Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a NaruHina, ya que la original esta escrita por Barbara Hannay y se titula "Un descubrimiento sorprendente", a mi parecer esta historia es muy buena, por eso quise compartirla con ustedes adaptándola a mi segunda pareja favorita.

3-La narración esta de parte de Naruto tanto como de Hinata, al igual que sus pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "T".

AU- LENGUAJE UN POQUITO BULGAR…

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CAPÍTULO 3

Mientras tomaba una cena ligera de pan con queso, Hinata intentó no pensar en cómo habría sido cenar con Naruto. Intentaba convencerse de que pronto él se iría con la botella a los Estados Unidos,y que lo mejor era mantenerse fuera de su camino. Pensaba en lo tonta que había sido creyendo que su propio destino estaba ligado al de la botella.

La única relación era que ella la había encontrado y que había cedido a la curiosidad. Tal vez le dio demasiada importancia a ese hecho. Quizás porque estaba tratando de asirse a cualquier cosa que la ayudara a salir de la deprimente soledad que sentía desde la muerte de su padre tres meses atrás.

Ya fue un golpe duro tener que dejar sus estudios de posgrado de biología marina para atenderlo los últimos meses de su enfermedad, pero nada la había preparado para el terrible vacío de su vida después de que él muriera. Su padre lo era todo para ella puesto que se había quedado huérfana de madre cuando era pequeña.

Esa noche sentía más tristeza y desolación que nunca.

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La arena crujió bajo los zapatos de Naruto mientras se acercaba al agua. A la luz de la luna Florence Bay se veía preciosa. A ambos lados de la bahía, unas rocas protegían la playa desierta, y unos pinos se alzaban majestuosos detrás de los acantilados.

El agua estaba oscura. En algún lugar del océano, más allá de los arrecifes, descansaba el cuerpo de Jiraiya Namikaze. Pensando en su abuelo y en la botella, se tumbó en la arena. Hacía tiempo que su excesivo trabajo no lo dejaba contemplar nada bello ni importante, como la muerte y el más allá, o como la vida misma.

Estaba en un momento en que tenía la sensación de que su propia vida era como un tren que se escapaba en la dirección equivocada. Estaba haciendo lo que debía por la familia, seguía la tradición de los Namikaze y trabajaba duro por lograr el éxito. También tenía alguna diversión, cuando el tiempo se lo permitía. Pero en su interior, sabía que ni su trabajo ni sus diversiones lo hacían feliz.

Perdido en sus pensamientos no oyó que se acercaba alguien. Una voz detrás de él lo hizo ponerse en pie de un salto.

-Naruto, ¿qué haces aquí?

-¡Hinata!

Ella estaba a un metro de él, pálida y sorprendida. Llevaba un suéter azul y unos vaqueros, y con la luz de la luna, sus cabellos brillaban. Se veía muy hermosa.

Él se volvió hacia el mar.

-Te parecería un tontería, pero estoy presentando mis respetos.

-¿A tu abuelo?

-Sí –Naruto metió las manos en los bolsillos para no abrazarla-. Llamé a mis abogados esta tarde. Han estado investigando y lo que dijeron parece increíble. Jiraiya Namikaze murió en esta misma fecha, en 1942, en la batalladle mar de Coral.

-¡Ah!-exclamó Hinata sorprendida.

-Extraña coincidencia, ¿verdad? –tosió para disimular la emoción. Miró a Hinata y le sonrió-. Pero quizá sea una coincidencia mejor el que te vea esta misma noche, después de todo. Quién sabe, tal vez estemos destinados el uno al otro, Hinata.

Hinata estaba segura de que Naruto le estaba tomando el pelo y se sintió ofuscada. Alzando la cara en desafío, dirigió la mirada a la bahía.

Tendría que irse a cambiar de tema. No tenía ganas de volver a la soledad de su casa, por lo que cambió de tema.

-No sé por qué esas rocas siempre me recuerdan a los coquitos del Brasil.

-Extraña asociación de ideas. Me pregunto por qué.

-Sé muy bien por qué. Me encantan los coquitos del Brasil –por un momento se trasladó en el tiempo. Estaba sentada en una mesa de comedor llena de adornos de navidad y veía las fuertes manos de su padre partiendo coquitos con un cascanueces-. Mi padre siempre me los daba pelados y con cada uno, me decía: ¿Quieres un coquito, Hinata?

-¿Tu padre vive en la isla?

-Mi padre está muerto –le susurró conmovida.

-Lo siento –le dijo, poniéndole la mano sobre el hombro.

-Solía decirme que no hay nada garantizado en la vida y que lo único de lo que se puede estar seguro es de que los ángulos de un triángulo suma ciento ochenta grados.

-Parece que debió tener algún desengaño.

-Sí, lo tuvo. Trabajó como delineante en la compañía durante treinta cinco años y de repente, zas, lo despidieron. Reducción de personal lo llaman. Obtener mayores beneficios es más importante que la lealtad y el talento de los empleados.

Naruto se puso serio y miró al vacío.

-A veces, los tipos que dirigen una empresa tienen que tomar decisiones difíciles.

-Sí, y siempre deciden a favor del dinero –replicó Hinata con amargura.

-Dinero… -repitió él con voz Osca. Su mano aún estaba posada n el hombro de Hinata. Le sonrió y pensó que era su turno de cambiar de tema-. Puesto que esta tarde acepaste mis disculpas, podemos empezar desde cero, ¿te parece?

Hinata pensó que Naruto debería aclarar qué era lo que significaba empezar desde cero, pero quizás por el paisaje, o por la soledad, o por la luz de la luna, decidió dejar de ser cauta.

-Sí –dijo tan solo-, supongo que podemos.

-Sabes –le dijo Naruto-, en realidad tenemos mucho más en común de lo que estás dispuesta a admitir. Cuando era niño, solía pasar horas en el acuario de Seattle. Cuéntame más sobre el arrecife.

Naruto había elegido un tema del que a ella le gustaba hablar y se sintió más cómoda.

-Una cosa que me parece muy interesante es el desove de los corales cada año. ¿Has oído hablar de eso?

-Recuerdo haber leído algo.

-Los científicos lo descubrieron aquí en esta isla. Cada pedazo de coral del Great Barrier Reef, incluso los trozos que hay en los acuarios o metidos en cubos, se hacen fértiles y desovan en masa durante una determinada luna llena de la primavera – se le iluminaron los ojos con picardía-. Lo han descrito como el mayor encuentro sexual del mundo.

-¿El mayor encuentro sexual del mundo? –repitió Naruto con una leve sonrisa mientras clavaba sus ojos con intensidad en los de ella, haciéndola sentir que se le cortaba la respiración-. Eso es muy interesante.

-La verdad es que no sé quién juzga esas cosas.

Naruto se volvió hacia ella y posó su otra mano en el otro hombro.

-Ya te lo advertí, Hinata. No puedo resistir un desafío.

Al percibir en la voz de Naruto todo el deseo que él sentía, Hinata empezó a notar oleadas de calor. No sabía cómo controlar las ganas de acercarse más a ese hombre.

-¿No estarás sugiriendo que quieres competir con todo el arrecife? –preguntó en un tono forzado.

-Voy a intentarlo –su mirada se centraba en la boca de ella-. No pienso dejarme ganar por los pólipos del coral.

Hinata se dio perfecta cuenta de lo que iba a pasar y dejo que pasara.

Por segunda vez Hinata no opuso resistencia cuando él la atrajo hacia sí. Tenía la sensación de que era algo tan natural como la influencia de la luna sobre las mareas.

Nunca se había sentido tan dispuesta, tan deseosa de estar entre los brazos de un hombre.

El corazón le dio un vuelco cuando Naruto acercó sus labios a los de ella, que estaban entreabiertos y ansiosos. Su beso se hizo más intenso y con un suspiro de placer ella se dejó llevar. Naruto tenía un sabor delicioso. Su cuerpo, fuerte y duro, le gustaba. Quería más y se apretujó con descaro contra él, como si el mundo fuera a acabarse y ella no quisiera perderse ese momento vital.

El día antes, el beso de Naruto había sido amistoso y suave, pero esa noche, era pérfido y salvaje. A Hinata le encantaba sentir el calor de la lengua de Naruto explorando su boca sin piedad, y la fuerza dura e íntima de su cuerpo empujando contra ella.

Al oír la respiración fuerte y desesperada de él se dio cuenta de que estaba en peligro. Pero era un peligro que la atraía y que deseaba.

¡Flash!

La luz y el ruido del disparo los sobresaltó y les estropeó el momento.

Naruto se apartó de un salto de ella.

-¡Fuera de aquí! –gritó furioso y corrió tras el fotógrafo.

-Vámonos de aquí – le dijo Hinata corriendo tras él y agarrándole la mano.

Naruto vaciló un momento, pero se desprendió de la mano de Hinata y siguió corriendo en la dirección del fotógrafo. Se oyó un coche que arrancaba a toda velocidad.

-¿Quién era? –preguntó volviéndose hacia Hinata-. Ya tengo suficientes problemas en casa con la prensa.

-¿Creer que era un periodista?

-Supongo que sí.

Hinata pensó en la vergüenza que iba a pasar cuando sus compañeros de trabajo vieran en el periódico del día siguiente la prueba de su romance. ¡Tanto presumir de código ético para tratar con los turistas! Tenía que agradecerle al reportero que rompiera el hechizo que la llevaba hacia un tremendo error.

-¿Estas preocupada por haber roto tu regla de oro de no besar a los turistas? –le acarició la mejilla-. Por lo que a mí respecta, no me opondría a que rompieras algunas reglas más.

-Sabes no te habría dejado hacer nada más –repuso Hinata abochornada.

-Pero dejaste que te besara, y tuve la impresión de que tú también me besaste.

-Me dejé llevar por el influjo de la luna.

-¿Fue por eso? –su voz sugería que no le creía.

-Fue sólo por eso –contestó, tan convincente como pudo-. Y ahora debo irme a casa –tenía que irse de allí antes de que la luna, o lo que fuera, la hiciera perder el control otra vez. Se volvió para ir hacia su coche-. ¿Quieres que te lleve?

-No. No te preocupes –Naruto se quedó mirando al mar.

Cuando llegó a su coche, Hinata se volvió a mirar a Naruto. No se había movido y seguía mirando el mar. Quizás le había entrado en la cabeza que no debían arriesgarse a un tercer beso.

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Cuál no sería la sorpresa de Naruto la mañana siguiente cuando al abrir su puerta se encontró a Hinata. Llevaba puesto un vestido suelto y un periódico en la mano.

-Buenos días –lo saludó educada y sin sonreír.

-Buenos días.

-No se anduvo con rodeos. Sin mirarlo a los ojos, le dijo:

-¿Has visto el periódico de hoy?

-Danzo me telefoneó y me lo dijo.

-La foto de publicidad de nosotros dos con la botella está bien, pero mira en la tercera página. Un primer plano tuyo y mío…

-¿En la playa? –interrumpió Naruto mientras pasaba la página. Al ver la foto sintió un nudo en la garganta-. Menudo abrazo, ¿no?

Hinata se había sonrojado.

-¿Qué vamos a hacer? Danzo quiere sacarle provecho para su publicidad. Quiere que esta noche vayamos a la entrega de la carta, juntos como pareja.

-Sí, ya me lo dijo cuando llamó.

-¡No me digas que aceptaste?

-Claro, ¿por qué no? –Naruto esperaba que Hinata no le hiciera demasiadas preguntas sobre el porqué. No estaba seguro de que sus motivos fueran muy claros-. Pero me parece que a ti no gusta la idea.

-¡Claro que no! –exclamó Hinata con altivez.

Él volvió a mirar la foto. Ver a Hinata abrazada a él y su boca pegada a la suya no lo dejaba pensar con claridad. Le contestó con aparente naturalidad.

-No tiene sentido intentar fingir que no hay nada entre nosotros. ¿Por qué no asistimos a ese acto juntos, solo por esta vez?

Hinata lo miró asombrada. Estaba a punto de discutir, cruzada de brazos y echando fuego por los ojos.

Naruto esperaba en silencio, cuidando de no levantar la tapa del volcán.

Ella dio un respingo.

-Iré a esa función con una condición.

¿Cuál?

-Que solo tengamos el contacto imprescindible para complacer a la prensa.

Él estaba apoyado en el marco de la puerta intentando aparentar indiferencia. La situación era cada vez más ridícula. Dio un paso atrás señalando la zona de estar de su bungalow.

-¿Por qué no entras? Me parece un poco difícil discutir sobre esto aquí en la puerta.

Hinata entró en silencio y se sentó toda digna en un extremo del sofá.

Naruto lo hizo en un sillón de caña y estiró las piernas.

-Ahora explícame esas condiciones tuyas.

Ella continuaba rígida y seria.

-Lo que quiero decir es que no quiero coqueteos ni contactos innecesarios. Solo fingiremos que somos una pareja que tiene un romance.

-Y claro, tú no tienes ni pizca de interés…

-Claro que no lo tengo.

Naruto observó fascinado cómo las mejillas de Hinata se sonrojaban cómo las mejillas de Hinata se sonrojaban tuvo problemas para controlar la reacción poco apropiada de su cuerpo.

-Solo para que me aclare, ¿cuándo anoche en la playa, nos dimos ese beso tan romántico, estabas solo fingiendo?

Hinata echaba chispas por los ojos.

-Y te lo dije anoche, fue un error y la culpa la tuvieron la luna y el ambiente.

Recordando lo dulce y ardiente que había sido el beso y con cuánta pasión Hinata se había echado en sus brazos, Naruto apenas podía mantenerse serio.

-¿Y qué crees que hará que la prensa esté contenta? Ya tienen una foto nuestra besándonos.

-Sólo tiene que vernos juntos. Podemos charlar.

-¿Y podemos aparentar que estamos disfrutando de estar juntos?

-Supongo que tendremos que parecer bastante felices.

-Igual nos toca bailar.

-Sí.

-¿Pero quieres que disimule el hecho de que me atraes? –se quedó mirándola a los ojos.

Ella le sostuvo la mirada, los ojos grises y brillantes como la bahía al atardecer.

-Eso es, no debes… -estaba perdiendo el valor y se mordía el labio superior.

Naruto tuvo que reprimir el impulso de saltar de su silla y apretar esos suaves labios con los suyos, obligarlos a abrirse y degustar de nuevo la dulzura de su boca.

-De acuerdo. Dime qué es lo que no debo hacer.

-No hagas nada que me haga… -él esperaba, atento-. Ni se te ocurra intentar seducirme.

Naruto estuvo a punto de reírse. Ahí estaba Hinata, con su aspecto de diosa, volviéndolo loco con su cabello morado y sedoso, sus ojos como un par de perlas y si aire delicado, insinuando que él intentaba seducirla, y que eso era algo en lo que ella no participaba.

Él se puso de pie y le dijo con dulzura:

-Si eso es lo que quieres, haré todo lo posible para no seducirte, Hinata.

Hinata también se puso de pie.

-Si por algún motivo, aunque creo que no tiene por qué haberlo, tenemos que besarnos, que sea con los labios cerrados.

-Entendido –accedió él, mientras el rubor aumentaba en las mejillas de Hinata.

-Si es necesario podemos agarrarnos las manos.

-De acuerdo.

-Tengo que seguir con la lista, o ya lo has entendido.

Hablaba en serio, pensó Naruto y repuso con algo de sarcasmo:

-Creo que capto el mensaje.

-Es importante que no haya malentendidos.

La conversación resultaba más divertida de lo que Naruto había previsto. Miró su reloj.

-En realidad no tengo nada que hacer durante un par de horas. ¿Por qué no hacemos una lista completa de todas las cosas que no debo hacer?

Hinata frunció el ceño. Hasta ese momento todo iba bien. ¿Se estaba perdiendo algo?

-Perdona, no…

-Venga –le dijo sonriendo-. Me gustaría discutir las reglas con detalle aunque tardemos un rato. Por ejemplo, cuando dices que debemos besarnos con los labios cerrados, quieres decir que no…

-Sabes muy bien lo que quiere decir.

-¿Y sobre el tocarse? –se acercó más y Hinata se estremeció-. ¿Dónde no debo tocarte? Creo que debemos aclarar eso.

Hinata estaba temblorosa y se sentía débil. Era obvio que Naruto no tenía idea de lo mucho que la había afectado el beso de la noche pasada, o no estaría tomándole el pelo de ese modo. Para él sólo había sido un juego.

Pero para ella fue otra cosa. No pudo dormir pensando en su sabor y en las sensaciones que había despertado en ella. Si en ese momento la hubiera tocado, habrían saltado chispas.

-No es necesario discutir eso –dijo entre dientes.

-O sea, ¿qué no hay restricciones?

-Muy gracioso, Naruto –se alejó de él. De cerca. Naruto era peligroso para su salud emocional-. Danzo quiere que esta noche vayamos muy arreglados, como si saliéramos de un folletín –continúo desde la otra punta de la habitación, fuera de la zona de peligro-. Esa es la palabra apropiada. Me siento como si estuviera atrapada en un folletín.

-No podrías haberlo descrito mejor. Así es como me siento yo.

-Sería más fácil si nos dieran el guión. Así nuestro papel estaría más claro.

Naruto sonrió.

-Cuando haya encontrado donde alquilar un traje, estaré libre. Podemos pasar el día escribiéndolo.

-Déjalo, Naruto. Te veré esta noche.

¿CONTINUARA?...

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NOTA: Hola! :D

Primero que nada… GOMEN, GOMEN, GOMEN! EN VERDAD LAMENTO LA TAN LARGA ESPERA, no voy a dar pretextos, sólo espero que no me maten y que puedan perdonar mi tardanza para actualizar esta historia.

Segundo, espero que les haya gustado este nuevo capi. Como ven las cosas se le están poniendo difíciles a la pobre de Hinata, y Naruto no ayuda para nada jaja. Ustedes creen que Naruto cumpla con la lista de impedimento que la chica le dio o_O¿? Quien sabe…

Prometo que actualizare muy pronto ¡DE VERAS! Ya no dejaré para atrás este fic porque no es justo para ustedes, después de todo se lo que se siente esperar una larga temporada para leer las historias que los autores dejan inconclusas, así que yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para actualizar muy pronto =)

Bueno se cuidan y nos leemos.

SAYO! …xD

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LES AGRADESCO A TODOS LOS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS O QUE SÓLO LEYERON, Y QUE TAMBIÉN PUSIERON ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITOS Y ALERTAS… ¡MUCHAS GRACIAS!...=)

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"