Bueno, otro nuevo capítulo... Siento no ser tan constante en las actualizaciones y me disculpo por futuras demoras también, pues a partir de ahora definitivamente mis tiempos se reducirán muchísimo más... Sí les re contra re mil aseguro que no dejaré varada la historia por más de tres semanas como mucho, pero por favor sepan tenerme paciencia :3

Sin más que decir, disfruten la historia... O.-/

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- Ya ha pasado un mes y esto comienza a preocuparme mucho. – Decía Ichigo mientras caminaba con las manos en los bolsillos por las calles de Venecia.

- ¿De qué hablas? – preguntó Ishida curioso a su lado mientras observaba la pantalla de su celular.

- ¿No te parece sospechosa la actitud de Las Noches? Me refiero a que no sería tan difícil para ellos averiguar que la última persona en ver a sus hombres fue Aizen.

- ¿Por qué crees que es algo tan obvio? Aizen no suele dejar rastros de sus actos una vez que los comete. Lo más probable es que sus cuerpos hayan desaparecido la misma noche que del asesinato ¿Lo recuerdas? Me pediste no volver a ese lugar cuando ocurrió lo de Nozomi así que no sabemos con certeza lo que pudo haber ocurrido con esos tipos.

- Sí, tienes razón. Aun así, si fuera cierto que no tienen pruebas de que mi tío hubiera tenido algo que ver con la desaparición de esos dos, Baraggan habría mandado a alguien a investigar, aunque sea para cerciorarse.

- ¿No podría ser que tu tío ya haya hablado con algunos de sus hombres y tú no estás enterado?

- Él no haría eso. Desde que he descubierto su secreto y su doble vida él se ha encargado de confiármelo todo, por más confusas que me resultaran las situaciones él me las contaba con todo y detalles; además considero estúpida la idea de ocultarme algo como eso si planea que sea su sucesor en el clan.

- Puede que tengas razón. – lo meditó un poco. – Pero en ese caso debería haberte contado sobre cómo hizo desaparecer los cuerpos… - Ichigo se paró en seco y lo miró enojado. Ishida se mordió la lengua.

- ¿Entonces sí has ido? – le preguntó con el ceño fruncido. – Te pedí que no lo hicieras. – le dijo molesto ante el silencio revelador de su amigo. – Solo te había pedido que no volvieras a acercarte a ese lugar, por precaución ¿Te ha visto mi tío? – preguntó espantado, a lo que el otro tan solo negó sin poder mirarlo a los ojos. - ¿Imaginas lo que podría haber ocurrido si él te hubiera encontrado? ¿Acaso no sería sospechoso? Uryu…

- Tranquilízate Ichigo, sabía que él no estaría, fui precavido y esperé el momento oportuno…

- ¿Por qué no me lo habías dicho?

- Simplemente… yo… creo que sabía que te pondrías así… - un silencio incómodo se formó en el ambiente y en ambos algo hizo un clic. - ¡¿Y POR QUÉ DEMONIOS TENDRÍA QUE HABÉRTELO DICHO?! ¡NI QUE FUERAMOS ESPOSOS!

- ¡¿Q-QUÉ?! ¿Y ES QUE YO TE OBLIGUÉ? SI NO QUERÍAS NO ME LO DECÍAS Y FIN DE LA DISCUCIÓN ¡ADEMÁS NO FUI YO EL QUE DIJO "SABÍA QUE TE PONDRÍAS ASÍ"! – dijo lo último tratando de imitar la voz y expresión de Ishida, logrando el perfil de una chica enamorada y sonrojada por la situación. - ¿QUIÉN CREES QUE ES EL RARO AQUÍ?

- ¡YO NO HABLÉ DE ESA FORMA! – le gritó rojo de la ira y la vergüenza, gritándole mientras lo señalaba acusadoramente. - ¡TÚ ERES EL RARO QUE INTENTA IMITARME Y SOLO CREA PERSONAJE DE NIÑAS LINDAS Y ENAMORADAS!

- ¿Ah? Entonces… tú… - Ichigo lo miró por unos segundos con cara de sorpresa, haciendo que Ishida lo mirara con confusión. - ¿Entonces crees que soy "Linda"? – le dijo con una pose y voz seductora. Ishida tembló por dentro y por fuera, ya no estaba rojo sino violeta, concentró toda su furia en uno de sus puños y lo miró a Ichigo decidido. Antes de que él pudiera darse cuenta, lo mandó a volar y estrellarse con uno de los postes de luz que se dobló por el impacto.

- ¡Además de seductor nato con las mujeres, eres un pervertido con los hombres! Casi podría decir que *juegas para ambos equipos* - le gritó mientras iba alejándose del lugar furioso.

- Demonios… ¿Y a éste que rayos le pasa? – se preguntó mientras se sobaba la mejilla afectada por el puñetazo. Se levantó del suelo y miró hacia la nada, pensando en qué podría estar tramando Las Noches. – Parezco paranoico. – de reprochó a sí mismo.

Caminó sin rumbo por las calles desiertas, pues ¿Quién en su sano juicio saldría a pasear tan temprano por la mañana y con ese inusual frío? Y se preguntaba internamente sobre las últimas actitudes de su tío con él.

Ooo

- Irás en una misión con el clan a partir de la semana próxima. – le dijo su tío mientras cenaban en silencio. Ichigo se sorprendió y lo vio confundido. – Irán a Venecia e investigarán sobre éste hombre. – le pasó un folder con el título de Ósteh Floro, Ichigo lo ojeó y destacó detalles como que era un hombre de veinticinco años, rubio y de ojos marrones, con la mirada sombría de un asesino. – Es el jefe de una pequeña agrupación de maleantes que quieren vendernos algo de esmeralda.

- ¿Quieren? Lo haces sonar como si fuera algo de tu desagrado. – Trató de sonar lo más indiferente posible.

- De hecho, así es. Los pobres quieren tomarnos como simples idiotas y no se lo permitiré. Le he encargado a Hinamori la misión pero tú irás para supervisarla, además serás de ayuda si las cosas se complicaran.

- ¿A qué te refieres?

- Le robarán todas sus pertenencias y matarán a tres de sus familiares para que entienda su posición frente a nosotros. En caso de que alguien más interviniera tú podrías encargarte de ello ¿No lo crees? – pero Ichigo se había tildado desde la frase "Matarán a tres de sus familiares".

- ¿Ma-matar? – preguntó consternado. Aizen lo vio indiferente y sonrió divertido.

- ¿Qué, acaso no te acostumbras todavía? Creí que lograrías hacerte a la idea cuando maté a esa chiquilla inútil. – él entendió que se refería a Nozomi, la falsa Rukia. – Por cierto, debo reanudar el plan de venganza para Kuchiki… pero eso es algo que haré en privado… tal vez si… - Ya no hablaba con su sobrino, más bien consigo mismo. Ichigo lo miró petrificado en su asiento, matar… definitivamente iría, pero no para ayudar, más bien para asegurarse de que eso no ocurriera.

- Tío…

- Sí sabes lo que te conviene más te vale que no me decepciones Ichigo. – le dijo con la cara más inexpresiva que vio jamás. – Si por alguna razón llegaras a hacerlo… creo que personas a quienes realmente amas la pagarían sin conocer la razón. – Ichigo lo miró estupefacto…

- ¿A qué te refieres tío? ¿De quiénes hablas? – preguntó con cautela.

- ¡Oh, bueno! Creo que no es necesario preocuparte ni presionarte ya que… estoy seguro que harás lo que te pido sin objeciones y satisfactoriamente ¿verdad, sobrino?

Ooo

"¿Qué demonios fue eso aquella vez?" se preguntaba Ichigo. Venía preguntándose lo mismo desde hacía una semana y todavía no encontraba un significado concreto a sus palabras, "Él… jamás me había dado tanto miedo, ni siquiera cuando era un niño…" y era cierto, pues su tío jamás le había causado tal sensación de escalofríos y hasta temblor; ahora cada vez que recordaba esa conversación se tensaba y su nuca se helaba repentinamente.

- ¿Quiénes pagarían por mi traición? – se preguntó inconscientemente en voz alta y frenando en medio de la calle. No podía ser Ishida, ya que Aizen tenía un pacto con su padre y a la vez un secreto del que ni él ni su amigo estaban enterados, amigos no tenía… desde chico siempre había evitado tener demasiada relación con los demás niños de su edad porque su tío no lo permitía. Senna… ella no era un problema, después de todo ahora se encontraría a miles de kilómetros estudiando en América y odiándolo furtivamente, además nunca le había hecho notar a Sosuke que su relación con ella se había convertido en algo más que un simple noviazgo pasajero. – Te extraño… - le dijo al dije que colgaba de su celular, una pequeña fresa delante de una hoja de árbol dorada que precisamente había sido regalo de ella la misma noche que decidieron terminar. – Juro que volveré por ti en cuanto todo esto acabe. Solo… espérame… - dijo apretando el dije y llevándolo a su pecho.

ooOoo

- Entonces…

- Entonces…

- ¿Entonces? ¡No hay "Entonces"! – gritó como niña berrinchuda y agitando los brazos desesperadamente.

- ¡Ya, no finjas!

- Sí, tiene razón. Somos amigas ¿o no?

- ¿Eh? Cl-claro que lo somos pe-pero… - tartamudeaba nerviosamente mientras jugaba intranquila con sus dedos.

- Entonces debes contarnos qué fue lo que ocurrió.

- ¡Es que te digo que nada pasó!

- Aja, y yo he hecho todo el papelerío que Momo me encargó antes de venir. – le dijo de manera sarcástica sin medir sus palabras.

- Espera… ¿No lo has hecho? – preguntó mirándola con ojos asesinos. – Eran tres simples hojas de papel que debías llenar para dejárselos a Kira y que supiera a quienes le pertenecían y qué cantidad.

- ¿Eh?... bu-bueno… yo… en realidad…

- Rangiku ¿Qué has hecho?

- Na-nada – trató de defenderse la rubia pero solo consiguió hundirse aún más.

- ¡Precisamente es eso lo que NO debías hacer! Demonios… debo llamar a Kensei para que se encargue de ello antes de mañana. – tomó su celular y comenzó a marcar su número. – En lo que regreso, espero que no hablen de nada importante y NO se muevan de aquí ¿entendido? – remarcó las últimas palabras mirando a una en especial.

- ¡Oye! ¡Qué grosera! ¿Por qué me miras específicamente a mí? Yo soy absolutamente responsable ¿verdad Rukia? – preguntó sin mirarla y con los brazos cruzados en el pecho.

- B-bu-bueno… tú eres… una buena persona Ran… - trataba de decir sin ofensa mientras se tallaba la nuca nerviosa. La aludida la miró y sus lágrimas comenzaban a asomarse como si se tratara de un cachorrito en medio de una tormenta de lluvia.

- Ya cálmate Matsumoto, o me harás decidir que duermas esta noche junto a Madarame y Yumichika. – Rangiku la miró con profundo horror y automáticamente cambió su semblante al de un obediente soldado dispuesto a cumplir cualquier tipo de órdenes. – Rukia, encárgate de retenerla aquí hasta que vuelva.

- Sí.

- Ah, y… ¿Rukia? – la aludida dirigió nuevamente su vista hacia donde se encontraba Momo y quedó petrificada del miedo.

- No te atrevas a contarle nada a Matsumoto sin que yo esté presente ¿entendido?

- S-s-seguro jefa. – respondió realizando un saludo militar sin darse cuenta.

- Entonces… - volvió a insistir Matsumoto.

- ¿"Entonces" qué? – preguntó tratando de sonar indiferente.

- ¿Vas a contarme qué pasó?

- No hay nada que contar, ya te dije que no pasó nada entre él y yo. Además, no puedo decirte una palabra sin que Hinamori esté presente también.

- ¡Ah! ¿Entonces sí pasó algo?

- ¿Eh?

- La manera en la dijiste "No puedo decirte una sola palabra sin que Hinamori esté presente también". Eso significa que sí pasó algo pero que no puedes decírmelo hasta que Momo regrese.

- ¿E-eh? N-no… para nada. ¡No creas cosas que no son Rangiiku! – le reprochó de repente.

- ¡Oye, no grites! Me dejarás sorda antes de poder escuchar toda la historia. – decía mientras masajeaba sus orejas.

- L-lo sien… - iba a disculparse hasta que escuchó lo último. Suspiró y puso su mejor cara inexpresiva al estilo Kuchiki, por más que le pesara reconocerlo. – Qué obstinada eres Matsumoto, si te digo que nada pasó es porque esa es la verdad y punto, no entiendo tu afán por querer escuchar historias en donde no las hay…

- ¿Eh? – de repente Rangiku sentía que se había perdido parte de la conversación.

- En serio, a veces esa insistencia tuya hace que parezcas ansiosa por escuchar sobre la vida de los demás. Pareces metiche ¿Acaso es lo que eres en realidad? – le preguntó mirándola de reojo y de forma despectiva. Rangiku sintió que le martillaban el corazón.

- Qué… qué mala eres Rukia… - reprochó ella en sollozos de niña. – Me haces quedar como la tonta de la película y yo solo quiero ser una buena amiga y saber…

- Entonces deberías empezar por ser menos confiada de tu actitud ¿entiendes? Algunos… podrían llegar a creer que incluso eres molesta... – la miró con el ceño fruncido y con una sonrisa irónica en el rostro.

- Ru… kia… - susurró Rangiku. No la había visto con esa actitud desde hacía prácticamente dos meses cuando rebajó a Orihime de la misma o de peor manera.

Ooo

- Rukia… ¡Rukia, despertaste! – gritó Orihime desde su cama al despertar y verla sentada en su cama.

- ¡¿TÚ?! – preguntó horrorizada la pequeña.

- ¿Eh? – se preguntó Orihime estática en su lugar ¿Acaso… seguiría molesta con ella? – Rukia… ¿Qué… no me recuerdas? – preguntó con temor a la respuesta.

- ¡Por supuesto que te recuerdo! ¿Por quién me tomas, idiota? Es obvio que eres la misma chica "cualquiera" que se encontraba en la oficina de mi padre la mañana de ayer. - ¿Ayer? Se preguntó intrigada. – ¿Cómo no te diste cuenta Rukia? Qué imbécil soy… - susurró para sí misma mientras se pegaba la cabeza con ambas manos.- ¿Sabes qué es lo peor de mi estupidez? Que esa vez te tuve tanta lástima y compasión que te susurré la manera correcta de hablarle a Byakuya para que no tuvieras problemas con él ¿Y qué recibo a cambio? Un secuestro premeditado en el que TÚ estás involucrada, pero no te preocupes, no es tu culpa después de todo, es decir… debí haber adivinado que alguien como tú no era digna de confianza, ninguna "cualquiera" lo es. ¿Para quién trabajas? ¡Habla! ¿O es que acaso te comieron la lengua tus demás… clientes? – la miró retadoramente, sonriendo con satisfacción cuando Inoue cayó de rodillas al suelo llorando desesperadamente.

- Lo siento… lo siento, lo siento de veras Rukia… no fue mi intención… yo no quise… por favor, perdóname Rukia…

- Tsk, no me llames por mi nombre ¿Quién te crees? ¿Piensas que porque mi padre no está aquí o porque ya no estamos en la mansión puedes tratarme como se te dé la gana? Eres incluso una desubicada. Además, piensa por un momento, si es que tienes cerebro, ¿Por qué yo debería perdonarte? Jamás en mi vida me rebajaría a tu nivel como para tomarme el tiempo de odiarte. Eres… algo así como un cero a la izquierda en mi vida, una basura interponiéndose en mi camino y que debe ser quitada de inmediato antes de que infectes todo a mi alrededor – comenzó a caminar lenta y elegantemente, con los brazos cruzados sobre el pecho hacia donde se encontraba Orihime. - ¿Cuál es la manera más sencilla de quitarte de mi camino? – se detuvo delante de ella y se inclinó hacia su nivel sonriendo sarcásticamente, casi de manera sádica. - Apartándote, ignorándote hasta que sola entiendas lo que significas. Me das… as-co. – finalizó con una cruel caricia a su cabeza que significaba "pobrecita, seguramente no has entendido una palabra de lo que dije".

- Rukia yo…

- ¡Te dije que no me llamaras así! ¿Qué, no entiendes una simple orden? ¿Tan retrasada eres? Pero qué digo ¡Claro que eres retrasada! Debes de tener el cerebro de una mosca, si es que esos bichos tienen uno…

- Señorita… Kuchiki… - Orihime dudó de seguir y Rukia la miró con satisfacción aplaudiendo, nuevamente, de manera sarcástica.

- Veo que cuando quieres aprendes rápido ¿verdad? Me pregunto cuánto te habrá tomado aprender a ser lo que ya eres…

- Ru… Señorita Kuchiki, yo lo siento de verdad. – Rukia se sorprendió la manera en la que aquella mujer se disculpaba. Estaba arrodillada e inclinada de la manera tan formal que los japoneses utilizaban cuando expresaban sus disculpas. – En realidad yo jamás habría hecho nada en su contra si las decisiones corrieran por mi cuenta, yo no lastimaría a nadie… yo… yo… simplemente sigo las órdenes de alguien más ¡Lo siento de verdad, por favor acepte mis más sinceras disculpas!

- T-tú… eres increíble… - Orihime levantó la vista sorprendidas por tales palabras. Si creía que eso significaba un atisbo de esperanza estaba más que equivocada. – Así que… además de ser una "cualquiera" eres una perra faldera… - Orihime la vio con horror. No podía ser, eso no era cierto, esa no era Rukia.

- Rukia… - dijo con la voz entrecortada. – Yo no quise decir…

- Eres una vergüenza para las mujeres. Me das asco…

- Y tú me das pena…

Ambas se dieron la vuelta y se fijaron en el dueño de aquella voz.

- ¡Ichigo! – exclamó sobresaltada Orihime.

- Inoue vete de aquí ahora. – le dijo Ichigo sin mirarla, más bien su intensa mirada se clavaba en los ojos de Rukia quien se mostraba indiferente.

- Pero…

- ¡Vete! – Rukia abrió los ojos sorprendida ante la atenta mirada del chico. Cuando ella ya se había retirado Ichigo volvió a dirigirle la palabra. - ¿Qué te ocurre? ¿Por qué esa cara?

- No te interesa. ¿Por qué mejor no vas a buscar a tu novia antes de que se suicide? – le respondió fingiendo atención a sus uñas.

- No te atrevas a hablar así de ella otra vez. – le dijo con voz amenazadora.

- ¿O sino qué? Eres idiota ¿verdad? Vaya, qué buena pareja hacen ustedes dos, es como si hubieran sido hechos el uno para el otro. Como sea… no me interesa lo que me hagas ahora o después, de todas maneras me matarán ¿o no? Si es ese mi futuro entonces les he perdido totalmente el miedo. – Antes de que Rukia siquiera pudiera mirarlo, una fuerza repentina la tomó de ambas muñecas y de un momento para otro se veía apresada entre ese chico y la pared. - ¿Qué… qué haces imbécil? Déjame en paz… - decía intentando inútilmente de zafarse de su agarre.

- Entonces… ¿Dices que has perdido todo miedo hacia nosotros, que no importa lo que te pase si tu destino final es la muerte? Bien… entonces no deberías preocuparte por lo que te haré ahora. – le susurró seductoramente y con un atisbo de malicia en su voz. Se acercó a ella y comenzó a besarle el cuello desesperadamente mientras con una mano empezaba a recorrerle el vientre por debajo de la remera que llevaba puesta. "¿Cuándo logró apresar mis muñecas sobre mi cabeza y con una mano?" se preguntó asustada.

- De-detente… ya… ya déjame, enfermo mental… déjame en paz. – decía mientras intentaba luchar contra su fuerte agarre. Ichigo comenzó a recorrer con sus besos la clavícula de Rukia para bajar por el medio del pecho, fue entonces cuando escuchó un sollozo de su parte y se apartó lentamente para verle el rostro colorado y empapado de lágrimas. – Déjame… imbécil… - sollozaba con los ojos fuertemente apretados. Él la soltó y sus piernas flaquearon haciéndola caer de rodillas al suelo.

- Eres patética ¿lo sabías? Ya cálmate, no planeaba hacerte nada desde un principio. – le dijo seriamente con las manos en sus bolsillos. – Quieres hacerte la mujer fatal frente a Inoue, haciéndola llorar y temblar de miedo. Sin embargo, eres más indefensa que un hámster recién nacido. Deberías comportarte como alguien de tu edad y no pretender ser alguien más. Me sorprende que luego de toda la ayuda que te ha brindado ella, aun la sigas tratando como si fuera basura; me sorprende que hayas sacado a relucir otra vez este lado de ti cuando hemos conseguido grandes avances frente a mi tío…

- ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¿Ella ayudándome? ¿Grandes avances frente a tu tío? ¿De qué hablas? No he pasado más de dos días aquí y ya siento que es un calvario, ¿Quién eres? ¿Por qué me hablas tan familiarmente como si ya nos conociéramos? – Ichigo quedó pasmado al igual que varias personas que se encontraban observando todo desde la ventana y la puerta entreabierta.

- ¿Tú… tú no recuerdas nada?

- ¿Qué debería recordar? – preguntó desesperada al ver la cara de preocupación de aquel extraño chico. No pudo hablar más y tampoco recibir respuesta, pues ese momento le agarró un ataque de pánico y se quedó sin aire, palideciendo instantáneamente y perdiendo el conocimiento nuevamente.

Ooo

"Es cierto… luego de eso te internaron en el hospital de Shigure, la ciudad vecina de Jiyunrinan y estuviste en coma por dos semanas. De seguro no has de recordar lo de aquella vez, ya que no la has visto desde entonces…" pensó mirándola fijamente.

- ¡RANGIKU! – escuchó que le gritaron en el oído.

- ¿Eh? ¿Qué? – preguntó saliendo de su trance.

- Lo siento… ¿tanto te han afectado mis palabras como para que te preocuparas así? Solo era una broma, no lo tomes tan personal, no lo decía en serio. – Rukia le sonrió tan cálidamente que por un momento ella dudó que de verdad hubiera sido real lo de hacía un rato y lo que sucedió con Orihime. Vio su preocupación y la culpa que sentía al verla a los ojos.

- Ah… no, no… n-no te preocupes, no me ha afectado en absoluto… - le respondió visiblemente nerviosa.

- ¿En serio? Porque yo te veo bastante inquieta. – contraatacó con una sonrisa burlona.

- ¿Eh? ¿Por quién me tomas? Yo no me asustaría de ti pequeña – Rukia no aguantó y estalló en sonoras carcajadas mientras Rangiku seguía quejándose. "Sí… Estoy segura de que esa no era Rukia en absoluto, ella jamás se comportaría de esa manera ¿verdad?"

ooOoo

Kaien caminaba tranquilo por las calles de Venecia en el momento que se encontró con Ichigo, más bien cuando se lo llevó por delante al estar tan inmerso en sus pensamientos, que para ser honestos se centraba única y exclusivamente a una pequeña morena orgullosa y terca.

- ¿Qué haces por aquí solo Ichigo? ¿Dónde está Ishida? – le preguntó mientras caminaban acompañándose el uno al otro.

- Ahh… Él creo que ha vuelto al hotel, no lo sé en verdad, lo perdí de vista hace un buen tiempo.

- ¿Qué te ocurre?

- ¿Por qué lo preguntas?

- No te ves bien, me refiero a que estás tan pensativo que hasta das miedo ¿Pasó algo con Rukia? – preguntó tratando de disimular su ansiedad.

- ¿Con esa enana? Tsk, mientras más lejos esté de mí mejor nos llevaremos.

Exacto, desde el incidente con Orihime él le había perdido total confianza a Rukia, si bien ella jamás recordó las cosas terribles que le había dicho tampoco se había molestado en preguntar por Inoue, y a pesar de que en cuanto le dieron de alta en el hospital Rukia había estado muy ocupada con las misiones a las que Momo le pedía que asistiera con ella, Ichigo insistía en que algo debería recordar y que por vergüenza no se atrevía a buscarla. Inoue, por su lado, le había pedido a Rangiku quedarse un tiempo en su habitación para no cruzarse con Rukia, y en cuanto Aizen le pidió viajar con él a no lo pensó dos veces y lo convenció de irse lo más pronto posible.

- ¿Recuerdas cuándo se fue Inoue? – preguntó inconscientemente.

- Sí, tal vez hace un mes y medio.

- Fue una semana después de la vuelta de Rukia.

- Sí, la muy ingrata no quiso ni saber de ella en todo este tiempo.

- Han pasado casi dos meses. Si ella se fue con Aizen ¿Por qué no volvió?

- Él no quiso decirme nada, cada vez que le pregunto por Inoue me responde que se encuentra bien y que no hay nada de qué preocuparse. – Kaien vio una inmensa intranquilidad en sus ojos pero no dijo nada. – Creo que algo anda mal… y mi tío no me lo quiere decir. Le ha quitado su teléfono, él me lo ha dicho, no quiere hablar de su paradero, mucho menos del trabajo que le ha encargado, es casi… es como si…

- Él ya no confiara en ti. – completó la frase mirándolo de reojo, Ichigo detuvo su andar y el otro hizo lo mismo.

- ¿Acaso sabrá algo? – se preguntó más a sí mismo.

- No lo creo, sino habría dado alguna señal, alguna pista para darte a entender.

Ooo

- Sí sabes lo que te conviene más te vale que no me decepciones Ichigo.

Ooo

- Si por alguna razón llegaras a hacerlo… creo que personas a quienes realmente amas la pagarían sin conocer la razón.

Ooo

Kaien vio como a Ichigo se le iba por completo el color del rostro, estaba petrificado en su lugar y miraba un punto fijo inexistente.

- Ichigo ¿Te sientes bien? – pero el aludido no respondía.

"No… no sería posible. Él no haría algo como eso con Inoue" pensó espantado, trataba de convencerse a sí mismo de qué su tío no sabía nada, nada sobre lo de los miembros de Las Noches, nada sobre Nozomi, nada sobre Rukia. "Orihime está bien, ella debe estar haciendo alguna investigación para él" trató insistentemente de creerse cada uno de sus pensamientos. Sin embargo, no pudo evitar las preguntas que tanto lo desesperaban, esas que tanto lo aterraban al punto de sentirse sin aire.

"¿Y si acaso Aizen hubiera sabido todo el tiempo sobre Rukia y tan solo hubiera fingido ignorancia? ¿Si hubiera descubierto todo y ahora Inoue fuera una mera pieza en el juego de una venganza que mi tío planeó tan pacientemente contra mí? ¿Qué pasaría si él solo se ha deshecho de mí con la excusa del tal Floro para poder terminar de preparar esa maldita venganza?" necesitaba hablar de inmediato con su tío y como sea poder sonsacarle la verdad o al menos un indicio de su paradero, necesitaba saber que Inoue estaba bien, y por si acaso, también cerciorarse de que Senna estaba a salvo de todo aquel infierno del Clan Bleach.

Algo o alguien habría escuchado sus plegarias y en ese momento maldijo internamente no haber podido tener algo más de tiempo para trazar algún plan, solo le quedaba improvisar o hablar con él directamente.

Atendió su celular. Vaciló unos momentos antes de hablar.

- Hola, tío.

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** En Argentina la expresión de jugar para ambos equipos podría significar ser bisexual.


Bueno... Particularmente no me gustó mucho, así que me gustaría saber sus opiniones al respecto (no me tiren palos por favor :D jaja). A partir de aquí ya comenzaré con el problema grande de la historia, uno que involucra tanto al clan Bleach como al Xcution, a Byakuya y Aizen, Ósteh Floro, y un grupo de personas que tendrá gran participación también, ya lo descubrirán de poco O.-

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Zona Re-Reviews:

misel-kuchiki: Yo también me sentí mal con Rukia pero bueno... Ahora tendrá a quienes de verdad la quieran (aunque algunos no se den cuenta tan fácilmente y le peleen como si fueran perro y gato ._.) Gracias por tu apoyo! Me alegran tus comentarios y también que te guste la historia!

Loen: Me ilusioné cuando dijiste que otra tripulante entraría y me caería bien... hasta que leí "cap. 300" (naah, no llego nunca, sobre todo con mi escaso tiempo). Creo que tendré que pausar indefinidamente el animé, ya sabes "el maldito tiempo" :B Gracias por comentar! Me alegra saber que a ti también te gusta la historia, espero que te gusten los demás caps.!

Ana: jajaja No sabes cuánto me reí con tu comentario! Prometo que haré a Bya-kun leerlo O.-! Gracias por leer y comentar!

Saddneson: Me alegro de que te guste la historia! Muchas gracias por comentar y espero que disfrutes de los demás caps.!

abysschankuchiki: Yo también me pongo mal cuando tengo que escribir cosas malas de Bya-kun TnT pero bueno... es necesario... jajaja Espero que disfrutes de los sig. caps.!

marylu Rguez: Muchas gracias por comentar! Me alegra de que te guste la historia! ¿Sabes? Había olvidado su futuro sobrenombre :O pero creo que ya tengo uno O.- jaja Creo que te he dejado la misma impresión que a las demás respecto a Bya-kun ._. je no me odies :D Y gracias, necesitaré de veras toda la suerte del mundo para sobrevivir D: jajaj

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Nos leemos pronto! Bye! O.-/