- Ya veo… - Ósteh cambió su semblante a uno de indiferencia, algo que a Rukia le recordó a su padre. Tomó algo de su bolsillo derecho y miró directamente a Ichigo. – Entonces no me dejan más opción que matarlos primero. – les dijo con frivolidad apuntándolos con una pequeña pistola.
Kaien y Madarame iban a responder de la misma manera pero pronto se vieron rodeados por numerosos hombres que los apuntaban con sus respectivas armas.
- Demonios, ¿y ahora qué hacemos? – le preguntó alarmado Ikkaku a Kaien.
- Ichigo, debes explicarle ahora mismo la situación a este hombre… antes de que salgamos como queso de ésta.
- Lo sé, es solo que… - Ichigo vio en los ojos de Floro miedo a pesar de su máscara de frivolidad; estaba claro él no quería matarlos, porque en verdad él no era el malo. – Baje las armas, Señor Ósteh. – habló con seguridad.
- ¿Qué? ¿Y crees que tú me darás órdenes a mí, niño? – respondió el aludido con una sonrisa irónica.
- Bien, lo siento. Entonces se lo pediré como un favor ¿Podría por favor bajar las armas? No venimos a hacerle daño ni a usted ni a los suyos, solo queremos hablar. – Ósteh lo vio con desconfianza y vacilaba al querer bajar su arma, no quería confiar en él si se trataba del sobrino de Aizen Sosuke, sin embargo ese niño no tenía tal semblante de maldad.
Ichigo se fue acercando a Floro a paso lento, sin despegar su vista de los ojos de él, al estar a milímetros del arma la tomó con una mano y la fue bajando despacio.
- Por favor, venimos para hablar, solo para investigar. – sonrió de manera solemne y logró causar el mismo efecto en el hombre, que pronto comenzó a reír a carcajadas haciéndole señas a los suyos para que bajaran sus armas.
- Ya recuerdo quién eres tú, pequeño. Por supuesto que no lo harías, ¡Tú no matarías ni a una mosca! – Ichigo frunció su ceño confundido y un tanto ofendido. – Mírate nada más, has crecido como todo un hombre desde la última vez que te vi. – tan de pronto como rió a carcajadas borró su sonrisa y lo miró con consuelo. – Pero lamento tanto que todo este tiempo hayas tenido que estar al cuidado de tan vil ser.
- ¡Alto! – Toda esa situación lo estaba poniendo de mal humor ¿Quién demonios era ese tipo? ¿Y por qué rayos lo estaba tratando tan… cercanamente? – ¿De qué está hablando? Yo no sé quién es usted, jamás lo he visto en mi vida y ¡SÍ MATARÍA UNA MOSCA! – todos los presentes excepto Floro lo miraron con incredulidad al percatarse de que le había dado más importancia de la debida a ese estúpido dicho.
- Eres igual a él… - susurró Floro, pero fue interrumpido antes de poder acabar su frase.
- ¡¿Acaso eres idiota o te pagan por serlo?! – Ósteh miró con asombro a la persona que dijo eso. – Te tratan con tanta familiaridad, como si te conocieran desde niño ¿y tú no le prestas mayor atención que al de matar una mosca? Comenzaba a creer que te veías genial con ese aspecto de chico serio y honesto, y déjame decirte que hasta parecías un verdadero hombre, pero lo has arruinado todo con ese estúpido capricho. – Rukia tenía los cachetes inflados y se había posicionado frente a Ichigo con los brazos en la cintura y una mirada fatal.
- ¿Capricho? – Ichigo la miró indiferente. - ¿Capricho? – su semblante se volvía asesino. - ¡¿Capricho?! – Kaien, Momo y Toshiro dijeron adiós a la imagen de hombre serio y honesto de la que hablaba Rukia. – ¿Cómo podrías dejar que te insultaran de semejante manera? Estoy seguro de que si hubieras sido tú…
- Habría reaccionado de la manera más diplomática que me han enseñado. – respondió con suma tranquilidad.
- … habrías hecho el escándalo de tu vida, habrías sacado en ese mismo instante tu arma y armado un verdadero desastre.
- ¡Por supuesto que no! Soy más calmada que tú, idiota. Además sé cómo comportarme si busco algo en particular ¿Cómo se te ha ocurrido decirle que Aizen quiere matar a su familia? ¿No se te ocurrió tal vez, en esa cabeza HUECA que tienes, pensar que nos podrían querer lastimar primero? ¡Imbécil! Creo que me he unido a un clan de idiotas… - dijo lo último en un susurro para sí misma.
- Enana idiota, si serás… - se guardó el insulto poco educado para después.
- ¿Quién eres tú? – preguntó Floro concentrado en Rukia.
- ¿Eh?
- Te pareces mucho a Hisana… - Rukia e Ichigo dejaron de pelear por dos segundos y miraron fijamente al hombre que tenían en frente, pues no era posible que supiera tanto de uno y al otro lo tratara tan familiarmente. - ¿Acaso tú… eres…?
- ¿Cómo conoce a Hisana? ¿Quién es usted? – preguntó ella nerviosa.
- Deje el misterio para otro momento. Ahora es más que necesario que ustedes tres hablen, así que por favor ¿podría encontrarlos en este lugar esta noche? – Kaien se adelantó a cualquier respuesta que pudieran dar; todos lo demás sobraban ya en la conversación y dado que se trataba de algo más personal prefería que terminaran de arreglar sus asuntos en un lugar privado, de seguro Ichigo le contaría luego lo necesario para llevar a cabo la misión de rescatar a Inoue.
Ósteh al recibir el papel y leerlo sonrió imperceptiblemente y asintió con la cabeza, Ichigo a pesar de no saber lo que ahí decía confiaba en Kaien, así que simplemente asintió con seriedad y se alejó rumbo al vehículo por el cual habían llegado.
- Nos vemos a las diez entonces. – abrió la puerta del copiloto señalándole a los demás que ya era hora de irse.
- No hay dudas que eres igual a él. – susurró Floro mientras los veía alejarse de las minas. – Pero tampoco hay dudas de que esa niña sea hija de Hisana si es su fiel retrato. – agregó con pesar. - ¿Por qué el destino a veces es tan cruel con los más inocentes? – suspiró cansado y al final volvió al interior de las minas.
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- ¿En dónde se supone que nos encontraremos esta noche? – preguntó serio Ichigo mirando hacia el frente.
- En el "Al Theatro", queda junto al Teatro "La Fenice". Me encargaré de reservarles un lugar así que no se preocupen. – le respondió de la misma manera.
- ¿Por qué has cortado la conversación en medio de algo tan importante?
- ¿Entonces querías que los demás, incluyendo los hombres de ese tipo, escucharan la importante conversación que solo les incumbe a ustedes tres?
- Tsk. ¿Y vas a decirme que a ti no te interesaba escuchar lo que tenía para decirnos?
- No me tomes tan a la ligera, Ichigo. Yo solo quiero salvar a Orihime, lo demás es algo que solo los involucra a ustedes dos. Independientemente de si a mí me interesa o no la información que tan nervioso los tiene a ambos, lo que Ósteh tenga que decirles solo deben escucharlo ustedes. – Ichigo suspiró y sonrió, Kaien no era un idiota y lo sabía.
- Idiota, no creas que con esto te volverás mi confidente y te contaré todo lo que pase en esa reunión.
- Qué original forma de decir gracias.
- Cállate.
Avanzaron un poco más mientras el silencio se cargaba de tensión, Rukia iba muy sumida en sus pensamientos y ambos chicos notaban que cada tanto quería preguntar algo pero se abstenía de hacerlo. La pelinegra jugaba con sus manos de manera nerviosa, miraba a través de la ventana cada tanto y se mordía el labio inferior como si reprimiera las ganas de soltar todo lo que tenía para decir.
- Ya basta Rukia. – Ichigo ya se había cansado de verla en ese estado.
- Ichigo déjala.
- No. No deberías darle tanta importancia a algo sin sentido. Lo que ese hombre nos dijo también me ha dejado intrigado pero no por eso voy a lastimarme las manos y morderme los labios hasta sangrar de los nervios. – Rukia lo miró por el retrovisor sorprendida, no se había percatado de que él la había estado observando desde que emprendieron el viaje de regreso. Sin embargo tenía razón, y ella tenía la manía de lastimarse sola cada vez que estaba nerviosa como en ese momento.
- Lo siento…
- ¿Con quién te disculpas? Eres tú la que se hace daño a sí misma. Cálmate, ese hombre no nos hará daño.
- Lo sé, pero no es casualidad que conozca a mi madre, tampoco lo es que te conozca a ti desde pequeño. – titubeó antes de seguir hablando pero ya había comenzado así que debía acabar. – No es extraño que tu tío quiera matarlo; si por alguna razón él escondiera algo sobre ti entonces este hombre es peligroso para sus planes, por eso la mejor manera de callarlo es haciéndolo temer. El Señor Ósteh parece saber mucho más de lo que aparenta y tal vez es por eso que tu tío no lo quiere muerto aún.
- No entiendo a qué quieres llegar exactamente. – Ichigo, a pesar de reflexionar acerca de sus palabras y comprender que tal vez ella tuviera razón, no entendía su conclusión.
- Es… es extraño… pero siento que eres tú quien está en mayor peligro que yo ahora.
- ¿Tratas de decirme que estabas autolesionándote por mí? – Ichigo, a pesar de haberse tensado un poco con las palabras de Rukia trató de cambiar de tema para poder levantarle el ánimo. – ¿Qué te pasa enana? ¿Acaso estás preocupada por mí? – la miró a través del retrovisor con una sonrisa de autosuficiencia, haciendo que a Rukia casi le estallaran las mejillas del calor.
- ¡¿E-e-eres i-idiota?! ¡Por supuesto que no estaba pensando en ti! Es que… es que… si tú ya no estás aquí entonces quién sabe lo que me harían algunos pervertidos del clan.
- ¡Pero mira que tierna eres! Me tratas como si yo fuera tu príncipe protector.
- Tsk, ya quisieras. Serías mi héroe si tan solo me hubieras dejado escapar la primera vez; ahora eres un vil ogro que me tiene prisionera en este clan lleno de pervertidos.
- ¡Oye! Yo no soy pervertido. – espetó Kaien mirándola preocupado.
- Tranquilo, hay excepciones. – Kaien le sonrió. – Aunque quién sabe si tus gustos no se inclinan hacia el otro lado de la balanza. – Kaien borró su sonrisa y miró a Rukia sin color en la cara.
- ¿Eso… eso piensas de mí?
- Ja, ja, ja, ja, no sabía que eras de esos, Kaien. Espero que no te me vuelvas a acercar, pervertido. – Ichigo carcajeó fuertemente mientras contagiaba a Rukia y ambos se burlaban de Kaien.
- De todos modos si hay pervertidos. – susurró Rukia para que solo ella se escuchara, sin embargo Ichigo sí había alcanzado a oír sus palabras.
- Dime quiénes.
- ¿Qué? – Rukia no contaba con que él oyera.
- ¿Quiénes son los pervertidos de los que hablas? – preguntó serio.
- N-no, no es… no lo decía en serio…
- ¿Quiénes son, Rukia? – Preguntó esta vez Kaien, a lo que a ella no le quedó más que responder.
- Hay… hay dos tipos… ¡pero no es nada! Yo sé defenderme sola. – se apresuró a aclarar mientras los otros dos se miraban confidentemente.
- Uno es gordo y tiene una apariencia sumamente asquerosa.
- Y el otro tiene el pelo medio rojo.
- ¿Cómo lo saben?
- Esos idiotas… Los mataré en cuanto los agarre. – sentenció Ichigo apretando su puño.
- Déjame ayudarte, será una muerte lenta y dolorosa. – agregó Kaien apretando el acelerador.
- Ya les dije que sé defenderme sola, gracias. – Rukia cruzó sus brazos y miró enojada a través de la ventana, sabía que dramatizarían por cualquier cosa. – De todos modos ¿Quiénes son ellos? – preguntó curiosa.
- Omaeda y Suzunami. Esos idiotas lujuriosos siempre están al acecho de las chicas del clan, por eso Hinamori siempre los pone en los trabajos más pesados y alejado de ellas. – respondió Kaien indiferente. – Tranquila, son solo idiotas.
- No me asustan, varias veces ya los he enfrentado y son más débiles que Ichigo. – Kaien no se aguantó la risa y Rukia seguía comparándolos con ellos.
- ¡Oye! ¿Me pasas del príncipe protector a un pervertido tan fácilmente?
- Oh, lo siento mi querido y venerado príncipe protector. – Rukia comenzó a hablar con un tono de voz meloso e infantil. – ¿Acaso he ofendido sus pervertidos sentimientos?
Esta vez fue el turno de Kaien de carcajear fuerte mientras Ichigo veía con odio cómo Rukia también se retorcía de la risa. Sin embargo, a los pocos segundos de verla por el retrovisor, relajó su ceño y sonrió, al menos Rukia había vuelto a la normalidad y ya no se veía nerviosa como antes.
ooOoo
- ¿Qué creen que sepa ese hombre acerca de Ichigo y Rukia? – preguntó Toshiro curioso.
- No lo sé, debe ser bastante importante como para que Kaien los interrumpiera y sugiriera una reunión privada. – sugirió Momo concentrada en el camino.
- Demonios, y yo que quería saber. De seguro podría ser el chisme del año en el clan. – Matsumoto suspiró con pesar sin percatarse de la mirada enojada de Hinamori.
- Bueno, importante o no, eso no nos incumbe así que deberemos conformarnos con lo que ellos nos digan luego.
- Es cierto, Ósteh parece conocer bastante sobre Ichigo y con lo que le dijo a Rukia sobre Hisana es probable que de ella también. – Toshiro miró la camioneta que iba unos metros más adelante que ellos y quedó pensativo unos minutos.
- ¿Esa… Hisana era la madre de Rukia? – preguntó Matsumoto.
- Sí, Shirayuki Hisana, era una modelo internacional que se relacionó con Byakuya Kuchiki durante mucho tiempo, murió al dar a luz a Rukia.
- Habrá sido muy linda.
- Lo era, cuando era niño Rukia me mostró algunas fotos que su padre escondía de ella. Tenía buen porte, ojos azules y cabello largo y rubio, Rukia nació siendo su fiel retrato y por eso adoraba su cabello, decía que era una manera de estar conectada con su madre.
- ¿Por qué? – preguntó confundida Rangiku.
- Ambas eran rubias. – repitió de mala gana Toshiro.
- Ja, ja, Rukia no tenía el cabello rubio natural. – respondió Rangiku divertida. – Me extraña que no lo sepa, jefe. Rukia ya era pelinegra desde antes, por eso fue aún más sencillo teñirle el cabello.
- Eso es imposible, cuando yo la conocí ella ya era rubia y tenía seis años. Si sugieres que ella se había teñido el pelo esa edad debes estar loca.
- ¿Quién sabe?
- No digas idioteces. – Toshiro frunció el ceño y la miró aún más enojado.
- Dejen de decir idioteces los dos. ¿Qué importa si Rukia originalmente tenía el cabellos de color negro, amarillo, rojo o azul? Eso no cambia quien es ella. Además, no estábamos hablando de eso en primer lugar, sino de lo que Ósteh Floro sabe de su vida y la de Ichigo. – Toshiro y Rangiku agacharon la cabeza avergonzados, Momo tenía razón y se estaban comportando como niños tontos. – ¿Cabría la posibilidad de que ellos dos estuvieran relacionados desde un principio pero que ninguno lo sepa? Todo esto ya me parece una película de misterio y drama, cada vez me siento más frustrada. – Momo apretó los dientes y pisó el acelerador, realmente la ponía nerviosa no estar al tanto de lo que pasaba, además de que Aizen pudiera presionarla en cualquier momento acerca de la situación en Venecia y la misión encargada.
- Momo, dices que no debería importarnos pero creo que la más interesada en todo esto eres tú.
- Matsumoto tiene razón, ¿Por qué te pones tan nerviosa? Sea cual sea el problema lo resolveremos… - Toshiro la miró de reojo y no se animó a preguntar "¿O será que tú sabes algo más?".
- Ya cállense, solo… - suspiró sonoramente. – cállense.
Al cabo de unos minutos Matsumoto dejó notar su aburrimiento silbando una canción de la peor manera que podría hacerlo, Toshiro se aguantaba las ganas de callarla solo por la mirada asesina que Hinamori le proporcionaba cada vez que él lo intentaba. Hubo un momento en el que creyó que ya no lo resistiría por más tiempo, entonces comenzó la guerra de telepatía.
- Hazla callar de una vez, no podré soportar más tiempo. – Toshiro miró con ojos suplicantes a Momo.
- Cierra la boca y piensa en otra cosa. – Momo le dirigió una mirada penetrante por un par de milisegundos.
- Es imposible si no escucho más que su torturante silbido. – Apretó los dientes y golpeó su pierna con uno de sus puños.
- Es eso o su torturante voz. – Hinamori señaló su boca para darle a entender lo que quería decirle. Toshiro suspiró derrotado nuevamente y dirigió su vista a la ventana. Al poco tiempo se le ocurrió una idea que lo hizo sobresaltar y a la vez alarmar a Momo.
- ¡Ahh! ¡Estoy aburrida! – gritó Matsumoto a través de la ventana.
- ¡Rangiku! Entra tu cabeza y deja de gritar. – "Demonios, ya comenzó" se lamentó Momo mentalmente.
- Tengo una idea para eso. – fanfarroneó Toshiro buscando entre los cd's que había en la camioneta. Eligió uno y guardó los demás.
- ¿Qué demon…?
- Escuchemos canciones. – Introdujo el cd y una canción alegre comenzó a sonar.
- ¡Toshiro voy a…!
- ¡SÍ, MÚSICA! – gritó Matsumoto abriendo nuevamente la ventana y comenzando a cantar a gritos.
Toshiro se arrepintió en el primer segundo que la escuchó cantar… o aullar más precisamente. Mecánicamente, giró su cabeza hacia a Momo y su rostro lo decía todo "¿Qué demonios he hecho?"
- Idiota ¿por qué crees que no lo había prendido antes? Rangiku canta peor de lo que silba.
- ¿Y no se te ocurrió decirlo antes de que colocara la música?
- ¡¿Cómo diablos iba a saber que pondrías música?!
- ¡Tal vez por verme agarrar los cd's!
- ¡Pues discúlpame por no estar atenta al cien por ciento de tus acciones!
- ¡Oigan! Dejen de pelear y canten conmigo. – Matsumoto se colocó en medio de ellos y comenzó a cantar a gritos mientras los otros pedían auxilio mentalmente.
ooOoo
Byakuya despertó confundido, sin saber dónde se encontraba exactamente. Miró lenta y disimuladamente a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en su habitación, se levantó con cuidado dejando caer de su frente un trapo húmedo, "¿Qué me ocurrió?" se preguntó alarmado. Miró su reloj percatándose de que ya era tarde, se suponía que a las doce debería estar almorzando y ni siquiera se habían molestado en despertarlo para eso. Luego de tomar una ducha y despejarse un poco se dirigió a la cocina para regañar al primer criado que se le cruzara por tanta incompetencia, sin embargo, con quien se cruzó para comenzar la mañana no fue una muy grata sorpresa.
- ¿Qué se supone que haces aquí? ¿Quién te ha dado permiso para entrar libremente a mi casa y hacer uso de mi cocina a como se te dé la gana?
- Buen día para ti también Byakuya; hay café de esta mañana si quieres, y un par de tostadas, aunque si lo prefieres he hecho ensalada de arroz con brócoli para el almuerzo. – Yoruichi ni siquiera se molestó en mirarlo a la cara ya que estaba leyendo un periódico sobre la mesa.
- Eso explica perfectamente el espantoso hedor que hay aquí. – le respondió haciendo una mueca de asco. – Vete ya, pero primero limpia tu desorden, mis criados no tienen por qué hacerlo por ti. Por cierto, ¿dónde están? – preguntó recorriendo su vista por todo el lugar. – Se supone que Riruka debería estar haciendo el almuerzo a esta hora.
- Me he tomado la libertad de darles el fin de semana libre a todo el personal, dado que tú aun seguías inconsciente. Además, así podríamos trabajar con más libertad.
- ¿Podríamos? – preguntó con curiosidad y mal presentimiento.
- ¡SÍ! NADIE LE GANA AL INCREÍBLE KISUKE URAHARA EN SU PROPIO JUEGO.
- No es posible… - Byakuya apresuró su paso hacia los cuartos de invitados en el segundo piso. Abrió todas y cada una de las puertas hasta que por fin lo encontró encerrado en la última habitación junto a la de él. No entendía cómo no había notado su presencia antes, pero ahí estaba, el incompetente de Urahara Kisuke vistiendo su usual ropa de vagabundo junto a su estúpido sombrero, encerrado en la oscuridad de tan maloliente habitación junto a su compañero Tessai y un pequeño niño pelirrojo con cara de delincuente, jugando en la playstation 3 a quién sabe qué cosa.
- ¡Oh, Byakuya! Qué gusto volver a verte bien. Comenzaba a creer que habías entrado en un estado crítico de coma febril.
- ¿He estado convulsionando?
- Durante la noche, sí. No sé si lo recuerdes pero ayer por la mañana te has desmayado. – Byakuya comenzó a recordar haciendo que comenzaran a atacarlo punzadas de dolor en la sien. – Estuviste todo el día tendido en la cama y para que tus criados no se preocuparan los hemos mandado a casa por la tarde. Creímos que podría ser por el estrés tal vez, tu mayordomo nos ha dicho que últimamente trabajas día y noche sin descanso alguno y a penas tocas tu comida, por eso mismo también sospechábamos de anemia…
- O las dos juntas. – intervino Kisuke ganándose un abrazo asfixiante de parte de Tessai.
- Sin embargo, por la noche fui a verte para cerciorarme de que no hubieras despertado y siguieras trabajando. Al encender la luz, tú ya estabas convulsionando. Fue difícil pararlo, pero cuando por fin lo logramos tú te desvaneciste por completo nuevamente.
- Por eso tenía un paño sobre mi frente.
- La Señorita Yoruichi lo estuvo cuidando toda la noche y no ha querido irse a dormir en ningún momento, insistió en quedarse a su lado. – Byakuya lo miró indiferente y luego la miró a ella.
- ¡Oh, Tessai! Qué exagerado eres, solo le bajé la fiebre y luego fui a acostarme tranquila a mi habitación.
- Pero Señorita, yo la he visto dormir sobre…
- Tessai, creo que Byakuya debe estar hambriento por no comer en todo el día de ayer. – lo miró con una sonrisa que escondía un aura asesina. - ¿Por qué no le preparas algo más que la ensalada de arroz y brócoli? – a Tessai le sudaron las manos y no dudó ni un segundo en obedecer la orden indirecta de su jefa.
- Demonios, Tessai sí que sabe cómo asfixiarte con su cariño. – se quejaba Urahara tratando de recuperar el aliento y el color de su rostro.
- Eso es porque no sabes cuándo callarte Kisuke.
- ¿Eh? ¿Era para callarme? ¿Entonces no bastaba solo con un "cierra la boca guapísimo e irresistible Kisuke"? ¡Casi muero entre los brazos de ese hombre! – entrecerró los ojos y vio cómo Yoruichi aguantaba la risa. – Eso no sonó muy varonil ¿cierto?
- Ja, ja, ja. Ya cierra la boca guapísimo e irresistible Kisuke… a menos que tengas algo interesante que decir.
- Soi Fong salió en vuelo hace dos horas.
- ¡Y ME LO VIENES A DECIR AHORA! – Yoruichi corrió hacia el baño llevándose consigo la primera muda de ropa que tomó de una misteriosa valija a ojos de Byakuya.
- Espero que estés listo Byakuya. – el aludido lo miró frunciendo el ceño. – En el preciso instante que salga de allí dentro, serás tú quien la lleve al aeropuerto.
- ¿Qué?
- Señor Kuchiki, su almuerzo está listo. – le susurró Tessai en el oído, haciendo que el aludido se sobresaltara.
- Yo no comeré, esperaré hasta dentro de un rato.
- P-pero Señor ¿no tiene hambre? Ha pasado todo un día sin comer, debe recuperar fuerzas.
- No comeré, no tengo hambre. – un momento de silencio fue suficiente para escuchar los atroces ruidos provenientes del estómago de Byakuya.
- Creo… creo que mejor vas a recuperar las fuerzas de la que Tessai te habla. – le dijo Kisuke aguantándose las ganas de reír a carcajadas. Byakuya inhaló fuerte contando hasta diez para clamar sus nervios.
- Eso no es nada, me siento bien. – Sin embargo, su cuerpo no estaba de acuerdo con su mente y tan pronto dio un paso para salir de la habitación las piernas le fallaron y casi cae el suelo de no ser por Tessai que lo tomó por los hombros. Esta vez fue Kisuke quien suspiró aguantándose inútilmente las risas.
- Tessai…
- Como usted diga, Señor Urahara. – en ese mismo momento Byakuya sintió como se elevaba del piso y abrió los ojos.
- ¿Pero qué…? – fue cargado como si se tratase de un saco de patatas y llevado en el hombro de ese sujeto en contra de su voluntad mientras escuchaba de lejos las fuertes carcajadas de Kisuke y el otro niño.
Fue sentado en una de las sillas del comedor principal. La mesa estaba adornada de la misma manera que lo hacían sus criados, con velas y un arreglo floral recién armado; había esperando en su plato un muy bien elaborado teriyaki y a su lado una gran copa de helado casero.
- Hecho humildemente por mí, Señor. – Tessai hizo una reverencia un tanto dramática frente a Byakuya y se sentó a su lado observándolo atentamente.
Byakuya al verse sin escapatoria decidió comer aunque sea un poco, de todos modos sí era cierto que estaba hambriento pero su orgullo no lo dejaría admitirlo… y mucho menos a ese idiota de Urahara. En el mismo momento que comió el primer bocado del plato, decidió no irse de ahí hasta no terminar con todo lo que había en él; no era posible que un gorila como ese pudiera ser tan buen cocinero e incluso mejor que todos los chef diplomáticos y reconocidos que habían pisado aquella mansión. Sin embargo, justo cuando iba a dar el segundo bocado a ese delicioso teriyaki, apareció Yoruichi peleando con su cabello y el cepillo, cargando un bolso en un brazo, su abrigo en el otro y uno de sus zapatos en la boca.
- ¿Qué haces Yoruichi? – preguntó el pelinegro disimulando toda su curiosidad.
La aludida le hizo señas a su compañero para que le quitara el zapato de la boca.
- Debes llevarme al aeropuerto ahora mismo. – gritaba mientras era ayudada por Tessai a colocarse el zapato y luego el abrigo.
- No quiero.
- No te he preguntado si quieres o no, he dicho vamos. – sentenció la morena tomando las llaves del auto de Byakuya y dirigiéndose a la puerta principal.
- Y yo he dicho que no quiero.
- Pues bien, pagarás la multa en cuanto me estrelle contra un poste o un árbol. – le gritó desde afuera mientras corría hacia la cochera.
Pronto escuchó cómo la alarma de su auto era desactivada, no cabía duda, esa estúpida realmente manejaría su auto si no se apuraba a alcanzarla.
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Llegaron al aeropuerto y antes de que Byakuya pudiera apagar el motor Yoruichi salió corriendo del vehículo. Pensó en bajar y alcanzarla pero se preguntó para qué lo haría si a él no le interesaba, al final desistió de hacerlo y se recostó en el asiento cerrando sus ojos y pensando en el porqué de su mala suerte. Al cabo de unos minutos, Yoruichi volvió acompañada de una pequeña mujercita de rostro serio, casi enojado, que llevaba su cabello recogido en dos largas trenzas.
- Byakuya, te presento a mi sobrina Soi Fong. Viene de Canadá y nos ayudará en la búsqueda de Rukia.
- Hola. – le dijo frívolamente el pelinegro a la chica.
- Hola. – le respondió la aludida de la misma manera. Yoruichi los miró a ambos con los ojos entrecerrados y luego suspiró, "Parecen familia…" pensó desanimada.
ooOoo
La noche llegó muy rápido para ambos chicos, los nervios afloraron en ambos nuevamente y todos los que los rodeaban lo sentían. Ichigo se estaba alistando para la cena en el restaurante que Kaien había reservado, se había vestido con un pantalón de jean oscuro y zapatos de vestir, mientras que arriba llevaba puesto una camisa blanca y un saco formal de color marrón. Rukia, por su parte, llevaba puesto un jean desgastado y una camiseta negra, como de costumbre, y sus usuales zapatillas negras; Rangiku al verla cuando llegó a la habitación casi se cae desmayada de la impresión.
- ¿Cómo puedes ser tan desconsiderada, Rukia? – le preguntó dramáticamente y con el rostro horrorizado.
- ¿De qué hablas? – preguntó preocupada Rukia.
- ¿Acaso tienes idea de las personas adineradas y famosas que van al restaurante "Al Theatro"? – Rukia levantó una ceja confundida. – ¡Es un lugar digno de mucho prestigio!
- Ran, solo lo hago para hablar de cosas importantes con el Señor Ósteh, no me interesa demostrarle a nadie nada. – Rangiku comenzó a llorar teatralmente y se dirigió rápidamente a buscar ayuda.
Yumichika iba pasando con Hinamori por casualidad cerca de la habitación cuando fueron interceptados por una angustiada Matsumoto.
- ¡Auxilio! ¡Auxilio, por favor! Esta niña es acusada de cometer delito. ¡Castíguenla! ¡Mátenla!
- ¿Qué… qué ha pasado? – preguntó alarmada Momo.
- Es que yo no…
- ¡Santos Cielos y Madre mía! ¡Oh por Dios! Dime que no es cierto ¡Dime que esto no es cierto! – Yumichika se alteró completamente al ver a Rukia. Matsumoto se acercó a él y lo miró con pesar.
- ¿Ves a lo que me refiero?
- ¡Esto es una falta de respeto! No podemos dejarla ir así por las calles de Venecia ¡Y mucho menos a un restaurante de prestigio como lo es "Al Theatro"! – Hinamori al comprender la situación quiso escapar de inmediato de aquella habitación, pues sabía lo tediosos que podían volverse esos dos cuando de moda se trataba. Comenzó a caminar sigilosamente hacia la puerta, y ya lo lograba, estaba a dos pasos de salir del infierno, cuando…
- ¡TÚ NOS AYUDARÁS! – gritaron al unísono Yumichika y Rangiku señalando a Momo. La aludida giró la cabeza mecánicamente y miró a cada uno de los presentes hasta llegar a Rukia, que la miraba sonriente como si quisiera decirle "Si yo no escapo de ésta, tú tampoco"
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Habían tomado un bello y sofisticado vestido de alguna de las habitaciones, con la excusa de que solo era "prestado indefinidamente"; a pesar de que Hinamori los regañó una y otra vez por lo que hacían, tomaron un vestido, un par de zapatos y una cartera de distintas habitaciones que por suerte se encontraban vacías.
- Ve a buscar tu bolso de maquillaje. – le ordenó Yumichika a Rangiku mientras se colocaba unos lentes y comenzaba a pintarle las uñas de las manos a Rukia.
- E-esto es necesario. – preguntó avergonzada Rukia.
- ¡Por supuesto que lo es! ¡Hablamos del "Al Theatro"! Además, ¿Por qué te avergüenzas? No olvides que tú vivías de esta manera antes de unirte al clan.
- Lo sé, pero eso fue hace dos meses, me he acostumbrado a yo no pintarme nunca. Además, no es como si realmente disfrutara de maquillarme y pintarme las uñas.
- Eres un crimen para la belleza. – sentenció calmadamente Yumichika.
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- ¿A dónde se ha metido esa enana? Llegaremos tarde si no se apresura. – protestaba Ichigo mientras daba vueltas en la recepción del hotel.
- Tranquilo Ichigo, las mujeres necesitan su tiempo para arreglarse. Sobre todo si su compañera de habitación no es otra que Matsumoto Rangiku.
- Demonios… - lo había olvidado, si Rangiku se encontraba con Rukia entonces podría sentarse tranquilamente a esperar por otras dos horas más.
- ¡Ichigo! – le llamó la atención Momo sorprendida. – ¿Hace mucho que la esperas?
- Cla…
- No, acabamos de llegar. – se apresuró a contestar Kaien.
- Ella ya está lista. Te sugiero que si se te ocurre alguna estupidez para decir te la guardes porque entre Yumichika y Rangiku han logrado sacar de quicio a la pobre Rukia.
- ¡Abran paso! ¡Abran paso, por favor! ¡Hey tú, quítate de en medio! ¿No me escuchas cuando hablo? – el pobre hombrecito salió corriendo.
- ¿Qué es este circo? – murmuró Ichigo por lo bajo perdiendo lo poco que quedaba de su paciencia.
- Ichigo, espero que cuides a Rukia y no le quites el ojo de encima porque cualquiera podría aprovecharse de ella en estas condiciones. – le dijo Matsumoto guiñándole un ojo y dejándole el paso para ver a Rukia.
- Ru… kia… - balbuceó Ichigo al verla parada frente a él.
Rukia llevaba puesto un vestido violeta al estilo Marilyn Monroe con unos zapatos plateados de taco mediano que hacían juego con una hermosa carterita plateada en forma de flor que colgaba de su hombro. Su pelo, recogido en una coleta alta dejaba a la vista un hermoso collar con el dije de una nota musical, y su rostro estaba maquillado profesionalmente con tonos suaves que realzaban su mirada y le daban un tono natural.
- Lloro de tanta perfección… creada por mí. – decía Yumichika mirándola junto a Matsumoto.
- No te olvides de mí, ingrato.
- Oh, claro. Gracias a ti también, mi fiel ayudante Matsumoto.
- Estás… estás… ¡perdiendo el tiempo ahí parada! ¡Ya vámonos! – Ichigo tomó de la mano a una absorta Rukia y la arrastró fuera del hotel hacia uno de los autos que ya los esperaba.
- Ahh… a ese ritmo se quedará solo criando gatos a los cuarenta. – dijo Matsumoto con indiferencia.
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- Te ves bien. – comentó escuetamente sin mirarla directo a los ojos.
- Igual tú. – respondió de la misma manera ella.
- ¡¿Acaso lo has robado?! – preguntaron al mismo tiempo acercando sus caras peligrosamente sin siquiera notarlo. – Por supuesto que no. ¡Ya deja de copiarme! ¡Yo no te copio! ¡AHH!
- S-s-señores… ya… llegamos. – al bajarse ambos del vehículo el hombre aceleró apresuradamente el auto y se alejó de ellos.
- Bien… aquí estamos. – dijo en un suspiro Rukia mientras leía el nombre del restaurante.
- Sí, lo sé.
- ¿Nervioso?
- No… ¿Y tú?
- No…
- ¿Qué tanto crees que sepa de nosotros?
- ¿Por qué mejor no entran y lo averiguan por ustedes mismos? – esa voz a sus espaldas les hizo correr un gran escalofrío de pies a cabeza.
- ¡Señor Ósteh! – exclamaron al unísono.
- El mismo frente a ustedes. – respondió con una gran sonrisa en su rostro.
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Bueno, espero que les haya ustado el capítulo. Prometo más situaciones divertidas y HitsuHina para la próxima...
Ahora les tengo una pregunta ¿A alguno de ustedes les gusta el anime/manga de "Soul Eater"? Porque se me ha ocurrido una idea para una nueva historia en cuanto acabe con ésta, y de entre muchos se me ha ocurrido adaptarlo a este anime que me ha fascinado de verdad!
Bueno, no les quitaré más tiempo! Gracias por leer y comentar!
Nos leemos pronto! Bye! O.-/
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Fanny3LOL: Muchas, muchas, muchisisisimas gracias! Me ha animado bastante tu comentario, trataré de no defraudarte, lo prometo! °w°7
FrikiHimechan: Jajaja te juro que también morí de risa escribiendo la escena de Yumichika, fue la que más me gusto… Espero que te haya agradado la conti!
Ana: No creas que no lo he pensado en varias ocasiones jajaja, es una idea tentadora pero lamentablemente esta autora es algo quisquillosa en cuanto a relaciones se refiere O.-
AhomeTaisho: Gracias! Lamento que en este cap. no haya habido HistsuHina pero prometo colocarlo para la próxima!
misel-kuchiki: Lo sé, lo sé… también las odie por eso, pero bue… dicen que cuando el momento llegue se dará O.- jajaja, y en cuanto al misterio, lo dejo a tu imaginación hasta el siguiente cap. :D Nos leemos!
