Capitulo 7

-Lana, ven a la cama, Jennifer está bien mañana hablaras con ella.- dijo Fred adormilado.

Después del abrazo, fue a buscarla antes de ir a su casa, pero la rubia ya se había ido. Decidió no llamarla de inmediato y darle un poco de espacio. Pero ahora estaba sentada en el balcón de su habitación llamándola una y otra vez sin obtener respuesta.

-Ya voy, duerme, debes estar cansado.- el gruñó algo e intentó dormir.

Lana pasó por lo menos una hora más insistiendo antes de que decidiese volver a entrar y dejó su teléfono a un lado. Pero tan pronto como apoyó la cabeza en la almohada éste sonó. Ni siquiera lo pensó dos veces, casi saltó, lo tomó y aceptó la llamada sin siquiera mirar quien era

-Jen, ¡Gracias a Dios! Mira necesito hab... -

-No soy Jen- una voz suave dijo desde el otro lado de la línea.

-¿Ginny?- preguntó frunciendo el ceño, -uh, lo siento. Pensé que eras Jennifer. -dijo sacudiendo la cabeza lentamente, se dio cuenta de que Ginnifer nunca llamaba a estas horas. Algo ha pasado. -Espera, ¿por qué me llamas? ¿Le sucedió algo? - el pánico comenzó a crecer en ella.

-Lana, cálmate. Te llamé por ella, sí, pero está bien. Sólo ... sólo cálmate.- Ginny trató de sonar lo más tranquila posible.

-Está bien.-susurró Lana respirando profundamente -¿De qué quieres hablar?- preguntó y tragó en seco a la espera de la respuesta.

-Sé lo que paso entre ustedes.-, Dijo Ginny lentamente.

-¡¿Qué tu qué?!- gritó. Sus ojos estaban tan abiertos que parecían a punto de salirse de sus orbitas. Miró de nuevo a Fred; él todavía estaba durmiendo, por lo que decidió que era mejor hablar de esto en la planta baja, tan lejos de Fred como fuera posible. Salió de la habitación y bajó corriendo las escaleras e ingresó al estudio.

-Lana, ¿sigues ahí?- Preguntó Ginny.

-Sí, estoy aquí.- respiró hondo. -¿Có... co...mo sabes eso?- tartamudeó.

-Eso no es importante ahora. Sólo quería hacerte saber que lo que sucedió hoy en el set hizo sentir muy mal a Jen -Dijo Ginny en tono maternal.

-Espera, ¿hablaste con ella? ¿Qué le pasó? Estoy tratando de comunicarme hace horas y no me responde. - Dijo Lana al borde de las lágrimas. Lo que sentía era mucho más que la preocupación por una amiga,se estaba enamorando de la rubia y estaba claro que Jennifer estaba sintiendo lo mismo.

-Ella está bien, cálmate.-

-¡No me pidas que me calme!- arremetió pero luego sacudió la cabeza y suspiró. -Lo siento. Yo-yo sólo-

-Está bien.- Dijo Ginny. La línea quedó en silencio durante unos momentos, hasta que respiró hondo y volvió a hablar. -Mira, yo creo que deberías dejar de hacer esto. La estas lastimando.

-¡¿Qué ?!- dijo empezando a enojarse, -¿Le estoy haciendo daño? ¡Ella me besó!

-Sí, pero tu le correspondiste. Mira, no te estoy culpando.-

-Oh, ¿De verdad?, porque eso es exactamente lo que estás haciendo.- dijo perdiendo el resto de la paciencia que le quedaba.

-Lana, por favor, sólo escucha lo que estoy diciendo.- suplicó Ginny, cuando Lana no dijo nada lo vio como señal para seguir hablando. -Realmente le gustas. Creo que le gustaste desde la primera vez que te vio. Esa es la razón por la que no ese acercaba a ti, tenía miedo de que le gustases aún más -suspiró- Se supone que no debería decirte esto.

-Y es por eso que interpreta tan bien a Snow; no puede guardar secretos en la vida real tampoco – Pensó Lana sin poder evitar sonreír.

-Lo que estoy tratando de decir es: no es justo para ti, o Jen o Fred seguir adelante con esto. Tienes que tomar una decisión, Lana. Esto está rompiéndole el corazón; ¡Bebió una botella entera de vodka esta noche por el amor de Dios!. Y por el modo en que contestaste el teléfono diría que no te preocupas por ella como una buena amiga. - dijo suavemente – sólo piensa bien que es lo que quieres y no la alientes si no estas interesada. Sólo... Sólo dile la verdad y pon fin a esto. Pero si de verdad quieres esto, si la quieres, tendrás que cambiar las cosas en tu vida. Las quiero a las dos y no quiero que sufran.

Las lágrimas corrían libremente por la cara de Lana y ahora estaba sollozando en silencio. Estaba haciéndole daño a la única persona que nunca querría lastimar. Pero también se estaba haciendo daño a sí misma, se había enamorado de Jennifer, no podía negarlo más, pero ¿qué pasaría con Fred? Solía ser un caballero, llenarla de todo tipo de cuidados y parecía amarla tanto, pero una vez que se comprometieron empezó a alejarla, a viajar sin ella, a veces era frío, como si le molestara. Ya no le decía 'te amo' como antes ... y luego está Jen. Llegó a su vida hace unos días, es dulce y tan hermosa, siempre la hace sonreír. La hacía dudar más sobre su matrimonio con Fred, más aún de lo que ya lo dudaba. Aunque muy dentro de ella sabía que su relación con Fred estaba rota desde mucho antes de que ella llegase a su vida.

-Lana, ¿sigues ahí?-

-Eh, sí. Sí, estoy aquí. -Se sobó la nariz. -Él ni siquiera sabe el tipo de flor que me gusta. Me trtajo rosas hoy. Odio las rosas. Me gustan las...-

-Orquídeas, las púrpuras, ¿verdad?- dijo interrumpiéndola.

Lana frunció el ceño y miró el teléfono y luego lo puso en su oído de nuevo. -Sí. Cómo lo supiste? -

-Jennifer.- Dijo Ginny simplemente.

Lana sonrió y susurró -Jen-.

-Buenas noches, Lana.-

-Buenas Noches. Ah, y gracias. Por todo. -Lana colgó y cerró los ojos. Respiró hondo otra vez suspiró profundamente. ¿Qué harás Lana? Tal vez debería intentarlo, sólo una vez más, la última oportunidad.

Con eso se volvió a su cama, se acostó, pero no durmió en toda la noche. ¿Cómo podía, realmente, cuando Jen era la única cosa pasaba por su mente?


Jennifer gruñó, le dolía la espalda, le ardían los ojos y tenía un insoportable dolor de cabeza. "Mierda" se quejó. Se puso de lado intentando volver a dormir para ver si así el dolor de cabeza paraba de derretirle el cerebro. Cuando finalmente estaba quedándose dormida de nuevo su telefono comenzó a sonar. Fue el sonido más fuerte e insoportable en el maldito universo. Se apresuró a girarse para poder estirarse y tomar el aparato que estaba sobre la mesita de café y terminó dando con su cara de lleno en el piso. "mierda" gruñó de nuevo y como pudo se sentó en el piso. Tomó su telefono que aún sonaba demasiado fuerte.

-¡¿Qué?!-.

-Hola a ti también.- Dijo Ginny, Jen podía escuchar el dolor en su voz y suspiró.

-Lo siento. Hola Ginny - saludó con la voz llena de culpa

-está bien cariño. ¿Cómo te sientes hoy? -Preguntó con una sonrisa en su rostro sabiendo exactamente cómo la rubia se estaba sintiendo.

-Uf, ¡me siento como una mierda! ¡Me siento como si mi cerebro se estuviera derritiendo! -dice con una mano en la frente, masajeando lentamente la sien izquierda. - Ginny se ríe

-Lo siento, ¿Vas a venir a trabajar hoy? ¿O tienes pensado quedarte en casa?-

Jen suspiró -Creo que simplemente me quedaré aquí. No sería capaz de recordar nada en este estado de todos modos así que... creo que es mejor para todos nosotros...

-Sí, bueno. Espero que su dolor de cabeza desaparezca pronto. Toma algunas aspirinas. Y no te preocupes. Voy a decirles a Eddy y Adam que no te sientes bien. Que tengas un buen día, cariño. ¿Nos vemos mañana en la fiesta? -

Jennifer sonrió al notar lo maternal que sonaba su amiga, será una gran madre, pensó -Sí, mamá. Hasta mañana. Te quiero, adiós - colgó luego sin dejar de sonreír.

Puso su teléfono en la mesa de café y decidió que era hora de levantarse. Después de 5 minutos tratando de ponerse de pie y gimiendo con cada movimiento, al fin lo logró. Sólo quería llegar a su cama y acostarse para dormir un poco más. Pero cuando a caminar Stan abrió la puerta de su casa con dos tazas de Starbucks en sus manos. Él sonrió cuando la vio.

-Hey, despertaste. Te he traído algo. -Él caminó hacia ella y le entregó una de las tazas. Jen simplemente levantó una ceja y habló, en voz grave y peligrosa, -¿Qué demonios estás haciendo aquí todavía?-

Sebastián simplemente la miró boquiabierto. Se veía como un idiota. -P..Pensé-

-Pensaste que por lo de anoche todo fue perdonado, ¿eh?- se rió en su cara. -Bueno, ¡Te equivocaste! Lo que sucedió fue sólo algo de una sola vez, un error, una cosa que nunca volverá a suceder. Te utilicé como tu me utilizaste. Dime Seb -dijo con disgusto,- ¿Cómo se siente? -

Cuando él siguió mirándola con esa cara de idiota rodó los ojos y habló con firmeza -¡Fuera de mi casa!.- Ella se quedó allí esperando a que se mueva, pero seguía ahí de pie -¡Ahora!- Alzó la voz y haciéndolo salir de su ensimismamiento. Creo que no se siente tan bueno sentirse utilizado, ¿verdad? - Jen oyó abrirse la puerta y cerró con un fuerte ruido que hizo que su cabeza le doliera aún más. -Uf, imbécil- gimió y se dirigió a su dormitorio.

Lo primero que hizo cuando llegó allí fue cambiar las sábanas por unas limpias. Se puso el pijama y después de cinco minutos estaba lista para saltar a su cama y dormir todo el día. Pero por supuesto alguien tuvo que empezar a golpear la puerta y evitar que lo hiciera. -Elegí mal el día para fingir estar enferma- Murmuró para sí misma mientras caminaba para abrir la puerta. Espero que no sea Seb... y con un suspiro abrió la puerta para encontrar nada más ni nada menos que Lana Parrilla.


Bueno chicas, les cuento que estamos en la mitad del fic, originalmente son 23 caps, pero son todos cortitos, así que para que no me linchen he estado subiendo de a dos, por eso creo que será de entre 13 o 15 capitulos.

Espero que les haya gustado. Nos leemos en el que sigue. No olviden dejar su RW :3