Han pasado seis años desde la ultima vez que actualize este fic, cuando aun tenia el seudonimo DarkLightSeraphimon. Por varios motivos, entre ellos mis estudios, tuve que dejar de escribir. Hace unos dias me llego la noticia de un review, y eso me devolvio las energias para continuar esta historia.

Asi que gracias "luos dg" por devolverme las energias :).


/Mar de la Oscuridad/

"Barbamon, ¿Cómo está saliendo todo?" preguntó el ser oscuro.

"Mi señor. En estos momentos Demon está reuniendo un ejército en el Digimunto." Respondió Barbamon. Barbamon era un digimon con la apariencia de un anciano con larga cabellera blanca y una larga barba, llevaba un antifaz dorado ocultando su cara y además finas ropas, en su mano derecha sostenía un bastón ornamentado.

"Y ¿qué tan fuerte es ese ejército que está reuniendo?"

"Está siguiendo sus órdenes mi señor. Solo está reuniendo digimon de nivel Adulto y Perfecto. Cualquiera que lo descubra subestimará nuestro verdadero poder bélico."

"¿Y nuestro verdadero ejército?"

"Lilithmon y Belphemon se están encargando de ello." Respondió Barbamon, "Todos están accediendo a su llamado, Mi señor, con Lilithmon como su embajadora, y cualquiera que se rehúsa es sometido por Belphemon."

"Excelente." El ser oscuro respondió, dándose el lujo de sonreír. "¿Qué hay de nuestro integrante más joven?"

"Me temo que tomara más tiempo, Mi señor. No es tan sencillo hacer que de un DigiHuevo salga un Digimon de nivel Mega, mucho menos uno con los poderes de un Great Demon Lord."

"Mientras esté listo para nuestro ataque, puedes tomarte el tiempo que necesites."

"Entendido, mi Señor." Dijo Barbamon, y antes de que pueda decir algo más, las puertas de la sala en donde se encontraban se abrieron y entró un digimon humanoide. Tenía la forma de un adulto humano alado, rubio y de ojos azules, vestido con un traje blanco y negro. Sus alas en el lado derecho eran alas blancas de un ángel, mientras que las del lado izquierdo eran alas negras de un demonio.

"Lucemon, ¿Lo conseguiste?" preguntó el señor oscuro.

"Aún no, mi Señor, en el lugar que fui, no había rastro alguno." Respondió este, "Empezaré a buscar en el siguiente lugar de la lista."

"Muy bien, es necesario que lo encuentres." Advirtió el líder a Lucemon antes de mirar a Barbamon y ordenarle, "Dile a Demon que empiece, necesitamos obtener el mayor tiempo posible."

"Sí, mi Señor." Respondieron ambos Demon Lords.


/Digimundo, Sector 105-Alfa-URD: Zona de Hielo/

Después de los desastres que ocurrieron por el rompimiento del sello sobre su antiguo enemigo, Sleipmon se encontraba vigilando los sellos dentro de una montaña de hielo. Esta montaña era muy importante para el Digimundo, dentro de ella se encontraban guardados los datos e historia del Digimundo, desde sus orígenes hasta la actualidad. Aquí se encontraban los registros de los eventos más importantes que habían ocurrido. Además de la Base de Datos de todos los Digimon que habían aparecido en el Digimundo, por ende este santuario no debía ser perdido ni ocupado más que por aquellos que tenían autoridad sobre la seguridad del Digimundo, es decir: Los Caballeros de la Realeza y las Deidades del Digimundo.

Desafortunadamente, casi todas las Deidades ya habían desaparecido del Digimundo, dejando solo a los Caballeros de la Realeza como los guardianes. Pero aunque ellos eran Digimon con poderes increíbles, no tenían la suficiente fuerza o sabiduría para tratar de ser lo que el Digimundo necesitaba. Por ende se decidió que ellos protegerían solo la seguridad del Digimundo y la del Soberado Regente de este. A pesar de todo, Los Caballeros eran Digimon y como todos los Digimon, ellos no iban a vivir por siempre.

Sleipmon era uno de los Caballeros de la Realeza más antiguo de entre todos, y él había presenciado el cambio entre las filas de su orden. De todos los caballeros que empezaron y conocieron a su fundador y a las Deidades cuando existían, solo cuatro quedaban. Cuatro de trece, pensó con tristeza Sleipmon, Han sido ya siete generaciones, ¿a cuántos compañeros he visto ir y venir?, suspiró. ¿De cuántos más me despediré esta vez? ¿Será que esta vez, incluso yo caeré?

A veces Sleipmon sentía, que había peleado por la seguridad del Digimundo durante toda una eternidad. Aun así, él no se arrepentía de las acciones y decisiones que había tomado en su vida. Sacudiendo su cabeza y al ver que todo estaba en orden, Sleipmon se dirigió a la salida. Ahí él pudo ver a su camarada que se preparaba para irse. "¿Te vas tan pronto? ¿Lord Knightmon?"

"Hay algo que quiero comprobar." Respondió el Caballero Rosado.

"No deberías apresurarte," le dijo, "La orden de atacar aún no se ha dado."

"No atacaré," fue la respuesta de Lord Knightmon, "pero tampoco quiero dejar pasar por alto el más mínimo detalle."

"Lo que pasó antes no fue, de ninguna manera, tu culpa." Dijo Sleipmon con simpatía, adivinando la razón por la abrupta salida de su camarada. "Nadie te culpo, ni nadie lo hará. Todos sabemos eso."

"Aun así, por mi paz mental al menos, debo comprobarlo." Dijo Lord Knightmon mientras se levantaba en vuelo, "No te preocupes, regresaré a Valhala para reunirme con Dynasmon. Puedes estar seguro de ello."

Sleipmon se quedó en silencio, mientras veía a Lord Knightmon alejarse en el cielo. "tu semblante te delata," suspiró. "¿Cuánto tiempo más te atormentaras?" Sleipmon posó su vista en el oeste y vio una aldea a las faldas de la montaña, no perdiendo el tiempo se dirigió a ella. "Bueno, no es como si no supiera lo que sientes. Solo espero que no te consuma tu culpa."


/Digimundo, Sector 121-Lambda-VERDANDI/

"¿Qué puedes decirnos de este lugar Ryo?" pregunto Izzi mientras todos los elegidos estaban sentados. Había pasado una hora desde que todos fueron reunidos y aunque Ryo estaba seguro que los Tamers querían preguntarle varias cosas, ellos decidieron que los mayores hagan las preguntas.

"Bueno, primero deben saber que este Digimundo es mucho más grande que cualquiera de los Digimundos que ustedes han conocido." Empezó Ryo, "Este Digimundo está dividido en tres terminales." Ryo saco su D-Ark, y de este salió un holograma mostrando tres discos concéntricos uno encima de otro separados por una distancia relativamente grande, y unidos a través el centro por una columna de luz grande. "Estas terminales son URD, VERDANDI y SKULD. Y cada una de estas terminales rigen un tiempo de desarrollo del Digimundo."

"¿Exactamente qué significa eso?" interrumpió Jenrya, "¿Qué es un tiempo de desarrollo?"

"Bueno, por ejemplo, Tai." Dijo Ryo, este al oír su nombre se lo miró atento. "En el Digimundo donde tú y tus amigo tuvieron sus aventuras las cosas eran caóticas ¿verdad?"

"¿A qué te refieres exactamente?"

"Desiertos con ruinas, cuidad de muñecos, aldeas primitivas, fábricas de construcción, ciudad de máquinas. Todas esas zonas existiendo juntas, ¿Cómo una zona primitiva con dinosaurios y otras clases de Digimon tipo Bestia, pueden cohabitar en el mismo lugar y tiempo que robots, máquinas y cosas parecidas?"

"Bueno, pero así es el Digimundo ¿no?" respondió el Líder más viejo de los Elegidos, "es ilógico en relación a nuestro mundo."

"Sí, ilógico y por lo tanto caótico." Sonrió Ryo, "Por otra parte este mundo llegó a un punto en su historia en el cual trato de organizarse lo más que pudo. Así las terminales fueron creadas para una mejor organización del tiempo de desarrollo. La terminal URD se encarga del pasado, aquí es donde los dinosaurios, dragones, y otros animales primitivos habitan; VERDANDI se encarga del presente, donde todos los Digimon de tipo normal y humanoides están; y finalmente SKULD se encarga del futuro, en esa terminal se encuentran los Digimon de tipo máquina, y aquellos que tienen alguna modificación futurista."

"¿Qué tan grande es cada terminal?" preguntó Izzi.

"Cada una es del tamaño de un Digimundo." Fue su respuesta.

"¿Qué es ese pilar de luz en el centro de las terminales?" Preguntó Ken.

"Esa es solo una representación de la unión de las terminales," dijo Ryo, "Físicamente no existe tal pilar. Tampoco es que las terminales estén realmente una arriba de la otra, de lo contrario solo en una brillaría el Sol."

Los demás asintieron, aunque Ryo pudo notar como alguno lo hicieron de manera avergonzada. Al parecer había algunos que si pensaron eso, pensó entretenido. "¿Sabes en que terminal estamos en este momento?" preguntó Kouji.

"Sí," fue su respuesta, luego presionó algunos botones de su D-Arc, y el holograma cambio mostrando lo siguiente: {121-Lambda-VERDANDI}.

"¿Y eso?"

Ryo volvió a manipular su D-Arc, y de nuevo apareció el holograma de las Terminales, aunque esta vez solo se mostró una. La forma circular de la terminal fue dividida entonces en veinticuatro partes iguales. "Cada terminal está dividida en veinticuatro regiones, cada una denotada por una letra griega." Luego el holograma cambió para mostrar solo una región, esta fue dividida horizontalmente en quince partes. "Cada Región a su vez está dividida en quince sectores, desde el sector 01 hasta el sector 15." Otra vez el holograma cambió, mostrando solo un sector, este fue dividido en tres filas y tres columnas determinando nueve partes, y cada parte estaba enumerada de izquierda a derecha de arriba hacia abajo por un número, del uno al nueve, "por último, cada sector está dividido en nueve partes, una por cada dirección de la brújula: norte, sur, este, oeste, noreste, noroeste, sureste, suroeste y centro."

Ryo vio que todos estaban prestando atención a sus palabras y a las imágenes, y sonrió. "Entonces, eso significa que estamos al Noreste del sector 12, de la Región Lambda, en la terminal VERDANDI." Concluyó Tai.

"Exacto." Sonrió Ryo. Antes de que alguien pueda decir algo más, el sonido del gruñir de un estomago sonó. De inmediato todos miraron de dónde provino, y vieron al pequeño dragón azul digital, el cual se sonrojo.

"Lo siento," dijo Veemon, "es que tengo hambre." Estas palabras a su vez trajeron el quejido de varios de los otros Digimon del grupo.

"¡Está bien! ¡Está bien!" exclamó Tai sobre el alboroto causado por los Digimon, "busquemos algo de comer." Luego se dirigió a Ryo, "conoces algún lugar."

"Lo dije antes ¿no? Esta terminal es el tiempo presente," respondió, "aquí existen varias aldeas, ahí habrá comida. Síganme." Acto seguido él se levantó y empezó a caminar, y los demás lo siguieron. Izzi tuvo que ser ayudado por Joe y Matt, los cuales tuvieron que hacer más esfuerzo porque Izzi quería seguir preguntando cosas en el camino. Aunque a decir verdad a ninguno les importó, porque sabían que la información que obtenga Izzi le seria de mucha ayuda.

(-)

Con el Sol a sus espaldas y con una sed insaciable, Los Mushmon caminaban poco a poco de camino de vuelta a su aldea. En sus manos llevaban contenedores con agua que habían recogido del rio que estaba más cerca de su aldea. Eran un grupo de doce Mushmon, todos ellos cansados pero aun así sin quejarse continuaban su camino y su deber, el cual era llevar el agua necesaria a su aldea.

Aún les faltaba al menos veinte minutos para llegar a su aldea con la velocidad en que se movían. Siguieron por unos cinco minutos más hasta que el Mushmon que iba la frente, el cual era un poco más grande que los demás, se detuvo y alzó un brazo. Se volteó y miró a sus compañeros, al ver sus caras, soltó un suspiro y dijo, "Descansemos por unos minutos." Los demás asintieron y se sentaron en el césped bajo sus pies.

"Realmente aguantas mucho jefe." Dijo uno de sus compañeros.

"Es cierto, además eres el único que puede enfrentarte con Digimon de nivel adulto y sobrevivir." Siguió otro con admiración, a lo que los demás asintieron.

"Eso es solo porque he nacido antes que ustedes, y he adquirido más experiencia," replicó, "muy pronto ustedes también obtendrán más experiencia y podrán hacer lo mismo." Dijo con una sonrisa, "Claro que para ese entonces, yo ya habré llegado al nivel adulto."

"¿En qué crees que te convertirás jefe?" preguntó uno.

"Cómo saberlo," respondió, "seguro que seré un Woodmon o tal vez Sunflowmon."

Se quedaron conversando por varios minutos, mientras descansaban sus piernas. Pasado diez minutos, se levantaron y decidieron empezar de nuevo su camino. Justo cuando empezaban a ponerse en marcha, uno de sus compañeros hizo una exclamación, "¡Que es eso!"

Mushmon, se dio la vuelta y vio hacia donde apuntaba su compañero y ahí, justo en la dirección de dónde venían, una gran sombra oscura se acercaba. Perplejo, se acercó un poco en la dirección de la sombra, tratando de ver bien que era lo que acercaba. No fue hasta que paso un minuto ya la tierra empezó a temblar, que supo que era. Una estampida de Digimon! "¡Por Yggdrasil!"

Todos eran Digimon agresivos en sí, y se acercaban a gran velocidad. Viendo la dirección en la que se movían, se dio cuenta que todos ellos iban en dirección a su aldea. Rápidamente se dirigió a sus compañeros, "¡Dejen todo! ¡Rápido! ¡A la aldea! ¡Tenemos que avisarles!"

De inmediato todos los Mushmon dejaron los contenedores con agua y empezaron a correr en dirección a su aldea. No corrieron por más de cinco minutos, antes de que un chillido sonara y sombra negra cogiera desde el cielo a uno de sus compañeros.

De inmediato todos voltearon a ver. Era un ave de color negro, con grandes garras y colmillos, su cuerpo pareciera que estuviera hecho de fuego. Su compañero Mushmon que estaba en sus garras se sacudía, tratando de liberarse de su opresor, antes de que este lo lanzara al aire y con sus garras atacara.

"¡Black Saber!" escuchó decir al Digimon alado, antes de que usara sus garras como cuchillas para rebanar el cuerpo del Mushmon, y este fuera destrozado por el ataque.

"¡Corran!" les gritó a sus compañeros, "¡no pierdan el tiempo!"

Sin decir palabra alguna, corrieron. Corrieron impulsados por el miedo y la ansiedad. No quisieron mirar atrás por miedo a quedar paralizados de miedo y ser presa fácil para la bestia alada que los perseguía.

Uno por uno ellos eran cogidos por su perseguidor y eran destrozados. El hecho que el Digimon se tomara su tiempo, le decía a Mushmon que no solo los estaba matando, sino que también jugaba con ellos mientras se alimentaba de los datos que sus víctimas dejaban. No sabía cuánto tiempo habían corrido ya, solo se dio cuenta de que llegaban al camino que estaba cerca de su aldea. Miró a sus costados y horrorizado se dio cuenta que solo quedaban dos de sus compañeros. Pensó entonces que si seguían así, todos serian destruidos antes de poder llegar a su aldea para avisar del ataque.

Tragando su miedo, él se detuvo y se dio vuelta, mirando al Digmon negro que se acercaba. Sus dos últimos compañeros se pararon unos metros más adelante y se voltearon a verlo. Antes de que ellos pudieran decir algo, él les habló.

"Muévanse," dijo "Corran deprisa, deben llegar y avisar de esto a nuestra aldea."

"¡Jefe!"

"¿Qué va a hacer? ¡Jefe!"

"Voy a ganar tiempo," respondió, "ahora váyanse" les dijo y al ver que no le hacían caso, les grito "¡LARGO!" eso los despertó y se movieron con mucha más rapidez que antes.

Escuchó de nuevo el chillido y se preparó. Espero a que el ave este justan frente a él y le lanzó su ataque. "¡Poison Smash!" lanzó pequeños hongos, los cuales contenían venenos. Si su oponente hubiese sido otro Digimon en el nivel de entrenamiento, el hongo lo hubiera paralizado, borrado su memoria y luego hubiese quedado riendo sin parar. Desafortunadamente su oponente era por lo menos de nivel adulto y solo fue paralizado por unos instantes.

A pesar de eso, fue el tiempo suficiente para poder salir del camino y parar el ataque. Lanzó su ataque nuevamente "¡Poison Smash!" y lo continuó con otro diferente, "¡Rough Smash!" al ver el vapor de color morado alrededor de su oponente comprobó que su ataque había funcionado. Su [Rough Smash], hacía que cuando uno de sus [Poison Smash] diera en el blanco envenenara a su víctima.

Pero antes de que siquiera pudiera considerar celebrar por su victoria, el ave negra solo un fuerte rugido que lo paralizó, "¡Night Roar!"

Ahora él y su adversario estaban paralizados, solo quedaba por ver a quien se le quitaría la parálisis primero. Segundos después, miro con desmayo como su adversario se reincorporaba a la pelea mientras él seguía sin poder moverse. Fue cogido por las garras del ave negra con fuerza y fue elevado aire, él sabía que haría con él lo mismo que hizo con sus otros compañeros.

Por suerte, el dolor de ser cogido con tanta fuerza lo liberó de su parálisis. Y cuando fue lanzado por los aires para recibir el ataque, pudo esquivarlo y caer. Mientras caía lanzó otro [Poison Smash] para que paralizara a su oponente lo suficiente como para poder llegar al suelo y pensar en un plan. Su enemigo esquivó el ataque y se dirigió en picada hacia él.

Viendo que el Digimon negro no se detendría por la rapidez con la que iba, decidió apostar su suerte y lanzó su ataque más destructivo. "¡Hakai no Kinoko Bakudan! (Bomba de Hongos destructivos)" y lanzó sin parar una gran cantidad de bombas en forma de hongos pequeños que explotaban al contacto con su blanco, en este caso su enemigo. Sin parar atacó al Digimon que tenía enfrente, haciendo que este reciba explosión tras explosión. Y no paró hasta que su espalda chocara contra el suelo, causándole un gran dolor y casi haciéndole perder el conocimiento. Pudo escuchar, a la vez que trataba de no desmayarse de dolor, como su enemigo cayó cerca de él.

Unos segundos después recuperó la determinación y la fuerza necesaria para levantarse. Giró hacia donde su adversario se encontraba y vio como el Digimon estaba herido y quemado, tratando de levantarse débilmente. Pero aunque se cuerpo estaba débil, sus ojos reflejaban esa ansia de matar que había tenido desde que empezó a cazar a su grupo. En su mente él todavía podía ver y escuchar los últimos momentos de sus compañeros –no, de sus amigos.

Lleno de una furia e indignación enorme, se acercó hacia aquel que había acabado con la vida de sus amigos. Viéndolo a los ojos, alzo sus puños y atacó. "¡Smash Hit!" gritó mientras daba varios puñetazos al ave.

"¡Smash Hit! ¡Smash Hit! ¡Smash Hit! ¡Smash Hit!" lloraba mientras atacaba, y atacó hasta que ya no pudo sentir sus brazos por el cansancio. Con un último golpe, su enemigo soltó un chillido de muerte y desapareció en pixeles. Estos rodearon a Mushmon y entraron a su cuerpo. Una vez que pasó esto, pudo ver que su cuerpo empezaba a brillar, y pudo sentir en su interior que su cuerpo quería expandirse, mucho más allá de lo que fuera posible. Asustado no pudo evitar soltar un quejido de miedo cuando sintió que la inevitable explosión estallaba.

"¡Mushmon digi-evoluciona a… YAKSAMON!"

El nuevo Digimon, de apariencia humanoide, alto y enmascarado, alzó sus manos a la altura de su rosto para verlas mejor. Vio que llevaba puestos una armadura hecha de madera en sus manos y que estas agarraban cada una pequeñas espadas de madera. Quedó sorprendido, él estaba seguro de que evolucionaria a una forma de tipo planta, no ha una clase humanoide. Pensó entonces, que la pelea contra su adversario, que ahora sabía que era un Saberdramon por haber consumido sus datos, había cambiado la naturaleza de su DigiCore.

Antes de que pudiera seguir inspeccionando y pensando sobre su nueva forma, nuevos chillidos se escucharon. Alzó la vista y vio como más Digimon se acercaban y se puso en posición de ataque. Aunque su forma hubiera cambiado, su forma de pensar no y decidió seguir ganando tiempo para que sus dos últimos amigos lleguen a su aldea para que avisen a todos los demás.

(-)

Desconociendo que la aldea a la que se dirigían iba a ser atacada dentro de poco los elegidos seguían su camino por el bosque, habían dejado el lago desde donde se encontraron ya desde hace una hora. Y Ryo seguía respondiendo las preguntas que los demás le hacían.

"¿Hay algo en especial que deberíamos saber acerca de este Digimundo?" le pregunto Tai.

"Bueno sí, aunque es más para los Tamers," respondió, "En el Digimundo donde estuvimos juntos: si te caías no te lastimabas, y podías nadar bajo el agua sin que te ahogaras." Dijo mientras los Tamers asintieron. "Bueno, olvídense de eso."

"¿Qué?" preguntó un poco sorprendido Takato.

"En este Digimundo, si te caes, te rompes un hueso o mueres, si estas bajo el agua sin respirar te ahogas, si tocas una cerca eléctrica te electrocutas. Las leyes físicas son implementadas de una manera muy rígida." Al ver lo preocupados que estaban los Tamers, les sonrió, "No se preocupen, solo piensen que están en casa y no habrá problemas."

/Valhala/

En las salas del espacio de seguridad 'Valhala', donde los Caballeros de la Realeza vigilaban el Digimundo, dos figuras estaban mirando por monitores lo que sucedía en las Tres Terminales. Dynasmon y Craniunmon tenían el deber de vigilar los acontecimientos que sucedían y mandar mensajes a los otros Caballeros si es que existía alguna eventualidad.

Dynasmon, mientras veía lo que pasaba en la Terminal VERDANDI, posó su vista en el doceavo sector de la región Lambda. "Craniunmon," llamó a su camarada, quien estaba a cargo del lugar.

"¿Qué pasa?"

"Una gran cantidad de Digimon de diferentes tipos están en dirección de atacar una aldea en las coordenadas 127-Lambda-VERDANDI, son los mismos que los que yo vi con Demon."

Craniunmon se acercó a su lado y miro la imagen proyectada en frente de él. Estuvo en silencio por unos segundos, y luego dijo, "Lambda-VERDANDI, ahí Takaishi y Akiyama iban a reunir a los humanos que iban a ser convocados ¿verdad?"

"Sí." Afirmó Dynasmon.

"Déjale este asunto a ellos, fue por una razón así por la que se le dio permiso a Takaishi para alterar el tiempo." Dijo, "Este será su primera prueba."

"Entiendo."

"Aun así, mándales un mensaje a los demás," dijo, "que diga lo que sucede y quien se hará cargo, también adviérteles que las cosas ya empezaron."

Dynasmon asintió, y se propuso a hacer lo que le dijeron, siendo el último Caballero de la actual generación de la Orden, sentía que aún tenía mucho que aprender. Y sabía que tenía que aprender rápido pues la situación actual no podía ser peor.


Espero que este capitulo haya valido la espera.

gracias de nuevo luos dg y a quienes dejaron reviews mientras no escribia.

GreyCrow