The Shortman's

Capítulo IV

Las palabras del muro

En los patios de la 118 se encontraban dispersos los alumnos de sexto grado. Jackson jugaba basquetbol con sus amigos. El ambiente era bastante alegre y pacífico hasta que se escuchó el grito de un niño exclamando "¡Oigan, miren eso!". De inmediato todos voltearon para encontrar a un niño bajito de camisa amarilla señalando una las paredes de ladrillos que conformaban el edificio. Los curiosos no perdieron el tiempo y comenzaron a aproximarse.

Con toda naturalidad el chico rubio le lanzó el balón a uno de sus compañeros y se acercó al grupo de niños amontonados para ver lo que ocurría. Sus amigos le acompañaron caminando unos pasos detrás de él. La gente le daba el paso conforme avanzaba con su relajado y alegre caminar. Jack estaba acostumbrado a eso debido a su popularidad, sólo ésta vez algo era distinto. Las miradas que se posaban sobre él eran de asombro y otras tantas de burla. Pero él siguió adelante sin darle mucha importancia a esas molestas miradas o a lo que murmuraba la gente a su alrededor.

Del otro lado estaban saliendo del edificio Emily y Helen. La primera iba contando a su amiga cuán emocionante era la diferencia entre el color salmón y el color durazno cuando el ruido de sus compañeros llamó su atención.

Ambas se encogieron de hombros y caminaron hacia el grupo. Era el deber de Emily informarse de absolutamente todo lo que ocurría o dejaba de ocurrir en esa escuela, por lo que a base de fuertes codazos y patadas se abrió paso por la concurrida multitud de niños hasta quedar casi en medio de todos, seguida por Helen que no se soltaba de la mano de la rubia.

El primer niño en captar la atención de todos los presentes daba parcialmente la espalda al interesado público, por lo que cuando Jack, Emily y Helen llegaron hasta adelante, ninguno veía lo que causaba tanta conmoción.

Finalmente el niño se apartó, dejando ver un enorme corazón pintado con tinta azul en la pared. En medio del corazón se encontraba escrita con letra cursiva la frase "Jackson S. & Helen J."

Los que recién acababan de llegar tardaron un momento en analizar aquella frase. Hasta que el niño moreno entonó con fuerza y completa burla:

-¡Jack y Helen se gustan!-

Un chico alto, también de piel morena, se acercó abrazando por el cuello a Jack quien lucía sorprendido por lo que acababa de escuchar.

-Oye hermano ¿Tú no escribiste eso?-

Jackson ladeó ligeramente la cabeza rascándose el mentón.

-No recuerdo haber hecho algo así- dijo un tanto pensativo.

Los espectadores que se encontraban al tanto de sus palabras, rápidamente dirigieron su mirada a la otra persona involucrada en el asunto.

Helen reaccionó de inmediato ante la presión de ser apuntada, aunque sólo fueran miradas; incluso su mejor amiga lucía sorprendida con lo que estaba sucediendo.

Apenas se notaba un pequeño colorete en las mejillas de la avergonzada niña debido a su moreno tono de piel, pero claramente estaba nerviosa y avergonzada. Trabándose un poco al hablar intentó dar alguna explicación.

-¡Yo… yo no escribí eso!- dijo negando con la cabeza y agitando desesperadamente sus manos- ¡Yo no lo hice, en… en verdad!-

Era difícil creer que sus palabras eran ciertas. El nerviosismo no estaba ayudando mucho, y menos el hecho de tener al chico justo en frente, viéndola como si también creyera que ella lo había escrito. Si bien el rubio le gustaba, en serio bastante, era absurdo declarar sus sentimientos de una forma tan pública y poco efectiva.

Al ver que la chica estaba acorralada, enredándose con sus propias palabras e intentando no desmayarse de vergüenza, Jack dio un paso al frente para que le prestasen atención.

-Oigan chicos, por favor. Pudieron haber sido otros Jackson y Helen- Las voces confundidas y escépticas comenzaron a levantarse de poco en poco dejando más tranquilos a las dos amigas, lo cual, pensó Jack, era muy bueno considerando que en cualquier momento Emily se pondría a la defensiva.

Uno de sus compañeros lo señaló con la intención de contradecirlo.

-Sí pero sólo hay un Jackson Shortman y una Helen Johanssen-

Bien, eso había sido todo. Su lógica no tenía cómo refutar eso. Aún si realmente existía otro Jackson u otra Helen ¿Cómo se explicaban las iniciales de los apellidos? Inmediatamente todos dedujeron que se trataba de sus compañeros y las burlas y risas crecieron hasta llenar por completo el lugar.

Jack seguía con cara de no comprender qué causaba tanta gracia. Sus amigos llegaron a sus espaldas y uno de ellos lo abrazó por los hombros gritando a todo pulmón y señalando sin discreción a la chica morena.

-¡Parece que tienes una linda enamorada Jack!-

La chica quedó en shock con lo que acababa de pasar. Deseaba que se la tragara la tierra, hasta el fondo, hasta atravesar el centro y con suerte fundirse con el magma o bien llegar a China y quedarse ahí de por vida.

Por lo menos quería correr y esconderse del chico que la miraba intentando descifrar qué le ocurría. Cerró los ojos con fuerza, evitando así que sus gritos salieran en forma de frustración y la dejaran más en ridículo de lo que ya estaba.

Fue Emily quien reaccionó tomándola por la muñeca teniendo cuidado de no clavarle una de sus bellas pulseras en la piel.

Ambas salieron de ahí y se dirigieron rápidamente al primer armario de limpieza que encontraron. Emily miró detrás y cerró la puerta con fuerza. Al voltear, su amiga estaba tapando el rostro con ambas manos.

-¿Qué fue todo eso?- cuestionó la rubia sumamente confundida.

-¡No tengo la menor idea!- alzó la mirada completamente avergonzada.

-¿Qué? ¿Estás diciendo que en verdad no fuiste tú quien escribió eso?-

-¡Por supuesto que no Emily! ¿Por quién me tomas?- Emily se cruzó de brazos enmarcando una ceja algo incrédula por las palabras de su amiga- ¿Cómo por qué piensas que fui yo?-

-Por que a ti te gusta Jack-

-Emily, ni siquiera soy de escribir notitas con corazones en mis libretas, ¡Mucho menos pintar uno gigante con pintura azul! ¡Cien veces menos en la pared que está frente a los juegos donde toda la escuela lo puede ver!-

-Está bien, está bien- se defendió Emily intentando que su amiga se relajara- te creo, pero si no fuiste tú ¿Entonces quién?- Helen se encogió de hombros aún algo aturdida –el troglodita no pudo haber sido- señaló hacia la puerta refiriéndose a Jack- viste su cara de retrasado cuando le mostraron el dibujo. Dudo mucho que él lo pusiera-

-Sí, lo sé- respondió la morena algo desanimada. La idea de que su amor platónico estuviera enamorado de ella era demasiado improbable sin importar qué tan maravilloso sonara eso.

-¡No! ¡No me refería a eso!- contestó Emily al darse cuenta de que no había medido sus palabras.

-Descuida amiga, sé lo que quisiste decir- Helen sonrió amablemente intentando tranquilizarla.

-Pero si no fuiste tú y no fue Jackson, alguien tuvo que haber sido-

-Tal vez Jack tenía razón y hay alguien más en la escuela que se llame Jackson o Helen-

-Es una teoría. Muy poco probable pero a fin de cuentas una teoría. Haré una investigación de todos los nombres en la escuela, es bueno ir descartando opciones- ambas salieron del armario para dirigirse a su siguiente clase- Puedo asegurarte amiga mía, antes de que termine ésta semana descubriremos quién fue la persona responsable de esa broma o en todo caso esa declaración-

-Muchas gracias Emily- dijo Helen sonriendo con timidez.

-Para eso estamos las amigas- respondió guiñándole un ojo.

Un niño pelirrojo de cuarto grado pasó cerca de las chicas y se regresó para mirar a Helen.

-¡Oye Johanssen, dice Jack que para cuándo es la boda!-

Era lógico que el chisme se expandiera rápidamente entre todos los alumnos. No por eso Emily toleraría las burlas a su amiga.

-¿Tienes algún problema con ella intento de duende malformado?- exclamó Emily agitando su puño de forma amenazante. El niño pegó un pequeño alarido justo antes de salir corriendo a toda velocidad.

La chica nunca le hacía daño físico a nadie, sin embargo todos sabían lo que su poder podía hacerle a la vida social de las personas, además de que tenía un fuerte aire de autoridad y superioridad.

A pesar de que Helen tenía un carácter competitivo, la mayor parte prefería quedarse a la ofensiva. No toleraba los enfrentamientos y sólo sacaba a relucir su agresividad cuando la situación realmente lo ameritaba. Mientras tanto únicamente se reía del comportamiento excesivamente agresivo e innecesario que tenía la rubia para enfrentar y ahuyentar a quienes quisiera usando sólo sus palabras.

-Nadie se mete con mis amigos- se justificó Emily señalándose a sí misma.

-Lo sé Emily, lo sé- respondió la chica ocultando su risa con una de sus manos.

Ambas entraron a su salón. Los alumnos parecieron continuar con el tema de Jack y Helen por algunas clases. Al salir, tres chicos de quinto pasaron junto a Helen haciendo comentarios como "¿Ahora serás la señora Shortman?" "¿Nos invitarán a la boda verdad?". Trató con todas sus fuerzas de ignorarlos mientras caminaba a su casa, hasta que uno de ellos dijo "¿Qué se siente saber que te niega el chico que te gusta?"

Helen se quedó paralizada unos segundos, después volteó para responderles a los tres fastidiosos, pero éstos se dieron a la fuga lo más rápido que pudieron.

La noche había caído y la única luz prendida en la casa de los Johanssen provenía de la habitación de Helen, quien hablaba con su amiga por video chat.

-¿Y cómo va la investigación?- preguntó la niña mientras pelaba una mandarina.

-Terminé Helen- respondió la chica algo preocupada.

-¿Descubriste algo?-

La rubia soltó un ligero suspiro mientras veía varios papeles esparcidos en su cama y se rascaba la nuca.

-Lo siento Helen- dijo mirando a su amiga- sólo existe otro Jackson en toda la escuela. Va en tercer grado de secundaria pero su apellido es Ferri. De ahí en fuera sólo está Jackson. Y tú eres la única Helen que hay-

-Fantástico- respondió la chica con frustración- ¿Tienes alguna otra idea?-

-Estoy pensando- dijo rascándose el mentón- Creo que no queda de otra- Emily señaló a la pantalla con determinación- mañana te pones tu traje de Watson amiga ¡Hora de que Sherlock se ponga en acción!-

La chica morena asintió soltando una pequeña risa.

Una voz femenina se escuchó del lado de Emily junto con unos golpes que seguramente provenían de su puerta.

-¡Mejor dicho la hora de que Sherlock se duerma! ¡Apaga de una vez ese aparato Emily! ¡Hay gente en ésta casa que sí desea dormir!-

-¡Lo siento mamá!- respondió la chica algo apenada a la orden de Helga, después miró nuevamente la computadora para despedirse de su amiga.

-Me tengo que ir Helen, hablamos mañana-

-Está bien Emily, saluda a tía Helga de mi parte-

-Lo haré. Adiós-

-Adiós-

Ambas chicas cerraron sus laptops y se dispusieron a dormir.

Al día siguiente Helen llegó a la escuela muy temprano. Emily no estaba en su salón.

Caminó hasta el patio trasero sin dejar de buscarla pasillo por pasillo. Atravesó toda la escuela hasta llegar al mismo sitio donde estaba el mensaje con el enorme corazón. Para su fortuna su amiga estaba ahí, rodeada por varias cintas amarillas con negro como las que usaba la policía. La chica estaba vestida con una gabardina color beige cuadriculada que la cubría desde el cuello hasta sus tobillos, guantes blancos y una gorra de detective.

La rubia examinaba detenidamente el dibujo de la pared con una enorme lupa mientras soplaba despacio una pipa de juguete que expulsaba burbujas.

Helen se sorprendió al verla así. Se acercó lentamente a su concentrada amiga.

-Pensé que lo de Sherlock y Watson era una broma- dijo encogiéndose de hombros.

-¿Qué? Oh… ¿te refieres a esto?- respondió señalando su extravagante atuendo- es sólo para darle más ambiente a las cosas- Helen sonrió divertida por las ocurrencias de su amiga- Bien, como pudiste haberte dado cuenta, éste trabajo fue hecho con pintura azul-

-Sí Emily, creo que todos notaron eso- respondió algo incrédula siendo que la deducción de su detective personal sonaba bastante obvia.

- ¡Ah! Pero lo que nadie notó, es que fue hecha con pintura azul turquesa, el mismo azul que usamos hace dos semanas para pintar el cartel que anunciaba la comida orgánica que darían en la cafetería-

-¿Hablas del día que hicieron hamburguesas de tofu?-

-Exacto. Lo recuerdo perfectamente porque fue el día en que todos mis hermanos llegaron a casa y vaciaron el refrigerador como si hubieran estado en una isla desierta y vieran la carne por primera vez en años. El peor de todos fue Jack que se acabó tres paquetes de tocino y un jamón entero-

-Se ve tan lindo cuando come demasiado- dijo Helen en un suspiro soñador.

-¡Concéntrate!- le recordó Emily evitando que su amiga se elevara a hasta las nubes con esa historia.

-Oh claro, lo siento, lo siento-

-Eres vegana ¿No se supone que debería desagradarte que alguien vacíe un refrigerador entero de carne?-

-Sí, pero escuchar que Jack lo hace es lindo- se encogió de hombros culpable por su tierno romance.

Emily rodó los ojos preguntándose cómo su amiga se fue a fijar en tal sujeto.

Jack no era un mal chico en realidad, pero su relación con Emily era tan desagradable que por ende la rubia suponía que así se comportaba siempre.

La única razón por la que en esos momentos se dirigía a la cafetería con la intención de desenmascarar un misterio era para que su amiga se quitara un peso de encima.

Después de todo, la gente aún no dejaba de hacer comentarios irritantes e inventar chismes sobre la inexistente relación entre el par de niños.

Ambas chicas se acercaron a una puerta al final del pasillo, vigilando todo a su alrededor.

-¿Qué hacemos en la cafetería Emily?-

-Oh, ya lo verás- susurró sospechosa.

Con una gran patada, la rubia hizo que las puertas se abrieran. La cocinera en jefe se encontraba sentada en la mesa de en medio. Por lo general ahí hacían sus labores aprovechando que los niños no estaban.

Emily se acercó amenazante apuntando con el dedo a la robusta mujer.

-¡Usted! ¡Usted lo sabe!-

-¿Yo sé? ¿Yo sé qué cosa?- cuestionó la mujer confundida y un poco asustada. Helen se adelantó hasta quedar enfrente de su amiga bloqueándole el paso.

-Emily ¿De qué nos servirá preguntarle algo a la cocinera en jefe?-

-Verás mi querida Helen- dijo con un tono sabio llevándose la pipa de juguete a la boca y soplando unas cuantas burbujas- Cuando pintamos los carteles anunciando la comida orgánica, fueron éstas amables mujeres- señaló a la cocinera- las que nos supervisaron mientras lo hacíamos. Supervisaron el número de alumnos; supervisaron que no nos escapásemos; supervisaron que Lou, la niña gitana no embrujara a nadie; pero lo más importante- enfatizó mirando con descaro a la mujer- supervisaron quiénes estaban a cargo de la pintura-

-En eso tienes razón- asintió Helen- pero casi toda la escuela participó en ese proyecto ¿Crees que recordarán quién de todos los alumnos que ayudaron pasaron sus manos por la pintura?-

-De hecho sí- confirmó la cocinera- No queríamos que los niños se pusieran a jugar y desperdiciaran pintura. Hicimos una lista con todos los responsables- se levantó yendo hacia la cocina.

La morena quedó sorprendida mientras Emily se cruzaba de brazos y tomaba asiento. Ambas esperaron en una mesa, impacientes porque la mujer les revelara la lista.

-Aquí esta- dijo entregándoles una hoja de papel doblada.

Emily abrió la lista y comenzó a repasar los nombres.

-Cielos, son demasiados, tardaremos décadas en encontrar al culpable-

Helen tomó el papel confiada sonriéndole a su amiga.

-Yo también ayudé con los carteles, sólo debemos saber quién no estaba presente mientras pintábamos-

-Oye, no me habías dicho que tú también estuviste cerca de un balde de pintura-

-Lo siento, olvidé mencionarlo- respondió apenada. Emily nuevamente le lanzó una sospechosa mirada a su amiga quien de inmediato reaccionó- ¡Emily no fui yo!

La chica se rascó el mentón desconfiando un poco de las palabras de su amiga- Está bien, supongo que eres inocente hasta que se demuestre lo contrario- La chica morena soltó un pequeño gruñido y Emily la apresuró para que continuara- Bueno, vamos, lee la lista ¿Alguno de ellos desapareció mientras trabajaban?-

-Déjame ver- Helen leyó uno por uno los nombres de la lista- Emily creo que hay varios-

-De acuerdo- respondió sacando una pluma y una pequeña libreta café de su gabardina- Apúntalos aquí- Helen obedeció la indicación escribiendo ocho nombres en la hoja. Al terminar se la entregó a su amiga.

-¡Entendido! ¡Los tengo!- exclamó regresándole la lista original a la cocinera- ¡Gracias señora Jarvia! ¡Andando Helen!-Emily tomó a su amiga del brazo y ambas salieron corriendo del lugar.

Una vez afuera la rubia arrancó la hoja en la que estaban escritos los nombres y la miró con gran entusiasmo.

-¡Listo! sólo queda investigar a éstas ocho personas, lo demás será pan comido, te lo aseguro amiga. Para el día de mañana sabremos exactamente quién es el culpable-

-Si tú lo dices Emily- respondió la chica con una sonrisa algo desconfiada.

-Bueno. A trabajar- la rubia tomó con fuerza la hoja de papel dirigiéndose a toda velocidad a los salones.

Helen sonrió al ver a la rubia alejarse con enorme determinación. Se encaminó a su salón con la esperanza de no encontrarse más gente que la molestara. Para su mala suerte, al dar la vuelta en uno de los pasillos, chocó con el chico rubio al cual había estado evitando desde el día anterior. Fue un golpe muy débil, apenas sintió algo de dolor a un costado de su cuerpo.

- ¡Jack!- exclamó con sorpresa al reconocer al chico, quien le regresó a ver con la misma sorpresa que ella tenía.

-¿Helen?-respondió algo disperso pero igualmente tranquilo- Lo siento, no te vi ¿Te lastimé?

-¿Qué? ¡Oh no! Para nada, estoy bien…- respondió rápidamente, tanto que apenas se entendía lo que decía.

Jack la miró unos segundos desconcertado mientras la chica desviaba la mirada. El chico en realidad la había estado buscando para preguntarle por qué se había puesto así el día anterior y por qué no quería hablar con él. Pero era incapaz de preguntarle, menos cuando ella lucía tan avergonzada por todo ese asunto.

-¿Y bien?- cuestionó el chico provocando que a Helen se le pusiera la piel de gallina- ¿Sabes por qué Emily decidió vestirse hoy de payaso?-

-Me está ayudando a resolver unos asuntos- respondió la chica aún sin poder mirarlo.

-Oye Helen, sobre lo de ayer…-

-¡No fui yo Jack!- se apresuró a responder- No sé quién haya sido pero yo no hice eso. Debes creerme.

-Oh, ya veo- desvió la mirada algo decepcionado- Está bien, te creo- afirmó con una pequeña sonrisa. Helen también sonrió agradecida de que confiara en sus palabras –Y dime ¿Hay algo en lo que pueda ayudar?-

-Bueno, estamos haciendo una investigación para descubrir quien hizo eso-

-¿De verdad?- Jack rió divertido de saber la razón por la que su hermana se había vestido de esa manera, por lo menos le hizo recordar esas vacaciones de pequeños, cuando leyeron juntos toda la saga de Sherlock Holmes. En ese entonces bromeaban sobre vestirse con gabardina y descubrir un misterio, sólo que nunca se imaginó que en sexto grado su hermana tendría ese tipo de ocurrencias- Entonces las ayudaré- dijo finalmente.

-¿Lo-lo dices en serio?- preguntó Helen con una amplia sonrisa que denotaba su inmensa alegría.

-Será divertido- sonrió Jack encogiéndose de hombros.

Ambos chicos se dirigieron a su salón. En el camino se encontraron con Emily quien seguía buscando alguna pista. Les hacía preguntas a los alumnos que iban a sus casilleros.

-Hola Emily- Helen se acercó junto con Jackson a la rubia que estaba haciendo anotaciones en su libreta- ¿Cómo va todo?

-La lista se reduce a sólo cinco personas: Dos faltaron a la escuela por enfermedad y uno se escapó de clases - dijo mirando orgullosa la investigación que había registrado- Te lo dije, tendremos al culpable antes de…- alzó la mirada para descubrir a una persona que no se esperaba- ¿Y éste qué hace aquí?-se quejó señalando a su hermano.

-Emily, Jack se ofreció a ayudarnos- justificó la chica morena.

-¿Este torpe? ¿A qué nos va a ayudar? Sólo va a hacer que nos retrasemos con sus payasadas como siempre- recriminó Emily cruzándose de brazos.

-Yo creo que nos puede ayudar mucho, Emily- la rubia, que se sentía indignada, parecía ceder poco a poco a la mirada acusadora de su amiga- Jack conoce a muchas personas en la escuela, seguro que alguien vio cuando dibujaban eso en la pared. Hay que descartar todas las opciones.

-Así es, Emily- se defendió Jack acercándose lentamente a su hermana- ¿O qué? ¿Tienes miedo de que sea mejor detective que tú?-

Emily rió de forma sarcástica por esa acusación, luego regresó a ver a su hermano fulminándolo con la mirada.

-¿Tú? ¿Mejor detective que yo?- la rubia se cruzó de brazos y se acercó hacia el chico hasta casi tocarse nariz con nariz- No me hagas reír Jackson. No pudiste resolver ni siquiera el misterio del pato de hule cuando teníamos ocho años.

-¿Todavía sigues con eso? ¡Fue el mayordomo! ¡Siempre es el mayordomo!-

-¡Abner se lo comió tarado!- exclamó exasperada agitando los brazos-¡Nosotros nunca tuvimos mayordomo!

-¿Y qué hay de ti? Nunca resolviste el misterio del pavo del día de gracias-

-¿Cuál misterio? ¡Ese no era un misterio! ¡Todos sabían que tú te comiste todo el pavo cuando mamá salió de la cocina!

-¡Nunca encontraste pruebas contundentes!

-Tenías, el, relleno, ¡Embarrado en toda tu carota! ¿Qué acaso también querías que hiciera un examen de ADN para determinar que ese era el relleno de nuestra cena?-

-Hubiera ayudado para argumentar tu….-

-¡Basta!- Helen había dado un paso al frente provocando que los dos hermanos se separaran- Oigan éste no es el mejor momento para que se pongan a discutir, debemos trabajar juntos, así terminaremos más rápido con todo éste asunto.

-Lo siento- se disculparon los mellizos al unísono agachando la cabeza apenados por su discusión.

-No a mí, entre ustedes- señaló Helen esperando que los hermanos se reconciliaran. Ambos eran sus amigos, y para ella era difícil verlos pelear. Aunque comprendía lo complicado que era llevar una relación cordial entre hermanos.

Los mellizos tuvieron que resignarse y un tanto inconformes estrecharon sus manos. Helen sonrió complacida dándose la vuelta para continuar sus actividades. No se percató de que Emily le dio un golpe en el brazo a Jack aprovechando estar fuera del campo de visión de su amiga. Éste sólo la fulminó con la mirada sobándose el brazo.

-¿Qué esperan chicos?- regresó a verlos Helen.

-¡Ya vamos!- se apresuró a responder Emily corriendo junto a su amiga antes de que su hermano le regresara el golpe.

Jack las siguió un tanto exasperado, creyendo que debía estar completamente loco si estaba aceptando pasar toda la mañana con Emily. Por suerte escuchó un comentario por parte de la morena que le hizo alegrarse al instante.

-Sería más rápido si nos dividimos para interrogar a los sospechosos- inmediatamente sintió los brazos del rubio rodearla y estrecharla con gran fuerza contra su cuerpo. Volteó el rostro deseando que el fuerte retumbar de sus latidos sólo ella pudiera escucharlos.

-¡Yo iré con Helen!- exclamó el chico sin soltarla.

-¿Qué? ¡Eso sí que no! ¡Helen es mi amiga! ¡Vendrá conmigo!- Emily trató de alcanzar el brazo de la morena, pero Jack rápidamente la retiró sin causarle daño. Helen seguía totalmente paralizada por los nervios. El rubio la movía de un lado a otro cual muñeca de trapo evitando que su hermana se la quitara.

-Piénsalo Emily- insistió el chico- Si el culpable realmente está por ahí, reaccionará en cuanto nos vea juntos.

-¡No mientas! ¡Lo único que quieres es quitarme a mi amiga tramposo!-

-¡No es verdad!- en ese último reclamo el chico aplicó un poco más de fuerza a su agarre provocando que Helen soltara un pequeño gemido.

-Jack, me estás asfixiando…- dijo la chica tratando de no perder el poco aire que quedaba en sus estrujados pulmones. Jack la soltó en ese instante apartándose para dejarla respirar.

-¡Lo siento! ¡No me di cuenta! ¿Estás bien?- cuestionó preocupado intentando ver su rostro.

-Estoy bien…- no estaba segura si lo decía por el hecho de poder respirar o porque ya no estaba pegada al cuerpo del rubio. Aún así suspiró profundamente para recuperar el aliento y proseguir- La idea de Jack es buena Emily. Yo también creo que tendremos más posibilidades si nos separamos de esa forma. Además…-de acercó a su amiga para susurrarle al oído y el rubio se quedó unos pasos atrás esperando que terminaran su conversación. Estaba seguro de que si había alguien en esa escuela que podría convencer a Emily de hacer cualquier cosa, esa era Helen- ambas sabemos que tú eres completamente capaz de sacar información por tu cuenta; en cambio, yo necesito la seguridad de Jack, y él necesita…- ambas voltearon a ver al chico que sacaba con su dedo algún residuo de comida atorado en sus dientes- Bueno, creo que no hace falta decir lo que Jack necesita. Pero confía en mí, todo saldrá bien- concluyó guiñándole un ojo a su amiga mientras ésta reflexionaba.

-De acuerdo, supongo que tienes razón. ¡Oye zopenco!- miró a Jack y le indicó que se acercara- Escucha, ganaste esta vez, pero la próxima te aseguro que no tendrás tanta suerte-

-¿Se supone que debo considerar tus insultos como "suerte"?-

-Me da lo mismo Jackson. Sólo no dejes que nadie se acerque a molestar a Helen o te juro que…-

-Ya, ya entendí- renegó empujando a su hermana hacia el lado opuesto- yo cuidaré de ella, ¿No es así mi lait au chocolat?- dirigió una pícara mirada a la morena quien se cruzó de brazos negando ligeramente con una pequeña sonrisa en sus labios.

-Bien, entonces te la encargo- rompió la hoja con los nombres a la mitad y le dio una parte a su hermano. Finalmente se despidió de su amiga para dirigirse al salón del primer sospechoso.

Jack y Helen también fueron en busca de los niños que les había correspondido interrogar, en el camino quisieron ponerse de acuerdo de cómo lo harían.

-Escucha Helen, tengo una idea. Hagamos algo así como el policía bueno y el policía malo. Eso siempre funciona en las películas-

-Jack, no creo que sea buena idea…

-¡Oh vamos Helen! Será divertido.

La sonrisa de Jack sin duda lucía igual a la de un niño suplicando por un juguete nuevo o un caramelo. Helen detestaba la facilidad con la que esa tierna mirada y esa reluciente sonrisa podían llevarla a hacer las peores locuras. Y aunque los mellizos Shortman no quisieran aceptarlo, ambos lucían así cuando estaban consientes de que pedían algo sumamente infantil o descabellado. Fuera como fuera, Jack podía convencerla con esa mirada.

Esa odiosa mirada…

-Está bien- aceptó rodando los ojos- pero en verdad no creo que sea…

-¡No hay pero que valga!- sonrió jalándola del brazo hasta llegar al salón de gimnasia. Había alumnos de otro grupo, menores que ellos. Parecía que acababa de terminar la práctica de baloncesto, pues todos se ocupaban de guardar los balones.

-¿Qué hacemos aquí?

-He aquí nuestro primer sospechoso- sonrió señalando a un niño de cabello rizado, cabeza cuadrada y playera deportiva que guardaba sus cosas en una maleta –No lo olvides Helen: policía bueno- se señaló a sí mismo-policía mala- señaló a la morena quien asintió un poco insegura. Jack la miró examinando nuevamente su plan. –No, olvídalo, mejor yo seré el malo y tú la buena ¿Te parece?-

-Aún creo que no es una idea muy…

-Shhh, aquí viene-

El chico de rizos rubios se acercó completamente despistado, Jack le bloqueó el paso poniendo su brazo en la puerta.

-¡Fuiste tú Jimy!- amenazó apuntando con su dedo al chico.

-¿Yo? ¿Yo qué?-

-No intentes engañarme pequeño bribón- entrecerró la mirada acercando su cara a la del chico que retrocedía temeroso- Escúchame bien mini Jordan, será mejor que digas la verdad. Podemos hacer esto por la buena o…- alzó su puño haciendo que los huesos de su mano tronaran- por la mala.

El pobre deportista estaba acorralado, sentía temblar las piernas y por los nervios apretaba fuertemente los labios. Sin embargo, a pesar de su estado, el rubio que amenazaba con golpearlo no se había movido si quiera, como si estuviera esperando algo.

Efectivamente, Jack se acercó otro poco alzando aún más la voz.

-¡Dije: Podemos hacer esto por la buena o por la mala!- volteó para ver a la morena que se había quedado estática en su sitio.- ¿Helen qué pasa?- Jack perdió por completo el aire de matón que tenía y se acercó a la chica.

-¿Qué? ¡Oh lo siento! ¿Se supone que esa era mi entrada?- bueno, ¿Y quién podría culpar a la pobre chica? Ya se sentía en las nubes sólo por olfatear el extraño pero aparentemente encantador olor a papas fritas del rubio. Además, no era de sorprender que no supiera cómo reaccionar en ese tipo de circunstancias, mucho menos cuando Jack básicamente se sentaba toda la tarde a ver películas de policías y ladrones mientras que la distinguida morena practicaba yoga y veía documentales de especies animales, el planeta y sus curiosidades. Podían preguntarle cuántas especies de animales terrestres habían sido descubiertas en América. Podían preguntarle cuál había sido el récord de un avión en dar la vuelta al mundo. La chica era una enciclopedia andante sino es que un Atlas, pero eso de la actuación, la comedia barata y las bromas improvisadas, definitivamente no eran su fuerte.

-No, no, no linda. Lo estás haciendo mal- Jack la tomó por los hombros negando con la cabeza, exhalando sus palabras en un tono dramático. Como si fuera un director de cine decepcionado del trabajo de los actores.

-Lo siento- respondió apenada- ¡No sé hacer esto!-

-Tampoco es para que me grites- renegó ofendido.

-Te dije que era mala idea desde el principio…

-Oigan- la temblorosa voz del chico que habían plantado por completo interrumpió su discusión- no quisiera interrumpirlos pero me tengo que ir a mi clase de oboe.

-¡No tan rápido!- una vez más, Jack se interpuso para evitar la partida del chico- primero nos dirás exactamente dónde estabas hace unos días cuando pintábamos los carteles para la cafetería-

-¿Los de la comida orgánica?-

-Exactamente- interrumpió Helen- Al parecer alguien hizo una…- lo pensó un momento- una broma. Por favor, dinos todo lo que sabes.

-Me gustaría ayudarlos chicos- negó con la cabeza- pero ese día tuvimos una práctica del equipo de baloncesto. El campeonato se acerca, el entrenador nos advirtió que nadie podía faltar-

-De acuerdo, gracias de todas formas- respondió Helen indicándole al chico que podía marcharse.

Pero Jack lo tomó por el cuello y lo apuntó con la lámpara de su celular.

-Yo aún no te creo, pequeño…

-¡Jack déjalo!- le regañó la morena

-Perdón- se disculpó apartando su celular y soltando al chico. Éste se alejó algo temeroso mirando a Jack de reojo, éste le hacía señas sin quitarle los ojos de encima. "Te estaré vigilando" susurró en un tono tan bajo que apenas se entendió.

Los dos amigos también salieron del gimnasio y se dirigieron a la cafetería. Jack sacó la lista de su bolsillo tachando el nombre de Jimy.

-Eso también nos deja sin el sospechoso número dos. Jacob está en baloncesto.

-Yo creo que estaba diciendo la verdad, sobre todo después del susto que le metiste- le sonrió su amiga esperando que Jack aceptara algo de culpa.

-Debes admitir que fue divertido-

Helen lo pensó un momento.

-Tal vez. Sólo un poco- asintió con una pequeña sonrisa-Bien, ¿Quién es el siguiente?

-Veamos. El siguiente es…- el chico leyó varias veces el nombre de la lista, y después de sentir uno o dos mareos regresó a ver consternado a la morena que esperaba impaciente la respuesta- Oye… ¿No prefieres que le preguntemos al otro chico del baloncesto? Tal vez él vio algo.

-Jack…- le miró severamente la chica.

-¿Qué? Yo sólo decía-

-¿Quién es la otra persona?

El chico tuvo que respirar varias veces antes de decir de quién se trataba. Le causaba escalofríos de sólo pensar en ese nombre.

-Es…-

Ya en la cafetería, ambos chicos se encontraron a una enorme chica que se deleitaba con un emparedado. Helen fue la primera en acercarse a tocar el hombro de la chica para llamar su atención.

-Ho-hola Christine- saludó nerviosa.

La chica te cabello color miel se giró rechinando sus dientes y dejando escapar un gruñido.

-¿Qué quieres flaca? ¿No ves que estoy comiendo?

Al escuchar el insulto de la chica Jack se acercó para intervenir.

-Christine, no queremos molestarte, sólo veníamos a preguntar…

-¡Oh!- la chica votó su emparedado y se recostó sobre la mesa cruzando sus robustas piernas- Hola bomboncito. Hace tiempo que no hablamos.

-Si… bu-bueno… yo…

-De haber sabido que vendrías pollito, me habría- enfatizó moviendo su ceja de arriba abajo y relamiendo sus labios- preparado.

El rubio sintió cómo sus tripas se retorcían en su interior y la comida subía rápidamente por su esófago. Tragó tan fuerte como pudo evitando hacer una escena frente a todos sus compañeros. Aunque el desagrado todavía se mostraba en forma de un incesante tic en su ojo.

A pesar de todos los sentimientos negativos y malos pensamientos que tuvo que contenerse en ese breve instante, intentó sonreír como le fue posible.

-Que-que graciosa- rió falsamente- pe-pero ya en serio, hay algo que debemos preguntarte- buscó la mirada de su amiga hasta que por fin la halló detrás de la gigantesca figura que amenazaba con matarlo. Ya fuera porque se lo comiera o que a él le dieras un paro cardíaco.

En cuanto a Helen. Ella sentía que debía protegerlo, si había un momento para hacerla de heroína y defender al chico que quería con una arriesgada escena de celos, ese era el ideal. Y en lugar de eso ella… reía. Amargamente se burlaba del chico mientras éste era sometido por la inmensa brabucona que era más alta que él casi por dos cabezas.

-Te diré lo que quieras pollito-

Jack sentía escalofríos cada que escuchaba ese extraño apodo por parte de esa chica en particular. Escalofríos, y no de los buenos.

Desvió la mirada imaginándose en un momento más agradable. Tal vez un planeta de tocino o una bahía muy lejana con bailarinas de Hawái.

-¿No… no sabes quién….no viste a alguien sospechoso rondando el patio trasero mientras pintaban los carteles de anuncios para la cafetería?

La chica se acercó rodeando con su brazo la espalda del chico.

Cada músculo de Jack se tensó con el tacto haciendo completamente imposible cualquier movimiento.

-Puede que haya visto a alguien, puede que no ¿Qué gano yo si te digo?-

Helen continuaba viendo la escena desde atrás, pero ésta vez sus alertas se dispararon incesantemente. Antes de que los regordetes labios de su enorme compañera hicieran contacto con los del atemorizado rubio, la morena avanzó cubriendo la boca de Jack y apartándolo de esos dominantes brazos.

-Gracias Christine, fuiste muy amable, ¡Nos vemos!- se despidió la morena procurando ser cortés y se alejó a toda velocidad con el chico arrastrando los talones.

Finalmente a salvo y lejos de la cafetería, Jack pudo respirar aliviado. Helen veía la lista algo decepcionada de no haber encontrado al culpable.

-Obviamente Christine no fue- dijo tachando su nombre de la lista- de haber sido ella más bien hubiera puesto un corazón que dijera "Jack y Christine" o simplemente "JACK" en una enorme marquesina-

-Descuida. Tal vez Emily si descubrió algo- la morena hizo una mueca intentando ser amable, pero no estaba tan convencida de las palabras del chico. Entonces él intentó cambiar de tema -Gracias por salvarme Helen- Jack aun se estaba recuperando del susto- no sé qué hubiera hecho sin ti.

-No hay de qué "pollito"-

-¡Agh! ¡No me digas así! ¡Te lo suplico!- hizo un gesto de desagrado- Es el sobrenombre más asqueroso que me han puesto en mi corta vida.

Helen comenzó a reír amenamente. Jack también sonrió. Si el burlarse de él por lo menos hacía que la morena mostrara nuevamente su pequeña y alegre sonrisa, entonces sería el bufón más divertido del Universo. Por desgracia, en ésta ocasión, la alegría duraría poco.

Los tres niños que el día anterior habían molestado a Helen se aproximaban por el pasillo con aire de burla.

-¿Pero qué tenemos aquí?- preguntó el más alto de los chicos.

-Pero si son la parejita del milenio- bromeó un chico gordo de estatura mediana.

-¿Ustedes otra vez? ¿Qué es lo que quieren?- Helen retrocedió unos cuantos pasos sintiéndose amenazada.

-Nada, sólo queríamos saber cuándo era la boda y por qué no nos habían llegado nuestras invitaciones-

Jack se dio cuenta en seguida que algo no estaba bien. Helen lucía demasiado nerviosa con esos chicos acercándose cada vez más. Él quería ayudarla, en verdad sentía rabia de ver lo mucho que la chica sufría por esos absurdos comentarios. Pero antes de avanzar y darles a esos tipos su merecido, notó algo. Helen no hacía nada, en realidad no se defendía, sus manos incluso temblaban de coraje. Jack supo lo que tenía que hacer.

-Gracias por el interés pero no habrá tal boda. Quisiera, pero no habrá- respondió con una enorme simplicidad haciendo que los chicos e incluso su amiga lo miraran sorprendidos - ¿Ustedes vieron algo o a alguien cerca del muro donde está esa pintura? ¿Saben de alguien que sepa algo?- los chicos negaron confundidos- Oh. Bien ¿Qué se le va a hacer?- se encogió de hombros tomando la pequeña mano de Helen y caminando hacia donde estaban los fastidiosos- Tenemos otras cosas que hacer. Hasta luego muchachos.

Y eso fue todo. Los tres chicos que dejaron atrás quedaron boquiabiertos mirando cómo el par de amigos se alejaban.

Jack seguía caminando con naturalidad, sujetando la mano de la morena que lo miraba sorprendida, mejor dicho, admirada.

-¿Cómo lo haces?- preguntó algo avergonzada haciendo que el chico se detuviera y girara para verla.

-¿Qué cosa?

-¿Cómo haces para que no te importe lo que diga la gente?- el rubio enmarcó una ceja- Es decir… la gente siempre dice cosas sobre ti, y es como si no te importara- el chico la soltó llevándose ambas manos a los bolsillos del pantalón.

-Sí me importa. Sólo que prefiero quedarme con las opiniones que considero correctas.

-¿Y cómo sabes cuáles son las correctas?

-Si alguien te exigiera que golpearas a alguien inocente o que comieras una hamburguesa con carne ¿Lo harías?

-¡No! ¡Por supuesto que no!

-A eso mismo me refiero. Sólo me quedo con lo que quiero y no dejo que lo demás me afecte. Al final soy yo el único que puede decidir lo que me hace o no feliz. Si dejara que un montón de rumores y palabras estúpidas de gente aún más estúpida me definieran, estaría estresado y de mal humor todo el tiempo. Mientras tenga a mis amigos, no creo que haya nada más de qué preocuparme.

Helen quedó intrigada con las palabras de Jack. En todo ese tiempo había permitido que lo que la gente dijera la hiciera sentir mal. Todo lo que tenía que hacer era pensar en lo que era importante para ella. Su amistad con Jack, por ejemplo. Era algo por lo que lucharía con todas sus fuerzas por conservar a pesar de lo que otros dijeran.

-Tienes razón Jack. Gracias- el chico le regresó a ver con una cálida sonrisa. Se dirigieron a su salón para encontrarse con Emily, pero antes de llegar, Helen quería resolver una duda que rondaba en su cabeza desde hacía un rato- Oye Jack ¿Qué fue eso de "quisiera que hubiera boda"?

-Oh. Era una broma- vaciló el chico mostrando su tramposa sonrisa.

-Ya sabes que no me gustan ese tipo de bromas.

La chica se cruzó de brazos manifestando su enojo mientras Jack soltaba una divertida carcajada.

-¡Hablo en serio Jack! Con eso no se juega- recriminó la chica al darse cuenta que el rubio no le prestaba atención a la seriedad de su mirada.

-Lo siento Helen, te prometo que no lo vuelvo a hacer- se disculpó bajando su tono de voz. Tomó con cuidado a la chica por el hombro atrayéndola hacia él. Se acercó despacio hasta darle un beso a la altura de la cien. Sus lentes se movieran un poco, lo cual Helen agradecía, porque de no haber sido así, su cálida y acelerada respiración hubiera provocado que se empañaran.

Cada vez se acostumbraba más a ese tipo de gestos. Pero realmente no era justo que el chico se tomara libertades viéndose tan natural mientras ella casi caía en coma.

-Casi me tiras los lentes "pollito"-

-¡Ah! ¡No sigas con eso!- se cubrió los oídos con su chaqueta- ¡Voy a necesitar terapia después de ese trauma tan grande!

A unos metros de ellos estaba su salón. Justamente Emily estaba saliendo cuando vio a Helen riendo alegremente al lado de su hermano. Sonrió satisfecha de ver a su amiga con los ánimos tan elevados.

-Creo que alguien se siente mejor-picó mientras dirigía una astuta mira a su amiga.

-Así es Emily- respondió la chica secándose las lágrimas que tenía por tanto reír.

-Yo les tengo malas noticias chicos- sacó el pedazo de papel con los nombres que a ella le correspondía buscar.

-No encontraste a ninguno ¿Verdad?

-No, lo siento, sé que era importante para ti.

-Sabes Emily, creo que hay cosas más importantes- volteó a ver a Jack guiñándole el ojo para darle a entender que había aprendido la lección –Eres la mejor amiga que podría tener- dijo abrazando a la rubia quien sonrió nuevamente reconfortada.

-¿Y qué hay de mí?- reclamó el rubio con los brazos abiertos- Yo casi pierdo la vida ¿Y no hay nada para mí?

La morena sonrió extendiendo uno de sus brazos en dirección a Jack quien pronto se unió al abrazo.

-Los dos son los mejores amigos que podría tener.

El resto del día transcurrió de manera normal. Jack se reunió con sus amigos como de costumbre hasta la hora de salida. En cuanto la campana sonó anunciando el final de las clases, los tres chicos se reunieron para acordar alguna actividad para esa tarde.

-¿Alguna idea?- consultó Emily terminando de guardar unos libros en su mochila y cerrando su casillero.

-Podríamos ir al cine, parece que hay una película nueva- los chicos caminaron hasta la entrada de la escuela- ¿Vienes Jack?- invitó la morena antes de abrir la puerta para salir.

-Las alcanzo luego, creo que olvidé algo- respondió revolviendo algunas cosas en su mochila.

-En verdad muchas gracias Jack.

-No hay de qué. Te aseguro que de no haber estado yo, hubieras encontrado la manera de salir adelante por tu cuenta. Eres una chica muy inteligente.

-Lástima que en realidad nunca supimos quién fue el bromista.

-Uno nunca sabe, tal vez algún día aparezca. Yo creo que hay secretos que no se deben revelar, es mejor así ¿Cierto?

-Cierto- asintió dejando que el chico gentilmente abriera la puerta para que pudiera salir- Gracias. Nos vemos.

El chico hizo un ademán en forma de despedida para regresar a su casillero.

Habían pasado varias horas, el cielo ya se coloreaba con tonalidades naranja. Algunos uniformados con overoles y gorras azules limpiaban la escuela antes de que ésta se cerrara.

Uno de los uniformados se acercó hasta el corazón que seguía pintado en el muro. Sonrió de lado pasando su mano recubierta con un guante blanco por la carcomida estructura.

-Pero cuántos problemas causaste mi pequeña travesura- ronroneó lavando la pared hasta que el corazón con los nombres desapareció por completo.-Bueno- se levantó quitándose la gorra, revelando ser Jackson, el culpable de esa "travesura" como él mismo la llamó- Al menos pasé toda la mañana con ella- se dijo limpiándose el sudor de la frente.

La cocinera en jefe salió por la puerta de servicio con una bolsa de basura. En cuanto vio al chico se acercó alegremente.

-¡Jacky! ¿Qué haces aquí cariño?-

-Hola señora Jarvia. Lo siento, sólo estaba… resolviendo unos asuntos. A propósito, gracias por no decirle a nadie que trabajo como voluntario en la cafetería.

-Descuida cielito, no eres al único joven que le avergüenza que sus amigos sepan que trabaja en un lugar tan sucio.

-No es eso señora Jarvia- respondió retirándose los guantes y tomando de las manos a la mujer para que no se sintiera ofendida- Ustedes las cocineras son maravillosas. Sólo no quiero que le diga a nadie. Que sea nuestro secreto ¿Le parece?

La inocente mujer cayó rendida ante la encantadora mirada del chico. Sonrió emocionada y se dirigió a la cocina indicándole al chico que la siguiera.

-Eres un pillo Jack- abrió la puerta con unas llaves que sacó de su delantal- Ven conmigo, te prepararé un guisado rico para que te vayas a tu caza con la panza bien llenita.

El rubio sonrió complacido. ¿Un pillo? Sí, quizá.

Un tramposo pillo enamorado.