El segundo regalo

Two-shot

Summary: Un regalo puede ser cualquier cosa, incluso una mentira y aquella convertía esa navidad en una sonrisa.

Disclaimer: Ninguno de los personajes en esta historia me pertenece, son creaciones de Rumiko Takahashi, a excepción de Li.

Cuatrocientos setenta años después.

2015

Estados Unidos, Nueva York


El candelabro de cristal reflejaba los colores de un día soleado en otoño; pero los brillantes colores no permitían transmitir la calidez de la habitación ante los ojos de Kagome.

La ojiazul sintió la presencia de Sesshomaru caminar por su espalda, y detenerse.

–No es necesario, Kagome- dijo. Ella sonrió, como casi nunca lo hacia. Entonces lo vio reflejado en el espejo.

Era el mismo Lord del Oeste, pero no se miraba igual. Llevaba el cabello corto y negro; usaba unas lentillas verdes y un costoso traje Armani. Aparentaba la edad de treinta y cinco años, se miraba más apuesto que nunca. Mientras que ella, estancada en sus diecisiete buscaba a base de maquillaje y ropa crecer. Su cabello ahora era caramelo; y los ojos café. Vestía lo más obscuro de su armario acompañado con un chal blanco y altas plataformas. Aparentaba veintitrés años.

Ambos ya no pertenecían a un Japón feudal.

Kagome no respondió porque perdió el hilo de sus pensamientos. Vio caminar por el pasillo a su hija y desaparecer detrás de la pared. Li, la hermosa hanyou, ya no era tan pequeña. Ahora era toda una joven que aparentaba tener veinte años y nadie consideraba a Kagome como su madre, más bien parecía su amiga. Kagome detestaba no envejecer.

–Li– le llamo Sesshomaru. Su voz no se elevo y ella pudo imaginar como sus orejitas, que, de seguir existiendo se habrían movido ante el llamado de su padre.

–¿Pasa algo, papá?–pregunto regresando en un instante. Llevaba sobre sus hombros una bolsa, y parecía ansiosa de salir.

Kagome la observo atentamente, sus ojos no eran inexpresivos como su padre, irradiaban sentimientos como ningunos. Estos se posaron en ella y la humana pudo ver todo el resentimiento en ellos.

El youkai asintió. –tu mamá se va de viaje, despídete– ordeno. Li frunció el ceño.

–Mi mamá murió hace muchos años padre; esta conversación es una pérdida de tiempo y... – Los vellos en los brazos de Kagome se erizaron al sentir el aura molesta de Sesshomaru. Li detuvo su derroche de palabras, sus manos se tornaron en puños.

–Kagome es tu madre– La declaración hiso palpitar el corazón de la miko, como siempre lo hacia. Últimamente, Sesshomaru siempre decía la misma frase: "Kagome es tu madre, Rin tu progenitora."

–Me alegra que te maches, humana– y luego sonrió burlonamente ante el repiquetear de su corazón. Ella se avergonzó de quien era su hija y con la fuerza, que ya no parecía tener, se levanto.

–Jovencita – regaño, el peso de los años se reflejo en su postura.; años de rencor por parte de Li –estoy avergonzada de ti, y Rin lo estaría más.

–No te atrevas a mencionarla– fue un susurro y su esencia se desprendió chocando con la sacerdotisa. Era fuerte y poderosa, Kagome sintió como se quedaba sin aire, e inmediatamente sus instinto salieron a flote liberando su presencia, su poder. Fue solo un instante. Pero lo suficiente para que Li tuviese miedo.

Mamá, mamá– grito una pequeña corriendo por el castillo del Oeste. De repente, mientras observaba el jardín se choco contra alguien.

¡oh! Lo lamento pequeña – dijo el peliplata ayudando a Li a levantarse.

No soy pequeña– declaro molesta –¿quién es usted?– pregunto un instante después.

Mi nombre es Inuyasha –Sonrió y despeino sus cabellos – creo que soy tu tío.

Los años habían hecho mella en Inuyasha. Ahora, se veía como todo una adulto de veintisiete años. Su postura y aura eran más tranquilas y no buscaba contantes batallas. Era el reflejo de su padre; en sus ojos se veía la paz.

Los ojos de la pequeña se abrieron desmesuradamente y su boca formo una pequeña o. En su inocencia, pregunto –¿es su hermano mi papa o mamá? Inuyasha se reconoció en ella.

pues no soy hermano de Rin , mi medio hermano es Sesshomaru.

–mi madre es Kagome, Kagome Higurashi; no Rin–. Inuyasha fue el primero en fruncir el ceño, esa pequeña no era hija de Kagome, podía oler en ella a Rin.

En ese instante apareció Kagome; su rostro reflejaba la preocupación. Detrás de ella, como un borrón, emergió Sesshomaru con el ceño crispado.

Era la primera vez que Inuyasha visitaba el palacio. A pesar de que en varias ocasiones encontró a Sesshomaru; quien le informo, con frialdad, donde se encontraba su amiga. El hayou había aprendido que aquella fue la mejor opción, y ahora estaba preparado para pedirle una disculpa a la joven que le destruyo el corazón.

Inuyasha se impacto con su belleza. Estaba envuelta en los ropajes que solamente pertenecían a la Lady del Oeste, tan hermosa y deslumbrante. El peliplata, quien continuaba encuclillado, se levanto ante la presciencia de ambos.

mamá, este hombre dice que Rin es mi madre– Le comunico la pequeña. A Kagome le recorrieron escalofríos y de quiso desmayarse.

El es tu tío, Li– intervino Sesshomaru. Kagome apoyo la palma de su mano contra una columna y una gota de sudor frío se resbalo por su cuello. Li no aparto los ojos de su madre. La joven del futuro sabia que ese día llegaría, más nunca imagino que Inuyasha fuese la pauta para conocer la verdad.

¿Quién es Rin, madre?

Sesshomaru frunció el seño e Inuyasha observo sorprendido mientras comprendía la verdad. Para la pequeña, Kagome era su verdadera madre, compañera de Sesshomaru.

Kagome trago en seco y observo al youkai.

Li– llamo Sesshomaru. Los ojos de su cachorra lo observaron y comprendieron al instante que ese no era el momento para preguntas.

Bienvenido al castillo del Oeste, tío Inuyasha.

Inuyasha aun no se acostumbraba a la aceptación de Sesshomaru. Las miradas frías seguían allí. Pero ahora, no había ningún maltrato hacia su lado humano. A Inuyasha, le gradaba; aunque de seguir existiendo, a el no le importarían. Finalmente comprendió que le gustaba tener lo mejor de ambos mundos.

Sesshomaru podía oler la sabiduría de su hermano. Aunque en su interior, viendo la naturaleza de su hija, se avergonzaba de haber insultado a su medio hermano.

Muchas gracias, princesa Li.

Ella sonrió suavemente.

¿Gusta tomar una taza de te, o caminar por los jardines de mamá?

Inuyasha se sorprendió por los modales de la niña.

Sesshomaru quiso gritarle a Li. No era la primera vez que deseaba reprender a la joven; pero siendo tan parecida a Rin no podía. Tampoco se sentía bien perder la cordura, no era correcto; Estaba pagando por su comportamiento del pasado.

Kagome se adelanto.

De un par de zancadas se situó frente a Li; y como nunca había hecho, dirigió su mano a la mejilla de la joven. La iba a abofetear. La hayou fue más rápida; sostuvo la muñeca de su madre y le observo burlona.

La burla solo duro unos instantes. Kagome dejo emanar energía espiritual quemando a la joven y con mucha más decisión estampo la palma de su mano.

El golpe resonó sobre el bullicio de la calle.

Li observo a la mujer sorprendida y con la mirada busco a su padre.

–he fracasado en tu educación, Li Naomi– Li observa como la mirada de Kagome cambia y la vuelve a odiar.

¿por qué no conocia antes al tío Inuyasha, mamá?– La hoyou mueve sus orejitas constantemente mientras se prepara para escuchar la respuesta de su madre. Ambas caminan a sus aposentos después de un relajante baño en las termas.

Te amo mucho hija– dice Kagome mientras la toma en brazos y estampa un beso en su mejilla. Ella sonríe y le devuelve el beso en la nariz. –Mi bella Li Naomi, te contare una historia.

Kagome entra a su habitación con la niña en brazos, y toman asiento. La joven acaricia los cabellos de la pequeña y sonríe suavemente; Li se siente amada.

Sabes que vengo del fururo ¿no?

Claro mamá, se todo. Se como será el futuro y todas esas maquinas de acero porque tu me las has dibujado.

Si cielo, te las e dibujado. Pues cuando yo vine a esta época corazón, primero conocía a tu tío Inuyasha.

¿de verdad? ¿qué paso?

ambos nos dedicamos a juntar los fragmentos de la perla con varios humanos… pero eso ya lo sabes. Tiempo después conocí a tu padre, y a su protegida "Rin". Tu padre quería mucho a Rin y se enamoro de ella.

Li frunció el ceño y Kagome rio suavemente.

Yo soy tu mamá Li, y tu eres mi hija. Pero madre no es aquella persona que te lleva en su pancita por seis meses, mamá es la persona que te cuida y se encarga de ti por el resto de la vida; quien solo te tiene en su pancita se llama progenitora.

progenitora– repito Li.

así es. Rin y tu papa se casaron, se amaban mucho y después tuvieron una nenita muy bella. Pero Rin murió y ya no pudo cuidar a su cachorra– Li abrió la boca sorprendida –Tu papá quería que la nena tuviese una mamá y es por eso que me busco a mi.

Ella frunció el ceño.

tu eres esa cachorra, Li; Y yo soy tu madre.

Li estuvo en silencio durante unos instantes.

¿no estuve en tu pancita?– Kagome negó.

Los ojos de Li se llenaron de lagrimas. Kagome la observo sorprendida y no supo que hacer hasta que su hija se tiro sobre su pecho y empezó a sollozar.

mamá– hipo; Kagome volvió a respirar al se llamada de esa manera –pobrecita Rin. Me siento mal porque estoy feliz de que no sea mi mamá.

Kagome sonrió. –yo también me siento mal, por ser feliz de que no sea Rin tu mamá, hijita.

–Me marcho– declaro Kagome. Sin observar más tomo la pequeña valija negra y su cartera pasando al lado de Li y dandole una suave despedida a Sesshomaru; prometiendo que llamaría.

–así que te vas… Kagome– La dura voz de Li la detiene –con Inuyasha, a crear más hayous.

Kagome lamenta haberse detenido y la observa horrorizada. Su mano se aferra a su vientre vacío y con las lagrimas desbordándose.

–Inuayasha murió hace cinco años– responde.

Eran las tres de la mañana, más Kagome no podía conciliar el sueño. Una pesadilla le había levantado, una que ya no recordaba. Su frente estaba perlada de sudor y tenia la respiración agitada.

¡Kagome!– Inuyasha entro a la habitación. Vestía una bata de época a la que ella no estaba acostumbrada, en su mano se encontraba un candelabro. –estabas gritando.

No fue…

La oración de la joven de futuro fue interrumpida y su estomago regreso todo lo que no tenia. Inuyasha se acerco a sostener el cabello de su amiga mientras las arcadas continuaban.

Una criada entro a la habitación asombrada, más se apresuro a ayudar a Kagome.

Inuyasha se había marchado hace una semana; Kagome lo extrañaba, así como la pequeña Li.

Te ves hermosa en ese vestido, hija– Li se encontraba en un vaporoso vestido rosado, su cabello lleno de horquillas y con las orejitas bien escondidas.

No me gusta esconder mis orejas mamá– Kagome rio.

¿Cómo crees que reaccionarían los ingleses si te vieran?

La chica suspiro.

¿Será un baile en mi honor?

así es; para presentarte a la sociedad. Si fueses humana, tu papá escogería un caballero que seria tu futuro esposo. Me alegra de que no lo seas, y de que Sesshomaru sea tan celoso contigo como para no pensar en eso.

Pero mamá, yo también quiero casarme. ¿Por qué no te casaste tú?

Porque tengo algo mejor que un hombre a mi lado; tu.

¡Santo Cielo! Lady Kagome; debería de llamar a Lord Tashio, usted se encuentra indispuesta.

El rostro de Kagome estaba pálido, sus manos temblaban y tenia unas incontrolables ganas de llorar "Nunca debí de comer ese pavo; y ahora quieren que el tonto de Sesshomaru me cuide".

Un te seria maravilloso– dijo en voz baja. La mujer que era su vecina, se apresuro a ordenarle a la criada que cumpliera las ordenes.

Le hará bien recostarse– Insistió. Kagome cerro los ojos porque las luces de los candelabros, los vestidos de satín, los bailes y la música la estaban mareando. Se permitió guiar por la mujer hasta sus aposentos, donde la dejo descansar.

Unos segundos después entro la criada, una criada youkai.

gracias.

Lady… –La llamo, Kagome fijo su atención en ella –yo se porque se siente tan enferma– su ceja se alzo preguntando con la mirada y sus labios se detuvieron antes de tocar el te –Usted esta preñada, en su vientre lleva dos cachorros.

La fina porcelana se estampo contra el suelo y el te se desparramo sobre el costoso vestido azul.

Déjanos solos, Megumi– Sesshomaru entro a la habitación. Kagome empezó a sollozar. –¿por qué lloras, Kagome?

Kagome no podía concentrarse. Tendría dos hijos, dos. No sabia como reaccionar ante eso.. era feliz por su existencia, pero ¿Inuyasha, como actuaria el?

Sesshomaru suspiro. Apreciaba a Kagome, pero a veces le frustraba demasiado. Durante los últimos años ambos habían generado el respeto y la cercanía que su convivencia les había obligado; y si no fuese por el constante dolor de la perdida de su compañera, el Youkai sabia que Kagome podría llenar su corazón.

Más en ese instante solo se sentía decepcionado. ¿Kagome les abandonaría, así como se había marchado Rin?... para criar a sus hijos al lado de su padre.

Sesshomaru se acerco a la joven, quien fingía ser su esposa y dejo el bastón que le molestaba contra una mesita.

Kagome– le reprendió –ya han pasado más de doscientos años, necesitamos esos cachorros…

Ella lo observo a través de sus lagrimas, mientras veía crecer una pequeña sonrisa en la comisura de los labios del youkai.

Se sentía estúpida. Había abandonado a Inuyasha en el sengoku porque se consideraba su amante; pero el pasa un mes junto a ella y vuelve a cometer los mismos errores.

¿Crees que ame a sus hijos?

Sesshomaru frunció el ceño, sabiendo que la pregunta de Kagome era tonta, pero asintió. Por un instante el quiso decirle que debería de permanecer allí, junto a ellos. Seguir fingiendo sus vidas y criar a esos cachorros… pero estaba mal. Eran los hijos de Inuyasha; aunque Kagome era la luz de sus días.

El no me ama–declaro. Sesshomaru sabia que no, el no amaba a Kagome ni lo haría. Pero los hijos eran una unión demasiado fuete.

Sesshomaru rompió el silencio.

Tu y yo tenemos una unión que no se basa en la sangre Kagome; Li no es tu hija pero la amas como tal. Imagina lo que estos nuevos cachorros pueden significar para ti e Inuyasha.

Kagome se lanzo sobre los brazos de Sesshoaru y sin saber porque empezó a llorar.

Li y Kagome estaban paseando por los jardines. Sesshomaru las observaba desde su despacho.

Li estaba mas que feliz al saber que tendría unos hermanitos. Sesshomaru sonreía al oír cantar a Kagome, pero estaba preocupado porque temía que se marchara y que en el proceso Li sufriera.

Kagome brillaba de felicidad. Se encontraba entonando nanas constantemente y acariciaba su vientre plano cada segundo. Le había enviado unas cartas a Inuyasha, quien se encontraba en Italia. Sabia que faltaban un par de días para que supiera la noticia, pero esperaba que al leerlas regresara de inmediato.

Estaba un poco preocupada, no creía que el hayou quisiese vivir bajo el techo de Sesshomaru y Li; pero ella estaba preparada para suplicarle a el y al Lord del Oeste que le permitiesen continuar viviendo en la mansión… porque no dejaría a Li.

mamá, mi amiga Alicia, quiere que la visitemos en la tarde para ir de compras. Ha enviado un mensajero esta mañana.

Esta bien, incluso podríamos decirle a tu padre que nos acompañe Li. Hay una nueva opera que yo muero por ver.

Eso seria estupendo madre.

Madre e hija sonrieron, pero de repente sus expresiones cambiaron . La primera perdió el conocimiento; Li sostuvo a su madre horrorizada viendo la mancha roja en el suelo.

Ese día Kagome perdió a sus bebes.

La hayou observo como los ojos brillantes de su madre se apagaban mientras intentaba, desesperadamente volver a quedar embarazada de su tío Inuyasha. Kagome enloqueció levemente; Sesshoraru empezó a desconocer a la humana que le había acompañado tantos años, embarazándose una y otra vez, siempre perdiendo a los cachorros.

Inuyasha sufrió una gran depresión hasta que dejo de intentar engendrar hijos con Kagome.

Li entendió que para su madre ella no era suficiente; que quería tener hijos que llevar en su vientre y de quien ser mamá. Kagome nunca le dijo lo contrario.

Bastaron barios años para que la joven del futuro comprendiera su realidad. Ella no podía tener hijos porque su cuerpo no podía cambiar, estaba estancada en el tiempo.

Li observo como las lagrimas se derramaban de los ojos de Kagome; Sesshoamru dirigió una mirada de desprecio a su hija por haber tocado ese tema tan importante.

–No se porque me odias Li; nunca te hice nada malo, quizá… qui-za te ame demasiado.–Kagome tartamudeo atorándose entre los sollozos y dejo la estancia; prometiendo envolver su corazón.

–Esa mujer– gruño Li viendo la puerta cerrada y después volteo para encarar a su padre –¿por qué no dejaste que la abuela Isayoi me criara? Era más fácil papá; incluso tu podrías haberlo hecho solo.

–Me avergüenzas Li; no eres quien para juzgar mis decisiones– Sesshomaru guardo silencio.

No me arrepiento de elegir a Kagome como tu madre, ha sido la mejor mujer que yo e conocido, mejor que Rin.

Incluso Rin fue cuidada por tu madre en muchas ocasiones, mi compañera consideraba a esa humana su madre. El corazón de Kagome es el mejor que este mundo llegara a conocer, y tu… no pudiste ver que te amaba tanto como para dejar todo. Dejo todo desde el principio, y no te conocía; aunque hubiese sabido lo decepcionante que serias hoy en día no cambiaria la decisión de ser tu madre. Me avergüenzas Li.

Mi padre en una ocasión me pregunto si tenia algo que proteger, no lo tenia. Ahora si lo tengo, eres tu y tu madre. Pero en esta ocasión tu estas lastimando a Kagome y yo debo protegerla así sea de ti.

Li observo sorprendida el borbolleo de palabras tan inusual de su padre y su corazón se lleno de un vacío. Sesshomaru se alejo de ella acuchillándola con una mirada de decepción; todo sucedió demasiado rápido. El youkai giro la manija de la puerta cuando sus oídos se llenaron de gritos y el ambiente de sangre, sangre y muerte de Kagome.

Li también lo sintió. Su padre abrió la puerta de un tirón, gruñendo en su contra: "era todo lo que teníamos".

Lo último que Li vio antes de desmayarse fue a su madre tirada en la calle, muerta.


Wow. Tengo tantas versiones de esta historia… que triste ¿no?

En fin –que insensible-. Miles de años después, escribí la continuación

…incluso cuando publique la primera parte ya sabia que quería hacer una segunda parte… es como la decima vez que la escribo.

No se en que momento se me ocurrió que solo podía ser un one shot –carita de decepción– … hay tanto potencial. Pero ya que, no se hagan ilusiones porque ya se dieron cuenta lo constante que soy. Jiji

Espero sus comentarios diciendo que siempre mato a Kagome xD!

Con amor… la desaparecida, pero aun viva.

Roxi Cullen

PD: ¡ya tengo 7 años de escribir! Pronto cumpliré 20, este 27!