Toshiro despertó esa mañana tan temprano que incluso los pasillos se escuchaban silenciosos. Quiso salir y tomar a Rukia para escapar de allí cuanto antes pero en cuanto se dispuso a abrir la puerta escuchó una voz detrás de él que le erizó la piel.
- Entonces... ¿Planeabas escapar? Eso es feo Toshiro.
- ¡Momo! Me asustaste.
- ¿Y qué ibas a hacer con Rukia? ¿La ibas a abandonar aquí donde se encuentra rodeada de mafiosos? O no... ya sé, planeabas salvarla y escapar ¿verdad? – Toshiro la miraba sin saber qué decir, de hecho ese era el plan. – Ella no está por aquí cerca ¿sabes? Además, no puedo creer que estuve a punto de confiar en ti.
- ¿Y se supone que yo debo confiar en ti? Es irónico ¿no lo crees?
- No tienes opción más que esa. – Sonrió al saberse triunfante de la discusión. – Ya te dije que si él descubre la verdad de Rukia terminará matándola y tú correrás su misma suerte ¿en serio quieres eso? Confía en mí.
- ¿Por qué quieres mi ayuda? ¿Qué planeas Momo?
- Eso no debe importarte.
- Pero lamentablemente me importa ¿Quieres que confíe en ti? Comienza por contarme sobre ti, ¿Quién eres? ¿Qué quieres realmente de mí?
- Reservo ese tipo de información para personas que ya tienen mi confianza y tú no estás dentro de esas personas. – Momo se levantó de la silla donde se encontraba y caminó hasta la cama donde Toshiro estaba acostado. – Aunque sí puedo decirte que no soy del todo mala, y tú eres quien puede ayudarme a llevar a cabo mis planes. – de a poco se le iban cerrando los ojos pero ella luchaba por no dormirse.
- ¿Has dormido por la noche?
- ¿Y dejarte sin supervisión para que escaparas? Ni hablar.
- ¿Has estado sentada en esa silla toda la noche? – Momo sonrió por la preocupación que ese extraño chico mostraba hacia ella.
- He pasado cosas peores.
- Duerme.
- No te dejaré solo.
- Duerme, prometo quedarme aquí hasta que despiertes.
- ¿Y quieres que confíe en ti? Es irónico ¿no crees? – ella lo miró a los ojos.
- No tienes más opción que esa. – Toshiro sonrió y ella al verse derrotada simplemente rodó los ojos y lo miró por último vez antes de sumirse en un profundo sueño.
Despertó sobresaltada por la hora ¿Qué hora era? Miró para todos lados al darse cuenta de que tendría que haber estado vigilando a Toshiro, se culpaba por ser tan descuidada. Volvió a tumbarse en la cama y se tapó con la almohada para soltar un grito de frustración.
- Si me buscabas a mí estuve sentado en el mismo lugar durante tres horas. – Momo se descubrió la cara y miró sorprendida a Toshiro. – Escuché afuera que un tipo decía que son casi las diez. – Momo se levantó como un resorte y corrió hacia la puerta.
- Es tarde. Escucha, mandaré a Abarai o Shiba para que te conduzcan con Rukia por un rato. No hagas nada estúpido o cualquiera que te vea fuera de esta habitación te matará por ser un polisón, esas son las órdenes del jefe así que quédate aquí. Te veré a ti y a Rukia por la tarde. – salió de la habitación y dejó a Toshiro nuevamente solo.
ooOoo
Despertó aturdida por los molestos ruidos que oía a su alrededor, al abrir sus ojos divisó las sombras de algunos hombres que levantaba cosas del suelo, se talló los ojos y pudo ver mejor como cinco tipos alrededor de su improvisada cama se encontraban vaciando la habitación de los cargamentos de marihuana.
- ¡Al fin despiertas Kuchiki! – Rukia se sobresaltó al escuchar esa voz bien cerca de su oído.
- ¡Kaien! – Se movió tan bruscamente que la cama que colgaba de dos pilares que ésta se balanceó de lado a lado y la terminó tirando al suelo. – ¡Idiota! Eso dolió. – decía mientras se sobaba la cabeza que se había golpeado fuertemente.
- Lo siento. Déjame verte. – Kaien la levantó delicadamente del piso y le revisó la cabeza. – No es tan grave, tal vez te crezca un chichón pero eso es todo.
- ¿Chichón? ¿Qué es eso? – Kaien la vio confundido ¿en serio no sabía lo que era?
- Un... chichón, ¿nunca... tuviste uno? – Rukia negó con la cabeza y Kaien sonrió. – Claro que no, tú eres una princesita tan bien cuidada que ni siquiera debe conocer la sangre de un raspón. – le desordenó el cabello y se alejó con unas cajas de marihuana en la mano. – Nos veremos luego Kuchiki.
- ¿Chichón? ¿Qué rayos es eso? – Rukia no entendía a qué se refería con eso. - ¿Tú sabes lo que es eso? – le preguntó a uno que estaba por ahí, éste levantó los hombros dándole a entender que no sabía de lo que hablaba y Rukia se rindió, ya luego le preguntaría a Renji.
Siguió sentada en esa cama que había armado noches atrás, viendo cómo iban y venían llevando las cajas a quién sabe dónde.
- Oye... Hey... Ah... ¿Señor mafioso? – uno de los que se disponía a tomar una de las cajas se detuvo y la miró. – ah... Hola ¿Puedo saber a dónde llevan esas cajas? – el hombre miró hacia ambos lados esperando a que nadie los observara.
- Toda esta cantidad de marihuana ha sido vendida a un importante empresario de Japón. Debemos importarla para mañana y obtendremos una gran cantidad de dinero. – le susurró en tono confidencial.
- Oh... y ¿Para qué querría todo esto?
- ¿Y yo qué sé? Pero es negocio, dinero ¿entiendes? Así se trabaja aquí, les damos lo que quieren y ellos a nosotros. – Él le sonrió y Rukia detuvo su mirada en el tatuaje que tenía en su rostro, luego le devolvió la sonrisa ella también.
- Gracias por decírmelo. Por cierto, soy Rukia Kuchi... soy Rukia. – Si quería despegarse de su antiguo padre entonces empezaría por su apellido, por ahora tan solo trataría de omitirlo y luego encontraría uno apropiado para cambiárselo.
- Soy Shuhei Hisagi. – Y luego se fue con varias cajas sobre sus brazos.
ooOoo
- Ichigo despierta. – el aludido se encontraba tumbado en su cama sin siquiera haberse cambiado la ropa de la noche anterior. – Ichigo debes irte.
- Ajá, en cinco minutos tío. – Ichigo aún seguía con los ojos cerrados y sentía como lo tomaban por las piernas y lo halaban hacia el suelo, tirándolo de la cómoda cama. – ¡Oye! ¡NO! IDIOTA ¡¿QUÉ TE PASA?! – gritó en cuanto, tirado en el piso, abrió los ojos y se encontró con la cara sonriente de Mizuiro.
- Ichigo, te has quedado dormido en mi sofá desde anoche. – el aludido abrió como platos los ojos y lo miró sorprendido ¿Desde anoche había dicho?
- ¿Qué? Imposible... ¿Qué... qué hora es?
- Son las dos de la tarde. Incluso has seguido durmiendo cuando Keigo intentó despertarte tirándose arriba tuyo y aplicándote una increíble llave de lucha, y más tarde arrojándote un balde de agua.
- Eso explica mi dolor de espalda y cuello... y porqué estoy mojado. – Frunció el ceño y procesó todo lo que su amigo había dicho. - ¿Dónde está ese idiota ahora?
- Sabía que lo matarías en cuanto supieras de lo que hizo. Se ha escapado hace como media hora.
- Lo mataré...
- Lo dudo. En unas horas saldrá su vuelo a Inglaterra y no lo volveremos a ver hasta dentro de dos años.
- Lo esperaré y lo mataré.
- Tienes problemas más graves ahora Ichigo.
- ¿De qué hablas?
- De que Senna le ha dicho a Orihime que una de sus amigas le dijo que tú la has dejado por una cualquiera. – Ichigo volteó a ver al dueño de esa voz. Ishida estaba recostado sobre el marco de la puerta ¿Desde cuándo estaba ahí? – Ha armado tremendo escándalo anoche reclamándote como suyo y tú solo le has dicho que es poca cosa para ti. - ¿Cuándo había dicho eso? No recordaba nada y lo peor era que cuando trataba su cabeza parecía estallar. – Los demás se han encargado de llamar a la prensa, Imagina la cara de tu tío cuando lea en la portada "Increíble pelea entre el sobrino del famoso Aizen Sosuke y la loca de su novia" o "Discusión entre una loca y un borracho sobrino de Sosuke". Vaya que se va a volver loco.
- ¡¿Mi tío?! Oh no... Me matará si no llego en diez minutos. Ishida te veré en la reunión. – volteó a su amigo de infancia y le dio una mirada cómplice que lo decía todo. Salió corriendo de la casa, arrancó el auto y salió disparado rumbo a su casa.
- Así que "Te veré en la mañana tío" ¿Eh Ichigo?
- Lo siento tío, tuve que... ah, yo...
- ¿Sabes lo que dice la prensa? Estás en la portada de varios periódicos y revistas ¡Tu imagen arruinada antes de formar parte de la farmacéutica Aizen! ¿No te dije que no cometieras locuras? Y te atreves a venir a estas horas.
- ¿A qué hora es la reunión con Abarai y Hinamori? – Intentó cambiar el rumbo de la conversación, y lo logró, pues su tío relajaba su rostro y volvía a verlo.
- En media hora. Alístate y vete de inmediato, iras con el chofer.
- ¿No piensas acompañarme? – Ichigo miró como su tío agarraba su portafolio y su abrigo y se dirigía hacia la salida.
- Tengo una importante reunión con el hospital más reconocido de Japón y luego supongo que tendré que reunirme con la prensa y resolver tu... pequeño problemita.
- Y... ¿De qué se supone que hablaremos en la reunión?
- Tenemos a la hija del empresario Kuchiki ¿Lo conoces? – Ichigo abrió los ojos de la impresión ¿Qué si lo conocía? Era el político y empresario más importante de todo Karakura. – Escucha lo que tenga que decir, creo que han traído a alguien útil también. Si no crees que sirva todo lo que ellos digan, si ves que el doctor Kuchiki no tiene intenciones de cooperar con el rescate de su hija...Los matas.
- ¡¿Qué?! – Ma... matarlos, ¿No era demasiado?
- Se lo ordenas, ellos se encargarán. Ese es su trabajo, es mi trabajo y pronto será el tuyo también, deja la sensibilidad y la compasión. La mafia es así, despiadada. Estoy seguro de que Ishida te hará entrar en razón. Nos vemos, Ichigo.
ooOoo
Nadie nunca llegó para escoltar a Toshiro a donde se encontraba su amiga, a medida que el tiempo pasaba y las horas corrían él se desesperaba y caminaba de un lado al otro en aquella sombría habitación. "Hinamori me las pagarás." Pensaba con su ceño más que fruncido. Pero... ¿Por qué debería quedarse allí? Si ella mintió y no cumplió con su palabra de llevarlo con Rukia ¿Por qué él debería cumplir con su palabra de quedarse allí a esperar?
Salió de la habitación sigilosamente y ocultándose cada tanto detrás de las cajas avanzaba hasta algún lugar lejos de la habitación, no pasó mucho hasta que fue interceptado por uno de los mafiosos. "¡Ha escapado!", "Vayan por él" sentía que se gritaban unos a otros. Corrió tratando de alejarse, hubo momentos en los que no le quedó más que enfrentarlos pero no eran rivales para él, de hecho a varios logró derribarlos con un solo movimiento, sin embargo, cuando dobló por un pasillo e interceptó ese rubio cabello tan familiar corriendo en contra de su camino trató de frenarse pero no lo logró a tiempo y ambos cayeron sentados producto del golpe que se dieron.
- ¿Rukia? ¿Qué haces aquí?
- Iba a verte ¿Y tú?
- Igual. ¿Cómo burlaste a los mafiosos?
- Ah, bueno... simplemente salí a escondidas y comencé a correr lejos de ellos sin que me vieran. – Le dio una sonrisa de triunfo y le levantó el pulgar pero inmediatamente cambió su rostro a uno de extremada seriedad. – Toshiro escúchame. Quieren matarnos. Ya saben que Byakuya no se hará cargo de mi rescate y en cuanto su jefe se entere nos matará a ambos ¡Debemos escapar! – Él la miró sorprendido ¿Cómo sabía todo eso? Quiso explicarle el plan que tenía pero alguien los interrumpió.
- ¡Hey! ¿Qué demonios hacen ustedes dos ahí?
- ¡RENJI! – Rukia se levantó como resorte y quiso correr a su encuentro pero Toshiro la tomó por el codo y ella al percatarse de que veía algo severamente, proyectó su mirada hacia donde la suya se dirigía. Alguien más estaba con él.
- Rukia ¡Corre! – y ambos comenzaron a correr en dirección contraria de donde esos dos estaban.
No pudieron alejarse demasiado, pues en cuanto llegaron a una sala cerca de donde Toshiro estaba encerrado varias personas dispuestas a apalearlos los esperaban. Quisieron dar la vuelta y correr sobre sus pasos pero Renji y aquella persona de extraño cabello los habían acorralado.
- ¡ATAQUEN! – grito uno de los mafiosos y todos se abalanzaron sobre ellos dos.
Pelaron durante un buen rato, ambos cuidándose las espaldas y cuanto creyeron que nadie más quedaba, pues todos los atacantes se encontraban yacidos a sus pies noqueados, alguien detrás de ellos comenzó a aplaudir y reírse.
- Impresionante, sí que fue impresionante. Han desarmado a todos los que los rodeaban y eso que eran diez hombres.
- ¿Quién eres tú? – Toshiro se puso delante de Rukia en posición protectora y se apresuró a enfrentar a aquel chico. No parecía más grande que él pero sí más alto.
- Y ¿Por qué debería decírtelo a ti, pequeñín?
- ¡Oye, mide tus palabras con mi amigo, grandote! – esta vez fue Rukia quien lo enfrentó.
- Tsk. ¿Y quién me lo ordena? ¿Acaso tú, ENANA? – enfatizó su última palabra con algo de desprecio en su voz.
- ¿Cómo me has llamado? – Eso era lo peor que una persona podía decirle. Aceptaba todo tipo de insultos, incluso la de "rubia teñida" pero nunca "enana"
- ¿Acaso eres sorda además de ENANA? – Rukia no dijo más nada y se dirigió lo más rápido a su cara con su puño. Él lo evito fácilmente pero no vio venir el otro hacia su abdomen.
Ichigo se dobló del dolor al haber recibido ese fuerte golpe, esa enana sí que pegaba duro pero él podía ser mejor, a pesar de que fuera una mujer. Puso ambas manos en el suelo y con su pierna izquierda trató de empujar los pies de Rukia. Funcionó, ella cayó de espaldas, pero tan pronto tocó el suelo se impulsó con sus manos hacia arriba poniéndose en pose de combate. Ichigo también lo hizo y se quedaron mirando hasta que Ranji habló.
- Rukia ya para. No lo hagas más difícil. – A medida que hablaba se iba acercando sigilosamente hacia ella, como esperando a que no lo notara.
- Déjala Renji, yo me encargaré de ella. Será divertido para antes de la reunión. – Renji se alejó pero de pronto vio como Toshiro corrió hasta Rukia para ayudarla y en dos segundos ya lo estaba agarrando por ambos brazos detrás de su espalda.
- ¡Rukia!
- No te preocupes, estaré bien.
Sin decir nada más, Rukia e Ichigo se sumergieron en una interesante pelea, vista por dos pares de ojos impresionados por la tenacidad de cada uno de los contrincantes.
- Apostaría por Ichigo pero Rukia es ágil.
- Por supuesto que lo es. Ella ganará, te lo aseguro. – Toshiro dio una sonrisa de autosuficiencia y seguía mirando atento la batalla.
Sin saber cómo ni cuándo, la contienda pasó de ser un "mano a mano" a uno con fierros de casi un metro como herramientas de pelea. Ambos eran muy buenos, usaban los fierros como si fueran espadas y utilizaban trucos no tan sencillos intentando asestar un golpe a su rival. Aun ninguno estaba herido, pues el ataque de uno era repelido por la defensa y el contraataque del otro.
- ¿Ninguno cae aun? – Abarai volvía de quién sabe dónde con dos tazas de café.
- No, todo sigue igual. – Toshiro estaba sentado en el piso mirando como los dos peleadores jadeaban de cansancio pero seguían batallando.
- Es increíble que sigan luego de quince minutos, pero al menos algo cambió. – Toshiro lo miró confundido. – Ahora usan espadas de fierro improvisadas. – Los demás mafiosos que se encontraban sentados cerca de Toshiro, también observando la contienda, asintieron en afirmación a lo que Abarai decía.
Rukia no podía seguir más, estaba muy cansada y debilitada por la falta de alimentación, además ese chico era muy fuerte a pesar de que al principio le haya parecido un idiota-bueno-para-nada.
- ¿Qué te pasa? ¿Ya estás cansada? – Ichigo seguía dando ataques y contraataques mientras en algunos momentos debía defenderse de los de la pequeña rubia. Debía admitir que era muy buena, con o sin el fierro como arma.
- No seas ridículo, quien parece cansado eres tú grandote. – Ichigo estaba respirando agitadamente y también le costaba un poco repeler los ataques de Rukia pero no se lo haría saber jamás.
Rukia fue jalada hacia atrás y cayó entada en el suelo "¿Pero qué...?". Ese mismo alguien le asestó un golpe seco en la nuca a Ichigo, quien cayó pesadamente al suelo e inconsciente.
- ¿Qué fue lo que...?
- Golpe directo a la nuca. No te preocupes, no fue con tanta fuerza como crees, solo está inconsciente.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? – El chico de los lentes la miró algo confundido por su reacción.
- Sí ¿Por qué no solo lo mataste y ya? – Rukia lo veía con reproche y decepción en los ojos, "Eso habría sido un favor para mí" pensó para sus adentros. – Soy Rukia, por cierto.
- Uryu, Uryu Ishida. – Y le dio una sonrisa de cortesía. Rukia no podía negar que era apuesto en cierto modo. Tenía el cabello color negro y era de tez blanca. Alto, de aspecto elegante y formal. "Alto... ¿En qué piensas idiota? Él es de los malos" se contradijo alarmada por sus nobles adjetivos a aquel tipo. – Abarai ¿Ella es la niña de la que nos hablaste? – Él asintió y miró a Rukia con culpabilidad en sus ojos. – El del pelo blanco ¿es el polisón que dijo Hinamori? – Asintió una vez más, esta vez mirando a Toshiro. – Bien, llévalos a la oficina. Ah, y... encárgate de este idiota. – Dijo mirando a un desplomado Ichigo y pateándole levemente la cabeza.
Toshiro y Rukia se miraron mientras dos tipos aprisionaban sus brazos detrás de sus espaldas y los llevaban hacia donde Uryu había ido. "Demonios ¿Y ahora qué?" pensaron ambos intentando idear una manera de sobrevivir a la situación.
"Hinamori ¿Dónde estás?" Se preguntaba Toshiro mirando para todos lados y buscando señales de aquella mujer extraña.
"¿Qué hago? ¿Qué les digo para escapar de ésta?" Se preguntaba Rukia mientras sentía su frente perlada del sudor y la piel de sus brazos como de gallina. Cruzó un pensamiento fugaz en su mente.
"Te odio Byakuya"
Bueno... hasta aquí por hoy. Espero que les haya gustado, y si quieren contarme qué les pareció o si quieren criticarme algún error no duden en hacerlo...
Con respecto a la ortografía del primer cap. ya lo leí y me di cuenta sola de lo feo que está escrito (pero ahora estoy en la casa de un amigo), el martes cuando esté tranquila en mi habitación corregiré minuciosamente para que quede mejor (lo siento por esa ortografía horrorosa.. pero al menos no me equivoqué en los nombres :D o sí? :/) mañana trataré de subir dos más! Nos leemos entonces! Bye! O.-/
