Capitulo 2: Entrelazando caminos
Un dolor de cabeza apareció de nuevo haciéndome marear, tal vez no era bueno forzarme a recordar cosas; pero necesitaba saber sobre mi pasado. Quería recuperar mi vida que había sido robada o al menos parte de ella aunque sea.
Al menos de mis recuerdos podía deducir que estaba enamorado locamente de alguien que ya ni conocía y al parecer, tampoco le importaba mucho sobre mi ausencia. Mi pecho sin motivo aparente comenzó a doler como si varias agujas se insertaran en este, provocando un dolor que ni yo entendía mí visión comenzó a arder y unas cuantas lágrimas se escaparon de mis mejillas. ¿Qué era esto?
Lleve mis manos a mi cara y un sollozo se escapó de mi boca. Tenía ganas de correr lejos y abandonar todo olvidarme a mí mismo y dejarme a la deriva del mundo; mi vida, mente e incluso mi cuerpo le pertenecía a alguien más que se creía Dios claramente y pretendía arrasar con lo que quedaba de mí. Pero aunque me rompa a pedazos y saque cada atisbo de recuerdo no me rendiré no regalare mi libertad aunque eso me costase la muerte.
La muerte era Libertad de todos modos. Aunque esa sería mi última solución todavía me quedaba luchar por mi abuela ella era mi soporte desde siempre.
Termine de bañarme a duras penas y aún con la toalla en el cuerpo, me dispuse a arreglar mi cabello que me llegaba hasta las caderas y estaba algo descuidado, decidí realizarme una trenza con todo el pelo que tenía. Al tacto mi pelo se sentía muy frágil tenía un inmensa molestia pero, logré aflojar la trenza al máximo para que no me causara problemas y a lo largo de este desaparecía la sensación.
-¿Aoba? Te eh traído esto.- La abuela tocó la puerta haciendo señas para que le abriera, al hacerlo me paso una bolsa que obviamente venia de alguna tienda.
-Colócatelo y luego ven a almorzar.- La abuela cerró la puerta dejándome sin palabras.
Al abrirla pude divisar que se había tomado la molestia de ir de compras a una tienda, dentro de la bolsa me tenía varia ropa interior. Además tenía un short pequeño azul ajustado con un cinturón celeste y venia una polera azul oscuro que me quedaba justo a mi figura con una chaqueta celeste con blanco. ¡Esta chaqueta yo la usaba anteriormente era mi preferida! Además de unas largas botas oscuras, la abuela se había tomado el tiempo para regalarme todo esto. Gracias abuela.
Al terminar de cambiarme llegue al comedor, donde la abuela tenía todos servido para que comiéramos juntas; tenía arroz salteado con verduras y carne mechada, Mi estómago comenzó a gruñir por el olor de la exquisita comida. Dimos gracias a la comida y estaba delicioso parecería una eternidad que no comía algo tan delicioso me sentía algo aliviado con el sabor reconfortante que llegaba a mi paladar.
-Aoba…tengo algo importante que hablar contigo.- Dijo la abuela examinándome con la mirada.
-Creo que es mejor por ahora mantener un perfil bajo, y lo mejor es que no reveles tu identidad; por tu bien te ahorraras explicaciones innecesarias. Te respetare si deseas contarle a alguien más de tu confianza sobre tu verdadera identidad pero se cuidadoso… Toue debe saber que estas aquí, estoy segura así que por favor cuídate- Asentí seriamente, por ahora me vendría bien sé que Toue no me dejaría escapar tan fácilmente tarde o temprano vendría por mí eso era claro.
-¿Y como me deberé presentar entonces? Muy a pesar o como ventaja soy igual a como era antes, abuela…
- Será lo mejor, aoba… Ni sabemos si ya tendré que llamarte así enfrente a otras personas, lo mejor es mantener la cautela; ¿Qué tal summer?- No me quedaba de otra, debía aceptar ser otra persona que nunca existió.
-Como sea, abuela…- Dije con tristeza.
De repente sentí algo cálido en mis pies, al ver pude darme cuenta que era un pequeño Allmate azul esponjoso mirándome con ojos azules oscuros, lo tome entre mis manos llevándolo a mi regazo.
¡!¿Ren?¡ Como si hubiera sido alumbrada por una luz mágica, vino a mi mente su recuerdo sonreí en alegría sin palabras que decir. Estaba anodada no tenía palabras para describir este sentimiento mi compañero de siempre estaba al lado mío al parecer me reconoce.
-Ren, te eh extrañado tanto. Lo siento por dejarte solo todo este tiempo.- Con la emoción dejaba ir mis palabras sin ninguna atadura.
-No te preocupes, aoba. Siempre supe que volverías de algún modo yo con Tae san nunca perdimos la esperanza.- Di un gran suspiro al oír esas palabras de Ren apoyándome, sin duda mi ánimo estaba mucho mejor que antes. Y lo mejor Ren me reconocía a pesar de que yo no era exactamente igual a como me conocía. Iba a abrir la boca para preguntarle cómo le había reconocido pero la callé al instante, de seguro la abuela le había contado de mi condición.
-Eh invitado a un amigo tuyo desde hace años Koujaku. Sé que podemos confiar en él además te ayudara un poco con tu memoria, aoba.- Al decir esto, sentimos unos pasos en la entrada y luego alguien abrió la puerta que daba a la cocina; donde estábamos sentadas con la abuela.
Había un hombre adulto con un largo pelo azul atado en una cola en un hermoso kimono rojo y un pequeño allmate de un pájaro rojo igualmente; Dio unas grandes zancadas hacia mi posición elevándome de mi asiento en un abrazo bastante fuerte.
-Tae san me dijo todo, aoba. Ya no estás solo estas aquí con nosotros perdón, ''sola''. Se me hará difícil pero me acostumbrare lo prometo. Y te ayudare en lo que sea es una promesa.- Dijo Koujaku apretándose fuerte contra mi cuerpo, me apretaba tanto que no podía respirar; hasta que me bajo y movió una de las sillas hasta sentarse a mi lado, Al sentarse sentí su mirada que me examinaba de arriba abajo me sentía un poco avergonzada.
-A pesar de lo que te ocurrió no pareces tan distinto aoba. Tu pelo sigue igual solo que más largo, tu piel, y tu aura es la misma… Solo tus ojos…- Llevo una mano a mi mejilla como tratando de averiguar acerca del tiempo que había desaparecido.
-Gracias, Koujaku… - Dije quitándole las manos de mi mejilla suavemente, no era que me molestara pero me sentía algo incomoda.
-Tae san dijo que tenías pérdida de memoria ¿Has conseguido recordar algo acerca de tu tiempo en las instalaciones de Toue?- Negué con la cabeza, solo tenía fragmentos e imágenes sin sentido.
-Solo tengo fragmentos e imágenes a la mitad perdidos. Lo único que recuerdo es estar en una sala amplia recostado y…- fui cortada por un recuerdo inminente que apareció sin aviso en mi mente.
Capítulo 2 : Entrelazando Caminos
Un helado sudor recorría mi cuerpo, todo era borroso como si estuviera en una especie de niebla blanca entre mi estupor pude observar que estaba en un gran cuarto blanco el cual tenía dos camillas blancas juntas y extremadamente limpias; Yo estaba recostado a una de las camillas a la derecha. Pude observar mi brazo izquierdo en el cual Había una serie de ajugas insertadas en mi brazo; debía ser algún tipo de medicamento o droga que me estaban administrando y me estaba afectando a mi visión me las retire con cuidado una por una para recobrar el sentido.
Mi mano derecha estaba siendo apretada por otra firmemente rígida y pálida, al alejarme de su agarre pude identificar la persona que yacía en esa camilla. Quede pasmado con la imagen de esta persona que yo conocía bastante bien, esto no podía ser verdad ¿O acaso eran efectos de los medicamentos? Pero aunque mi vista no funcionaba correctamente no podía negar lo que veían estos. Me acerque a su inerte cuerpo y deslice mis dedos temerosos a su cara para que de alguna forma despertara de su trance pero, era inútil al ver que tenía una grave y profunda herida en su cuello que aún goteaba sangre. Estaba muerto.
El que estaba enfrente de mí no era otro que Yo mismo. Me levante de aquella camilla y me alejé buscando una salida horrorizado al ver mi propia imagen; esto no era más que una cruel pesadilla una de las peores… De seguro me despertaría de nuevo en casa con la abuela y volvería a mi vida normal. Solo tenía que alejarme de aquí y todo volvería a la normalidad ¿no?
Abrí la puerta fácilmente que se encontraba sin ninguna especie de pestillo aun no, podía recuperarme de lo que me estaban administrando pero tenía que correr lo más lejos de este lugar me sujete como pude de las paredes buscando una salida desesperadamente y rogando a Dios que terminara esto. Luego de varios minutos que me parecieron horas encontré la salida y mis ojos pudieron ver una brillante y cegadora luz de sol, mi vista se nublo con esta visión tapándome los ojos con los brazos; Seguí corriendo a través de varios escombros luego encontré un camino con árboles a cada lado y me desplome en el suelo sollozando sobre mis rodillas.
No podía sentir mi cuerpo y mi visión de a poco se había vuelto negra y mi respiración no compensaba con el aire que necesitaba exhausto cerré los ojos sin esperar nada abandonado al mundo.
-Aoba…- Ren calmadamente me llevo a la realidad, despojándome de mis pensamientos.
Ahora estaba todo un poco claro aunque aún, no podía unir las piezas de este rompecabezas sin duda era difícil aceptar y todavía no aceptaba mi ultimo recuerdo.
¿Acaso realmente era yo? ¿O fue solamente un sueño? Una equivocación pasajera le podría ocurrir a todos.
¿Nunca volvería al ser el mismo?
¿Nunca podré ser como antes?
Sé muy bien que debía agradecer estar vivo pero había perdido una gran parte de mí y al verme muerto no era nada fácil de aceptar ni tampoco podía recordar la forma en que me había realizado esa herida. Todavía no podía perder la esperanza de recuperarme a mí mismo de alguna forma debía existir alguna y Toue tendría la repuesta; él me había llevado a este estado y él era el único que me podría revertir esta situación. Pero no le podía contar a la abuela sobre el recuerdo desastroso que había tenido sin duda le causaría mucho dolor imaginarme de esa manera; así que decidí omitir esa parte.
-Creo que me perdí en algún momento de la conversación, estaba pensando en algo sin importancia- Dije con una sonrisa perdida al aire koujaku, me miraba confundido pero decidió no preguntar nada.
-¿Ha venido a verla, cierto?- Dijo Koujaku a la abuela en un tono molesto y brusco, la abuela al escuchar su respuesta miro hacia otro lado con una gran mueca en su cara.
Me mordí el labio en señal de incertidumbre y en mi mente apareció su nombre más claro que nunca.
Noiz.
El era de quien hablaban estaba segura y ahora todo parecía un poco más claro que nunca; él y yo antes habíamos sido más que amigos al parecer ´´pareja´´ era el término que más se adecuaba a nuestra relación. Me trague mis pensamientos sin éxito un gran ardor comenzó a escocerme el pecho no lo recordaba completamente sin embargo, de algún modo su recuerdo me estaba dañando su ausencia era muy cruel. Si era mi pareja o lo fue ya no quería saber nada más de mi ya no quería verme, la abuela de seguro lo habría contactado; y a él le habría aterrado encontrarme en mi estado actual por lo cual decidió no aparecer más en mi vida.
Era aceptable ¿Por qué, no? Había desaparecido hace mucho tiempo el quizás ni me recordaría… ¿Pero, porque yo si lo recordaba? Porque sentía este gran dolor en mi pecho o quizás la abuela no quiso hablarle aún… Y el no sabría que yo había vuelto, eso parecía lo más seguro.
No puedes olvidar tan fácilmente a alguien que amaste y no creía que él sería ese tipo de persona; si en realidad me amara me tendría que aceptar como fuera…
La duda me estaba matando necesitaba saber la verdad a como dé lugar pero, ni siquiera sabía cómo comenzar por donde buscarlo hacerle saber que había vuelto que necesitaba de él.
-Vino al primer día pero, se marchó cuando la vio de nuevo. Creo que se le hizo difícil combatir con la imagen que tenía antes de él, y con el tiempo que había pasado; pero no lo culpo a mí también se me hiso difícil aceptarlo.- Baje la vista con una sonrisa triste para que ni la abuela ni Koujaku la vieran, no quería saber de mi existencia no le interesaba en lo absoluto.
-Ese maldito! Debería valorar a Aoba agradecer que ha vuelto y no pensar en estupideces! Siempre me pregunté como Aoba estar con él!- Koujaku le hablaba a la abuela como si yo no estuviera ahí; como si fuera invisible.
-Con permiso.- Dije tomando a ren en mis brazos y fui a mi dormitorio a recostarme en mi cama con ren a mi lado. Solo quería un momento a solas necesitaba procesa mis recuerdos y colocarlos en orden para no perder la cabeza aunque, fue de mal gusto pero necesitaba un respiro.
-¿Estas bien, aoba?- Dijo ren moviendo su cola hacia mí-
- No te puedo mentir, eh! Estoy algo triste, ren. Pero descuida ya se me pasará, lo sé.- replique sin animo no tenía tiempo para preocupar a Ren por mis estúpidos sentimientos no correspondidos.
-¿Lo dices por lo de Noiz? ¿Lograste recordarlo? Si es así, también deberías ntenderlo u poco para él no es fácil verte de nuevo luego de dos años y verte totalmente cambiado. Asi es cómo reaccionarían las mayorías de las personas y te puedo asegurar que tarde o temprano vendrá a por ti.- Sin duda las palabras de ren me hicieron sentir mejor pero, no alejaban m angustia que se expandía sin escuchar ningún motivo ni razón.
- Sí, estoy empezando a recobrar la memoria. Gracias por tus palabras, Ren siempre dices lo que necesito oír. No sé qué haría sin ti.- lo coloque cerca de mi cara y comenzè a acariciarlo en el lomo.
-Sí…-Asintió Ren.
Deje a Ren en la cama y fui al barandal que daba al balcón de mi habitación y me apoye en este, observando el atardecer perdiéndome a mí misma en mis pensamientos. Mi cabeza estaba hecha un lío y mi corazón también era como si me encontrara en una pieza a oscuras y cada vez se hiciera más pequeña robándome el aire quitándome la respiración gradualmente y se comiera cada parte de mi cuerpo; y no podía controlarlo no tenía control de mi vida sentía una gran impotencia de no tener la fuerza, el poder de hacer lo que mi corazón quisiese en este momento y cambiar el rumbo de mi vida y sacarla de esta tormenta.
Descanse mi cabeza en el barandal de algún modo para poder escapar de esta realidad que escapaba de mi entendimiento cuando sentí unas cálidas manos en mi espalda me incorpore instantáneamente, al ver el rostro de Koujaku preocupado.
-Lo siento, aoba lo que dije enfrente tuyo no estaba bien… De hecho ni debí nombrarlo.-Koujaku me miro con ojos tristes en modo de disculpa.
-Olvídalo está bien. No pasa nada, ¿cambiemos de tema?- Dije en un tono energético o eso parecía no me apetecía hablar de Noiz ahora precisamente mientras movió sus manos de mi espalda y revolvió sus bolsillos en busca de un cigarrillo para fumarlo.
-Claro.- Me mostro una de sus grandes sonrisas en respuesta.
-¿Cómo has estado, todo este tiempo? ¿Cómo te va en tu peluquería?- A pesar de no poder recordar todo sobre koujaku, solo tenía recuerdos vagos de él pero por ahora eran más que suficientes; seguro irían apareciendo conforme el tiempo pasara.
-Todo esta genial como siempre. ¡El local tiene una buena fama y la clientela nunca falta! Así que no puedo pedir nada más…- No me extrañaba saber eso ya que koujaku tenía una buena reputación de peluquero además de ser un mujeriego entre todas.
-¿tus recuerdos han regresado por completo? Mee eh dado cuenta que has recuperado la memoria pero, trata de no esforzarte mucho podrías causarte daño.- Añadió koujaku mientras exhalaba el humo de su boca.
-Claro, lo tomare en cuenta Koujaku. Todavía tengo recuerdos vagos de la gente que conozco no son, todos completos ¡pero tengo la esperanza de que aparezcan pronto!- Mi mirada comenzó a centrarse en el ocaso anaranjado del sol.
-Solo ten paciencia y cualquier cosas que necesites me dices y ¡yo vengo a corriendo a nuestro encuentro!- Koujaku siempre era tan amable conmigo no sabía cómo darle las gracias era como un hermano mayor que siempre cuidaba de mis pasos sin importar qué.
-Gracias… Pero pensándolo bien, tengo solo un pedido. Si me acompañaras estaría muy agradecida.-
-¡Claro! Solo dímelo, ¿vale?- Koujaku elevo las cejas esperando mi respuesta.
-Si no te molesta, ¿Podrías acompañarme a caminar o salir a algún lugar para ayudarme a refrescar mi memoria?-
-Ningún problema, vamos. Además no creo que a Tae san se asuste si vas conmigo, vayamos ahora antes de que oscurezca más.- Koujaku me hizo una seña para que lo siguiera afuera de la habitación y bajamos hasta llegar al living donde se encontraba sentada leyendo una revista.
-¿Viene los dos juntos, eh? ¡Al parecer no se traen nada bueno, aoba! si quieres salir ten cuidado por favor y para ti koujaku ¡lo mismo! ¡Si le pasa algo a mi nieto te las veras conmigo!- La abuela justamente había adivinado lo que teníamos que decirle sabía que quizás era un error salir siendo que mi salud no estaba relativamente buena, pero debía refrescarme un poco y limpiar mi mente.
- Gracias abuela-, llegare bien lo prometo.- Lo dije con una sonrisa para sellar la promesa.
Tan rápido como pude tome un bolso y lleve a ren conmigo que estaba en modo sueño, para ir a la entrada y cambiarme los zapatos.
