Perdonen si el final esta un poco desabrido, pero veía películas de miedo cuando lo escribia y mi inspiración se fue con millones de ideas de que hacer si Ghostface se me aparecia por la puerta con un cuchillo, lo peor fue que se me acabo la luz y estaba sola :(, p*ta vida...otra vez se fue, ya volvió...

Pero no los molestare con mi triste existencia, disfruten...


―¿Enserio crees que les valla a agradar, Em? ―preguntaba Eamon a su hermana, mientras ella y el se encontraban el departamento del chico, mas específicamente, en su habitación.

―Estoy totalmente segura de que te amaran―aseguro viendo todos los libros que estaban en el librero de su hermano.

Habían pasado 2 días desde que la noticia había sido anunciada a los 2 castaños, y después de unas cuantas explicaciones y anuncios a los Asahina, los padres de todos al final decidieron que lo mejor era que todos los jóvenes deberían vivir juntos. Mientras Rintaro arreglaba unas cosas en el teléfono sobre el departamento del joven(también acordaron dejar el departamento a nombre de Eamon, por si acaso), Miwa ordenaba(o tenia a todos sus hijos ordenando) Sunrise Residence, para que cuando llegara su nuevo hijo todo estuviera presentable.

―Ema, Eamon, ¿Ya terminaron? ―pregunto Rintaro desde la sala, y es que los dos jóvenes se encontraban guardando todas las cosas que Eamon se llevaría a su nuevo hogar, Ema se había ofrecido a ayudarle y gracias a eso ya casi acababan, pero el castaño todavía no decidía cuantos libros irían con el, pues todos eran preciados para él.

―Ya casi ―grito Ema acercándose a su hermano―. ¿Verdad?

―Etto…

―¿Estás seguro de que no necesitas ayuda para decidir? ―el castaño la miro rápidamente.

―No, ya me ayudaste mucho, Em ―le dijo―. ¿Por qué no vas y esperas con papa en la estancia?―después vio de nuevo el libro que tenía en las manos, perdiéndose en la portada, Ema capto el aura nostalgia que se había formado alrededor de él, así que hiso algo para alegrarlo.

―Hey, ¿Qué tal si te llevas todos? ―animo al muchacho, que de inmediato le replico.

―No, como crees, voy a una casa ajena ―Ema lo miro con reproche―. Bien, a mi próxima ¨Casa¨, pero aun así sigue siendo una casa ajena.

―Es la casa de la esposa de nuestro padre, técnicamente nuestra madrastra ―tomo el libro que su gemelo traía y lo lanzo a una de las cajas más cercanas.

―Pero aun así, son demasiados para que quepan en una sola habitación ―no exageraba, pues los libros estaban esparcidos por toda la alcoba, sin mencionar que todavía había más debajo de la cama del chico.

―Podrías dejar algunos en la mía, no me molesta.

―¿Enserio?, muchas gracias Ema ―le dio un pequeño abrazo―. No sabes lo que significa para mí, así que como premio te dejare escoger uno de mis libros favoritos y te lo puedes quedar.

―Gracias, pero hagámoslo al llegar a casa, creo que papa explotara si no vamos―Eamon coincidió con ella, y rápidamente ambos terminaron de guardar todos los objetos y libros en las cajas, salieron de la habitación y del departamento.

―Por fin llegan ―los regaño su padre, tapando la bocina del teléfono con su mano―. Espero que hayan terminado ―los dos jóvenes asintieron―. Perfecto, cálculo que para pasado mañana todas las cajas ya estarán en Sunrise Residence, pero deberás llevar unos cambios de ropa, por si acaso, ¿Los tienes?

―Si, papa ―contesto mostrándole una maleta azul marino que colgaba de su hombro izquierdo.

―Entonces estamos listos ―acerco el aparato a su oído―. Miwa vamos para allá, nos vemos ―colgó y se dirigió a sus dos hijos―. A, me alegra mucho que por fin estén juntos, y que se hayan llevado tan bien, como esperaba ―comento y se puso en medio de los mencionados, pasando sus brazos por sus hombros―. Vallamos a casa, nos esperan ―fueron al elevador, para después salir del edificio, los castaños subieron al auto de su padre, pero este recibió una llamado después de abrir la puerta―. O, discúlpenme, deben ser los de la mudanza ―cerro el auto dejando a sus hijos dentro.

―Tardaron mucho, por poco y nos cosíamos aquí ―replico Juli, asomándose desde el asiento delantero, acompañado de el pequeño Verni―. ¿Ya vamos a casa?

―Si y al llegar todos conocerán a Eamon ―explico a su mascota―. Por lo tanto el será el festejado, ¿Verdad Eamon? ―vio a su hermano, pero se dio cuenta que de que este no se encontraba nada bien, pues abrazaba fuertemente su maleta, sus ojos estaban cerrados y temblaba ligeramente―. ¿Eamon?

―¿Pawa? ―la pequeña ardilla se dirigió hasta su dueño y lo miro preocupado―. ¿Estás bien?

―S..si ―tartamudeo levantando la mirada―. Solo tengo nervios, es todo ―Ema sonrió ante el comentario de Eamon, tomo sus manos y le dedico una mirada de confianza.

―NTP, Eamon ―animo―. Todo estará bien

―Gracias, Em ―ambos sonrieron mientras sus ardillas los veían.

―Yay ―grito de la emoción Verni.

―Hmp ―animo Juli―. ¿No creen que Rintaro ya tardo mucho?

―Ya entendimos que estas desesperado por irte, Juli ―reprocho Eamon a la gris ardilla. Algo detuvo la platica de los 4, pues Rintaro ya había subido al auto.

―¿Listos? ―los miro desde el espejo retrovisor el mayor.

―Lista ―dijo Ema.

―Hai ―concordaron las mascotas.

―Si…¡Si!

―Ok, Andando ―dijo y arranco.


―Hasta luego, cariño ―decía Miwa, que había estado hablando con su esposo por teléfono, pero al instante colgó energéticamente―. ¡Tsubaki, Asuza!, ¡Enderecen rápido ese cartel, están a punto de llegar!

―¡Ya vamos! ―gritaron los mencionados, que estaban subidos en escaleras, colocando una manta por el pasillo de entrada. Lamanta era de color rosado(A petición de Wataru) y tenía unas letras escritas con tinta café que decían ¨Bienvenido a casa, Emanuel¨.

―Okaa-san, Okaa-san ―llamaba la atención de su madre el más pequeño de los Asahina―. Cual oso crees que le guste a mi nuevo hermano, este o este ―el pequeño pelirosado meneaba en la cara de la mujer dos peluches de distinto color y atuendo.

―No lo sé mi amor, tal vez deberías darle el que a ti te guste ―comento la Asahina.

―Pero…¡A mí me gustan los dos!

―Wataru, ¿Porque no piensas en un regalo más maduro? ―recriminaba al pequeño, el Idol―. Ni que fuera un bebe.

―Cierto, mejor le doy un conejo ―dijo y salió corriendo hacia su habitación.

―No importa cuántas veces se la quemes a Wataru, él siempre te la devolverá con el doble de fuerza―exclamaba Yusuke que pasaba por ahí con una caja que contenía diferentes artículo de fiesta.

―¿Estas buscando pleito, trencitas?

―¿Qué pasaría si la respuesta fuera un si, cabron? ―ambos se empezaron a retar con la mirada.

―Niños, dejen de pelear, vallan a trabajar―los dos ojidorado miraron a su madre con miedo―. Y quiero que lo hagan los dos, ¡Rapidito! ―Y salieron corriendo con la cola entre las patas.

―Ya terminamos, Okaa-san ―anunciaron los gemelos mostrando orgullosamente su trabajo.

―O les quedo perfecto…¿¡Qué diablos!? ―grito Miwa al leer lo que decía en la manta.

―¿Qué sucede? ―preguntaron Azusa y Tsubaki.

―Que su nombre, ¡No es Emanuel!, ¿Quién rayos lo escribió?

―…Fue Azusa/Tsubaki ―se apuntaron mutuamente.

―Bien, bien, ya no hay tiempo para cambiarlo, los tres llegaran en cualquier momento ―repuso Miwa negando con la cabeza―. Vallan y prepárense, ¿¡Cómo van allá abajo!?

―Estaríamos bien si, ¡alguien! ―elevo la voz en la última palabra Fuuto, mientras esparcía por la sala serpentinas―. No insistiera tanto en combinar las serpentinas y confeti.

―Tu no entiendes Fuuto, esto es un arte ―se quejaba Iori.

―Un arte que nunca entenderás ―apoyaba muy tranquilamente Louis.

―¡Novela, obra de teatro, esto es solo papel de colores!

―¡Ya deja de quejarte! ―protesto un peliescarlata.

―¡Y una mierda! ―volvió a quejarse, pero se tapó la boca asustado cuando su mama le grito ¨Esa boquita Fuuto¨, todos los presentes se burlaron de el pero este solo empezó a maldecir en voz baja, lo suficiente para que su madre no lo oyera―. Tú me apoyas, ¿Verdad Suba-nii?

―¿Yo?, no…no lo se ―dijo volviendo a su tarea de esparcir la decoración, resibiendo un bufido de molesta por parte de su hermano menor. Pero es que el peligris se sentía demasiado consternado por lo de la noticia del hermano mellizo de Ema, había demasiado posibilidad de que fuera el chico con el que la vio en Hiroshi, y si fuera así, Ema debía de llevarse muy bien con él, pues nunca la había visto sonreír así, ni siquiera con algunos de sus hermanos o su padre, ¿Acaso tenia más cariño por un desconocido que por ellos?, aunque eran hermanastros, y ese chico era su verdadero hermano…¨Maldita deducción¨, pensó por sus adentros bastante cabreado.

―¿Crees que al joven se alérgico al orégano? ―pregunto nervioso Ukyo a Masomi que lo ayudaba a cocinar mientras Kaname y Hikaru ordenaban la mesa(Y digo ordenaban por que Hikaru había cambiado hasta el mueble y las sillas para que se viera elegante, y hubiera cambiado el tapiz de las paredes y la madera del piso si no hubiera sido por su madre, pues Kaname y el no coincidían mucho, por así decirlo).

―Con que no sea alérgico al arroz blanco, siéntete tranquilo ―Masomi toco el hombro de su hermano para tranquilizarlo, ya llevaba demasiado tiempo nervioso por cual sería la comida que serviría, pues no sabían de los gustos de chico.

―Esperemos que sí.

―¡Ya llegaron! ―grito desde la entrada Miwa―. ¡Fuuto suelta a Iori y Yusuke deja a Wataru en el suelo!, ¡Todos a sus lugares!

Con prisa y torpeza, todos los chicos Asahina corrieron hacia la sala, se juntaron en la misma en pose que fotografía de la boda y en dirección a la entrada, con los mayores atrás y los menores adelante, a diferencia de los chicos Miwa se quedó en la puerta, esperando a que sonara el timbre. El sonido retumbo en Sunrise Residence, estremeciendo a los Asahina y a cierto chico castaño que se encontraba fuera del lugar. La mujer abrió la puerta dejando entrar al par de ojicafes y a su esposo.

―Pasen, pasen, no seas tímido, cielo ―invitaba Miwa con voz serena.

―¿Cómo crees que sea? ―susurro el más pequeño de los hermanos a Yusuke.

―No sé, ¿Parecido a Ema? ―respondió pensando sin sacarse la pregunta de la mente―. Aunque la verdad no…

―Shhh ―los cayó Ukyo.

―Hey, ¿Seguro que te sientes bien? ―le dijo Ema a su mellizo.

―No, no, no, quiero regresar al auto ―exclamo con un temblor excesivo y con la cara un poco pálida.

―Pawa, no puedes rendirte ahora, ya casi llegamos.

―Si chico, al principio los 13 pueden dar miedo, pero te acostumbrabas ―hablo Juli.

―¡Juli! ―lo reprocho su ama―. Cálmate Eamon, ellos son buena gente, vamos ¿Si? ―ofreció su mano y Eamon, armándose de valor la tomo.

―¿Esta todo bien? –preguntaron en voz baja los adultos.

―Si, perfecto, andando Em ―jalo a su hermana del brazo, y ella se alegró por su repentina confianza, llegaron al final del pasillo(Y por suerte Eamon no había levantado la cabeza para ver el cartel), donde los cuatro lograron ver a todos los Asahina en el living:

¡Bienvenido a casa, Emanuel!

Dicho(Gritado) eso, Tsubaki jalo el cordón de un tubo de serpentina y Azusa y Wataru soplaron unas espanta suegras, haciendo que los cuatro de arriba pusieran cara de Poker.


Bien aquí acabamos, nos vemos en la próxima…

Nah, es broma


...

...

...

...

...

Después de unos regaños de Miwa a sus hijos, aunque más bien parecía que los quería partir a la mitad con un hacha, pero gracias a Rintaro, la mujer no pudo acercársela ellos(Por precaución), y de que Ema calmara los nervios de Eamon, los dos padres pidieron a los mellizos que bajaran, caminaron por las escaleras tomados de la mano, mientras todos sus hermanos los veían con curiosidad.

―Hajimemashite, mi nombre es Sou Eamon, y soy su nuevo hermano ―hiso una inclinación, muerto de miedo―. Por favor cuiden de mi ―a los Asahina les llamo mucho la atención el chico, pues tenía un gran parecido con Ema.

―Enserio lamentamos mucho el malentendido de tu nombre ―se acercó el abogado―. Pero los inútiles que escribieron el cartel ―Azusa y Tsubaki trataron de esconderse entre Kaname y Natsume―. Lo pusieron mal, y todos dedujimos que así era como te llamabas.

―NTP… ―se aclaró la garganta―. Digo, no hay ningún problema.

―Mucho gusto, yo soy Wataru ―corrió al castaño―. Y…¡Sabias que eres idéntico a Ema!

―Hola Wataru, espero poder llevarme bien contigo

Eamon, comenzó a presentarse con sus nuevos hermanos uno por uno, la mayoría se le quedaba viendo fijamente, lo que el chico lograba ignorar gracias a lo contento que se sentía, al final se dirigieron al comedor para empezar a comer. Ya sentados los hermanos Asahina empezaron a interrogar a Eamon con cualquier pregunta, pues estaban interesados en saber sobre el muchacho, al final consiguieron tener una agradable conversación, y eso a Ema le agradaba mucho, al principio se preocupó por como reaccionaria su familia con Eamon, pero ahora estaba mucho más calmada por la situación y por su mellizo, que parecía uno más de los Asahinas.

―Y bien chicos, como ya discutimos Eamon desde ahora vivirá con nosotros en Sunrise Residence ―comento Miwa―. ¿Espero que a nadie le moleste? ―nadie dio su opinión o negación, pues algunos le tenían demasiado miedo a su madre para responder y otros simplemente no tenían por qué quejarse.

―Con gusto te aceptaremos aquí, Eamon ―hablo Masomi, que fue apoyado por todos los demás.

―¿Y qué habitación le darán? ―pregunto Louis.

―La que esta al lado de la de Ema ―soltó llevándose una porción de comida a la boca, pero no espero la reacción tan brusca de sus hijos. Fuuto escupió su bebida, Subaru se atraganto con la comida, Wataru se levantó de su asiento, Masomi y Ukyo miraron a su madre con sorpresa, y todos soltaron bruscamente sus cubiertos(Excepto Hikaru y Louis, que no parecían sorprendidos), hasta Eamon los dejo caer manchándose la ropa, pero la causa no fue la respuesta, si no el grito que soltaron los Asahina:

― ¿¡Que!? ―se quejaron algunos de los presentes, aturdiendo a sus padres y a los dos castaños.

―Etto…yo voy al baño, si no les molesta―se levantó torpemente mientras toda sus confianza se esfumaba.

―Te llevo ―Ema tomo la temblorosa mano de su mellizo y jalándolo lo saco del comedor.

―Si, adelante ―les dijo Miwa a los castaños antes de que se fueran― ¿Qué demonios les pasa?

―Lo que pasa es que le has dado la habitación mas peleada de la casa ―se quejó un peliblanco.

―Se supone que esa iba a ser mía ―lloriqueo Wataru.

―¿Tuya?, esa alcoba era mía antes de que nacieras, enano.

―Ya deja de fastidiar, Fuuto ―grito Yusuke.

―¡No levanten la voz! ―ordeno Miwa a sus hijos, y estos obedientemente dejaron de pelear y gritar―. La razón por la que decidí entregarle esa habitación a Eamon es porque sé que estará más cómodo al lado de Ema, y creo que ustedes al igual que yo quieren empezar bien con un nuevo hermano, no quiero que lo dejen igual de traumado que Ema, ¿Capisci? ―los muchachos tragaron duro y siguieron comiendo intimidados.


―Creo que no les agrade ―decía de forma deprimido Eamon a Ema.

―¿Pero qué dices? ―Ema jalaba ambas manos de Eamon dejándolas debajo del grifo, pues el chico traía la moral tan baja, que pararse ya se la hacía una dura tarea―. Además solo se sorprendieron por la noticia, no creas que te odian o algo así.

―¿Tú crees?

―No creo, estoy segura ―afirmo secando con una toalla las palmas del chico―. Ven vamos, nos deben estar esperando ―los castaños salieron del baño para dirigirse a la sala, caminaron por el pasillo, pero antes de llegar Ema noto que su hermano seguía nerviosos―. Hey, escúchame, infla el pecho, levanta la barbilla, endereza la espalda y ve a por ellos ―Eamon la obedeció y confiado entro al comedor sentándose rápidamente.

―Chicos, sus modales ―dijo(Gruño) Miwa.

―Lo sentimos ―se disculparon todos con una pisca de intimidación en la voz. Aunque algunos solo lo hicieron por juego y para imitar a los culpables.

―Perfecto, ¡A comer!

Era sorprendente como un ambiente calmado y agradable puede cambiar a uno de total incomodidad y silencio, la mayoría de los presentes(Exceptuando a la dueña de la casa) se movían en este aire de aburrimiento, cada Asahina trataba de pensar en una forma de sacar conversación, pero exactamente al abrir la boca, esta se cerraba estrepitosamente, pues la idea de conversación parecía grosera o repetitiva, sin mencionar que tal vez no hubiera respuesta para la pregunta que iniciaría la charla. Cualquier tontada pondría fin a esta silenciosa cena, pero ni los infantiles pensamientos de Tsubaki pondrían fin a esto, solo se escuchaban los cubiertos contra la vajilla que cubría los platos, hasta que:

―Miwa, lamento decirlo pero ya es muy tarde y nuestro vuelo sale en menos de 20 minutos ―comunico Rintaro a su esposa―. Creo que deberíamos retirarnos ya.

―O cierto ―se levantó retirando la servilleta de tela de su regazo la mujer―. Me disculpo mucho la salida tan repentina, Ema, Eamon, espero que nos disculpen, pero de verdad debemos irnos ―ambos adultos se pusieron lado a lado, mientras se Rintaro veía su reloj y Miwa a sus hijos―. Y ustedes, espero que se comporten, no crean que no me daré cuenta si hacen algo para incomodar a su nuevo hermano, tengo a alguien infiltrado entre ustedes.

―¡Yo, yo! ―grito mientras levantaba la mano Wataru.

―Pude ser el segundo, cielo ―hablo con voz dulce a su hijo menor la empresaria.

―Ah, siempre soy el segundo, y si no lo soy, el treceavo.

―No te desanimes, como compensación puedes comer una galleta de las repicas de la cocina ―dicto sus madre y enseguida este corrió al lugar mencionado―. Bien chicos, nos vemos, pórtense bien.

Dicho eso, los adultos salieron de cuadro y de Sunrise Residence, los demás se quedaron callados mientras de fondo se oía como Wataru comía las galletas, unos miraron a otros, la mayoría a Ema, esta miraba a Eamon, y el trataba de no hacer contacto visual con nadie, anuqué su plato era la excepción.

―La comida estaba muy buena, muchas gracias ―hablo por fin el castaño, logrando llamar la atención de todos―. Si me permiten, lavare los platos.

―No, no, no ―soltó de repente Masomi―. Tú eres el festejado, nosotros lo haremos.

―Si, mientras yo te mostrare tu habitación ―dijo Ema y prácticamente jalo al castaño hacia las habitaciones, no sin antes pasar por el recibidor para tomar la maleta del chico―Te va a encantar vivir aquí, todos son muy amables, y las comidas…

―Si Ema, ya me lo dijiste ―dijo y Ema se avergonzó de haber repetido la misma conversación que tuvo con su hermano en Mødested, y la noche de ese mismo día, y al día siguiente, y esta mañana―. Cada momento siento que esta idea fue un error ―siguió caminando, pero al notar que Ema ya no estaba a su lado volteo hacia atrás―. ¿Ema?

―¿Enserio lo crees así?

―Ema… ―camino hacia ella poniéndose enfrente, tratando de que lo viera, pero esta tenia su cabeza gacha.

―No quiero que te sientas incomodo ―confeso―Pero deseo con todo mi ser que vivas aquí, no quiero estar más tiempo separada de ti...

―NTP, Ema ―la interrumpió con un abrazo, luego se separó y le acaricio el cabello―. Si tú me quieres contigo, lo hare, por ti y papa lo hare.

―Vamos ya, que me harás llorar ―lo jalo de nuevo con una sonrisa en la cara―. Llegamos a su alcoba, señor rey de Francia―le abrió la puerta.

―Muy gracioso Em ―entro mientras su gemela lo seguía, cerrando la puerta tras de sí. Se dirigieron a la cama y ambos se sentaron, mientras Eamon abría su maleta.

―Cuando por fin ―chillo la voz de Juli, que salía de la maleta junto con Verni―. Sin duda ahí estaba peor que el auto.

―Tal vez es porque posee mucho pelo, Juli-san.

―No opines mocoso.

―Tengo la misma edad que usted ―comenzaron a discutir las ardillas, mientras sus amos los veían con ternura, pero Eamon decidió que era mejor separarlas―. Pawa, ¿Por qué me detienes?, le hubiera partido su fea cara.

―¿¡Partírmela!?...

―Ya es suficiente pelea por hoy ―tomo con ambas manos a su ardilla tapando su boca.

―O, Ema, creo que olvide decirte algo ―Ema lo miro―. Por favor, cuida de mi ―la chica se quedó callada un tiempo, hasta que le sonrió a su hermano.

―Lo hare ―se sonrieron mutuamente― Te quiero, Eamon-nii.

―Yo también Em ―acaricio de nuevo su cabeza.

―Creo que mejor comenzamos a ordenar un poco aquí.

―Tienes razón ―se levantaron y revisando los muebles y cajones, se dedicaron a limpiar.

Los animales, aunque enojados consigo, compartían una sonrisa y un sentimiento. La felicidad de ver a sus amos contentos y juntos, sin nada que arruinara su unión. Fuera del cuarto del castaño, estaba uno de los Asahinas, que al escuchar esa conversación se dio cuenta de la relación que los mellizos se tenían.


―¿Que piensan del nuevo? ―preguntaba un ojimorado a sus hermanos.

―¿Eamon? ―le respondía el único de lentes.

―A mí me parece lindo, ¡Y es prácticamente Ema en hombre! ―dijo Tsubaki a todos los presentes, que eran Azusa, Natsume, Hikaru, Futto y Yusuke.

―No sé por qué me suena extraño en tu boca, Tsuba-nii ―le dijo el peliescarlata.

―Tal vez eso le guste a Hikaru ―Futto se acercó a el mencionado―. Podría ser uno de esos fetiches raros que tienes, ¿No hermano?

―Je, ¿Y tú que, estrellita?, ¿Qué fetiches tiene el gran Idol? ―dijo sin inmutarse, haciendo que el chico se alejara asustado.

―No deberíamos hablar así de el ―exclamó el pelirrojo―. Es el hermano de Ema.

―Nosotros también ―se quejaron todos, excepto Hikaru.

―Sí, pero él es de sangre, y yo sé que los de sangre no se pueden enamorar.

―¿Eso crees? ―susurro Yusuke.

―Eso espero.

Creo que hubiera rimado mas Rey de Roma :T, ...pos me mato

Habrán notado que cambie un poco la forma de escribir, para su comodidad...

Pásense por mi cuenta en Wattpad, haber que hallan...tal vez a Ghostface...buu...ese fantasma si da miedo

hasta la próxima