– Soy Senna Harugasaki, amiga de Ichigo ¿Y tú eres…?
– Rukia… Rukia Shirayuki…
Ichigo sintió pesado el ambiente, como si al levantar la mano pudiera palpar la tensión del momento, ¿En qué maldito momento todo había acabado en eso? Justo cuando comenzaba a aceptar lo que sentía por… Alto, ¿qué? No. Eso no era posible ¿En qué demonios estaba pensando ahora?
– Un gusto conocerte, Rukia. – Escuchó decir a Senna mientras ésta levantaba la mano para estrecharla con la de ella.
– S-sí, lo mismo digo. – respondió aun confundida por la situación ¿No era ella con la que Ichigo hablaba momentos atrás? Así que ella era su novia antes, ahora lo entendía, ella era muy linda. Sin quererlo sintió como si algo se fuera de su interior.
– Y bien… tú… ¿acaso eres la novia de Ichigo?
– ¿Eh? Y-yo… n-no, no es lo que… parece. – respondió con algo de desilusión. "¿Por qué? ¿Qué te ocurre, idiota? Por supuesto que es un malentendido. ¿Tú y ese idiota? Ja, él demasiado para ti" se decía así misma intentado subirse el ánimo, "¿O será tal vez que tú eres demasiado para él?" escuchó su voz en su corazón. – L-lo siento, creo que yo… creo que iré a ver a Hinamori, ella debe estar esperando por mí. – Ichigo sintió las ganas de librarse de la situación que ella tenía. Quiso pararla pero no sabía cómo. – Además, supongo que ustedes dos tendrán mucho de qué hablar ¿verdad? – dijo con una voz media angustiada. Miró a su compañero y esperó a que éste lo negara, que le diera alguna señal para entender que la quería a su lado en un momento así, pero nada pasó, Ichigo la miraba sin decir palabra. Rukia deshizo su agarre con la mano del chico casi inmediatamente y con algo de brusquedad. – Mejor me voy adelantando. Ichigo, le diré a Hinamori que tú irás luego ¿sí? Nos vemos.
En el momento que Rukia cruzó las puertas de entrada Senna sonrió triunfante, si ella no era su novia entonces no tenía nada de qué preocuparse, Ichigo aún seguía queriéndola, eso era seguro, sólo debía encontrar la manera para que no se sintiera culpable por haberla abandonado.
– Ichigo… – comenzó al ver que éste se había quedado observando la entrada principal del hospital incluso luego de perderla de vista a la otra.
– ¡S-sí! – reaccionó por reflejo al escucharla. – Lo siento, creo que yo también debería ir con ella. Lo cierto es que una amiga ha entrado en grave estado y todavía no sé cómo está.
– ¿Qué le ocurrió? – preguntó preocupada.
– No lo sé bien, pero su novio la encontró toda mojada y helada, el doctor le dijo que estaba grave así que…
– Podría tratarse tal vez de un cuadro de hipotermia. – dedujo con seguridad.
– ¿Qué? – estaba sorprendido por su deducción tan rápida y decidida. – Ah, ya lo entiendo – musitó con una leve sonrisa al recordar. – Tú…
– Iba a ser médico. – finalizó con una sonrisa al notar que él aun lo recordaba. – Es sólo que cuando un idiota de cabello anaranjado me rompió el corazón, tomé el valor de enfrentar a mis padres e imponer mi decisión sobre la de ellos. Creo que… a pesar del dolor debo agradecerte, aun en esas circunstancias me has ayudado. – sonrió mostrando su perfecta dentadura. Sin embargo Ichigo pudo notar cómo su labio inferior temblaba sutilmente, otra vez se estaba haciendo la fuerte frente a él, esa era una de las cosas que no le gustaba de ella, que fingiera que todo estaba bien cuando en realidad no era así.
– Mientes. – susurró por lo bajo sorprendiendo a Senna. Ésta lo vio dándose cuenta de que él miraba hacia el suelo cerrando con fuerza los puños. – Mientes, y eso es algo que sabes que no me gustaba de ti. Te haces la fuerte e intentas convencerme de que todo está bien para ti cuando en realidad quieres llorar y gritar. Aun me odias por lo que te hice, y aun sientes las ganas de abofetearme por haberte hecho pasar un mal momento y lo que es peor… quieres gritarme por haberte reemplazado por otra. – Senna abrió grande los ojos y un nudo que la ahogaba se formó en medio de su garganta.
– Entonces es cierto… sí me reemplazaste por ella ¿verdad? – Ichigo la miró a los ojos y negó al instante.
– Eso es lo que crees, dije lo que tú quieres escuchar, pero eso no significa que sea cierto. – Senna sonrió y desvió la mirada para secarse una lágrima traicionera que escapó por su mejilla.
– Sea o no cierto eso, tienes razón en lo demás. Admito que a ti no puedo mentirte ya más. Pero… ¿qué le puedo hacer? ¿Qué interesa si es lo que quiero o no hacer? De todas formas ya no somos novios y eso no va a cambiar. No serviría de nada decirte que aún me duele el recordar, arrojarme de rodillas a llorar, no serviría de nada porque, dime la verdad, Ichigo ¿tú volverías conmigo? – preguntó con la voz quebrada y volviendo su vista a él.
Ichigo no respondió, a pesar de que su respuesta inmediata era un claro "sí", él no respondió. "Rukia", pensó antes de poder si quiera abrir la boca, y eso fue suficiente para abstenerlo de decir cualquier cosa. Desvió la mirada y se llevó las manos a los bolsillos de su pantalón, vaya dilema en el que se encontraba.
– Entiendo.
– No, no lo entiendes. – Senna se acercó hasta él y lo abrazó por la cintura sorprendiéndolo. – No entiendes nada. – dijo correspondiendo al abrazo y hundiendo su rostro entre su cabello.
– Sólo entiendo que tú también aún me quieres. Por favor, volvamos todo a la normalidad… por favor. – fueron sus últimas palabras antes de romper a llorar.
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Pasada la media hora, ambos se encontraban en un bar cerca del hospital. Ella tomando su usual bebida, wiski, y él con una cerveza.
– No tienes idea de lo increíble que es todo en Nueva York. He conocido a mucha gente realmente buena y dispuesta a ayudarme en todo lo que necesite. – contaba con una enorme sonrisa en su cara. – Deberías venir algún día, de seguro que te encantará. Aunque… si debo ser sincera, al principio me costó un poco adaptarme, ¿recuerdas lo mala que era yo para el inglés? Tener que aprender en un curso intensivo fue un intento de suicidio. – Ichigo carcajeó por su ocurrencia. – ¡No te rías, es en serio! Fue algo realmente catastrófico. Lo bueno es que lo logré y ahora puedo hablar inglés con mucha más fluidez. – finalizó con orgullo en sus palabras.
– Pues felicidades.
– Gracias. ¿Sabes? La carrera que he decidido elegir es muy impresionante, deberías ver… – Ichigo dejó de escucharla para escuchar sus propios pensamientos.
Ahora que lo veía, Senna era todo lo opuesto a Rukia; mientras que la enana era peleadora, mandona, orgullosa y terca, Senna era muy dócil, evitaba las peleas siempre que pudiera y aceptaba con facilidad cualquier cosa que le dijeran. Aun así, Rukia era una persona que se preocupaba por todos aquellos a su alrededor más que por ella misma, sincera aunque fuera cruel y atenta a las preocupaciones de sus amigos; no quería ser malo pero si intentaba ver algo de eso en Senna era muy difícil encontrarlo, ella era muy buena con los demás pero a veces costaba trabajo deducir si lo hacía por bondad o sólo para quedar bien, le encantaba hablar de sí misma más que escuchar los problemas de los demás, y por sobre todas las cosas era muy caprichosa con lo que de verdad quería al ser hija única de una familia adinerada.
–…por eso me dijeron que podría ser posible que volviera. ¿Me estás escuchando, Ichigo? – preguntó alarmada al ver la mirada lejana que éste tenía.
– ¿E-eh? Ahh… sí, sí, claro que te estoy escuchando.
– Aja, sí… entonces ¿de qué te estaba hablando? – preguntó indiferente.
– Ahh… bueno, pues… ahh… de Nueva York y lo increíble que son las personas en ese lugar, debe ser muy lindo pasar tiempo allí ¿verdad? Creo que es muy bueno que te hayas adaptado tan bien, de hecho no creí que tuvieras problemas para hacerlo ¡Felicidades! Ja, ja, ja, ja – reía nerviosamente mientras se tallaba la nuca. Senna lo siguió observando con un semblante de indiferencia mientras bebía nuevamente de su copa.
– Eres un idiota. No te estaba hablando de eso. La carrera, Ichigo, la carrera, ¡presta atención ¿quieres?! Te decía que como soy una de las mejores alumnas que tienen me podrían dar el permiso de ausentarme durante el año y tomar sólo los exámenes finales mientras comienzo aquí en Japón mis estudios de medicina. – Ichigo frunció el ceño tratando de comprender lo que eso significaba. – ¿Entiendes a lo que me refiero? Podré volver y estar contigo otra vez, y mis padres volverán a hablarme como antes, ¡Todo volverá a la normalidad! – gritó emocionada.
– Pero… ¿Eso es lo que tú quieres en verdad? – preguntó mirándola directamente a los ojos. Senna lo vio y titubeó algo, luego frunció el ceño tanto o más que él y suspiró.
– Te estoy diciendo que volveremos a estar juntos, todo volverá a la normalidad, justo como debería ser y tú… ¿tú me preguntas si es lo que en verdad quiero? Ichigo, no me he hablado con mis padres en mucho tiempo, desde que les he dicho que me iría a Nueva York han dejado de hablarme y siento que me han abandonado. Tú eres mi tesoro más preciado y no tienes idea de lo mucho que he sufrido cuando nos separamos, quiero volver para estar contigo, ese fue mi objetivo todo el tiempo. ¿Cómo puedes preguntarme si es lo que quiero en verdad? Es lo que anhelo con tanto empeño.
Ichigo no daba crédito a lo que oía, ella estaba decidida a volver con él costara lo que costara. Una parte de él se sentía aliviado, pues su ex novia, a la que todavía no había olvidado por completo, aún lo seguía queriendo. Sin embargo, cómo decirle que ya no sentía lo mismo, que ahora era distinto el afecto que le tenía y en su lugar una pequeña enana dos años menor, insoportable y peleadora, ocupaba la mayor parte de sus pensamientos. No era amor, eso seguro, aunque tampoco era capaz de deducir qué era entonces, sin embargo Rukia Kuch… Shirayuki lo hacía sentir vivo, en todo sentido, y lo llevaba a sentir cosas que con Senna no había sentido jamás.
– Yo… Senna, yo… lo sien…
– No es necesario que me respondas ahora. – le dijo apresuradamente sabiendo de antemano cuál sería su respuesta. – No te estoy diciendo todo esto para que me des una respuesta, al menos no ahora. Sólo quiero que lo sepas, mis sentimientos por ti no han cambiado nunca y tampoco la harán, te lo demostraré por el tiempo que estemos juntos en los próximos días y luego podrás decirme qué te parece mi idea de volver a Japón. – Ichigo la miró perplejo, ella lo tenía todo planeado. "Está bien, si las cosas no fueran así entonces no serías tú misma." Sonrió con nostalgia.
– ¿Cómo me has encontrado así de fácil? Dudo mucho que hayas preguntado a mi tío y de todas formas él no te respondería.
– Tienes razón. – respondió riendo por el comentario. – ¿Recuerdas que una vez te dejaste olvidado en mi casa tu teléfono? Desde entonces he activado un dispositivo que me permite saber dónde estás en todo momento, incluso si tu celular está apagado.
– ¿Qué?
– Sí, mi padre lo utilizó conmigo por mucho tiempo, por eso en nuestras primeras citas él siempre llegaba en el momento menos oportuno. Cuando lo descubrí, hice que Oga, nuestro mayor domo, consiguiera uno para ti. ¿Sorprendido? – preguntó levantando una ceja de forma altiva.
– Un poco, sí. – respondió con un hilo de voz, es decir que ella siempre lo estaba vigilando. Eso no era muy agradable a decir verdad. – Senna, eso no está bien ¿lo sabes? Espero que lo quites ahora mismo, no sé si desde tu celular o desde el mío, pero ya quítalo. – le dijo con tono autoritario y enfadado. Senna no respondió en el momento, pues no se imaginó que reaccionara de esa forma.
– Ya veo. Es lógico, después de todo nosotros ya no somos nada, tienes razón al pedirme eso, Ichigo, por supuesto que querrías tu libertad para hacer lo que quisieras con quien quisieras, incluso si se tratara de esa chiquilla, no querrías que yo supiera…
– Ya basta. – ordenó él al notar el comentario ofensivo indirecto lanzado hacia Rukia. – ¿Lo que yo quisiera con quien quisiera? ¿Incluso si fuera "esa chiquilla"? Se llama Rukia.
– Ah… así se llamaba. Lo siento, lo había olvidado. – dijo con desdén y fingiendo ofensa por sus palabras.
– Sí, se llama Rukia, y no la tomes tan a la ligera, ella no es una chica cualquiera. De todas formas, no te hubiera permitido dejar un rastreador en mi celular aún si fuéramos novios ¿Acaso tú no confiabas en mí como para hacer eso?
– No, no es eso. Éramos novios pero tú igual seguías siendo popular entre las chicas, tenía miedo de perderte.
– Es exactamente lo mismo que no confiar en mí. No he sabido nunca de esto, has ido muy lejos, Senna. Quítalo ahora mismo.
– Lo haré luego. – respondió evadiendo el tema.
– Lo harás ahora. – dijo con reproche.
– ¿Qué, ahora te harás el novio fatal intentando imponerte sobre mí? Te recuerdo que no puedes tratarme así si no somos…
– Nada. Tú lo has dicho y por eso mismo tienes incluso menos derecho de tener un rastreador en mi celular. – las palabras duras que él le había dirigido sensibilizaron a Senna a tal punto que comenzó a llorar.
– ¡TE ODIO, SIEMPRE LO ARRUINAS TODO! – le gritó con lágrimas en los ojos llamando la atención de todos los presentes.
– ¡Senna! – exclamó al verla huir lejos del bar.
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– La paciente está estable ahora, mientras la llevábamos a su nueva habitación despertó preocupada por ustedes, sin embargo luego de un chequeo la hemos dormido para que recuperara fuerzas.
– Ya veo. – dijo Kaien por todos. – Por eso es que tardaron en avisarnos ¿Verdad?
– Eso es cierto, me disculpo por la tardanza.
– ¿Entonces ya podemos entrar a verla? – fue el turno de Matsumoto, quien para entonces ya había regresado de su pequeña visita a Yukio.
– Ahh… sí, aunque preferiría que por el momento sólo uno entrara. – aconsejó el doctor. – Es conveniente por su salud que por el momento no reciba tanta gente, hay que dejarla descansar así que sería mejor que decidan quién debe entrar, tal vez la persona que más confianza comparta con ella. – los seis chicos se miraron entre ellos tratando de acordar quién entraría.
– Creo que lo mejor sería que Hitsugaya entrara. Él es su novio y además la persona que la encontró en ese estado, de seguro Hinamori querrá saber lo que sucedió. Por otro lado, creo que todos coincidimos que en todo este tiempo es a él a quien le ha tenido mayor confianza ¿Qué dicen?
– Bueno, quería ser yo la que entrara porque ambas somos amigas desde hace mucho tiempo pero pienso que Kaien tiene razón. – dijo Matsumoto con algo de pena.
– Creo lo mismo. – secundaron Renji, Yumichika e Hisagi a la vez.
– Tsk, yo ni siquiera quería verla. – finalizó Madarame con indiferencia. – Ve tú, de seguro Hinamori espera por ti más que por cualquiera de nosotros.
Toshiro miró a todos y asintió con un leve "Gracias" que sólo Matsumoto alcanzó a escuchar, miró al doctor y éste asintió conduciéndolo hasta la habitación donde se encontraba su "novia". Al llegar, el hombre los dejó a solas cerrando la puerta detrás de sí, Toshiro se quedó observando la puerta unos segundos sin animarse a voltear y ver a la cara a Momo.
– Lo siento. – se disculpó aun sin mirarla. No podía hacerlo, no tenía el valor luego de dejarla sola la noche anterior. – Es mi culpa que hayas pasado por todo esto, no deberíamos estar aquí y aun así casi te pierdo. – apretó los puños fuertemente al igual que sus ojos. – Lo siento… si tan sólo no te hubiera hecho avergonzar anoche, o si al menos hubiera salido a buscarte tal vez nos habríamos ahorrado todo este susto, si hubiera sido más atento…
Detrás de él sintió como alguien golpeaba la mesa para llamar su atención. Se dio la vuelta sabiendo de sobra que se trataba de ella y aun así sorprendido al creer que debería estar dormida. Momo lo miró y sonrió desde la cama, su aspecto aún no se recuperaba del todo, tenía ojeras marcadas y estaba algo pálida, sin embargo levanto la mano y le hizo señales para que acercara.
– Eres un idiota si crees que esto es por tu culpa. – susurró sin voz.
– Tu voz…
– No importa. – contestó antes de dejarlo terminar de hablar. – Fui la única idiota al reaccionar como lo hice, salí corriendo avergonzada y luego sólo lo empeoré al ponerme histérica.
– ¿Histérica? ¿Por qué te pondrías histérica? – Momo lo miró sin saber qué responder ¿sería lo correcto contarle lo sucedido con Yukio? No, no podía, él no debería saberlo, no tendría por qué saberlo. – Momo, puedes confiar en mí ¿lo sabías? Créeme cuando te digo que realmente me preocupé por ti cuando te encontré en ese estado y cuando el doctor me dijo que tu pulso bajaba gradualmente sentí que te perdía. No quiero volver a sentir algo así, es por eso que quiero poder protegerte… no lo haré si tú no puedes confiar en mí, ¿lo intentarás? – Momo observó la determinación en sus ojos, no había caso, por más que intentara negarlo una y otra vez ella sabía que lo apreciaba y mucho, "¿Acaso estás dispuesta a sufrir una vez más?" escuchó preguntarse a sí misma.
– Sí. – Respondió a ambos. Toshiro sonrió dulcemente y sin pensarlo la tomó por los hombros y la abrazó. Momo se sorprendió al principio pero luego correspondió al abrazo. Sí… estaba dispuesta a sufrir una vez más con tal de sentirse acompañada, además sentía que esta vez sería diferente, que él era diferente. – Yo… tenía miedo… tengo miedo. – dijo aun abrazándolo. Toshiro no respondió. – ¿Recuerdas lo que te dije? Me sentía avergonzada porque no debería haberlo dicho, no debería sentir eso. Yo me prometí hace algún tiempo que no volvería a sentir esas cosas por nadie porque sólo sufriría. – Deshizo el abrazo y miró hacia la ventana evitando mirarlo a él a la cara. – Cuando salí corriendo acabé en el parque del hotel, escuché unos pasos y creí que tú me habías seguido… nunca me imaginé que terminaría confesándome ante mi ex novio. – Una lágrima cayó por su mejilla y ésta la secó con algo de brusquedad. – Él me empezó a decir bastantes cosas que no tenía ganas de escuchar, volver a verlo después de tanto tiempo y habiendo terminado como terminó fue un golpe demasiado duro para mí. Él sigue queriéndome como la primera vez, o eso es lo que me dijo, pero si así fuera ¿Por qué me abandonó cuando más lo necesité? ¿Por qué decidió salvarse y dejarme tirada e inconsciente para que la policía me encontrara y me llevaran? ¿Por qué decidió explicármelo todo en una maldita carta en vez de decírmelo de frente aun cuando yo quisiera echarlo a patadas? Lo odié, y todavía lo sigo odiando, pero lo que más odio es que haya dicho que todavía piensa en mí. No sabe lo mucho que sufrí por su culpa, no sabe cuánto esfuerzo supuso para mí tener que cerrar mi corazón para que nadie más intentara lastimarlo. – Comenzó a llorar mientras trataba de ahogar sollozos de impotencia. – lo odio…
A Toshiro le dolía verla así de rencorosa, estaba seguro de que ella no era como habitualmente se mostraba ante los demás, ahora sabía por qué; la habían traicionado cuando ella estaba totalmente enamorada y ahora por culpa de un maldito idiota ella tenía miedo del amor. Si tan sólo él pudiera hacer algo para ayudarla, quería estar a su lado y protegerla, desfigurar al desgraciado que le había hecho eso y… que ella se sintiera bien a su lado. Sin previo aviso la volvió a abrazar fuertemente, Momo sintió que él estaba ahí en su corazón para llevarse sus preocupaciones, para sujetarla y ayudarla a levantarse, para darle lo que tanto anhelaba con miedo.
– Te… yo… Shiro-chan yo…
– Te quiero. – le dijo en un susurro sin darle a tiempo a responder, pues al instante la tomó de la nuca y la acercó a sus labios para besarla con ternura. Momo comenzó a llorar aún más mientras correspondía al beso, rodeó su cuello con ambas manos y él su cintura atrayéndola hacia sí. Cuando se separaron por la falta de aire, ella lo miró y sonrió.
– Soy patética, haberte besado mientras lloraba… parezco una principiante.
– ¿Crees que eso me interesa? – le preguntó a la par que le secaba las lágrimas. Momo lo abrazó con más fuerza de la que él había implementado antes y Toshiro supo de inmediato el por qué.
– A mí no me vas a perder. –le susurró acariciándole el pelo. – ¿Sabes por qué? Porque estoy seguro que a diferencia de él yo te conozco en todas tus facetas, conmigo no tienes que fingir nada porque ya te conozco, y yo te acepto tal y como eres. – Momo comenzó a llorar nuevamente y no lo quería soltar, tenía miedo de perderlo más allá de lo que él dijera, los fantasmas del pasado aún la seguían acosando y tenía miedo de que lo arruinaran todo.
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Pasaron veinte minutos antes de que Toshiro se animara a decir algo, quería esperar a que Momo se calmara. Cuando por fin lo hizo, ella se recostó en la cama y lo miró.
– ¿Qué quieres preguntarme?
– Dices que lo has visto anoche, lo que significa que él está en el hotel ¿verdad? – Momo asintió sin comprender. – Entonces ¿puedes decirme su nombre?
– ¿Para qué lo quieres? – preguntó ya sabiendo la respuesta.
– Quiero conocerlo, nada más.
– No es necesario, él no lo vale y además no sé si realmente estará alojado en el mismo hotel.
– Aun así quiero saber su nombre. –le dijo con firme determinación.
– Yukio Hans Vorarlberna.
– Bien. ¿Puedo preguntarte otra cosa? – Momo asintió y él continuó. – ¿Por qué a veces siento que adoras tanto a Aizen Sosuke? Cada vez que Rukia o alguno de los demás habla mal de él sales a la defensiva ¿Qué clase de relación tienes con ese tipo?
– Yo… – "Miedo" – Yo… – "Respeto por miedo, temor" – Es que él… – Toshiro vio reflejado en su rostro el miedo y el temblor de sus manos.
– Momo ¿qué pasa con él? De repente te has puesto nerviosa. – Momo no podía hablarlo, todo menos eso, no aún… – Momo…
– ¿Podemos hablar de otra cosa, por favor? – Toshiro iba a insistir pero al ver la súplica en su mirada y el jugueteo nervioso de sus manos decidió esperar un poco más, además ella debía recuperarse aun de su estado.
– L-lo siento. Ahh… Todos los demás están esperando por ti afuera, sí que nos has dado un gran susto, ¿Puedes creer que has asustado hasta a Madarame?
– ¿Es cierto? Tienes que estar mintiendo, él haría una fiesta si algo me pasara. – le dijo riendo al imaginarse a ese idiota preocupado por algo más que una pelea.
– Te equivocas, de hecho deberías saber que todos nos hemos preocupado mucho por ti. Matsumoto ha sido la que peor se lo ha tomado, lloraba del miedo al no saber nada de ti; Kaien e Hisagi también han venido, creo que ellos se están encargando del papeleo en el hospital; Yumichika estaba pensando en traerte algo de ropa porque creo que deberás pasar unos días en observación, Renji y Matsumoto tal vez lo acompañen; ¿recuerdas que anoche Ichigo y Rukia tuvieron un encuentro con Ósteh? Pues ellos no se han quedado atrás, han venido en cuanto los demás les contaron a pesar de que creo que han vuelto muy tarde. Todos nos preocupamos por ti, y si te detienes a pensar un poco sabrás que eres una persona muy querida. No te sientas poca cosa ni quieras apartar a los demás de tu lado porque no sólo te lastimas a ti misma sino también a los demás, ten por seguro que si algo te pasara todos responderíamos por ti.
Momo lo vio y sonrió, desde que decidió abrirle un poco su corazón él estaba intentando abrirlo por completo lo más rápido posible, ¿lo lograría? Porque sentía que todo lo que él dijera era cierto.
– Gracias.
Toshiro la besó nuevamente, fue un beso corto pero que guardaba las palabras "estoy aquí, confía".
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– ¿Qué miras? – preguntó Renji al observar que Rukia veía con ojos tristes a través de la ventana.
– N-nada, ¿qué haces tú? – preguntó sobresaltada.
– Ahh, así que miras a Ichigo ¿eh? – se dijo a sí mismo al proyectar su mirada hacia donde la de ella se dirigía momentos antes. – Espera, ¿Quién es esa? – preguntó al ver una chica que lo abrazaba. – ¿Qué demonios es lo que hace? – preguntó alarmado. Instintivamente miró a Rukia pero ésta se encontraba sentada mirando hacia la nada, se mordió la lengua al darse cuenta de su estúpida reacción. – Ah… ¿pero qué es lo que hace al pisar su pie de esa manera? ¿Acaso quiere lastimarlo? – preguntó de improviso haciendo preocupar a la pelinegra.
– ¿Qué? Déjame ver… – pero en el momento que se dispuso acercarse a la ventana, Renji la tomó por los hombros y la condujo hacia el lado contrario.
– No te preocupes, sé que ese idiota sabrá defenderse solo. Mejor nosotros…
– No creo que vaya a defenderse, Renji, esa es su ex novia.
– ¿Ah sí? Mira qué curioso ja, ja, pero a quién le importa, si es su ex novia significa que ya no están juntos. Él sabrá lidiar con ella, no te preocupes. – la arrastró hasta la cafetería del hospital como si se tratara de un perro arisco, sin embargo, una vez allí, ambos pidieron un café con media lunas.
Rukia suspiró y se quedó viendo hacia la nada. Revolvía su taza de café sin ganas mientras era observada por Renji.
– Es la quinta vez que suspiras como muerta ¿lo sabías? – le dijo el pelirrojo mirándola indiferente.
– Mientes, los muertos no suspiran. – respondió ella sin inmutarse.
– Sabes a lo que me refiero. En fin, ¿quieres contarme qué es lo que te ocurre? ¿Acaso estás así por Ichigo y esa chica de recién? – Rukia dejó de revolver su taza y luego de pensárselo un poco decidió que no tenía sentido seguir ocultándolo, además sabía que Renji era una persona de confianza.
– ¿Sabes qué? Sí, tienes razón. Estoy preocupada por Ichigo y lo que esa tal Senna Harugasaki tenga que decirle. ¿Quién sabe? Tal vez no sea bueno para él, he visto que tenía una mirada triste e insegura cuando hablaron por teléfono.
– ¿Ah sí? – preguntó alargando la pregunta intencionalmente. – ¿Entonces ella lo llamó antes de verlo? – curioseó con burla mientras reposaba su mentón en una mano y la miraba con una sonrisa.
– ¡Así es! ¿Puedes creerlo? Si quería tomarlo por sorpresa ¿para qué llamar? Fue un momento de telenovela. – dijo Rukia ofuscada al recordar. Renji, por otro lado, se mordía el labio inferior aguantándose la risa, pues verla era como ver una comedia romántica, en realidad verlos a ambos era digno de una comedia. Asentía a cada reclamo y queja que la pelinegra hacía y cuando ésta volvía su vista hacia él trataba de parecer serio e interesado… hasta que ella lo descubrió. – ¿De qué te ríes? – preguntó molestándose. – Me preguntaste y ahora te estoy contando. Además ¿te has dado cuenta de que Ichigo aún no ha vuelto? Ese idiota… ¡¿Acaso es más importante ir por una ex novia que por una compañera, uno de los tuyos?! – finalizó completamente indignada.
– Rukia, ya cálmate ¿quieres?
– ¿Alguna vez has visto esas películas americanas en la que un chico le dice a una chica "cálmate" y ella le responde "no le digas a una chica alterada que se calme"? Bueno, pues no le digas a una chica alterada que se calme, o en mi caso te morderé el brazo. – lo dijo con una fiereza tan abrumadora que Renji sintió en sus ojos un filo asesino, así que prefirió no objetar nada.
– Entonces… Ya me has contado con todo detalle cómo es esa… Senna, pero ahora dime ¿qué crees de Ichigo?
– Que es un idiota.
– Déjame terminar. – le reprochó. Rukia rodó los ojos y lo miró esperando a que volviera a hablar. – ¿Qué crees de Ichigo? ¿Qué crees que hará en una situación así? – Rukia se lo pensó, no lo sabía con exactitud y en realidad tenía miedo de saberlo.
– ¿Y si haberlos dejado solos fue un error mío? – se preguntó sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta. – Ichigo me apretó la mano en cuanto ella apareció, pude notar que estaba nervioso y no quería que me fuera. Sin embargo yo… creo que fui muy egoísta al creer que él me pediría frente a ella que lo hiciera, que me quedara. Sentí que esa chica se imponía sobre mí aun cuando en realidad no me había hecho nada, sentí que no debería estar ahí, que ambos necesitaban estar solos pero a la vez sabía que Ichigo no lo quería, me lo había dicho en ese apretón de manos, sin embargo yo… quise escucharlo de su boca aun cuando él estaba presionado por su presencia. Fui… muy egoísta y ahora tengo el descaro de preocuparme por él. Demonios… soy patética.
Renji observó cada movimiento y escuchó con atención cada palabra que ella decía. Tenía sentimientos encontrados, pues estaba feliz de saber que Rukia confiaba lo suficientemente en él como para contarle hasta sus pensamientos más privados pero a la vez se sentía preocupado al verla tan concentrada en una pequeña cosa tan estúpida, porque, vamos, todo el mundo sabía que a Ichigo le gustaba Rukia y a Rukia le gustaba Ichigo, ¿es que esos dos eran tan huecos como para no poder saberlo sin que alguno más se los dijera?
– Rukia… – la aludida levantó la cabeza y él notó las lágrimas que todavía no caían. Quiso decirle esa verdad tan obvia para que no estuviera tan alarmada sin razón pero en cuanto quiso soltar palabra recordó eso que había hablado la noche anterior todo el grupo con Rangiku.
Ooo
– Creo que todos ya se han dado cuenta ¿verdad? – saltó emocionada Rangiku captando la atención de todos los presentes. – ¡Ay, vamos! Hablo de Ichigo y Rukia ¿qué no se han dado cuenta de la atracción que hay entre ellos dos? – preguntó a la par que formaba un corazón con sus manos.
– Bueno, es algo tan obvio que ni siquiera necesita ser hablado ¿no lo crees? – le dijo Yumichika restándole importancia.
– Tsk, son tan obvios que me dan asco. – respondió Madarame recordando.
– A decir verdad, yo también lo creí en un principio pero Rukia sería incapaz de fijarse en un tipo que se la pasa insultándola la mayor parte del tiempo y que además siempre busca motivos para molestarla. – opinó Toshiro ganándose las miradas de todos ahí. – ¿Qué? Tengo razón, conozco a Rukia. – se defendió al notar que esas miradas guardaban un "no es cierto, idiota, date cuenta".
– Verá, jefe Hitsugaya, es que todo encaja perfectamente, por ejemplo… – adoptó una pose pensativa durante unos segundos. – ¡Ah! Cuando Rukia explica algo tiende a hacerlo con pequeños dibujos en un cuaderno.
– Sí, son conejos, a los que llama Chapy's.
– Sí, e Ichigo cada vez que los ve la alaga haciéndola sonrojar.
– En realidad, Ichigo la insulta diciendo que por el bien de la vista de todos sus compañeros debería dejar de hacer inventos tan raros como lo son esos garabatos sin forma. Rukia se pone roja pero de la ira y al final siempre acaba con una discusión a los golpes. – le contestó Toshiro con voz monótona.
– ¡Ohh, qué poco imaginativo que es, Jefe! Es que usted no lo entiende, ese es un código entre ellos, es su manera de hablar como una pareja normal lo haría. – contraatacó Rangiku dejando confundido al chico.
– Sea como sea, ambos son tan idiotas que no lo notaran hasta navidad del año tres mil. – comentó Renji haciéndolos reír. – Siendo sincero, creo que he sido el que más ha compartido con ella en estos dos meses desde que están aquí, así que yo también pensé en algún momento que era imposible que ellos se gustaran mutuamente si se llevaban como perro y gato, literalmente. Pero, Jefe Hitsugaya, creo que usted también se ha dado cuenta de la mirada que ella le dirige a él, Ichigo puede ser el más idiota dentro del clan pero es también el más inocente, y por eso es obvio darse cuenta, a su vez, de que él viene a la residencia sólo para estar con ella.
– ¿De qué hablas? Eso no es cierto, Ichigo tiene mucho que hacer en el clan por eso…
– Por eso cada vez que va siempre se encarga de ir a donde esté Rukia primero. – Toshiro lo miró sorprendido. – Vamos, Jefe ¿realmente no lo había notado? A ambos les gusta estar juntos a pesar de que renieguen de ello, Ichigo busca constantemente molestarla para comenzar una pelea y ella siempre se preocupa por él cuando algo ocurre. Tiene sentido.
Rangiku aplaudió mientras se secaba una lágrima, se paró y pidió que todos aplaudieran con ella. Alegó que había sido una magnifica justificación y que ella no podría haberlo dicho mejor. Todos coincidieron en lo anteriormente dicho por el pelirrojo, incluso Toshiro resignado a sus palabras. Tal vez el único ajeno a todo eso era Kaien, que los miraba sin verlos, pues se encontraba ensimismado, si eso era cierto no podía dejarlo seguir, no quería, pues al final… a él le había terminado gustando Rukia también.
– Bien, pero no diremos nada a ninguno de los dos. – Se escuchó un coro en la mesa exclamando un fuerte y claro "¡¿Qué?!" – ¿Lo dije tan bajo? – se preguntó a sí misma. – ¡DIJE QUE NO DIREMOS NADA A NINGUNO DE LOS DOS! ¿Mejor? – preguntó notando cómo todos masajeaban sus oídos y se le quejaban de gritona. – ¡Ahh ¿Quién los entiende?! En fin, sólo dejemos que las cosas pasen naturalmente, ellos deben darse cuenta solos, así el vínculo que formen será aún más fuerte.
– ¿Qué tiene que ver que se lo digamos o no con que su vínculo sea más o menos fuerte? – preguntó con burla Ikkaku.
– Todo, mi querido Watson. – le respondió guiñándole un ojo y haciendo que éste se detuviera a pensar por qué demonios lo había llamado Watson. – Si ellos se dan cuenta solos de la situación entonces cuando llegue el momento de declararse estarán completamente seguros de sus sentimientos, ya que nadie los ha impulsado a pensar eso sino que lo hicieron por sí mismos. – finalizó su explicación con una amplia sonrisa. Los demás la miraron incrédulos de que a ella sola se le hubiera ocurrido semejante plan, si tan sólo utilizara ese cerebro más a menudo.
Hisagi se paró y comenzó a aplaudir secándose una lágrima de manera teatral, justo como momentos antes lo había hecho ella. Al instante, todos comenzaron a aplaudir alabando a Rangiku y el gran ingenio que podía llegar a tener a veces.
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Por eso mismo se abstuvo de decir nada, no quería recibir un golpe de parte de la rubia, recordando con escalofríos la amenaza que había soltado segundos después de ese feliz final.
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– ¡Ah, por cierto! – exclamó recordando algo importante a su parecer. – Si alguien llegara a soltar una sola palabra acerca de lo que acordamos no decir nada… lo mataré lenta y dolorosamente. – Todos observaron el rostro de Rangiku, que había pasado de la felicidad e inocencia extrema a uno lleno de oscuridad y aura negra. – Bien, eso es todo. ¿Comenzamos ya a comer? – finalizó con la misma sonrisa inocente de segundos antes.
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– Ahh… ¿quieres… quieres pedir que te calienten el café o te traigan otro? Ja, ja, es que… tal vez no te guste tomarlo frío o puede caerte mal. – Renji reía nerviosamente mientras desvíaba la mirada de la pelinegra.
– ¿Eh? Renji, creo que es mi turno de preguntarte ¿estás bien? – le preguntó con una ceja levantada y asustada por su repentina reacción.
– ¡Por supuesto que sí! Ja, ja, ja, ja, ¿Por qué no habría de estarlo? Mira, dame tu taza y lo llevaré… – en el momento que agarró la taza ésta resbaló y cayó al suelo ensuciándolo todo. El gerente del lugar llegó a presenciar la escena mirando de forma desaprobatoria al pelirrojo y Rukia no pudo más comenzar a reír al ver que la cara de su amigo iba tomando lentamente el color de su cabello. Al menos ahora se encontraba mejor.
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En un edificio lujoso tanto por dentro como por fuera, Aizen caminaba de manera tranquila y despreocupada hacia una de las oficinas del quinto piso. Al llegar, ni siquiera pensó en tocar la puerta, sólo la abrió encontrándose a un hombre sentado detrás de su escritorio y leyendo un libro de manera despreocupada.
– Veo que has terminado tu trabajo de forma muy rápida. – comentó Aizen para llamar su atención.
El hombre levantó su vista para encontrársela con la de él. Era joven, cabello negro y despeinado, ojos marrones y de tez no tan pálida. Le sonrió a su jefe y cerró el libro levantándose de su asiento de manera pastosa. Era alto y delgado, vestía una camisa blanca junto a unos pantalones negros de vestir que estaban sujetos por tirantes. Se acercó a Aizen y le extendió la mano, éste lo miró de manera frívola y sin corresponder al saludo se sentó en donde momentos antes estaba él. Tomó el libro y lo hojeó sin ganas, lo dejó de nuevo en su lugar y giró el asiento hacia el ventanal.
– Cuéntame qué has conseguido, Tsukishima.
– Todo lo que ha pedido, Señor. – respondió en el mismo tono que éste le hablaba.
– ¿A qué te refieres con "todo", Tukishima? Sé más preciso, por favor. – el pelinegro suspiró cansado, a ese tipo sí que le gustaba molestarlo al ver que él no reaccionaba de la misma manera atolondrada que los demás.
– He hecho la investigación que pidió acerca del escondite de las Sagradas Escrituras. He podido también establecer un acuerdo con el hombre encargado de vigilar que nadie más se acerque a ellas y para el próximo mes tendrá un límite de una semana para ir al lugar pero sólo por la noche, el cobarde no quiere problemas.
– Pobre hombre, – dijo Aizen extrañando a Tsukishima. – entiéndelo, ¿Acaso estaría bien perder su trabajo a cambio de cientos de miles de dólares? – preguntó con ironía.
– En fin, – siguió él ignorando el comentario de su jefe. – Debemos tener todos los preparativos listos para entonces. ¿Cree usted que…?
– ¿Es que dudas de mí, pequeño? – le preguntó con altivez en su voz.
– No, Señor. Lo siento. – dijo con su típica voz monótona y tranquila.
– Estimo que dentro de las dos próximas semanas todo acabará y con ello tendremos incluso dos semanas más antes de poder ir hasta el escondite. Todo está más que calculado, tranquilízate.
– No me alteré en lo absoluto, Señor. – le dijo lo más tranquilo posible y restándole importancia. Aizen borró su sonrisa y sintió ganas hacerlo sufrir un poco, sin embargo, Shukuro Tsukishima era una persona que compartía con él una misma tranquilidad e indiferencia hacia lo que poco le importaba, no había alguna manera que él conociera hasta entonces de perturbar a ese hombre.
– Tsukishima ¿Por qué trabajas para mí? – el aludido lo vio sin comprender la pregunta, ¿qué clase de experimento realizaría ahora para intentar perturbar su calma?
– No lo sé, sólo lo hago y ya. ¿Hay algún problema con eso, Señor Aizen? – le dijo ladeando la cabeza y cruzándose de brazos.
– No, es simple curiosidad. – luego de unos segundos, Tsukishima le respondió para complacerlo.
– Supongo que por conveniencia. Sé que soy de ayuda en su juego para conquistar el mundo, y por mi parte usted me es de ayuda para lograr obtener toda clase de cosas que necesito para mi museo de antigüedades. – le contestó con suma naturalidad. Aizen sonrió, ese mocoso sí que sabía utilizar a la gente para su total conveniencia, eso le agradaba.
– Entonces sólo estás aquí para conseguir material para tu museo por contrabando.
– ¿Acaso está mal considerando que mi jefe inspira a esa clase de comportamiento? – preguntó indiferente.
– Has lo que quieras, mientras no me estorbes no habrá necesidad de acabar contigo. – le respondió él con la misma naturalidad que profesaran ambos. Se levantó del asiento y caminó hacia la salida. – Es esa actitud indiferente y despreocupada por los demás lo que me agrada de ti, niño. Estoy seguro de que eres una buena pieza en mi juego. – fueron sus últimas palabras antes de salir de la oficina y dejar nuevamente solo a otro de sus subordinados.
Al llegar al auto que lo esperaba en la entrada del edificio, uno de sus subordinados de mayor confianza le sirvió de portero y luego se sentó a su lado. El auto comenzó a andar y entonces el hombre le preguntó.
– ¿Todo en orden?
– No, manténganlo vigilado por los próximos días y si notan algún movimiento extraño, por tonto que parezca, lo matan.
– Parece que otro peón de ajedrez se revela contra su rey. – le dijo de forma sarcástica, a lo que Aizen sonrió confiado.
– Sin embargo, este rey lo sabe todo, no hay manera de que un simple mocoso pase por encima de mí.
– ¿Y qué ocurrió para que tomaras tan extremas medidas?
– ¿Extremas? ¿Tú crees que sean extremas? – preguntó fingiendo inocencia. – Entonces no imagino cómo llamaras a la tortura que le he hecho pasar al último tipo que atentó con descubrirme frente a las autoridades.
– Tiene razón, Señor Aizen. Me disculpo por el atrevimiento. – le respondió con una sonrisa burlista. – Mandaré a Kira y a Giriko por la mañana.
– Ellos serán…
– Sus nuevos guardaespaldas. – completó la frase para asombro de Aizen. – Lo sé, Señor Aizen, no tiene de qué preocuparse.
– Por eso eres mi mano derecha ¿lo sabías?
– Es un alago para mí escucharlo decir eso. Pero creo que Kaname no debería enterarse o se pondría celoso. – Aizen sonrió. Su actitud frívola y enigmática era lo que más agradaba, eso y que era el único que lograba comprender sus cínicos pensamientos.
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Luego de perder una media hora más en la cafetería hablando de lo ocurrido con Rangiku, Yumichika e Ikkaku la noche anterior y de lo sucedido con Floro durante la cena, Rukia y Renji se encaminaron hacia donde Kaien le había señalado que era la habitación de Hinamori a través de una llamada. En el camino, a Renji se le ocurrió bromear un poco con Rukia sabiendo de antemano cuánto ésta odiaba y temía a las arañas.
– ¡RUKIA, TEN CUIDADO CON ESA ENORME ARAÑA QUE SE DIRIGE A TI! – gritó desaforadamente causando tremendo pánico en la pelinegra. Rukia gritó de espanto y se subió en brazos de Renji que la sujetó por acto reflejo. Cuando él comenzó a reír a carcajadas aun teniéndola en brazos, ésta comenzó a pegarle puñetazos a su pecho que en realidad sólo eran pequeños golpecitos para el pelirrojo. Tanto reía que comenzó a lagrimear y de esta manera contagió a Rukia que terminó riendo junto a él dando el aspecto de una escena romántica a ojos de todos los que pasaban por ahí.
Ichigo había recibido también la llamada de Kaien diciéndole que subiera rápido hasta la habitación de Hinamori, así entrarían todos juntos a escondidas para saludar a Momo y luego podrían volverse al hotel.
Al pasar por uno de los pasillos que lo conducían al que debía ir, escuchó un sonoro grito de horror que, bien sabía, era de Rukia. Corrió para ver que le ocurría, grande fue su sorpresa al doblar en la esquina y notar que Rukia estaba en brazos de Renji y ambos reían amenamente. Resopló y se acercó a paso firme impulsado por la ira que sentía en su interior. Antes de que los otros dos notaran su presencia, Rukia le pidió a Renji que la bajara antes de que la gente se hiciera ideas equivocadas, cuando él lo hizo ella le pegó muy fuerte donde no debería pegarle a un hombre y éste la miró confundido desde el suelo.
– Como que vuelvas hacer una broma de esas te dejaré estéril de una sola patada. – le dijo frívolamente atemorizando a todos los presentes.
– Creo… que-ya… lo-hiciste.
Rukia se dio la vuelta para seguir su camino cuando se percató de que Ichigo la veía un tanto sorprendido… y asustado.
– Ichigo. – susurró sin saber qué preguntarle de todo lo que quería.
– ¿Arañas?
– Sí, y de la peor manera. – respondió volteándose a ver a Renji que intentaba estabilizarse con ayuda de unas enfermeras.
– Ahh… recuérdame nunca hacerte una broma de esas. – pidió el chico sintiendo escalofríos al imaginarse en esa situación.
– ¿Vas a la habitación de Hinamori? Te acompaño. Luego él se encargará de llegar, sabe cómo. – se adelantó a aclarar lo último al ver que él preguntaría por Renji.
De camino a dicha habitación, Rukia iba en silencio mordiéndose los labios, algo que no pasaba desapercibido para el chico, sin embargo ninguno de los dos se animaba a decir nada, era incómodo hablar de Senna para ambos.
– ¿No vas a preguntarme? – le preguntó fingiendo calma pero sumamente curioso.
– Sí te pregunto ¿me responderás? Es tu problema y no tengo derecho a saber. Por lo que veo te incomoda hablar de eso conmigo y te pone nervioso el sólo decir su nombre. – Rukia sonó calmada y comprensiva. – Tranquilo, esperaré a que tú quieras contármelo, cuando creas que ya estás listo para decírmelo. Puedes confiar en mí y lo sabes. Hasta que quieras hacerlo, esperaré. – finalizó con una sonrisa cordial en su rostro, Ichigo la vio y sonrió en agradecimiento. Al final tenía razón, Rukia era una persona muy terca y peleadora… pero también era muy comprensiva y buena.
Llegaron a la habitación de Hinamori y ya todos estaban esperando para entrar. Rukia observó extrañada cómo Rangiku miraba hacia todos lados y Kaien explicaba algo a los demás.
– ¿Kaien, qué ocurre? – preguntó Rukia confundida. El aludido sonrió al verla pero su sonrisa se borró de inmediato en cuanto vio a su lado a Ichigo.
– Hola. – saludó a ambos fingiendo estar todo bien. – Han llegado justo a tiempo, íbamos a entrar aun si ustedes no estaban presentes. ¡Renji! – exclamó al verlo acercarse desde donde habían llegado los otros dos. – ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué vienes tan lento? ¡Apúrate antes de que nos descubran! – le dijo acercándose a él y tomándolo por los hombros para apurarlo, algo que supuso un infinito dolor para el pobre que aún no se recuperaba del golpe anterior. – Bien, lo repetiré para ustedes que acaban de llegar, cuando Rangiku dé la señal, nos escabulliremos todos juntos al interior de la habitación ¿entendido? No hagan ruido si no quieren ser descubiertos.
– ¿Qué? ¿Estás loco? ¿Acaso quieres que desobedezcamos la orden del doctor? ¿Qué les ha dicho él para que intenten esto? – preguntó Rukia suponiendo el papel de chica responsable y sujeta a las reglas. Los demás la miraron como si se tratara de una rara.
– Sí, claro. – le respondió Kaien restándole importancia. – Ichigo, tú te encargarás de taparle la boca e Ikkaku te ayudará a llevarla hasta adentro. – los dos hombres asintieron seriamente y Rukia abrió los ojos asustada.
En el momento que Rangiku dio la señal, Kaien abrió la puerta y comenzaron a entrar. Ichigo tomó a Rukia por los hombros hombros y le tapó la boca, la alzó por la cintura y Madarame tomó sus pies. Rukia intentó gritar pero no podía, al final Ikkaku se dobló del dolor a causa de una fuerte patada que pelinegra le dio, e Ichigo sufrió una severa mordedura de su parte, sin embargo entraron con éxito a la habitación.
Toshiro se encontraba hablando con Momo cuando sintió la puerta abrirse despacio. Creyó que se trataba del doctor que venía a decirle que la hora de visita se había acabado; quedó sin palabras al ver que una masa de gente y dos idiotas llevando como rehén a Rukia entraban de improvisto a la habitación y, tal parecía ser, además sin autorización. Quiso mandarlos a todos a volar pero Hinamori sonrió feliz al verlos ahí.
– ¡Chicos! – exclamó en un susurro forzado y sin voz pero con felicidad. – ¿Qué hacen aquí? – Toshiro tuvo que hacer de vocero para que los demás entendieran lo que ella quería decir.
– Pues visitarte seguro que no. – respondió Yumichika sarcásticamente.
– Creí que mi jefa de misiones era mucho más inteligente que eso. Qué decepción. – dijo Madarame fingiendo preocupación.
Hinamori hizo uso de sus pocas fuerzas y les arrojó a esos idiotas las zapatillas que le había pedido a Toshiro que le alcanzara. Al instante, ambos chicos quedaron inconscientes en el suelo pero fueron olímpicamente ignorados por los demás.
– ¡Momo! – exclamaron con alegría Rukia y Rangiku al ver bien a su amiga.
– Siento haberlas preocupado. – se disculpó ella al sentir como ambas lloraban abrazándola.
Pasaron una hora en la habitación, hablando acerca de lo que le había pasado y porqué. Momo omitió la parte de Yukio, algo que Rangiku tuvo muy en cuenta, y como ninguno de los presentes terminaba de entender el porqué de la situación, Toshiro se auto-inculpó alegando que había sido su culpa por haberle dicho algo terrible e hiriente. Rangiku, aun sospechando que nada de lo dicho por Toshiro era cierto, fingió creerle y en consecuencia le dio un buen golpe por haber sido tan cruel con su amiga, aunque luego de hacerlo tomó tanta distancia de él que casi ni se encontraba a su vista. En cuanto tocó el turno a Ichigo y Rukia de contar lo sucedido con Ósteh, llegó el doctor y enfurecido echó a todo el mundo de la habitación alegando que la paciente debía descansar.
Una vez todos en el hotel, cada uno se fue a su respectiva habitación. Había sido un día largo y pesado… y para empeorar, dentro de poco se sabría cuál era la nueva misión, algo que Ichigo debería pensar muy bien para actuar.
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Okey, ¿qué les pareció?
¿Saben? Quería hacer promoción de mi nueva historia que creo que definitivamente se llamara "Hermanos contra hermanos", probablemente la empiece a subir el miércoles o jueves. No supone dificultad para la continuación de ERM (siglas del título de este fic, así lo titulo en el word cuando escribo los capítulos :3 jaja) porque el resumen de cada capítulo y la historia en general ya están realizados, sólo tengo que armar adecuadamente los capítulos que para variar son, a lo máximo, seis o siete, dependiendo si pondré epílogo o no (ya que eso no lo tengo escrito). Lo sé, es una historia corta, pero creo que escribir sólo ésta a veces me aburre, porque me devano los cesos pensando diferentes escenarios y una continuación adecuada.
Espero que les haya gustado el capítulo y que, si quieren, se pasen por esta nueva historia que subiré probablemente a partir del mércoles o jueves...
NekoMimiR: Siento haberte hecho esperar! Muchas gracias por el ánimo, me esforzaré mucho más para la próxima O.- jaja. En cuanto a las parejas, tienes razón, no dejaré que ninguno se salve de los puños boxeadores de cupido, incluso hasta Madarame podría llegar a enamorarse, quién sabe muajajaja -w-
HinaHitsugaya: Gracias! muchas gracias por el apoyo y yo te deseo la mejor de las suertes en tu carrera ¿Quién sabe? tal vez algún día lleguemos a ser compañeras de trabajo °O° jajaja. Jajaja te confieso que tuve problemas para decidirme entre un ByaSoi o ByaYoru, porque de ello dependía la relación de Kisuke jajaja pero con lo último que ha dicho Soi de él en el manga fue suficiente para quedar decidida jajaja. Por cierto, ¿has notado que este capítulo es especialemente para fans del HitsuHina como tú? Te juro que pensaba en ti cuando escribi una escena en particular jaja espero que te haya gustado!
Muchas gracias a todos por leer. Nos leemos pronto! Bye! O.-/
