Disclaimer: No soy rubia, ni londinense, ni millonaria. Por lo tanto no soy J.K y nada de esto me pertenece. No gano nada monetariamente ni es algo que haga especialmente bien, simplemente publico con fines de diversión.
CAPÍTULO DOS.
SEPTIEMBRE 1, 1942.
¿En qué momento su vida había dado tantas vueltas? ¿Por qué era tan egoísta? ¿En qué momento había dejado de velar por otros? Ella no era de los que daban por sentado el bien ajeno mientras se cerraban en sus asuntos, jamás lo había sido. Hasta que él llegó. Hasta que él manchó un alma pura, a la que podría no haberle importado perderse.
Pero no nos distanciemos del presente, porque aquel primero de septiembre en el colegio Hogwarts de magia y hechicería la realidad era otra muy distinta..
—Alumnos, alumnas. Bienvenidos a otro año más.. ¡Hoy! ¡Hoy comienza una nueva etapa! Para todos, desde los rostros conocidos que hemos estado observando a lo largo de estos años.. —Comenzó el director, Dippet. —Hasta los que están por embarcarse a esta maravillosa aventura. Donde conocerán a los amigos que estarán con ustedes desde cada transnocho por un exámen, hasta los más divertidos días de Quidditch. Forjarán las memorias que los acompañarán por siempre, y que iluminarán hasta la más oscura de sus horas. Crecerán, se encontrarán a sí mismos. Y espero que lo hagan como personas de bien, dejándo su nombre en alto. —Tomó un respiro, para proseguir.. —Hace años, un alumno, tal y como ustedes. Se encontraba sentado en una mesa, rodeado de banquetes y de personas iguales a él. Pero eso no lo satisfacía.. Él quería dominar el mundo. Era un estudiante modelo, pero estudiaba Artes Oscuras en secreto, todos sabemos lo que son. Más que magia, es un arte, pero no uno que cualquiera puede dominar. Empieza comiéndose su cerebro, para luego proseguir por su alma. Y ese chico, que en algún momento llegó a preocuparse por sacar Extraordinarios, es el mago oscuro más poderoso de la época. Gellert Grindelwald. Y eso nos hace entender los estragos que el tiempo..
Llegados a este punto, la castaña no podía ni quería prestar atención. En el lado contrario del Gran Comedor, lo que identificó fácilmente como la mesa de Slytherin, un chico pálido como la luna, de cabello tan negro como el carbón, uniforme pulcramente arreglado y unos enormes ojos oscuros que no denotaban ni el mínimo detalle de.. Un momento, ¿ojos oscuros? De un momento a otro, el chico se encontraba dirigiéndole a mirada con suspicacia. Como si tan sólo con observarla pudiera sacar mil y una conclusiones con respecto a ella. Como si pudiera notar que ella no pertenecía ahí en lo absoluto.
Un poco cohibida, cambió el rumbo de su vista. Arrastrándola por todo el lugar. Y en un momento llegó a parar a la mesa de Hufflepuff. Una niña de piel dorada, con órbes brillantes y el cabello en perfectos tirabuzones del color de la miel se encontraba distraída con la mirada en algún punto sin sentido. Y se encontró dándose cuenta, que aquella niña, de no más de 12 años, era su futura profesora de herbología.. Pomona Sprout.
Justo en ese momento contra las paredes de piedra antigua resonaron miles de aplausos, y lo último que pudo escuchar fue: —Así que, ¡qué comience la selección!
Una profesora bajita, regordeta y con el cabello negro a la altura de los hombros, usaba una túnica negra combinada con una capa del mismo color, cuyo estado anímico aparente la hacía parecer una versión femenina del profesor Snape; hizo su entrada por las enormes puertas del Gran Comedor seguida de una fila llena de niños cuyas caritas reflejaban la inocencia propia de la edad y que se esfumaría junto al último susurro de vida si tanto ella, como el egocéntrico rubio, fallaban.
Uno a uno fueron subiéndo en el taburete que se encontraba en el centro, la mayoría llegando a parar en la casa de los tejones.
Después de que el último, Alan Wornbook, fuera seleccionado a Gryffindor; los alumnos querían alimentarse, pero aún más fuerte que eso, deseaban que alguien aclarara sus dudas sobre quienes eran la chica y el chico que se encontraban dónde con anterioridad se había encontrado la horda de niños asustados. La chica, menuda y melenuda, con enormes órbes mieles que reflejaban conocimiento. El chico, rubio y distante, con una mirada gris y altiva.
Interrumpiéndo los murmullos que acallaban el lugar, la misma profesora comenzó a hablar: —Este año, nos encontramos con dos nuevos alumnos. Espero que se comporten con ellos y logren acoplarlos de buena manera. Ellos son, Hermione Granger y el señor Draco Miller, y vienen a cursar con nosotros el quinto año.
Luego en lo que pareció un parpadeo, una mancha borrosa, o bien podría haber pasado por una alucinación. Se encontraban ubicados en sus casas habituales: Gryffindor y Slytherin, respectivamente. A lo que el director, sólo comentó un "que comience el banquete" y cientos de platillos estratégicamente bien colocados y tibios aparecieron por arte de magia en cada una de las largas cuatro mesas.
Hermione se encontraba cortando en pequeños pedacitos sus bollos cuando una chica se dirigió amablemente a ella: —Hola, ¿puedo decirte Hermione? Soy Isabella, Isabella Brown, pero puedes decirme Bella. Todos lo hacen. —Finalizó con una sonrisa.
Era rubia, un rubio platino muy parecido al de Malfoy, pero que sin duda era teñido ya que tenía ciertos mechones de un marrón oscuro al igual que las raíces. Y al contrario de lo que cualquiera hubiese pensado, no le quedaba mal como a la mayoría que se atreviera a intentarlo, en ella tenía incluso un toque innato de elegancia. Con un enorme lazo rosa atado en el centro de su cabeza, y un maquillaje fuerte en colores pastel, podía notarse la extravagancia que rodeaba a la Brown, que debía ser algo así como la tía-abuela de la Brown que cursaba junto a ella. Y sin embargo, en ese momento Granger se dio cuenta de una cosa. En esa época las chichas eran lindas, no del tipo de belleza de su época, sino una belleza más clásica y recatada, de manera que resultaba hasta vulgar compararlas de esa manera.
—Eh, si, claro. Un gusto. —Respondió Hermione.
Mientras tanto, notó una chica a su lado, que resaltaba de una manera escandalosa a un lado de aquella carismática chica. Era más pequeña, pálida y con un cabello y ojos del color del oro, con un aire de inocencia que la llevaba a pensar que era menor de lo que suponía. Y al percatarse de su mirada, comentó un recatado: —Sophia O'Moore, un gusto. —Al cual Hermione no pudo evitar sonreír e inclinar suavemente la cabeza.
—¿Tú de dónde has salido? —Preguntó alguien que se le hacía terriblemente conocida y no sabía de dónde, con un tono un poco recriminatorio.
—Oye, Prudence, relájate un poco. —Espetó Isabella frunciéndole el ceño, para continuar. —Perdónala, Hermione. Ella es Prudence Pomfrey, y digamos que los voluntariados en la enfermería y la falta de sueño la tienen un poco de mal humor.
Hermione sonrió un poco intimidada: —Tranquila.. —Miró a la jóven Pomfrey. —Soy Hermione Granger, ya eso creo que lo sabes. Salí de mi casa.. Londres, soy hija de muggles. Madre inglesa y padre francés. Estudié en Beuxbatons hasta el año anterior, a mi madre no le agradaba mucho que hubiera tanta distancia, así que pidió una transferencia. ¿Otra cosa que necesites saber?
—Perdón. —Murmuró un poco arrepentida, mientras volvía la vista a los postres que acababan de aparecer.
—Yo también soy hija de muggles. —Dijo Sophia con un poco más de confianza.
Por otra parte, en la mesa de Slytherin se respiraba muchísima menos calidez.
—¿Y tú de dónde has salido? Dime que no eres un sangre sucia. —Exclamó un moreno asqueado.
—Mulciber, no digas esas cosas. —Comenzó un chico pálido con sonrisa mortífera, para luego dirigir la mirada hacia Draco con falsa cordialidad. —Encantado, yo soy Tom Marvolo Riddle. Marvolo para tí, y para todos ellos. Ahora, si no es mucha molestia, ¿podrías responder la pregunta que mi compañero ha realizado de esa forma tan grotesca? —Mientras apartaba un mechón de cabello tan oscuro como una noche sin estrella de su frente y lo miraba inquisidoramente. Y ahí el rubio entendió por que razón le había dado tanta mala espina.
—Soy Draco Miller, y no, no soy.. Eso. Soy hijo primogénito de una de las familias mágicas con más larga tradición en Norteamérica, mi madre es inglesa, por eso aunque he estudiado toda mi vida en la escuela de formación para brujas y magos en Estados Unidos, no tengo acento. Me han transferido ya que allá suelen haber muchos.. Impuros, pululando por ahí. Pero por lo que veo, aquí es lo mismo. —Finalizó, con lo que todos parecieron satisfechos.
Igual de idiotas a los de su época, pensó.
Pero ellos sólo estaban tranquilos porque su rey lo estaba. Y aunque algo le daba mala espina, incluso él se preguntaba cómo aquel mago confiado podría ser el mago oscuro más temido años después.
Lo que no sabía era que Tom Riddle no había creído ni media palabra, que tenía severas sospechas sobre él y su melenuda compañera y que no descansaría hasta ver sus teorías confirmadas.
Marvolo no era tonto, y le enfadaba que el nuevo lo tomara como tal. Jamás había escuchado el apellido Miller entre los pura sangre.
Tendría que cuidarse las espaldas, porque desde aquel septiembre de 1942, tenía un nuevo enemigo.
Y los enemigos para el futuro Lord, no eran más que objetos por eliminar.
Hola, de nuevo. Sugerencias y críticas son bienvenidas, cero violencia, el respeto ante todo.
Si desean, pueden seguir el tumblr de la historia(borren los espacios): accio - bieber - sempiterno . tumblr allí podrán ir observando acerca de los personajes, y algunas veces adelantos.
Miles de abrazos y un Draco envuelto en chocolate para todas/os.
Se despide..
Sunshine.
