Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a NaruHina, ya que la original fue escrita por Barbara Hannay y se titula "Un descubrimiento sorprendente", a mi parecer esta historia es muy buena, por eso quise compartirla con ustedes adaptándola a mi segunda pareja favorita.

3-La narración esta de parte de Naruto tanto como de Hinata, al igual que sus pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "T".

AU- LENGUAJE UN POQUITO VULGAR…

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CAPÍTULO 10

Hinata! –grito Naruto corriendo por la casa, buscando en todas las habitaciones. Todas sus pesadillas no eran nada comparadas con el terror que sentía.

Por fin la encontró en su dormitorio, acurrucada en la cama, con la cara blanca de temor. Estaba agarrada a una sábana.

-Hinata –susurró-. ¿Qué pasa? –ella no pudo contestarle. De pronto hizo una mueca de dolor y su cuerpo se puso rígido-. Cariño, te llevaré al hospital. Trata de relajarte y de respirar hondo. Lo puedes hacer.

Ella asintió y se le saltaron las lágrimas. Él sintió que estaba a punto de llorar.

En una noche desenfrenada de mayo, él y esa hermosa mujer habían hecho el amor apasionadamente y ahora ella estaba sufriendo. Y todo había sido culpa de él.

Por fin la contracción parecía ceder.

-Siento ganas de empujar –susurró Hinata-. Oh Naruto, me encuentro mal y tengo tanto miedo…

Ganas de empujar, pensó Naruto. Por lo que había leído, eso quería decir que el bebé estaba a punto de nacer.

-Deja que te lleve al coche.

-¡No! –gimió ella-. No me muevas, por favor. No puedo moverme.

-Voy a llamar a una ambulancia –ella no se opuso.

Sacó el teléfono del bolsillo y comenzó a marcar. De repente se dio cuenta de que estaba confundido-. ¿Cuál es el número de emergencias de Australia?

-Tres ceros –murmuró Hinata entre dientes. Naruto marcó los números-. ¡Ay, no! ¡Ay, no! Naruto, creo que va a nacer ya.

No podía ser. El corazón se le salía del pecho. Estaba seguro de que los bebés no llegaban tan deprisa.

-Aguanta, Hinata –exclamó, aturdido por los signos de esfuerzo de su cara.

-No puedo… -le contestó ella-. ¡Tengo que empujar!

-Emergencias –dijo una voz en el teléfono-. ¿Qué departamento quiere? ¿Ambulancias, bomberos o policía?

-Ambulancias –gritó.

-¡Narutooo! ¡Ayúdame!

Hinata estaba aterrada.

-Servicio de ambulancias. ¿En qué puedo ayudar?

Preso del pánico, Naruto gritó:

-Estamos en el treinta y siete de Casurina Drive. Está naciendo un bebé. ¡Vengan rápido!

Soltó el teléfono y se acurrucó junto a Hinata. Ella estaba boca arriba y tenía las pupilas dilatadas por el miedo. Él tenía miedo. No sabía cuánto tiempo tardaría la ambulancia.

-Está saliendo, Naruto –sollozó-. No tenemos tiempo de ir a ninguna parte. Creo que voy a tenerlo en cualquier momento. Tengo tanto miedo. ¡No me dejes!

-No voy a dejarte, Hinata. Voy a quedarme aquí y voy a ayudarte. ¿Estás cómoda así?

-Supongo que necesito… ¡Ay!

Una vez más la cara de Hinata se contrajo.

-No opongas resistencia –murmuró Naruto, esperando que su consejo fuera bueno. Déjate llevar y empuja.

Poco después ella estaba más tranquila, recostada en las almohadas.

-¿Quieres un poco de agua? –le ofreció él.

Ella asintió y Naruto le alcanzó el caso que estaba sobre la mesita.

Cuando le vino otra contracción, se sentó junto a ella sujetándola para que empujara mejor, como lo habían practicado en la clase.

-¡Eres fantástica, Hinata!

-¿Qué tal van las cosas por ahí abajo? –le preguntó ella.

Él se fue hacia los pies de la cama, bastante asustado por lo que pudiera haber.

-Todo va muy bien. Es como en la película. Solo que mejor.

Hinata sonrió y Naruto la besó en la mejilla. Nunca la había visto tan hermosa.

-No tenía intención de que el bebé naciera en casa -dijo sollozando-. ¡Ay! –soltó una palabrota de Naruto nunca le había oído-. Volvió a empujar y soltó un grito estremecedor.

-¡Ya puedo ver la cabeza, Hinata! –exclamó Naruto, y sintió que le salían lágrimas de terror, emoción y felicidad-. ¡Tiene el pelo rubio!

Hinata sonrió a pesar del dolor. Tras una pausa, gimió.

-Rubio. ¡Qué bien!

Naruto miró hacia la ventana del dormitorio. Quería gritar: ¿Dónde diablos está esa ambulancia? Se controló para no angustiar a Hinata. Pensó qué iba a hacer si el bebé seguía saliendo y él estaba solo. Pero no tenía elección. Las contracciones estaban obligando a Hinata a empujar, y la cabeza del bebé seguía saliendo. Naruto tragó saliva.

-¡Muy bien, preciosa! –tragó saliva-. ¡Sigue!

-¡Ay, ay! –gritó Hinata. Volvió a tomar aire y a empujar.

-Ya sale la cabeza. Puedo verle los ojos… y la nariz –el corazón de Naruto casi se para de la emoción al ver la cabecita. Estaba arrugada y mojada-. Yo diría que es muy guapo…

Con la cara congestionada, Hinata consiguió sonreír antes de volver a empujar. Parecía muy cansada y Naruto le colocó más almohadas para que estuviera menos incómoda. Luego volvió a vigilar el progreso del bebé. Estaban saliendo los hombros y parecía que se giraba. Nervioso, Naruto se fritó las manos, respiró hondo y agarró los diminutos hombros de su hijo.

Se quedó sorprendido de que el pequeño siguiera saliendo sin su ayuda. ¡Chico listo! Lo único que Naruto tenía que hacer era estar allí. Pronto el resto del cuerpecito resbaló fuera de Hinata y sus manos lo recogieron.

Atemorizado, sujetó a su hijo mientras salían los bracitos y las piernas. Ahogado por la emoción, Naruto consiguió decir:

-¡Ya está aquí, Hinata! Ya está aquí el niño.

Al oír su grito de emoción, Naruto sintió un nuevo temor. ¿Qué diablos era lo que tenía que hacer después? El pequeño cuerpo que sujetaba estaba mojado y resbaloso. Parecía un sapito asustado. Hinata había hecho su parte. ¿Y él? No sabía si era el momento de darle un azote. En la película, hacían cosas de ese tipo médico como succionarle la nariz y la garganta.

Pero a él solo se le ocurría salir huyendo.

De pronto, el bebé volvió a mover los brazos y rompió a llorar. Se le puso la cara roja y su llanto aumentó de volumen. Menos mal. Naruto respiró.

Sintió un gran alivio. Alivio. Dicha. Un amor hacia…

-Hay una toquilla en mi maleta –dijo señalando hacia la puerta de la calle.

-Oré a buscarla y de paso veré qué pasa con la ambulancia –buscó entre la ropa y sacó una manta blanca con caballitos de mar dibujados. Cubrió al bebé con ella. Entonces llamaron a la puerta-. Debe der ser la ambulancia –volvió a besar a Hinata en la mejilla, se puso en pie y gritó-. ¡Estamos aquí!

Ella le sonrió con una sonrisa de completa felicidad.

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Hinata estaba acotada en la cama del hospital y miraba al bebé, que dormía en la cuna unto a ella. Solo se veía una carita sonrosada y perfecta con pelo rubio en la cabeza.

Ya se acabó, pensaba. Tengo un bebé y está bien! ¡Es precioso! Nunca había conocido tanta dicha. Tanta felicidad.

Nunca había sentido tanto amor. Estaba llena de buenos deseos hacia todo el mundo. Amor por el bebé. Amor por Naruto en especial.

¿Dónde estará?, pensó.

Cuando llegó la ambulancia, hubo mucha actividad. Y cuando llegaron al hospital había mucha gente yendo y viniendo alrededor de Hinata y el bebé. Mientras les hacían todo tipo de reconocimiento y de análisis, Naruto había desaparecido. Las enfermeras le habían pedido que se fuera para que ella pudiera descansar.

Pero había descansado toda la noche y en ese momento lo necesitaba. Lo quería.

¡Naruto la había asistido en el parto! Solo de pensarlo se emocionaba. Había estado magnífico. Sin él, todo habría sido un desastre.

¡Y después! Los tres juntos… Habían sido momentos muy íntimos. Una experiencia vinculante muy especial.

Había un teléfono en la mesilla y decidió llamar a su móvil.

-Naruto Namikaze al habla.

-Hola, papá.

-¡Hinata!, ¿estás bien?

-De maravilla. ¿Dónde estás?

-En la sala de espera del hospital, preguntándome si debería visitarte tan temprano.

-¡Sube aquí inmediatamente! –le ordenó riendo.

-Ya estoy en camino.

Tras unos pocos minutos, la figura, alta y fornida de Naruto apareció en la puerta llevando un enorme ramo de rosas.

-¿Cómo sabías que adoro las rosas? –preguntó Hinata encantada. Todo le parecía estupendo en ese día maravilloso.

-A veces tengo mucha intuición –le sonrió-. Tienes muy buen aspecto, Hinata –se inclinó para besarla en la mejilla-. Creo que radiante sería la palabra correcta.

-Estoy en la cima del mundo –suspiró ella con alegría.

Naruto se sentó en el borde de la cama, al lado de la cuna del bebé, y lo miró.

-Ahora que está bien lavado y con ropa, se ve muy diferente, ¿verdad?

-No puedo creer que sea de verdad. ¿No es el bebé más guapo que has visto en tu vida?

-Mi experiencia no cuenta mucho. Los únicos recién nacidos que he visto de cerca han sido cachorros y peces –Naruto estudió a su hijo y le sonrió a Hinata-. Pero sí, es un chico muy guapo.

-Es igual que tú.

Naruto se rio.

Después de contemplar durante un rato al bebé, que estaba durmiendo, Hinata estiró un dedo y tocó la mano de Naruto.

-¡Te estoy tan agradecida por cómo me ayudaste!

Él giró la mano y agarró la de Hinata, apretándola.

-Forma parte del servicio completo, señora…

El brillo de sus ojos hizo que Hinata perdiera el aliento. Bajó la mirada y, con suavidad, retiró la mano de la de Naruto.

-¿Qué nombre le vas a poner? –preguntó Naruto.

Hinata respiró hondo.

-Jiraiya.

-¿Jiraiya? –repitió Naruto con voz alterada-. ¿Por mi abuelo?

-Nunca habría nacido si no fuera por la carta que tu abuelo puso en la botella –dijo ella con dulzura-. Me gustaría llamarlo Jiraiya Boruto –a cara de de Naruto se puso tensa, reflejando una emoción que Hinata no logró identificar. Él se puso en pie-. ¿Tienes algún inconveniente? –le preguntó cautelosamente.

-No, ninguno. Son nombres bonitos. Y van bien con tu apellido: Jiraiya Boruto Hyuga. Suena sólido –los ojos de Hinata se nublaron. ¿Dónde tenía la cabeza? Desde el nacimiento del bebé había dejado de pensar en un futuro sin Naruto. Y pronto él estaría camino a Seattle-. ¿Puedo tomarlo en brazos? –preguntó Naruto.

-Claro –contestó ella, y se mordió el labio mientras se agachaba sobre la cuna para alzar al bebé dormido. Pensó que Jiraiya se veía muy pequeño entre los fuertes brazos de su padre. No vayas a llorar, se dijo, pero las lágrimas le brotaron de todos modos. No podía evitarlo.

Y Naruto se veía muy gracioso sujetando el pequeño fardo entre sus grandes manos y mirándolo con atención, como para grabar en su mente todos sus rasgos.

-Bueno, Jiraiya –le dijo con dulzura-, me atrevería a decir que no siempre vas a ser un angelito como pareces ahora, pero quiero que seas un buen chico con tu mamá. ¿Me oyes, chico? –miró en dirección a Hinata y, cuando vio sus lágrimas, frunció el ceño y le preguntó-: ¿Estás bien, Hinata?

Ella tomó un pañuelo para enjugar las lágrimas y limpiarse la nariz.

-Un poco emotiva, tan solo.

-Debes estar cansada todavía. Debería irme.

-¿Vas a venir a visitarnos más tarde?

La cara de Naruto se ensombreció, e inclinándose, dejó a Jiraiya sobre la cuna.

-No creo.

-¿Ah, no? –Hinata intentó disimular su decepción, pero no lo consiguió.

Él se irguió y, cruzándose de brazos, le contestó:

-Hicimos un trato, ¿recuerdas? Me hiciste prometer que no me quedaría por aquí después de que el bebé hubiera nacido.

-Pero… no pensaba que querrías irte tan rápido.

Naruto se quedó considerando las palabras de Hinata y dijo mirando a la pared:

-Que me quede no va a ayudar a nadie –despacio. Giró la cabeza y la miró a los ojos.

Hinata no podía entender por qué se sentía tan triste. Naruto tenía razón. Ella lo había hecho prometer que no se pondría pesado cuando naciera el niño. Le había parecido la solución perfecta. Una excelente idea. Pero claro, no había contado con que Jiraiya llegara tan pronto. Estuvo a punto de soltar que había cambiado de opinión y que quería que se quedara. Que todo era distinto. ¡Habían pasado tantas cosas juntos! Pero en el fondo de su mente, el gusanito del sentido común le advirtió que no se precipitara. Él suspiro.

-Si me tengo que marchar, prefiero hacerlo pronto.

En ese momento, a Hinata le resultaba difícil aclarar sus sentimientos. Pero sabía que se arrepentiría de decir o hacer algo por un impulso. Había estado planificando su vida durante los ocho meses precedentes y no podía cambiar de opinión en solo ocho horas.

Le temblaron los labios mientras susurraba:

-¿Vas a regresar directamente a Seattle?

Al principio, Naruto no le contestó y se quedó mirándola, intentando entender lo que pasaba por su cabeza. Por fin le contestó:

-Creo que me gustaría pasar algo de tiempo en el norte. Tal vez en Magnetic Island. Tengo ganas de conocer mejor el arrecife –Hinata se sintió algo mejor al saber que Naruto se quedaría aún algún tiempo en Australia-. Hinata, me hiciste prometer que me iría después del nacimiento. Todavía quieres que me vaya, ¿verdad? –ella pensó que no. Que no quería que se fuera a ninguna parte. Quería que Naruto se quedara allí con ella, contemplando a Jiraiya y diciendo que era el bebé más hermoso del universo-. Hinata, no me lo pongas más difícil.

Hinata sospechaba que estaba siendo egoísta. El que estuviera vulnerable y emotiva no era razón para aferrarse a Naruto. En unos días se sentiría más fuerte.

-Debes irte, Naruto –dijo en voz baja.

-Sí.

-Te llamaré.

-Estupendo.

-Te escribiré y te contaré lo que hace Jiraiya.

-Gracias. Sí, me gustaría estar al corriente –miraba al suelo.

-Te mandaré fotos.

-¿Fotos? Buena idea. No pensé en traer una cámara –y sin decir nada más, saludó con la mano y se dirigió a la puerta.

¡Ni siquiera un beso de despedida!, pensó.

-Naruto… -lo llamó.

Ya en la puerta, Naruto se volvió hacia ella. Hinata sabía que si se lo pedía, él se quedaría. Tenía la impresión de que él haría cualquier cosa que ella le pidiera. Pero en ese momento, Hinata no se aclaraba. Quizá fuera mejor que le preguntara a él que quería. Se incorporó con la pregunta en los labios, pero él parecía tan dispuesto a marcharse que le faltó valor.

-Cuídate.

Naruto hizo un gesto breve y desapareció.

¿CONTINUARA?...

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Hola!

Primero que nada, muchas gracias por sus buenos deseos! Los/as quiero un montón! Prometo que el domingo o el lunes de mañana tendré el final y el epilogo prontos. Como el Lunes de tarde me internan quiero terminar con la historia lo antes posible para no dejarlos/as con las ganas de saber que sucederá.

En fin, espero que les guste el nuevo capítulo y nos leemos pronto.

Saludos! :D

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LES AGRADESCO A TODOS LOS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS O QUE SÓLO LEYERON, Y QUE TAMBIÉN PUSIERON ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITOS Y ALERTAS…¡MUCHAS GRACIAS!...=)

*daniela hervar*

*Kunieda Hatake*

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*hinata-sama198*

*Candice Saint-Just*

*Guest* (Me alegra que te gustara el capi y muchas gracias por tus buenos deseos:))

*canela312*

*Akane Uzumaki-chan*

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"