me tomó de la muñeca y comenzó a correr en dirección a Deuteros.

Kokalo dio una mirada reprobatoria y gélida a su hermano menor.

— Ema… de nuevo te dejaste vencer por un caballero…Lo sabía, como un Berserker ya no necesito más de mi hermano menor.

El calor y el fuego comenzaron a hacerse más potentes, los gritos de Ema eran desgarradores. Su hermano lo estaba quemando sin compasión. Dègel se detuvo y me abrazó por los hombros con un brazo, comenzando a crear un escudo de hielo alrededor de nuestros cuerpos con su mano disponible. La arena estaba en ebullición. El fuego cesó pero el suelo comenzó a derretirse bajo nuestros pies, y nuevamente Dègel me tomó por la muñeca para comenzar a correr hacía Deuteros.

— ¡Deuteros!

Llegamos hasta donde él estaba, yacía inconsciente en el suelo y con terribles quemaduras de tercer grado. Su camiseta había sido convertida en cenizas y sus pantalones estaban sumamente rasgados. Dègel tomó en brazos el inconsciente cuerpo de Deuteros y me miró, como tenía ambas manos ocupadas con el cuerpo del peliazul le sería imposible tomarme de la muñeca para guiarme el camino hacia la salida. Lo mire con confianza antes de negarle con la cabeza.

— No te preocupes, yo te sigo.

Cuando logramos salir de la arena de combate, Dègel puso el cuerpo de Deuteros en el suelo. El peliverde se quedó sumamente callado y analizando la situación, algo le preocupaba; sin embargo, no lo dijo hasta que estuvo seguro de sus teorías.

— Estamos atrapados — fue lo único que dijo.

Trate de comprender a lo que se refería con eso, pero no lo comprendí; seguí buscando significado a sus palabras cuando de pronto una brillante luz dorada cubrió el cuerpo de Deuteros. La armadura del acuariano comenzó a brillar también de un modo muy peculiar. Lo observe confundida.

— ¿Qué es eso?

— Esto es… resonancia… la armadura de Acuario está resonando con otra armadura dorada.

Un objeto apareció de la nada, no, mejor dicho una armadura dorada apareció de la nada frente a nuestros ojos. El acuariano sonrió leventemente antes de agradecerle por medio de sus palabras.

— ¡Géminis! ¿Así que eras tú la que estaba resonando con mi armadura? Cruzaste el espacio-tiempo siguiendo mi armadura. ¿Acaso viniste… para proteger a Deuteros?

La armadura cubrió el cuerpo de Deuteros en un instante, protegiendo el malherido cuerpo del menor de los gemelos. El peliverde a pesar de todo, durante esa batalla se había creado un gran respeto hacía Deuteros por varios factores que él había demostrado tener.

— Deuteros… en verdad tú estarás calificado para ser elegido como el caballero de Géminis…

Kokalo volvió a aparecer después de que Deuteros se revistió con la armadura de Géminis.

— Sabía que eras un hombre interesante… la fuerza de tu propio camino llamó a la armadura. El precio por tu cabeza subió. Serás una ofrenda para el Señor Ares, no, como un Berserker ¡te rendirás ante mí!

— Entonces inténtalo. Yo soy diferente a tu sumiso hermano menor, yo tampoco perderé.

Deuteros y Kokalo se prepararon para enfrentarse una vez más, elevando sus poderes al máximo. Al final, Deuteros logró romper el arma de Kokalo, poniendo límites a la pelea.

— Lo logró… destruyó el arma de Kokalo. De esa manera su fuerza de combate caerá drásticamente.

El mayor de los hermanos yacía tirado en el suelo, apenas con energías. Deuteros caminó hasta él y habló.

— Ahora no te queda más que terminar con esto. Observa, los Berserker están acabados.

Kokalo volvió a levantarse del suelo, con la fuerza aún más renovada que antes. Se dispuso a atacar a Deuteros, quien a pesar de ser bueno, no logró esquivar uno de los ataques de Kokalo y terminó en el suelo nuevamente. El poder del guerrero comenzó a elevarse hasta liberar llamas de su cuerpo. Dègel miro preocupado aquella escena y me acercó a su lado.

— Que gran guerrero es…ha comenzado a liberar las llamas de Ares con todo su cuerpo. No comprendo ese acto suicida, este sujeto es un guerrero pero tiene algo extraño… como si se tratara de una marioneta rota.

Seguimos observando la escena de la pelea sin movernos de nuestros lugares, ni Dègel ni yo nos movimos de nuestros lugares ya que esta pelea le pertenecía a Deuteros solamente. Ema trató de hacer todo para que su hermano lo reconociera y volviera a ser él mismo, pero fue inútil. Él estaba siendo controlado.

Bien, vengo a recordar esto ahorita. Su hermano está siendo controlado por Aspros gracias al Satán Imperial. Es un maldito, juro que si lo llego a ver le daré un buen golpe en el rostro.

Kokalo no regresaría a la normalidad hasta ver morir a alguien frente a sus ojos, y ese no podía ser Deuteros. Ema fue rescatado por Deuteros del ataque de su hermano, pero este prefirió morir por él. Una vez que su hermano se acercó a ellos, Ema se dejó atravesar por el puño de su hermano. Causando sorpresa en todos nosotros, que a pesar de que estábamos observando a distancia, lográbamos apreciar todas las escenas. La cuchilla de Kokalo se dirigió al cuello de su hermano, listo para degollarlo mientras Deuteros le gritaba que se detuviera. Entonces, todo terminó. Oculte mi rostro contra el brazo de Dègel mientras él solo agachaba la mirada. Volví mi vista hacía Deuteros y Kokalo, el cual ya se había recuperado del Satán Imperial y ahora charlaba con Deuteros a lo lejos. Pronto la última batalla entre Kokalo y Deuteros dio inicio, finalizando con Kokalo y un muy agotado Deuteros que pronto se dejó vencer por el cansancio y cayó al suelo. Dègel y yo corrimos hacía el cuerpo de Deuteros, aún estaba consciente pero se despojó de la armadura de Géminis con mucha dificultad.

— Dè…Dègel, ¿podrías hacerme un favor? — Dègel asintió leventemente y después habló.

— Sí, lo que sea.

— Regrésasela a su verdadero dueño. Yo no…

Justo antes de poder terminar la oración Deuteros cerró los ojos y cayó en brazos de la inconsciencia. Ambos le miramos preocupados, y un segundo después el acuariano se levantó del suelo, tomando la armadura.

— Está muy agotado, uso demasiada energía y además fue una batalla dura.

— Sí, lo sé. ¿Podrías quedarte con él en lo que regreso? Solo será un breve momento.

— Claro que sí, aquí estaré.

Dègel desapareció en un instante dejándome a mi sola con Deuteros. El pobre se encontraba sumamente mal herido y con quemaduras por todo el cuerpo. Debía al menos remover la tierra para que las heridas no se infectaran, así que tome un pedazo de lo que parecía ser metal de la antigua espada de Kokalo y corte tela de la falda de mi vestido. Como no tenía agua tendría que limpiarlo así solamente. Comencé a pasar el pedazo de tela sobre todas las heridas de su rostro con sumo cuidado, una persona de mi mundo ya hubiera muerto por tales golpes y heridas pero ellos… este mundo era diferente. Ellos podían resistir más que un humano normal gracias a sus entrenamientos.

Limpie sus heridas durante varios minutos, y cuando estaba justo a punto de terminar de limpiar una de las heridas de su rostro, me tomó firmemente por la muñeca, espantándome. Abrió los ojos y me observo.

— ¿Qué crees que haces? — preguntó con voz ronca a causa de su ensoñación

— Limpio tus heridas porque si no se infectaran y tendrán más problemas para sanar.

— No te pedí que lo hicieras.

— Estás herido y convaleciente. No soy una mala persona, ¿sabes? — le respondí, tratando de ocultar mi desagrado por su forma de ser.

Seguí con lo mío y limpie las heridas de su rostro mientras él solo me observaba sumamente serio.

— ¿Eres aquella chica, no es así?

¿Qué ha dicho?

— ¿Disculpa? — él resopló.

— Que si eres la chica que estaba oculta en el bosque de Delfos. ¿Eres ella, verdad? — parpadeé varias veces y suspire.

— ¿Cómo lo sabes?

— Por tu cosmos, es idéntico al que sentí aquella vez: cálido pero débil.

— ¿Mi cosmos?

¿Tenía cosmos?

Antes de que pudiera preguntar otra cosa apareció Dègel, caminando a paso lento hacia nosotros.

— Me alegra ver que ya estás consciente de nuevo. He devuelto la armadura, pero ¿de verdad estás de acuerdo con eso?

— La armadura es de mi hermano. Fue por eso que se esforzó tanto mientras yo solo veía — Deuteros comenzó a levantarse con dificultad — Esperaré a que regrese mi hermano.

— ¡La armadura te eligió a ti!

Sin tomarle importancia, Deuteros comenzó a caminar hacia alguna parte de la antigua arena de combate. Detuvo su andar por nos momentos y sin voltear atrás, habló.

— Llévala al Santuario, Dègel. Está desprotegida y su hogar ha sido destruido. Además podría ser de gran ayuda para el Santuario.

El acuariano lo miró sin comprender al igual que yo, luego recordé. Él fue el que me había dicho que buscara ayuda en el santuario y ahora con Dègel aquí podría encontrar refugio con mayor facilidad.

— De… De acuerdo, Deuteros… pero, ¡Oye! ¿Tú estarás bien?

— No te preocupes por mí, puedo cuidarme solo.

Aspros desapareció de nuestras vistas unos segundos después, pero tanto yo como Dègel nos quedamos preocupados por su bienestar. Había que pensar que él tendría razón y estaría bien.

— Muy bien, en ese caso. Regresemos al Santuario, no estamos lejos.

— Está bien — observe al acuariano una última vez antes de seguir — pero antes…

El aludido se giró a verme y alcé la mano con el pedazo de tela hacía su rostro, el peliverde abrió los ojos ante la sorpresa de mis actos, quedándose estático, sin moverse. Pase el pedazo de tela por sobre los pequeños rasguños de su rostro, a comparación de Deuteros, Dègel tan solo poseía unas cuantas quemaduras menores y rasguños gracias a que su armadura lo estuvo protegiendo todo el tiempo. El acuariano me miró a los ojos y sonreí levemente.

— Es para que tus heridas no se infecten a causa de la tierra, eso podría traer problemas para que cicatricen después. Fue una batalla dura pero, me alegro de que ambos hayan salido con vida.

El peliverde esbozó una ligera sonrisa después de que retire el pedazo de tela de su rostro. Mi vestido al igual que mi rostro, estaban hechos un desastre y manchados en barro y tierra, pero lo bueno fue que no logre recibir algún tipo de quemadura o fuerte rasguño gracias a Dègel y Deuteros. Ambos me habían salvado la vida.

— Muchas gracias. Ya que estaremos viajando juntos durante unas horas, ¿le molestaría decirme su nombre señorita?

Reí ante la formalidad de su petición. Muchas veces olvidaba que me encontraba viviendo en el siglo XVIII, por lo que era normal que los hombres de esta época fueran unos caballeros en toda la extensión de la palabra y por lo que era normal ver a niñas a tan corta edad ya casadas y en mayoría de los casos, esperando su primer hijo.

— Mi nombre es Li…— me mordí la lengua — Lo siento, quiero decir, mi nombre es Mirai.

Olvido que en este mundo mi nombre no es Liv. Ay, esto de llamarse de dos maneras distintas es tan frustrante.

Dègel poso sus ojos ametistas sobre mí una vez más, extrañado por mi comportamiento, a lo que yo solo pude atinar a sonreír torpemente.

— Lo siento, prometo explicarle todo después. Por ahora será mejor que sigamos con nuestro camino al Santuario, Señor Dègel.

El acuariano asintió, sin sorprenderse de que lo llamara por su nombre. Pensé que después de haberme visto confundida por mi nombre, sospecharía de mí de algún modo, pero pasó todo lo contrario. El joven peliverde hizo una corta reverencia y me ofreció su brazo para andar.

— En ese caso, ¿me permite guiarla, mi lady?

— Muchas gracias — sonreí — es todo un caballero, Señor.

Tomé su brazo y comenzamos a caminar hacia el Santuario. La mayor parte de las arenas de combate estaban destruidas o fundidas gracias a la lava de Kokalo, el lugar podría tener restauración en un futuro, pero uno lejano. Mientras caminábamos Dègel me sacó plática sobre mi aparición en las arenas de combate, ya que había sido inesperada según él y demasiado peligrosa para mi seguridad.

— La verdad es que… había llegado a Rodorio hace poco, una dulce niña me guio hasta el Santuario ya que una persona me había dicho que ahí podría conseguir protección, al menos durante un tiempo pero… de repente escuche una explosión y me dirigí hacía ahí, encontrándome con Deuteros a las afueras del Santuario. Iba a acercarme a él pero de repente apareció usted, y pareció ser un mal momento.

— ¿Así que durante todo ese tiempo había estado observándonos?

— Así es. Estaban teniendo bastantes problemas desde que aparecieron los Berserkers y a esos problemas luego vino a sumarse Ema; sin embargo, — Dègel dirigió su vista hacia mí — me alegra que haya descubierto a Deuteros y lo haya hecho confesarse, usted tiene un muy buen don para juzgar a las personas. Desde que escuchó a Deuteros pedirle que lo matara por un crimen que él no había cometido, dedujo que él era inocente. Podría decirse que le salvo la vida, Señor Dègel.

El aludido sonrió.

— A decir verdad, una persona como él dudo mucho que hubiera llevado acabo un acto tan ruin. Él solo se preocupaba por encubrir a su hermano, pero al final no pudo soportarlo. Aspros es uno de los caballeros más respetados en el Santuario junto con Sísifo y Aldebarán ya que los tres se entrenaron juntos y fueron los primeros caballeros dorados de la Orden de Athena de este siglo, pero no hay duda de que algo cambió en el mayor de los gemelos.

— No lo conozco como para poder decir lo contrario pero… he de decir que posee un aura sumamente intimidante y sádica — el acuariano detuvo su andar y sin soltar nuestros brazos entrelazados mi miró sorprendido.

— ¿Usted ha visto a Aspros, señorita Mirai? ¿Dónde fue eso?

— Sí, lo he visto anteriormente y por eso puedo confirmarle lo que le digo. Cuando lleguemos al Santuario lo sabrá, no se preocupe.

No podía decir nada acerca del Santuario de Delfos hasta ver al Patriarca, después de todo, la predicción del oráculo que Arkhes me había mandado a buscar cuando Aspros había atacado Delfos era dirigida a él. Continuamos andando en silencio hasta llegar a la entrada del Santuario, Dègel liberó nuestros brazos y se puso frente a mí. Los soldados del Santuario mostraron sus respetos al protector del décimo primer templo del zodiaco, antes de posar sus ojos en mí.

— Ella es mi acompañante, déjenla pasar.

Los soldados asintieron, y sin prestarme atención, volvieron a sus puestos como custodios de la entrada del Santuario. Observe las enormes escaleras que se dirigían al primer templo y desfallecí. Jamás había visto tantas escaleras en mi vida. Estaba segura de que ahora por la noche tendría calambres en las piernas. Seguí a Dègel por detrás y comenzamos a subir. El primer templo estaba más cerca de lo que pensaba; sin embargo, no sabía qué hacer, ¿también debería mostrar mis respetos al caballero de la primera casa o Dègel hablaría por mí? El templo de Aries se encontraba en silencio, pero cuando entramos, el acuariano se detuvo súbitamente haciendo que chocara contra su espalda.

— Lo siento, pero no se nos permite el paso hasta que el protector de esta casa nos lo permita, así que… ¿nos permites pasar, Shion?


Bien, hasta aquí termina esta primera parte del capítulo. Espero que la hayan disfrutado. ¿Pueden que Goldie será el interés romántico de Liv/Mirai? Tal vez después, conforme avance la historia, pero someteré también a votaciones para que de vez en cuando Liv/Mirai tenga más interacción con alguno de los Goldies.

Aquí va una pregunta, a ver si le atinan: ¿Saben por qué Liv/Mirai puede utilizar el cosmos?

Pregunta trivial, pero quiero ver si pusieron atención al capítulo anterior haha ;)

Luego agregaré una sección de curiosidades o sabías que… acerca de Liv/Mirai, solo para dar a conocer algunas cosas que posiblemente nunca narrare sobre ella.

Respondo reviews ahora:

Dizzy Tain: Y aquí viene otra continuación, la verdad es que desde la mañana he estado inspirada para escribir. Desgraciadamente hasta donde tengo entendido yo, si fue Aspros quien asesino a las pitonisas, después de que estas le mostraron una predicción de él y su hermano peleando en la Guerra Santa, él como espectro y su hermano como el caballero dorado de Géminis. No te preocupes, no tocare a Albafica, claro que Liv/Mirai se relacionará con él, al igual que con todos los otros caballeros, pero su relación no pasará a nada más allá que de la amistad, así que quédate tranquila :3 Suena genial, podría poner algo como eso después, pero tenía planeada otro tipo de relación para Liv/Mirai con los gemelos, después te darás cuenta de cual haha por el momento parece que aún no atinan a uno de los posibles futuros intereses románticos de Liv/Mirai. Estoy entre tres, pero aún no me decido ;) Nos leemos en la continuación del próximo capítulo. ¡Cuídate y abrazos!

Leri: Está bien, ¡aquí esta!

Bueno, nos leemos en la continuación.

¡Les mando saludos y abrazos!

Ciao, ciao!