Ya habían pasado cinco días desde lo ocurrido con Hinamori y por fin le habían dado de alta en el hospital, había recuperado su voz pero aún le costaba un poco hablar bien, pues su voz era ronca y algo baja. Durante ese tiempo, Rukia e Ichigo se habían encontrado con Floro dos veces más para poder preguntarle todo lo que la primera vez no habían podido debido al impacto de la noticia, gracias a todo lo que él les había dicho lograron atar cabos y comprender que el secuestro de Rukia había estado planeado desde hacía mucho tiempo atrás, incluso antes de haber tenido problemas con Byakuya creyendo de esa manera que esa situación había sido parte de un engaño para poder tener una excusa, en otras palabras, todo había sido parte de un plan bien desarrollado desde hacía años atrás. Lo más curioso para los chicos, quizás, había sido enterarse de que ellos ya se habían conocido desde antes, ya que Isshin Kurosaki se encargó de hacer varias visitas con su hijo a la familia Kuchiki para que ambos jugaran y se conocieran; si él ya sabía que en un futuro ellos deberían tener una relación bastante estrecha ¿Por qué no simplemente contárselos? O al menos insinuarle algo a su hijo para que lo tuviera en cuenta, además existía el hecho de que Byakuya jamás supo nada acerca de toda esa historia, ¿Por qué Isshin no le habría contado acerca del peligro que su hija estaba cargando silenciosamente? Todo era realmente muy confuso.
– Iré un rato a caminar, volveré más tarde. – avisó Rukia a Momo y Rangiku antes de salir por la puerta de la habitación.
– ¡Recuerda que esta noche festejaremos el regreso de Momo!Ah, y también será una despedida antes de volver al clan! – gritó la rubia antes de verla desaparecer por el umbral de la puerta.
– ¿Qué le ocurre a Rukia? Estos días que han pasado tanto ella como Ichigo han estado actuando raro. – dijo Momo sin despegar la vista de la puerta.
– Bueno… no creo que haya pasado nada entre ellos dos pero… he sabido por Hisagi que se han encontrado otras veces con el Señor Ósteh. Ninguno comenta nada acerca de esas reuniones pero siempre vuelven con ese mismo semblante sombrío y decaído. – le contestó Rangiku algo preocupada.
Del otro lado de la puerta, Rukia había escuchado los comentarios de ambas chicas, miraba hacia abajo con ojos decaídos. Suspiró, recordó que esa era su última noche en Venecia… pero no por eso significaba que volvería al clan, estaría loca si de verdad creyera que era conveniente volver a las cercanías del hombre que quería matarla y utilizar su sangre. De todos modos, no era la única que pensaba en ello, Ichigo le dijo que ninguno de los dos volvería al clan, se encargarían, junto con Floro y su clan, de salvar a Inoue y luego desaparecerían, pues ninguno quería acercarse al loco de Aizen Sosuke, luego ya verían cómo descubrirlo ante las autoridades pero lo primordial era alejar a Rukia de su vista. Comenzó a caminar rumbo al ascensor y luego hacia algún lugar lejos del hotel.
Caminó a la deriva por, tal vez, dos horas sin siquiera prestar atención al camino que iba dejando por detrás. Cuando quiso dar la vuelta y volver sobre sus pasos, pues era muy tarde ya y Rangiku la mataría, se encontró perdida en una especie de bosque a orillas del lago veneciano.
– ¿Dónde demonios estoy? – susurró para sí misma sin importarle mucho en realidad. Siguió caminando hasta encontrar una banca algo desgastada bien a orillas del lago, sin pensárselo se sentó en ella y alzó la vista hacia las estrellas que brillaban con todo esplendor en el cielo, ajenas a todo tipo de problema que hubiera abajo en la tierra. – Descendiente… de la realeza… – soltó hacia la nada. – Qué patética vida para creerse algo como eso. – se lamentó de su situación mientras se recostaba en la banca. – Mamá… ¿qué es esto que me has heredado? ¿Por qué debo ser yo quien sufra una realidad como esta? – comenzó a llorar por lo bajo y acarició su cabello. – Ni siquiera era real la imagen que tenía de ti desde los dos años, ¡¿Cómo puedo confiar en ti después de todo?! – gritó sin aguantárselo más, tomó una piedra y la arrojó lo más fuerte y lejos que pudo del lago.
Debido al brusco movimiento la banca hizo un ruido estrepitoso y terminó por quebrarse por la mitad, justo donde Rukia estaba sentada. La aludida comenzó a llorar peor debido a la impotencia y la ofuscación que sentía, era el colmo, desde que había llegado a ese estúpido clan todo había ido de mal en peor. Su padre, Aizen, ahora una historia fantástica que no creería si ese hombre no le hubiera dado pruebas, y para colmo la estúpida de Senna Harugasaki.
– ¿Y por qué demonios la cuento a ella como una de mis desgracias? ¡Es absurdo! – volvió a gritar encolerizada. Pero lo cierto es que sí la odiaba, lo único bueno que estaba por fin sucediendo ahora se esfumaba, la relación que se iba enderezando de a poco con ese idiota ahora se había quebrado peor que antes. – ¡¿Y eso qué me importa?! ¿Por qué… por qué me siento tan confundida y desorientada? Nada tiene sentido desde que sé la verdad. – lloraba aun sentada sobre los escombros que antes eran parte de la banca. Recordó que la noche antes de volver a ver a Floro había visto por sí misma el álbum de fotos que él le dio. Su madre era hermosa, idéntica a ella… como estaba ahora. Su cabello era tan o más negro que el suyo, corto y hasta con el mismo mechón de pelo que surcaba en medio de su rostro, tenía una sonrisa noble y elegante aunque no escasa de felicidad. Fotos con el hombre ese, con el que parecía ser padre de Ichigo debido a su parecido físico, con Byakuya… Se veía completamente feliz en todas y cada una de las fotos, ajena a todo el problema que cargaba en las sombras.
Recordó también cuando Floro les contó a ambos acerca de la historia de Masaki, la madre de Ichigo, una historia que no era indistinta para Rukia, pues también involucraba a su padre. Ellos, Rukia e Ichigo… ellos dos compartían una hermana en común.
Ooo
–…sin embargo, Masaki me ha dicho que ella ya no vive. Eso es lo que a ella le contaron los padres adoptivos de la niña.
– ¿Era… niña? – preguntó Rukia conteniendo las lágrimas. – ¿Yo… tenía una hermana mayor?
– Tu padre lo sabía pero jamás ha querido hablar con ella, incluso para decirle que lo lamentaba… o no, no interesa mucho, el hecho es que Masaki nunca recibió respuesta de Kuchiki Byakuya.
– De todos modos, dudo que haya hecho emocionar a mi padre, ya que él es un bloque de hielo más fuerte que un iceberg. – declaró secándose una lágrima y sonriendo con indiferencia.
– Rukia… – comenzó Ichigo.
– Tampoco me sorprende que no me lo haya dicho, probablemente le habría hecho un escándalo a él y a la prensa lo que supondría un problema para sus negocios. Ya no importa.
Ooo
Las lágrimas fluían como delgados ríos por sus mejillas. Se golpeaba las piernas con dolor y enojo. Se sentía enfadada con su madre, con su padre, el estúpido rey de siglos anteriores y su amante que le habían legado esa terrible fortuna… con el clan, por tenerla cautiva ahí contra su voluntad.
– Odio esto… odio mi vida, ¡odio haber llegado a esta situación!
– ¿En serio así lo crees?
– Sí. Odio a este clan, odio a los mafiosos que hay en él, odio a Aizen Sosuke… odio a Ichigo.
– ¿Realmente lo odias?
– S-si… si no lo odiara sería una estúpida. Él es una de las principales causas por la que estoy atrapada aquí.
– ¿En serio crees que estás atrapada en contra de tu voluntad?
– ¡¿Por qué no lo estaría?! – levantó la vista para reprocharle a la persona que estuviera intentando molestarla y calló de repente.
– Dime, ¿En serio odias a Ichigo? ¿Realmente crees que estás forzada a estar aquí? Pudiste haberte escapado en cualquier momento y no te habrían atrapado a tiempo. Podrías rechazar a Ichigo con el mejor temperamento Kuchiki que tienes, o incluso de la manera más cruel como con Inoue, y no lo hiciste. Podrías no acércate a nosotros y aun así te relacionas con la mayoría del clan como si fueran tu nueva familia…
– Renji…
– Podrías fácilmente salir corriendo en este preciso momento y descubrirnos ante las autoridades… no iré detrás de ti. Aun así… ¿Por qué no lo haces? – Rukia lo quedó viendo sin decir una palabra, veía el dolor y enfado en sus ojos. – ¡¿POR QUÉ NO LO HACES?! ¡¿POR QUÉ NO SIMPLEMENTE LO HACES Y TE ALEJAS DE NUESTRAS VIDAS?! VEO LA CONFIANZA QUE NOS TIENES AL HABLAR CON NOSOTROS, EL CARIÑO QUE TODOS TIENEN POR TI AUN CUANDO CADA UNO TIENE SU TEMPERAMENTO. DEMONIOS… ¡HASTA A MADARAME LE AGRADAS, MALDICIÓN! – gritó encolerizado asustando un poco a la pelinegra. – ¿Sabes? Nos has hecho encariñar contigo. Escucharte decirlo… – suspiró. – Agradece que he sido yo y no otro, que no haya sido Ichigo. – y diciendo eso último se dio la vuelta y desapareció en la oscuridad de los árboles.
Tenía razón. Tenía razón. Tenía razón.
– Soy una tonta. – se dijo a sí misma luego de un rato. Ya no lloraba, no se movía, estaba recostada sobre los mismos escombros. Aunque las maderas la molestaran, aunque sintiera las astillas querer perforarle la espalda, no se movía, y miraba las estrellas brillar, ajenas a su problema.
.
.
Pasaron dos horas más y Rukia seguía sin moverse, pensando una y otra vez en lo que Ichigo le había dicho horas antes.
Ooo
– No debes decírselo a Toshiro.
– ¿Qué? Estás loco, ¿Por qué no?
– Créeme, él estará mejor aquí con el clan. No deben sospechar de él, mi tío en realidad no lo conoce y por supuesto no sabe que está relacionado contigo. Será más seguro dejarlo con Hinamori.
– No voy a hacerlo, Ichigo, no puedo, él es…
– Míralo de esta manera, si no logramos sobrevivir nosotros ¿no preferirías que él sí? Estará bien, y luego podremos venir a por él.
– ¿Cuándo?
– Sólo confía en mí, Rukia, volveremos a por él y por nuestros amigos.
Ooo
– Amigos… – musitó. ¿Cuándo se habían vuelto tan importantes para ella? Lo había recapacitado, estaba equivocada, pues no odiaba al clan, y a final de cuentas… muy en el fondo, prefería una y mil veces estar con ellos que con su padre. No odiaba a Ichigo, aunque tampoco estaba de ánimos para pensar qué era lo que sentía por él, dejaría al asunto la conclusión de que "simplemente no lo soportaba". Había hecho buenos compañeros, Momo, Rangiku, Renji, Kaien, y hasta Yumichika y Madarame… todos ellos eran verdaderamente buenas personas, no se merecían estar en un lugar como ese.
Comenzó a recordar todos los momentos vividos con ese peculiar grupo de mafiosos. El día que la secuestraron, la vez que peleó con Ichigo casi a muerte, sentirse sonrojar cuando conoció a Ishida Uryu, "¿Dónde se habrá metido él?" se preguntó al recordarlo, pues no lo veía desde hacía días. Escucharlo hablar a Toshiro, confundido por no entender el accionar de Momo, "Felicidades, de verdad la amas, tonto", sonrió contenta al notar cómo había cambiado su amigo desde que no estaban en la mansión Kuchiki; y a la vez, servirle de confesionario a Momo cuando ésta se enojaba con Toshiro por alguna estupidez que él hiciera, "Ambos son dignos de una comedia romántica". Recordó una vez que Renji comenzó las típicas peleas con Ichigo y al final terminaron todos los del clan peleando a los puños y patadas, "Sólo lo había llamado comida de conejos" rió por lo bajo y suspiró nostálgica. Cerró los ojos dejando caer una lágrima, al final no quería romper ese vínculo… pero tampoco quería ponerlos en peligro, los quería a todos y siempre los recordaría…
– Sin embargo, yo no pertenezco a este lugar. Ichigo tiene razón… debemos desaparecer de aquí. – fue su veredicto final. – Incluso deberé desaparecer de su vida una vez que rescatemos a Orihime.
.
ooOoo
.
Ichigo caminaba distraído por la ciudad, pensando y repensando lo hablado con Senna esa misma tarde. Ella había sido muy insistente en querer regresar con él, incluso había sonado amenazante en cierto punto.
Ooo
– No es lindo que no podamos estar juntos. Cuando mis padres se enteraron se pusieron tan tristes que me prometieron que no negociarían más nada con tu tío Aizen hasta que no volviéramos a estar juntos. – le confesó una sonrisa inocente.
Ooo
A Ichigo se le descompuso la cara cuando lo recordó, pues jamás la había escuchado de esa manera.
– Parece que Nueva York no te sienta muy bien. – le dijo al dije que colgaba de su celular. – ¡Ahh, no es justo! – se sentía tan ofuscado. Más que para hablar y juntarse con Floro, Rukia no le dirigía ni la mirada y suponía que se debía a la presencia de Senna. – ¿Estará enojada conmigo? – alzó su mano y la observó con una sonrisa al recordar que se habían tomado de la mano… antes de que Senna apareciera y lo arruinara todo. – Demonios… – suspiró y con la misma mano se pegó en la frente. – Soy un idiota.
– ¡Déjame! ¡SÚÉLTAME, IDIOTA! – Ichigo dirigió su mirada hacia la mujercita que trataba de zafarse del agarre de un hombre mucho mayor que ella, era un poco más alta y con el cabello más largo y ondulado pero podría jurar que se parecía mucho a Nozomi, se acercó con el corazón agitado y los ojos tan abiertos que dolían, pero en un forcejeo de la chica logró verle la cara… no era ella. "Te he jugado una mala pasada ¿eh?" escuchó decir a la voz de su consciencia. – ¡Oye, tú, el de cabello naranja! ¿Qué, no piensas ayudarme? – Ichigo salió de su ensimismamiento al ver que la misteriosa chica se dirigía hacia él con el ceño más fruncido que Rukia.
– ¿Yo?
– ¡¿Acaso ves a algún otro chico de cabello naranja?! ¡Ahh! – gritó al sentir que su agresor le tiraba del pelo.
– No te acerques o verás cómo corre la deliciosa sangre de su cuello. – le advirtió el hombre sin causar efecto alguno en Ichigo. De inmediato, la navaja con la que la amenazaba salió volando en el aire y la chica cayó al suelo lastimándose un poco la rodilla. Ichigo lo tomó con fuerza por el brazo y en un rápido movimiento lo arrojó al suelo colocándose sobre él.
– No te quedes ahí viendo, ¡Llama a la policía! – regañó a la chica que miraba atónita. De inmediato salió de su asombro tomando el teléfono de su cartera y marcando rápidamente a la policía.
Una vez que se llevaron a los tres, Ichigo incluido, a la comisaría para realizar todo lo correspondiente a la denuncia, la chica se presentó como Nelliel Tu Odelschwanck.
– ¿Nelliel? ¿Eres Nell, una de las cantantes y actrices más famosas de Japón? – preguntó casi atragantándose con el vaso de agua que había conseguido del pasillo donde esperaban.
– No "una de" sino LA cantante y actriz más famosa de todo Japón. Y sí, soy yo. – le dijo comenzando a hacer poses y más poses.
– ¿Qué haces? – preguntó con algo de vergüenza ajena.
– Toma la foto desde el ángulo que más te guste, sólo cerciórate de que luzcan mis uñas, mi hice la manicure esta mañana.
– ¿La qué?
– ¡Manicure!
– Ah, claro.
Nelliel era famosa desde pequeña, había comenzado en un programa para niños y a partir de ello fácilmente comenzó a escalar en el mundo del espectáculo, su carisma y compromiso con su profesión no eran para menos. Ciertamente, era una joven bastante bella y bien dotada para su edad, de diecisiete años, alta y con cabello verde lima ondulado hasta la cintura, grandes ojos pardos grisáceos y personalidad encantadora. "¿Por qué demonios asumí que sería Nozomi?" se preguntó Ichigo recordándose como un estúpido al creer eso.
– Bien, chicos, ya pueden retirarse. Este hombre quedara arrestado por intento de robo. – avisó uno de los oficiales mientras los guiaba hasta la salida.
Una vez fuera, Ichigo comenzó a caminar rumbo hacia el hotel, pues ya era tarde y Matsumoto le había dicho que esa noche habría una especie de bienvenida-despedida. Nelliel lo miró perpleja, generalmente las personas trataban de quedarse a su lado por más tiempo del que quisiera, más sobre todo si se trataba de un chico, pero ese sujeto a penas le había dirigido la palabra en todo el tiempo que estuvieron juntos y ahora se iba así sin más.
– ¡Oye! Ahh… ¿cómo demonios se llamaba? Oh, sí, ¡Ichigo! – lo llamó gritando desde su lugar aun cuando el chico no se había alejado más de cuatro o cinco pasos.
– ¡¿Por qué gritas? Estoy casi a tu lado! – le espetó con enfado.
– Oh, claro, ja, ja, lo siento. – sonrió jugueteando con un mechón de pelo. – Quería agradecerte por lo de hoy, realmente estaba en problemas.
– No es nada, sólo trata de no andar sola. Recuerda que eres alguien bastante conocida y muchos querrían sacarte algo de dinero.
– Sí, bueno… también me lo había dicho Pesche pero de todas formas quería pasear por la ciudad.
– Pues deberías hacerle caso a tu novio, ahora mismo podría estar preocupado por ti.
– ¡Qué asco! – exclamó con terror. Ichigo la vio temblar y levantó una ceja confundido. – Dios, me has dado escalofríos. Pesche no es mi novio, es mi manager, he venido con él por una entrevista que querían hacerme luego de mi exitosa película. – dijo con un tono de superioridad.
– Ah.
– ¿Cómo que "ah"? Al menos sabes de qué película estoy hablándote ¿cierto? – Ichigo se lo pensó un poco y al final negó con la cabeza. Nelliel abrió los ojos con sorpresa y se llevó una mano a la boca. – Acabas de ofenderme. – dijo sacando un pañuelo de su bolsillo y simuló llorar teatralmente.
– Ya cálmate, no es para tanto.
– ¡Sí que lo es! Todo famoso quiere agradar a sus fans.
– Yo no soy tu fan. – Eso puso peor a la chica que ahora le daba la espalda y lloraba, pero de verdad. – Está bien, lo siento. Conozco tus obras, mi nov… u-una amiga solía llevarme a ver todas y cada una de tus películas y obras teatrales, eres muy buena, pero ahora no tengo mucho tiempo de salir y bueno… no he podido saber qué hay de nuevo en los cines.
– Pues deberías hacerlo ahora. – le dijo completamente recuperada y con una sonrisa radiante. Ven, yo invito. – lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo hasta alcanzar un taxi.
– ¿Q-qué? ¿A dónde vamos?
– ¡Al cine! ¿Dónde más?
.
.
Ichigo se habría dormido en contadas ocasiones de no ser porque cada vez que cerraba los ojos el misteriosamente pesado bolso de la chica se estrellaba contra su cara. Al salir de la sala, Nelliel tuvo que prestarle su pañuelo para que limpiara el hilo de sangre que caía por su nariz… y su frente.
– Qué curioso, esta película no tenía ninguna escena pervertida, ni siquiera insinuaciones. – murmuraba Nelliel por lo bajo.
– ¡No es por eso, me has dado con tu bolso cinco veces en la cara! Sería un milagro si no me has roto la nariz, ¿Qué llevas ahí dentro, Nelliel? ¿Ladrillos?
– Tsk, dime Nell, Nelliel me llama mi padre cuando está enojado conmigo.
– De acuerdo, Nell. Pero dime, ¿Qué planeas hacer ahora? Tengo un compromiso importante y…
– ¡Vamos a cenar! Tengo hambre y no quiero volver al hotel o Pesche comenzará a hablar otra vez acerca de las entrevistas y reportajes de mañana. – Ichigo iba a protestar pero se veía en los ojos de la chica el tremendo cansancio que suponía para ella tener que asistir a todos esos eventos. Al menos por esa noche, trataría de salvarle el pellejo, además no es como si él tampoco necesitara algo con qué distraerse.
– ¿A dónde quieres ir? – le preguntó luego de dar un largo y cansado suspiro.
Llegaron a un restaurante de lujo y antes de que Ichigo pudiera retractarse Nell le dijo que ella invitaría en agradecimiento por acompañarla. Comenzaron a discutir debido al orgullo del primero, pues sentía que era una ofensa que una chica, y además desconocida, pagara en una salida por más que no se tratara de una cita; al final, quedaron en pagar a medias. Un mozo los llevó hasta su mesa y esperó paciente a que los dos jóvenes decidieran qué pedir, cuando éste se fue y Nell le dijo que la esperara porque iría al baño, Ichigo comenzó a explorar con la mirada el lugar. Era muy elegante, incluso más que Al Theatro, no era de asombrarse el costo de sus menús, y agradecía haber traído suficiente dinero o tendría que conformarse con un plato de ensaladas. Suspiró nuevamente y recordó lo que le había dicho a Rukia, ambos debían escapar y desaparecer, al menos de la vista de su tío; desde que Floro les había contado toda la verdad, o al menos lo que él sabía, estaba tan enredado que lo único que sabía con certeza era que debía alejar a Rukia lo más pronto posible de Aizen, ya no entendía porque le preocupaba tanto esa chica como para decidir irse también él con ella pero lo asumía como una especie de responsabilidad que su padre le había legado luego de su muerte.
– ¿En qué piensas, Ichigo? – preguntó Nell haciéndolo sobresaltar.
– E-en nada.
– ¿Te he asustado? Lo siento. – sonrió y lo miró seria.
– Sé que nos hemos conocido hace tal vez tres horas, y todo ha sucedido muy rápido, pero… me caes bien y realmente estoy agradecida porque me hayas salvado, por eso quiero que sepas que puedes confiar en mí. – Ichigo la miró y ésta le regaló una sonrisa.
– No es tan fácil, además es muy largo de explicar, no lo entenderías.
– Bueno, puedes intentar explicármelo, tengo tiempo y tú necesitas descargarte. Te prometo que seré una tumba, de todos modos suelo olvidarme de las cosas con facilidad.
– ¿Y aun así eres actriz? – preguntó riendo y con cierta ironía.
– Es diferente, además no necesito memorizarlas, con leerlas una vez es suficiente.
– ¡Vaya! Eso es impresionante.
– Lo sé, soy increíble… ¡Basta! – gritó de repente golpeando la mesa y sorprendiendo a todos a su alrededor. – ¡Íbamos a hablar de ti, no de mí! –le reprochó con enojo.
– Bien, bien, pero ya no hagas eso. Llamas la atención de los demás. – susurró mirando de reojo a todos los que ahora volvían a comer tranquilos. – No sé qué quieres que te diga, prometo que estoy bien.
– No, no lo estás. Te lo digo porque sé lo que se siente tener que soportar todos los problemas solo, no tener a nadie que te escuche y te dé un consejo para seguir adelante. Por favor, Ichigo, es lo único que creo poder hacer para compensarte por lo de hoy. – Nell se mostraba firme y decidida, él sabía que no dejaría de insistir hasta que no consiguiera lo que quería. Resignado, comenzó a reordenar sus ideas pensando por dónde comenzar, de todas formas presentía que sería bueno desahogarse con alguien que no volvería a ver más.
–…por eso me siento tan confundido. Toda esta situación me tiene tan aturdido que ni siquiera entiendo en qué estaba pensando cuando le sugerí a Rukia que escapemos lejos de la vista de mi tío. Además, primero debemos rescatar a Inoue y llevarla a un lugar seguro, y luego tengo pensado seguir con la búsqueda que mi madre comenzó, no puedo quedarme con la duda, sé que tengo una hermana perdida en algún lugar del mundo. – Ya habían terminado de comer y ahora ambos degustaban una gran copa de helado. En toda la velada, Nell no había abierto la boca y escuchaba con suma atención; cuando sintió que él había terminado con toda su historia suspiró y pensó antes de hablar.
– Sólo para recordar, Rukia es tu novia…
– No es mi novia.
–…Inoue tu amiga, y la hermana perdida de la que hablas es la que ese tal Floro te ha dicho que ha muerto estando con su familia adoptiva. – Ichigo asintió. – Bien, no sé qué más quieres buscar acerca de tu difunta hermana, si lo que él ha dicho es cierto, entonces su familia adoptiva no la quería, dudo mucho que tengan algún recuerdo suyo.
– Ella no está muerta.
– ¿Cómo lo sabes? A penas y te has enterado de que alguna vez vivió y creo que más que tú tu madre la habrá buscado desesperadamente, cree en ella y acepta que la niña ya no está aquí. – Era doloroso tener que escucharlo decir una vez más.
– Aun así, debe haber algo de ella y quiero conservarlo.
– ¿Rukia siente lo mismo?
– No lo sé, no se lo he dicho.
– Pues deberías, recuerda que no eres el único al que le incumbe esta situación. Por otro lado, sé que dirás que no tengo motivos para decir esto porque no conozco a tu tío ni a Inoue Orihime, pero déjame decirte que creo que todo esto es una trampa para hacerte caer en su juego, Aizen te quiere atrapar traicionándolo.
– ¿Por qué lo querría?
–No lo sé. – se encogió de hombros. – Pero llámalo intuición femenina. Por lo mucho que me has contado de él puedo ver que está planeando algo bastante grande y tú no escapas de ello, ¿Para qué sino haría raptar a alguien que es de supuesta confianza y que, por si fuera poco, es también una persona allegada a su sobrino? Si sabe quién es Rukia no creo que no sepa quién eres tú en realidad, ten cuidado porque puede quererte fuera del juego o debe estar probando tu lealtad hacia él. – terminó de decirle mientras comía un poco más de su postre.
Ichigo la miró reflexionando sus palabras, si lo pensaba detenidamente todo lo dicho por Nell encajaba perfectamente, sin embargo seguía habiendo algo incoherente y eso era creer que Inoue fuera la carnada, ¿por qué ella? No tenía sentido.
– De todas formas, también te diré otra cosa que no es tan alarmante. – Ichigo arrugó el entrecejo. – Estás enamorado, pequeño Ichi. – le dijo guiñándole un ojo y picándole una mejilla. Ichigo abrió los ojos sin palabra que dirigirle, ¿de qué demonios estaba hablando ahora? – Lo digo en serio, estás enamorado de Rukia Shirayuki Kuchiki. – enfatizó sus últimas palabras dibujando una cartel en el aire.
– ¿Q-qué?
– ¡Ay, vamos! ¿Me vas a decir que en serio no te habías percatado de ello? Mírate, te preocupas más por ella que por ti y me dices que te vuelve loco.
– Sí pero no en ESE sentido.
– ¡Es igual! Que una persona te vuelva loca es signo de que te gusta.
– Bueno, pues en este momento tú me estás volviendo loco, ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué me gustas tú también?
– No sería una sorpresa, todos terminan enamorándose de mí. – le dijo con la mayor naturalidad. – De todas formas, yo no te vuelvo loco de la misma manera que ella. ¿Qué piensas al creer que te vuelvo loco?
– ¿Qué?
– Sí, dime ¿Qué es en lo primero que piensas al creer que yo te vuelvo loco?
– Ahh, bueno… que debo ignorarte y hablar de otro tema o salir de aquí y dejarte hablando sola.
– Wow, g-gracias por tu sinceridad. – musitó luego de unos segundos. Eso había sido un golpe bajo para su orgullo. – Ahora bien, ¿Qué piensas al creer que Rukia te vuelve loco?
– ¡Pues la mataría! –contestó sin pensárselo dos veces. – Siento que debo estrangularla por ser tan hueca e infantil. Debo explicarle las cosas tal y como son aunque no tenga necesidad de ello, o en cambio se hará a la idea equivocada o creerá que tiene razón haciéndose la superada.
– ¿Y eso te molesta?
– ¡Por supuesto que sí! Tendrías que ver lo altanera que es cuando tiene la razón o me gana en alguna discusión.
– Pues simplemente ignórala como harías conmigo.
– ¡No puedo!
– ¿Por qué no? – le preguntó recargando su rostro en ambas manos y mostrando una sonrisa triunfal, estaba cayendo justo donde ella quería.
– Porque… porque… – lo pensó y lo repensó varias veces ¿Por qué no podía simplemente ignorarla como haría con Keigo o Renji? Sí es cierto que cada tanto caía en sus provocaciones pero sólo cuando él se proponía a pelear con el pelirrojo, con Rukia era una constante batalla de insultos y golpes que a veces comenzaban sin razón, y extrañamente eso le gustaba. – Es como si me gustara discutir con ella.
– ¡Y hasta que por fin lo dices! – exclamó con las manos hacia el techo como agradeciéndole a Dios. – Eso es cierto, te gusta pelear con Rukia porque de esa manera te sientes más cercano a ella. Sabes que si no fuera por eso al final no tendrían mucho más de qué hablar, y tú quieres estar a su lado.
– ¿Qué? – preguntó confundido.
– Admítelo, tengo razón.
– Tsk, cállate, no tienes idea de lo que hablas. Sólo peleamos porque ella es una cabeza hueca, sólo eso.
– Ajá, claro. Y dime… ¿Qué ocurre con ella ahora?
– No lo sé, esa maldita está tan distraída que no me presta atención estos últimos días. Ni siquiera tratando de molestarla puedo hacer que me hable.
– ¿Y por qué debes molestarla, precisamente? – Ichigo volvió su vista hacia ella y entendió su intención con la anterior pregunta. Demonios… había caído en la trampa, otra vez.
– ¡Maldición, no lo sé! No lo sé ¿bien? Pero Rukia no me gusta y mucho menos estoy enamorado de ella ¿de acuerdo? Ahora, ya creo que deberíamos irnos, es muy tarde y ambos debemos volver a nuestros quehaceres.
Pagaron la cuenta y salieron del restaurante. Una vez fuera ambos suspiraron al mismo tiempo.
– Bueno, supongo que esto es el adiós. – comenzó a decir Ichigo.
– Tal vez o tal vez no, ¿Quién sabe? Por algo nos hemos conocido esta noche. – le dijo sonriéndole.
– Sólo fue casualidad. – volteó a verla cuando escuchó que ésta reía en voz alta.
– No creo en las casualidades, Ichigo, sino en las causalidades. ¿Sabes? Esta vez he escuchado tu historia, pero tú no la mía, así que pásame tu número y yo te pasaré el mío, podríamos volver a hablar en otra ocasión. Además, habiendo escuchado tu situación creo que necesitaras a alguien que esté ahí para escucharte.
– ¿Esa es una manera de confesarte? – Nell lo miró y estalló en carcajadas.
– ¡Dios, no! ¿Estás loco? Desde la primera vez que te vi supe que no eras mi tipo. – le dijo cuando paró de reír. Ichigo borró su sonrisa sintiendo eso como una puñalada a su orgullo masculino. – Pero me agradas y creo que ambos podríamos apoyarnos el uno al otro.
Se pasaron sus números de teléfono y Nell insistió en tomarle una foto para ponerlo como perfil de su llamada. Cuando lo logró, le quitó su teléfono y se tomó una foto a sí misma para luego ponerlo en su perfil de llamada.
– ¡Listo! Así no necesitarás recordar quién soy cuando leas mi nombre en la pantalla, aunque… dudo que olvides a alguien tan famosa como yo.
– Ya, deja de alardear y vete de una vez o Pesche te dará más trabajo. – Sonrió al ver la mueca de desagrado que puso la chica. Se despidieron y ambos volvieron a sus respectivos hoteles. Al final habían hecho un buen amigo.
.
ooOoo
.
– Así que tú eres Inoue Orihime ¿verdad? – le dijo acercándose a su rostro mientras la mantenía inmóvil sujeta de la barbilla. Orihime dirigió su vista hacia Ulquiorra, que se encontraba parado a un lado de la puerta, pero éste evitaba verla. – No estás tan mal después de todo, si Aizen no me hubiera pedido que te tratara bien, en este momento serías mi nuevo juguete. Qué lástima.
– Tsk, no se moleste, Jefe, esa niña tiene toda la pinta de serlo, pero cuando llega el momento de la acción se queda tan dura como una piedra. Se lo advierto, no es divertido de esa manera. – el mismo chico de hace unos días también se encontraba allí. Sonrió mirándola con lujuria y ella tan sólo apartó su vista de él, le temía.
– ¿Eh? ¿Así que tú ya has estado jugando con ella? ¿Quién te dio permiso?
– Tranquilo, Jefe, sólo lo intenté, pero como le dije, no es divertido. Me aburrí y la dejé.
– Ulquiorra. – el aludido se acercó unos pasos y lo miró. Segundos después, Baraggan empujó a la chica y le asestó un fuerte golpe en la cara al pelinegro. Orihime soltó un sollozo al verlo tirado en el piso y con un poco de sangre saliendo de su boca. – Te dije que debías cuidarla, ¿Qué haré si esta mocosa nos descubre frente al ingrato de Aizen? No le temo pero tampoco tengo ganas de lidiar con ese tipo.
– Me disculpo, Señor. Yo tomaré la responsabilidad si eso sucede.
– Por supuesto que lo harás. Levántate. – Ulquiorra acató la orden y se levantó para luego volver a caer debido a otro golpe que le dio su Jefe. Desde su posición Grimmjow sonrió satisfecho, eso se merecía por haberle arruinado la diversión los otros días.
– ¡Ya basta! – los tres hombres se sorprendieron al escuchar ese grito y luego ver como esa mujer se arrojaba sobre Ulquiorra y lo cubría con su cuerpo. – Ya no lo golpee, por favor. – le dijo con un hilo de voz.
– Tú…
– Él no lo sabía, ese tipo entró a mi habitación aprovechando que usted le había encomendado una misión a Ulquiorra. – Grimmjow abrió los ojos por la sorpresa y apretó los dientes. Esa maldita lo descubriría frente a su Jefe.
– ¡Ya cállate! – le gritó asustándola. – ¿Quién te crees para hablarle así al Jefe? – se acercó y la apartó de Ulquiorra con brusquedad. – Muestra respeto por…
– ¡Jeagerjaques! – se escuchó la potente voz de Baraggan en toda la habitación. El aludido sólo dejó de hablar y dirigió su vista hacia su mano, que estaba agarrada fuertemente por la de su Jefe antes de que pudiera pegarle a la mujer. – Suéltala y vete de aquí ahora mismo. Luego hablaré contigo. – Grimmjow le dirigió una última mirada de odio a la mujer y luego a Ulquiorra, la apartó lejos de él y salió furioso de la habitación. A los pocos segundos, Baraggan volvió a hablar. – Tú, no tienes derecho a hablarme así sólo porque seas de la propiedad de Aizen. En fin, vengo a avisarte que estés lista, pronto comenzará la diversión.
– ¿Qué? – preguntó confundida.
– ¿Quieres ver a tu padre, linda? –Orihime desfiguró su cara en una de completo terror. Palideció y tuvo que sostenerse del borde de la cama para no caer del mareo. – Hablo de tu verdadero padre. ¡Ah, sí! Y a tus hermanos también, créeme cuando te digo que te sorprenderás. Tendremos una reunión familiar en Las Noches y les daremos la bienvenida a nuestros invitados como se debe.
– ¿Quiénes? ¿Quiénes vendrán? ¿Quiénes son mis hermanos, mi padre? – preguntó ansiosa y agitada. Sentía el latir de su corazón hasta en los oídos y no resistiría tanto antes de caer desmayada, pero si tenía la oportunidad, tenía que saber si eso era cierto.
– Shh… tranquila. Kuchiki Byakuya no es tan demostrativo así que ¿cómo podría ser que su hija se alterara por algo tan insignificante como esto? – el mundo de Orihime se dio vuelta, todo estaba de cabeza ¿Acaso había escuchado bien?
– ¿Kuchiki? –preguntó casi sin voz.
– ¿Eh? ¡Ah, cierto! Pero que desconsiderado soy, – dijo con fingida inocencia. – tú no conocías a tus padres. ¿Entonces tampoco reconoces a Ichigo?
– ¿Qué? – ya no sentía su cuerpo, su voz salía sin que ella lo ordenara, no lograba entender con claridad, las cosas comenzaban a dar vueltas a su alrededor.
– ¡Vamos! ¿Incluso teniendo el mismo color de cabello? – más que eso no pudo escuchar. Todo se volvió oscuro y el silencio ocupó cada rincón de su mente.
Por suerte, Ulquiorra reaccionó a tiempo para sujetarla por los hombros. La recostó en la cama y se la quedó viendo al igual que Baraggan.
– Disculpe mi atrevimiento, Señor, pero creo que se ha pasado un poco.
– Disculparte mis calzones, Ulquiorra. Eres tan incompetente que te has encariñado con esta mujer, ¿acaso no recuerdas lo que te dije la primera vez?
– Sí, sólo está aquí para engañar a Aizen Sosuke…
– En cuanto todo acabe, la mataré con mis propias manos en venganza por lo de Stark y Llargo. – acabó la frase por él. Se giró para verlo y observó su herida en la mejilla izquierda, esta vez se había pasado un poco con uno de sus hijos pero creía que de sólo de esa manera aprendería su lección. – Recuerda eso, Ulquiorra, no te involucres de esa manera con la intrusa, saldrás perdiendo.
– Lo entiendo, Señor. – Aunque no mostrara emoción en su rostro, Baraggan lo conocía lo suficiente como para entender que en realidad sus palabras habían golpeado en el interior del chico.
– Sólo intento cuidarte, hijo mío. – le confesó con voz paternal mientras apoyaba una mano en su hombro. – Ahora ve a que Menoly cure esas heridas.
Ulquiorra salió de la habitación haciendo una leve reverencia y dejó solo a su Jefe con Orihime dentro. Baraggan miró nuevamente a la chica que yacía inconsciente en la cama, arrugó el entrecejo y cambió su mirada a una de altivez y dureza.
– No dejaré que ese maldito salga ileso de esta, Aizen sufrirá la pérdida de un hijo como yo hice al perder a mis adorados Stark y Yammy. Lo siento, Ulquiorra, pero ella deberá morir.
En el pasillo, Ulquiorra estaba recostado sobre la pared al lado de la puerta que aún seguía abierta. Lo había escuchado todo. Suspiró y se dirigió hacia el cuarto de Menoly para que esta se encargara de curar sus heridas.
.
ooOoo
.
Esa noche, los tres se vieron a la cara. En una especie de desierto de arena blanca, Orihime, Rukia e Ichigo se miraban entre ellos vestidos con ropas blancas y completamente descalzos. Ninguno entendía nada pero no querían ni siquiera parpadear por miedo a que el momento desapareciera. Sonrieron, por alguna razón de sentían a gusto. Orihime y Rukia se miraron, la pelinegra la miró culposa y abriendo la boca para pedir perdón pero la otra cerró los ojos y negó con la cabeza, le dedicó una sonrisa cálida que se entendió como que todo estaba bien. Se miraron entre los tres una vez más y sin decir una palabra levantaron las manos como si se tratara de una coreografía bien ensayada, se tomaron de las manos y miraron al cielo. La noche estaba despejada y aun así algo fresca, la luna llena se imponía en la oscuridad siendo seguida por el resplandor de las estrellas a su alrededor. Una estrella fugaz se dejó ver, entonces los tres cerraron sus ojos y pidieron un deseo.
"Devuélveme la vida que me pertenece"
.
.
.
.
Ok, ok, creo que ya va siendo hora de llegar al climax de la historia para ir pisando el final ¿no lo creen ustedes también? Siento nostalgia al recordar que fue mi primer Fic (y de Bleach) y ya tiene más de un año TTwTT, jajaja.
Pero bueno, espero que les haya gustado y comenten qué les pareció y qué no. Recuerden que ya comencé a subir mi nueva historia corta llamada "Hermanos contra hermanos", para quienes quieran cambiar un poco de aire.
.
SangoSarait: /HinaHitsugaya... (se le cruza los ojos o.°) jajaja ¿Podría ser que tienes dos pseudónimos? Me alegro mucho de que te haya gustado y espero que resistas hasta el final, porque te prometo que tienes que leerlo O.- jajaja
Loen: Muchas gracias a ti por comentar! Y espero que no me odies ahora que apareció otra chica más jajaja pero bueno, ella al menos ha dejado en claro la relación que quiere tener con nuestro naranjita jajaja ¿Ya lo has visto al nombre del capítulo? Mmm... alguien me ha copiado jaja Nah, mentira, puede ser coincidencia tal vez, pues no suelo poner mucho empeño a los subtitulos de la historia jajaja
Muchas gracias por comentar y también a los que leen!
Nos leemos pronto! Bye! O.-/
