Los mongoles atacaron las aldeas chinas, saqueando a los aldeanos y obligándoles a dar sus cosechas.
China en ese entonces no vivía en el palacio, vivía en una vieja cabaña aislada de los demás. Después de que su hijo Japón se independizó dándole una patada en el trasero y dejándole una marca mas grande que la grieta de suelo que casi se transforma en el acantilado mas gigante de todo el mundo. El se sintió algo deprimido, pero luego se volvió a ser el mismo de siempre. Se dio cuenta de que no valía la pena estar entristecido para siempre, después de todo estaba acostumbrado a estar solo. El está pensativo el día de hoy.
Sentado en una pequeña silla pensaba, pero un ruido de caballo lo interrumpe. China va a ver quién está afuera, toma un sable que llevaba guardado por si las moscas. Pero se sorprendió al ver que el quién estaba afuera era nada mas y nada menos que...El informante real.
Venía darle un recado del emperador. Dice el emperador que se reporte en el palacio a la 5 en punto, que el quería decirle algo.
Cuando el reloj solar de china marcó las 5, china tomó un caballo y se dirigió rumbo al palacio real.
El entra a una habitación, que tenía alfombras rojas por todo el suelo. En frente de esa habitación había un barandal de madera pulido pintado de rojo y columnas de marfil que hacían alusión de que estan en un balcón.
El emperador se encuentra de espalda.
-Señor, para qué me llamó.
-Te he llamado aquí solo para decirte que los bárbaros traspasaron la frontera y están atacando a nuestra gente.-Informa el Emperador.
-¿bárbarós?.
-Los horta de oro , son una pandilla bárbaros que arrasan todo lo que encuentran.
-Señor ,¿ no podemos hacer nada para detenerlos?.
-Si, al arquitecto real se le ha ocurrido una idea. Se trata de construir una muralla por toda china. -contesta el emperador
-Y bien qué esperamos.-dice china con entusiasmo.
La construcción
Chinos de todas las provincia, con casco y chaleco de constructor, Yao san estaba entre ellos. Suena la sirena y los constructores comienzan trabajar. China se cansa un poco así que decide tomar algo de te. El te se encontraba en una máquina que parecía ser de café.
China saca un taladro de suelo rojo con unas líneas grises al estilo occidental. Y taladra el suelo, el ruido que hace al hacerlo, fastidia los oídos de los demás constructores.
Suena la sirena. la muralla ya está terminada.
Los constructores se sienten orgullosos de haber terminado.
Una noche, mientras los guardias estaban vigilando la muralla, son totalmente atacados y asesinados por los mongoles quienes escalan la muralla a través de una soga atada a ganchos grandes con tres picos similares a los de un garfio.
China estaba en su pequeña cabaña, durmiendo tranquilo como un bebé, se sentía orgulloso porque había hecho algo por la seguridad de su gente.
Un grupo de mongoles rodea la cabaña donde se encontraba abre la puerta sigilosamente con un garfio.
Entra a la habitación a la habitación donde se encontraba dormido.
China abre los ojos y lo primero que ve son a tres guardias mongoles en frente de el. El emite un grito de lo toma de los cabellos y jalándose los lo saca de la cama.
El gritaba y gritaba con todas sus fuerzas pero nadie lo escuchaba. Hasta que mongolia le pone se mano en el mentón y casi clavándole las uñas en su mejilla le dice.-Escúchame bien, si crees que una simple muralla nos va a detener estás completamente aquí para que les des un mensaje al emperador.
Mongolia sacó su cuchillo y tiró a china hacia el piso. Luego le empieza a hacer heridas en sus antebrazos de manera que escribe letras sobre su blanca piel.
El suelo de la provincia de Yunnan tembló y sobre el este aparecieron unas letras que decían "serás mío".
El emperador se dió cuenta de que algo estaba mal, así que le ordenó a uno de sus sirvientes que trajeran su carruaje.
Los guardias imperiales junto al emperador llegaron a la pequeña cabaña y encontraron a Yao tirado en el suelo y con el mensaje escrito en su brazo.
El emperador decidió preparar al ejército ya que lo que venía era grave.
Pero como siempre el señor China decidió reclutarse como cadete.
