Este capitulo me llevo mucho tiempo, ya que la mayor parte es pura originalidad, disfrtuenlo.
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Pov Eamon
Todo mundo tiene una historia, algunas son demasiados largas y complicadas para que la mente humana les entienda, pero mi historia seria descrita como única, o imposible. Mi nombre es Sou Eamon y contare mi extraña y loca vida.
No tenía ni un año cuando mis padres murieron, no se muchos detalles del accidente, pudo haber sido en un auto o en cualquier otro vehículo, no quise saberlo. Me volví huérfano a los pocos meses de edad, una mujer muy anciana me adopto como su hijo, su nombre era Sou Shiori, tenía 69 años cuando me obtuvo.
A pesar de su edad ella era un mujer muy fuerte e independiente, su esposo el Señor Sou Yamato, murió cuando ella cumplió los 65, se quedó completamente sola, y 4 años después de eso decidió adoptarme. La familia Sou era duella de una exitosa compañía hotelera, SouSuit, nunca me intereso mucho este negocio, así que no me gustaría perder tiempo hablando de esto.
Éramos extremamente ricos, poseían 3 mansiones y una que otra casa se verano por todo Japón, toda mi vida yo viví en Tomakomai Hokkaido, en la mansión Hoshizora, junto a mi madre, más de 20 sirvientes y muchos más empleados, a pesar de haber vivido entre lujos no me gustaba mucho esa vida. Veía a mi madre muy poco tiempo, ya que ella trabajaba demasiado, no la culpaba, tenía una compañía que manejar, pero no podía evitar sentirme solo, varias veces habíamos tenido peleas acerca de esto, tenía 4 años cuando fue la pelea más grave que tuvimos. Estábamos en medio de una cena, ella me platicaba que tendría que faltar a mi fiesta de cumpleaños, que era dentro de 2 semanas, yo simplemente explote de la tristeza, ¿Cómo es posible que siguiera haciéndome eso?, mentía acerca de estar presente y solo se iba sin importarle mi opinión.
Esa ocasión salí corriendo de la mansión y me refugie en el jardín, vinieron los sirvientes a buscarme, llore en silencio y mi madre les ordeno que me dejaran solo, estuve hay durante unas 3 horas, asegurándome de que nadie escuchar mi llanto, sentía frio y soledad, aunque ya estaba muy acostumbrado. Algo detuvo mi sufrimiento, otro llanto como el mío, aunque más bien yo le llamaría chillido, no cesaba y se repetía más rápido que el mío, salí de los matorrales, buscando ese sonido, busque y busque, por todo el lugar, hasta que en un sembradío de rosas blancas, encontré un pequeño bulto de color castaño.
Me dio un poco de miedo, era un bola de pelo que se movía de un lado a otro y de ella salían sonidos, me aserce un poco más y pude ver a un pequeño animalito, tenía ojos esmeraldas que resaltaban con su pelaje, su cola era demasiado larga y grande como para cubrirlo. Sus ojos lograron verme fijo, y después de eso soltó un chillido más fuerte, al parecer lo asuste ya que trato de escapar, pero su pelaje estaba atorado con las espinas de las flores. Con calma lo desate, pero el pequeñín seguía igual de aterrado, trataba de soltarse y se retorica en mis manos. Me dirigí a la mansión, no sin antes revisar que mi madre se hubiera ido, cuando todo estaba despejado fui a mi habitación y cerré la puerta.
-Relájate no te hare daño.-le informe a la criatura dejándola en mi cama, otra vez trato de escapar, pero con mis brazos la detuve.-Ya basta.
-¡No me lastimes!-pidió una voz chillona. De inmediato grite y camine había atrás tropezándome con uno de mis juguetes.
-Ha..hablaste.-dije y apunte a al animal.
-¿Qué?, ¿Puedes entenderme?
-¿Tu puedes hablar?, ¿Cómo? si…si…los animales no habla.-me levante y con cuidado me fui acercando a la criatura con la luz pude ver mucho mejor al ser anormal que se encontraba en mi cama, era un ardilla, muy, pero muy pequeña, con una cola extremadamente larga, robusta y peluda, que no encajaba con su pequeño cuerpo, por alguna razón esta escena me recordó a la película de Dumbo.
-Disculpe, pero yo no soy cualquier animal, soy una ardilla.-chillo abrazando su cola, su ternura me dio algo de confianza así que me senté al lado de la ardilla.
-Pues si eres una ardilla, eres una muy pequeña, y aparte hablas.-me puse a inspeccionarle, para revisar si no era un juguete o cualquier otra cosa rara.-¿Qué edad tienes?, yo tengo 4 años.
-¿Años?, ¿Qué es eso?, si yo tengo 5 lunas llenas.-se aferró más a su cola. Recordé que en una de sus tantas visitas mi madre me había contado que lunas llenas contaban como meses, así que con mis pequeños dedos calcule que la ardilla tendría 5 meses.
-¿Eres un bebe, o porque eres tan pequeño?
-Soy un bebe, es normal ser de mi tamaño, aunque tú tampoco pareces tan grande, seguramente eres una cría humana.
-Admito que yo también soy un bebe, pero al ser bebe deberías tener a alguien cuidándote, ¿Y tú mama?-al decir eso, la ardilla empezó a sollozar de nuevo, me asuste y trate de clamarla.-¿Dije algo malo?
-No he visto a mi madre desde que salió el sol.-entendí que se refería a la mañana, eso ya era mucho tiempo. Como no tenía idea de cómo saber si eso era un exceso de tiempo, fui a la biblioteca de la mansión, como a esa edad no sabía leer tuve que pedirle ayuda al bibliotecario, que era un gran amigo mío.
-Sora-kun, necito tu ayuda.-Sorato era un chico de 14 años que trabajaba en la mansión, tenía el cabello azul y ojos dorados, además de ser uno de mis pocos amigos.
-¿Qué sucede, Ei-chan?-me pregunto bajando de unas escaleras con unos libros.
-Es un secreto.-le hice una señal para que se acercara, su oído quedo contra mi boca.-Encontré a una ardilla bebe que habla, pero no sé cómo cuidar de ella.-me aleje un poco.-¿Tienes algún libro que diga cómo cuidarlas?-el peliazul pensó un poco antes de responderme.
-Creo que si, en la pila de libros de enfrente, hay un libro con esa información.-fue al estante indicado y tomo unos 4 libros apilados, todos de diferente color, los puso en la mesa en la que estaba trabajando y tomo el que estaba abajo, de color dorado con bordes verdes y pasta gruesa.-Este es.-lo abrió y empezó a ojearlo.-Ardillas, ardillas…ardillas….aja, ¨La sciurus vulgaris.-leyó.-O ardilla es un tipo de rodero que trepar, viví en los árboles, como nueces e inverna por un tiempo¨, buscare cuidados…¨Si es de noche, él bebe estaba frio o herido, y o la madre no ha vuelto en 2-3 horas sin duda es un huérfano y necesita tu ayuda, para cuidar de una ardilla se necesita receta con que alimentarla y algo con que calentarla(preferible con una cobija eléctrica), ya que estas no pueden producir su propio calor, si la cría no a abierto los ojos pude tomar la receta o agua de una jeringa de 2-3 pulgadas: Para la receta utiliza 1 cucharada de sal, 3 cucharadas de azúcar mezcladas en un cuarto de agua tibia, asegúrate de que la mezcla sigua tibia al momento de dársela al animalito, si ya ha abierto los ojos aliméntalos cada 3 horas¨, te ayudare a a hacer la mezcla y a dársela, ¿Ok?-asentí y corrimos a la cocina sin fijarnos en que libro habíamos tomado.
Al momento de llegar preparamos la leche para ardilla, Sora hiso casi todo ya que, según él, no tenía edad para andar manejando objetos de cocina, terminamos y nos dirigimos a mi habitación, no antes sin haber tomado una frazada como al que pedía el libro de uno de los armarios. Le abrí la puerta a mi amigo que traía una caja con la cobija, la formula en la jeringa, los libros y otras cosas que nos servirían para el animal.
-Ardillita que habla~.-la llame de forma infantil.-¿Dónde estás?-no respondió, eso causo que yo me asustara y que Sora me mirara de manera inquisitiva, debía creer que todo eso era una broma. Busque por todo el lugar, cuando la localice tratando de abrir la ventana.-¡Hey!-corrí así ella y la tome bruscamente, me mordió y por reflejo la deje caer, corrió hacia Sora, pero antes de que esta pudriera escapar, el peliazul dejo la caja en el suelo y la cargo.
-¡Bájame, bájame!-gritaba la ardilla tratando de zafarse de Sora, él no le inmuto así que supuse que tal vez no podía entenderla. Camino hacia mi cama y se sentó con la criatura en sus piernas.-¿Podrías traer la caja, por favor?
-¡Voy!-tome el objeto y camine hacia él.
-Está muy nervioso, pero creo que ya empieza a calmarse.-me dijo mientras acariciaba al roedor.
-Estás loco.-se quejó la cría, con una cara que yo interpretaba como enojada y nerviosa.-Si de por sí ya estaba muy asustado con la cría humana, llega una más grande y me carga como si fuera un perrito.-empezó a moverse más agresivamente.
-Creo que está enojada.-le decía a Sora para que no se sobrepasara con ella.
-Ha, ¿Enserio?, ¿cómo lo sabes?
-Ya te lo dije, el habla.-lo mire haciendo un puchero.-Pero me acabo de dar cuenta que tu no le entiendes.-el solo movió la cabeza de un lado a otro.
-Dame la jeringa y la cobija eléctrica.-saque lo que me pidió de la caja y se los entrega, enseguida el enrollo a la ardilla en la frezada, la conecto a un enchufe cercano a mi cama y empezó a alimentarla, podía ver como el roedor con sus patas delanteras alejaba la jeringa de ella, además de que también podía escucharlo quejarse. Después de un rato se rindió y acepto la formula en su boca, yo veía atentamente como Sora alimentaba a la ardilla, para aprender cómo le haría si el no estuviera.
-Bien, ya está.-acoto dejando a la ardilla medio dormida en la cama y levantándose.-¿Podrás alimentarlo solo?
-Yo…yo….la verdad no lo sé.-le dije con nerviosismo, obviamente no quería que pensara que era mediocre ni nada por el estilo.
-Mmmm…-pensó.-Ya se.-se acercó al buro que estaba ser a de mi cama y tomo el reloj electrónico, presiono unos botones, lo dejo de nuevo en el mueble y se acercó mi agachándose e mi altura.-El reloj sonara cuando tengas que darle de comer y en la cocina marce con un marcador en la jeringa a cuanto debes llenarlo, y no te preocupes por la formula, está en un termo y así no se enfriara.-puso si mano en mi cabeza y empezó a revolverme el cabello.-Aunque creo que si le entiendes, él te dirá todo, jeje.-me sonrió y por instinto me sonroje, agite la cabeza y quite su mano de mí.
-Okei, ya vete.-le empuje pero el aun no quitaba su sonrisa.-Es muy tarde y no sé qué tengas que hacer mañana.-lo dije fuera de mi habitación y antes de que la fuera a cerrar me hablo.
-Si necesitas más formula, vuelve a pedirme ayuda.-volvió a sonreír, y yo explote, cerrando la puerta de un portazo y en su risueña cara.-Buenas noches.-oí como gritaba desde afuera y se iba, me recargue en la puerta todavía sonrojado y mirando esta con enojo, odiaba cuando me ponía así de nervioso.
-Cría humana.-me saco de mis pensamientos la ardilla.-Creo que tú y el otro humano, no son…tan malos.
-No es como si lo fuéramos a ser.-me acerce (no sé cómo se escriba esta palabra, j*oder) a ella acostándome en la cama boca abajo, cruzando los pies y poniendo mis manos bajo mi barbilla.-¿Y tú eres niño o niña?
-Macho.
-O…-tenía muchas preguntas en mente.-¿Te gusto la formula?, ¿Estas a gusto?, ¿Por qué tu cola es tan larga?, ¿Tienes nombre?, ¿Te agrado Sora-kun?
-Sí, no, quisiera saberlo, mi madre me llamaba Chibi aunque también llamaba así a lo demás bebes de las otra madres, y ¿Quién es Sora-kun?
-El chi…la otra cría humana.-le dije desenredándolo de la cobija y dejándolo igual que yo con la misma encima.
-A, sí, pero podría haber sido un poco más cuidadoso conmigo.-yo me reí. Pensé en como lo llamaría, ya que no podía decirle ardilla para siempre o durante el tiempo que él quisiera quedarse. Me levante y fui por el libro de cuidado de ardillas, pensando que tal vez podría encontrar y leer un nombre para el animal. Estaba demasiado grande, no recordaba que estuviera tan pesado. Me senté cerca de la ardilla y vi la portada del libro. No parecía un libro para cuidar de ardillas, en la portada había un paisaje de una cueva y exploradores dentro de ella, lo abrí y vi un tipo de grabadora rara con unos audífonos pequeños, pero solo eso.
-¿Qué es eso?-me pregunto el único ser que me acompañaba.
-No lo sé.-por curiosidad me puse los audífonos y presione al azar los botones, después escuche una música seguida de una voz:
¨Hola, mucho gusto, mi nombre es Tsubasa Suzu, hoy les leeré 'Viaje Al Centro De La Tierra' por Julio Verne…¨
Por miedo y sorpresa me quite los audífonos y los lance a mi cama, me quede con la última frase que menciono esa mujer en mi cabeza ¨Julio Verne¨, ¨Julio...no..no¨, pensé ¨…Verne…Juli…i..i…Ver..er…Verni¨
-Te llamaras, ´Verni´-feliz, abrase a Verni y empezó a rodar en la cama con él.
-Ey, ey espera.-me detuvo.-¿Quién te da derecho a ponerme nombre?
-Es que…es que creí que te queridas aquí, ¿O no?-dude ante su pregunta. El me miro con asombro, luego bajo las orejas y miro para otro lado.
-Pero cuando mi madre vulva y vea que no estoy se preocupara.-en ese momento tuve que decirle la verdad.
-Hey, no te preocupes, mi madre nunca me pone atención, estoy igual de solo que tu.-comente viéndolo mientras me abrazaba las piernas.-Pero no te preocupes, yo cuidare de ti.- me miro con ojos llorosos y con una mirada de confusión, agarrando la cobija con los dientes corrió hacia mí y se acurruco mi pecho.
-¿Cómo dijiste que me llamaba?
Hay comenzó la mayor amistad que he tenido, Verni se volvió mi amigo eternamente, aunque ya sabía mi nombre el insistía en llamarme Pawa, decía que era un forma de referirse a alguien respetable en su idioma. Era un poco difícil cuidar de él, ya que yo era un niño, pero el entenderle ayudaba mucho en nuestra relación, y Sora nunca me dejo de ayudar, además de que mantenía en secreto lo de Verni. Unos meses después sucedió otro suceso que cambio mi vida.
Ya habían pasado unos 9 meses desde lo de Verni, y la mayor noticia fue que me empezaron a gustar los libros, como no sabía leer muy bien, tenía que escucharlos por audiolibros, o Sora me hacia el favor de leérmelos, y aunque los audiolibros estaban muy bien prefería mil veces mas que fura Sora el que lo hiciera, en fin, con tanta practica acabe aprendiendo a leer, lo que para mí sorpresa no me alejo de Sora, si no que nos volvimos el, yo y Verni los mejores amigos. La primera cosa fue que para mí quinto cumpleaños me regalaron un estuche de pintura, que no use y se quedó en el inmenso ático de la mansión.
Me lo dio mi hermana mayor, si, tenía una hermana mayor, Sou Kotomi era 8 años mayor que yo, la veía muy poco, pero me quería y me trataba como su verdadero hermano. Ella odiaba nuestra madre, es por eso que vivía en un internado, tocaba muy bien el violín, así que para ampliar sus horizontes (y alejarse de mama) se fue a estudiar al extranjero, una vez a la semana me hablaba, los fines de semana yo siempre esperaba su llamada ansioso, era peliescarlata con ojos azules, habilidades para los instrumentos además de una voz angelical.
Lo que sucedió fue que, a los 5 años me dio una varicela demasiado fuerte que me impedía salir de casa, durante 4 meses, 2 semanas y 3 días estuve encerrado en la mansión, recorriéndola con la compañía de Verni y Sora, además de algunas llamadas de mi hermana más recurrente de lo usual. Como ya había leído casi la mitad de los libros de la biblioteca y mis profesores particulares y mi madre habían decidido mejor dejarme reposar, no tenía nada mejor que hacer. Siempre me dio curiosidad lo que me dijo Sora de que la mansión antes había sido un gran castillo, así que decidí recorrerlo, conocía la mayor parte, y como me daba mido bajar al sótano, subí al ático con Verni.
Estaba más vacío de lo que imaginaba, había ventanas inclinadas por las que entraba el sol, y todo estaba cubierto por lonas o sabanas, además de que una gran capa de polvo lo cubría, explorando todo encontré cuadros que a mí y a Verni nos dieron miedo, y cundo estábamos apunto de bajar encontré el estuche de pintura. Por aburrimiento más que interés lo abrí y los pequeños y vivases botes de pintura me parecieron muy interesantes, apoye uno de los lienzos que venía en el estuche y poniendo una sábana debajo empecé a dibujar a Verni, que para ayudarme hiso una pose. Termine, y según recuerdo el dibujo estaba horrible, pero como tenía 5 años quede totalmente satisfecho con mi trabajo, sin importarme que en vez de una ardilla parecía un ratón y que me hubiera salido de las líneas. Después de eso comencé a dibujar más, dibujaba cualquier cosa que me inspiraba, Sora y Verni me apoyaban demasiado con mi nueva pasión, el chico me daba librosde pintura que nunca había visto, hacia animales, plantas, comida, objetos y por una sugerencia del libro, mi autorretrato, no sin antes dibujar el de Sora, Verni y una foto de Koto-chan.
Se lo comenté a mi madre e instantáneamente se negó, yo no cedi y seguí dibujando y leyendo a escondidas de mi madre, aun cuando salí de mi enfermedad, seguí yendo al ático a hacer mis hermosas punturas, que al cumplir los 6 mejoraron y por un milagro mi madre al ver la obra más reciente que presente en mi cumpleaños, acepto que yo quiera ser artista.
Durante 4 años fui feliz, muy, muy feliz dándome cuenta de que estaba en un cuento de hadas. Pero todo cuanto de hadas tiene una parte triste, mi madre enfermo cuando yo tenía 10 años, murió unos meses después, y no importaba cuantas veces me hubiera ignorado o dejara de lado, siempre me protegía y me daba lo mejor, además de que fue la única figura paterna que conocí. Eso destruyo mi mundo, presentía que me quedaría con Koto-chan, pero no fue así, mi custodia se volvió un notica internacional, ya que según me dijeron otro hombre ajeno a mi familia la tenía. Mi hermana peleo por ella y perdido en el caso, aún que me permitieron visitarla y verla, otro problema fue que también me informaron que mi madre me había dejado el herencia de le empresa.
Pero mi padre le dejo el 50% de todo a mi madre (esto fue lo que ella me dejo y que me entregarían al ser mayor de edad) y lo que restaba mi hermana, pero como esta era menor de edad, mi madre se convirtió en la dueña permanente de su mitad, Koto-chan, al cumplir los 18 (un año antes de que mi madre muriera), no acepto la herencia, aun así, por petición de mama, ella seguía siendo la dueña. Mi hermana dirigió la empresa mientras seguía con su carrera como una violinista famosa.
Sorato, al ser mayor de edad, pudo salir de la mansión y vivir su vida, y en la actualidad él y mi hermana seguían en contacto conmigo.
Me dejaron bajo la tutela de Hinata Rintaro, un famoso aventurero, nos cuidó y amo a mí y a Verni, con el fui igual de feliz, además de que también me dejo estar cerca de Koto-chan y Sora, volviéndose mi padre y los últimos 2, amigos. Con Rintaro era igual que con mi difunta madre, me dejaba solo por mucho tiempo, pero constantemente Sora o mi hermana me visitaba, y tenía la compaña de Verni.
El señor Hinata(así lo llamaba cuando lo conocí)me llevo a vivir a Sapporo, en una ciudad demasiado urbana en el pent-house de un edificio, todo muy alejado de Hoshizora que estaba cerca del mar, seguí con mi gran pasión que era el dibujo, y papa me apoyaba mucho, con clases, libros y trayéndome fotos de paisajes de sus viajes, Sora y Koto-chan me visitaban, pero nunca al mismo tiempo, y cuando se veían perecían no llevarse bien, no me quise meter ya que, posiblemente era un problema de adultos.
Hice pocos amigos en la escuela de Sapporo, pero no era mi culpa, era la primera vez que iba a una escuela, siempre había sido educado en casa, y eso a Rintaro le molesto cuando se lo dije, así que insistió en méterme en uno de los mejores institutos con un gran programa de artes. En ese tiempo me entere de que se había casado, pero nunca conocí a su esposa, talvez lo hiso porque temía que no la llamara madre. Cuando cumplí 17 años mi padre me pidió que viajara a Tokio, para asistir a una tal universidad Meji, que tenía la mejor facultad de artes de todo Japón. Acepte la solicitud que me presentaba esta universidad y me traslade a Tokio, no sin que antes todos mis amigos me dieran un a fiesta de despedida organizada por las 2 personas que más quería, Sora-kun y Koto-chan, todos estaban muy triste por mi partida, pero me prometieron seguir en contacto.
Sora me dijo que posiblemente se trasladaría allá para seguir trabajando como editor, así que tendría que esperarlo. Cuando llegue haya me pareció una ciudad muy excéntrica y alucinante, pero talvez era porque yo vivía en un barrio muy tranquilo y lleno de personas con traje que se dirigían a sus trabajos, aunque seguía viendo eso aquí, cuando empecé a entrar más en la cuidad pude ver mucho parecido con Sapporo, lo único que era totalmente diferente era que el edificio donde viviría no era tan alto como el actual. Llevaba mas de 1 semana en cerrado a petición de mi padre, como no conocía la ciudad pensó que sería mejor que no saliera para no perderme, pero a papa se le habría ocurrido la gran idea de comprar una televisión de 55 pulgadas con la serie completa de Pretty Little Liars que a Verni le fascinaba, por lo que todo el día estaba pegado al televisor y yo no podía tener una plática tranquila con él o unos minutos de silencio para releer uno de mis libros favoritos que la compañía de Sorata y el mismo habían nuevamente editado y que mi amigo me había enviado. Me canse de tantos gritos y dramas y me escape del departamento a escondidas de Verni mintiéndole de que iba a tomar un baño relajante. Con toda la confianza del mundo camine 3 cuadras (sin dejar migas de pan, nótese mi alma intrépida) tratando de encontrar un lugar silencioso para leer, llegaba a parques llenos de niño, pero no me quedaba, no es como si me disgustaran pero sus juegos eran demasiado ruidosos, a unas 5 cuadras más encontré un lindo café, Mødested, no sabía que significa, pero la palabra se parecía mucho a ¨Modesto¨ así que sin importarme, entre.
Era bonito, agradable y lo más importante, silencioso, me senté en la barra cuando una chica pelimorada se me acerco y me pregunto que ordenaría, como era la primera vez para mí en este lugar preferí inspeccionar el menú para saber más acerca de las opciones que tenía. Conocía mas de la mitad de las cosas que orecían, al final me decidí por un set de postre y batido, ya que no había desayunado nada, me llevaron unos Scones ingleses bañados en miel y azúcar morena, con un Smothie de banana y leche. Con total calma y gozo disfrute de mi delicioso desayuno y mi nuevo libro, ¨Veinte mil leguas de viaje submarino¨.
Termine yendo a Mødested todos los días, no me importa perderme, y eso que Verni casi me descubre llegando a las 3 de la mañana por haberme extraviado con la consecuencia de llegar a otro barrio, tendría que agradecer la ayuda de mis queridas amigas, Samanta y Carrie…espera esas eran las de Sex And The City, maldito Verni con sus series de mujeres, lo voy a poner a ver la WWE o Breaking bad para que se des afemine. Era la doceava o trezava vez que venía a el café, cuando algo diferente a lo usual sucedió, decidí sentarme un poco más lejos de la barra, ya que ese día había más gente de lo normal, o eso explicado Avy, la camarera que me atendía siempre.
-Según me dijeron mis compañeros.-me decía la ojimorado.-El dueño está promocionando algo de un concurso de ventas para un escritor, el café que venda más recetas de un libro de cocina que recién a salido, el autor de ese manuscrito vendrá aquí pero solo Mødested fue elegido de todo Tokio y eso es un gran honor, me disculpo por el ruido, sé que a ti te gusta el silencio.
-NTP.-le dije yo.-Por suerte esta este lugar.
Más gente, que parecía querer lo mismo que yo, se empezaron a instalar en las mesa alrededor de la mí, pero sin hacer ruido, cerré mi libro y levante la mirada para irme, pero oí un ruido que resalto en el habiente silencioso, mi vista se dirijo al suelo, estaba un lápiz, lo recogí y me dirigí la persona que era su dueño. Vi a una chica castaña de cabello recogido con ojos casi del mismo tono, me llamo mucho la atención que leía el mismo libro que yo, cundo por simpatía hable con ella.
-Toma.-le ofrecí su lápiz, perdiéndome mas en su libro.-Verne es muy buen escritor.-comente enseñándole el mío.
-Siempre he pensado que es uno de los mejores escritores de la historia.-me dijo.
-Es el rey de la ficción.-concorde con ella.
-Soy Ema Hinata-Asahina.-se presentó la chica.
-Eamon Sou.-no acostumbraba decir mi apellido, ya que me había quedado con el de mi madre.-Mucho gusto.
-El gusto es mío, ¿te quieres sentar?-me ofreció.
-Claro.-acepte sentándome en el asiento que estaba frente al de ella.
Hay comenzó todo.
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Pov normal
Uno de los clientes más recurrentes de Mødested sentando en una de las mesas de afuera, se encontraba leyendo uno de sus millones de libros, mientras esperaba de su amiga, Ema, ella y Eamon acababan de llegar de un parque acuático, pero como no tenía nada que hacer decidió perder el tiempo en su lugar favorito, y gracias a sus constantes visitas, lo habían dejado entrara a pesar de que apenas estuvieran abriendo, teniendo como única restricción esperar a que la cocina estuviera funcionando. Alrededor de él, 2 empleados bajaban las sillas de las mesas, mientras un tercero barría, su teléfono empezó a sonar, así que dejo su libro de lado y contesto.
-Mochi, mochi.-hablo desde el auricular tomando un sorbo de café.
-Sou-kun, soy yo ¿Cómo te encuentras?
-¿Sorato?-se extrañó el castaño.-Bien, estoy tomando café en un lugar ¿Y tú?
-Nada mal, pero que pasa con ese nombre, antes me decías Sora-kun.-se quejó el ojidorado.
-Y tú me decías Ei-chan.-lo recrimino.-Pero éramos niños, ahora somos adultos.
-Yo lo soy, tú tienes 17 años, te falta poco para serlo mocoso.
-Ok, si solo vas a insultarme, colgare.
-Hai, hai, te lo diré.-se aclaró la voz.-¿Recuerdas que te dije que me trasladarían a Tokio?-Eamon le mando una respuesta positiva.-Bien, en 4 días estaré allá, ¿Cómo vez?
-Sugoi Sorata, me alegro mucho por ti.-el chico de verdad estaba emocionado.-Te esperare con ansias, además de que quiero presentarte a alguien.
-Genial.-el castaño oyó como llamaban a su amigo desde al otro lado.-Me tengo que ir, adiós.
-Adiós.-se despidió y dejo su teléfono, sonriéndole a la nada, le agradaba mucho la idea de ver de nuevo a Sorata pero a la vez se ponía nervioso.
Cerro los ojos para descansar un poco y pensar acerca de su vida, su niñez había sido complicada, entre libros, el arte y ardillas que habla, además de que había tenido 2 familias y 2 diferentes figuras paternas a las que amaba igual, pero que nunca olvidaría. Estaban sus amigos y su hermana, que lo ayudarían no importaba que, estaba Sorato, que parecía tener un relación muy fuerte con él, Verni nunca se separaría de su lado, y por ultimo estaba la nueva persona en su vida, Hinata Ema, no sabía mucho de ella, solo que tenían gustos en común y que iría a la misma universidad que él, no conocía nada de su pasado o su familia.
¨¡Eamon!¨
Oyó como gritaban su nombre y eso lo eso abrir los ojos, miro por todos lados, pero no vio nada, se levantó y se dirigió a la barandilla para ver a cada lado de la calle, viendo como del lado izquierdo venia Ema corriendo así el gritando su nombre.
-¿Ema?-bajo de la terraza entrando al lugar un poco asustado, apenas salió del restaurante Ema se abrazó al muchacho, llorando en su hombro, Eamon se asustó y no supo cómo reaccionar, preocupado, la alejo de él y vio su cara llorosa.
-Ema, ¿Qué tienes?, ¿Te paso algo?-hablo tartamudeando por la preocupación.
-E...´snif´…eam…-no pudo terminar y otra vez volvió a llorar desmoronándose y llevándose a el chico con él, otra vez oía como llamaban a alguien, pero era a Ema, doblando la esquina aparecieron su padre y una mujer de cabello corto color jengibre claro.
-¿Papa?, ¿Qué sucede?-seguía tartamudeando por la preocupación.
-Ema, ven.-Miwa separo con delicadeza (y mucha pelea por parte de Ema) a la chica de Eamon, para que Rintaro pudiera hablar con él.
-Hijo.-suspiro.-¿Cómo te explicó?...Ema…es tu hermana.
El chico lo miro con ojos grandes y cristalinos, como quedando en shock.
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-Entonces si tenía un familiar de sangre.-decía Eamon mientras tomaba su taza con ambas manos y veía hacia el negro café.
-Algo así.-decía el adulto después de explicarle lo de Ema y el. Eamon enserio se sentía perdido, ¿Tuvo la posibilidad de crecer con su hermana y su madre se lo había impedido?, no sabía ahora que sentir por ella, no siquiera le había dicho de Ema o del problema que tuvo con Rintaro, tampoco sabía cómo verlo a él, los pudo haber juntado, o hablado con el sobre ella o viceversa. Tenía ganas de llorar.
-Quiero llorar.-dijo como un niño y poniendo sus palmas en sus ojos, sollozando.
-Por favor no lo hagas.-Rintaro no soportaba ver llorar a ninguno de sus hijos, se arrepentía mucho de no haberles dicho antes.
-Ella puede venir.-pidió a su padre. El hiso una sella para que Miwa la trajera, ya que la mujer estaba tratando de calmar a Ema, se acercaron y Miwa sentó a Ema en medio de ella y Rintaro.
-No sé qué quieran hacer, pero yo…
-Eamon vivirá con nosotros.-interrumpió a su padre Ema, con la mirada baja y llamando la atención de todos los presentes, Rintaro miro a Miwa buscando su aprobación.
-Por mí no hay problema.-ella se emocionó a la idea de tener otro hijo, los mellizos se sonrieron sabiendo que todo estaría bien si seguían juntos.-Estoy segura de que los demás se alegraran mucho.
-¿Los demás?-se extrañó Eamon, los 2 adultos pusieron cara de confusión y miraron a Ema, que se veía totalmente nerviosa.
Tenían mucho que explicar.
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Eso de quedarse encerrada por un enfermedad le sucedió a otro artista, a Frida Kahlo, que por una enfermedad grave estuvo encerrada por mucho tiempo, por lo que empezó a dibujar autorretratos. O eso es lo que oí.
^o^…bye bye.
