[Subido el 23 de Junio del 2015 para Dragon Age. Sin modificaciones]
Pareja: Cullen Rutherford/Inquisitor Trevelyan.
Advertencias: Exageración (?)
Con una extensión de 1157 palabras.
Disclaimer: El mundo de Dragon Age y sus maravillosos personajes son de exclusiva propiedad de BioWare, si fuera mío no habría tantas muertes
innecesarias.


Capítulo 2
"Galletas"

- Dorian, esa es mi galleta.- Se escuchó la voz de Trevelyan por todo el salón del Feudo Celestial, tranquila y poderosa, solo como ella podía hacerlo, estaba seria, muy seria para como era normalmente, la alegre maga, y nada de alegre tenia ahora, sus enemigos temblarían y dudarían enfrentarse a ella si la vieran de aquella forma tan pacifica pero con un odio latente.

- Dorian se arrepintió del momento en que había sacado la dichosa galleta y más cuando le había brindado el primer mordisco.

- Ninguna tiene nombre, Quizz.- Grave error que cometió el mago tevinteriano

-Era. Mi. Galleta.- Recalco cada palabra, cargada de un desprecio casi indescriptible, todos los presentes tragaron saliva y se fijaron en la maga, la situación estaba tensando el ambiente.

Sera iba a añadir una de sus bromas sin sentidos al ambiente, para calmarlo un poco, sabía que la muchacha adoraba sus bromas, pero vio el rostro que tenía la noble y hasta ese momento, jamás nunca la había visto con un gesto tan sombrío como aquella vez, y la cara que estaba poniendo Dorian en ese momento reflejaba desesperación absoluta. Nunca habían visto a la inquisidora así, ni cuando se enfadó tanto aquella vez en Emprise du Lion con los templarios rojos, no, su rostro ahora reflejaba otro tipo de fiereza, y solo por una simple galleta.

- Hay más galletas.- Le ofreció Varric, mostrando otro montón que había en la mesa, uno que había traído Sera, sus famosas "Inquisition's cookies", la joven maga miro al enano con recelo

- Aquella era mía.- Respondió

- ¿Por qué tanta insistencia con la galleta, Jazz? – Pregunto Blackwall, el salvador de inocentes, porque si no hubiera preguntado, la noble hubiera fulminado a Varric con la mirada

- "Aquella galleta era la última del lote que Cullen y yo habíamos preparado juntos, las compartí con todos y aquella la había dejado para mí, era mi galleta"…- Todos se giraron donde Cole

- Cole, no te metas en mi cabeza.- La maga lo miro de mala manera

- Oh, querida, podrás hacer más luego.- Jazz se giró dónde Vivienne, le molesto el hecho de que la mujer se haya opuesto a ella

- No habrá un luego.- Y se marchó a sus aposentos azotando la puerta


- ¿Galletas? – Cuestiono el rubio, el mago asintió.

- Son galletas o que mi grandiosa persona muera en manos de tu amada inquisidora.

- No entiendo… ¿Quieres que haga galletas? ¿Es un chiste, cierto? – Miro a los presentes

- Galletas, rulitos, tienes a una loca obsesiva de galletas como pareja.- Agrego Varric, recibiendo un gruñido, o algo muy parecido a eso, por parte del Comandante.

- Jazz no es ninguna loca u obsesiva, habrá tenido su razón para dicho comportamiento

- La cosa, querido, es que necesitamos de tus galletas.- Apoyo Vivienne, por ella que la inquisidora volara medio Feudo Celestial, pero le había agarrado cierto cariño a la joven maga y como ella le había hecho algunos favores, lo correcto ahora era por lo menos cumplir con los caprichos de la muchacha.

- Cuando aquella vez hice con Jazz, le dije que sería la primera y última vez, fue solo ese momento que se dio, y ella acepto en no volver a repetirlo.- El tema se estaba poniendo un poco absurdo si lo meditaba mejor.

- ¿No quieres complacer a la dama? – Sera y sus intentos de persuasión.- Ella no probó ninguna de aquellas y quedo muy triste.- Bueno, parece que estaba funcionando porque Cullen se quedó meditando en la idea, tampoco quería ver a Jazz triste por no probar de sus galletas.

- Está bien, no quiero que magos mueran innecesariamente.- Miro a Dorian.- Y, además, es por Jazz

Todos los presentes, exceptuando al Comandante, dieron un suspiro de alivio, habría galletas hechas por el mismísimo Cullen, y nadie las comería, serían solo para la inquisidora, que quedo luego como la loca obsesiva come-galletas, sobrenombre que no mencionaron delante de Cullen… O Jazz.

Así que todos se encargaron de dejar las dichosas galletas, una vez que estuvieron listas, en el escritorio de los aposentos de la inquisidora, con una notita que tenía unos garabatos indescifrables, cortesía de Sera. Cuando Jazz volvió a la habitación, ya entrada la noche, se encontró con el presente a primera vista, sonrió y pensó en que debía disculparse con Dorian, tal vez había exagerado un poco, pero después de todo ella había añorado probar una galleta de su amado Comandante, y no pudo hacerlo, se acercó al escritorio y tomo entre sus manos la nota, leyendo con letra clara y ordenada: "Estas galletas son en forma de disculpa por robarte la tuya. Te sorprenderá saber que las hizo el mismísimo Comandante de la Inquisición. Con cariño, Dorian",y luego se fijó en los dibujos sueltos que Sera había agregado, ya luego se encargaría de agradecerle a todos, ahora había otra cosa importante, miró las galletas, así que las había hecho Cullen ¿Eh?, ruin mentiroso, le había dicho que solo haría una vez, o tal vez, el mentiroso era Dorian al decirle que Cullen las había preparado, y eso era lo más probable.

No le quedo otras más que ir donde su Comandante, a esas horas de la noche, y solo para quitarse las dudas, bueno, por lo menos tenía una excusa esa noche para colarse en la habitación de él.


- Así que ¿Hiciste galletas solo para mí? – Había entrado con cuidado en la habitación luego de que el último soldado se retiró.

- ¡Hacedor! Jazz, que susto me has dado.- Se llevó una mano al pecho, mientras que con la otra seguía sosteniendo los papeles que hacía poco había estado concentrado leyendo.

- Lo siento.- No hizo notar la sonrisa que se había formado en su rostro

- ¿Preguntaste sobre las galletas? Bueno, Dorian me pidió que las hiciera, aunque no creo que quedaran como las que hicimos juntos.

- Están bien, pero me dijiste que no volvería a hacer, ese día terminaste frustrado y dijiste que la cocina no es para soldados.- No pudo evitar reír al recordar

- Que graciosa, sigo pensado eso, pero tu querías probar mis galletas y no puedo decir que no a mi inquisidora.- Se acercó lentamente a ella

- ¿Esta insinuando que va a cumplir mis caprichos, Comandante? – Una vez vio al hombre acercarse a ella y abrazarla por la cintura, ella lo rodeo con sus delgados brazos por el cuello

- Todos y cada uno de ellos, Lady Trevelyan.- Y unió sus labios a los de ella en un tierno beso al principio, que poco a poco se fue transformando en uno más pasional.

Las galletas esa noche, para haber sido un tema de disputa durante el día terminaron pasando a segundo plano, completamente olvidadas, ya quizás al otro día tomarían importancia nuevamente, porque Sera haría de las suyas esa noche, y las galletas desaparecerían misteriosamente antes del amanecer.


N/A: Bastante tardo subo este capitulo, lo sé, pero ¡Tengo excusas! Se me perdió e documento donde tenía los capítulos y tuve que reescribirlos Y además estoy en temporada de "¡SALVAR TODOS LOS RAMOS!", así que ya sabrán más o menos con el estrés que sufro, además, le agradezco enormemente a la personita que puso esta historia como "Favorites" y que actualmente la sigue ¡Muchas gracias! Espero se animen y dejen algún review, ya sea alguna queja, critica, o ¡Ideas! Nos leeremos en un próximo capitulo
¡Bis bald!