Orihime se encontraba una vez más sentada en la cama de su "habitación", si es que así se lo podía llamar, leyendo documentos y documentos sobre la historia de China; no era como si ella no la conociera desde pequeña, en realidad, le fascinaba desde que tenía memoria y lo sabía todo sobre ese país, sin embargo, todo lo que tenía en sus manos ahora era acerca de la famosa leyenda del último emperador y los siete tesoros reales del mundo. Jamás lo había conocido tan a fondo pero aun así no sabía por qué tenían tanto interés en ello, de todos modos era una historia antigua que se lo contaban a los niños pequeños antes de dormir.
- …se encuentran escondidos en cada una de las siete maravillas del mundo desde antes que los tiempos de imperio comenzaran a existir… - Orihime se quedó leyendo esa última frase una y otra vez. ¿Podría ser que estuvieran hablando acerca de las siete maravillas de la edad media? - …Distinguidos hombres de la historia y la ciencia buscaron sin descanso el lugar exacto en donde se podrían encontrar, pero al igual que las Sagradas Escrituras del Imperio de China, el escondite de cada una de las reliquias está sellada y solo la sangre real de un descendiente de emperador es capaz de romper el sello… ¡Eso no tiene sentido! – Inoue se agarró la cabeza y negaba dramáticamente mientras se tiraba de espaldas contra la cama. – Es imposible que un sello real se refiera a algo tan… tan ¡mágico!, ¿abrirlo con sangre real? Por favor, ni una niña de cinco años se lo creería…
Creía que ya se estaba volviendo loca rodeada de tantos libros, documentos y más libros, incluso hasta estaba hablando sola. Así se había pasado todo el día, leyendo y hablando sola, hasta comenzaba a creer que se habían olvidado de ella, pues desde la mañana nadie se había acercado a su habitación para ofrecerle aunque sea un vaso de agua.
- Creo que solo es una excusa para mantenerme ocupada y tranquila… - Miró hacia la nada con los ojos llenos de tristeza. – Ichigo, por favor ven rápido… comienzo a tener miedo… - Se dio la vuelta quedando de frente a la pared y suspiró pesadamente, ya se estaba aburriendo de ver siempre las mismas paredes blancas. – Ni siquiera Ulquiorra ha venido a ver cómo estoy; creí que comenzaba a llevarme un poco mejor con él… - Suspiró nuevamente y cerró los ojos intentando dormirse, pero era inútil, no tenía sueño. – Bueno… tendré que seguir hablando conmigo misma. – Se sentó en la cama y tomó los documentos para seguir leyendo.
.
Detrás de la puerta un hombre había escuchado todo el monologo de la chica, reía por lo bajo creyendo en lo interesante que sonaba esa mujer a pesar de aparentar ser una niña hueca e infantil.
- Así que sigue teniendo las esperanzas de que ese tal Ichigo venga por ella… Ulquiorra, tienes una buena competencia ja, ja, ja. – Se dio la vuelta y caminó de manera tranquila por sobre sus pasos. "Ichigo… me pregunto qué tan fuerte será ese tipo…" sonrió misteriosamente y siguió su camino.
ooOoo
- No quiero comer con estos tipos. Además, ya he comido en la habitación. – refunfuñaba molesto por verse arrastrado hasta ese lugar.
- No es como si hubieras tenido opción, ya había avisado que comeríamos aquí y los cocineros han preparado todo para nosotros.
- No me preguntaste antes de hacerlo. – le reprochó una vez más.
- No tenía por qué hacerlo. Solo come y luego puedes irte. – le respondió visiblemente molesta.
- Oigan, oigan, ya cálmense. Tratemos de llevarnos bien tan solo por una hora y comamos en paz. Además, todos somos compañeros ¿verdad?
- Rangiku, el que pertenezcamos al mismo clan no significa que yo los vea como mis compañeros.
- Yo incluso sueño con matarlos algún día de estos. – fanfarroneó otro de los presentes tronándose los dedos de ambas manos.
- Ya cállate Madarame. – replicó Matsumoto de mala manera. – Estamos todos juntos en Venecia, lo mínimo que podríamos hacer es disfrutarlo.
- Yo paso. – respondió Madarame.
- Sí, igual yo. – secundó Toshiro que desde el principio estaba en desacuerdo con estar allí.
- No me gusta coincidir con ustedes pero creo que yo tampoco estoy con ánimos de disfrutar aquí. – Yumichika le restó importancia al asunto mientras leía una revista.
- No lo hagan, nadie les pidió semejante cosa. De todas maneras es Ichigo quien ha pagado por la cena, y me ha dicho que esta noche el menú es de mariscos y una rara pero exótica especialidad de la casa… - Todos se quedaron mirándola estupefactos, ¿Ichigo les había invitado? Era algo extraño viniendo de él pero debían aprovechar su amabilidad a como diera lugar, después de todo se trataba de comida gratis. – como sea, desaparezcan todos de mi vista. –Hinamori hizo ademán de echarlos del lugar mientras escribía algo en una pequeña libreta de mano.
- Yo creo que mejor cierran su adorable pico y se llevan bien por una hora. – les recomendó Kaien siendo apoyado por Hisagi y Renji. Los demás no hablaron pero pactaron en silencio una tregua temporal.
.
- ¡¿ES BROMA?! JA, JA, JA. ¡SU CABELLO EN LLAMAS! ¡JA, JA, JA! – Rangiku reía como loca mientras era seguida por la mayoría de los presentes.
Momo sabía que estando con Rangiku Matsumoto era imposible no acabar con una botella de sake en la mesa, y no solo una sino más de cinco… o díez, en este caso. Todos, a excepción de ella y Yumichika, estaban pasados de copa; hacía diez minutos atrás comenzaron a contar anécdotas propias o de algún conocido que para nada eran graciosas si no te encontrabas en el mismo estado de borrachera que esos seis.
- ¡Y NO SOLO ERA RENJI, TAMBIÉN PASÓ LO MISMO CON KIRA! – gritó entre risas Madarame
- ¡¿QUÉ?! JA, JA, JA, JA, JA. – seguía riendo a todo pulmón Rangiku.
- ¿Tú no tomas? – preguntó Hinamori a Yumichika indiferente.
- No, prefiero cuidarme a parecer un idiota como estos.
- Son idiotas con o sin sake encima.
- Buen punto.
- Oigan, debo ir al baño un momento. No tomen otra botella sin mí, regreso en menos de lo que canta un pollo. – exclamó Rangiku.
- Es gallo. – le corrigió Hisagi.
- ¿Quién? – preguntó la rubia confundida.
– Bueno... La fra...
- ¡YUMICHIKA, CON ESAS RARAS PLUMAS EN EL OJO! JA, JA, JA, JA… - Madarame estalló en risas y nuevamente comenzaron a carcajear a costa de un molesto Yumichika que trataba de controlar su instinto asesino.
- Si reaccionas a sus provocaciones entonces significará que eres incluso más idiota que estos idiotas ebrios.
- Tsk, ¿y quién demonios dijo que iba a reaccionar a lo que estos imbéciles dijeran?
- Yo solo decía.
- Sí, claro… - Yumichika se cruzó de brazos y miró hacia otro lado ofendido.
ooOoo
- ¡Ahhh! Tomar tanto sake en una noche tiene sus desventajas. – Rangiku iba saliendo del baño mientras frotaba su vientre con satisfacción. – Oh bueno… supongo que debo dejar de quejarme si no quiero que Momo… - paró en seco su andar y abrió los ojos más que sorprendida. - ¿Q-qué demonios haces tú aquí? – susurró aun estupefacta.
- Ha pasado tiempo ¿verdad, Matsumoto? – la aludida perdió casi todo rastro de borrachera, adoptando un semblante más nervioso y ansioso ¿Es que justo ahora debía aparecer en escena? "¡Momo! Oh no, no debe verlo…" – Por lo visto te has sorprendido de verme. No te culpo, yo tampoco sabía que te encontraría por aquí. Vaya coincidencia ¿no lo crees?
"Él no sabe de Momo. Perfecto, tampoco debe saber de ella" Matsumoto sonrió imperceptiblemente.
- Demasiada diría yo. No entiendo ¿qué haces tú aquí?
- Es una misión, ya sabes, de encubierta y eso… - dijo indiferente el chico.
- Me refiero a qué haces aquí en este lugar.
- ¿El hotel? Me alojo aquí junto a otros compañeros en tanto la misión está en marcha. – Matsumoto frunció el ceño, eso no era lo que esperaba oír, y ahora más que nada, debía alejarlo de Momo antes de que se encontraran.
- Y-y… ¿de qué se trata la misión?
- Ya te lo dije, es una misión de encubierta; además ¿desde cuando somos tan íntimos como para que te esté contando cosas de mí y mis compañeros? – la miró directo a los ojos como dudando de ella.
- Solo era curiosidad, no creas nada estúpido… - le respondió ella restándole importancia al asunto.
- Por cierto… - vaciló un momento antes de seguir. - ¿Cómo… cómo está Momo? Aún me odia ¿cierto? – preguntó agachando la mirada. Rangiku se sorprendió por la pregunta, sabía que tarde o temprano preguntaría por ella pero no se imaginó que lo haría tan de repente.
- Ella… está bien. – no le quedó más que responder. – La has dejado muy dolida la última vez pero ahora está mejor. – el chico la miró frunciendo el entrecejo. – Ya hay alguien más cuidando de ella y que la hace más feliz de lo que tú podrías jamás. Así que te voy a pedir amablemente que por favor te alejes de Momo, Yukiko… o te las verás conmigo. – Sus ojos ardían por la rabia y ese reto guardado por tanto tiempo desde la última vez que lo vio por fin se había dejado escuchar. Se sentía ansiosa y preocupada a la vez; quería darle su merecido a ese idiota de una buena vez pero Momo aún estaba cerca y no podía permitirse llamar la atención si no quería que ella se acercara a ver lo que pasaba y se lo encontrara.
- Entonces ella se encuentra aquí también. – Yukiko sonrió con nostalgia y luego de unos segundos se metió las manos en los bolsillos comenzando a caminar. – No te preocupes, - le susurró al oído. – lo que menos quiero es tener que verla sufrir otra vez por mi culpa. – tras decir eso, se alejó por el pasillo perdiéndose de su vista y dejándola estática en su lugar.
- ¡Oh, Rangiku, aquí estás! – Momo se acercó a ella y la observó detenidamente. - ¿Estás bien? Pareciera que hubieras visto un fantasma. – comentó inocentemente.
- Ojalá así fuera… - susurró entre dientes y luego se dirigió a su mesa dejando a Momo sola en el pasillo.
- ¿Eh? ¿Qué rayos fue eso? – se preguntó confundida, después de todo Rangiku no era así. Se dio la vuelta para dirigirse al baño y justo en ese momento se golpeó a alguien con su hombro. – Lo siento, no me fije. – se disculpó sin mirar atrás y luego se alejó hacia el baño.
- N-no… yo lo siento… - Respondió Yukiko con la mirada agachada y una sonrisa triste.
ooOoo
- ¡La comida es estupenda! – exclamaba Ichigo muy a gusto y prácticamente devorando todo cuanto había en su plato.
– ¡Compórtate idiota! Estamos en un fino restaurante de Venecia, no puedes comportarte como un gorila hambriento ¿Qué crees que pensarán los demás? – Rukia, al darse la vuelta para ver o todos los que los rodeaban se percató de que todas las miradas se posaban en su mesa. – Oh por Dios, nos están observando, ¡Ichigo, nos observan! – gritó lo último en susurros para que solo él la oyera, sin embargo, a él no parecía importarle mucho.
– Bueno, si no me hubieras gritado desde un principio tal vez no nos estarían observando, enana hueca.
–¡Yo no te grité!
– Ahí está otra vez. - La señaló acusadoramente. – Me estás gritando y eso llama la atención de todos los demás.
– Ya cálmense por favor. – Trataba de apaciguarlos Floro en vano mientras los otros dos se miraban casi como queriendo asesinarse. – Creo que ambos están logrando llamar la atención. Qué les parece si mejor hablamos de lo que nos compete ¿sí? – Tanto a Ichigo como a Rukia pareció agradar esa idea porque ambos se calmaron y se pusieron serios en sus sillas.
– Me parece bien.
– Igual a mí. – Secundó Rukia.
– Perfecto. – Floro tomó un sorbo de agua de su copa y los miró seriamente. – ¿Cuáles son sus preguntas?
– ¿Quién es usted exactamente? – preguntó Ichigo antes que Rukia.
– Bueno, eso depende de a qué te refieras.
– ¿Cómo es que nos conoce tan bien? – Intentó esta vez Rukia.
– No es que los conozca tan bien, es solo que tu madre y su padre... Bueno... Yo los conocí a ellos y ellos también se conocían.
– ¡¿Qué?! – Preguntaron al unísono, perplejos por semejante descubrimiento.
– Veo que no saben nada. – Susurró algo sorprendido, pues lo esperaba de Rukia pero no de Ichigo, se suponía que a esta altura de su vida Isshin le habría dicho algo. – Ichigo – el aludido se estremeció y lo miró serio. – ¿Has escuchado hablar alguna vez acerca de los siete tesoros reales? – Ichigo asintió sin comprender. – ¿Sabes acerca de las Sagradas Escrituras del antiguo imperio de China?
– Algo me han contado cuando era niño. Las Sagradas Escrituras pertenecen al antiguo imperio de China, cuenta una leyenda que nadie ha podido tomar posesión de ellas desde la muerte del último emperador. – Floro asentía a cada cosa que él decía y Rukia lo escuchaba atenta, pues si bien ella también conocía algo sobre el tema no entendía que relación guardaba esa historia con que el hombre haya conocido a su madre.
– ¿Qué puedes decirme acerca del último emperador? – Preguntó con gran interés.
– Murió durante una guerra civil, en la que unos bandidos querían tomar el poder por la fuerza...
– Todo eso es cierto, tienes razón, pero quiero que me hables de lo que sepas sobre él en vida.
– ¿En vida? No entiendo que tiene que ver eso con mi padre...
– Y mi madre. – Agrego Rukia.
– Solo hazlo, Ichigo.
– Bien. – suspiró resignado. – Yun Kurusumi perdió a su prometida y a sus padres a los dieciocho años, fue por un atentado al palacio. Asumió su cargo de nuevo emperador a esa edad y logró grandes cosas para su pueblo, sin embargo, luego de diez años, volvieron a atacar el palacio y lo asesinaron; se dice que la organización que iba a por él se hacía llamar "Restauradores de la Paz" e iban recorriendo cada uno de los siete imperios más bastos del mundo creando caos y guerras civiles. Es probable que esas intromisiones hayan sido la principal causa del fin de los imperios.
– Pero no entiendo, ¿Por qué querrían destruir algo que mantenía al mundo en orden y calma? – Rukia miraba a Ichigo intrigada y desentendida.
– Porque reclamaban la fortuna y riquezas que guardaban en los palacios. – Se apresuró a aclarar Floro. – Ellos querían terminar con una era injusta y separatista como creían que lo eran los imperios.
– Pero por más que tuvieran razón, se necesitaba de un nuevo sistema que organizara el estado de caos que el derrocamiento de los emperadores causaría. No es tan sencillo gobernar además...
– Existe un conjunto de documentos, las Sagradas Escrituras, que confieren a la autoridad del pueblo el total poder para gobernar. – Explicó nuevamente Ichigo, a lo que Floro asentía con expresión seria. – En esos tiempos significaba el poder absoluto, por eso mismo debieron esconderlo en algún lugar donde nadie más que el emperador y su sucesor supieran de ellas. El primer atentado fue en busca de las Sagradas Escrituras sin saber que para entonces ya estaban ocultos, el segundo fue para dar con el paradero del escondite pero Yun se negó a cooperar y lo asesinaron quemando luego su cuerpo. Cuando encontraron por sus medios el escondite de los documentos, no lograron nunca tomarlas, y por esto es la leyenda, se dice que las Sagradas Escrituras están protegidas por un sello real que solo puede ser roto mediante la sangre real.
– ¿Qué? – preguntó la pelinegra perdiendo total interés. – ¿Es broma?
– No. – Respondió Ichigo llevándose un vaso de agua a la boca. – También fue esa mi reacción cuando la escuché por primera vez; fue vergonzoso teniendo en cuenta a mis veintidós compañeros de clase y que yo me estaba durmiendo en el último banco del salón.
– No me sorprendería que te hubieron enviado con el director.
– Me suspendieron tres días por estar durmiendo durante clase y entrometerme de tan "escandalosa" manera... – dijo lo último simulando una voz aguda de mujer.
– Eres un idiota. – se burló Rukia riéndose por lo bajo.
– Y tú una enana.
– Cállate.
– No lo haré.
– Te comportas como un niño.
– Y tú como una amargada.
– ¡Dudo que pienses con un cerebro más pequeño que el de una mosca!
– ¡Pues si pensar me hace ser como tú prefiero ser una mosca!
Rukia se levantó de su asiento golpeando fuertemente la mesa con ambas manos. Ichigo la imitó pero con fuerza ligeramente superior, haciendo caer la silla hacia atrás y logrando la completa atención de todos los presentes en el restaurante.
– ¡¿Tienes algún problema conmigo, idiota cabeza de zanahoria?!
– ¡Exactamente lo mismo estaba por preguntarte a ti enana hueca y mandona!
– ¡¿Cómo me has llamado?! – Rukia comenzaba a temblar de la ira y su puño se iba preparando para ser estampado contra la cara del chico.
– ¡E-NA-NA! – La desafío acercándose más a su cara.
– Atrévete a repetir eso y juro por la memoria de mi madre que no vivirás mañana.
– ¿En serio quieres que lo haga? – preguntó irónicamente, a lo que ella lo golpeó fuertemente en la nariz haciendo que él cayera por encima de la silla tirada.
Floro miraba la escena resignado, suspiró pesadamente y tomó de su copa.
– Ahh... – El pobre mesero que se había acercado a tomar el pedido no sabía si preguntar a salir huyendo de allí. – ¿Pu-puedo preguntar si desean algún... postre?
– Oh claro, lo siento – miró de reojo a los dos chicos que estaban aún enzarzados en tan apasionada discusión y suspiró resignado. – Creo que mejor esperaremos un poco más, gracias.
El hombre no lo pensó dos veces y se alejó de allí como quien quisiera escapar de una peligrosa situación.
ooOoo
– Ay Orihime... Has perdido la cabeza. – Orihime se encontraba sentada en la silla que estaba a un lado de la cama, sosteniendo un cuaderno y una lapicera que hacía girar entre sus dedos. Dejó ambas cosas sobre la silla y rápidamente se arrojó a la cama. – ¿Tú crees? Es que estando aquí sola sin permiso de salir aunque sea al patio siento que me volveré loca. Al menos tú eres mi amiga ¿verdad? – se giró hacia la izquierda mirando la pared. – ¿Y quién dice que lo soy? – se giró hacia el lado opuesto. – ¡Oh no! ¡Eres muy cruel, creí que ya habíamos formado un lindo lazo de de amistad! – volvió a girarse mirando a la pared. – Ja, ja, ja, nunca confíes en nadie que acabas de conocer, cariño.
Inoue se sentó lentamente en el borde de la cama, apenas veía entre las penumbras de la habitación pero tampoco quería encender la luz. Suspiró aburrida y un nudo se formó en su garganta. "Quiero irme" pensó para sus adentros.
La puerta se abrió y dejó ver a Ulquiorra del otro lado, que venía con dos tazas y una bandeja.
– No has muerto, eres más resistente de lo que creí. – Orihime lo vio y no supo que responder, ya a esa hora no esperaba que apareciera. – ¿Por qué estás a oscuras? ¿Acaso ya estabas durmiendo?
– Tal vez... – Alcanzó a responder aun sorprendida por su presencia.
– Pues no deberías. Recuerda que debes leer todos estos documentos...
– Ya lo he hecho. – Respondió tajante volviendo a la realidad. – He leído todos y cada uno de los libros que me han dado, aunque aun no se porqué lo he hecho. – se paró y caminó un poco por la habitación mientras Ulquiorra encendía la luz y dejaba la bandeja junto a las tazas en la mesa. – Ya no hay nada que hacer y me aburro, parece ser que de a poco se olvidan de mí, si no fuera por ti habría terminado el día sin comer.
– Se supone que Grimmjow debía traerte el almuerzo hoy, yo tuve algunos asuntos que atender.
– Pues nadie nunca ha llegado. – le reprochó ella desviando la mirada hacia las galletas en la bandeja. – ¿Galletas? Nunca me habías traído esto ¿Ocurre algo?
– ¿Debería ocurrir algo en especial? Solo las traje, si no las quieres te traigo lo de siempre.
– No, gracias. No he dicho que no me guste sino que es extraño; además, vomitaré si vuelvo a comer lo de todas las noches.
– Siéntate. – Orihime obedeció ansiosa por probar una de aquellas galletas que aparentaban ser deliciosas. – ¿Te gusta el café? – ella asintió y él le sirvió. – Toma las que quieras. – dijo refiriéndose a las galletas.
Estuvieron un rato en silencio, ella degustando con hambre las galletas y él observándola a la par que tomaba de su taza.
– Es algo confusa la lectura del libro que me has recomendado. – Inoue dejó su taza en la mesa y lo miró sorprendida ¿Ya había terminado de leer el libro? – Entiendo que esté llena de metáforas y todo eso pero el final es una incógnita y me deja lleno de preguntas que no puedo responder por mi mismo.
Orihime titubeó algo y luego pensó, al final sonrió con ternura y lo miró a los ojos. Ulquiorra sintió algo cálido en su interior pero lo ignoró, prefirió prestar atención a las siguientes acciones de la mujer.
– ¿Sabes? Es extraño pero... A pesar de que para ti yo represente una rehén insoportable tanto como para los demás integrantes de Las Noches, yo creo... creo que estando contigo el encierro de hace menos pesado y hasta divertido. Gracias.
Y ahí afloraba nuevamente esa sensación en Ulquiorra, el sentimiento cálido de quien se siente bien a gusto, como si fuera ese el lugar donde quería estar.
– ¿Cómo lo haces? ¿Cómo es que logras hacerme sentir de esta manera cuando jamás lo había sentido antes? Siento que quiero estar aquí más que en cualquier otro lugar, que me agrada verte sonreír y hablar a pesar de que digas cosas insulsas o insignificantes, y cuando debo irme no me agrada el dejarte sola. No eres una rehén insoportable para mí, me siento bien al estar contigo y por alguna razón quiero quedarme cuando ya debo irme. ¿Cómo es que lo haces?
Ahora fue el turno de Orihime de quedarse estática oyendo su declaración. No entendía nada, se sentía incluso más confundida que Ulquiorra.
– Ulquiorra... Yo... – pero eso fue lo único que alcanzó a responder, pues a los pocos segundos salió corriendo hacia el baño y se encerró en él.
Él pudo oír detrás de la puerta como la mujer se desplomaba en el suelo y vomitaba. De seguro las galletas que le había dado antes le cayeron mal al estómago el estar acostumbrada a la comida que Baraggan le obligaba a comer. Se dirigió a la puerta para salir a buscar medicina para la mujer, a los pocos pasos se encontró con alguien que hubiera preferido evitar a toda costa.
– Ulquiorra. – lo nombró con ironía en su voz.
– Grimmjow. – lo imitó él con fingido desinterés.
– Así que vienes de ver a la princesita, ¿Cómo está ella?
– No es de tu incumbencia. – respondió tajante siguiendo su camino.
– Y para variar le has quitado a Lilynette sus galletas. – negó teatralmente. – Eres hombre muerto. – sentenció despreocupadamente.
– Lilynette no dirá nada.
– Ella no... Baraggan lo hará.
– Me importa poco.
– Pues escucha bien porque esto tal vez te interese un poco más.
– No lo creo. – Ulquiorra trataba de alejarse de él cuanto antes.
– Es acerca de la princesita. – inconscientemente paro en seco su andar, sin embargo no se dio la vuelta; aún así Grimmjow sonrió triunfante. – ¿No quieres saber qué es lo que en verdad quiere tu princesita?
– Eso no me interesa y ti tampoco debería interesarte ¿no lo crees? Vuelve a tus deberes Grimmjow.
– ¿Quién diría que una estúpida broma te alteraría de esa manera? Porque sólo es eso, una estúpida broma. ¿O será que acaso le has tomado cariño a esa pequeña mocosa? Recuerda tu lugar, Ulquiorra.
– Y tu recuerda el tuyo, ¿será que acaso te has olvidado de que debes entrenar al nuevo? Espero que no lo hayas descartado por ser más débil que tú.
– Tsk, ese maldito es un pobre niño débil, no sirve para nada. Como sea, ahora pude comprobar que te pone de malas que hablen de tu princesita. Eres un idiota, Cifer, esa niña parece una mocosa estúpida e infantil...
– Cierra la boca y vuelve a tus deberes. No lo repetiré. – y se alejó a paso rápido y decidido dejando al otro sorprendido por su actitud.
No lograba comprender nada de lo que estaba sucediendo. De repente tenía unas ganas insaciables de querer golpear a ese inútil por hablar mal de Orihime aunque en realidad no debería molestarle, de hecho él tenía razón, solo debía cerciorarse de que la mujer cumplía con lo que tenía que hacer. No podía ser que... no, él había sellado en lo profundo de su ser sus sentimientos hacía ya mucho tiempo atrás; pero entonces todo cobraba menos sentido...
– ¿Quién demonios eres Inoue Orihime? ¿Y qué me has hecho? – se preguntaba mientras caminaba un poco más tranquilo por los pasillos con las manos en los bolsillos.
.
.
.
Sinceramente no me alcanzan las disculpas para decirles lo mucho que siento haber desaparecido así tan de repente! He tenido varias complicaciones pero ahora que las vacaciones han comenzado y he finalizado la escuela por fin podré ponerle toda la atención al fic. No se preocupen, he jurado y recontra jurado que no abandonaría el fic hace tiempo atrás, y esa es una promesa que no romperé!
.
.
mayde hitsuhina lenxrin: Hola! He vuelto yo también jejeje espero que aun quieras seguir leyendo la historia! O.-/
FrikiHimechan: Amiga! Qué bueno que te haya gustado! y ese par todavía tiene muchas más sorpresas que dar jaja. En cuanto a Ósteh, no pude al final colocar todo de una porque sería demasiado largo y se volvería tedioso pero para la próxima ya te enterarás de más... si es que Aizen no llega antes... ._.
misel-kuchiki: Jajaja tienes razón, pobre Bya-kun... No quieres saber lo que esas dos (o esos tres contando a Urahara-san) le harán pasar. Muchas gracias por tu comentario, me alegró mucho! Espero que aun sigas este fic!
Ana: ... jajaja Muchas preguntas! Ok... Bya-kun es un amor, obvio que tenía que darse cuenta (o se las vería conmigo... ._.); Ósteh es el comodín de la historia (con eso lo digo todo jaja); Soi... es Soi, OBVIO que sigue siendo ella! :3 pero no recuerdo haberle hecho decir a Bya-kun que ella es su sobrina, por las dudas revisaré (si me puedes ayudar te agradeceré!); en serio crees eso de ese par? jaja no eres la única! Gracias por comentar!
rukia-chan: Muchas Gracias por comentar! Siento la demora y esper que aún sigas leyendo el fic aunque me odies D:!
HinaHitsugaya: Nuevamente siento la demora, esta vez la espera será menor (si es que aún sigues leyendo la historia :D). También acabé de ver Soul Eater, estoy armand de a poco la historia! Pronto la subiré!
NekoMimiR: Muchisisisimas gracias por tu comentario! Y siento haber desaparecido, no creas que yo abandonaré el fic porque no lo haré, ya lo he jurado una vez y es la promesa que no pienso romper, debido a complicaciones tuve que parar un poco pero ahora que son vacaciones me pondré las pilas y te haré saber el final Espero que aún tengas ánimos de leer!
.
Muchisisimas gracias a todos por comentar! Espero que aun quieran seguir leyendo (si me quieren tirar tomatazos, palazos... lo que sea, son resignada y voluntariamente recibidos)
Nos leemos pronto! Bye! O.-/
