Ella se encontraba sentada en una hamaca en medio de la madrugada, llorando en silencio por la pelea que había tenido horas atrás con su novio. Se encontraba allí desde la tarde, aproximadamente desde las cinco de la tarde, pero no le importaba mientras más lejos estuviera de ese cretino. No se dio cuenta cómo ni cuándo, pero un hombre estaba sentado en la banca frente a ella con la mirada baja y actitud pensativa. "¿Qué demonios hace ese tipo aquí? Yo llegué primero" pensaba para sus adentros a la vez que algo, tal vez su intuición, le advertía que se alejara, pero su orgullo femenino era más fuerte al igual que su curiosidad por saber quién era aquel sujeto.
Pasaron finalmente dos horas más, en las que ella no le quitaba los ojos de encima, y por más penetrante que éstos fueran no lograba hacer ni que el hombre le devolviera la mirada, en su ansiosa mente rezaba incansablemente la frase "Mírame, mírame…" pero sin resultado alguno. En cuanto se dio por vencida creyendo que él ni siquiera habría reparado en su presencia cuando llegó suspiró pesadamente e iba a levantarse para irse, al menos de aquel lugar que se sentía muy frío.
- ¿Eres Hisana? ¿Hisana Shirayuki? – escuchó que decía aquel hombre en un tono tranquilo y neutral.
- ¿C-cómo sabes mi nombre? – preguntó curiosa y alarmada.
- Eres modelo ¿no es verdad?
- ¿Quién eres tú? – él sonrió de una manera extraña que Hisana no logró comprender pero que por alguna extraña razón no la hizo desconfiar,
- Soy Byakuya, Kuchiki Byakuya. Es un gusto, señorita Shirayuki. – le dijo extendiéndole una mano de manera cortés.
- Dime Hisana – le dijo sonriendo amigablemente. – y también es un gusto… supongo. Y… ¿Qué haces a estas horas por aquí?
- Esa debería ser mi pregunta ¿No lo crees? Tú eres la mujer entre nosotros, eres tú quien corre mayor peligro. – Byakuya hablaba con tanta naturalidad en su voz que Hisana sentía como si se conocieran desde siempre.
- Sí, es que… he tenido una pelea con mi novio – le respondió con algo de tristeza en su voz. – y la mejor idea que tuve para pasar el rato lejos de él fue viniendo aquí. Este es un lugar que me ayuda a relajarme y pensar.
- ¿Pero por qué estarías aquí en medio de la noche? Son las cuatro de la madrugada ¿No hubiera sido mejor ir a tu casa? – le preguntó confundido.
- Él vive en mi casa. – apretó los puños con bronca y su ceño se frunció con enojo. – Y nada puedo hacer para sacarlo de ahí, además… sé que todo pasará en un par de horas más, ambos debemos pensar un poco, eso es todo. – Torció su boca en una falsa sonrisa, algo que ni ella misma llegaba a creerse.
- Eres una pésima mentirosa ¿Lo sabías? – le dijo con indiferencia él apartando la vista de sus ojos. – Si ese cretino te está molestando tan solo deberías recurrir a la policía o simplemente echarlo a patadas de tu casa. – Hisana sonrió nuevamente pero de manera sincera al notar que él se preocupó, aunque sea durante unos segundos, por ella.
- No es tan fácil como crees. – susurró desviando la mirada avergonzada. Tras unos segundos de silencio una ventisca obligó a Hisana a tallarse los brazos por el frío, inconscientemente tembló y castañeó los dientes y Byakuya no lo pasó por alto.
Consideró que todo pasó muy rápido, Byakuya se quitó su saco negro y en menos de un segundo ella ya lo tenía sobre sus hombros, el calor y a fragancia tan adictiva que irradiaba ese abrigo hacía a Hisana sentirse en el paraíso, o algo parecido.
- Considero que tanto tiempo fuera de casa y con este frío tú podrías llegar a enfermarte más rápido que un niño. – Hisana levantó una ceja ofendida, a lo que él tan solo sonrió. – Te invito a tomar algo por ahí, luego te llevaré a tu casa. – Todo iba bien… hasta que dijo "Te llevaré a tu casa"
- N-no creo que…
- Tranquila, te dejaré una calle antes para que tu novio no sospeche nada malo.
Ooo
Pasaron tres años desde que se conocieron y ambos habían pasado de una buena amistad a una intimidad más… profunda. Esa confianza que se tenían mutuamente pronto se convirtió en amor y ese amor, a su vez, en pasión. Byakuya e Hisana se encontraban prácticamente todas las noches, y a pesar de que su relación no era pública ambos eran felices. Por mucho tiempo Byakuya trató de convencer a Hisana de que dejara al idiota ese que tenía como novio pero, como ella se negaba temiendo que él hiciera algo en su contra o de Byakuya, no lo lograba. Cuando por fin lo logró y luego de mucho insistir, Hisana se veía completamente diferente, más contenta, radiante, libre…
Un mes después, Hisana comenzaba a destacarse más en las pasarelas pero consideraba que lograría mucho más cambiando su imagen, y pese a las innumerables veces que Byakuya trató de convencerla que era perfecta tal y cómo estaba ella no lo escuchó y en cuanto él estuvo una semana fuera de la ciudad se tomó la libertad de aplicarse extensiones y teñirse el cabello de un color rubio como el oro. Al volver, Byakuya no podía negar que se veía aún más hermosa pero le confesó que extrañaría a la "vieja Hisana", esa chica de hermosa cabellera azabache; esa noche, ambos se entregaron una vez más al deseo y la pasión de sus corazones.
Ooo
Ella lo citó en un parque, casualmente el mismo parque en el que se habían visto por primera vez. Él asistió a la hora acordada, vestía de manera formal como siempre por su trabajo y llevaba una rosa roja en su mano, pues cumplían ya dos años de estar saliendo en secreto; la vio sentada en una de las hamacas, sonrió recordando que así la había visto aquella vez y se sentó en la banca de enfrente, la observó durante unos cortos minutos y descubrió con asombro que ella estaba llorando en silencio y absorta en sus pensamientos, quiso preguntarle porqué estaba así pero algo le decía que por ahora era mejor callar y esperar a que ella dijera la primera palabra, ambos sabían de la presencia del otro pero al final, dejaron que el tiempo corriera.
Pasaron tres horas en los que el atardecer dio paso a la noche, ninguno se movió de sus lugares en todo ese tiempo ni siquiera cuando sintieron el frío ponerse cada vez peor. Hisana se levantó de la hamaca, suspiró por fin dándose cuenta que no tenía el valor, aun no, de decirle a él la verdad… no quería perderlo. Giró sobre sus talones para poder salir corriendo de allí pero Byakuya fue mucho más rápido y la tomó por la muñeca obligándola a detenerse y a mirarlo a la cara.
- ¿Qué te ocurre Hisana? – preguntó con esa voz glacial que utilizaba cuando estaba molesto.
- N-nada, déjame Byakuya, es mejor que me vaya. – intentó zafarse de su agarre pero con creces él era mucho más fuerte y no lo logró.
- Te he preguntado que qué te ocurre Hisana, respóndeme por favor. – Si bien para quien no conociera lo suficiente a Byakuya ese tono podría haber parecido una orden más que otra cosa, Hisana sabía perfectamente que él estaba preocupado por ella, el problema era… ¿Duraría esa preocupación luego de lo que tenía que confesarle?
- Yo… yo… Byakuya yo… - su voz se quebró y estaba a punto de romper a llorar, cuando sintió como era rodeada por los fuertes y cálidos brazos de Byakuya en un delicado y protector abrazo.
- No tengas miedo, yo te protegeré siempre Hisana. – le susurró en su oído haciéndola sentir como si su corazón estuviera por estallar de los nervios y el miedo.
- ¿Lo… prometes? – le preguntó con un hilo de voz sorprendiéndolo. - ¿Prometes… cuidarnos siempre? – él frunció el ceño y entrecerró los ojos, la separó de sí y la vio a los ojos exigiendo en silencio una explicación. – Byakuya yo… estoy… embarazada. – terminó su frase con un susurro casi inaudible que hubiera preferido que nunca escuchara y que sin embargo lo hizo. Byakuya abrió los ojos desmesuradamente y el poco color de su cara se esfumó por completo, su expresión ahora era de total horror.
- ¿Q-qué… has dicho? – preguntó anonadado. Todo daba vueltas en su cabeza y un escalofrío hacía temblar sus piernas como a un auténtico cobarde.
- Estoy embarazada. – repitió con un poco más de firmeza aunque aún sin mirarlo a los ojos.
- N-no puede ser. Hisana esto no es cierto. – trató de calmarse y pensar en que todo se trataba de una mal broma, después de todo a ella le encantaba hacer ese tipo de cosas en su contra. Pese a lo que creyera ella no dejó de llorar y al final terminó por darse cuenta que lo que había dicho segundos antes era todo verdad. – Hisana tú… No es posible. – exclamó llevándose una mano a la cabeza para rascársela con desesperación ¿Y ahora qué diría su abuelo de todo aquello? ¿Qué pasaría con su futuro en la empresa? ¿Qué pasaría con el futuro de Hisana en su carrera si se veía envuelta en un escándalo por su culpa? Tenía que encontrar una solución rápido.
- Byakuya ¿Estás… estás bien? – preguntó tímidamente cuando se dio el valor suficiente para volver a mirarlo a la cara.
- Es-estás embarazada. – repitió más para sí mismo.
- S-sí. – respondió ella temerosa.
- ¿Y…? esto no puede ser, Hisana debemos arreglar este problema ahora mismo ¡No podemos dejar que la prensa se entere! No podemos dejar que NADIE se entere. – Si alguna luz de esperanza se había hecho visible en el interior de Hisana ahora se había esfumado por completo. ¿Problema? ¿Así lo llamaba?
- ¿Tú crees que sea un problema esto? – preguntó desilusionada.
- ¡Claro que lo es Hisana! Sabes lo que está en juego, yo… no puedo…
- Está bien Byakuya. – ella ya no podía seguir escuchándolo, cada palabra que salía de su boca era como una estaca directo a su corazón y no lo aguantaría por mucho más tiempo. Ella ya lo había decidido hace tiempo, no haría nada en contra de esa nueva vida que se estaba formando en su interior, esa criatura era fruto del amor que se tenían los dos ¿Cómo pensar en lastimarla siquiera? Comprendía a Byakuya si quería huir ahora mismo, comprendía… si quería abandonarla en ese mismo instante. – Yo… no te exigiré nada. Sé que tienes obligaciones y responsabilidades con tu familia y la empresa, pero yo no haré nada en su contra – le dijo tocándose el vientre aun plano. – o en la tuya. Es tu decisión seguir adelante o no, a partir de hoy… yo… te dejo libre. – las últimas palabras fueron tan débiles que sintió como si se le hubiera ido la voz de tan solo pronunciarlas.
Byakuya la miró confundido, ¿cómo demonios había ido a parar a esa situación? Pensó en ella, en su abuelo, en él, la empresa, el bebé que ahora se encontraba en el vientre de su amada. Inconscientemente dio un paso hacia atrás, Hisana dejó de llorar nuevamente para verlo, él dio otro paso más sin dejar de mirarla.
- Byakuya…
- Lo siento… - esas fueron sus últimas palabras. Él se dio la vuelta y se echó a correr hasta su auto para desaparecer del lugar, dejando a Hisana sola y con el corazón destrozado. Las lágrimas caían intensamente por sus mejillas, el cuerpo le temblaba tanto que al final cedió ante la debilidad de sus piernas y cayó arrodillada al frío césped, comprendió que esa sería la última vez que lo vería.
Ooo
Habían pasado ya nueve meses y la joven modelo logró salir adelante por sí misma y con la ayuda de sus amigas y sus fieles seguidoras. La prensa, por algún motivo, no insistió en detalles cuando ella les dijo que el bebé no tendría padre, tampoco se esparcieron rumores acerca de su repentino embarazo o la decisión de no padre para la pequeña Rukia Shirayuki, sí, el bebé había resultado ser una niña, la cual todo el mundo esperaba con ansias y que ya la habían coronado como la futura sucesora de Hisana Shirayuki, gran modelo internacional. Todo era perfecto, Hisana, a pesar de haberse tomado un respiro del modelaje para concentrarse en su futura hija, ya había recibido varias ofertas de trabajo para comerciales de pañales y otros artículos de bebés, en una ocasión la pidieron una entrevista y una sesión de fotos para que contara sus expectativas como madre soltera primeriza y ella aceptó gustosa.
Una noche de enero HIsana se encontraba en un restaurante cenando con su agente y los que querían cerrar el trato del comercial con ella, faltaban simplemente explicar últimos detalles y que ella firmara el contrato. Sin embargo, pronto comenzó a sentir dolores intensos en el vientre, un líquido extraño fluyó por su entrepierna y comprendió que era hora, Rukia ya quería salir de ahí adentro y por lo visto no se haría esperar dado los dolores que le causaba a Hisana. Los hombres la ayudaron a salir de ahí, llamaron a la ambulancia y la noticia de que la pequeña Shirayuki estaba por nacer no se hizo de esperar, cuando llegaron al hospital muchos reporteros la esperaban para desearle suerte y felicidades. Hisana trataba de controlar su respiración para no gritar del dolor frente a ellos, pero en cuanto cruzaron la puerta hacia la sala de partos los dolores se intensificaron y la hicieron casi llorar.
A los pocos minutos de haber entrado la modelo al hospital, un auto lujoso y más que reconocido por todos los reporteros del lugar, aparcó en el estacionamiento de manera brusca y atolondrada. Todos se alertaron y se asombraron cuando vieron al gran Kuchiki Byakuya bajar de aquel auto y apresurarse hacia la entrada, sin embargo nadie lo dejó, pues qué mejor primicia que la de "Byakuya Kuchiki desesperado por la situación de la joven Shirayuki Hisana". Como pudo, él los alejó y no sutilmente, más bien a punta de golpes y algún que otro insulto, se adentró en el hospital y corrió hacia la sala de partos tan rápido como sus piernas le permitían.
Hisana estaba recostada en la camilla, la habían sedado para calmar los dolores pero ahora el efecto secundario se estaba haciendo presente y ella se estaba durmiendo poco a poco. Los doctores hablaban seriamente unos con otros y alternaban su vista preocupados, Byakuya los ignoró al entrar y se dirigió directamente hacia su amada, ella al verlo sonrió débilmente y una silenciosa lágrima de felicidad rodó por su mejilla.
- Sabía que no nos abandonarías. – susurró con los ojos cerrados en cuanto él le agarró fuertemente la mano para infundirle fuerzas.
- Jamás te he abandonado Hisana, y sin que tú lo supieras te he estado protegiendo en todo este tiempo. – le confesó él mientras acariciaba su rostro delicadamente. Fue entonces cuando ella comprendió por qué su vida había sido tan tranquila durante todo ese tiempo, de seguro él siempre se encontraba un paso delante de ella.
- Gracias por venir. – le dijo con la voz entrecortada por el llanto. Él le secó una de las lágrimas con su pulgar y la miró tiernamente.
- No llores. Por favor, estaré aquí contigo pase lo que pase. – le prometió.
- Señor… ¿Kuchiki? – preguntó asombrado uno de los médicos al notar de quién se trataba el sujeto que había entrado sin permiso. El aludido levantó la vista y lo miró con indiferencia per con respeto a la vez. – N-necesitamos hablar con usted urgentemente. – le dijo nervioso por esa gélida mirada.
- De acuerdo. No me tardo – le dijo a Hisana y luego le besó la frente.
Una vez apartados de la camilla donde se encontraba Hisana, los médicos le explicaron la situación de la joven Shirayuki y la niña a Byakuya, éste se desesperó ante sus palabras y se llevó una mano a la cabeza despeinándose levemente.
- No puede ser… tiene… ¡Tiene que haber una cura, no la pueden dejar morir! – exclamó exasperado. Byakuya Kuchiki se caracterizaba por ser un hombre racional, analítico, tranquilo y hasta frívolo la mayoría de las veces, algo que contrastaba por completo con el hombre que se les presentaba a los jóvenes médicos ahora.
- Lo siento señor pero nada podemos hacer. La señorita Shirayuki ya ha tomado su decisión, nosotros solo queremos hacerle saber su situación. – le informó uno de ellos.
- ¿Decisión? ¿Cuál decisión? – preguntó confundido.
- La señorita quiere seguir con el parto. Le advertimos que si daba a luz a la pequeña ella moriría pero que si a cambio sacrificaba la vida del bebé ella podría salvarse, sin embargo…
- Nos dejó bien en claro que no le importaba en absoluto su vida. La niña tiene que nacer sea como sea y mientras ella estuviese bien no le importaría morir en su lugar. – completó la frase otro de los médicos. – A señorita Shirayuki no le importa morir, solo quiere que nazca la pequeña Rukia. – Byakuya no podía creer lo que escuchaba ¿Esa fue su decisión entonces? No, no podía perderla, no otra vez, además ¿Qué sería de esa niña si ella se iba? ¡Hisana simplemente no podía dejar de vivir!
Byakuya se hartó de escuchar las estupideces que aquellos imbéciles decían, Hisana no moriría, no lo haría, él le había prometido que estaría con ella pase lo pase y eso haría. Se dio la vuelta y volvió a donde estaba su amada, la tomó nuevamente de la mano, a pesar de que estuviera ya dormida, y ahí permaneció durante todo el parto pese a las innumerables veces que le pidieron que se retirara porque no se permitía personal no autorizado en la sala de partos. Cuando por fin la niña salió, los gritos y llantos se hicieron presentes y una sonrisa se dibujó en el rostro de todos los médicos, Byakuya solo observaba, sin mostrar ningún signo de emoción cómo se llevaban a la criatura para examinarla.
Hisana despertó una hora después, muy débil, lo primero que hizo fue preguntar por Rukia pero la niña se encontraba durmiendo en una cuna a su lado.
- ¿Estás mejor? – preguntó Byakuya preocupado. Ella negó débilmente con la cabeza.
- Sabes que moriré. – tras un silencio cargado de tristeza ella volvió a hablar. – Cuídala Byakuya, por favor… cuídala y ámala como me amabas a mí…
- Aun te amo Hisana. – le dijo conteniendo sus ganas de llorar.
- Entonces amala como me amas a mí, por favor. – su voz era muy débil, le costaba hablar y los párpados le pesaban, comenzó a respirar más acompasadamente. Lo miró con ternura, con sus últimas fuerzas alcanzó la mano de Byakuya y la tomó entre las suyas. – Te amo, y la amo a Rukia también… Ámala, porque yo lo hago… - esas fueron sus últimas palabras. El sonido del maldito aparato que controlaba sus pulsaciones comenzó a emitir el infernal sonido que le avisaba que Hisana ya no estaba con vida, lloró pero no se movió de ahí y pensó en su interior "¿Amarla? ¿Cómo amar a alguien que le arrebató la vida a la mujer que sí amaba?".
Ooo
Byakuya despertó agitado y todo sudado en medio de la noche, miró su reloj y éste marcaba las tres cuarenta de la madrugada, se levantó de la cama y se dirigió a la cocina por un vaso de agua. Al llegar abajo y tratar de encender las luces, reparó en que no se podía, los focos estarían quemados, "imbéciles, ni de esto pueden encargarse que ahora no hay luz" pensó molesto; caminó con un vaso en manos entre la oscuridad hasta el refrigerador y lo abrió, se sirvió un poco de agua y al cerrar la puerta el vaso simplemente se le cayó de las manos al ver algo completamente imposible.
- Hisana… - susurró incrédulo.
- Me lo prometiste, que jamás me abandonarías… ¿Cómo pudiste? ¿Abandonar así como si nada a tu propia hija? Me has abandonado a mí también Byakuya. – la cara de decepción y dolor en Hisana destrozó por completo su corazón y lo hizo reflexionar hasta reprocharse "¿Qué he hecho?"
- Hisana yo…
- ¡Señor! – exclamó una de las criadas en piyama al encender la luz y verlo ahí paralizado y hablando hacia la nada, llevaba una escoba en una mano y un spray en la otra. – ¿Pero… pero qué le ha pasado? ¿Se encuentra bien? – le preguntó al verlo inmóvil y pálido, más de lo que acostumbraba.
- Yo… - al volver la vista hacia donde se encontraba Hisana ella ya no estaba, había desaparecido, como si se tratara de una ilusión o un sueño nada más. – Me voy a dormir. – simplemente se retiró sin darle mayor explicación.
ooOoo
- ¿Shiro-chan?
- ¿Mhmm? – preguntó adormilado Toshiro.
- ¿Estás despierto? – preguntó irónicamente.
- ¿Tú qué crees? – le respondió malhumorado.
- Que tienes mal genio. – sonrió triunfante por haber logrado su cometido, molestarlo. – Aunque, hablando en serio… ¿Qué crees que habrá sucedido con Nozomi? – se giró hacia su derecha para quedar acostada mirando a Toshiro.
- No tengo idea. – le respondió girándose él también para verla a la cara. – Pero creo que si algo no anduviera bien, Kurosaki te lo haría saber de inmediato.
- Tal vez… pero se supone que de todas maneras debería haberme avisado hace como una hora sobre la situación.
- ¿Por quién te preocupas? – Momo levantó una ceja confundida.
- ¿Que por quién me preocupo? Toshiro estamos hablando de engañar a Aizen, por supuesto que me preocupo por los tres. Si Aizen descubre que Nozomi no es Rukia la matará e irá detrás de la verdadera, e Ichigo estará en grave peligro si descubre que él tuvo algo que ver con esa farsa. – le respondió alterada y hablando rápidamente.
- Cálmate, pareces una loca gritando de esa manera. – le espetó con el ceño fruncido. – Ichigo tuvo un buen plan y Nozomi no es tonta por lo que pudimos notar, y si por alguna razón Aizen la descubriera ten por seguro que Rukia es muy precavida y atenta. Por otro lado… dudo que Kurosaki dejara que algo malo le ocurriera a ninguna de las dos. – Momo se tranquilizó ante las palabras del peliblanco, suspiró derrotada por el sueño, cerró los ojos y se durmió casi al instante.
Toshiro la observaba dormir, se veía tan tranquila en ese estado… su ceño no estaba fruncido, su respiración acompasada asimilaba un aura de paz a su alrededor, y esa pequeña y casi inadvertida sonrisa que se formó en su rostro la hacían verse más bella de lo que ya era "Ojalá pudiera sonreír así más a menudo" pensó, pero casi de inmediato borró esas ideas de su cabeza al percatarse de que se trataba de Hinamori, la chica que lo extorsionaba sin una razón aparente. Cerró los ojos y se obligó a dormir, pero el sueño casi se le hizo presente de inmediato porque no tardó en quedar inconsciente.
Hinamori despertó horas más tarde y se removió en su lugar sin abrir los ojos, sin embargo algo le impedía moverse con libertad, pues sentía que tenía la cabeza apoyada sobre algo duro pero irónicamente suave a la vez y algo reposaba sobre su hombro y clavícula. Abrió con lentitud los ojos y asimiló lo que había a su alrededor, casi le da un paro al corazón cuando se vio a sí misma acostada al lado de Toshiro y pasando un brazo sobre su pecho en forma de abrazo, mientras que él pasaba un brazo por detrás de su cuello y terminaba depositando su mano en su hombro y clavícula… cerca de su pecho.
- ¡PERVERTIDO! – gritó con todas sus fuerzas. - ¡¿CÓMO TE ATREVES?! – se incorporó en la cama de un salto y lo pateó lejos de ella, haciendo que el pobre y confundido chico cayera al suelo.
- ¿Pero qué…? ¡¿PERO QUÉ DEMONIOS OCURRE CONTIGO MOMO?! – le devolvió el grito más enfurecido que ella.
- ¿QUE QUÉ PASA? ¿ME PREGUNTAS QUE QUÉ PASA? ¿ESTÁS LOCO? ¿ACASO ERES UN PERVERTIDO APROVECHADO?
- ¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO? NO ENTIENDO QUÉ TRATAS DE DECIRME IDIOTA.
- ¿IDIOTA? – preguntó indignada. – ERES UN MALDITO…
- ¡¿Qué está pasando aquí?! – preguntó una mujer muy irritada dando un portazo tras de sí.
- ¿Matsumoto? ¿Qué haces aquí? – preguntó Hinamori sorprendida y asustada.
- ¿Ma-Matsumoto? – preguntó con un tic de ojo Toshiro al reconocerla, sin duda estaba más espantado que Momo.
- ¡Ya dejen de pelear y duérmanse de una maldita vez! ¿Es que no entienden que sus gritos son escuchados por todos aquí? – Matsumoto llevaba puesto su piyama color rosa con motivos de ositos, su pelo estaba totalmente enmarañado y no llevaba rastro de maquillaje, más si presentaba unas marcadas ojeras bajo sus ojos rojos. – Ahora vuélvanse a dormir y dejen de molestarnos, Yumichika está al lado de mi habitación y no para de decir que mañana su bello rostro se verá afectado por su sueño interrumpido y un mal susto… aunque dudo que se vea mal por ello… - susurró lo último con una sonrisa cínica en su rostro mientras se dirigía hacia la puerta nuevamente. - ¡Duérmanse! – y cerró la puerta demasiado fuerte dando a entender que era una orden.
- ¿Qué haces? – preguntó Momo al ver como Toshiro se acercaba como si nada a la cama.
- ¿Acostarme? – le dijo en forma irónica señalando la cama.
- Claro, puedes acomodarte por allí. – le respondió ella señalando en otra dirección. – El cómodo y sofisticado sillón te encantará. – Toshiro observó que se refería a la silla en el rincón de la habitación, suspiró cansado, la verdad era que ya no tenía fuerzas ni ganas de pelear con Momo, sabía que de todas maneras no le ganaría a su estúpido orgullo.
Toshiro se acomodó como pudo en la pequeña e incómoda silla y miró a Momo que se recostaba en la cama.
- Descansa.
- Duérmete. – le respondió secamente y sin mirarlo. Pasaron cinco minutos y Toshiro la llamó entre susurros, al ver que no respondía se acercó a ella y le sacudió levemente el hombro comprobando que estaba profundamente dormida.
- Moriré por esto en la mañana pero vale la pena por dormir cómodo. – se dijo a sí mismo mientras se acostaba del otro lado de la cama dándole la espalda a la morena.
ooOoo
Rukia se levantó esa mañana muy temprano, no conseguía volverse a dormir así que simplemente se destapó y decidió ir a recorrer los pasillos hasta encontrar nuevamente el baño. Una vez que lo hizo se lavó la cara y se miró al espejo, primero una expresión de susto se hizo presente, luego de horror y por último de dolor al tocarse cada lastimadura. Se veía fatal, tenía un ojo negro y la mejilla contraria también, un raspón en el mentón y una cortada en la frente, su labio inferior estaba partido y le dolía la cara con el solo hecho de querer mover su boca o abrir más sus ojos. No comprendía nada, ¿Qué le había sucedido? ¿Qué era todo aquello? Súbitamente, los recuerdos agolparon su mente como si se tratara de una película de terror, comenzó a temblar y cayó de rodillas al fallar sus piernas, las lágrimas comenzaron a brotar de inmediato, un poco por el dolor físico que le provocaba y otro poco por el dolor de haber perdido a una amiga.
- Lo… siento. Lo siento Nozomi… no sabes cuánto me arrepiento de haberte involucrado en este infierno. – sollozaba abrazándose a sí misma e inclinándose hacia adelante mientras lloraba desconsoladamente. - ¿Por qué? ¿Por qué mamá? ¿Qué he hecho mal? – se cuestionaba una y otra vez al creer que todo eso se trataba de un castigo que la vida le imponía.
Pasó una hora en la que Rukia terminó recostada en el suelo ya sin fuerzas, no tenía más lágrimas que derramar, parecía que ya no le quedaba más fuerza ni para eso. Comenzó a cantar la misma canción que cantó estando con Ichigo, recordarlo tirado en el césped llorando amargamente la ponía peor de lo que estaba. Ichigo… de seguro él la habría visto detalladamente la noche anterior, generalmente se preocuparía porque un chico la viera en ese estado, le preocuparía hasta que la vieran con un grano en la lengua, pero a esas alturas y en las circunstancias que se encontraba ya nada le importaba. Empezó a faltarle la respiración de a poco, su visión se iba tornando borrosa y todo daba vueltas a su alrededor, quiso levantarse pero no pudo, sentía que no podía mover ni sus labios para pedir ayuda y al final todo se volvió oscuro.
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Ichigo no había pegado un ojo en toda la noche, le preocupaba el estado tan deplorable en el que esos malditos habían dejado a Rukia, le preocupaba su reacción en cuanto se viera al espejo, en general le preocupaba ella y a pesar de no saber bien por qué, necesitaba verla, necesitaba llevarla a un hospital y cerciorarse por sí mismo que estaba bien, relativamente. Se levantó de la cama a las siete dándose por vencido al creer que ya no podría dormir aunque así lo deseara, se dio un baño rápido y salió de la casa en su auto.
Llegó en veinte minutos, habría sido menos el tiempo de no ser por el tráfico, azotó la puerta del convertible y corrió hacia el cuarto de Orihime para ver a Rukia, ignorando las miradas curiosas y confundidas de los trabajadores que se preguntaban qué rayos hacia él ahí.
- ¡Rukia que bueno que has…! – No esperó ni cinco segundos luego de tocar la puerta para que Orihime abriera y lo abrazara por error. – ¡Ichigo! Oh, lo siento mucho Ichigo yo no quise…
- Está bien Inoue, no pasa nada… - respondió él tan incómodo como la chica.
- ¿Has visto a Rukia? – Ichigo la vio y denotó preocupación en su voz y su rostro, sus ojos destellaban desesperación sin duda, ella era muy transparente respecto a sus emociones.
- Creí que estaría contigo. – le confesó él igual de preocupado.
- Oh no… Me he levantado hace algunas horas y ella no estaba, pensé que tal vez habría ido con Rangiku pero ella no sabe nada de Rukia y nadie la ha visto. Esperé creyendo que de casualidad hubiera salido a dar un paseo para pensar y relajar su mente pero no he sabido nada de ella hasta ahora… Estoy preocupada Ichigo ¿Qué pasaría si Azen la ha descubierto y…?
- Él no la ha descubierto, ella está a salvo por ahora. – Orihime percibió un deje de tristeza en esas últimas dos palabras pero prefirió no preguntar, al menos no hasta que él decidiera contarle. – No te preocupes, yo la encontraré. – y dicho eso se retiró de la habitación dejando a Inoue un poco más aliviada.
Corrió hacia todos los lugares donde creyó que podría estar pero no encontró nada, ni siquiera una pista. En el camino, varios se cruzaron con él y lo saludaron respetuosamente pero no los tenía en cuenta, simplemente estaba concentrado en encontrarla a ella.
- Hey Ichigo ¿Qué haces por aquí a estas horas, naranjita? – le preguntó en un tono burlón Madarame, sin embargo Ichigo lo ignoró y siguió caminando como si no estuviera ahí. - ¿pero qué…?
- Déjalo, de seguro tiene cosas más importantes que hacer que pelear contigo Ikkaku. – le respondió irónico Yumichika. – Además tú también tienes cosas que hacer. – le recordó con una sonrisa cómplice en su rostro.
- Tienes razón. Primero me encargaré del idiota de Abarai y luego iré por el idiota de Kurosaki.
Ichigo ya se estaba desesperando al no encontrar señales de Rukia por ningún lado, era como si hubiera esfumado "¿Habría escapado?" se preguntó, pero descartó la posibilidad, ya había visto hace un momento a Momo discutiendo con Hitsugaya y no era posible que Rukia se fuera sin su amigo, "¿Dónde estás entonces?" se preguntaba deseando que tal vez ella pudiera escucharlo y responderle.
- ¿Ichigo? ¿Qué haces aquí? – preguntó curioso Renji al verlo tan pensativo caminado a paso rápido. Pero otra vez, Ichigo lo ignoró. – Bastardo ¿Sigues enojado por lo de anoche? Ja, sí que eres un bebé llorón. – pero él no se detuvo y Renji solo lo dejó ir creyéndose superior y más maduro.
Hubo una persona a quien no pudo ignorar por más que así lo hubiera querido, Matsumoto Rangiku.
- ¡Ichigo! – exclamó con alegría al verlo pasar por el pasillo. - ¿Vienes a entrenar? Kaien está en la sala de entrenamientos, creo que iba a estar con Hisagi… ¿o era con Kira? – comenzó a divagar por sus pensamientos.
- Rangiku no tengo tiempo, luego hablamos.
- Pero qué grosero eres Ichigo Kurosaki ¿Dejar a una dama hablando sola? Eso no es nada lindo ¿Cómo quieres que Rukia se fije en ti con esos modales? – Ichigo la vio extrañado y confundido.
- ¿Eh? ¿De qué hablas?
- De Rukia y de ti, tonto. Creo que hacen una perfecta pareja, pero si queremos que eso suceda debes cambiar un poquitito tu actitud ¿No lo crees? – le dijo guiñándole un ojo.
- ¿Estás loca? Acabo de terminar con Senna ¿Cómo crees que puedo fijarme en alguien más? Además estás hablando de Rukia, esa enana no es mi tipo ¡Es una niña! – dijo como si fuera lo más obvio del mundo. Rangiku solo suspiró.
- Tú no eres muy maduro que digamos Ichigo. Además, Rukia no es lo que aparenta, ella es una chica muy dulce, racional y madura para su edad.
- ¿Y tú cómo lo sabes?
- Cualquiera se habría vuelto loco aquí con casi dos semanas de secuestro y unos mafiosos tan particulares como estos ¿No lo crees? – Ichigo se lo pensó. – Además ella no reacciona como una niñita mimada o hija de papi, sabe defenderse sola y es valiente.
- Tienes razón. – dijo él recordando las diversas actitudes que hasta ahora le había mostrado. Sonrió inconscientemente y consideró la idea de que tal vez Rukia era una linda niñ… mujercita. – Es una mujercita bastante particular.
- ¿Mujercita? Vaya que eres terco – le dijo golpeándole la cabeza como si estuviera hueca. – no reconocer que es una verdadera mujer a pesar de la edad. Recuerda que solo le llevas dos años de diferencia, no es la gran cosa.
- Cierto… tú me llevas cinco años y no digo nada. – "Tal vez no tendría que haber dicho eso" pensó al sentir la patada al estómago que le dio su "amiga".
- Y por eso no tenías una novia de verdad.
- ¡Oye! Senna…
- Era una arpía y no me harás cambiar de opinión, adiós. – se fue molesta dejándolo arrodillado de dolor en el piso.
ooOoo
Kaien estaba más que cansado por el entrenamiento y solo llevaba una hora con Hisagi.
- Creo que estoy fuera de forma, necesitaré tomarme más en serio el entrenamiento.
- ¡Kaien! – gritó una voz a su espalda. – ¿Vienes de la sala de entrenamientos?
- ¡Hey Toshiro! Creo que te tardaste un poco hoy ¿No crees? – le dijo guiñándole un ojo a lo que el peliblanco no comprendió bien.
- Es que Momo ha estado…
- ¡Oh claro! Cierto que tú y Hinamori están juntos – se hizo el desentendido. – No te preocupes, no te preocupes, yo lo entiendo. – le guiño nuevamente el ojo.
- Claro. – le siguió el juego aun sin entender a lo que se refería. – Iré a entrenar con Hisagi si es que está.
- Claro, diviértete ¡Pero no mucho o preocuparás a tu novia! – le gritó cuando ya se encontraba lejos.
Siguió caminando hasta el baño y una vez que quiso abrir la puerta esta no cedía, inmediatamente recordó la vez que le ocurrió lo mismo y eso era porque la pequeña Kuchiki estaba ahí dentro, en ropa interior… Sacudió su cabeza y por las dudas golpeó la puerta, no quería sufrir la suerte de que esta vez pudiera ser Hinamori o Matsumoto la que se encontraba allí.
- ¿Hay alguien ahí? ¿Hola? ¿Puedo entrar? – al notar que nadie le respondía supuso que nadie estaba dentro así que solo le pegó un empujón a la puerta y esta se abrió. Grande fue su sorpresa al notar que adentro estaba una muchacha desmayada y toda golpeada, se alarmó y espantó de tal escena. Sin pensárselo dos veces la tomó entre sus brazos y la llevó al primer lugar que se le ocurrió, la habitación de Matsumoto. Al llegar allí quiso esperar a que ella volviera, de seguro no tardaría en escaparse si quien la supervisaba era Kensei, sin embargo le tocó el ojo negro y se percató de que ella estaba ardiendo de la fiebre, salió a buscar un recipiente de agua fría y un pedazo de algo que mojar para ponerle en la frente.
Una vez que tuvo todo, comenzó a colocarle una media blanca mojada en la frente – ya habiéndose cerciorado de que ésta estuviera limpia, caso que era ya que se la quitó a Yumichika de sus cajones. – y a cambiarla cada cierto tiempo. La observó durante un buen rato, viéndola así le recordaba a alguien pero no podía recordar a quién y aunque se cansó de pensar y pensar no logró recordar nada.
Pasó una hora y Kaien no había salido del cuarto aun, nadie sabía dónde estaba pero poco le importaba, luego encararía a todo el grupo para pedir explicaciones de esa escena que había visto antes. La chica comenzó a removerse en la cama pero no despertaba.
- Mamá… - susurró con tristeza. Kaien la volvió a observar, ahora desde otra perspectiva.
- Eres solo una niña ¿Qué haces aquí? – preguntó como esperando su respuesta.
- Mamá ¿por qué… te fuiste? – comenzó a sollozar débilmente y una lágrima se derramó por su mejilla.
- Entiendo, todos tenemos nuestros motivos. – malentendió la situación. – Yo comencé por una trampa, un amigo vendía cosas ilegales en un barrio bajo en las afueras de Karakura, no sé cómo diablos me metí pero de alguna manera terminé trabajando con él aquí para la mafia. Cuando nos dimos cuenta ya era muy tarde y aunque tratamos de escapar de esta realidad no pudimos, él siempre nos encontraba y nos amenazaba. Una vez mi amigo se rebeló ante Aizen y él… simplemente lo mató. Hice muchas cosas malas, cosas de las que me arrepiento… por eso te recomendaría que huyeras de aquí lo antes posible, no dejes que este mundo te consuma niña… o lo lamentarás dentro de poco…
- Bya… Byaku… - gemía Rukia con el ceño fruncido.
- ¿Byaku? ¿Él era tu novio? Qué raro nombre – reconoció rascándose la barbilla. – Sin embargo, sea cual sea tu razón de estar aquí puedo asegurarte que no es lo suficientemente fuerte para permanecer. Vete te lo pido por favor.
- Papá no… no lo hagas… déjala… no la toques… - Rukia estaba teniendo una pesadilla y se movía de un lado al otro. – Corre… por favor… corre… Miyako…
- ¿Miyako? – A Kaien eso le cayó como un balde de agua helada. Había dicho Miyako, estaba completamente seguro – ¿Qué relación tendrías tú con Miyako? ¿Por qué… le dices que corra? – A Kaien se le ponían los nervios de punta de tan solo pensar que Miyako podría estar en peligro. Debía hablar con esa chica tan rápido como despertara. Si ella tenía un indicio de su paradero, si sabía tan solo que ella estaba bien…
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Okey, en simples palabras esta vez mi cuenta de windows se bloqueó y perdí todo, repito, TODO TTmTT tuve que acordarme de lo que ya había escrito antes y tardé porque lo fui haciendo paulatinamente en la semana antes de que eso me ocurriera. Ahora haré lo posible por actualizar rápido ya que el miércoles próximo es feriado aquí en Argentina..
Bueno, ya saben, si quieren comentar qué les pareció y/o qué no no duden en hacerlo!
misel-kuchiki: bueeeeeeno... Nozomi en realidad está jhfLDGFHSD o.o qué cosa no? (ups se me fue la mano en el teclado jijiji -w-) Me alegra de que te haya gustado el cap. Gracias por comentar!
Loen: No he visto aun One Piece (lo juro) de verdad se parecen? :O pero estoy con ganas de verlo, me lo recomiendas? Y no por favor! No desesperes! La historia será continuada ha como dé lugar, no te preocupes o.- Muchas gracias por comentar, me alegro de que te guste la historia en general y no sabes cuánto me halaga que pienses así de mis escritos *w* Espero que lo sigas disfrutando!
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Nos leemos Pronto! Bye! O.-/
