Capítulo 2, La fiesta

'Querido papa:

te escribo para darte noticias de mi estancia en Sunrise Residence, ha habido nuevos acontecimientos que pienso que te podrían interesar, he entrado a la universidad de Meji, también Yusuke, pero con un poco de dificultad, me alegra mucho que lo allá logrado, ya que se le veía entusiasmado de estar junto conmigo. Muchos de los chicos han decidido irse de casa, y no puedo evitar sentirme culpable por ello, sé que me dirás que no fue mi culpa además de que Louis opino de la misma forma, tratare de no pensar en eso, ¿y cómo esta Miwa?, me encantaría que le mandaras mis saludos, y que le dijeras que estoy muy a gusto en mi hogar junto a mis hermanos. Hace unos días en la mañana tuvimos un pequeño percance en los que estaban incluidos Tsubaki y Juli, solo te diré que se unieron bastante bien, no puedo comprender el nuevo estado de ánimo de Juli, siente que algo malo va a pasar, que su sexto sentido animal se lo dice, tal vez es solo una broma de el para que me aleje de mis hermanos.

Te tengo otra noticia, pero preferiría que tú y Miwa no le digieran nada a los chicos, temo como puedan reaccionar, llevo tiempo dándome un poco de privacidad en un café muy pintoresco, se llama ¨Mødested¨, que significa "Punto de encuentro¨ en danés, tarde un poco para averiguar eso, en fin, adoro ese lugar, es muy tranquilo, agradable a la vista y a los sentidos, como un lugar medicinal, ahí conocí a un amigo, llevamos un tiempo de conocernos, es un chico muy lindo además de gracioso, me dijo que le gusta pintar y leer, una de dos cosas que yo quiero aprender a hacer, no le he dicho que tengo 13 hermanos, no quiero que salga corriendo si se lo digo, además de que no estoy lista para que lo conozcan, no te preocupes por mí, se ve como una persona decente, así que no le veo el problema, ¿podrías venir unos días para que vieras como anda todo?, te extraño un poco y creo que Juli también.

Te quiere tu hija, Ema'

Esto era imperdonable, casi un crimen si considerabas el estado en el que se encontraban todos los hermanos Asahina, Wataru parecía una berenjena fisionada con un tomate por el color que tenía, diciendo que si sus órdenes no se cumplían no volvería a respirar, mientras los demás hermanos trataban de que sus pulmones recibieran de nuevo aire. Lo que siguió después fue el principio del fin…

Mayores y menores, independientes y dependientes, estudiantes y profesionistas, por donde lo vieras este parecía un paraíso de la pela de jóvenes dioses del Olimpo, gracias a dios que no tenían vecinos, si no ya hasta ambulancias habría fuera de Sunrise Residence con en el escándalo que tenían.

-¡Ya cálmense todos!-gritaba un desesperado abogado, no por temor a que sus hermanos se fueran a lastimar, sino porque su preciada comida de 3 tiempos que tardo casi 10 horas en preparar, estaba en la mesa, y Wataru ya había amenazado con subirse a ella.-Actuemos como personas civilizadas… ¡Cuidado!-el segundo hermano Asahina había tenido que esquivar un platón de espagueti del tamaño de una olla para caldo, nada más y nada menos que lanzada por el trillizo mayor.-Tsubaki esa porcelana era muy cara, la vas a pagar.

-A la m*erda el dinero Ukyo, que no ves que el apocalipsis está cerca.-grullo el hermano ahora levantado un florero Ming muy antiguo.

-Tsubaki, no lo hagas.-pidió muy tarde el trillizo pelinegro después de escuchar como ese hermoso jarrón se rompía contra la pared.

-Esto no es posible, ¿cómo rayos sabríamos que había más jugadores fuera del campo de juego?-Subaru estaba completamente confundido por lo ocurrido.

-Deja tus p*utas referencias del basquetbol, idiota sin cerebro.-dijo un pelirrojo bastante fastidiado.

-Por qué no te vas a hablar con tus estúpidos gatos, Natsume.-le respondió Subaru, tomándolo de su camisa, para después desencadenar una pelea.

-Ya basta.-ordenaba un monje tratando de separar a sus 2 hermanos, uniéndose sin intención a la riña.

-Ukyo, perdimos a Kaname.-el mayor de los hermanos estaba tratando de que el menor no se subiera al caro mueble de 4 patas, los chicos creyeron que al ser los 3 mayores, el pediatra, el abogado y el monje, tenían la obligación de calmar a sus hermanos menores, y Azusa parecía no haber perdido la conciencia como para poder ayudarlos.-Ve y detenlos, Iori deja en paz a Wataru, se supone que eres mayor que él.

-Hikaru-san, quítate de encima.-exigía un pelirojizo pataleando de lo enfurecido que estaba.

-Sabes que esta ropa es más cara que la casa, baka.-decía el Idol.

-No me quitare.-en estos instantes el escritor se encontraba encima de los 2 chicos, impidiendo que se pararan y fueran a arruinar lo que seguramente sería la destrucción del mundo de todos los Asahinas.-No puedo permitir que destrocen su futuro.

-Ni quien te lo crea, tú también quieres desmentir lo que dijo Wataru.

-Eso no es cierto…o tal vez si.-ahora el hermano peliterracota cuestionaba sus propias ideas.-De cualquier modo mi parte femenina me dice que no los puedo dejar ir.

-Muévete, travesti de m*erda.-dijeron los dos ojidorado tratando de empujar al mayor.

La pelea se volvía cada vez más violenta, al punto de que todos parecían querer destrozarse, y como no después de lo que sucedió. Los hermanos Asahina habían planeado una fiesta para su única hermana, asistiendo todos los chicos como una sorpresa, hasta Iori había venido desde su escuela de intercambio para ver a su hermana, pero no, a la señorita se lo ocurre salir ese día, sin siquiera acercarse a la cocina, donde todos se habían escondido, el plan era que Masomi llamara a la chica para que viniera a la habitación, pero en el momento ella solo había respondido con un ¨Voy a salir con alguien, espero no molestar si me voy, adiós y cuídense¨, era evidente que no lo hacía con mala intención, como hacerlo si ella no sabía de la sorpresa como para dejarla de lado de ese modo. Y para ponerle un listón al regalo Wataru había sacado la idea de que ella había salido con su novio. Si bien la reacción de los hermanos no sería bonita al unir las palabras ¨Ema¨, ¨Novio¨ y ¨Cita¨ en la mima frase, imagínenselos en un mundo en el que ella los dejara después de organizarle una fiesta para irse con su novio.

Porque Dios no le metió otra idea a Wataru sobre la ausencia de Ema, que había ido a asaltar un banco con sus amigas o que estaba con el extraterrestre Xsinu ayudándole con su invasión a la tierra, cualquiera seria pasada de alta por todos los hermanos, pero esa no, la que incluía a la chica con otro chico no. Los 13 Chicos parecían querer asesinarse hasta que alguien paro la locura.

-¡Alto!-Grito un chico de cabello crema por un altavoz, y como muy pocas veces la levantaba, se calló al instante tapándose la boca, Louis había tratado y logrado, detener la pelea, que la verdad ya se había salido de contexto, como todos cesaron su guerra y le dirigieron la mirada, el agito la cabeza para tranquilarse y empezó a hablar.-Todos somos hermanos, además de gente educada y con escrúpulos, ¿Qué diría nuestra madre si nos viera así?.

Los demás se avergonzaron mucho de sus acciones y se detuvieron, aprovechando el repentino orden Masomi y los otros 2 mayores, empezaron a acomodar a sus hermanos en la mesa, después de calmarlos y recoger un poco los destrozos se dedicaron a hablar sobre el tema.

-Bien, ¿Qué sucedió?-pregunto el mayor, más para iniciar la conversación que para saber la respuesta, aunque algunos no captaron el mensaje.

-¿Cómo puedes preguntar eso Masomi-nii?-dijo furioso Yusuke, golpeando la mesa.-Tu mismo lo oíste.

-Sentado, Yusuke.-Le ordeno Kaname a su hermano, este inmediatamente se sentó quedándose callado.

-No lo calles él tiene razón.-repuso enojado Natsume.-¿Cómo podemos estar aquí sentados mientras Ema está haciendo quien sabe que con un chico?

-¿No crees que exageras?, ella solo dijo que iba a salir, no a estar con un chico.-opino Hikaru.

-Pero lo dijo entre líneas.-insistió ante la idea el idol.

-Relájense, no nos salgamos del tema.-Masomi trataba de que sus hermanos no perdieran de nuevo la cabeza.-todos sabemos que Ema a estado saliendo mucho durante un tiempo…

-Eso es prueba suficiente, nuestra querida hermana tiene novio, seguramente ahora se están besando en la casa de el.-dijo perturbado el peliblanco con los celos a flor de piel y jalándose el cabelllo.-y luego las cosas se pondrán más calientes y Ema se empezara a desve….

-Callate, Wataru está aquí.-lo reprimió Azusa golpeándolo oyendo al instante las quejas del menor y del peliblanco.-Aunque es cierto que Ema a estado fuera más de lo normal.

Y era verdad, la castaña apenas si estaba en la residencia durante el día, hasta muy apenas llegaba para cenar, un día hasta excedió su toque de queda, recibiendo un pequeño castigo de Masomi.

-Exactamente lleva 2 semanas así, podría ser cualquier cosa.-Dijo Ukyo.

-Sea lo que sea, no pasara nada si le preguntamos.-propuso el jugador de basquetbol y al instante todos estuvieron de acuerdo.

Luego todos se pusieron cenar aunque su hermana no estuviera, después de todo, había que aprovechar que los 13 estaban ahí.

Afuera del pequeño café Mødested, se encontraba un joven de unos 17 años, castaño con ojos del mismo color, muy guapo y que vestía con ropa muy a la moda, el chico reviso su reloj viendo la hora, la persona a la que esperaba ya se estaba tardando.

-Eamon.-lo llamo una chica corriendo hacia él.

-Hola Ema.- la saludo el castaño, abrazando a la joven.

-Tardaste un poco, ¿Paso algo?-le pregunto curioso, mientras los 2 se dirigían a la entrada del local.

-No, solo me distraje.- explico la castaña, ya que enserio se había tardado.

Los dos chicos se sentaron en su lugar favorito, que estaba pegada a la pared, se conformaba de una mesa de una pata con dos sillones a cada lado, cada uno se puso en diferente lugar y ambos pidieron un café Danés a Abey, el cual era su preferido.

-¿Pudiste dibujar lo que te dije?- pregunto el chico.

-Por supuesto que no, fue imposible dibujar ese ojo humano, ni un profesional lo podría hacer.-pero luego la chica recordó que su amigo lo había hecho en solo 10 minutos frente a ella.

-Aja si claro, y yo soy el rey de Francia.-se burló de la castaña, recibiendo un pequeño empujo como consecuencia.

-Bueno tenemos hasta que cierren para que me enseñe, Señor profesor-Dijo Ema riendo al final.

-Como digas, Em.-repuso el chico, y después los 2 jóvenes se pusieron a dibujar.

Era sorprendente como Ema se había vuelto amigos de el Sou tan rápido, ya lo sentía como su mejor amigo, aparte de Juli, al estar con el sentía como su estuviera con su familia, muy diferente a lo que sentía con sus hermanos y luego recordó lo que más le entristecía de esta relación, llevaban un tiempo de conocerse pero aun así Ema todavía no tenía el valor de presentarlo a sus hermanos, esperaba que con el tiempo sacara en suficiente coraje como para decirles.

Solo esperaría el momento adecuado.

Después de haber llegado a casa, Ema se arrepintió por no haber avisado antes de su salida, ya que sus hermanos lo dijeron sobre la fiesta sorpresa que le habían organizado, se sintió muy culpable, a si que propuso reorganizar la fiesta mañana.

Lo que le sorprendió fue que los chicos insistieron en saber donde se había metido los últimos días, invento un escusa rápida de haber estado asistiendo a una clase de dibujo con una amiga suya, agradeció que los demás dejaron el caso por cerrado.

-¿Por que había tanto ruido abajo, Chi?-pregunto su mascota. Ema había huido a su cuarto después de que el interrogatorio acabara para no levantar sospechas sobre lo nerviosa que se sentía, pero cuando llego Juil la empezó a bombardear con preguntas.

-Creo que hubo una fiesta.-le informo al animal cambiados y preparándose para dormir.

-Mañana no me separare de ti, esta casa se pone mas loca cada día.-y lo que pasaba era que la ardilla había estado durmiendo mas de lo normal, pero quien podía culparla, después de todo había estado mas alerta que nunca con los demás muchachos que se le acercaban a Ema.

-No creo.-pidió la chica internamente, llegándose a imaginar el día en el que presentara a su amigo, lo que sentía que estaba a la vuelta de la esquina.