Aclaración:
1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.
2-La historia es una adaptación a NaruHina, ya que la original esta escrita por Barbara Hannay y se titula "Un descubrimiento sorprendente", a mi parecer esta historia es muy buena, por eso quise compartirla con ustedes adaptándola a mi segunda pareja favorita.
3-La narración esta de parte de Naruto tanto como de Hinata, al igual que sus pensamientos.
Advertencias:
CATEGORÍA: "T".
AU- LENGUAJE UN POQUITO BULGAR…
O
O
O
O
O
CAPÍTULO 2
A la mañana siguiente, en cuanto se despertó, Hinata supo que iba a ser un mal día. Lo supo porque su primer pensamiento fue Naruto Namikaze, precisamente en quien no quería pensar, puesto que ya había ocupado su cabeza toda la noche.
Ni siquiera los pájaros multicolores que fueron a su ventana a buscar el desayuno consiguieron levantarle el ánimo. Ella miraba cómo las preciosas aves picoteaban los pedacitos de pan con miel. Ero esa mañana, sus cabezas color púrpura, sus alas verdes lima, y sus pechos amarillos, salpicados de rojo, no la llenaban de admiración como de costumbre. Estaba demasiado ocupada en estar furiosa.
Qué hombre tan caradura. Esconder su identidad, hacer que le hablara sobre la botella, y robarle un beso, ¡todo en un espacio de tiempo tan corto!
Si algún hombre representaba peligro para Hinata, ese era Naruto Namikaze. Era un hombre de negocios muy rico y un huésped extranjero. Todo lo que ella siempre intentaba evitar. ¿Y por qué se había quedado medio hipnotizada y había dejado que la besara? Lo peor era que había sido un beso tan dulce…
A pesar de su enfado, no había dejado de pensar una y otra vez en el beso, recordando la tibia y sensual presión de sus labios entreabiertos contra los suyos. Y el impacto de esos ojos tan azules… La habían dejado sin respiración. La habían hecho pensar en encontrar un sitio tranquilo e íntimo bajo el susurro de las palmeras o sobre la arena de una cala escondida donde él pudiera seguir besándola…
¡Pero, por favor! Esas eran las cosas en las que no debería estar pensando al conocer a un hombre. Sobre todo a ese hombre. Había pasado el resto e la noche reprochándoselo.
Recuerda quién es, un ejecutivo de altos vuelos. Un playboy millonario. ¡Olvídalo! En unos días se habrá marchado. ¡Olvídalo ya!
El que hubiera ido a la isla a recoger la botella era un inconveniente. Ella ya había accedido a la petición de su jefe de que osara con él para unas tomas publicitarias, por lo que no tenía más opción que terminar su desayuno, ducharse y prepararse para la tortura.
Mientras tanto, no dejaba de aleccionarse sobre la actitud a tomar ante Naruto Namikaze. Estaba preparada mentalmente para enfrentarse a él.
Cuando Hinata llegó, un enjambre de periodistas, cámaras de televisión y fotógrafos rondaban en la recepción del hotel.
Su jefe, Danzo Shimura, la llevó de un brazo hacia su despacho.
-Iba a llamarte por megafonía. Han venido de todos los medios informativos. Vinieron en el primer barco. ¿No es maravilloso? –estaba radiante y se frotaba las manos. Y estos son solo la prensa local. Cuando se publiquen sus artículos habrá más. Va a ser un día magnífico en el paraíso. Saldrán unas fotos excelentes.
-Solo necesitamos a nuestro millonario –añadió Hinata, con sequedad.
-Vendrá enseguida –Danzo movió la cabeza mientras se frotaba la barriga-. ¡Vaya, cómo me estropeó ese tipo la digestión anoche!
-¿Ah sí? –Hinata no pudo evitar la curiosidad.
-Quería que sacara la carta de la botella de inmediato y se puso furioso cuando le dije que no se la daría hasta que posara para unas pocas fotos.
-¿Se negó a seguir adelante con la publicidad? –preguntó Hinata con optimismo.
-Por fin conseguí que aceptara. Puede decir lo que quiera sobre sus abogados y sus derechos, pero en estas tierras, las cosas pertenecen a quien las encuentra –los ojos de Danzo chisporroteaban mientras veía a Hinata-. De hecho, creo que lo que lo convenció fue que le dijera que así tendría una buena excusa para quedarse por aquí un par de días –Danzo bajó la voz al notar que alguien entraba-. Aquí lo tenemos.
-Buenos días –dijo Naruto luciendo su sonrisa habitual.
-Muy bueno va a ser –contestó Danzo.
-Hola, Hinata –añadió Naruto al ver que Hinata no decía nada. Sus ojos brillaban efusivos.
-Hola –repuso Hinata con frialdad mientras inspeccionaba a Naruto para descubrir signos externos de su riqueza, ya que el día antes solo había descubierto sus otros atributos.
Usaba un reloj bueno, sumergible, pero muchos hombres lo llevaban parecido. La camisa azul oscuro, los shorts y los zapatos náuticos debían ser caros, y denotaban buen gusto más que riqueza. Y no lucía cadena, ni anillos. No era ostentoso, pero eso no quería que pudiera confiar en él.
Danzo les dio a ambos unas palmaditas en el hombro y sonrió.
-¡Vamos a poner en marcha el espectáculo!
Sintiéndose violenta una vez más, Hinata siguió a los dos hombres fuera de la oficina.
Tal y como esperaba, Danzo quería que muchas de las fotos las sacaran delante del letrero del Magnetic Rendezvous. Le pidieron que posara con Naruto.
-Sonrían mirándose a los ojos –les dijo un fotógrafo.
Hinata intentó sonreír y enfocó su mirada hacia un punto detrás del hombro de Naruto. Era consciente de que él la miraba fijamente a la cara, sonriendo con esos ojos azules tan bonitos, pero estaba decidida a no dejar que la afectaran de nuevo.
-Oiga, señorita, alegre esa sonrisa –la regañó un fotógrafo.
Hinata tensó los músculos de la cara cuando Naruto se le acercó.
-Hoy están más grises –su voz era como un murmullo sensual en sus oídos.
Se le puso la piel de gallina. Alzó la mirada para encontrarse con la suya. Al margen de lo que ella pensara de él, Naruto era el hombre más guapo que había visto jamás fuera del cine.
-¿Qué son grises? ¿A qué te refieres?
-A tus ojos –le dijo bajito-. ¿Cómo lo consiguen?
-¿Consiguen qué? –balbuceó Hinata sin dejar su sonrisa forzada.
-Cambiar de color. He tratado de averiguar de que color son y ayer decidí que eran aperlados, pero hoy juraría que son grises.
Hinata no pudo evitar una sonrisa de verdad.
Empezaron a disipar flashes a su alrededor.
-¡Estupendo! –gritó alguien-. ¡Mantén esa sonrisa! ¡Fabuloso!
Mientras un fotógrafo los hacía cambiar de pose, Naruto preguntó:
-¿Cómo es que cambian? –lo estaba haciendo de nuevo, intentar ganársela a base de su encanto. La mayoría de los hombres solían centrar su atención en la zona comprendida entre el cuello y las rodillas. Le parecía recordar que ningún hombre le había alabado tanto los ojos-. ¿El color depende de la ropa que llevas? –Naruto echó un vistazo al top gris y a los shorts de Hinata.
-Creo que sí.
-Es un truco muy bueno.
Hinata estaba decidida a no dejarse convencer por unos pocos piropos.
De repente, una periodista con traje elegante se acercó con un micrófono. Una cámara y un técnico en sonido la seguían.
-Señor Namikaze –preguntó la periodista-, tengo entendido que usted ha salido con estrellas de cine y otras celebridades estadounidenses. ¿Qué piensa de las chicas australianas?
Hinata tragó saliva, pensando de dónde habrían sacado una pregunta tan estúpida y qué tendría que ver con la carta de la botella. ¿Acaso la periodista no había aprendido que hay que ceñirse a los hechos?
Naruto pareció algo turbado por la pregunta, pero se recuperó enseguida. Le dedicó a la periodista una de sus sonrisas más cautivadoras.
-Las chicas australianas son encantadoras.
La periodista puso una sonrisa bobalicona y le preguntó a Hinata mientras la cámara la enfocaba:
-Y a ti, Hinata, ¿qué te parece tener la atención del soltero más codiciado de Seattle?
-Ha sido una experiencia instructiva –contestó con indiferencia.
-¿Puede decirnos exactamente en qué ha sido instructiva? –inquirió la periodista.
Hinata sonrió y contestó:
-No.
Contrariada, la periodista se quedó mirando a Hinata durante unos segundos antes de intentarlo con Naruto.
-Tenemos entendido que esta historia no es solo acerca de un romance que ocurrió hace sesenta años –apartó los ojos de Hinata y miró con intención a Naruto-. Parece que hay algo de química aquí y ahora.
Hinata miró acusadora a su jefe, que intentaba escabullirse detrás de unas palmas. Pudo oír que Naruto respiraba con furia. Cuando lo miró, había reemplazado la sonrisa por una expresión disgustada y fría.
-Ya ha oído a la señorita Hyuga –contestó-. Sin comentarios.
La periodista se encogió de hombros.
-Ahora vamos a hacer unas tomas en la playa –llamó como un espejo de oro líquido.
Un cámara corrió a colocar el trípode y alguien le entregó una botella a Naruto.
-¿Es esta? ¿Es esta la botella –se giró hacia Hinata.
Ella asintió.
La botella estaba vacía y Hinata permaneció inmóvil mientras él examinaba despacio el antiguo vidrio verde, opaco y gastado por la arena y la sal.
Hinata sonreía temblorosa pensando si él se conmovería tanto como ella. Después de todo, esa era la botella que había sostenido su abuelo, Jiraiya Namikaze, hacía tantos años.
Hacía varios días que Hinata pensaba en el momento en que le sería entregada a su verdadero dueño. Miró a Naruto con los ojos humedecidos.
-Es bueno saber que por fin la tienes –le dijo con voz entrecortada por la emoción.
Una vez más las cámaras dispararon y los fotógrafos se agolparon alrededor de ellos.
-Eso fue muy bonito, cariño –clic, se oyó la cámara-. Sigue mirándolo así –clic, clic-. Estupendo.
En cuanto hubo una pausa, Naruto miró a Hinata con una mueca agria:
-Estaré mucho más contento cuando reciba también la carta que estaba dentro.
Hinata se puso tensa. Lo único que a él le importaba era la carta y el testamento que le aseguraría el negocio de la familia. Ella debería haber pensado en que un playboy soltero de Seattle no tendría nada de sentimental.
-Ahora rodéala con un brazo, compañero –pidió otra voz.
Antes de que pudiera prepararse, el fuerte brazo de Naruto la tenía agarrada por los hombros. La apretaba hacia sí, y pudo comprobar que sus curvas encajaban a la perfección en el duro y musculoso contorno de él. Estando tan cerca, podía oler su piel, limpia y con un ligero aroma a loción de afeitar. Y no pudo evitar sentir oleadas de sensibilidad de toda su piel.
Estaba demasiado cerca de él.
-Pon tu mano en la botella también –pidió alguien-. Eso es, los dos sujetándola juntos. Ahora miraos a los ojos.
Temerosa, Hinata alzó la vista para mirar a Naruto. No era justo. Se le estaba agotando la resistencia. De repente, mirar hacia ese azul tan profundo, era como lanzarse al vacio. Su loco corazón se le escapaba del pecho.
Intentó bromear, decir cualquier cosa para dejar de pensar en las reacciones de su cuerpo.
-Esto nos sirve de ensayo para nuestra boda –se estremeció de vergüenza. Que idiota, por haber dicho eso-. Quiero decir para cuando nos casemos con quien sea –comenzó a tartamudear, pensando en cómo se habría metido en ese lío-. Si es que nos casamos –iba de mal en peor-. Es decir, cualquiera de los dos, casándose con quien sea.
De tanto mirar a los ojos de Naruto, tan sensuales, se le había vaciado el cerebro de toda idea coherente.
-Ya lo entiendo, Hinata –repuso Naruto, sonriente.
-¿Me he puesto colorada como un tomate? –le preguntó mientras las cámaras seguían disparando.
-Solo un poco sonrojada, pero te sienta muy bien –divertido, la miró fijamente a los ojos, mientras la apretaba un poco más contra sí.
Los labios de él estaban tan cerca y eran tan tentadores… Hinata tuvo la impresión de que a Naruto le habría gustado volverla a besar. Sintió que sus propios labios se entreabrían anticipando el beso.
Menos mal que Danzo y los fotógrafos no se habían ido. Con ellos presentes, estaba a salvo de los besos de Naruto. ¿Cómo podía haber pensado en los besos de ese hombre después del engaño del día anterior? Debería haber hecho aún más esfuerzos por mantenerlo a raya.
Por fin terminó la sesión de fotos. Alguien mencionó que el próximo ferry estaba a punto de llegar y los periodistas se dispersaron.
Hinata miró al cielo y respiró hondo para recuperar la compostura.
-Es hora de quitarse del sol.
-¿Tienes muchas cosas que hacer hoy? –le preguntó Naruto mientras volvían al hotel.
No pensaba dejarse llevar de nuevo por sus avances.
-Estoy muy ocupada –contestó con énfasis-. Tengo varias reuniones.
-¿Pero podrías cenar conmigo esta noche? –no solo tenía que luchar contra el encanto de ese hombre, sino también contra su perseverancia-. Podría ser la forma de compensarte por el engaño de ayer –añadió Naruto con dulzura.
-No me debes nada –Hinata se sentía orgullosa de su respuesta cortante.
-Te debo muchísimo –él dejó de caminar y miró la botella que aún llevaba en la mano-. Pase lo que pase, mi familia te estará agradecida por la carta de mi abuelo.
-¿Pase lo que pase? –repitió Hinata-. Suena como si estuvieras preocupado por cómo va a salir el asunto.
Naruto tensó el rostro y miró a la lejanía.
-Me sentiré mucho mejor cuando el testamento esté seguro en manos de mis abogados.
-Dijiste que hay mucho en juego.
-Sí –sus dedos juguetearon con el cuello de la botella-. Hinata, tú has leído a carta de mi abuelo, ¿verdad?
-Sí.
-¿Puedes decirme algo más sobre ella? ¿Estás segura de que no hay forma de saber a quién iba dirigida?
-No. Me temo que no. Como ya te dije, la parte de arriba del papel esta estropeada.
-¿Y no menciona el nombre de su mujer en ningún otro sitio?
-No. En el resto, solo habla de mi esposa, o mi tesoro, o cariño.
Naruto suspiró.
-¿Pero hay un testamento?
-Menciona con toda claridad que le deja todos sus bienes a su esposa.
-Bueno. Mejor será que Danzo me lo entregue cuanto antes –agarró la botella con ambas manos y luego le sonrió a Hinata-. ¿Por qué no me perdonas lo e ayer? Me han dicho que hay un restaurante muy bueno en una de esas calas.
Luchar contra el deseo de aceptar la invitación era como querer apagar un incendio con un cubo de agua. Naruto era el hombre más guapo que jamás la había invitado. Tenía que ser razonable. En un par de días se habría ido. Respiró hondo.
-Lo siento Naruto, pero no puedo aceptar –se alejó deprisa antes de cambiar de opinión.
Naruto la vio marchar, con una sonrisa contrariada en los labios. Cuando ella rechazó la invitación, no había añadido no puedo confiar en ti, pero estaba claro que eso era lo que pensaba.
No podía culparla por huir. Le había dado todas las razones posibles para que desconfiara. El día anterior ella había sido sincera y clara con él y él no la había correspondido.
Se merecía que lo rechazara.
Pero Hinata Hyuga le causaba un efecto muy extraño. Solo pensar en ella, en sus ojos, su pelo, su boca, lo ponía nervioso. ¿Sería porque ella era distinta?
¿Por qué no se dejaba impresionar como otras mujeres por su dinero? ¿Por qué no se dejaba impresionar por nada acerca de él?
Volvió a mirar la botella y recordó que no había ido a Australia a buscar un romance. Tenía un negocio que dirigir y debía regresar cuanto antes.
Pensó que al día siguiente estaría agradecido de que Hinata lo rechazara.
O
O
O
O
O
Hinata echó una bolita de jabón de espuma en la bañera y contempló cómo se deshacía. El vapor llenaba el baño de un aroma sensual mezcla de limón y de flores. Ya estaba pensando en lo relajante que iba a ser cuando sonó el teléfono.
-¡No, por favor! ¡El teléfono no! –pensó en no contestar, pero todavía estaba en horas de trabajo. Se llevó el teléfono hasta la bañera para no desperdiciar ese baño tan delicioso.
-¿Hinata? Soy Danzo.
-Dime, Danzo –contestó mientras se metía en la bañera.
-¿No estarás ocupada esta noche, verdad?
-¿Qué? No demasiado –Hinata se impacientó. ¿Qué demonios querría su jefe a esas horas? Había estado luchando consigo misma desde que había rechazado la invitación de Naruto y ahora necesitaba relajarse después de un día muy ajetreado.
-Quiero que lleves a Naruto Namikaze a cenar a Alma Bay.
-¿Tengo que hacerlo? –Hinata tragó saliva.
-Puedes estar segura de que sí.
-Danzo, sabes que eso no forma parte de las tareas de mi puesto.
-Es que necesitamos que el tipo ese esté de nuestra parte. Hay muchas posibilidades de que la noticia reciba cobertura nacional. Es un tipo importante. Puede que incluso consigamos un artículo internacional si jugamos bien nuestras bazas.
-Lo siento, Danzo. Posé para tus fotos, pero esto es ir demasiado lejos. Podría considerarse acoso sexual.
-Tú veras –Danzo soltó un exabrupto y colgó. Hinata se sintió aliviada, pero le parecía raro que se diera por vencido tan rápido. El teléfono volvió a sonar.
-¡Danzo, no insistas! –le gritó. No voy a ir a cenar con Naruto Namikaze. ¿Entendido?
-Lo he entendido muy bien.
-¿Naruto? –preguntó-. ¿Eres tú?
-Sí, soy yo.
-¿Pero, por favor, qué quieres? –agarró una toalla para taparse. Sabía que era ridículo, pero le parecía peligroso con él estando desnuda-. ¿Le pediste a Danzo que me ordenara salir a cenar contigo?
-No voy a estropear mi fama respondiendo a eso –su tono se hizo más ligero-. Me ha parecido oír chapotear.
-Lo dudo –contestó Hinata envolviéndose mejor en la toalla.
-Siento mucho si he interrumpido algo.
Hinata quería enfadarse. Quería colgar el teléfono y volver a su agua caliente. Pero su lado débil hizo que se quedara escuchando. Le gustaba demasiado la voz profunda y el acento musical del estadounidense. Además, sentía mucha curiosidad.
-¿Qué querías?
-En realidad, quería intentar de nuevo invitarte a cenar, pero sin la ayudad Danzo. Oye, si te estabas bañando, vuelve a la bañera. No desperdicies el agua.
-Puede que lo haga.
-Por cierto –continuó Naruto-, tengo una pregunta científica muy interesante.
-¿Ah sí?
-¿Estás cerca de un espejo?
-Tú que crees. Estoy en un cuarto de baño.
-¿Puedes hacerme el favor de acercarte al espejo y decirme de qué color son tus ojos cuando no llevas ropa?
Hinata se miró al espejo y se sonrojó.
-No pienso decírtelo –se quitó la toalla y se metió en la bañera.
Al otro lado del teléfono se oyó un suspiro exagerado.
-Otro misterio de la ciencia que queda sin aclarar.
-Creo que tus ojos siempre permanecen azules –se le escapó decir a Hinata, y se quedó sorprendida del tono de coqueteo con que lo decía.
-Sí. Me temo que mis ojos son aburridos, muy aburridos –ella pensó que no eran nada aburridos, pero no se atrevió a decirlo-. Oye, prueba esto –continuó Naruto-, mientras estás ahí en remojo intenta decir: Sí, Naruto, me encantaría ir a cenar contigo.
Sin darse cuenta, Hinata se encontró repitiendo en una imitación del acento de él:
-Sí, Naruto, me encantaría ir a cenar contigo.
-Estupendo. Pasaré a recogerte a las siete.
-¡Espera! Solo estaba imitando tu acento. No estaba aceptando tu invitación.
-Pero, Hinata –contestó Naruto con voz muy cálida-, mi invitación era de verdad.
Hinata estaba furiosa por haberse dejado llevar por la conversación. Debería haber colgado en cuanto oyó su voz. Se armó de valor.
-Buen intento, Naruto Namikaze, pero como te dije al principio, date por vencido. No voy a ir.
-Para que lo sepas, eso es un desafío. Te lo advierto, Hinata Hyuga, nunca me doy por vencido.
-Y, ¿qué te propones?
Hubo una larga pausa.
-Me bastaría con que aceptaras mis disculpas por lo de ayer.
Hinata cerró los ojos.
-De acuerdo, acepto tus disculpas –susurró.
-¡Bien! –dijo Naruto-. ¿Y qué hay de la cena?
-Cena rechazada.
Desconectó el teléfono y volvió a meterse bajo el agua. No se sentía muy satisfecha por haber rechazado la invitación.
…¿CONTINUARA?...
O
O
O
O
O
NOTA: Hola! :D
Lamento la tardanza, pero es que estaba enferma, lo bueno es que ahora estoy en perfectas condiciones =) y podré actualizar más seguido. lo malo es que tengo que volver a clases T_T
En fin, espero que les haya gustado el capi, como ven Hinata no quiere que nuestro rubio se le acerque, aunque en el fondo no es eso lo que siente, pero no se la puede culpar Naruto le mintió. Por otro lado si que es insistente el muchacho y por lo que parece no se va a dar por vencido hasta que la pelimorada acepte salir con él ¬¬
Ustedes que opinan, creen que Hinata se rinda fácilmente ante los encantos del joven empresario o le resultara muy difícil a Narutin poder acercarse a ella sin que le caía una bomba encima o_O¿?
Bueno se cuidan y nos leemos pronto.
SAYO!... xD
O
O
O
O
O
LES AGRADESCO A TODOS LOS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS O QUE SÓLO LEYERON, Y QUE TAMBIÉN PUSIERON ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITOS Y ALERTAS…¡MUCHAS GRACIAS!...=)
*Elaine Haruno de Uchiha*
*hinata-sama198*
*LilyBrief*
*Candy* Esta historia es de mi madre, ella fue quien me la presto, lamento mucho no poder ayudarte ninguna información útil =(
*Candice Saint-Just*
*DULCECITO311*
*Sifu Sihaya*
O
O
O
O
O
Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.
O
O
O
O
O
"…SaKu-14…"
