Capitulo 1 ( parte 2): Huellas en el destino

Me desperté con la luz de la ventana, traté de abrir los ojos lentamente sin que me dañara la visión ¿hace cuánto que no había visto el sol? , y lo más importante donde estaba ni yo misma lo recordaba. Me levante forzosamente me dolía todo el cuerpo el incluso caminar era un dolor para me sentía débil sin vida, me dirigí a la ventana y pude observar al sol en toda su expresión y sonreí sin pensarlo. Examine mi vista habían varios edificios y casas, cuando baje la vista pude ver claramente que alguien me observaba espiando mis movimientos pero, no lo pude distinguir muy bien. Al darme vuelta para dirigirme

A la salida de mi habitación fui atrapada por alguien desde atrás y me dio un abrazo fuerte y se colocó enfrente de mí. ¿Por dónde diablos había entrado?

-Qué bueno! Qué bueno! Has despertado Maestro o te debería decir Maestra?- Dijo despreocupado. Tenía una máscara de gas colocada en el rostro que impedía verlo; tenía el pelo blanco y era muy alto, con un delantal limpio, además de una bufanda verde que se le enroscaba en el cuello. Era extraño sin embargo, lo conocía pero no recordaba de donde lo había visto quede en blanco sin tener ninguna respuesta para contestar en este momento.

-Supongo que será maestra… Ven, te llevaré con Tae san- Me tomo de las manos con una expresión feliz y me llevó hacia una cocina pequeña, podía sentir el olor de algo dulce friéndose lo cual me abrió el apetito. Solté la mano de Clear al levantar mi vista, pude observar la figura de una anciana algo pequeña y con un color de pelo bastante inusual un rosado claro; yo la había visto, la conocía ella era mi abuela. Un dolor fuerte apareció entre mi sien como si la partiera en dos y mi vista se comenzó a nublar de a poco.

Toda mi vista se deformo.

Sentí unas cálidas manos que me sostenían el cabello acariciándolo suavemente y un extraño sentimiento en mi pecho apareció, me desperté con una dulce sensación para ver las manos que me acariciaban con tanto cariño. Pero no había nadie estaba sola en mi habitación solo estaba conmigo la oscuridad, como siempre.

La puerta se abrió completamente y entró Tae san como Clear la llamaba con una mirada de preocupación en su rostro,

-¿Estas mejor?- Dijo acercándose con una tristeza en su rostro.

Ella no me conocía sin embargo, me ayudaba era algo que no podía agradecérselo con palabras incluso ayudar a una persona desconocida que sin siquiera saber te podría hacer algún daño. Era impresionante.

-Un poco, Muchas gracias...- Esforcé una de las mejores sonrisas que pude obviando mi lastimosa situación y el hecho de no poder recordar mi pasado, me sentía un inútil contra el destino. Sabía que por suerte estaba viva pero ni siquiera sabía si dar las gracias por eso, mi mente estaba dañada y desconocía si era temporal o permanentemente. Me estremecí al pensarlo.

-No tienes nada que agradecer, Aoba-

Aoba… Aoba… Mi nombre, esta mujer de seguro me conocía pero no podía recordarlo.

-¿Me recuerdas aunque sea un poco?- Susurro en un tono bajo.

- Yo, no lo sé… Cuando trato de recordar me duele mucho la cabeza, ni sé yo misma quien soy. Lo siento.- Me sentía perdida al confesar esto, aunque seguramente ya lo sabia.

Se sentó en el borde de la cama y pude ver su expresión a la luz de la luna exhalando un suspiro, cuando se acerco a mis manos y las acaricio con amabilidad.

Delante de mis ojos, aparecieron varios recuerdos de mi niñez junto a Tae san. Cuando ella me cuidaba y pasábamos tiempo juntos, desde el primer recuerdo de ella hasta el último.

-Abuelaaaa! Vamos!- La tome de las manos, emocionado como un niño pequeño en una tienda de dulces. Me emocionaba un fotomatón con la abuela, a ella jamas le gustaban las fotos pero se había decidido a a aceptar.

-Recuerda que soy un anciana, Niño!- Me dijo molesta y reacia.

Al llegar al esperado fotomatón, la abuela se sentó en la cabina conmigo y yo. La abuela salía tan seria en las fotos como siempre, y yo colocaba caras chistosas para que se riera; hasta que fui golpeado y la foto sacó el momento exacto en que la abuela me golpeó.

-Auch! – dije sobándome la cabeza con fuerza, colocando la expresión de un niño pequeño.

-Te lo mereces!- Agrego La abuela riendo y mostrándome las fotos que había retirado de la salida, observamos las fotos alegres.

Espera…

Este no soy yo. Mi cara se veía diferente totalmente a como estaba ahora, el de la foto era un chico que tenía mis facciones… Mi cara, pelo azul, mi boca, mi nariz, mis orejas.

Este no era mi cuerpo! Yo jamás fui una chica, ¿Por qué estaba asi ahora?

Había vuelto a la realidad y me deshice de la mano de Tae san, corri al baño al encontrarme con mi propio reflejo en el espejo; quede estupefacto con ka visión delante de mis ojos intente alejar mi vista de él quedando atrapado contra la pared me deje caer. Esto era una locura, y lo peor de todo es que no recordaba nada habían partes de mis recuerdos que estaban en blanco como si hubieran sido borrados de algún modo pero, si pude recién recordar quien soy supongo que podre recuperarlos a medida.

-¿Has recordado algo? – La abuela se agacho un poco para poder acercarse más a mí, en un impulso la abrace desesperadamente la había extrañado tanto. La abuela me abrazó y se alejó de mí con lágrimas en los ojos que trato de limpiar con el dorso de sus manos.

-Abuela… - Unas lágrimas estaban recorriendo por mis mejillas, no recordaba la última vez que deje que la abuela me viera llorando pero no importaba; en cierto modo me sentía un poco tranquilo ya que la pude recordar y saber finalmente que no estoy solo. Habrá alguna manera de solucionar todo y saber la verdad detrás de todo y pagaran por ello eso estaba seguro.

-Niño tonto, vamos a la cocina- Dijo la abuela acariciándome los hombros e incitándome a que me levantara.

Bajé de las escaleras siguiéndola y me senté en la silla, la abuela igualmente se acomodó al lado mío.

-Pensé que en un momento jamás me reconocerías, estaba tan asustada Aoba. Luego de que desapareciste intente buscarte conseguí información pero todo había sido en vano, creí que jamás volvería a verte…- Añadió Tae san abrumada.

-Ni yo mismo lo sé, no tengo idea que paso conmigo todo es tiempo abuela… Pero sin duda ya no soy el mismo, esto parece una pesadilla... Abuela ¿cómo sabes que soy yo?, Este no es mi cuerpo…- agregue lentamente escupiendo las palabras.

-Te conozco, te crie desde pequeño. Jamás te confundiría con alguien que no seas tú incluso, si fueras un perro yo te reconocería...- Añadió la abuela.

Gracias abuela. Gracias por no dudar de mí ni en un segundo aunque, yo dudo de mí mismo.

-Cuánto… ¿Cuánto tiempo desaparecí?- Las dudas me mataban y necesitaba saber cuánto tiempo había estado en aquel lugar…

-Dos años…- murmuro despacio.

Dos años, dos putos años perdidos de mi vida. Genial.

Intente reírme de la situación pero no podía, solo salió de mi boca un suspiro forzado y ahogado de ella. La abuela se levantó y comenzó a preparar algo supongo que era para cambiar los ánimos que estaban todos tenso.

-Ve a bañarte aoba y vestirte no piensas quedarte con ese vestido todo el día ¿no?- asentí a sus palabras y fui rápidamente al baño.

Una vez adentro pude observar mi figura una vez más, el suave vestido se deslizo desde mi pecho hasta los pies; jamás había podido observar el cuerpo de una chica desnuda ¿no? Eran más delicadas de lo que parecían por no decir enclenques. Llevaba un sostén azul delicado el cual me saque con cuidado y observe mis pechos, eran redondos me lleve una mano a uno de ellos eran increíblemente suaves se podían sentir todas las sensaciones amplificadas más que un hombre de seguro.

Me dispuse a sacarme por último, toda la ropa interior y entre a la bañera el agua caliente me relajaba y coloque mi cabeza en el respaldo de esta.