Tres hombres salieron de un lujoso casino riendo y abrazándose para no caer por las escaleras, detrás de ellos el enorme guardaespaldas saludaba amenamente mientras volvía tambaleándose a su puesto.

- …y te agradezco a ti, maldito rival, por sostener mi copa esta noche antes de que cayera sobre esa vieja arrugada con cara de asesina. – Todos pararon su andar y aplaudieron al alagado.

- …y aunque no sepa bien por qué demonios soy tu rival… yo te doy las gracias por… por… ¡Por darme las gracias! – Nuevamente se frenaron y aplaudieron mientras Madarame hacía una reverencia media torpe.

- Y yo… - Sin embargo Yumichika no pudo terminar su agradecimiento porque una rubia demasiado enojada se acercó a ellos y carraspeó fuerte para ser escuchada. Los tres hombres la miraron de arriba a abajo varias veces y luego se miraron entre ellos. - ¡Oye, Rangiku, si quieres agradecer espera tu turno! – le reprochó el pelinegro colocando su mano a centímetros de su cara y haciendo que está le mordiera uno de los dedos. – ¡MI DEDO! – gritó como una pequeña niña, aun así Rangiku no lo soltaba. – ¡ERES COMO UN PODEROSO PERRO! – gritó mientras trataba de buscar auxilio en uno de sus compañeros que miraban la escena llorando de la risa.

Rangiku al escuchar cómo la había llamado ese estúpido afeminado apretó sus dientes aún más haciendo que el grito fuera más agudo que el de una cantante de ópera. El dedo de Yumichika comenzó a sangrar y sólo entonces ella lo dejó en paz.

- ¡Qué asco, tu sangre es agria! – se quejó limpiándose la lengua.

- ¡ERES UN MONSTRUO! – le gritó lloriqueando sentado en el suelo.

- ¡Ah, ya cierra a boca! Tenía que vengarme por haberme dejado tirada aquí fuera. – Los otros dos comenzaron a caminar lentamente para alejarse de allí. – ¡Y va también para ustedes, malditos traidores! – los señalo haciéndolos sobresaltar. – No puedo creer que me hayan abandonado cuando más los necesitaba, y yo que los creía mis amigos. – lloriqueó teatralmente.

- Tsk, ¿Qué dices? Por supuesto que no diríamos que te conocíamos, tal vez entonces nos habrían echado a patadas a nosotros también. – le reprochó Ikkaku recordando lo sucedido horas atrás.

Ooo

- ¿Cómo creen que le esté yendo?

- ¿Es que ahora te preocupas por ella? Creo que el licor ya te está haciendo efecto, ¿No, Yumichika?

- Abarai, esa es una pregunta con una respuesta bastante obvia ¿no lo crees? ¿O es que acaso no conoces a nuestra querida Rangiku Matsumoto? – Renji se quedó pensándolo por un momento, de hecho Yumichika tenía razón.

- Tienes razón, dentro de unos minutos vendrá sin un centavo a pedirnos prestado. – sentenció finalmente. Tanto Yumichika como Ikkaku asintieron dándole la razón.

Al poco tiempo unos guardias de seguridad aparecieron sosteniendo por ambos brazos a una mujer alterada y reclamando que la soltaran.

- ¡NO ES JUSTO, NO LO ES! ¡ESA MÁQUINA ESTÁ AVERIADA! ¡QUIERO MI DINERO DE VUELTA! ¡DEVUÉLVANME MI DINERO! – gritaba mientras trataba de zafarse del agarre de esos dos hombres. – Muy bien, muy bien, me calmaré. – dijo cambiando su temperamento, los dos guardias la observaron unos segundos y luego se miraron entre ellos, asintieron al mismo tiempo y comenzaron a caminar hacia la salida nuevamente. – Oigan, ¿pero qué…? ¡Bájenme, he dicho que me calmaré! ¡Auxilio, estos gorilas salvajes quieren secuestrarme! – reclamaba mientras se retorcía y trataba de golpearlos. Los presentes miraban la escena entre risas y algunos comentarios; los tres hombres que observaban todo desde el interior del bar trataron de hacer caso omiso al show que esa "desconocida" estaba armando y tomaban de sus copas como si nada pasara.

- Es una linda noche ¿verdad? – preguntó uno.

- Sí que lo es, se pueden apreciar las bellas estrellas desde ese gran ventanal. – respondió otro.

- No lo sé, - restó importancia el tercero. – yo sólo puedo apreciar la belleza de mi rostro en su reflejo. – Los otros dos lo miraron como si se tratara de un raro espécimen de otro mundo.

- ¡UN MOMENTO, YA LO TENGO! – resonó por todo el lugar captando la atención de todos. – Puedo demostrar que no vengo sola. – Y ante tal declaración los tres se atragantaron con sus bebidas y comenzaron a buscar el escondite perfecto con la mirada. – Sé de tres personas que pueden afirmar que me conocen. Ellos son mis amigos.

- Je, lo siento pero aquí es donde se termina nuestra amistad, yo no te conozco. – susurró Renji mientras seguía a Madarame rumbo al baño de hombres.

- Jamás la he considerado mi amiga, así que no lo siento. – le respondió Madarame en voz baja mientras apresuraba el paso.

- ¡ALLÁ, ALLÁ ESTÁN! ¡RENJI, IKKAKU, YUMICHIKA! – reconocieron el grito de la rubia y se quedaron de piedra.

- Demonios… - dijo Yumichika con un hilo de voz. Siguieron avanzando sigilosamente, si la ignoraban tal vez los dejara en paz.

- ¡OIGAN MALDITOS, NO ME IGNOREN! – Les gritó Rangiku saltando y tratando de zafarse nuevamente del agarre de los dos guardias. – Ja, ja, sólo están jugando… - le dijo con una sonrisa fingida a uno de sus opresores. – ¡DENSE LA VUELTA, DESGRACIADOS! – les gritó nuevamente a sus tres "amigos".

- Disculpen las molestias, jóvenes, pero esta mujer dice conocerlos ¿es eso cierto? – habló con una voz increíblemente grave y autoritaria uno de los tipos al lado de Rangiku, la chica lo miró asustada. Renji miró a Ikkaku, éste alternó la vista entre el pelirrojo y su otro acompañante, Yumichika negaba enérgicamente.

- Ahh… bu-bueno… - comenzó Renji sin saber qué contestar.

- Ella… ella no es… en realidad… - tartamudeaba Madarame. Rangiku los miraba aterrada. Ellos no se atreverían, no lo harían…

- No la conocemos. – se escuchó que decía Yumichika tranquilamente. – Jamás la hemos visto en nuestra vida, ¿verdad, muchachos? – los otros dos lo miraban con la boca abierta, Rangiku lo mataría. - ¿Verdad, muchachos? – repitió el pelinegro apretando los dientes.

- Sí, sí, tiene razón, no-no la conocemos. – tartamudeaban los otros dos sin mirar a la rubia quien los observaba indignada.

- Está bien, eso es todo. Lo sentimos mucho, señores, sigan disfrutando de la velada. – Y dicho eso comenzaron a alejarse hacia la salida con Rangiku en brazos.

- ¡YA VERÁN! ¡ME LA PAGARÁN, MALDITOS TRAIDORES! ¡LOS HARÉ SUFRIR POR ÉSTA! – Fue lo último que escucharon de Rangiku antes de que las puertas del casino se cerraran y los músicos comenzaran a tocar nuevamente.

Ooo

- …y eso fue lo que sucedió en verdad. Estás loca si creías que íbamos a arruinar nuestra hermosa imagen para salvar tu estúpido trasero. – terminó de contar Yumichika mientras uno de los guardias se encontraba vendando su dedo.

Rangiku lo miró con los ojos entrecerrados e hizo el amague de atacarlo, a lo que él soltó un grito de espanto y se cubrió la cara.

- No me hagas volver a morderte. – lo amenazó con un tono sombrío en su voz. – De todas maneras, ¿Qué es lo que les tomó tanto tiempo como para que salieran a estas horas? – preguntó reprochándoles, pues ella había sido expulsada como a las tres de la madrugada y ellos habían salido de allí dentro como a las seis.

- ¡Oh! Es que Max y Claude nos habían invitado a una partida de póker y no podíamos decir que no. – le respondió Renji con una sonrisa en su rostro.

- Al menos quiero creer que ganaron algo ¿verdad?

- ¿Has ganado algo tú? – preguntó Renji en contrataque.

- Bu-bueno, no pero…

- Entonces no reclames. – finalizó Renji desviando la mirada.

- ¡No me interesa! Ya vámonos al hotel, tengo frío y debo buscar las fotos para dárselas a Momo. – Ante tales palabras, los tres chicos se miraron entre sí y salieron corriendo, se subieron al auto y arrancaron lo más rápido que pudieron. Pasaron por al lado de Rangiku y se detuvieron a varios metros más lejos ante la mirada desentendida de la rubia.

- ¡Pues si en serio sigues pensando en hacer eso puedes volverte tú sola! – le gritó por la ventanilla Renji y nuevamente arrancaron el auto para dejarla sola.

- ¿Pero qué…? – se volteó a mirar al guardia que estaba junto a ella.

- Creo que mejor va tras ellos si no quiere quedarse varada en medio de la ciudad tan temprano por la mañana. – le aconsejó mientras guardaba todo lo que había utilizado para curar a Yumichika y se iba.

Rangiku no perdió el tiempo, se sacó los altos tacones y agarró el largo de su vestido con una mano mientras llevaba los tacones con la otra.

- ¡OIGAN, ESPERENME! ¡iKKAKU! ¡CHICOS! – gritaba mientras corría a todo pulmón detrás del vehículo.

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- ¡Ahh! He dormido como un bebé después de su leche tibia. – Yoruichi iba bajando las escaleras rumbo a la cocina para preparase el desayuno, el día anterior había sido muy agotador entre la llegada de su querida sobrina y las compras que pararon a hacer en el centro comercial. Tanto así que cuando llegaron a casa… O más bien a la casa de Byakuya, por la noche, le pidió al pelinegro que dejara todas las bolsas en cualquier lugar y ella sólo se tumbó en la cama de su nueva habitación para dormirse instantáneamente. – ¡Oh, es cierto! Soi Fong…

- Debe estar durmiendo en la habitación contigua a la tuya. Le asigné esa habitación para que no se sintiera incómoda, al menos así estará cerca de ti. – Le respondió Byakuya, quien se encontraba leyendo el periódico con una taza de café en su mano y una bandeja de masas dulces más allá en la mesa. Yoruichi lo miró sobresaltada, no se había percatado de que estaba ahí sentado. – ¿Te he asustado?

- Algo, sí…

- Qué bien. – le respondió sin más.

- ¿Y las compras…?

– Le he pedido a Riruka que las suba a tu habitación y que las acomode, creí que te despertarías en cuanto ella entrara pero…

- ¿Ha entrado a mi habitación? – preguntó preocupada. – ¡Qué vergüenza! Espero no haber roncado…

- Tranquila Señorita Shihōin, duerme como una princesa. – una mujer de cabello rosado recogido en dos coletas y de ojos color rojo le sonreía desde el marco de la puerta de la cocina, traía en una bandeja una taza similar a la de Byakuya y una tetera. – Por favor siéntese, he preparado leche caliente para usted. – Yoruichi abrió los ojos sorprendida, ¿leche caliente? Era como si esa chica la conociera desde hace tiempo. – ¿Cómo sabes tú que…?

- La última vez que nos vimos acabaste con todas las reservas de leche que los sirvientes de mi padre tenían guardadas.

- ¿Te has tomado la molestia de pedirle que me prepare leche caliente como desayuno? – preguntó asombrada la morena mientras se sentaba y dejaba atender por la simpática sirviente de Byakuya.

- Tú lo has dicho, ha sido una molestia, pero acostumbro a atender bien a las personas que llegan a esta casa.

- Oh, así que me tomas como a una invitada. – sonrió satisfecha al probar la leche de su taza, justo como le gustaba, con un toque de canela para darle sabor.

- No te equivoques, hoy mismo tú y los demás se irán de aquí. No sé qué te has creído al traer a tus amigos y familiares como si se tratara de una casa de verano, no son vacaciones y ciertamente tampoco había solicitado tus servicios para que irrumpieras en mi casa como lo has hecho. Urahara terminará su trabajo y también se irá cuanto antes de aquí. – respondió con el tono de voz más frío y áspero que alguien podría escuchar jamás, sin embargo a Yoruichi no pareció importarle porque seguía tomando de su taza feliz.

- Tienes sirvientes muy buenos, Byakuya, esta leche está incluso mejor de lo que los sirvientes de la casa Shihōin solían hacerlo. – Riruka se acercó y le sirvió un poco más. Cuando ella se retiró a acomodar las habitaciones Yoruichi se puso seria y dejó su taza reposar en la mesa mientras la observaba con atención. – Soi es una agente muy buena en su trabajo, no la subestimes. Antes de venir ya le había pedido que investigara acerca de Rukia y el Clan, así que en cuanto despierte hablaré con ella y con Kisuke para reunir información. Kisuke ya debería tener bastante acerca de Aizen como para empezar a movernos, así que en cuanto hayamos sacado las primeras conclusiones del caso veremos qué hacer. – Byakuya miraba a la mujer enfrente de él con ojos indiferentes aunque por dentro aun no podía creer lo que escuchaba, después de todo esa chica si era parte útil de la operación que llevaban a cabo y Yoruichi no había llegado de improvisto a su mansión.

- Muy bien, como quieras. – respondió volviéndose a las páginas del periódico. Yoruichi sonrió y se llevó una tostada a la boca, entendía que esa era su usual manera de dar las gracias, de hecho ese tipo no cambiaría más.

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- ¡Ahh! He dormido como un bebé después de jugar con su querida Play Station. – decía Kisuke mientras bajaba las escaleras tratando de desperezarse. Al pie de la escalera se encontró con la mirada de una pelinegra, Soi Fong lo miraba extrañada y con los brazos cruzados. – ¡Oh, pero si es la pequeña Soi Fong! – se apresuró a su encuentro y en cuanto estuvo a su lado la abrazó fuertemente. – Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos ¿Cómo has estado?

- ¡Quítate de encima, pervertido! – le gritó la pelinegra dándole un puñetazo en medio de la cara. – Tsk, tía ¿Qué hace este extraño idiota aquí? – preguntó malhumorada.

- ¿Mmh? Creo que no te lo he dicho pero él es parte de la operación también, de hecho es él quien está a la cabeza del operativo.

- Así es, pequeña Soi, así que debes empezar a tratarme bien para que no haya asperezas entre compañeros de trabajo ¿Eh, qué dices? – la pelinegra lo miró como si fuera un bicho raro al que debía aplastar pero al ver a su tía asintiendo aprobatoriamente detrás de él, no le quedó más que aceptar sus condiciones a regañadientes.

- ¡Muy bien! Primero desayunaremos y luego nos pondremos al día con la información. ¡Tessai! – el aludido apareció de repente detrás de su jefe. – Prepárame por favor un café caliente con poco azúcar, creo que es hora de comenzar a hacer dieta si no quiero dejar de ser sexi. – Soi lo miró nuevamente, está vez afirmaba que ese tipo era un bicho raro al que debía exterminar.

- Creo que te hará bien trabajar este tiempo con él, te sorprendería su desempeño como agente de investigación… y como hombre también. – le dijo lo último guiñándole el ojo y haciendo que a su sobrina le dieran nauseas. – Bien… sólo como agente de investigación.

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- Bueno, creo que es hora de poner las cartas sobre la mesa. – dijo Yoruichi sentada con los brazos cruzados al lado de su sobrina.

- Bien, creo que empezaré yo. – Kisuke sacó una carpeta negra y de ella varios conjuntos de papeles con escritos e impresiones. – He pedido a Tessai que estuviera al tanto de los movimientos de Aizen durante este tiempo y que fotografiara cualquier acción sospechosa o fuera de rutina. Por otro lado he estado investigando en el sitio oficial de la farmacéutica Aizen junto con Jinta, hemos podido hackear algunas entradas pero todavía estamos probando otras. Hasta ahora hemos podido saber que ha comprado acciones en el hospital general de Karakura por un monto de casi diez mil dólares y hace poco ha estado en reuniones junto a Unohana Retsu donde han intercambiado información acerca de nuevos tipos de drogas para el tratamiento contra el cáncer y el SIDA, al parecer la farmacéutica Aizen está dispuesta a aportar para la prueba de éstos los ingredientes más difíciles de conseguir debido a la ilegalidad de los productos a cambio del cuarenta por ciento de las ganancias si surten efecto.

- ¿Qué tiene esto que ver con lo que realmente debemos investigar? – preguntó Soi Fong impaciente.

- ¿Estarías dispuesta a arriesgar la farmacéutica más importante en todo Japón sólo por conseguir productos ilegales para la fabricación de medicamentos de prueba? Eso no es lo que alguien racional haría, sin embargo he descubierto que Aizen ya ha probado las drogas antes con personas que sufrían de un cáncer avanzado y la medicina sí surge efecto. Lo único que él quiere es hacer pasar sus experimentos como si fueran de alguien más para no quedar bajo sospecha de nadie y así ganar dinero de todas maneras. Los ingredientes que son ilegales en la ciudad de Karakura él los consigue en Colombia, América del Sur, ese será el próximo lugar a donde dirigirá a sus hombres el mes que entra.

- Increíble. – lo elogió Yoruichi.

- No es todo. – dijo Urahara serio devolviéndole la mirada a su amiga y jefa de tantas misiones. – Tessai me ha mostrado estas fotos. – estiró al centro de la mesa media docena de fotos en los que Aizen estaba junto a otras personas y en otras sentado junto a varios hombres discutiendo de algo. – Observen el título en el cartel.

- ¿Mojiki Loka? – Preguntó Soi confundida ¿Qué relación guardaba un título de anuncio con Aizen?

- No es sólo parte del anuncio, busqué en internet el producto que allí se presenta, no existe en realidad. Es una especie de código, si se quita la sílaba "ji", de la primera palabra, se trata del nombre del Clan.

- ¿Moki? – preguntó Yoruichi esta vez.

- Son siglas en inglés, Moon-Killers, más precisamente "Killer's Moon" son asesinos de élite, tienen una página web oculta con una contraseña que desactiva la protección de las conversaciones que los integrantes del Clan tienen con sus solicitantes. Aizen ha estado un par de veces hablando con ellos por ahí bajo el pseudónimo de "Suigetsu", por lo que he podido entender ellos deben encargarse de un hombre llamado "Ósteh Floro", de Venecia; y una mujer, "Kana Mirage", de China. Éstas son sus fotos. – Ambas mujeres tomaron las fotos y la observaron con cuidado. Floro era un hombre no tan viejo de cabello caoba canoso, ojos grandes y color verde. Kana aparentaba ser más joven, con cabello negro y tez blanca, ojos azules y un lunar bastante característico en la esquina superior derecha de su labio.

- Ósteh Floro, trabaja en minas de esmeralda, estuvo relacionado con Aizen pero no pude averiguar el por qué, tiene cincuenta y seis años y una familia de dos hijos y su esposa. Mirage Kana, fue una empresaria muy reconocida hace diez años atrás, ahora lo dejó todo en manos de su hijo mayor, tiene cincuenta y nueve años, es viuda y madre de otras dos mujeres. Aizen planea asesinarlos el próximo mes.

- ¿Tan planeado tiene todo? – preguntó asombrada Soi. – Es increíble, ese tipo… es un sádico.

- No quisieras saber entonces su historial de asesinatos. – le aseguró Kisuke a lo que ella frunció el ceño.

- He leído en una de sus conversaciones que hace dos meses ha matado a una niña llamada… ahh… creo que se llamaba Nozomi, tenía diecisiete años y estaba encubriendo a un polisón dentro del clan pero no dijo quién, tampoco dijo si ya se habían encargado del polisón real pero de seguro que sí, parece que nada se le escapa a ese maldito de Aizen.

- ¿Has encontrado algo que pueda relacionarse con Rukia? – preguntó Yoruichi.

- Parece ser que los miembros de Killer's Moon saben algo acerca de ella pero Aizen evita hablar de Rukia mediante ese blog. La llaman "Princesita de Porcelana".

- He escuchado que así llaman también a la niña de una leyenda de China.

- También pensé en eso la primera vez, tal vez será porque la creen una niña mimada raptada de su castillo, o algo por el estilo.

- Dudo que esa niña sea algo parecido, la última vez que la vi tenía cinco años pero tenía la agilidad y valentía de diez niños juntos. – dijo riendo Yoruichi.

- Espero que esté bien… - respondió preocupada Soi.

- Bien, supongo que es todo por ahora, ¿verdad, Kisuke? – el aludido asintió guardando sus cosas. – Entonces, es tu turno, Soi ¿Qué has encontrado acerca de Rukia?

- Bueno… escuchando lo que Urahara ha dicho a lo último creo que puedo explicar un poco más acerca de Ósteh Floro, Nozomi Kujo y el apodo de "Princesita de Porcelana"… y no creo que les agrade escuchar lo que tengo para decirles. – sentenció mirando a su tía y al rubio con una seriedad preocupante.

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La noche había pasado pero no había pegado el ojo ni por diez minutos, estaba sumamente preocupado por Momo, desde que se había ido hecha una furia de la habitación la noche anterior no había vuelto y se estaba volviendo loco al pensar que algo le pudo haber pasado, para empeorar las cosas había dejado su celular en la habitación. Ni siquiera Matsumoto había sabido responderle dónde estaría cuando desesperado la llamó a las cuatro de la madrugada enterándose que ella ni siquiera se encontraba en el hotel.

- Momo… - susurró una vez más levantándose de la cama y mirando por el ventanal. Nada, no había señales de vida en el parque del hotel, aunque ahora que tenía más claridad a su favor por ser las siete de la mañana notó a lo lejos, en la fuente del centro del parque, un cuerpo que yacía inconsciente muy cerca de los chorros de agua que lanzaba la fuente. – Demonios… ¡Momo! – exclamó aún más preocupado y salió corriendo lo más rápido que pudo de la habitación, sin importarle estar descalzo o sin remera puesta.

Al llegar junto a ella pudo notar que no dormía sino que estaba desmayada, su ropa toda mojada y para colmar más la situación volaba de fiebre. Sin dudarlo ni una vez la tomó en brazos y se encaminó nuevamente al hotel, al llegar llamaría a los médicos, y si tenía que ser también la llevaría al hospital más cercano. Hinamori abrió como pudo los ojos, pues los sentía como hechos de plomo, sintió el calor que emanaba del cuerpo de la persona que la llevaba en brazos y sonrió, sabía que era él aun sin siquiera poder verlo bien.

- ¡Momo! ¿Cómo… cómo estás? – preguntó Toshiro preocupado. A ella no le salían las palaras, cada vez que trataba de hablar le dolía la garganta y ningún sonido salía de su boca. – No te preocupes, llamaré a los médicos en cuanto lleguemos a la habitación, estarás bien.

Momo quiso responderle pero de verdad que ningún sonido salía de su boca, así que lloró, lloró de impotencia, no podía estar pasándole esto a ella.

- Tranquila, ya va a pasar. Vas a estar bien, te lo prometo. – le regaló una sonrisa cálida y llena de confianza, haciendo que ella se sintiera culpable sin saber por qué. Enterró su cara en el pecho del chico y se acurrucó aún más en sus brazos, se estaba muriendo de frío y ya no le importaba en absoluto las miradas que los demás le dedicaran, si eran de diversión, sorpresa o incluso desaprobación por malentender la situación, ya no le importaba, solamente quería llegar a la habitación y darse una ducha caliente que le quemara el cuerpo y la hiciera sentir de nuevo, pues todo su cuerpo estaba entumecido y lo único que sentía era el dolor de su corazón. Cerró los ojos involuntariamente y de pronto ya no oía nada, no veía nada, todo se volvió oscuro y se sumió en un profundo sueño.

Al pasar por el hall del hotel, las pocas personas que allí se encontraban miraron sorprendidos la escena, un chico semidesnudo cargaba a una señorita completamente mojada a pesar de que afuera hiciera frío y amenazara con llover en cualquier momento. Sin embargo, un par de ojos azules-verdosos miraba la escena triste.

- Así que eres tú quien está con ella ahora… - susurró para sí mismo. Recordó la conversación de la noche anterior y sus ojos se perdieron en el horizonte, más allá del parque.

Ooo

Momo se había recostado en el piso junto a la fuente de aguas danzantes, no le había importado mojarse con el agua que la salpicaba, no le importaba que de a poco el cielo se fuera nublando levantando un viento frío que calaba entre los poros de la piel desnuda de sus piernas y brazos, no le importaba…

- Momo… - se escuchó el susurro ahogado detrás de ella, sin embargo no volteó, de seguro era Toshiro y no tenía ganas de enfrentarlo en ese momento.

- Vete, no quiero verte ahora. No tengo que darte explicaciones de nada, lo que pasó fue sólo un error, no volverá a suceder. – al escuchar eso Yukio suspiró derrotado, había sido así desde el primer momento luego de que la traicionara, si todavía soñaba con cambiar algo qué equivocado estaba. Se dio la vuelta y comenzó a caminar de vuelta hacia el hotel.

Momo al sentir que se alejaba cada vez más y más, sintió que no lo aguantaba, que quería que volviera y estuviera a su lado aunque sea sin decir una sola palabra, al menos con su sola presencia ella lograba estabilizarse, era como si él fuera su amuleto de la buena suerte más allá de que la enojara cada tanto. No tenía fuerzas ni palabras para explicarle lo que había pasado, eso era cierto pero aun así quería que se quedara a su lado. Decidida se levantó rápidamente del suelo y fue en su búsqueda. Corrió sólo unos pasos hasta alcanzarlo y entonces sin pensarlo mucho más se aferró a su espalda en un abrazo suplicante, suplicante de un "quédate".

- No te vayas… no te vayas, por favor. Sé que no puedo explicarte lo que pasó y que no tuve razón alguna para decirte lo que te dije pero es que me sentí enojada… no contigo sino conmigo misma, porque estaba confundida. Yo… no puedo explicarte qué pasó, así que no preguntes pero aun así… por favor quédate conmigo, quédate a mi lado, contigo cerca logro tranquilizarme, siento que puedo ser yo realmente.

Yukio estaba estático en su lugar, no sabía qué decir o hacer, esa declaración lo había tomado por sorpresa, Momo jamás le había dicho una cosa como esa. Tomó sus manos que le rodeaban la cintura e iba a darse vuelta.

- …lo siento Toshiro, por favor quédate. – Yukio la soltó súbitamente y sus ojos se entristecieron; claro, por supuesto que esas no iban ser palabras para el traidor que la abandonó una vez y de manera cruel.

- Yo… lo siento… Momo, yo no soy Toshiro… - le dijo en un susurro tratando de tomar una de sus manos, sin embargo la chica al oír esas palabras se alejó de él rápidamente y lo miró atónita. Él se giró lentamente y la miró a los ojos, ella abrió los ojos y se llevó una mano a la boca ahogando un sollozo, ¿es que tanta mala suerte podía tener?

- ¿Qué… qué demonios haces tú aquí? – Yukio bajó la mirada y suspiró. Iba a decir algo pero ella no lo dejó. – ¿Qué quieres de mí? ¿Acaso vienes a cerciorarte de que mi vida se ha arruinado del todo gracias a ti? ¿Es que quieres ver por ti mismo el resultado de tu duro trabajo? Pues mira, por tu culpa ya no sé ni lo que siento, me he vuelto una persona fría y sin miedo a herir a los demás, no sé amar y en cambio sólo guardo odio y rencor en mi corazón, quiero considerar amigos a aquellas personas que se preocupan por mí pero ni siquiera sé si hago lo correcto al confiar en ellas porque tengo miedo, ¿Me escuchas? ¡Tengo miedo! Tengo miedo de que me estén engañando, de que me mientan y que sólo planeen jugar conmigo como ya lo has hecho tú, como ya lo ha hecho Aizen. Quiero… quiero golpearte hasta ya no poder más pero a la vez sé que no ganaría nada con ello, sólo te odiaría más y me odiaría más a mí misma por odiarte a ti, por ser tan idiota. ¡Y es que te odio! Te odio y te odiaré toda mi vida, eres un maldito estúpido que se aprovechó de mí cuando tenía la guardia baja y… y… ¡TE ODIO! – cayó arrodillada al suelo y cubrió su rostro con ambas manos mientras seguía llorando.

- No sé… no sé si en verdad quieras escucharme, pero sólo quiero que sepas lo que pasó en realidad… sin embargo, más importante es que sepas cuánto yo te amé, que te sigo amando y lo haré el resto de mi vida porque sé que ese es mi castigo, sé que por culpa de mi error tendré que vivir para verte feliz en brazos de otro mientras vas olvidándote cada vez más de mi hasta ya ni siquiera reconocerme. Pero aun así te amo, y no tienes idea de cuánto me duele el verte sufrir así por mi culpa, desaparecería del mundo si pudiera, moriría mañana mismo si eso te hiciera feliz pero sé que te haría las cosas aun peor si lo hiciera. Pienso en ti día y noche, todo lo que hago es pensar en ti y en lo idiota que fui al cometer el maldito error de seguir las órdenes de Ginjo… pero supongo que ya no te importa… lo siento, Momo…

- Basta, basta, por favor… - suplicaba Momo mientras se tapaba los oídos con las manos.

- …de verdad que lo siento y…

- Ya basta, para, para de una vez…

- …te amo.

- ¡BASTA, YA CÁLLATE! ¡VETE Y NO VUELVAS NUNCA MÁS! ¡TE ODIO Y TE ODIARÉ CON MI VIDA HASTA EL DÍA QUE ME MUERA! ¡VETE DE AQUÍ, DÉJAME SOLA! – gritó desde el suelo sosteniéndose el vientre con ambas manos y llorando sin querer abrir los ojos para mirarlo.

Cuando sintió que ya no había nadie cerca de ella se recostó nuevamente en el suelo y se acurrucó como un bebé llorando desconsolada. Cuando por fin se calmó, se levantó y dio unos pasos pero todo le dio vueltas y punzadas agudas de dolor le partían la cabeza.

- Auxilio… ayúden…me… - trató de gritar sin fuerzas antes de caer desmayada al suelo.

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- ¡POR FAVOR DESPEJEN EL ÁREA, POR FAVOR! ¡DESPENJEN EL ÁREA PARA QUE LOS PARAMÉDICOS PUEDAN PASAR! – se escuchó que decía un hombre mientras desviaba a las personas que de a poco iban llegando al hotel.

Yukio vio cómo tres paramédicos entraban al hotel arrastrando una camilla hacia el elevador, sin embargo otro hombre apareció bajando las escaleras diciendo que no era necesario y que la chica ya bajaba en brazos de un muchacho. En efecto, el mismo chico de pelo blanco que había visto pasar hace media hora atrás con Momo en brazos bajaba con ella nuevamente y desesperado, la traía aun inconsciente envuelta en una manta bien gruesa. La recostaron en la camilla y le pusieron el respirador. La llevaron hasta la ambulancia y la subieron junto al chico.

- ¡MOMO! – se escuchó el potente grito de una rubia que bajaba de un auto negro.

– ¡Hitsugaya! ¿Qué ocurrió? – le preguntó igual de alarmado Renji.

- No lo sé. – respondió él preocupado. – La encontré desmayada cerca de la fuente del parque y estaba completamente mojada, creí que estaba desmayada pero despertó, luego se volvió a dormir y ahora el doctor dice que sus latidos son leves, que es grave. – se leía la desesperación en sus ojos.

- ¡MOMO! ¡¿QUÉ SUCEDE?! ¡¿POR QUÉ NADIE ME RESPONDE?! ¡TOSHIRO! – gritaba histérica Rangiku pidiendo explicaciones.

- Me encargaré de ella, tú ve con Hinamori y luego nos avisas, le diré a Madarame que le avise a Ichigo e iremos para allá.

- Está bien, nos veremos luego. – alcanzó a decirle antes de que cerraran las puertas del vehículo y arrancaran. – Momo, te prometo… te prometo que estarás bien. – le dijo agarrando fuertemente su mano.

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Bueno... ¿Qué les pareció? se ha destacado mucho el HitsuHina para quienes lo esperaban con ansias, chicas... este cap. es dedicado a ustedes :D jajaja

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NekoMimiR: Jajaja muchas gracias Neko-chan TTwTT y tienes razón, Ichi-nii es muy despistado... -.-'

HinaHitsugaya: Cariño... creo que éste será tu capitulo favorito hasta que pasé a otro nivel... jajajajaja

Ana: Jajaja perdono a tu marido, pero en cuanto Ichi-nii lo vea le partirá la cara, y Rukia le dará con su zapato volador :3 y tienes razón, Bya-kun es la tentación en persona (más bueno que comer chocolate derretido *Q* jajaja) Siento que en este cap. no haya tanto IchiRuki pero quería empezar a desarrollar ya el problema de la historia y bueno... lo de Momo fue algo que empecé a escribir y no paré jaja

marylu Rguez: Sí, bueno... es complicado para ambos pero lo superaran... juntos (? jajaja creo que mi escena favorita fue el zapatazo, aun me río al leerla pero porque me da gracia imagirnar a Rukia lanzando de esa manera el zapato :3

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Espero que el capítulo haya sido de su agrado, y ya saben... ideas, reclamos, consultas, lo que quieran pueden comentar, me encanta y me animan mucho sus comentarios!

Nos leemos pronto! Bye! O.-/