Disclaimer: Los personajes pertenecen a Sir Arthur Conan Doyle y a la BBC.

Beta: Violette Moore. (¡Gracias!)

Día 2

Prompt: (Palabra) Venganza.

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Aún puede recordar perfectamente la primera vez que despertó; a pesar de tener los pulmones llenos de algún líquido de composición extraña que se supone debía nutrirlos, lo primero que pudo enfocar correctamente fue ese par de ojos azules del chico de la camilla de al lado antes de que algún doctor girara su rostro para que pudiera revisar los reflejos de sus pupilas a la luz.

Había escuchado varias veces a los guardias hablar sobre el objetivo del proyecto, querían adelantar los primeros signos de evolución en el ADN detectados en el hombre. Él no era ni sería el último creado a partir de combinaciones para saber el final que esperaba a la humanidad.

Su nombre en aquel entonces solo era Jim con el número de placa 935, aunque normalmente se referían a ellos por su número. El único al que recuerda que le hubiera llamado por su nombre era John. Su compañero de celda.

Se supone que no deberían haberse acercado tanto, se supone que ninguno de los activos eran capaces de sentir, los activos que eran creados, eran puestos a prueba donde se sabía que algunos perdían la vida pero fue inevitable. Primero fueron los cruces de sus miradas durante las primeras semanas de estar conscientes, nada fuera de lo normal. Después fueron algunas pequeñas charlas donde John le preguntaba cómo había ido su día hasta que terminaron haciéndose buenos amigos. A los pocos meses fue que las cosas cambiaron radicalmente, los activos comenzaron a enfermar y morir.

Nacidos y criados en cautiverio era inevitable que murieran e incluso él, cuyo conocimiento en ese entonces era limitado, lo sabía.

Los patrocinadores estaban encantados con Jim, al demostrar una inteligencia superior además de mejoras físicas como mayor capacidad auditiva, hacían las cosas más soportables. Hasta que John enfermó.

Jim casi siente que una parte de él moría con John cada vez que éste estaba al borde del abismo entre la vida y la muerte, era un deseo egoísta pero a pesar de todo el sufrimiento, Jim no quería que John muriera. En el momento en el que todos habían perdido la esperanza e incluso John estaba resignado a morir, decidió confesar lo que en un principio había decidido ocultar con su vida. Jim le dijo a John que lo amaba y casi milagrosamente John mejoró poco tiempo después.

Cuando John vuelve a su cuarto compartido todo mejora un poco, mantuvieron lo que sea que se había formado entre ellos en secreto, lo mantuvieron a salvo pues se tenían el uno al otro al final del día para dormir abrazados y olvidarse por un par de horas de todo el dolor que los rodeaba y era perfecto. Todo estaba relativamente bien.

Pero no todo es eterno, cuando se dieron cuenta las cosas se habían salido de sus manos. La visión de un John ensangrentado entre sus brazos que repite hasta su último aliento que le

ama fue lo que le hizo perder la cordura, porque esos cerdos desde sus tronos de oro ensangrentado decidieron que era una aberración que aquellos que eran solo ceros para el proyecto, sintieran. Que dejaran de ser solo animales del matadero para ser algo más.

El único pensamiento que cruzó su mente mientras les rompía el cuello a los guardias de seguridad era venganza, venganza hacia aquellos malditos que decidieron jugar a ser Dios y que le arrebataron a su ángel. Al único ser tan bueno dentro de toda esa mierda que había muerto por amar tan puramente que ni siquiera le delató y se preocupó por protegerle hasta el final.

El único por el que el mundo valía la pena.