Bueno... Tengo una noticia que darles así que por favor lean las notas finales del capítulo!

Sin más que decir, disfruten! O.-

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– Ichigo, ¡Ichigo, despierta, maldición! – se escuchó el grito desesperado de Renji, despertando no sólo al aludido sino también a las demás personas que se alojaban en ese piso.

– ¿Pero qué demonios...? ¿Renji? ¿Qué quieres? Ni siquiera son las nueve y te advierto que no estoy de humor, anoche Rukia...

– ¡Cierra la boca, idiota! –lo tomó por el cuello de su camisa de dormir. – ¡Hinamori está grave, fue llevada al hospital! – Ichigo abrió los ojos desmesuradamente y no supo qué decir. – Hay que apresurarnos, Toshiro ha ido con ella...

– ¿Qué...? – Ichigo no tuvo tiempo de preguntar nada y de todas formas no era como si algo coherente fuera a salir de su boca, estaba completamente pasmado ante tal información.

– No lo sé, Toshiro la ha encontrado inconsciente y completamente mojada cerca de la fuente del parque. El doctor dijo que su respiración era lenta.

– ¡Rápido, hay que irnos! – se cambió con la misma ropa que tenía puesta la noche anterior y tomó su celular. Ambos chicos se apresuraron hacia el elevador.

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– ¡Rukia, despierta, hay que irnos ahora mismo! – gritó Rangiku desde el otro lado de la puerta, sin obtener respuesta alguna. – Demonios... – susurró al no encontrar las llaves en su bolso. – ¡¿Por qué ahora?! – preguntó desesperada mientras se arrojaba al suelo y tiraba todo lo que había dentro de su bolso, las llaves no estaban.

– ¡RUKIA, DESPIERTA, MOMO NECESITA NUESTRA AYUDA, NO ES HORA DE HOLGAZANEAR, IDIOTA! – gritó Yumichika tratando de despertarla con tremendos golpes en la puerta que despertó a los vecinos, aun así no a ella.

– Déjame a mí. – le dijo Madarame apartándolo de la puerta y mirando a ésta con seriedad. – Rukia... ¡YA DESPIERTA, MALDICIÓN! – gritó a la par que derribaba la puerta de una sola patada.
Con eso Rukia despertó completamente desorientada y desesperada. Madarame no reparó en su estado y la tomó por la cintura, la subió en un movimiento rápido a su espalda y los tres salieron corriendo por las escaleras sin escuchar los gritos de la pelinegra.

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Llegaron al hospital luego de la llamada de Toshiro, seguía tan consternado que apenas lograron hacerle decir su ubicación. Bajaron todos de los vehículos y corrieron hacia el interior del edificio, Ichigo iba a hacer lo mismo pero reparó en una sombra que se movía dentro de la camioneta donde habían venido Yumichika, Madarame y Matsumoto.

– ¿Rukia? – Preguntó confundido al verla inquieta y nerviosa en el asiento trasero.

– ¡Ichigo! – exclamó con sorpresa para luego percatarse de un pequeño detalle y cubrirse el busto con sus brazos. – N-no mires... o gritaré.

Ichigo la observó detenidamente, llevaba puesto un camisón bastante corto y escotado, sin sostén por la manera en la que se cubría la zona del busto; su pelo recogido en una coleta despeinada y además andaba descalza.

– Ja, no te queda mal la piyama con conejitos pero creo que estás algo grandecita para eso.

– ¡Que no mires, pervertido!

– ¡¿Pervertido yo?! ¡Tú eres la exhibicionista que anda saliendo de su habitación en esas condiciones!

– El idiota de Madarame me obligó. Tiró abajo la puerta y me tomó por la fuerza.

– ¿Qué? – preguntó con la ira contenida, apretó los puños con fuerza y pensó en cuál sería la mejor manera de matar a ese imbécil de manera lenta y dolorosa una vez que toda esa situación hubiera acabado.

– Como sea, quiero ver a Momo pero no voy a ir en estas condiciones. Creo... creo que me quedaré a aquí y le diré a Rangiku que me llame en cuanto tenga noticias. – Se lamentó sola cabizbaja.

Ichigo vio la decepción y la tristeza en sus ojos, pensó en qué podía hacer para ayudarla, aunque en realidad no tuviera por qué hacerlo.

– Demonios... – susurró rascándose la nuca y despeinándose el cabello. Se quitó el saco y se lo aventó por la cabeza. – Póntelo y cúbrete con él. – caminó hasta su camioneta y sacó desde adentro un par de zapatillas y una bufanda de verano. Volvió hasta donde estaba Rukia y observó cómo ella terminaba de ponerse los zapatos de Matsumoto.

– ¡Oh, Ichigo! Creo que... podré arreglarme con esto... – no se percató de lo que él llevaba en manos pero sintió como algo rodeaba su cuello y un aroma a perfume de hombre emanaba de eso.

– Así podrás cubrirte más y pasarás desapercibida. – le dijo él desviando la mirada para que no viera su sonrojo. Creía que se veía tierna envuelta en sus prendas que le quedaban grandes.

Rukia no le quitó la mirada hasta que él también la vio a los ojos. Cuando sus miradas se encontraron el tiempo para ambos se detuvo y su corazón comenzó a latir fuerte y rápido. Ichigo no podía evitar acercarse a su boca, como si aquellos tuvieran un imán invisible que lo atraía a querer juntarlos con los suyos, sabía que debía parar pero no podía. Rukia se quedó estática esperando, sabía que debía apartarlo, que debía alejarse de allí y sabía también que Momo era lo primordial ahora pero... no se movía, su cuerpo no respondía. Por acto reflejo cerró los ojos, entonces Ichigo supo que ella lo correspondería. Estaban a milímetros uno del otro... cuando algo se los impidió.

– Rukia y... Ichigo – los llamó Kaien bajando de la camioneta junto a Hisagi, se había extrañado de ver a la pelinegra sola pero el divisar que su acompañante era Ichigo se extrañó aún más, esos dos estaban muy juntos últimamente. – ¿Qué hacen ustedes dos aquí afuera? – los otros dos se separaron en el acto algo sonrojados.

– Ahh... Bu-bueno... No es... N-no es lo que parece...– contestaron ambos como sincronizados, Kaien observó a Rukia de pies a cabeza, llevaba puesto un camisón bastante corto y encima el saco de Ichigo, tenía calzado unos tacones altos y su pelo recogido en una coleta alta y despeinada, para empeorar, disimulaba el escote del camisón con una bufanda veraniega que de seguro era de Ichigo.

– ¿Ustedes...? – comenzó Kaien para luego sacudir su cabeza, ¿cómo maginar una escena impropia por parte del inocente de Ichigo? Además Rukia no era un mujer cualquiera, no era una chica fácil. – ¿Cómo les fue en la reunión con Floro? – preguntó desviando la mirada, de hecho estaba muy molesto por ver a Rukia de esa manera aun sabiendo que realmente no era lo que parecía ser.

– No lo sé… – Respondió la pelinegra pensativa, de hecho no sabía cómo calificar ese encuentro. – Extraño…

– Creo que opino lo mismo. – Respondió Ichigo. Kaien alternó la vista entre ambos y los miró confundido pero prefirió callar.

– De todas maneras habría acabado bien si este idiota hubiera llevado suficiente dinero para volver en un taxi. – Soltó Rukia con ganas de pelear un poco para romper con la tensión creada.

– ¡¿Qué?! ¡Hubiera terminado bien si tú hubieras prestado atención a tus cosas!

– ¡Ya te dije que tienes que llevar dinero suficiente para una cita! – "¿cita?" pensó Kaien alarmado.

– ¡QUE NO ERA UNA CITA, MALDICIÓN! – Gritó malhumorado.

– Oigan, mejor vamos a ver a Hinamori ¿No les parece? – Interrumpió Kaien sintiendo que se estaba quedando fuera de la conversación.

– Tienes razón… – Respondieron ambos al unísono otra vez. Se miraron y salieron chispas de sus ojos. – ¡NO REPITAS TODO LO QUE DIGO! ¡NO LO HAGO! ¡YA CÁLLATE! – desviaron la mirada y comenzaron a caminar hacia el interior del hospital.

Al abrirse las puertas corredizas los cuatro chicos entraron y preguntaron por la paciente Hinamori Momo, iban a subir al elevador cuando Ichigo sintió que su celular sonaba, lo tomó y lo miró deteniéndose frente al elevador.

– ¿Quién es, Ichigo? – preguntó con seriedad Kaien imaginándose erroneamente de quién se trataba al ver la misma seriedad en la mirada del otro.

– Ahh… creo que dejaré que ustedes se adelanten, debo atender esta llamada. – respondió él fingiendo gentileza.

– Como quieras.

Rukia vio como Ichigo daba media vuelta y se alejaba atendiendo la llamada. Había notado algo de nerviosismo en su mirada anterior.

– Yo voy con él. – dijo ella interponiéndose entre las puertas que comenzaban a cerrarse. Consiguió salir a tiempo y corrió detrás de Ichigo, dejando a un sorprendido Kaien.

– Veo que ya no tienen una relación tan desastrosa como antes. – opinó inocentemente Hisagi, sin saber que Kaien observaba las puertas ahora cerradas algo anonadado.

– Sí… tal vez tengas razón…

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– ¡Hitsugaya! – se escuchó llamar en uno de los pasillos del hospital. Toshiro, quien hasta entonces estaba sumido en sus pensamientos, levantó la vista para encontrarse con Renji, Matsumoto, Madarame y Yumichika corriendo y esquivando a algunas personas.

– ¡Chicos!

– ¡¿Cómo está Momo?! – Preguntó Rangiku con los ojos llorosos.

– No lo sé, han entrado con ella por esas puertas y desde entonces no ha salido nadie. Tampoco me dejan pasar, por más que insistí sólo puede entrar personal autorizado. – Respondió completamente preocupado sin despegar la vista de las puertas que conducían al área de emergencias.

– ¿Puedes decirnos qué demonios fue lo que sucedió? – Preguntó esta vez Madarame también preocupado por el estado de su jefa pero sin intenciones de reconocerlo.

– Es que yo tampoco lo sé… – respondió nuevamente Toshiro. – Anoche salió a dar vueltas y no volvió, esta mañana cuando vi por la ventana que había alguien cerca de la fuente en el parque noté que era ella inconsciente. Corrí a buscarla y cuando llegué me percaté de que estaba completamente mojada y fría, sus labios casi azules y su piel más pálida que el mismo color blanco. La estaba llevando a la habitación y entonces despertó pero no podía hablar, se volvió a dormir y cuando el doctor la examinó me dijo que podría ser algo grave, que su pulso estaba bajando gradualmente, fue entonces cuando llamé a la ambulancia.

– Tranquilo, todo va a estar bien. – Trató de animarlo Kaien, que para entonces ya había llegado con Hisagi al lugar.

– Momo… – Sollozó Rangiku sentada en uno de los asientos del pasillo.

Toshiro al verla no aguantó más y golpeó con todas su fuerzas la pared donde estaba apoyado logrando que ésta se desquebrajara un poco y sus nudillos sangraran. Se echaba la culpa de todo, se hacía responsable del estado en el que ahora se encontraba Momo, si él la hubiera salido a buscar la noche anterior, si la hubiese detenido antes de que ella se fuera de la habitación, si tan sólo no le hubiera pedido que repitiera lo que seguro dijo por equivocación y que tan avergonzada la había dejado. ¿Por qué tuvo que ser tan descuidado? ¿Por qué no se dio cuenta de que algo andaba mal en cuanto ella no había vuelto luego de dos horas de haber salido? ¿Por qué no llamó a Matsumoto mucho antes de que amaneciera?

– ¡DOCTOR! – Gritó Matsumoto levantándose inmediatamente de su asiento y corriendo a su encuentro. Toshiro al oírla salió de su ensimismamiento y se acercó al doctor. – ¡¿Cómo está?! ¡¿Cómo se encuentra Momo?!

– Fue bueno haberla traído en cuanto se percataron de su pulso. Estuvo expuesta en sus condiciones al frío de anoche y eso, en parte, ha causado un cuadro grave de hipotermia; unos minutos más y posiblemente la señorita habría muerto. – Rangiku ahogó un sollozo con sus manos y siguió escuchando mientras lloraba en silencio. – Ahora mismo está fuera de peligro pero ha entrado en un estado de coma y no sabemos bien cuando despertará, aunque esperamos que sea dentro de unas horas más.

– ¿Podemos pasar a verla? – Preguntó Renji.

– Sólo esperen a que la acomoden en su habitación y una enfermera les dirá luego su ubicación.

– Muchas gracias doctor, muchas gracias… ella es mi amiga, no sé… no sé lo que hubiera hecho si ella… – Rangiku tomó la mano del doctor y le agradecía cabizbaja y con los ojos cerrados, no podía dejar de llorar pero es que todavía no terminaba de salir de su estado de desesperación y se encontraba muy asustada por su amiga.

– Es a su amigo al que deben darle las gracias, – miró a Toshiro haciendo que éste lo mirara sorprendido. – de no ser por él, lo más probable es que ahora ya no hubiera nada que hacer. La has mantenido en calor con tu cuerpo incluso cuando el doctor que la revisó hacía su trabajo, has cuidado de envolverla en mantas antes de bajar con la ambulancia, has hecho muy bien en cuanto a primeros auxilios. – Toshiro desvió la mirada murmurando un "gracias".

El doctor se fue en cuanto escuchó su nombre por los altavoces, los demás se quedaron en un silencio sepulcral terminando de entender todo lo que había pasado. Sin embargo, Rangiku no pudo evitar pensar en Yukio, no quería ser supersticiosa y mucho menos malpensada pero era inevitable para ella creer que Yukio tenía algo que ver con todo esto ¿Acaso… ya se habían encontrado? Se disculpó con los cinco chicos y se encaminó hacia el estacionamiento para tomar la camioneta y dirigirse nuevamente al hotel.

Al llegar, se dio cuenta de que no sabía por dónde comenzar a buscar, de hecho Yukio jamás le dijo en qué habitación se encontraba o hasta cuando se quedaría.

– Buen día. – Saludó a la mujer que se encontraba en la recepción del lugar. – ¿Usted podría decirme dónde encontrar a Yukio Hans Vorarlberna? – La mujer tecleó durante unos segundos en su computadora y luego le dio el número de habitación donde se encontraba.

Rangiku corrió hacia el elevador y se dirigió hasta el cuarto piso del hotel, en cuanto encontró la habitación de ese desgraciado golpeó fuerte e insistentemente hasta que alguien la atendió.

– ¿Qué quieres? – le respondió una morena alta con el ceño fruncido.

– Vengo a ver a Yukio ¿Dónde está? – preguntó furiosa.

– ¡Vaya, parece ser que una de las noviecitas de Yukio se ha enterado de algo feo! ¡Yukio, tu novia te espera en la puerta! Espero que lleve protector ahí abajo, porque algo me dice que lo dejarás sin día del padre. – le dijo a la rubia y desapareció en la habitación dejando la puerta abierta.

– Ya cierra la boca, Jackie… ¿Eh? ¿Qué haces tú aquí? – preguntó confundido al ver a Matsumoto allí parada con cara de pocos amigos.

– ¿Qué le has hecho a Momo? – Yukio frunció su ceño y la miró con seriedad.

– ¿Cómo se encuentra?

– Entonces sí la has visto ya.

– ¿De qué serviría mentirte a ti? De todas maneras lo averiguarías.

– Casi muere. – susurró desviando la mirada tratando de calmarse para no llorar otra vez.

– ¿Qué? – Preguntó con preocupación y miedo.

– Tú debes saber algo, Toshiro la encontró esta mañana desmayada en la fuente del parque y la han entrado a emergencias, dicen que estuvo a punto de morir por hipotermia.

– No es mi culpa, de seguro algo habrá pasado entre ellos dos porque cuando la encontré anoche ella estaba llorando y me reclamaba que era culpa mía el que no pudiera amar o confiar en la gente.

– ¡Pues si eso te dijo es porque es la verdad! ¿Qué demonios ha pasado anoche, Yukio?

– Quise hablar con ella, arreglar las cosas, pero ella comenzó a gritarme completamente histérica… que era mi culpa, que por mí ella había dejado de confiar en los demás, que no podía amar o creer en alguien como un amigo porque temía que en cualquier momento la traicionaran… no quiso escucharme pero necesitaba decirle lo que en verdad sentía, que aun la amaba y que pensaba en ella todos los días, sin embargo… eso la puso peor y me echó lejos de ahí. Después no sé lo que le habrá ocurrido.

– ¡¿ES QUE ACASO ERES IMBÉCIL O TAMBIÉN TE PAGAN POR SERLO?! ¡DICES QUE LA AMAS Y AUN ASÍ NO NOTASTE QUE ESTABA MAL ¿CÓMO PUEDES SEGUIR CREYENDO ESO ENTONCES?! MOMO SE HA DESMAYADO CERCA DE LA FUENTE LUEGO DE QUE TE FUISTE Y POR ESO SE HA MOJADO TODA, EL VIENTO LO HIZO PEOR ¡Y POR TU CULPA CASI SE MUERE! – Rangiku levantó la mano y se dispuso a pegarle una cachetada pero al final no lo logró, no podía… – ¿De qué sirve que te pegue? Al final sólo te odiaré más por quedarte ahí parado como si nada, y me odiaré a mí misma por ser tan estúpida… – le dijo cabizbaja.

– Eso mismo me dijo Hinamori anoche. – Recordó con nostalgia. – Lo siento, tienes razón y fue mi culpa… No te preocupes, ya no volveré a verla más. – Rangiku lo miró extrañada y él le devolvió la mirada. – En unas cuantas horas volveremos a Naruki y prometo ya no volver a cruzarme en sus caminos.

Esas fueron las últimas palabras que ambos cruzaron, Yukio volvió a entrar y cerró detrás de sí la puerta. Rangiku volvió al elevador y salió del hotel para encaminarse nuevamente al hospital, de seguro ya podría pasar a ver a su amiga.

– Lo escuchaste todo ¿Cierto?

– En verdad la amabas ¿No es cierto? – Yukio sonrió con nostalgia una vez más. – No entiendo entonces por qué vas a alejarte así sin nada más que hacer.

– Jackie tiene razón, Yukio. – Le respondió un hombre con bigote y un parche en el ojo izquierdo.

– Porque ella ya tiene a alguien más a su lado. No tiene caso seguir insistiendo cuando ella ha dejado en claro cuánto me odia.

– ¡Pero no fue tu culpa! – protestó la morena.

– Lo sé, pero fue mi culpa acatar la orden aun sabiendo las consecuencias.

– Ibas a rescatarla si algo le pasaba.

– Pero ella no lo sabía y tampoco es excusa… no hay excusa que valga para lo que hice. Ya no importa vivir cargando con la culpa de mis acciones… de verdad la amo pero no voy a poner en peligro su vida por un capricho mío.

– ¿Querer explicarle las cosas como son es un capricho?

– Jackie, – la interrumpió cansado de la conversación. – ordena tus cosas, nuestro vuelo sale en dos horas más.

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A millones de kilómetros alejados de este grupo de chicos, Aizen bajaba de un lujoso auto negro con el semblante tranquilo y altivo de siempre, se encaminó hacia el interior de lo que parecía ser un hotel abandonado mientras era acompañado por tres guardaespaldas de absoluta confianza.

– Kira, tú te quedarás afuera de la habitación para vigilar. Tienes permiso de usar el arma si lo crees necesario e intervenir en la reunión si hay algo sumamente importante que debas decirme. – Kira caminaba al lado de Aizen asintiendo afirmativamente a todo lo que éste decía, al final de la explicación sólo soltó un "Entendido, mi Señor" haciendo una leve reverencia en señal de respeto.

Subieron las escaleras hasta el cuarto piso ya que el elevador no era muy seguro por esos días, al irse acercando por el pasillo a la puerta número cuatrocientos seis observaron que cuatro tipos vestidos de negro custodiaban la habitación. Al verlo a él, se miraron entre ellos con complicidad y como si se tratara de una coreografía ensayada se corrieron simultáneamente a ambos lados de la puerta dejándolo pasar, sin embargo no a sus otros dos acompañantes.

– Sólo el Señor Aizen Sosuke tiene permitida la entrada. – dijo un hombre corpulento interviniéndole el paso a los otros dos.

– Tranquilos, ellos son hombres de mi absoluta confianza. Son mis guardaespaldas personales en ocasiones como éstas y han trabajado para Louis en varias oportunidades. – les respondió Aizen sin perder la calma que lo caracterizaba.

– Lo siento, son órdenes del Señor Baraggan, a quien por cierto no debería llamarlo con apodos de manera tan natural, no se tome tantas libertades con él, por favor. – contraatacó otro de los hombres ganándose una mirada bastante filosa de parte de Aizen.

– Pues entonces me temo que no puedo entrar a verlo. – el mismo hombre que le había respondido segundos atrás iba a volver a replicar pero su compañero se lo impidió con un solo movimiento de cabeza. Entró por unos momentos a la habitación y minutos después salió permitiéndoles el paso a los tres visitantes mientras Kira se quedaba afuera explicando que él no entraría.

– Sosuke. – se escuchó la voz ronca de un hombre corpulento y canoso hasta en los bigotes y dos gruesas cicatrices, una en la zona izquierda de su barbilla, y la otra surcándole el ojo derecho, dejándolo prácticamente tuerto.

– Louis. – respondió Aizen caminando a paso lento y extendiendo los brazos como si esperara un cálido abrazo de parte de un viejo amigo.

– Ya te dije que no me llamaras así, ¿acaso quieres que corte un pedazo de tu lengua por semejante atrevimiento?

– Recuerdo claramente cómo fue nuestro primer encuentro, qué viejos recuerdos… ¿Acaso tú quieres que te recuerde quién de los dos es más fuerte? – se acercó hasta estar a milímetros de su cara y señaló su cicatriz en el ojo. – Si quieres puedo dejar la marca en tu ojo izquierdo y así emparejar la simetría en tu rostro.

Baraggan tomó la muñeca de Aizen en el aire y la estrujó tan fuerte que si no se tratara de él posiblemente otro ya se estuviera retorciendo del dolor.

– No me subestimes, pequeño Sosuke, ya ha pasado mucho desde nuestro último enfrentamiento y créeme cuando te digo que podrías arrepentirte seriamente de desafiarme de esa manera. Por si mal no recuerdo me has citado para negociar el asesinato de mis dos mejores hombres en el clan, por lo visto estás bien enterado del grave problema que sucedería si nuestros clanes se enfrentaran en una guerra; no subestimes tu suerte, Aizen Sosuke, porque en poco tiempo podría resultarte mal. – tanto los guardias de Baraggan como los de Aizen se prepararon para sacar sus respectivas armas y convertir ese turbio encuentro en un tiroteo al mejor estilo de los del viejo oeste. Sin embargo, Baraggan soltó a Aizen y se dirigió a la mesa principal donde habían preparado todo para un almuerzo ya planeado. Por su parte, Aizen dio la señal a sus hombres para que se calmaran y no armaran alboroto.

Se sentaron a comer ambos hombres mientras sus respectivos guardaespaldas se quedaban parados en un rincón observándolo todo con atención. Había un tenso silencio que cualquiera en la habitación podría haberlo sentido aunque no hubiera querido, y aun así los protagonistas de esa reunión seguían comiendo y bebiendo como si nada.

– ¿Cuánto más planeas dejarnos a esa mocosa como supuesta "rehén"? – rompió la tensión el jefe de Las Noches.

– Tranquilo, Louis. – Una copa voló por el lado derecho de su cabeza sin siquiera rozarlo, aun así éste no se inmutó. – Todo va de acuerdo al plan, y te aseguro que Ichigo se las ingeniará para ir a buscar a la pequeña Orihime, después de todo es una amiga muy querida para él, su estúpido sentido de la justicia no le permitirá abandonarla a su suerte.

– No me interesa si viene él o no. Has prometido que nos dejarías encargarnos de la mocosa Shirayuki con nuestras propias manos, Szayelaporro Granz está esperando para poder drenar toda su sangre y experimentar con el resto de su cuerpo. Por otro lado, varios de mis queridos hijos quieren jugar un poco con esa muñequita antes de matarla. – Sonrió con lujuria.

– ¿Tus hijos? ¿Así llamas a los miembros de tu clan?

– Aquí todos somos como una enorme familia, ellos son mis hijos y yo soy su padre, sus hijos son mis nietos y yo su abuelo. Es así como funcionan las cosas aquí, ¿cómo lo hacen los tuyos?

– Sólo son peones en mi juego, no tienen valor más que para jugar según mis órdenes, harán lo que yo diga cuando yo lo diga. – contestó tranquilamente.

– Ya veo, sólo ten cuidado de ellos, pues a veces los peones pueden revelarse ante su rey y destronarlo de una manera cruel.

– Tranquilo Louis, eso no sucederá, los tengo comiendo de mi mano.

– No me vuelvas a llamar así. – le reprochó nuevamente a la par que le arrojaba un cuchillo que se clavó con fuerza en el costado derecho del asiento de Aizen, cerca de su cara. – Como sea, háblame de lo que realmente importa aquí, Sosuke, antes de que me impaciente.

– Bien, bien. He logrado contactar con los famosos asesinos de elite "Killer's Moon", ellos se encargarán de las pequeñas molestias de Ósteh y Mirage. Con suerte Ichigo habrá contactado al primero y le habrá sacado algo de información pero quiero que desaparezca del juego antes de que a mi sobrino pueda surgirle más dudas acerca de su historia.

– Por lo que sé, has mandado a tu sobrino a matarlo, ¿Cuál es el plan? ¿Por qué dejarle la vía libre para que investigue lo que no queremos que sepa?

– No he dicho que no quiera que lo sepa. Desde hace mucho tiempo Ichigo está osando subestimarme y eso es algo que, él debería saber, no es una muy buena decisión de su parte. Comenzó a partir de la mujer Kuchiki…

– ¿Quién?

– Shirayuki, como decidas llamarla. Él ha decidido encubrir a esa mocosa, interponiéndose en mis planes y por eso he tenido que retrasarlo todo. Por si fuera poco, ella ha causado disturbios en el clan acabando en lo que acabó, la muerte de Starrk Coyote y Yammy Llargo, que en paz descansen. – dijo con simulado pésame. – Para hacerle notar que se estaba metiendo con la persona equivocada he matado a la impostora que se hacía pasar por Kuchuki frente a sus ojos, pero no fue suficiente. Creí que tal vez él ya sabría acerca de los Shirayuki y los Kusaki, las Sagradas Escrituras y todo acerca de la leyenda, por eso una noche intenté hacerlo hablar pero sólo sabe sobre lo que le contaron en la escuela. A pesar de las innumerables amenazas que le he hecho no lo entiende y sigue encubriendo a la pequeña Kuchiki. He decidido que volveré un poco loco a mi sobrino y luego lo extorsionaré para que vuelva a hacer todo lo que yo quiero. Eso o lo mato.

– Entiendo, sin embargo quiero saber qué demonios tiene que ver eso conmigo. – Baraggan se encontraba realmente hastiado de todo ese maldito cuento de Aizen, como si en serio fuera a interesarle su relación con su terco sobrino.

– Ahh, sí que eres aburrido, Louis. – el grito sordo de Baraggan se hizo escuchar hasta en el pasillo donde estaban Kira y los demás, mientras que tiraba el plato y la nueva copa que los sirvientes le habían traído en dirección a Aizen, quien esquivó ambos objetos por poco. – Bien, lo siento, Louisenberg Baraggan. – dijo en tono condescendiente.

– Sólo Baraggan para ti. – dijo cruzado de brazos en su asiento.

– Bien, Baraggan. El hecho es que Ichigo ha ido junto con Kuchiki a esa "misión" en Venecia. Le he dado las suficientes pistas a Ichigo para que se diera cuenta de que algo sucedía con Inoue, creo que ya ha comenzado a dudar de mí y es así como creo entonces que contactó con Ósteh haciendo que él le cuente lo que sabe acerca de su pasado, bastante información para él, hoy morirá. Pero eso será suficiente para que Ichigo decida ir en busca de Orihime y Kuchiki no se quedará atrás, Kira me ha dicho que han estado muy amigos estos últimos tiempos. Esa será tu oportunidad, y pronto podrás tener tu venganza por lo de tus "hijos". Por cirto, te he traído el dinero que has pedido por lo de Starrk y Llargo. – subió a la mesa el maletín negro que había llevado consigo todo ese tiempo. – veinte millones de dólares, supongo que es suficiente.

– El dolor no se disipará así como así. El dinero es sólo eso, dinero, y ellos no volverán. Eran mis hijos preferidos. – dijo Baraggan con fingido dolor en sus palabras. – Ahora, te lo preguntaré por última vez y espero que me respondas de manera directa, yo no soy ninguno de tus subordinados idiotas que se enredan fácilmente con tus cuentos, ¿Por qué demonios tenemos a la mocosa esa como rehén? – Aizen sonrío y se vio sin escapatoria.

– Tienes razón y lo admito, Baraggan, tú no eres idiota y no te dejas enredar. Bien, te diré qué papel cumple Inoue en todo esto. – miró detenidamente al hombre frente a él y logró crear ansias en su interior. – Recuerdas al Doctor Kuchiki ¿cierto? – Baraggan asintió. – seis años antes de conocer a Hisana tuvo un romance con la que cinco años después sería la esposa de Isshin Kurosaki, ¿Qué crees que sucedió como fruto de ese amor? – El jefe de Las Noches comenzó a atar cabos pero sin entender aún a qué llevaba todo eso. – La pequeña Orihime entró en la historia, sin embargo Byakuya y Masaki habían acabado la relación mucho antes de saber de su existencia. Masaki no se lo dijo por miedo a lo que él pudiera decirle pero su familia la obligó a darla en adopción y así llegó a la familia Inoue. – se sirvió un poco de vino en su copa y luego de beber un poco prosiguió. – Una carta de parte de la difunta Masaki que yo escondí por mucho tiempo está ahora en camino a la mansión Kuchiki. En ella Masaki le explica todo lo sucedido y le pide disculpas. Estoy seguro que con el trauma que tendrá de haberle fallado ya a Hisana respecto a Rukia no soportará fallarle tampoco a Masaki, buscará ayuda en su "gran" amiga, la gata Shihōin, y la buscará hasta encontrarla, cuando eso suceda Ichigo y la mujer Kuchiki estarán también en camino a Las Noches.

– Entiendo que quieres hacer de eso una reunión familiar pero ¿qué ganas con ello?

– Soy un villano benevolente y dejaré que se digan las cuatro verdades antes de que los maten y los utilicen como conejillos de indias.

– ¿La mocosa ésta tampoco te interesa ya? Solías tratarla como a tu hija.

– Sí… llegó a mi como un perro callejero llega con cara de nada a buscar comida entre la gente. Por lo que había entendido, su familia la maltrataba y hasta la violaban. La acogí y la cuidé como si en verdad fuera mi hija pero por lo visto prefiere serle fiel al ingrato de mi sobrino más a que a quien cuido de ella durante tantos años…

– ¡Vaya, vaya! Casi pareces un padre celoso del primer amor de su hija. – se burló Baraggan.

– No, no tengo tales sentimientos, es por eso que si ella ya no me sirve como es debido prefiero eliminarla. No dejaré que nadie se burle de mí. Ni siquiera la mujer Kuchiki o incluso mi sobrino, jugaré un poco con ellos y luego los mataré. – sonrió cínicamente y tomó otro poco de su copa de vino.

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– Senna… – fue lo único que alcanzó a decir Ichigo luego de haber pasado cinco segundos sin emitir sonido.

Ichigo. – respondió esa voz melódica tan anhelada por él.

Varios segundos volvieron a ser ocupados por el silencio entre la línea. Ninguno hablaba, pues no sabían qué decir, es qué ¿cómo llamas a tu novio tan naturalmente luego de haber terminado la relación de una manera tan escandalosa como la que ellos dos experimentaron?

¿Cómo… cómo estás? – preguntó tímidamente.

– Senna… – repitió nuevamente Ichigo como si no pudiera creer volver a escuchar su voz. – Yo… yo…

¿Acaso he llamado en un mal momento? Si es así puedo… yo puedo…

– ¡No, no, para nada! – se apresuró a contestar Ichigo con nerviosismo. – Es que… me sorprende el que me hayas llamado. Vengo pensándolo desde hace días pero no me he animado a hacerlo por miedo a que tan sólo me mandes al diablo. – se escuchó una pequeña risa ahogada del otro lado del teléfono y él sólo sonrió, esa era su risa. – Pero no entiendo, yo… creí que estabas enojada, que me odiabas por la manera en la que te dejé aquella noche.

Ooo

Aquella noche de la fiesta en casa de Mizuiro, Ichigo fue con Senna en su coche luego de haber cenado en un lujoso restaurante de la ciudad de Jiyunrinan. Ella vestía un hermoso vestido corto ceñido al cuerpo, con escote corazón, de color negro y bordados dorados que hacían juego sus grandes ojos color miel y sus tacones altos dorados que la hacían parecer más alta.

Oh, incluso con tacones altos no soy capaz de alcanzar tu estatura. – dijo con fingida decepción.

Eso te pasa por escoger a un novio demasiado perfecto para ti, tú eres la enana. – le respondió colocando una mano en su cabeza. Sintió como ésta era apartada de un manotazo.

¿Acaso eres tonto? Pasé dos horas frente al espejo para poder hacerme este peinado, no me despeines. Además, yo no soy enana y no elegí al novio perfecto, eres enojón, gruñón, mandón y todos los adjetivos negativos que se te puedan ocurrir con "ón", siempre tienes el ceño fruncido y si no te conociera desde hace mucho diría que has nacido con él. – Ichigo frunció el ceño más de lo normal y resopló.

Pues entonces no entiendo por qué demonios estás conmigo. – se dio la vuelta y estuvo a punto de irse solo al interior de la casa donde era la fiesta cuando fue detenido por una pequeña mano que agarró la suya.

Porque a pesar de todo eso… yo te amo. – a Ichigo se le estrujó el corazón de tan solo escucharla decir eso. Al parecer acabar esa relación iba a ser un duro golpe para ambos. – Eres todo eso y mucho más, sin embargo te quiero porque no tratas de ocultarlo aun cuando la gente habla de mal de ti y te creen un delincuente juvenil. Te quiero porque, aun cuando lo odias y lo tachas de cursi, tienes detalles muy tiernos conmigo y me haces la mujer más feliz del mundo. – él seguía dándole la espalda pero apretaba los dientes intentando calmar su inquieto corazón que amenazaba con impulsarlo a abrazarla y hacerlo jurar que jamás la dejaría sola a pesar de lo que su tío dijera. Sintió como un peso ligero se estampaba contra su espalda y lo rodeaba por la cintura. – Te amo y eso no va a cambiar jamás. Sé que soy la única que puede entender tu ser interno y tú eres el único que hace vibrar mi corazón.

S-sí… – fue lo único que salió de su boca, cerró los ojos decepcionado de sí mismo y tan sólo pudo tomar las manos de la chica con las suyas.

Mira. – le dijo soltándolo de repente y buscando en el interior de su bolsito dorado con forma de moño. De adentro sacó un colgante para celular con un dije en forma de una fresa delante de una hoja dorada. – Agradécemelo, es un regalo de mí para ti. ¿Te gusta? – Ichigo lo tomó y lo inspeccionó con desconcierto.

Es un colgante…

Guau, sí que eres más listo de lo que creí. – le dijo sarcásticamente mientras se cruzaba de brazos y lo miraba con una ceja levantada.

¡Cállate! – le espetó volviendo a observar el dije. – Es… es… – Senna abrió los ojos y sonrió ansiosa por escuchar su respuesta. – Es de mujer. – respondió finalmente con el rostro serio.

¡¿Cómo puedes ser tan desconsiderado?! ¡¿Tienes idea de cuánto tiempo me pasé para elegir el correcto?! ¡Pensé en cuál quedaría mejor contigo y tu personalidad, además tuve que trabajar mucho para poder pagarlo! ¡¿Acaso no puedes ver el valor sentimental que guarda en su interior?! – gritaba lloriqueando teatralmente mientras le pegaba con su bolso en la cabeza.

¡Está bien, está bien, ya entendí! – decía él cubriéndose de los golpes de su novia. – Tranquila, no he dicho que no me gustara. Mira, lo pondré en mi celular para que así pueda recordarte todos los días cuando no estés a mi lado. – tomó su celular y lo colgó en él, lo observó durante unos segundos y sonrió con tristeza, de hecho era cierto que así la recordaría cuando ya no estuviera a su lado.

No será necesario que me extrañes tanto, recuerda que vivimos a cinco calles de distancia y puedo ir a molestarte cuantas veces yo quiera. Además, recuerda que me prometiste que nos casaríamos algún día. – Ichigo tuvo una punzada de dolor al recordarlo, realmente lo había olvidado y si antes se sentía una basura con lo que estaba por hacer al final de la fiesta, ahora se sentía incluso peor. – Mizuiro se preocupará si no entramos ya y Keigo hará un gran escándalo, mejor nos apresuramos ¿no te parece?

Ooo

Ichigo bebió esa noche como no lo había hecho jamás, consideró que sería mucho más fácil si sólo decía las cosas sin estar completamente consciente de ello. Y así fue, terminó con Senna de la peor forma posible, borracho y confesándole la gran mentira de su vida: que la estaba engañando con otra mujer. Para empeorar la situación lo hizo frente a todos los invitados y prácticamente gritándoselo.

Senna lo miró primero tratando de asimilar lo dicho por él y luego con la vista nublada por las lágrimas.

¿Qué… has dicho? – preguntó en un susurro.

Que siempre te he engañado, que tú nunca fuiste la única en mi vida. Eres una ilusa y hasta me das lástima, sólo seguí a tu lado para acostarme contigo pero me he cansado de esperar y ¿sabes qué? Me aburrí de ti. – los abucheos por parte de las mujeres y el vitoreo por parte de los hombres no se hicieron esperar y mientras tanto Senna parecía hacerse cada vez más y más pequeña ante quien hasta hace unos minutos atrás era su novio.

¿Yo… una ilusa? ¿Te doy lástima y te aburres de mí? – preguntó con un hilo de voz. Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas como cascadas que no paraban de salir de sus ojos. La ira y el odio afloraron de inmediato, ahora conocía quién era Ichigo Kurosaki realmente. – Qué ilusa, tienes razón. ¡¿CÓMO DEMONIOS PUDE HABER CREÍDO QUE DE VERDAD ALGUIEN COMO TÚ PODÍA REALMENTE SENTIR AMOR POR LOS DEMÁS?! ¡¿CÓMO HE PODIDO PENSAR QUE EL DELINCUENTE JUVENIL DEL QUE TODOS HABLAN PODRÍA CAMBIAR SU ACTITUD POR MÍ?! ¡LAMENTO MUCHO EL NO HABER SIDO LO SUFICIENTEMENTE RÁPIDA PARA ACOSTARME CONTIGO Y PODER CUMPLIR ASÍ TUS ESTÚPIDOS DESEOS SEXUALES! ¿Pero sabes una cosa? – se limpió las lágrimas con brutalidad y sin quererlo se corrió un poco el maquillaje. – No me arrepiento de nada, de no haberme acostado contigo pero más que nada el haberte amado, porque al menos sé que yo sí te amé de verdad y sí te fui fiel. – levantó su cabeza firme y con dignidad, sorprendiendo a todos los presentes que aun escuchaban tan candente discusión con suma curiosidad. – De todas formas no creas que dejaré las cosas de esta manera, no paso por alto que me hayas humillado así frente a todos nuestros ex compañeros de escuela. Adivina quién ha grabado todas las estupideces que has dicho borracho, ahora mismo las enviaré a todas las editoriales de revistas y periódicos para que puedan decidir por sí mismos la opinión que tienen acerca del sobrino del gran Aizen Sosuke, esa será mi revancha. Termina bien la noche, Kurosaki. Por mi parte prometo que jamás me volverás a ver otra vez.

Ooo

–…tú no me viste luego de que me di la vuelta e incluso me mandaste al diablo… pero yo no lo resistí más y salí corriendo mientras lloraba como una condenada. Me habías desarmado totalmente, en todo caso me habías "desalmado" porque te amaba tanto que esa noche creí que había muerto en vida. – Ichigo escuchaba atento apretando los puños y mirando el cielo mientras reprimía las ganas de llorar, qué tonto había sido esa noche y lo peor de todo era que no lo recordaba. – Sin embargo, Orihime me contó todo esa noche. – Ichigo frunció su ceño a más no poder y articuló un dificultoso "¿Qué?". – Me dijo cuán difícil había sido para ti tomar esa decisión pero que lo hacías por mí y mi felicidad. Sabías que había sido llamada desde Nueva York para estudiar diseño de indumentaria y que yo pensaba rechazar la oferta tan sólo para quedarme a tu lado. Además, tú comenzarías pronto tus estudios para ingresar a la facultad de farmacología y tendríamos cada vez menos tiempo para vernos considerando que tu tío te presionaría para que tomaras acciones en la farmacéutica Aizen. Todo sería más complicado y doloroso en nuestra relación, hasta el punto que nos lastimaríamos mutuamente. Me dijo que no encontraste mejor forma de terminar conmigo que haciéndome enojar y odiarte para no pensar más si debería o no ir a Estados Unidos.

– Ya veo… – fue lo único que atinó a decir Ichigo, sin nada más coherente que responderle.

Sólo que… – vaciló unos momentos. – Yo no pude olvidarme tan fácilmente de ti, aun te amo y pienso en ti todos los días. ¿Sabes? Tengo guardado el anillo que me regalaste para mi cumpleaños número diecisiete todavía. – Ambos rieron como en los viejos tiempos.

– ¿Aun lo tienes? – preguntó él recordando que se trataba de un anillo barato que había comprado en la primera tienda que encontró de camino a su casa esa tarde. – Deberías tirarlo, de seguro ha de estar todo oxidado y feo…

No puedo. – lo cortó Senna de repente. – Sólo porque me lo has regalado tú se convierte en algo especial para mí, y de tan sólo recordar cómo llegaste esa tarde a mi casa, todo agitado y sudoroso, simplemente por comprarme un regalo por mi cumpleaños… sonrío y se me sube el ánimo. – esperó unos segundos, tal vez Ichigo le diría algo, sin embargo éste no se encontraba muy bien, todavía se sentía nervioso por hablar con ella una vez más, por saber que aún lo amaba a pesar del tiempo, la distancia y lo sucedido. – Yo… lo siento, debo irme. Te llamaré luego. Adiós. – Ichigo pudo escuchar el quiebre en su voz, de seguro la había hecho llorar otra vez.

– ¡Senna! – replicó sin respuesta del otro lado, ella ya había cortado la llamada. Suspiró derrotado. – ¡Demonios! – gritó al cielo mientras daba un golpe a la pared con su puño derecho el cual comenzó a sangrar. – Demonios… – susurró ahora más bajo. Se escuchó una pequeña risa ahogada que provenía desde su espalda y se giró a verla. – ¡Rukia! – exclamó sorprendido.

– L-lo siento, no fue mi intensión… – suspiró. – Te veías preocupado cuando nos dejaste en el elevador y yo creí… creí que tal vez era tu tío o el Señor Ósteh.

– ¿Has escuchado la conversación? – preguntó algo preocupado.

– Sí, pero tranquilo, no entendí nada de lo que decían si es eso lo que te preocupa. Sólo sé que hablabas con una tal Senna… ¿ella era tu novia? – preguntó algo incómoda mordiéndose la lengua inmediatamente después de preguntar. – Lo siento, no quise preguntar…

– No, no lo es. – algo en su interior se alivió e inconscientemente sonrió muy apenas. – Era mi novia antes pero hemos terminado hace algunos meses atrás, ya no importa… tanto.

– Ya veo. – respondió algo más tranquila. – ¿Quieres que vayamos ya adentro? De seguro Rangiku hará bastante alboroto si no la dejan pasar a ver a su amiga pronto. – Ambos rieron e Ichigo sintió cómo ella se llevaba todas sus preocupaciones y las hacía desaparecer, gracias a su presencia ahora estaba más tranquilo.

– Gracias. – susurró para sólo él escucharse. Aun así Rukia lo escuchó y sonrió alegre, sabía que se lo decía a ella, fingió no oírlo pero casi sin hablarlo le respondió un "de nada".

Sin quererlo y de manera inconsciente se tomaron de la mano y comenzaron a caminar hacia el interior del hospital nuevamente, cuando Ichigo recibió una llamada.

No lo aguanto más, Ichigo. Necesito verte. – Ichigo se alarmó y como si la sintiera cerca de él se dio la vuelta y comenzó a buscarla por el estacionamiento del lugar, definitivamente la vio corriendo hacia él mientras guardaba su teléfono en el abrigo. Al llegar hasta él lo miró como si nadie más existiera.

– Ichigo, te extrañé. – le dijo en un tono de alegría y anhelo a la vez.

– S-Senna… – susurró sorprendido el aludido. Apretó aún más el agarré de la mano de Rukia, algo que no pasó desapercibido para la chica, y tampoco para Senna.

Senna observó con un sentimiento encontrado el enlace entre sus manos y luego dirigió su vista hacia la dueña de esa mano, una mujercita de su estatura, cabello negro y ojos violeta-azulados, ¿quién era ella? Bajó la vista algo decepcionada ¿Acaso él ya la había reemplazado? Tal vez por eso no le había respondido nada en la llamada anterior.

– Soy Senna Harugasaki, amiga de Ichigo ¿Y tú eres…? – le preguntó con falsa amabilidad, pues por dentro se moría de los celos.

– Rukia… Rukia Shirayuki… – respondió algo dudosa.

A partir de aquí las cosas ya no estarían tan fáciles como antes, si Ichigo creía que la relación con la enana iba mejorando muy de a poco ahora sentía que ella se alejaría cuatro kilometros más adelante para no volverse a dejar alcanzar.

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Oookey! A mi parecer es un poquitito más largo que los anteriores (me refiero al capítulo) pero dejaré que eso lo decidan ustedes.

En cuanto a la noticia, bueno... este año voy a comenzar la facultad y en Argentina se realiza un examen eliminatorio para los aspirantes a medicina, lo que significa que un examen de dos días determinará si ingreso o no, por ende tengo que estudiar cuatro materias para poder aprobarlo con la nota más alta que pueda (ya que es por cupo limitado de 550 alumnos y por orden de mérito). En conclusión, y teniendo en cuenta que las fechas estimativas para el examen so de marzo, voy a desaparecer por un mes para concentrarme específicamente en eso. No actualizaré durante ese tiempo ni aquí ni en fanfiction net (donde tengo otra cuenta), por supuesto que luego me tomaré unos días para poder escribir la continuación y recordar nuevamente donde me quedé y todo por eso tal vez la próxim actualización sea a mediados de Marzo. Sin embargo, para entonces les prometo una actualización de dos capítulos extensos. (Lo único que lamento es dejar la historia a esta altura y cuando Senna ha hecho su apareción... lo siento D:)

Bueno, basicamente es eso, por lo que espero que me disculpen por un mes. Necesitaba actualizar una vez más para, de paso, poder decirles esto y no quedarme con remordimientos durante el estudio. Deseenme suerte, por favor, porque realmente tengo miedo de no quedar... a pesar de estar estudiando como las típicas nerd de los animes (en serio, este año para mí no esxisten las vacaiones desde el dos de enero). Somos casi tres mil aspirantes a un cupo limitado de 550 chicos... los ojos ya me están quedando cruzados de tantas proteínas que, por lo que leo, existen en nuestro organismo...

Bueno... entonces nos estamos leyendo pronto, no voy a olvidarme de este fic en este tiempo, así que tampoco ustedes lo hagan ¿Sí?

Bye! O.-/

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HinaHitsugaya: ¿Ya viste? Sabía que te iba a gustar, esa Momo es una rompecorazones jaja

Ana: Jajaja Sí, bueno... Kisuke es medio torpe para percatarse de eso, cruza los dedos para que eso no ocurra xD

mayde hitsuhina lenxrin: Tranquila! Lo bueno es que aun lees mi fic, y eso me me pone contenta! :) random? participas en el random de bleach o has leído mi historia? jaja

Bueno, Muchas gracias por comentar! Espero que el capítulo haya sido de su agrado, comenten qué les pareció y qué no, me gusta leer sus opiniones! :3