The cold rain is warm

Las horas pasaron mucho más despacio de lo que Zoro había supuesto que lo harían cuando entró en el bar dispuesto a entumecer aquel cerebro suyo que no hacía nada más que llevarle hacia donde siempre se encontraba con ella. Pero cuando pudo darse cuenta, al apartar la vista de su última copa vacía, se encontró que ya estaba empezando a anochecer.

Todos habían obtenido un día libre para dedicarlo a cualquier cosa que se les pudiera pasar por la cabeza y a pesar de todas las posibilidades que esta ciudad, una que carecía de cuarteles de la Marine, les ofrecía, incluso para alguien no muy dado a divertirse de igual manera a la de sus nakama, Zoro terminó en un bar como de costumbre. Bebiendo hasta que no pudiera ni acordarse de su nombre…y mucho menos el de ella. Pero su problema resultaba ser que tras tantos años se había convertido en un excelente bebedor y costaba mucho poder llegar hasta el límite que se había propuesto. Mucho tiempo y mucha bebida. Demasiada para los pocos berries que llevaba consigo.

Al salir del bar, sin haber arreglado nada de sus problemas, fue recibido por la brisa fresca de la avanzada tarde. Una brisa que lo despertó aún más de lo que ya lo estaba.

'Y ahí van perdidos todos los berries que me quedaban…y ¿para qué? Pues para nada, como siempre.'

La mirada de Zoro fue hacia ambos lados de la calle en un fútil intento de intentar recordar el camino de vuelta al Sunny. Por supuesto que podría haberse quedado allí parado durante toda la noche que habría seguido igual de perdido sobre la dirección correcta como lo estaba ahora mismo.

'Ni siquiera te queda un mísero berry para decidir la dirección a tomar.'

Inmerso en sus pensamientos su cuerpo tomó la decisión por su propia cuenta al ponerse a caminar tras la primera persona que pasó delante de él. Y para cuando Zoro se dio cuenta de que se estaba moviendo ya hacía tiempo que había dejado atrás la calle donde se encontraba el bar.

Enfocando la vista en la persona que su cuerpo decidió seguir no vio nada fuera de lo común en ella…pero al paso de los segundos…la 'horrible' realidad fue tomando su lugar.

Una onna…Cabello oscuro…Piel morena…Y una ropa sexy hasta decir basta…

'¡No es posible!'

Pero si aquella onna se diera la vuelta no había duda de que también tendría unos ojos azules que le robarían el aliento. No tenía ninguna duda de ello y el motivo estaba más claro que las verdaderas intenciones que su propio cuerpo buscaba yendo detrás de aquella onna y no detrás de cualquier otra.

'¡Es Robin!'

Antes de que ella se diera cuenta de que Zoro se encontraba siguiéndola justo detrás de ella, tan justo que hasta podía oler el aroma de su cabello, cogió por el primer desvío que apareció.

Rumiando de mala manera mantenía a la gente alejada de su camino pues si ya su aspecto resultaba ciertamente amenazador el hecho de que se estuviera comportando como una especie de lunático no ayudaba a mejorar la situación.

"…me gasto todo el dinero que tenía en tratar de apartarla de mi mente para que a la primera oportunidad va ella y aparece ante mi…Si fuese como esa maldita bruja que tenemos como koukaisha sospecharía de que pudiera tratarse de una especie de conspiración en contra mía…y…si alguien tuviera la mala idea de preguntarle a ese inútil de ero-kukku te saldría con alguna absurdez como el destino y amores eternos…y vete tú a saber que más tonterías…"

De pronto Zoro recibió un golpe de agua en pleno rostro que lo sacó de sus cavilaciones regresando al mundo real. Ahora un húmedo mundo real.

"¡¿Desde cuándo está lloviendo?!" dijo Zoro mientras corría hasta el portal más cercano pero pronto se detuvo al comprobar que, incluso sin contar la salpicadura en el rostro de antes, ya era innecesario buscar un refugio pues estaba completamente empapado. "…lo que me faltaba para completar el día…"

Como una respuesta no pedida a sus palabras Zoro escuchó los gritos de una mecchen y antes de que pudiera pensar coherentemente sus acciones, pues ¿qué clase de kaizoku se dedica a ayudar a las personas?, ya se encontraba corriendo hacia ella.

En el fondo era para ayudarla pero en la superficie solamente buscaba un poco de acción para quitarse de la cabeza a Robin.

'…a su dulce voz…sus gestos amables…y sus misteriosas miradas…el sonido de su agradable risa…y la visión de su hermoso rostro…la sensualidad de sus movim-¡¡¡¡JODER, PERO QUIERES PARAR DE UNA VEZ!!!!'

Zoro apretó los ojos mientras agitaba la cabeza en el enésimo intento por apartar la imagen de Robin de su recalentada mente.

"¿…es qué nunca vas a aprender, baka…?" se dijo para si mismo.

Cuando se dispuso a abrir los ojos se encontró demasiado cerca de la mecchen a la que no pudo evitar arrollar. El grito que dio al recibir aquella embestida fue suficiente para hacerle sentir aún más culpable e imbécil de lo que ya se estaba sintiendo.

Lo único que fue capaz de hacer para no empeorar más la situación fue evitar que la mecchen se cayera al suelo, lo que en otras palabras significaba que no se cayera en uno de los charcos que ahora cubrían gran parte del suelo.

Por supuesto que Zoro fue capaz de lograrlo, lo malo es que fue a costa de que fuera él quien se cayera en el charco. La mecchen a salvo, que no seca pues seguía lloviendo, sobre el pecho de Zoro.

'¿Y si está lloviendo para qué tantas molestias?'

La mecchen, una joven tal vez de la misma edad que Zoro o tal vez igual a la de Nami, le miraba desde su privilegiada posición sobre el pecho del kenshi con sus ojos de miel llenos de namida que se deslizaban por sus mejillas blanquecinas.

'Mejor no empieces…pues está lloviendo y seguramente no son namida si no gotas de lluvia.'

A pesar del tiempo adverso Zoro podía notar la calidez que emanaba de aquel menudo cuerpo. Sentía la presión que ejercían sus pechos aplastados por su propio peso contra el cuerpo de Zoro…

'…y mejor nos movemos porque no vamos a cambiar un problema por otro…'

"¿Estás bie-?"

"¿…es qué no sa-sabes caminar por la ca-calle…?" le interrumpió la mecchen de cabello dorado. Sus palabras salían entre lamentos.

'¡Genial, baka! ¡Está llorando! ¿Ya estás contento?'

"Espera que te ayude a levant-"

"¡¡No necesito tu ayuda para nada!!" le volvió a interrumpir la mecchen poniéndose de pie por su cuenta…aunque con la ¿'mala'? fortuna de darle una ligera patada a Zoro en la entrepierna durante el proceso. "Ya me has hecho suficiente daño por hoy."

Zoro reprimía el grito que intentaba salir de su garganta. ¿Daño? No sabía el verdadero significado de esa palabra pero tal vez lo hiciera pronto.

"Mis paraguas se los lleva el viento y ahora no podré recuperarlos por tu culpa." Le gritó a Zoro mientras se ponía a correr calle abajo sin apartar la vista del cielo.

Alzando la cabeza Zoro vio los paraguas de los que hablaba la mecchen y podía asegurar allí mismo que no tenía ninguna posibilidad de poder recuperarlos. Además…

'¿…a quién se le ocurre tenerlos todos abiertos…?'

No le extrañaba que con una ligera corriente se los hubiera llevado el viento. Pero ahora lo que importaba era tratar de recuperarlos. Por supuesto, no por ella ya que Zoro no la conocía lo suficiente para tales confianzas…si no por lo mismo de los últimos días…semanas…

'Nico Robin y el nuevo intento de apartarla de su cabeza.'

Zoro salió corriendo tras la mecchen a la que pronto superó e ignorando sus gritos y quejas fijó su objetivo: ocho paraguas que se encontraban a demasiada altura para recuperarlos. Si fuera Luffy habría resultado mucho más sencillo pero por supuesto que Zoro no se iba a rendir sin haberlo intentado.

'Para todo problema hay una solución.'

Y la imagen de Robin volvió como un recordatorio a dichas palabras.

Estando tan atenta a los paraguas no pudo evitar tropezar y caerse al suelo, sólo que, una vez más, Zoro lo impidió cogiéndola por la cintura mientras no dejaba de mirar hacia aquellos paraguas que pronto estarían lejos de cualquier alcance.

'…'

Clawday no podía sentirse evitar ruborizarse un poco al sentir el cuerpo de Zoro contra el suyo. Del momento previo, en el que se 'conocieron', se borró toda parte en la que no se encontraba el contacto de sus cuerpos. Ahora solamente podía pensar en lo bien que se estaba sobre él y como sería repetir esa misma posición pero estando ambos completamente desnud-

Sin detener su ritmo Zoro dejó plantada, casi literalmente, a Clawday bajo un portal mientras se disponía a coger los paraguas. Aprovechando el mobiliario de la calle le resultó bastante sencillo subirse a los tejados hasta llegar al que le dejó frente a los fugitivos voladores.

Sus pies aceleraron la carrera para coger todo el impulso posible antes de saltar del edificio hacia los paraguas.

'Mu tou Ryuu' "Ryuu Tourou."

El movimiento realizado le permitió alcanzar mayor altura de la que tenían los paraguas en esos momentos y de esta manera tener la posibilidad de poder recogerlos en los dos viajes. Pero Zoro, siendo como es él, decidió intentar cogerlos todos en el ascenso y dejar el descenso para preocuparse de la caída a tierra.

Con rápidos movimientos le fue muy sencillo coger cada uno de los ocho paraguas y cerrarlos para evitar terminar por romperlos ahora que ya los había recuperado.

El aterrizaje fue de lo más sencillo y seguro, sobre todo si lo comparamos con la habitual manera de tomar tierra que tenía Zoro, dejándole al lado de una asombrada y parca de palabras Clawday.

Zoro no pudo evitar que su mente retrocediera hasta Skypiea en el momento en que cayó de las ruinas sobre la ciudad de Shandora para encontrarse a Robin que lo miraba con una cara de sorpresa por ver que seguía con vida…

'Y no va la tía y me dice que "Si, deberías estar muerto. La mayoría de las personas lo estarían" como si fuera una especie de monstruo o algo así.'

Cuando Clawday pudo reaccionar, finalmente, notó como la lluvia ya no la estaba mojando y al fijarse mejor vio que aquel desconocido tenía uno de su paraguas abierto y la estaba protegiendo de la lluvia. El gesto la puso más nerviosa y ruborizada de lo que ya lo estaba.

'¿Cómo pude haberle gritado antes a un muchacho tan atento…y tan guapo?'

"Bueno, aquí tienes tus paraguas." Zoro le mostró los restantes siete paraguas. "Lamento haberte golpeado antes."

Clawday cogió sus paraguas tímidamente y atreviéndose a buscar el contacto de sus manos como si fuera una jogakusei. Ya no recordaba la última vez que se había sentido de esta manera, con su respiración apurada y el corazón latiéndole con tanta fuerza que parecía querer salirse de su pecho…Y hablando de pechos no dudaba en hacerle ver lo grandes y bien formados que los tenía pues sabía que todos los tíos no podían pensar en otra cosa que en sex-

"¡¡NO TE LARGUES SIN DECIR NADA!!" le gritó Clawday al ver a Zoro alejándose bajo la lluvia. "…mira que dejar a una mecchen con la palabra en la boca…"

Zoro la miró extrañado.

"¡¿Con la palabra en la boca?!" repitió Zoro las últimas palabras de Clawday que no pudo evitar bajar la mirada avergonzada pues no pensó que fuera capaz de escucharlas a esa distancia. "Pero si fui yo el único que habló."

"Y aún así te marchabas sin despedirte o, por lo menos, decirme tu nombre." Ella sabía que todo esto no pasaría más allá de un fortuito encuentro bajo la lluvia.

Estas situaciones debían hacerle recordar no meterse en los problemas de los demás, si el baka de su senchou no les mete, por supuesto, pero nunca se acuerda de ellas hasta que ya es demasiado tarde y está totalmente envuelto en el problema.

"Roronoa Zoro." Y dicho esto se volvió de nuevo para intentar marcharse de vuelta al Sunny.

Por supuesto que no le iba a resultar tan sencillo.

"Espera." La voz de la mecchen logró su objetivo, para desgracia de Zoro, y le detuvo. "Toma. Esto es para ti, por ayudarme."

Mirando hacia ella comprobó que ahora era su turno para cubrirle con el paraguas, logrando sacarle una pequeña sonrisa a Zoro. La verdad era que ya se encontraba totalmente empapado pero no por ello le iba a denegar el gesto.

"Aigatou."

Cuando Zoro cogió el paraguas sus manos entraron en contacto enviando ligeras descargas a través de sus dedos por todo el cuerpo de Clawday y lamentó que no hubiera ninguna posibilidad de que esas manos pudieran acariciar todo su cuerpo.

"No, debería ser yo quien te diera las shai por haberme ayudado. No tenías porque hacerlo…y mucho menos después de cómo te hablé." En la mente de Clawday se mostraban las, 'desnudas', maneras en que le hubiera gustado darle las gracias. Una y otra vez, y otra, hasta que sintiera que se lo había agradecido suficientemente.

Zoro simplemente se encogió de hombros y se dispuso a volver al Sunny dejando tras de si a una resignada mecchen que abrió otro paraguas para protegerse ella también de la lluvia, pero entonces, para sorpresa de esta, Zoro se detuvo y girándose lo suficiente para poder verla con claridad.

"Oi, ¿se puede saber qué son estos números que hay en el paraguas?" le preguntó con cierta curiosidad Zoro.

Clawday no pudo evitar un suspiro…por un momento había llegado a pensar que su deseo podría hacerse realidad.

"Es el número de fabricación del paraguas." Le aclaró la duda a Zoro. "Y las iniciales que tiene antes indican el nombre de quién lo fabricó."

"¿C. D. 1542?" preguntó Zoro mostrándole la parte del mango donde estaba colocada la inscripción.

Ella le sonrió muy contenta.

"Clawday 1542."

Era ella. Una de sus creaciones. No se había dado cuenta cuando se lo dio antes pero ahora se sentía muy feliz de que una parte de ella pudiera acompañarle.

Por la cara que había puesto, Zoro sabía sin duda que el paraguas lo había hecho ella. ¿Por qué estaba tan contenta por ello? No tenía ni idea pero tampoco era que le carcomiese la curiosidad. Lo único que sabía era que por lo menos ya no tendría que mojarse más.

"¡¡Arigatou, Zoro!!" le gritaba Clawday bajo su propio paraguas a la figura del kenshi que se alejaba de su lado. "…arigatou por todo…aunque sólo sean deseos…" susurró para si misma.

La idea era regresar al Sunny…pero por alguna razón desconocida Zoro se encontraba incapaz de averiguar la dirección hacia donde lo habían dejado fondeado. Eso siempre le pasaba cuando iba por su cuenta pero por supuesto tampoco le iba a pedir a uno de sus nakama que le acompañase para evitar caminar perdido por la ciudad durante horas antes de lograr regresar.

No sólo porque cada uno de ellos tenían sus propias cosas por hacer si no que incluso él tiene un límite para soportar las locuras de ellos. Y por supuesto a la única persona cuerda de todos ni se le ocurriría pedirle semejante favor.

'Pues menuda forma de evitar pensar en ella sería si estuviera con ella todo el tiempo pero…'

"…sería un dulce castigo…" se dijo Zoro incapaz de sonreír a la imagen de Robin cuando está feliz.

"Supongo que se tiene lo que se merece."

Zoro se rió de ese comentario. Ciertamente podía aplicarse a la relación que mantenía con Robin. Una persona que era capaz de mantenerle en cintura con una simple mirada o una sonrisa, como alterarle y desear acabar con ella…Poder hacer cualquier cosa para que la felicidad de su rostro no la volviese a abandonar.

"Pero el problema es que ella se merece mucho más que y-"

Sus pasos se detuvieron como su voz cuando, finalmente, su cerebro fue capaz de procesar a quien pertenecía aquella voz, que en un principio Zoro había pensado que estaba en su cabeza como ocurría habitualmente, pero que esta vez se encontraba a su lado.

Con un ligero, y temeroso, movimiento giró la cabeza hacia el origen de aquella voz…para confirmar sus peores predicciones y encontrarse, una vez más, aquellos ojos azules fijos en él.

"Hola, kenshi-san." Le sonrió Robin detenidamente.

Zoro notaba que sobre su rostro ahora no eran gotas de lluvia lo que se deslizaban si no unas gotas de sudor surgidas por el temor de que Robin hubiera entendido sus palabras, en el contexto en el que las estaba pensando.

'Con ella dalo por seguro, pedazo de baka que no puede mantener su bocaza cerrada para no meterse en más líos de los necesarios…¡¿¡ES QUÉ TE ABURRES QUE TIENES QUE COMPLICARTE DE ESTA MANERA!?!'

Por alguna extraña razón……conocida por él pero apartada de su mente......Zoro no podía apartar la mirada de Robin y ella, sabedora de ello, le provocaba con una intensa mirada que conseguía que el corazón del kenkaku quisiera ofrecérsele allí mismo en sacrificio.

'…si sigues así vas a dejar a ese ero-kukku como el ser más noble y puro de este mundo…'

"Hola." Le respondió Zoro con total frialdad intentando enmascarar sus verdaderas sensaciones al estar ante su presencia.

El rostro de Robin no pudo evitar mostrar sorpresa cuando, sin ninguna otra palabra por su parte, Zoro intentó alejarse de allí. Por supuesto que ella no le iba a ponérselo nada fácil. Era demasiado divertido para dejarlo pasar.

'…y, además, hace algo de frío…' pensó Robin conspiradoramente.

Solamente fue capaz de dar un par de pasos cuando sintió como le cogían de la camisa deteniéndole al momento. Por supuesto no fue por la fuerza ejercida, si no porque sabía quien le detuvo…ahora sólo debía averiguar el por qué.

"Oi, ¿qué es lo que quieres?" le preguntó de mala gana Zoro para ver si así pudiera conseguir que le soltase.

'Eso, tú sigue así y por nada de este mundo, o cualquier otro, se te ocurra volverte hacia ella.'

Robin no pudo evitar unas ligeras risas al ver la actitud con la que Zoro intentaba mantenerse a distancia con ella. Por supuesto que el sonido de su risa llegó con gran claridad a oídos de Zoro y sin poder evitarlo se volvió hacia Robin rompiendo su firme decisión apenas segundos de haberla hecho.

El brazo que le había sujetado desapareció en una nube de pétalos, mientras tanto Robin ya se había preparado para confrontarse a su nakama.

Las palabras se le atragantaron a Zoro cuando vio la postura en que estaba Robin…una vez más usando su bella inocencia para retorcerle el sentido.

'¡JODER, YA TE AVISÉ BAKA! ¿Por qué diablos no haces caso a quién te habla por una vez?'

Zoro recordaba como si fuera ahora mismo como Robin tenía esta misma postura en la cubierta del Going no Merry cuando llegaron a la Playa de los Ángeles de Skypiea. Por su puesto también recordaba la segunda vez cuando la salvaron en Enies Lobby pero ahí la diferencia era que estaba agradeciéndoselo a todos sus nakama, pero la primera sólo fue para sus ojos…y sus oídos.

'Su dulce voz si que puede hechizar a cualquiera.'

"No pensarás dejarme aquí, kenshi-san." Aquellas palabras eran como clavos en la conciencia de Zoro y no podía evitar sentirse mal por siquiera haberlo pensado, mucho menos intentarlo. "Está lloviendo y no tengo ningún paraguas encima…" Robin se pasó las manos por su cuerpo cacheándose ante la atónita mirada de Zoro que se sentía a punto de explotar. "…y no querrás que me moje hasta coger un resfriado o, aún peor, una pulmonía, ¿verdad que no, kenshi-san?" los ojos de Robin estaban clavados en los torturados ojos de Zoro. "¿Qué diría isha-san? ¿Qué dirían los demás?"

A Zoro, la verdad era que, le daba completamente igual lo que pudieran o dejasen de opinar sus nakama respecto a su comportamiento con Robin, pues era algo demasiado privado y personal, obviando el hecho de que ni siquiera él sabía muy bien lo que pensar sobre todo esto.

"Seguro que un montón de tonterías." Le dijo Zoro encogiéndose de hombros.

Aquella respuesta logró sacar de nuevo unas risas a Robin sabiendo que Zoro había dicho la verdad. Conociendo a sus nakama lo más seguro era que no dejaran de decir cualquier cosa si se enterasen de que Zoro la dejó volver al Sunny bajo la lluvia mientras él tenía un paraguas que se negó a compartir…

'Aunque primero deberías preguntárselo.'

"Seguramente." La mirada de Robin recorriéndole de arriba abajo ponía algo nervioso a Zoro y, por supuesto, aquella sonrisa no ayudaba nada para tranquilizarle. "Quería preguntarte si me podías acercar al Sunny, como has podido comprobar no traje ningún paraguas." Al cruzarse de brazos, abrazándose a si misma justo por debajo de sus pechos, daba un aspecto letalmente sexy que Zoro estaba seguro que habría logrado matar a Sanji.

'…pero una muerte muy feliz, eso seguro…'

Entonces una parte de las palabras de Robin llegaron finalmente al cerebro de Zoro procesadas y entendidas.

'¿Cómo que: "como has podido comprobar"?'

Viendo a Robin no podía saber si realmente lo había hecho o estaba teniendo otro buen momento a su costa.

'Joder, no me digas que la he estado mirando demasiado fijamente…o tal vez sea aún peor, podría ser que…¡¿se dio cuenta de que la estaba desvistiendo con la mirada?!'

"Eso si que es una sorpresa, que algo tan simple como un poco de lluvia te haya ganado." Ahora era su turno para sonreír burlonamente…pero al ver que ella mantenía su mirada decidió que lo mejor era salir de allí cuanto antes. "Si lo que quieres es un paraguas toma este."

Zoro prefería quedar completamente empapado que seguir al lado de Robin sin saber como debía actuar. No debería ser tan difícil saber lo que uno siente por otra persona y actuar al respecto…pero para Zoro…eso era algo que estaba fuera de sus posibilidades.

Robin le detuvo la mano antes de que pudiera ofrecerle el paraguas.

"Pero entonces serías tú quien se quedaría a merced de la lluvia, kenshi-san." El contacto de sus manos les proporcionaba a los dos la misma sensación de calidez. "Y no sería justo ya que fuiste tú quien trajo un paraguas."

El contacto de sus manos, el sonido de su voz hablándole y su hermoso rostro delante de él. Ahora mismo podía venir el fin del mundo y Zoro…

'…lo mataría por estropear este momento…'

"No me sobreestimes, que yo también salí del Sunny sin paraguas." Por alguna razón más allá de su entendimiento, Zoro necesitaba aclararle la situación a Robin. "Este me lo dio una mecchen a la que le ayudé a recuperar sus paraguas."

Imperceptiblemente los dedos que Robin tenía sobre la mano de Zoro se pusieron tensos apretándosela un poco. Sobre la vara del paraguas podía ver las iniciales C.D. y el número 1542.

"Oh." Fue lo único que dijo Robin.

Aquella actitud tan impropia por parte de ella captó la atención de Zoro pues podría asegurar que Robin se veía como si tuviera ¡¿¡saigishin!?! Y ver como bajaba su mirada al suelo le hacía pensar que pronto su deseo se iba a hacer realidad.

Robin le iba a dejar ir.

Antes de que Robin tuviera oportunidad de separar su mano de la de Zoro y buscar alguna excusa para aceptar la palabra dada por el kenkaku de ir cada uno por su cuenta, Zoro la agarró con su mano libre. Este gesto cogió a Robin con la guardia baja y no pudo evitar una pequeña exclamación de sorpresa.

"Si no te importa que tenga la camisa algo húmeda…"

Robin vio el gran esfuerzo que había necesitado hacer Zoro para poder pedirle algo tan simple como que esto y, pensándolo bien, lo mejor sería no dejarle a solas por si acaso alguna lagarta quisiera ponerle las garras encima de su hombre.

'¡¡Mihombre!!'

Zoro había pensado que hizo lo correcto en esta situación pero cuando Robin se puso bajo el paraguas, su cuerpo tan cerca de suyo, no podía pensar en que, una vez más, se había metido él solito en un buen problema.

"…pues la verdad es que no está tan mojada como creía que estaría, kenshi-san." La voz de Robin era un agradable murmullo que lograba que Zoro se olvidara del resto del mundo.

Absorbido por el calor del cuerpo de Robin la abrazó por la cintura atrayéndola hacia él todo lo humanamente posible. Ella, primero ciertamente sorprendida por aquel gesto, decidió seguir su ejemplo y dejarse llevar por lo que tanto su mente, su corazón y su cuerpo le pedían, abrazándose con fuerza a aquel cuerpo tan cálido y protector.

"Tú dirás."

Robin sabía que aquellas palabras no eran para preguntar en qué dirección debía ponerse a caminar para llegar al Sunny, si no para saber lo que quería hacer ahora que finalmente tuvo el valor de dejarla acercarse a él.

'Y ahora yo te dejaré entrar en mi.'

El silencio de Robin nunca le había parecido muy molesto pues a él le encantaba la oportunidad que esto le brindaba para intentar buscar gestos invisibles de su personalidad. Ahora con ella firmemente agarrada a su cuerpo todos esos gestos se veían incrementados. Por eso al notar el rubor en las mejillas de Robin sabía que algún pensamiento, que seguramente también había pasado por su propia cabeza, agradable le había mostrado, tal vez, como iban a pasar la noche.

"Todo al frente y sin paradas, kenshi-san." Le dijo con voz soñadora Robin mientras su cabeza descansaba sobre el pecho de Zoro.

Absorto en seguir las indicaciones de Robin y obnubilado por la ternura de aquel cuerpo que parecía buscar fundirse con el suyo allí mismo en la calle, Zoro no se percató en los 'brazos fleur', con 'ojos fleur' en ellos, que les estaban siguiendo por los tejados de los edificios cercanos mientras llevaban consigo…un paraguas.

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En otra parte de la ciudad más miembros de los Mugiwara habían sido sorprendidos por aquella repentina lluvia. Si bien era cierto que para uno de ellos la lluvia no le importaba nada y que si fuera por él ya se habría ido de aquel local donde habían buscado refugio…pero, por supuesto, no podía hacerlo y no por falta de ganas, si no porque ella no le perdonaría. Y si algo había aprendido Luffy era que no debía enfadar a Nami si quería tener su vida fuera de peligro.

"Me abuuuurroooo." Se quejaba Luffy viendo como aquella lluvia no tenía trazas de parar pronto. "No lo entiendo, sólo es lluvia. ¿Qué pasa por mojarse un poco?"

A su lado Nami soltó un bufido de desesperación. No podía entender por qué tenía que repetir las cosas más de cinco veces para que aún así Luffy no captase la importancia y volviera a preguntarle una vez más. Había veces en que la cabeza dura de su nakama la ponía de los nervios.

"Si te aburres haber traído un paraguas para que así pudieras llevarme sin peligro de mojarme de vuelta al Sunny." Una vez más para la cuenta. "Ya te advertí que no puedo dejar que la lluvia toque mi pelo. Me ha costado bastantes berries este corte de pelo y no puedo permitir que se me arruine sólo al cabo de unos minutos de tenerlo."

Luffy volvió a mirar el nuevo peinado de Nami y la verdad era que no entendía cual era la historia. Simplemente era un corte de pelo. Seguía siendo el mismo cabello de siempre. Tal vez algo más recortado por la parte de la nuca y en vez de tenerlo suelto como siempre tenía un par de trenzas que le recorrían las sienes y unos ligeros reflejos rojizos……

'Pues eso, como siempre.'

"Pero pronto será hora de la yuushoku y ellos se van a comer toda mi parte." Le contaba un abatido Luffy. "Entonces será cuando me muera de hambre y entonces ¿qué?" Luffy lanzó una acusadora mirada a su nakama. "¿Qué sería de vosotros sin vuestro senchou?"

Nami movía lentamente la cabeza disfrutando del frescor que le daba un peinado nuevo. Ni siquiera las burradas de Luffy podían arruinarle este momento.

"Pues supongo que nuestras meshi-shokuryou aumentarían notablemente." Le dijo sacándole levemente la lengua.

Aquello puso en guardia a Luffy, lo de las meshi-shokuryou, no la visión de aquella húmeda y cálida lengua, encarándose a Nami.

"Sabía que todos estabais detrás de mi meshi. Pues no os dejaré acercaros a menos de…cien pasos de mi meshi cuando nos dispongamos a comer." Sentenció muy orgulloso Luffy, pero en el silencio siguiente el sonido de la lluvia le trajo de vuelta al aburrido momento en el que estaban atrapados.

No tardó mucho Luffy en ponerse a pensar en todo lo que quería estar comiendo en estos momentos en vez de estar atrapado de manera ridícula por unas cuantas gotas de lluvia.

'…niku…gyuuniku…Nami…butaniku…kousiniku…Nami…ro-suto…¡¿Nami?!'

"¿Si?" dijo Nami al creer haber escuchado su nombre. "¿Y ahora qué es lo que te pasa?"

La mirada de Luffy recorrió todo el cuerpo de Nami, desde aquel nuevo y, ahora mismo, molesto peinado, pasando por su cuerpo, cubierto por la poca tela de aquel minivestido tan ajustado que llevaba, hasta terminar por recorrer sus piernas que le llevaron a sus delicados pies que calzaban unas elegantes sandalias cuyas tiras se ataban a lo largo de sus piernas hasta las rodillas.

Por algún motivo la mirada de la que estaba siendo objeto Nami por parte de Luffy logró ponerla tan nerviosa que, si ya podía sentir como sus muslos empezaban a echar fuego, no podía imaginar como estarían sus mejillas y el resto de su cara.

"¡¿…q-qué…?!" volvió a preguntar Nami ahora con menos convicción pues los ojos de Luffy habían sido capaces de arrebatársela en un instante.

Luffy no sabía si debería decirle que no había dejado de pensar en ella mientras pensaba en sabrosos y deliciosos montones de niku, pues conociéndola vete tú a saber si aquello la podría llegar a enfadar con él. Además, no entendía que podrían tener en común su amado niku con Nami.

'…no será que me quiero comer a Nami, ¿verdad?…' pensó seriamente Luffy. De nuevo, pero de manera más sutil, Luffy volvió a fijarse en Nami. 'Mmmm…tal vez podría ver que tal sabe primero…'

Al no recibir una pronta respuesta había puesto, si cabe, aún más nerviosa a Nami que inconscientemente no dejaba de aderezarse el vestido.

"…nada…" Luffy pensó que lo mejor sería esperar a no estar en la calle, en público, antes de hablarlo con Nami. "…sólo que espero que la lluvia para pronto…"

No tenía ninguna duda de que Luffy le había mentido, lo que resultaba bastante extraño en él, pues solamente mentía cuando había hecho algo 'malo' para los demás pero no según su punto de vista, pero en estos momentos Nami no podía adivinar cuál podía ser la causa de su mentira.

Tal vez no había sido una buena idea haberle pedido que se quedara con ella hasta que el tiempo mejorase pues, estando ellos dos a solas, la tentación sería mucho más difícil de resistir que rodeados de sus nakama. Incluso ahora la gente rápidamente se fue marchando, ya que, al conocer mejor el tiempo que tienen en esta shima, habían traído consigo algún paraguas o amigos les vinieron a recoger.

Por momentos Nami se había sentido enfadada por no haber previsto este cambio de tiempo, pero ni siquiera ella podía hacer adivinar cambios con demasiado tiempo de margen, aunque también le había gustado estar con Luffy un tiempo para ellos hasta que empezó a quejarse de tener que esperar por culpa de la lluvia.

Lo único que podía hacer para que se callase o calmase, que para el caso era lo mismo, era un acercamiento directo y sin complejos…además ya estaba vestida para arrasar con todo…lo que también incluía a Luffy.

"…oye Luffy me preguntaba si te gustar-"

"¡¡HEY, MIRA NAMI!!" le interrumpió Luffy señalando al fondo de la calle aparentemente sin haber escuchado nada de lo que pretendía decirle. "¡¡SOY ZORO Y ROBIN CON…UN PARAGUAS!!" la alegría por poder volver al Sunny, salir del portal donde estaban atrapados o, simplemente, poder moverse de nuevo mantenía a Luffy ajeno a lo que pudiera estar ocurriendo a su alrededor.

Con un suspiro resignado y suponiendo que por lo menos de vuelta en el Sunny recibirá algún piropo por parte de Sanji, ya que para Luffy un peinado es un peinado y ropa es ropa, Nami observó hacia donde indicaba su senchou. La sorpresa fue mayúscula.

'¡¿¡ESOS DOS ESTÁN JUNTOS!?!'

Por supuesto a lo que se estaba refiriendo no era al simple hecho de estar juntos ya que eso era algo tan obvio que incluso Luffy se dio cuenta, si no de la manera en estar juntos como pareja. Y por la manera en que Nami podía verles abrazados el uno con el otro, como si temieran que una simple brisa pudiera separarles, no tenía ninguna duda de que para su sorpresa, la de sus nakama luego e incluso la de todo el Mundo, los dos eran claramente una pareja.

Antes de que Luffy pudiera atraer la atención de la parejita Nami le tapó la boca con la mano y lo alejó de la calle llevándolo hasta el interior del portal.

"¡¡…ni se te ocurra llamarles, Luffy…!!" le susurró con un amenazante tono de voz que provocó un profundo temor en el gomu-nigen. "¿Se puede saber qué es lo que pretendes hacer?"

La mirada de Luffy buscaba desesperadamente que sus nakama pudieran haberles visto antes de que Nami lo hubiera arrastrado hasta ocultarle, pero por desgracia parecía ser que no tuvieron tiempo.

Luffy se volvió hacia Nami medio enfadado, medio desesperado por no poder salir de ese maldito portal en el que parecían haberse quedado confinados.

"¡¿Por qué no me has dejado llamarles, Nami?!" exigió saber Luffy.

Nami se cruzó de brazos con aire cansado de tener que estar todo el tiempo explicándole las cosas más obvias a Luffy. Por una vez le gustaría que se diera cuenta de lo que sucedía a su alrededor por si mismo.

"¿Y qué pretendías hacer si te hubieran escuchado? ¿No viste lo juntos que tenían que estar para evitar que la lluvia les mojase?" tampoco tenía planeado decirle sus sospechas porque…la verdad es que eran tan increíbles que se necesitaban unas buenas pruebas antes de aventurarse a decir algo. "Caray, Luffy. ¿Por qué no te esperas a que pare de llover y dejas de intentar meterte en líos?"

La mirada de Luffy se alzó para ver como las nubes de tormenta cubrían el cielo y parecían no tener fin. Estaba temiendo que aquí iba a terminar todo su viaje. Atrapado en un portal porque a Nami no le apetecía mojarse su nuevo peinado.

Pero…¿qué pasaría si por un 'accidente' Nami se mojase el pelo? En teoría una vez mojado ya no importaba si se lo mojase más.

'Y seguramente me daría tal paliza que jamás terminaría por recuperarme por estropearle su nuevo peinado y hacer que se gastase tantos berries para nada.'

Aunque también podía intentar escabullirse de nuevo y luego mandar a alguien a recogerla. Ella mantendría su peinado y él podría regresar al 'mundo real'.

'Seguro que a Chopper no le importará venir a buscarla.'

Pero cuando Luffy se disponía a dar comienzo su plan la voz de Nami le cortó de lleno.

"¡Hey, mira esto Luffy!" dijo con voz alegre Nami.

"¡¡NO PRETENDÍA ESCAPARME!!" se inculpó Luffy a la primera.

Luffy se encogió esperando el primer golpe pero…...tras un rato siguió sin pasar nada y se atrevió a abrir los ojos que se habían cerrado temiendo aquel golpe.

Nami se encontraba delante suya con un paraguas en la mano, y si Luffy no estaba dando saltos y gritos de alegría y alivio era por el rostro que tenía Nami. Ya la había visto varias veces con la tristeza cubriendo su rostro y por eso sabía que lo de ahora no tenía nada que ver con esas sensaciones…era algo no muy visto en ella.

Sincera culpa.

"¿Nami estás bien?" le preguntó Luffy. Su niku y la posibilidad de salir de allí usando el paraguas olvidado.

"…pensaste que te iba a pegar…" no lo preguntaba, estaba bastante claro viendo la actitud de Luffy. Además, ella se acordaba de todas las veces en que recurría al golpe fácil para salirse con la suya.

"¡¿Pegarme?!" la voz de Luffy con falsa incredulidad. "Que va. Yo nunca pensaría algo así de ti, Nami."

Pero traicionando sus propias palabras Luffy no fue incapaz de evitar retroceder un paso de manera inconsciente, ya que a pesar de todo su cuerpo reconocía a Nami como un peligro.

Ese gesto puso aún más triste a Nami.

'Tienes lo que te mereces. ¿Qué te esperabas si siempre andas golpeándoles a todos ellos para salirte con la tuya?'

"Toma y ve al Sunny antes de que se coman toda tu niku." Le dijo Nami alcanzándole el paraguas.

Luffy vio el objeto por el que había suplicado durante días (la verdad es que no hacía ni media hora pero, bueno…es Luffy) delante suya y solamente tenía que cogerlo y pronto estaría en la cocina del Sunny devorando la sabrosa niku que Sanji le debía haber preparado a estas alturas.

Solamente tenía que cogerlo.

Nami sintió una punzada en el corazón cuando Luffy le cogió el paraguas de su mano y abriéndolo salió, ¡Por fin!, del portal. Bajando la vista al suelo por miedo a que de pronto, las namida que la amenazaban con mostrarse pudieran ser vistas por Luffy. Le había dado la espalda solamente por precaución…y para no ver la horrible imagen de Luffy alejándose de su lado.

"¡O, Nami! ¿A qué esperas?"

La voz de Luffy la sacó del oscuro agujero en el que se estaba enterrando sin apenas darse cuenta. Y volviéndose tímidamente hacia él, por miedo a lo que pudiera encontrarse, Nami se encontró con la radiante sonrisa de Luffy dándole la bienvenida.

Allí estaba Luffy con el paraguas abierto bajo la lluvia mientras le tendía una mano a Nami para que le acompañara. Y ella no pudo evitar recordar la imagen de Zoro y Robin abrazados bajo su propio paraguas.

Tentativamente se colocó bajo el paraguas sin tener mucho contacto con Luffy pues tampoco era plan para colgársele encima así por las buenas.

"Entonces ya podemos irnos." Anunció Nami para alegría de su senchou.

Pero la sorpresa de Nami fue mayor cuando sintió la mano de Luffy rodeándole la cintura y atrayéndola hacia él. No tenía ninguna duda de que si eso mismo lo hubiera hecho Sanji o cualquier otro tío el resultado habría dejado a ese baka tirado en el suelo con sus 'kintama' por sombrero. Pero con Luffy la cuestión cambiaba totalmente.

'…aquí me siento a salvo y feliz…'

"¡¡Directos al Sunny!!" gritó Luffy entre risas.

Sin poder evitar reírse Nami se fijó en la dirección que llevaban.

"El Sunny se encuentra amarrado al oeste, Luffy." Le explicó Nami a su despistado nakama que rápidamente cambió de dirección…hacia el este. "Vamos en dirección contraria."

Al momento Luffy cogió el rumbo correcto. Mientras estaba atento a la lluvia para que no fuera capaz de superar la barrera del paraguas y empapar el peinado nuevo de Nami…Lo que trajo de nuevo una pregunta a su cabeza y que no pudo hacer antes por…'motivos especiales'.

"¿De dónde sacaste este paraguas, Nami?" le preguntó con curiosidad Luffy.

La mirada de Nami se alzó hacia el tejado de las casas que había durante toda la calle y allí pudo ver el último 'brazo fleur' con su correspondientes 'ojos fleur' antes de que desapareciera en una, más agradable, lluvia de pétalos.

"Me cayó del cielo." le respondió mientras se abrazaba con gran intensidad a Luffy buscando guardar todo este precioso momento de sus vidas en su corazón con todos los detalles de los que fuera capaz de memorizar.

Luffy no entendía como era posible que un paraguas pudiera caerles del cielo…galeones, si; pero, ¿paraguas? Bueno, lo que de verdad importaba era que se dirigían al Sunny para poder comer y que Nami ya no estaba enfadada con él. Y no por ese orden.

Además le gustaba que Nami estuviera sonriendo alegre y feliz.

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El paseo de vuelta al Sunny estaba siendo una de las mejores experiencias de su vida al sentir el contacto tierno y cálido del cuerpo de la persona que, sin lugar a ninguna clase de duda, quería con todo su corazón.

¿Lo malo de todo esto? Pues que pronto se iba a terminar el paseo y aún no sabían que iba a pasar entonces. Entre ellos, y con sus nakama.

Robin aumentó la fuerza de su abrazo en torno a la cintura de Zoro, al no haber peligro de hacerle daño, ella no se cortaba en absoluto en mostrar el temor que sentía en estos momentos. No quería que esto acabase pero no podía actuar de manera egoísta y decidirlo por su cuenta. Tenía que ser una decisión tomada entre los dos…y eso implicaba el riesgo de que Zoro no sintiera lo mismo que ella.

Ese único pensamiento consiguió hacerla temblar de miedo.

"Oi, ¿estás bien?" le preguntó Zoro al notar aquel estremecimiento. Si tienes frío sólo tienes que decírmelo."

Antes de que Robin pudiera responderle sintió como la mano con la que Zoro les mantenía juntos empezó a recorrer su cuerpo en suaves movimientos con la intención de hacerla entrar en calor. Su sonrisa emergió antes de que pudiera hacer algo para evitarlo.

'Pues contigo es imposible no estar caliente, kenshi-san.'

"¿Se acabará todo al llegar al Sunny, kenshi-san?" puso voz a sus temores.

Ciertamente aquella pregunta fue bastante chocante para Zoro pues por una parte le indicaba, por el tono que usó Robin, que ella no deseaba que algo que acababan por descubrir, y que ambos buscaban y querían, terminase por el hecho de estar de regreso con sus nakama. Le decía que ella no se sentía avergonzada de estar con alguien como él, de estar con él. Por otra parte al hacerle esa pregunta indicaba que no sabía si sus sentimientos por ella eran reales o, si lo fuesen, si serían suficiente para encararlos con los demás Mugiwara…y el resto del mundo.

"¿Puedo hacerte una pregunta?"

Robin temía que aquello fuera el momento de distracción para intentar minimizar el daño que sus palabras le iban a provocar al romper su no nata relación. Ambos tenían a sus nakama y sus propios sueños. Promesas que cumplir y rivales que derrotar. Pero una relación tal vez podría enturbiar todo esto.

"Por supuesto, kenshi-san." Su tono de voz neutro indicaba las sospechas que tenía sobre esta 'pregunta'. "Espero saber responderla."

Zoro se detuvo obligando a Robin a hacer lo mismo si no quería volver a quedar bajo la lluvia. Sus ojos se centraron en los zafiros que adornaban el rostro de Robin, por supuesto que eso era algo que tardaría en decir en voz alta pero por ahora esa no era la cuestión.

"Yo cuando acabo totalmente empapado no tengo más remedio que tomar un buen baño caliente." La voz de Zoro estaba provocándole a Robin un agradable estremecimiento por todo su cuerpo.

Tal vez, sólo tal vez, se pudiera haber equivocado.

"…y tú, Robin, ¿qué es lo que haces?"

Robin tuvo que cerrar los ojos para intentar controlarse y no desmoronarse en plena calle como si se tratase de…lo que era en verdad.

¡Una mujer enamorada!

"Yo me meto durante una larga hora en una bañera llena hasta rebosar de agua caliente hasta que pueda sentir a todos y cada uno de mis músculos totalmente relajados y en plena forma."

Ambos compartieron la misma clase de sonrisa ansiosa cuando Zoro apartó a un lado el paraguas mientras Robin lo cerraba. En esos momentos incluso los cielos parecían estar a favor de ellos dos, cuando la lluvia empezó a caer en mayor cantidad.

El chaparrón los estaba dejando más allá de 'calados hasta los huesos' pero ninguno de ellos parecía darle mayor importancia.

Zoro acarició con la mano una de las mejillas de Robin por donde corrían cientos de gotas de lluvia sin cesar. Pero ella sólo podía sentir el calor de aquella mano sobre su rostro. Sin titubeos y con decisión sus labios se acercaron hasta que se fundieron en lo que únicamente podía llamarse un 'beso húmedo'.

Así permanecieron un tiempo que serían incapaces de medir.

Solos bajo la lluvia besándose como si no hubiera nadie más en el mundo.

Cuando sus labios se separaron una pregunta llenó el vacío que los separaba.

"¿Te apetece un buen baño caliente?"

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Bien, hasta aquí iba a ser la historia pero……que quieres que te diga…puede ser el momento o la 'invitada' de la historia…o, admitámoslo, por que siempre os remato de esta manera los fics y algunos piden más. ;DD

La verdad es que tengo que pensármelo pues no sé si lograré hacer un buen final tras esa última pregunta pero…si no se intenta… n.n'

Vosotros diréis, por supuesto…ya sabéis como…