Hola a todos, perdón por la tardanza, vuelvo a estar menos liada ahora, aunque temo que no por mucho tiempo, intentaré actualizar todas las historias lo antes posible, espero disfrutéis de este nuevo cap de esta. Nos vemos pronto o eso intentaré ;)
Muchas gracias por vuestro apoyo y por los Reviews, en serio que son lo más preciado que tenemos nosotros pues nos motiva a seguir adelante y crear muchos y diferentes mundos para vosotros.
Luna Lovegood:
Llevaba buscando a Luna varias horas, incluso había sobornado a una chica de la habitación de Luna para que la buscara por él en su cuarto, pero Luna no estaba allí.
Maldijo por enésima vez a Granger y buscó a Neville, ¿sabría su amigo donde podía estar Luna?
Lo encontró hablando animadamente con Lily y sin duda contándole alguna cosa absurda nueva que le había sucedido, se acercó a ellos y en cuanto ambos lo vieron sintió el enfado, chistó enfadado.
—¿Qué quieres?, ¿ya se cansó Granger de ti?
Miró mal a Neville:
—¿Has visto a Luna?, La estoy buscando pero no la encuentro.
—¿Y para qué la quieres?, ya has hecho bastante, déjala tranquila.
Harry suspiró irritado:
—¡Yo no he hecho nada! ¡Maldita sea! ¿Qué demonios os pasa a todos?
—¿Qué no has hecho nada?, por todos los santos, ¡te has liado con la arpía número uno de este colegio! Y por si fuera poco, te has olvidado de que su hobby favorito es amargar la vida de Luna. ¿Cómo has podido si quiera acercarte a ella?
—Esto no es lo que parece, maldita sea, tenía que hacerlo, era importante.
—¡Venga ya! Vete a otro con ese hueso, otro que no conozca a Granger como yo la conozco. Admite que has caído como todos, ¿qué te ha ofrecido a ti?, ¿Ya te ha calentado la cama?
Por algún motivo ese comentario lo molestó de forma inmediata, se acercó a Neville furioso y lo hizo ponerse en pie:
—Deja de decir gilipolleces o te partiré esa cara de idiota que tienes.
Neville formó una sonrisa torcida en su rostro, a la vez que Lily se ponía en pie y lo sujetaba del brazo con fuerza:
—¡Harry! ¿Qué demonios haces?, Suelta a Neville, ¡ya!
—Déjalo Lily, está claro quién de los dos merece más la pena, desde el principio supe que darías de qué hablar, pero esperé que fuese en el sentido indicado.
—Mira miserable…
—¡YA BASTA LOS DOS!
El grito de Lily los hizo pegar un salto asustados y girarse ambos a mirarla sorprendidos, Harry soltó de inmediato a Neville y como por instinto se juntaron formando un frente común.
Quizás para apoyarse ante lo que se les venía encima.
Lily estaba furiosa, sus ojos echaban fuego y se acercó a ambos con una mano alzada, señaló primero a uno y declaró:
—¿Acaso os habéis vuelto estúpidos de repente?, ¡Tú!—Neville dio un pequeño salto abriendo los ojos: —No vuelvas a hablarle así a mi hermano, él no es, ni remotamente, parecido a esos malditos idiotas, si está con esa sanguijuela de Granger, es solo por protegerme, así que nunca más vuelvas a insinuar algo así.
Mi hermano hizo un trato con ella para torturar a Malfoy. –Seguidamente miró a Harry y este frunció el ceño molesto y se cruzó de Brazos: —Y en cuento a ti…
—Córtala Lily, yo no hice nada, todo lo comenzó este de aquí, yo solo estoy buscando a Luna para aclararle todo.
—¡Tú!, eres idiota, debiste hacer eso antes que nada, ¿sabes lo que le has hecho a Luna? Ella no se merece esto.
—¡No hice nada!, solo besé a Granger, ¿qué puede ser tan malo con eso?, vale que se llevan a matar y que Granger le ha hecho cosas horribles, pero con esto hemos conseguido que ya no vuelva a pasar, debería estar feliz y no enfadada conmigo. Se supone que soy su amigo, ¿por qué no habla conmigo en lugar de salir disparada como lo hizo?
Tanto Neville como Lily lo miraron entre sorprendidos e incrédulos, Lily fue la primera en actuar, negó, abrió y cerró la boca en varias ocasiones sin decidirse a qué decir, para finalmente acercarse a Harry e inquirir:
—Definitivamente eres estúpido o necesitas una graduación nueva en esas gafas tuyas, porque estás más ciego que un ciego.
Sin más se largó de allí dejándolo completamente sin habla y sin comprender lo que esta le había dicho, miró a Neville, el cual solo miraba el camino que Lily había tomado:
—Tu hermana da miedo.
Lo escuchó susurrar, pero cuando lo miró, tenía una sonrisa bobalicona en el rostro, irritado, rumió, ¿por qué ahora Lily también se enfadaba con él?
—Luna está en Hosmeade, se ha escapado para ir un rato a la discoteca, decía que necesitaba desahogarse.
—¿Ha ido sola?
Neville asintió y se marchó, él por su parte tardó escasos segundos en decidirse a ir tras Luna a Hosmeade.
Luna se encontraba paseando de regreso a Hogwarts, mientras pensaba en lo que había sucedido, la verdad es que no se había parado a pensar lo que le sucedía con el hermano de Lily, pero verlo besando a Granger había sido un golpe demasiado duro.
¿Por qué no se había dado cuenta de que Harry no era un simple amigo?
Desde el primer día, ella se había encontrado interesada en él. Era la clase de persona que conseguía la atención sin buscarla, que despreciaba el que estuvieran pendiente de él y defendía todo lo que no le gustaba.
Cuando la sacó del lago se descubrió mirándolo sorprendida, luego día tras día, le preguntaba a Lily por él, pero nunca salía, hasta que un día se decidió por sacarlo a rastras de su cuarto.
Lo obligó con la excusa de que no podía tener a Hedwig encerrada en un día como aquel.
Él al principio se había negado, pero lo consiguió y sacar a Hedwig se convirtió en su excusa perfecta, una que él no rehusó. Habían sido pocas las veces que lo había conseguido, pero saber que asistirían a Hogwarts juntos le daba esperanzas de verlo más seguido.
Había sido una idiota, debía haber supuesto que Harry atraería la atención de Hermione, y que como todos él caería.
¿Quién se negaría a Hermione? Es cierto que no era hermosa como Pansy Parkinson o incluso como Ginny Weasley, pero era del estilo de Harry, atraía la atención de la gente sobre ella.
Era como un faro en la oscuridad, incluso ella, había quedado atrapada en su día.
—Y una se pregunta, ¿qué hace la lunática de Hogwarts por estos lares?
Luna levantó la mirada sorprendida de escuchar esa voz, era Hermione Granger, venía completamente sola, vestida de calle, como ella, pero no como si hubiese ido a bailar, más bien parecía ir de sport, tenía el pelo recogido y parecía la antigua Hermione.
Rápidamente se limpió las lágrimas que caían por sus mejillas y se puso seria, no permitiría que ella la viera hundida, eso jamás volvería a suceder.
—¿Qué haces tú aquí?
Hermione sonrió de medio lado:
—¿Quién te hizo daño en esta ocasión? –Comenzó a reírse por lo bajo y negó: —Una creería que ya has aprendido la lección.
Hermione dio un paso hacia ella y retiró una lágrima de su mejilla:
—Estas solo sirven para mostrar tu debilidad y facilitan que la gente vea que te pueden lastimar. ¿Acaso nunca se te agotan? Pareces un pozo sin fondo, me das pena Lovegood.
Se apartó de ella furiosa:
—Déjame en paz, prefiero tener sentimientos a ser tan arpía y odiosa como tú.
Hermione sonrió a sus palabras:
—Gracias, ha sido verdaderamente una proeza conseguir convertirme en lo que hoy soy, pero lo conseguí.
—No te estaba alagando.
—Creía que sí. En fin, no quiero seguir perdiendo mi tiempo aquí, tengo cosas mejores que hacer, y alguien que me está esperando.
Al decir esto sonrió divertida, y ella comprendió a quien se refería. Apartó rápidamente la mirada, decidida a que ella no supiera lo que le estaba pasando.
—Sin duda me daré prisa, son las ocho y cuarto ya, y quiero pasar algo de tiempo con él.
Al escuchar la hora miró alarmada su reloj, tenía razón, debía regresar cuanto antes, se fijó en todo lo que le quedaba por recorrer y maldijo, iba a salir corriendo cuando escuchó que esta decía:
—Deberías de saber ya, que nadie merece las lágrimas de otra persona.
Estaba por contestar a sus palabras, diciéndole que había personas que sí, cuando las llamaron a ambas:
—¿Luna?, ¿Granger?
El sentimiento de miedo que escuchó en la voz de él, la hizo sentirse estúpida, ambas a la par miraron hacía el lugar de donde provenía la voz. Harry venía corriendo hacía ellas. Su vista estaba fija en ella exclusivamente.
—Llevo buscándote toda la tarde, maldita sea, ¿dónde te habías metido?
Harry se detuvo ante ella y se apoyó en sus rodillas para recuperarse, seguidamente la miró desde esa posición.
Y ella se quedó estática, definitivamente se había enamorado de él, se sintió estúpida por darse cuenta en ese preciso instante.
Harry frunció el ceño al ver los ojos llorosos de Luna y enfureció en el acto, miró a Granger furioso:
—¿Qué demonios le has hecho ahora?, ¿Es que no puedes parar?
Hermione lo miraba de forma extraña, cuando Harry se acercó a ella y comenzó a limpiar su rostro su pulso se aceleró.
—¿Estás bien?, ¿Qué te ha hecho ahora?
—No ha sido nada.
Dijo con un susurro, se sentía tan idiota y tan indefensa en ese instante.
—Tenemos que hablar Luna.
Inquirió este muy seriamente, cuando lo miró de frente recordó el motivo de su estado y se apartó de él rápidamente:
—No, no hay nada de lo que hablar, es con ella con la que tienes que hacerlo.
Inquirió señalando a Granger, en cuanto dijo eso comprendió que había cometido un error, se mordió la lengua y al mirar hacia ella descubrió sorpresa en sus ojos ámbares:
—¿Acaso estabais saliendo?
Dijo Hermione entre sorprendida y ¿enfadada?
Tanto ella como Harry la miraron extrañados:
—¿Saliendo?, ¿De qué estás hablando? Luna es mi mejor amiga, está enfadada porque no le dije nada de esto, tampoco es que me dieras mucho tiempo para ello, la verdad.
Ese puñal vino sin esperarlo, no fue capaz de mirar a Harry, pero Hermione sí que clavó sus ojos en ella, para seguidamente mirar a Harry y de nuevo a ella.
De repente la muy desgraciada se echó a reír divertida:
—Por todos los dioses, ¡qué ingenua eres!, ¿cómo es posible que sigas igual que cuando éramos pequeñas?
Creí que ya habías aprendido la lección.
Ella la miró furiosa:
—Y la aprendí, me alejé de ti.
Dijo de forma ácida, ese golpe ella no se lo esperaba y Hermione la fulminó con la mirada:
—Mira lunática, tú…
—Jamás, vuelvas a decirle así Granger, te lo advierto, si vuelves a hacerlo no respondo.
Y era precisamente esa actitud lo que la hacía hacerse sentirse segura, Harry se acababa de colocar ante ella y encaraba a Granger.
Hermione lo miró a él y luego a ella:
—Muy bien, pues déjale en claro que jamás me vuelva a hablar así, este pacto es de dos Potter, pero si ella se pasa demasiado, no esperes que yo cumpla.
—Está bien, hablaré con ella, después de todo, no entiende la situación.
—¿No?, creo que la entiende demasiado bien, pero deja que te diga algo Lovegood, las lentas siempre pierden. Si no te das prisa, quizás, puede que cambie de idea.
Harry las miró sin comprender:
—¿De qué hablas Granger?
Como toda respuesta, ella la miró unos instantes y seguidamente se acercó a Harry, llevó una de sus manos hasta su mejilla, para dejarla descansando en la nuca de él, tiró lo justo de él para que se agachara un poco y antes de rozar sus labios inquirió:
—Será mejor que regresemos a Hogwarts cuanto antes, la hora de cierre de las puertas es a las nueve menos cuarto, y antes de irnos a nuestros cuartos, quiero darte el beso de buenas noches.
Apresó sus labios con cuidado, saboreando los mismos, pero sin profundizar el beso.
Luna se percató de que Harry parecía sorprendido por lo que estaba haciendo y cuando lo soltó, le dedicó una media sonrisa y a ella solo le guiñó un ojo, al pasar por su lado le susurró:
—Me está empezando a encantar la hierba buena.
Ella se tensó y fijó sus ojos en Harry mientras apretaba los puños, escuchó la risa de Granger mientras se alejaba y los dejaba solos, esa maldita bruja.
Miró a Harry, que parecía confundido y negaba pensando en algo, era evidente que no había escuchado ese último comentario de ella.
Cuando él la miró parecía sentirse culpable y mal:
—Sobre esto, Luna, no quería que te enteraras la última de lo que estaba pasando, hubiese querido explicártelo ayer mismo, pero con lo del castigo y todo eso…
—¿Qué se supone que significa eso de un pacto?
Inquirió sin más, él la miró por unos instantes y sonrió, le hizo un gesto para que caminaran juntos y ella accedió.
—Me pidió que la ayude a darle una lección a Malfoy, a demostrarle que ella no es una muñeca con la que se puede jugar. Por lo visto, ese rubio es todo un playboy y va por ahí poniéndole los cuernos a destajo.
—¿Qué ganas tú con todo esto?, además de lo obvio.
Dijo con desprecio, Harry suspiró y la obligó a detenerse:
—No me he acostado con ella ni pienso hacerlo, Luna. Ella debe respetar a mis amigos y sobre todo conseguir que dejen a Lily en paz, el día de ayer, le habían cortado el pelo, la habían dejado horrible. Quizás no sepas lo que el cabello de Lily significaba, pero era como una especie de vínculo entre nuestra madre y Lily, estaba hecha polvo.
No quería ver a Lily de ese modo nunca más, Luna, te juro que si hago esto es por vosotros. Además, si todo el mundo ve a Granger conmigo conseguiré algo más.
Fred Weasley, me dijo que todos los becados parecían decididos a revelarse contra todos estos abusos, ¿qué crees que piensen cuando me vean con Granger y que aun así me enfrento a ellos?
¿Incluso que ella trata con respeto a mis amigos?
No habló enseguida, solo lo observó sintiéndose cada vez más confusa:
—¿En serio no te mueve nada ella?
Harry la miró desconcertado:
—La verdad es que ella me confunde, no logro comprenderla, se supone que lo de actuar era solo ante sus amigos, no sé a qué vino que me besara delante de ti, si iba a contarte todo.
Ella suspiró cansada, era evidente que él no entendería eso, no lo haría si ella no hablaba, acababa de descubrir algo curioso, pese a ser el inteligente de los hermanos, Harry era el más despistado, algo le decía que jamás sabría sobre los sentimientos de alguien, hasta que esa persona se los dijera, lo que le aseguraba estar tranquila con respecto a su secreto.
—Dime algo, mira, la otra opción, era ir tras Pansy y Weasley, y bien, pese a que parecen ser todas unas bellezas, casi modelos, no son mi tipo, pero Luna, si me lo pides haré eso, aunque no creo ni que me dieran una mirada, pero podría intentarlo. Si para ti es tan duro verme con la que es tu enemiga, puedo dejarme la piel intentando llamar la atención de esas dos.
Lo miró sorprendida, definitivamente este chico era idiota, ¿casi imposible llamar su atención?, ¿acaso él carecía de espejo?
—¿Hablas en serio?
—Sí, claro, si prefieres…
—No, ni loca, maldita sea, ya bastante que tengo con soportas sus estupideces en clase como para aguantarlas a tu alrededor a diario.
Harry rompió a reír divertido:
—¿Sí verdad?, no las he escuchado decir muchas cosas, pero no parecen ser muy listas.
Ella frunció el ceño y comenzó a caminar:
—¿Estoy perdonado entonces?, Dime que sí, si regreso sin tu perdón, temo que Lily y Neville me maten por esto.
—Es solo un pacto temporal ¿cierto?
—Sí, por supuesto.
—¿Cuánto tiempo?
Él se quedó callado y frunció el ceño:
—Bien, verás, ese dato aún no lo tengo. Será lo primero que le pregunte en cuanto la vuelva a ver.
—Que no es dentro de mucho. ¿Por qué querrá que le des un beso de buenas noches?
Él se encogió de hombros.
Llegaron a Hogwarts casi rozando la hora, entraron a escondidas y con bromas sobre ser espías, ambos consiguieron entrar sin ser descubiertos, llegaron juntos por donde se encontraban las canchas de baloncesto cubiertas, iban bromeando cuando Granger apareció:
—Bien, veo que ya estás aquí, pues comencemos cuanto antes.
—¿Comenzar?, ¿a qué te refieres?
—Malfoy va a salir ahora del entrenamiento, él va a vernos aquí mismo, al igual que todo su equipo, ese será un duro golpe para su ego.
Esas palabras lo dejaron un instante perdido, Luna lo miró sin comprender, parecía estar pensando en algo, de repente pareció palidecer y lo vio mirar a las canchas de baloncesto y morderse el labio inferior, Granger lo cogió de la corbata y tiró de él:
—Deja que eso lo haga yo.
—Espera, espera, ¿has dicho entrenami…?
Granger no lo dejó hablar, lo besó en ese preciso instante, introduciendo su lengua para hacerlo callar. Escuchó que Harry gemía y ella apartó la mirada para ver como el equipo de baloncesto comenzaba a llegar.
A la cabeza venían Malfoy y Weasley, escuchó un suspiro y un pequeño golpe, cuando miró hacia Harry y Granger, vio que este la había empujado contra la pared.
Gruñó molesta:
—Y eso que no le mueve nada.
Dijo en un susurro:
—¿Qué demonios?, ¿Harry?
Harry se separó rápidamente de Granger y se giró, se limpió los labios mientras maldecía:
—Remus, yo…
—Tú, ¿qué demonios crees que haces?, se supone que hoy tenías un castigo que cumplir.
Granger miró hacia ella como interrogándola, ella se encogió de hombros, no sabía nada al respecto:
—No sabía que había entrenamiento hoy también, no me lo dijiste.
—¿Qué no te lo…? ¿Acaso tengo yo que decirte lo que debes averiguar tú solito?, Que sepas que pienso reportar esto, tu castigo se alargará, y ahora repíteme eso de que no te lo merecías. Tengo entendido que fue por ingresar en el cuarto de ella y en su compañía que te castigaron.
Harry abrió los ojos al máximo sorprendido, mientras que ella lo miraba también sorprendida y enfadada, ¿qué pintaba él en el cuarto de esa?, al mirar a Granger, la vio mirando de reojo a Malfoy y el resto, algunos sonreían con picardía, mientras que Malfoy estrujaba su botella de plástico entre las manos y miraba de forma fría hacía Harry, que no prestaba la menor atención.
—Te estás equivocando Remus, no es nada de lo que estás insinuando, ella y Lily…
—Déjalo Harry, deberías de haberme dicho que estabas castigado, fue todo culpa mía profesor Lupin, yo obligué a Harry a acompañarme, tenía algunas dudas sobre los deberes que usted nos puso hoy, y como es un preferente, pensé que podría echarme una mano.
—A otro con ese hueso señorita Granger, sus calificaciones son excelentes.
—No en todo, su asignatura sabe que siempre me da mucho trabajo.
Dijo esta entre dientes, el profesor Lupin la observó unos instantes:
—No parecían estar estudiando demasiada literatura, ahora en lo referente a anatomía, me da que Sprout les pondrá un sobresaliente.
Granger enrojeció ante esas palabras, y varios rompieron a reír, Harry abrió la boca para decir algo, pero prefirió mantenerse callado:
—Ve ahora mismo a limpiar la cancha y las gradas.
—Si voy ahora, la cena…
—¿Y eso debería importarme señor Potter?
Ella miró al profesor Lupin y sintió un pequeño escalofrío, hasta ese momento, no se había percatado de que Harry no había llamado a su profesor por su apellido, sino que lo trataba más como un amigo o alguien muy cercano.
Sabía por Lily que el profesor Black era algo así como su tío y tutor legal, además de ser el padrino de Harry. El profesor Lupin, era un gran amigo de Black, no era de extrañar que quizás se conocieran, aunque nunca pensó que esa amistad se extendería fuera del colegio.
Harry se puso rígido y sus ojos se escurecieron, incluso Granger notó el cambio:
—Como usted ordene profesor Lupin.
El apellido salió de sus labios con furia, pasó al lado de este sin volver a mirarlo, al llegar donde el equipo, Weasley se apartó para dejarle paso, pero Malfoy no. Ambos chocaron sus hombros y se enfrentaron con los ojos.
Sin amedrentarse ninguno de ellos.
El equipo al completo, exceptuando Malfoy, se marcharon de allí, el profesor Lupin se fue malhumorado por otro camino diferente y ella se debatió entre ir a cenar o ir a comprobar cómo se encontraba Harry.
—¿A qué crees que juegas?
—¿Jugar?, ¿Quién está jugando Malfoy?
Miró hacia Granger y Malfoy, el cual se había acercado a ella y la agarraba con fuerza del brazo:
—Me estás haciendo daño, será mejor que me sueltes.
—Y un cuerno, ¿qué demonios haces besuqueándote con ese miserable por todos lados?, ¿Qué estás tramando ahora?, porque espero que se trate de algo de eso.
—¿Por qué tendría que estar tramando algo?, la verdad es que Harry me parece un chico muy interesante. He estado pasando un tiempo con él, y bueno, además de tener varios temas de conversación. –Granger se calló un momento y repasó sus labios con su lengua para añadir: —Sabe usar bastante bien esa boquita suya para otras cosas mucho más interesantes.
El tono que utilizó para decir eso, hizo que incluso ella misma se imaginara qué otros usos podría darle Harry a esa boca suya.
Se mordió la lengua y negó, debía disipar esos pensamientos suyos, si pretendía ser amiga de Harry, no podía imaginárselo besándola.
—Maldita seas Hermione, déjate de estupideces, me parece que no estás entendiendo algo. Eres mía, desde hace cuatro años me perteneces.
Esas palabras la dejaron unos instantes paralizada, cuatro años, ¿cuatro años?, miró hacía Hermione y vio que ella fijaba sus ojos en ella. Parecía entre asustada y temerosa.
—Yo no soy propiedad de nadie Malfoy, no lo olvides. Ahora suéltame, que tengo hambre, mi tarde ha sido bastante ajetreada.
—Deja de hacer insinuaciones y dime qué demonios has hecho con ese despreciable de Potter.
Ella sonrió de medio lado:
—Todo lo que tú has podido hacer con Pansy o la pequeña zorrita de Weasley.
Se soltó del agarre de este y se largó de allí, Malfoy parecía colérico, lanzó la botella de agua contra la pared con tal fuerza que esta estalló.
—Maldita sea, ese miserable de Potter, me las va a pagar.
Ni si quiera la miró, tan solo se largó de allí. Luna miró hacía la botella y seguidamente hacía el lugar por donde Granger se había marchado.
Se decidió por ir al gran comedor y cenar.
Harry estaba furioso, cada día que pasaba su vida se complicaba más, y aún le faltaba la maldita reacción de Malfoy, que ante la mirada que le había lanzado, no había duda alguna que llegaría pronto.
¿Qué maldito juego se traían Granger y Malfoy?, era evidente que había algo entre ellos, algo que los involucraba, parecían uno para el otro, y sin embargo, Malfoy la engañaba.
Y Granger parecía celosa de ello, no se había tragado para nada lo del respeto de las otras chicas, había celos en su voz cuando habló con él.
¿Entonces qué pintaba él?, ¿Acaso era el celestino de turno?
Estaba tan molesto, que ni se había percatado de que ya había terminado de limpiar y ahora se encontraba botando una pelota ante la canasta de baloncesto.
Tiró mientras se sentía furioso, en cuanto la pelota dio en el aro y rebotó se lanzó por ella.
Se perdió por completo en la pelota, la pista y la canasta ante él.
Estaba sin su chaqueta y su corbata, con la camisa remangada, sudando y corriendo derecho hacía la canasta, cuando Luna entró allí llevando algunos bocadillos y una botella de Coca-Cola.
Lo observó correr hacía la canasta y hacer una entrada por la derecha, dar los dos pasos de rigor y el salto, la entrada de la pelota en la canasta y su posterior caída, pero lo que la dejó estupefacta, fue su sonrisa de satisfacción. La vida que había en esa sonrisa y en esos ojos, era genuina y no fingida.
Lo vio caminar para recoger la pelota y dirigirse ahora al lado izquierdo para repetir la jugada, iba a decir algo, cuando escuchó la voz de Lily:
—Así, que aquí estabas.
Harry se giró para mirar a su hermana mientras seguía botando la pelota, Lily, venía con algo en sus manos. Él detuvo el botar de la pelota y volvió a tirar, entró limpiamente.
—Impresionante, ¿cuánto hacía que no te veía jugar?
Lily le lanzó algo que él atrapó en el aire. Era una botella de bebida energética:
—¿Cómo sabías que estaba aquí?
—Sirius me dijo de tu castigo. Siento que este fuera el resultado de buscarme ayer.
Él se encogió de hombros y se sentó para beber, Lily caminó hasta él:
—¿Por qué no vuelves a jugar Harry?
—No quiero hablar de eso.
—No fue culpa tuya, lo que pasó, hubiera pasado tanto si discutías con papa como sino.
—Déjalo Lily, en serio, no…
—No, no pienso dejarlo, Harry, hace meses que no te veía sonreír como lo has hecho ahora. Amas este deporte tanto como lo amaba papa, esto es para ti, como mi cabello para mí.
—Lily…
Había advertencia en su voz, pensó en intervenir, pero Lily no la dejó, se puso en pie rápidamente:
—Lily un cuerno. Harry, ya está bien, ¿crees que pasarte la vida abandonando las cosas que amas los va a devolver?, maldita sea no, y que ellos no estén, no significa que tú debas dejar de vivir también.
Harry, ese día perdimos a nuestros padres, lo sé, no creas que a mí me duele menos, pero…
—¡Ya basta Lily, ya! –El grito de este las hizo saltar a ambas, Harry encaró a su hermana: —No entiendes nada, si no le hubiese dicho todo lo que le dije esa mañana, ellos habrían estado en la cancha de baloncesto, estarían como siempre apoyándome, incluso riendo y hoy estarían aquí. Pero no, yo y mi estúpida bocaza consiguió que ellos se quedaran en casa, que ese despreciable pudiera incendiarla con ellos dentro.
Luna se escondió rápidamente, debería marcharse, eso a ella no le incumbía, pero algo más fuerte que ella no la dejaba moverse, ¿Harry se sentía culpable de lo que les había pasado a sus padres?, ¿Quién había incendiado la casa y por qué? Ninguno de ellos le había dicho que sus padres habían sido asesinados, ambos le habían dicho que habían muerto en un accidente.
Lily rompió a llorar y escuchó como Harry maldecía, se asomó para ver como él caminaba hacia ella, pero Lily lo detuvo:
—No te das cuenta de que no eres el único que perdió algo, al contrario, me has dejado sola, ¿no te percatas de lo que haces?, no solo has abandonado el baloncesto, los ordenadores, tu vida, a Sirius, Harry, me has dejado sola.
¿Sabes cuantas noches desee tenerte a mi lado?, saber que tú al menos estabas conmigo. Esa noche perdimos a nuestros padres, pero los odio porque con ellos, perdí mi otra mitad.
Lily comenzó a llorar de forma desesperada:
—Lily yo…
Pero no escuchó lo que él tenía para decirle, porque Lily echó a correr lejos de allí, iba a salir para ver cómo estaba Harry, cuando por segunda vez ese día vio una botella salir disparada:
—Eso es, revienta cualquier cosa en lugar de ir con tu hermana, es eso lo más adecuado ¿no?
Luna frunció el ceño, miró lo que llevaba y decidió dejarlo todo en el suelo, ya se había inmiscuido demasiado en los asuntos de ellos, como para escuchar como el profesor Black regañaba a Harry ahora.
—¿Qué vienes tú a hacer aquí ahora?
Escuchó que reprochaba Harry furioso. Y huyó de allí derecha a su cuarto, en su carrera no se percató de que chocaba contra alguien que iba acercándose hacía allí.
Harry miró a Sirius furioso:
—Me ha dicho Remus lo que ha pasado hoy.
—Genial, ¿vienes tú también a recriminarme algo?
—Venía a ver si habías terminado, pero por lo que veo ahora tienes algo más que limpiar.
Miró hacía el lugar donde había estallado la botella y maldijo entre dientes, caminó hasta la grada y cogió la toalla que utilizaban para el suelo.
—¿Qué vas a hacer con Lily?
—Intentaré hablar con ella mañana, no quiero más castigos.
—Lo que me recuerda que mañana me han convocado por algo relacionado a la clase de química, ¿qué narices le has hecho a Quejicus?
Harry lo miró sin comprender:
—¿Quejicus?
—Es el apodo que tu padre y yo le pusimos al profesor Snape cuando íbamos a clase juntos, no se lo digas a nadie, no debería haberlo dicho.
Harry asintió a sus palabras y luego inquirió:
—Se metió con Lily y me restó puntos por algo que no era nuestra culpa, quiso insultarnos utilizando nuestro apellido para ello. No lo entendí al principio pero tras tus palabras, puedo ver por dónde va la cosa.
El silencio se hizo presente entre ambos, parecía que ninguno se decidía por retomar la palabra, al final fue Sirius quien comenzó diciendo:
—Harry, no fue culpa tuya que tus padres se quedaran en casa esa tarde. James me pidió que fuese al partido por ellos, que debían arreglar algo relacionado con su trabajo y les sería imposible llegar.
Hay algo que no te he dicho.
Esas palabras consiguieron que Harry lo mirada entre desconfiado y dudoso, Sirius lo miró fijamente a los ojos y después apartó la mirada:
—Tu padre sonaba muy nervioso, nunca lo había escuchado así. De una semana a esa fatídica fecha actuaba muy raro, como si supiera que algo iba a suceder. Me citó para arreglar un montón de papeles, pero sobre todo para dejar en claro su testamento.
Le dije que estaba exagerando y asustándome de paso, pero no me hizo caso, comenzó a decir, que nunca se sabía y que quería que tú y Lily estuvieseis seguros.
Me aseguró que solo eran tonterías y que prefería tener todo bien por si acaso.
Una semana después, te vi arrojarte a un fuego insaciable, intentando entrar en una casa en llamas, donde se encontraba lo más parecido a un hermano que he tenido jamás.
—¿De qué estás hablando?
—Creo que tus padres sabían que Riddle estaba tras sus pasos, no sé qué cosas existían entre ellos Harry, pero si de algo estoy seguro, es de que no descansaré hasta llevar a ese miserable a la cárcel.
Las palabras de Sirius se quedaron en el aire por un buen rato, tan largo que ni se percató de que este ya no estaba hasta que alguien colocó una lata de Coca-Cola ante sus narices.
Volvió a la realidad y miró a quien se la ofrecía, Granger se encontraba parada ante él. U sorpresa fue grande, la miró sin comprender:
—¿Vas a cogerla o piensas tenerme como estatua eternamente?
—¿Por qué estás aquí?, Tu novio no se encuentra en los alrededores.
Ella lo miró por unos instantes en silencio:
—Estás aquí, si bien no enteramente por mi culpa, quizás, sí por una pequeña parte. No te vi en la cena y pensé que querrías cenar algo.
Él observó sus manos y se encontró con tres bocadillos y una botella más de Coca-Cola, alzó una ceja:
—¿Acaso pensaste en hacerme compañía?
Ella observó sus propias manos y suspiró, le lanzó de mala manera la botella y dos de los bocadillos:
—Esto es cosa de Lovegood, te lo dejó allí tirado, creo que no quiso interrumpir tu conversación con el profesor Black y por eso no dijo que había venido.
—Pero tú esperaste a que esta concluyese, ¿qué demonios te importa lo que él y yo hablemos?
Ella formó una sonrisa en su rostro y se sentó en las gradas de forma desenfadada, desde allí lo observó:
—Utilizo todo lo que hay a mi alcance Potter, no es culpa mía, que tengáis conversaciones personales en lugares donde cualquiera os puede escuchar, amigos o no.
Ambos se sostuvieron la mirada durante un determinado tiempo analizándose uno al otro:
—¿Y qué puesto ocupas tú?
Cuestionó a la par que se sentaba frente a ella y abría uno de los bocadillos para comenzar a comerlo.
Ella sonrió, cogió el más pequeño de los tres y también lo abrió, comenzó a comer en silencio, meditando su respuesta:
—No somos amigos Potter, y dudo que lleguemos a serlo, pero puedes estar tranquilo, no diré nada relacionado a lo que escuché. Puedo ser muy arpía, pero jamás utilizaría la muerte de nadie para mis propósitos.
Ambos se terminaron sus respectivos bocadillos en el más absoluto silencio, no tenían nada de qué hablar, absolutamente ningún tema en común, o al menos eso parecía. La miró de reojo mientras abría su botella de Coca-Cola, estaba muy centrada en sus pensamientos.
Tan perdida que hasta su rostro había perdido su característica mueca de frialdad y sarcasmo. Parecía relajada, y no cabía duda, de que pese a no ser una de las chicas más lindas del mundo, tenía algo.
Podía ver, a través de sus ojos, que no era estúpida, y tras lo que Lupin había dicho, no cavia duda alguna.
¿Por qué era entonces tan déspota y miserable con la gente?, Cualquiera que lo viera en esos instantes, jamás pensaría que podía controlar a todos con unas simples palabras. Al contrario, daba la imagen de una niña buena y respetada.
¡Cómo podían engañar las apariencias!
—Una libra por tus pensamientos.
Se le escapó decir, ella pareció recordar en compañía de quién estaba, pues rápidamente lo miró, parecía sorprendida por algo.
Pero pronto se recuperó, y la sonrisa que le dedicó lo dejó paralizado, era la primera sonrisa que le veía verdadera, y maldita fuera si no era la más hermosa que había visto jamás.
Se sintió incómodo de pronto cuando ella apoyó su cara en uno de sus brazos y sin perder su sonrisa le dijo:
—¿Crees que podrías adivinarlo?
¿Adivinarlo?, quizás si la conociera más podría, pero la verdad es que no creía que consiguiera comprenderla, en ese instante parecía relajada y divertida:
—Tenía que ser algo importante para ti, parecías perdida completamente en ello, como si fuese un recuerdo preciado.
Ella perdió su sonrisa poco a poco y algo cruzó sus ojos, de un momento a otro recuperó su máscara de siempre, y su sonrisa pasó a ser falsa y sarcástica:
—Vaya, quizás tendré que tener cuidado cuando estés cerca. Creí que eras un chico como cualquier otro, pero quizás, solo te haces el despistado cuando quieres.
—¿Perdón?
Cuestionó sin comprender, ella alargó su mano y agarró la botella que él sostenía, bebió un trago largo y seguidamente se la pasó:
—Es mejor que nos marchemos ya, si nos encuentran aquí, mañana podríamos ser dos los castigados, y no deseo pasar más tiempo contigo, del que ya tendré que estar.
—No creo que haya sido tanta tortura, aunque pienso, que ese es precisamente el motivo, ¿no?
Ella se puso en pie y le volvió a sonreír de medio lado, se acercó a él:
—Nunca lo sabrás con certeza.
Él le devolvió la misma sonrisa y antes de que ella se apartara, la cogió de la mano obligándola a mirarlo de regreso:
—Te equivocas, lo sé.
La soltó y se fue de allí cogiendo su chaqueta y olvidándose de paso su corbata, la cual ella recogió.
Lo observó perderse y se quedó sosteniendo la corbata en su mano, miró la misma por unos instantes y frunció el ceño:
—¿Qué demonios tenía el tío Riddle contra sus padres?, ¿Por qué han tenido que venir a esta escuela?
Enfadada se dirigió a su propia torre e ingresó en su habitación, todas estaban dormidas, bueno, todas no, la friki de Potter seguía despierta.
Estaba de nuevo tras las cortinas de su cama con su computadora en sus piernas, ¿qué demonios estaría haciendo?
Era evidente que los Potter y Black deseaban encontrar algo con lo que atacar a su tío Riddle, pero también era cierto que no tenían nada.
Jamás pensó encontrar a alguien más que desease la cabeza de su tío en bandeja como ella la deseaba, pero no pensaba decirles nada de eso a los Potter.
Sus asuntos con su tío eran cosa de ella y el saber que ellos deseaban algo parecido a lo que ella deseaba, que no lo mismo, solo significaba una cosa.
Ellos eran sus rivales, debía moverse deprisa, sería ella y nadie más quien se cobraría la venganza que tanto había buscado. Habían sido cuatro años demasiado horribles como para permitir que ahora otro se llevara su premio.
Draco debía saber que esos tres podían significar un obstáculo para ellos dos. Frunció el ceño molesta, Draco, ese idiota, ahora debía hablar con él y dejarle algunas cosas en claro. Ella no era su juguete y no pensaba permitirle que la usara de esa forma.
El hecho de no querer acostarse con él, no le daba la excusa para que él se liara con toda la que se le cruzara por el camino. Creía que él la valoraba más que eso, tal vez actuaba así solo para demostrarle que en cualquier momento podía perderlo.
Por eso había mezclado a Potter en todo aquello, para que él también entendiera que ella podía irse con otro del mismo modo.
Aunque quizás, había ido demasiado lejos, su primera relación había sido con Draco y desde que había comenzado a cambiar, algunos habían insinuado que había pasado más con ella de lo que había sido en verdad.
Pero había seguido con esa línea, pues le convenía que pensaran así de ella, por eso le había sido fácil hacer lo que estaba haciendo, no obstante Potter era peligroso.
Tenía algo desconcertante, algo atrayente, esa forma suya de ser, de enfrentarse a todo lo que no le gustaba, su forma de defender a Luna y a su hermana. Esa fuerza que había en sus ojos, ¿si ella hubiese contado con esa fuerza habría podido ser diferente?
Sí, seguramente esa era la respuesta.
Si hubiese contado con esa fuerza, no sería algo así como la esclava de los Malfoy.
Es cierto que Draco nunca la había tratado como tal, incluso la quería, pero esa misma noche había quedado claro que en cierto modo sí que la consideraba como de su propiedad, ¿era posible que ella hubiese sido una estúpida y se hubiese dejado engañar por Draco?
Negó, no quería creer eso, Draco siempre la había tratado bien, incluso la defendió ante todos, la ayudó, era imposible que alguien pudiera fingir tan bien.
Sin embargo, ¿no era ella, una actriz increíble?
