- Ja, ja, ja ¡No me atrapas Shiro-Chan! – Momo frenó a unos metros de él dándose la vuelta y haciéndole burla. Toshiro frunció el ceño ¿Que no la atraparía? Claro, eso era lo que ella creía. Lo cierto era que él podía acelerar el paso y atraparla sin problema alguno ¡Rukia corría más rápido que ella y sin embargo nunca logró escapar de él! Sin embargo, le gustaba verla sonriendo y riendo mientras corría por los jardines como una pequeña niña, desde la primera vez que la vio sintió que sus ojos escondían una historia bastante dolorosa sobre ella y ahora por primera vez veía algo distinto en ellos, y quería mantenerlo así sin saber por qué.

Siguieron correteándose un rato más, para hacerlo más interesante Toshiro cada tanto se acercaba más a ella y estaba a punto de atraparla pero la dejaba ir, Momo le sacaba la lengua y se reía de él. En varias ocasiones se escondió detrás de algunos árboles y/o arbustos para asustar al peliblanco cuando estuviera cerca pero en realidad no le funcionaba.

- Espera... – Momo se detuvo detrás de un arbusto indicándole a Toshiro que hiciera lo mismo. Él se acercó y vio directo a donde ella dirigía su mirada. – No puede ser... – Momo se puso cada vez más seria por cada segundo que pasaba, hasta que llegó a estar con el ceño muy fruncido del enojo. - ¡Los mataré! – salió de su escondite aun con Toshiro siguiéndola y se dirigió hasta la gran nube de polvo que cubría a los imbéciles que peleaban unos contra otros. - ¡Qué demonios se supone que están haciendo! – gritó haciendo que todos los presentes se pararan derechos en una fila más rápido de lo que una bala sería disparada.

- Momo no es lo que...

- ¡Tú cállate Kurosaki! – Ichigo supo que nada estaba bien si ella lo llamaba por su apellido "¡Demonios! ¿Qué tiene mi apellido para que lo utilicen cuando están enojados conmigo?" pensaba asustado por la reacción de su pequeña amiga. - ¿Qué creen que hacen jugueteando cuando deberían estar trabajando?

- Nuestro horario de trabajo ha acabado hace una hora. – "¿Horario de trabajo? ¿Tienen horario de trabajo?" se preguntaba Ichigo mientras pensaba que ni en las películas había visto semejante grupo de contrabandistas.

- Madarame idiota... – empezó Hinamori con una sonrisa irónica.

- Es cierto Hinamori, y Aizen está aquí así que no puedes tratarnos mal si no quieres que tu querido Señor piense mal de ti. – Le respondió desafiante Yumichika. Hinamori estaba totalmente seria, tratando de no mostrar pizca de emoción en su rostro pero Toshiro a su lado, atisbó en sus mejillas un casi imperceptible sonrojo, "¿Por qué ella...? ¿Acaso estima a ese sujeto?"

- Cierren la boca par de idiotas, tengo motivos para hacerlos trabajar hasta las tres de la mañana si así lo quisiera. Quiero que cada uno se retire y si me entero de que alguien arma algún tipo de alboroto, por más pequeño que sea, dormirá en la cueva junto a las arañas. – Hinamori no jugaba, eso todos allí lo sabían a excepción de algunos, por eso más de uno se tensó ante la idea de quedarse en la cueva con varios pares de patas recorriendo cada parte de su cuerpo.

Fueron retirándose de a poco mientras murmuraban cosas, otros solo con una sonrisa de satisfacción en el rostro, Ichigo, Renji y Uryuu intentaron hacerlo lenta y disimuladamente pero era obvio que no lo conseguirían.

- ¿Creen que soy idiota? – preguntó Hinamori mirando hacia el bosque. - ¿Creen que no me daría cuenta que ustedes fueron los causantes de semejante estupidez?

- Momo... – comenzó Ishida dudando de lo que iba a decir.

- ¿Y tú también Ishida? – preguntó enarcando una ceja. – Sabía que la idiotez de Ichigo te pegaría tarde o temprano pero ¿esto? ¡¿Permitiste que comenzaran una pelea tan absurda con los demás?! – Uryuu no respondió y se limitó a mirar el césped, ella tenía razón, él no los detuvo y hasta cayó en la provocación del idiota de Madarame.

- Oye Momo ¿En serio crees que es necesario retarnos como si fueras nuestra madre? – preguntó con una sonrisa de autosuficiencia Ichigo. – Estamos grandecitos para eso ¿No crees?

- No. Creo que siguen siendo los mismos niños de cinco años que habrán sido de pequeños.

- Como sea, no necesitamos de tus sermones, pronto tomaré el control del clan y no puedes hablarme en ese tono, seré tu jefe. – dijo lo último acercándose hasta la altura de la chica y mirándola desafiante. Momo no se inmutó pero Toshiro la empujó suavemente detrás de él y miró fijamente al chico de cabellera naranja.

- No te atrevas a hablarle así, Kurosaki. – Ichigo lo miró sorprendido "Juega bien su papel de noviecito".

- Déjalo Toshiro. – Hinamori se le adelantó y miró a Ichigo con una sonrisa ladeada. – Serás mi jefe en cuanto pruebes a tu tío que eres lo suficientemente competente para tomar el mando del clan, algo que no estás demostrando al ocultar a la pequeña Kuchiki. – Ichigo cambió su semblante. – No sé por qué lo haces y no me interesa en lo absoluto, solo trata de no ser tan arrogante cuando no tienes mucho que ocultarme a mí, no eres nadie mío así que te trataré como a los demás, Kurosaki.

ooOoo

Aizen se despertó y se percató de que aún se encontraba tirado en el piso de la habitación, no recordaba nada de lo que había pasado pero tan pronto lo hizo se levantó rápidamente del suelo y se asomó por la ventana.

Ooo

Aizen se encontraba tirado en el piso gritándole a esa estúpida de Rukia que volviera y que no se escaparía tan fácilmente de él. Sin embargo pronto todo comenzó a darle vueltas y a pesar de que intentó reincorporarse para ir detrás de ella no pudo. Sabiendo lo que pasaría, tomó su celular y escribió "ve detrás de ella y tráemela viva", luego de eso simplemente se volvió todo oscuro a su alrededor.

Ooo

Tomó nuevamente su teléfono y esta vez llamó a esa persona.

- ¿La has encontrado? – preguntó con una voz condescendiente.

- Ja. A que no tiene idea de lo que tengo que informarle "Mi Señor" – dijo la lo último con tono burlón.

- No me interesa ¿Dónde te encuentras?

- Claro que le interesa. Como sea, estamos al final del bosque, del otro lado de la propiedad.

- Retenla y espérame.

- Seguro, como si fuera difícil.

Aizen colgó la llamada y salió a paso rápido de la habitación. Esta vez la mataría a sangre fría con sus propias manos.

ooOoo

Ichigo iba de malas caminando por el inmenso patio de la residencia. Estaba tan inmerso en sus pensamientos que ni siquiera le prestaba atención a su amigo que venía caminando a su lado. Ambos pensaban en donde demonios estaría Nozomi, pues ya no se encontraba en la habitación ni su tío tampoco.

- La camioneta sigue aquí, por lo que él no se ha ido aún ¿En dónde estaría entonces? – preguntaba al cielo como esperando a que éste le respondiera.

- Bueno, no creo que un trueno sea en verdad una respuesta. – Dijo Ishida también mirando al cielo al tiempo que éste tronaba amenazando cada vez más con llover.

- Cállate. – le respondió malhumorado y mirando hacia la espesa oscuridad del bosque a un lado de ellos. - ¿Dónde crees que se la habría llevado?

- ¿Te refieres a Nozomi?

- ¿A quién más?

- Bueno, con Matsumoto observando la pelea y riéndose de ti y Renji, he comprobado que Rukia tampoco está por aquí cerca. – Ishida lo decía muy calmado pero por dentro rogaba que estuviera con Orihime.

- ¿Rukia? No me preocupo por ella, esa enana debe estar en su habitación con Inoue, a final de cuentas ha sido un largo día para esa niña.

- Inoue, quería saber si Rukia está contigo. – hablaba Ishida serio a través de su celular.

- ¿Conmigo? Creí que estaría con Rangiku – respondió la chica alarmada del otro lado. – Le ha pasado algo ¿Dónde está Rukia, Ishida? – preguntó preocupada.

- Entiendo Orihime, quédate tranquila. Acabo de encontrarla, te veré luego, adiós. – sin darle tiempo a la muchacha de responder colgó la llamada y miró a Ichigo alarmado.

- ¿Por qué le mientes? – preguntó Ichigo visiblemente molesto con el chico de gafas.

- ¿Entonces preferías que le dijera que hemos perdido a Nozomi y a Aizen además de pensar que Rukia podría estar en peligro? – le preguntó de manera irónica, a lo que el otro no respondió.

Se quedaron en silencio por un tiempo, cada uno pensando en cosas diferentes: Ichigo en Nozomi y su tío, e Ishida en Rukia y su paradero, este último amagó dos veces en preguntarle a su amigo sobre la posibilidad de que Rukia hubiera escapado y de ser así qué harían ahora, pero de sobra sabía que a Ichigo en esos momentos no le interesaba más que la chica que se encontraba con su tío.

- Llevas más de tres minutos intentando preguntarme algo Uryuu ¿Qué quieres? – el aludido sonrió sabiéndose descubierto, Ichigo no era tan tonto como aparentaba y él mejor que nadie lo sabía.

- ¿Qué pasaría si la verdadera Rukia hubiera escapado? ¿Qué crees que haremos si ahora la policía está en camino?

- Rukia no abandonaría a su querido amiguito el albino. Ella no se ha ido de aquí, te lo puedo asegurar. – Claro, había olvidado que no era solo ella quien estaba cautiva.

- ¿Pero entonces dónde se habría ido? No está con Matsumoto y tampoco con Orihime... – fue interrumpido por un débil grito que se escuchó a lo lejos por el bosque. - ¿Qué fue eso?

- ¿Un grito... de mujer?

- Y viene desde el bosque.

Se volvió a escuchar otro grito pero que pedía auxilio y no era la misma voz que la anterior, aunque de algo estaban seguros...

- Son dos mujeres. – Dijo Ichigo alarmado.

- ¿Crees que tal vez...?

- Sí, son ellas ¡Vamos! – Ambos empezaron a correr en dirección a donde habían escuchado el grito.

Cada tanto se escuchaba el grito desesperado de una chica pidiendo auxilio, era más claro a medida que se iban acercando a ella, y luego de cinco minutos de haber corrido por la intensa oscuridad ambos confirmaron que era la voz de Nozomi, ahora el problema era que la segunda voz ya no se oía, y si sus sospechas eran ciertas y el segundo grito que escucharon antes era de Rukia ¿Qué habría pasado con ella ahora? Corrieron más rápido, o al menos Uryuu lo hizo al creer que Rukia podría ser la que estuviera en peligro, la verdadera Rukia.

ooOoo

- ¡AUXILIO! ¡AYUDA! – gritaba Nozomi desesperada al ver a su amiga en las penumbras toda ensangrentada e inconsciente. - ¿Por qué? – sollozaba mientras acariciaba la cabeza de la chica que reposaba entre sus piernas. - ¿Por qué lo hiciste... idiota? – Nozomi no quería que nada de eso hubiera ocurrido, si no fuera por ella...

Ooo

- Así que... Rukia Kuchiki ¿Entonces eras tú?

- Ja, y esta chica se quiso hacer pasar por ella ¿Increíble no? Aizen está muy enojada contigo pequeña, no le agradaría saber que has querido escapar.

Nozomi forcejeaba con la persona que la tenía agarrada pero él era más fuerte y la sostenía con una increíble rudeza. Rukia no estaba mejor, quien la había agarrado la tenía sujeta por el cabello y con la boca también tapada. Ambas estaban desarmadas, y temían lo peor, sin embargo Rukia le mordió con fuerza la mano a su opresor y en cuanto éste quitó su mano de su cara inconscientemente también disminuyó el agarré y ella logró zafarse para pegarle una patada en la cara y luego otra en el abdomen que lo hizo doblarse del dolor hasta caer en el césped.

- Mal...di...ta... – pudo escuchar que decía casi sin aire.

- ¡¿Quiénes son ustedes?! – Preguntó Rukia en pose defensiva.

- Si no quieres que tu amiguita sufra las consecuencias serás obediente y te quedarás quieta, niñita. – dijo el hombre que tenía a Nozomi agarrada por atrás.

- Déjala ir. – Rukia tenía miedo pero era algo que no se lo haría saber a aquellos sujetos.

- Ja ¿O... qué? – El sujeto golpeó fuertemente a Nozomi y la dejó inconsciente.

- ¡No... Rukia! – Gritó al verla desplomarse en el piso. Iba a llamarla por su verdadero nombre pero no podía dejar que esos dos realmente supieran sobre su engaño.

- ¿Por qué la llamas así? sabemos lo de su pequeño jueguito, no tienes porqué mantener apariencias con nosotros, Kuchiki Rukia. – Ninguno de los dos lo sabía pero Nozomi no estaba inconsciente, solo débil por el golpe y escuchaba todo atentamente.

- ¿Quiénes son? – preguntó nuevamente Rukia.

- ¿Por qué te interesa saberlo?

- ¿Por qué no?

- Yo hago las preguntas ¿bien? – el hombre se estaba cansando de esa chiquilla ¿Acaso no temía por su vida?

- ¡¿Quiénes son ustedes?! – preguntó con firmeza otra vez.

El hombre que la había tenido agarrada antes se levantó sigilosamente e iba a sorprenderla en tanto ella se encontraba hablando con su compañero, pero Rukia lo sintió cerca y gracias a sus reflejos evadió uno de sus golpes, el segundo hombre se lanzó contra ella y los tres comenzaron a pelear. Nozomi no entendía cómo lo hacían, pues ella apenas lograba ver sus sombras en la oscuridad de esa noche, pero deseaba con toda desesperación que Rukia ganara o sino... ambas perderían la vida. La pelea no iba bien para la pequeña pelinegra, ella recibía golpes prácticamente continuos y sus contraataques no eran tan potentes como para lastimarlos profundamente, sin embargo cuando creyó que la balanza se inclinaba a su favor, en cuanto ellos comenzaron a cansarse y sus defensas no eran tan acertadas, uno de los tipos sacó de sus ropas algo filoso con lo que empezaba a atacarla y a cortarla.

- ¿Qué tienes en manos? – preguntó sabiendo de antemano que podría ser una navaja.

- ¿Asustada? ¿Tú qué crees niña? El juego se puso interesante pero ya es hora de que vayamos terminando con esto. – Y siguió atacándola intentando asestarle una nueva cortada. De repente, su celular sonó. – Demonios... ¡Stark, no te diviertas mucho con ella en lo que atiendo la llamada! – le gritó mientras el otro seguía peleando con una furiosa Rukia.

- No será problema entretenerla pero si la mato primero no te quejes. – Su compañero no dijo nada pero era obvio lo enfadado que estaba por tal comentario. – Claro, solo dile a Aizen que todo está bajo control y que se apresure a venir aquí o sus niñas ya estarán en el último sueño.

- ¡Oye puedo hablar por mí mismo idiota! No necesito que me des palabra. – Entonces atendió el teléfono.

Nozomi miraba cómo Rukia no podía contra aquel sujeto. Él lucía tranquilo y sereno, casi sin cansancio reflejado en su rostro, sin embargo era muy fuerte, lo suficiente como para eludir los ataques de Rukia y lastimarla sin sudar una gota.

- Ru...kia... – Susurró cansada, no quería desmayarse en ese momento pero sentía que todo le daba vueltas.

Vio como algo hizo tropezar a ese tipo dándole a la pelinegra la oportunidad de tomar la delantera, no le llevó casi nada dejarlo moribundo ya que tenía la guardia totalmente baja pero bien sabía que si no le daba el golpe de gracia pronto, se recuperaría y ella sería la que acabaría muerta.

- Lo siento... – le dijo mientras se sentaba sobre él. Luego cerró los ojos y tomando su cabeza entre sus manos, la torció bruscamente hasta escuchar el sonido de su cuello rompiéndose.

-... Seguro, como si fuera difícil. – dijo el sujeto que hablaba por teléfono y luego colgó la llamada. Miró hacia donde estaba Rukia y al verla sobre su compañero corrió hasta ella, la empujó y miró a Stark tirado e inmóvil. - ¿Qué... has hecho? – preguntó consternado al verlo.

- Le rompí el cuello. – respondió tranquila pero con un nudo en la garganta.

- ¡Está muerto! – gritó confirmando lo que sospechaba luego de tomarle el pulso.

- Separé la médula espinal que conecta todo su organismo al cerebro. Eso produjo su muerte instantánea.

- ¿Q-qué? ¿De qué rayos hablas maldita? ¿Cómo... cómo lo has hecho? – preguntó aun confundido.

- No sabía que moriría al instante. En realidad... no era seguro que muriera pero...

- ¡¿Te he preguntado que cómo rayos lo has hecho?! – preguntó impaciente. Rukia lo miró asustada y sin habla. – Te mataré, - sentenció finalmente ante el silencio de la chica. – te mataré en venganza por él ¡Te mataré por Stark! – Se levantó y tomó la navaja que tenía en su bolsillo. Rukia se levantó a la velocidad de la luz y trató de defenderse de los innumerables ataques de aquel loco, sin zafarse del todo, pues aunque no fueran profundas las cortadas que conseguía en sus brazos eran terriblemente dolorosas.

En un momento comenzaron a pelear cuerpo a cuerpo cuando la navaja fue arrojada al aire y fue a parar a algún lugar del oscuro bosque, el tipo le ganaba con creces a Rukia y ya Nozomi no sabía qué hacer. Como pudo, se levantó del piso y buscó desesperadamente la navaja que aquellos dos dejaron caer en la oscuridad del lugar, cuando la encontró vio cómo su amiga estaba tirada en el piso y ese sujeto sobre ella golpeándola insistentemente. Se acercó rápida pero sigilosamente hasta estar detrás de él y fue entonces cuando le clavó una y otra vez la navaja en la espalda, cerca del corazón. Cuando vio que el desplomado cuerpo ya no daba señales de vida tiró aterrada el objeto entre sus manos y lloró amargamente su cruel delito.

- Rukia, Rukia, ¡Rukia por favor despierta! – decía Nozomi desesperada mientras movía a Rukia que se hallaba tirada e inconsciente en el césped, toda ensangrentada producto de las cortadas y los golpes. – Rukia por favor no te mueras... – sollozaba mientras se sentaba detrás de ella y apoyaba su cabeza delicadamente entre sus piernas. - ¡AUXILIO! – gritaba desesperada. Ya no le importaba que la encontraran, ya no le importaba si el que la encontraran la conducía nuevamente hacia Aizen, solo quería poner a salvo a su nueva amiga, Rukia Kuchiki.

Ooo

Nozomi lloraba ahora en silencio mientras acariciaba el cabello de Rukia, quien aún yacía inconsciente en el césped.

- No te mueras... – Susurró una vez más.

A lo lejos escuchó pisadas, pisadas que se hacían cada vez más cercanas, voces que susurraban cada vez más alto, respiraciones agitadas. Se asustó al creer que eran los hombres de Aizen que la estaban buscando, y su decisión de ayudar a su amiga vaciló al comprender que esta vez sí la matarían, sus manos comenzaron a sudar, su cuerpo entero temblaba y no de frío precisamente, sus ojos se anegaron en lágrimas y miró a Rukia totalmente avergonzada, jamás había tenido tanto miedo.

- Lo siento... lo siento Rukia... pero supongo que no será suficiente decírtelo. – Nozomi sonrió apenada. – Solo que... no soy tan valiente como tú.

- Esa es Nozomi, estoy seguro que esa era su voz, ella debe estar por aquí. – Escuchó que decía una voz muy familiar del otro lado del árbol donde ella estaba con Rukia.

- ¿Ichigo? – se preguntó a sí misma en un susurro. – Ichigo. – Dijo en voz más alta, llamándolo. - ¡Ichigo estoy aquí! ¡Ichigo! – gritó con más fuerza. Otra vez comenzó a llorar pero de esperanza, entre tanto miedo y tanta desesperación, pensar que Ichigo venía a buscarla era como un pequeño rayo de luz que le daba esperanzas.

Ichigo volvió sus pasos y dio la vuelta al árbol por donde creyó escuchar a Nozomi, efectivamente era ella pero alguien más estaba a su lado, o tal vez no fuera una única persona, dos sombras se encontraban cerca de la chica pero estaban inmóviles ¿estaban... inconscientes?

- Nozomi... – comenzó diciendo Ichigo, no entendía qué estaba pasando.

- ¡Ayúdala! ¡Ichigo ayúdala por favor! ¡Han... han herido a Rukia, por favor ayúdala! – hablaba desesperada mientras gruesas lágrimas recorrían sus mejillas.

- ¿Qué? – preguntó Uryuu alarmado, Ichigo lo miró intrigado, si su voz denotaba preocupación no quería ni ver su cara. - ¿Qué le ha pasado a Rukia? – Dijo acercándose a ellas y arrodillándose ante Rukia para tomarle el pulso.

- Ha peleado contra dos hombres, ellos... ellos querían atraparnos... – decía Nozomi en voz alta y rápida.

- Tranquila, ya pasó. Trata de calmarte para que pueda entenderte. – Uryuu posó su mano sobre la de ella brindándole una sonrisa de confianza.

- Ambos nos tomaron por sorpresa y se enteraron de que yo no era Rukia pero ella sí. Ella comenzó a pelear con ambos y uno de ellos sacó una navaja con la que la lastimó varias veces. Y... luego, ella mató a uno rompiéndole el cuello y el otro se enojó y... – Se desesperó al recordar esas escenas y el pánico la invadió, Ishida le apretó la mano instándole a calmarse y luego ella prosiguió su relato. – El otro tipo se enojó mucho y con la navaja comenzó a atacarla nuevamente pero con más violencia, Rukia no podía con él y estuvo a punto de morir de no ser por... de no ser por... – Ya no pudo continuar, el nudo en su garganta la asfixiaba y las lágrimas en sus ojos querían salir todas juntas, cuando por fin las dejó libres ya no pudo parar, y su sensación de miedo y desesperación se hicieron más enfáticas que antes, no pudo decirle a Ishida que ella lo había matado, que ella lo había apuñalado por la espalda, literalmente.

Ichigo por otro lado se dirigió hasta el segundo cuerpo para examinarlo, estaba totalmente ensangrentado por lo que veía. No lo tocó pero si iluminó su cara con la luz de su celular.

- N-no... no puede ser... – Susurró dándose la vuelta mecánicamente. Miró a Ishida que cargaba cuidadosamente a la enana inconsciente y a Nozomi que lloraba desconsoladamente. – Uryuu... – el aludido lo miró comprendiendo por su semblante que algo no iba bien. Se acercó a su amigo, aun con Rukia en brazos y miró el cuerpo que yacía a su lado, Ichigo iluminó nuevamente el rostro del chico y a Uryuu se le fue el poco color que tenía en su cara.

- I-imposble. No puede ser... él no...

- Es él... es el hijo del jefe del clan "Las Noches" – Afirmó Ichigo en el mismo estado que su amigo.

- ¿Está...?

- Muerto – Completó en un susurro. Nozomi miraba confundida ¿Es que eso no era bueno?

- Yammy Llargo... – Susurró espantado Uryuu. – Nozomi dijiste que Rukia le rompió el cuello pero él...

- Él no es el sujeto al que Rukia mató. Es el de allá. – señaló Nozomi aun extrañada por sus reacciones.

- ¿Quién es? – preguntó Uryuu desde su lugar cuando Ichigo corrió a ver de quién se trataba.

- Starrk Coyote. – Dijo En voz alta y clara. – Era el padre de Lilynette. – dijo con pesadumbre en su voz.

- ¿Lilynette? ¿No es la ahijada de Baraggan? – Ichigo asintió lentamente y ambos coincidieron en que ese era el fin, una posible guerra entre clanes de contrabandistas se asomaría en cuanto Las Noches se enterara del asesinato de sus dos mayores hombres...

ooOoo

- ¿Qué te ha dicho Hinamori? – Matsumoto iba caminando tranquilamente con Kaien a su lado.

- Nada, no he hablado con ella. – Kaien frunció el ceño y la miró algo extrañado. – Es que por suerte la encontré con Hitsugaya y ambos se veían muy acaramelados. – dijo con un brillo de felicidad en los ojos.

- ¿Hitsugaya? – preguntó extrañado al escuchar ese apellido ¿Por qué le sonaba tan familiar?

- Sí, es el novio de Hinamori ¿No lo recuerdas?

- S-sí... creo. – Dijo restándole importancia al asunto. Ya recordaba que era el amigo de la pequeña Kuchiki.

- ¿Crees que a Kira le afectará la noticia? No muchos aquí saben sobre la reciente relación.

- ¿Kira? No, no creo que le afecte... mucho. – reconoció al pensar que era un chico muy sensible. – Pero puede que a Yukio si le interese ¿No crees? – Rangiku se sorprendió por la mención de ese nombre y se le quedó mirando. - ¿Qué? ¿No crees que a él todavía podría interesarle...?

- No lo vuelvas a mencionar ¿De acuerdo? Hace años que no hemos escuchado nada de él, no desde la última vez que hemos tenido contacto con la Xcution y sabes tan bien como yo que no hay nada que hablar sobre ese tema, por lo mismo tampoco de ese chico. – le dijo seria.

- ¿Qué ha pasado con la Xcution en realidad? Jamás han querido hablarme sobre ello y no era miembro oficial del clan por aquellos días.

- Había olvidado que por entonces eras el nuevo del clan... ja,ja,ja – Rangiku lo miraba burlona. – Eras tan tímido y cada vez que yo me acercaba a ti tú balbuceabas cosas sin sentido.

- ¿Qué? N-no, eso... eso n-no es cierto, yo... tú sabes... el clan... y era el nuevo... tú eras... además Momo...

- ¿Lo ves? Balbuceabas justo como ahora ¡No te entiendo nada! – Rangiku volvió a carcajearse fuertemente por la reacción de su compañero ¡Estaba rojo como un tomate! – En fin... sobre lo de la Xcution... – Vaciló un momento antes de continuar, miró para todos lados esperando que nadie los estuviera escuchando y luego suspiró. – Ellos son el clan más reconocido y temido de la Ciudad de Naruki*, por largo tiempo hemos intercambiado información con ellos sobre el gobierno y otras cosas, tuvimos grandes negocios y gracias a ellos hemos crecido como grupo de contrabandistas, Aizen había entablado una muy buena relación con Ginjo y al parecer había grandes expectativas sobre asociar ambos clanes, sin embargo en una de las misiones más importantes en la ciudad de Naruki, misión que involucraba al gobernador y su única hija Kirio Hikifune, Xcution traicionó a Aizen y a nuestro clan, varios de los nuestros fueron descubiertos por la guardia del gobernador Hyosube, otros fueron asesinados mientras intentaban escapar. Aizen jamás se lo perdonó, y ha atentado varias veces contra la Xcution pero por cada paso que nosotros damos ellos hacen siempre dos más.

- ¿Y qué ocurrió con Hinamori? ¿Qué tienen que ver ella y Yukio con lo que ha pasado con la Xcution? – Kaien por fin había comprendido una parte de la historia del clan que tenía tiempo investigando sin encontrar nada relevante, aunque siéndose sincero no era lo que esperaba descubrir en esos momentos... sin embargo no entendía qué demonios tenía eso que ver con su jefa y casi amiga.

- ¿Eres idiota? – preguntó inocentemente Rangiku. – Yukio era parte de la Xcution.

- ¿Qué? – Kaien la miraba estupefacto por la noticia, de verdad que él no lo sabía, y ahora se sentía un gran tonto. – ¿Por eso lo odia?

- No... no es solo eso. – suspiró derrotada. - ¡Promete que no se lo contarás a nadie! ¿De acuerdo? – Ante la afirmación del chico ella se relajó y se armó de valor para contarle aquello que tanto había molestado a Hinamori con Yukio. – Se rumorea que ella estuvo saliendo un buen tiempo con él – Kaien la miró con obviedad, de hecho había sido él quien comenzó con el rumor. – por eso tú los veías tan juntos casi todos los días, recuerdo que por entonces Momo sonreía y no estaba tan malhumorada. – Al recordar una sonrisa de nostalgia se formó en su rostro. – El día en que nos traicionaron Momo estaba con él, ambos estaban encargados de ir por la hija del gobernador, pero fue entonces cuando él la golpeó por detrás y la dejó inconsciente, de no haber sido por mí y por Yumichika ella habría sido atrapada por la guardia. Cuando despertó estaba ya en su cama, Aizen le explicó lo sucedido y desde entonces ella no quiere escuchar hablar de ese sujeto, las innumerables veces que él la ha buscado por poco sale muerto, Momo incluso intentó matarlo con sus propias manos. – Kaien abrió los ojos espantado imaginando la escena. – Yukio dejó de buscarla en cuanto varios de nosotros salimos en su defensa, sin embargo le dejó una carta que ella nunca le mostró a nadie... y eso es todo lo que yo sé. – finalizó con una sonrisa de niña. El chico se quedó pensativo ¿Sería tal vez por eso que Hinamori estaba tan a la defensiva siempre? – Yukio es un mal tipo que ha traicionado a Momo cuando su clan traicionó al nuestro, si de verdad la quería no hubiera hecho eso, por eso quiero con todas mis fuerzas que esta nueva relación entre Hitsugaya y ella le duela en lo más profundo de su negro corazón.

- Para alguien que no es resentida... eres bastante resentida. – analizó Kaien.

- En cuanto a Kira... me da pena el pobre, con esa cara de gatito triste y ese pelo cubriéndole la cara como si fuera un chico gótico no creo que consiga novia, pero espero que se alegre por la relación de la chica que quiere.

- Rangiku ¿nadie te ha dicho lo increíblemente sincera que eres? – preguntó de manera irónica mirándola fijamente. - ¿Y por qué iba alegrarse de que la chica a la que ama estuviera con otro?

- ¡Soy la mejor! Sinceridad es mi segundo nombre. Y dicen que aquel que ama de verdad, es feliz con solo ver que su amada es feliz también, aunque no sea con él.

- Estás loca Rangiku.

- Pero así me quieren mis amigos. – le dijo levantándole un pulgar.

- Solo si me invitas sake. – le guiñó un ojo.

- No puedo, si Momo se entera entonces sí que me matará. – le respondió tristemente.

- Entonces en otra ocasión será... ¿Sabes? Cada vez que hablo contigo me entero de algo nuevo, sabes todo de todos...

- ¡Oye! Me haces parecer una chismosa y entrometida.

- ¿Y eso te molesta? – le preguntó apenado por sus anteriores palabras.

- No, en absoluto. – Le respondió con una nueva sonrisa radiante en su rostro. – Nos veremos mañana Kaien, y que ni se te ocurra decir nada de lo que te conté ¿entendido? – Kaien asintió y ella se fue saltando hasta su cuarto, ese había sido un día particularmente largo y agitado.

ooOoo

- Mataré a ese idiota cabeza de fosforito, en cuanto lo vea juro que me las pagará.

- ¿Todavía molesto por lo de "calvito" Ikkaku? – Madaramé lo volteó a ver con llamas en los ojos y el chico tan solo lo ignoraba.

- ¡Cállate Yumichika! Ese cabecita en llamas me las pagará, ya verás. Haré que sufra por herir mi orgullo. – decía sonriendo cínicamente y tronando los dedos de sus manos.

- ¿Cabecita en llamas? ¿Fosforito? ¡Vamos! ¿No tienes un mejor apodo? Eres patético Ikkaku, no es nada elegante un apodo como ese.

- Oh, ¿Acaso crees que "calvito" si los es? – preguntó irónico Madarame.

- Mmm... creo que...

- Di algo y estás muerto.

- No arrugues tanto tu frente o te harás más viejo. – le dijo mirándolo de reojo y sonriendo de costado. – Tengo una idea para que te cobres lo que Abarai te ha dicho ¿estás dispuesto a escuchar?

- ¡Dímelo! – le gritó en cuanto lo agarró por el cuello de su remera.

- Primero prometerás que ya no escupirás al suelo cada vez que te dé la gana ¡eso es completamente asqueroso y nada elegante! – Madarame rodó los ojos y resopló. – Y segundo, ya no me llamarás "Pajarito" ¿Bien?

- Tsk, ¿Estás loco? Ese apodo te queda genial, además si tan solo te miraras al espejo verías que esas plumas que tienes en el ojo...

- ¡Me veo al espejo todo el tiempo! – gritó desesperado. Y luego sacó un pequeño espejo de su bolsillo. – Y me dice que soy hermoso.

- ¿Me dirás tu plan de una buena vez? – preguntó con una ceja levantada al verlo admirarse en el espejo una vez más.

- ¿Prometes que lo dejarás de hacer?

- Seguro. – respondió para callarlo de una vez.

- Bien, vamos y te diré en el camino. Pero para que Abarai caiga en la trampa deberás...


*En la Ciudad de Naruki se encuentra realmente la Xcution ¿Lo recuerdan?

Bueno... lo siento, sé que dije que actualizaría el martes pero mi mamá me ha quitado la compu porque a un día de comenzar las malditas clases yo no me despegaba de ella (estaba escribiendo *3*), como sea... son las tres de la mañana aquí en Argentina y estoy escribiendo a la velocidad de la luz para que mi mamá no me descubra... Así que simplemente diré que espero que les haya gustado el capítulo, y a pesar de que originalmente Yukio no estaba destinado a estar en el fic y mucho menos como pretendiente de Momo me interesó experimentar algo con este personaje... (sonrisa macabra) Si quieren comentar qué les pareció el cap. o qué no, no duden en hacerlo y si quieren sugerir ideas serán muy bien recibidas.

Nos leemos pronto! Bye! O.-/

Misel-kuchiki: bueeeeno... veremos cuanto tarda Ichigo en sentir realmente algo por Rukia, sobre todo porque ya es morena :3 pero no la tendrá para naada fácil con Rukia... waajajaja (se ríe a lo Don Kanonji)