The cold rain is warm
Epílogo: Ontou
Todos los Mugiwara se encontraban en la cocina dispuestos a tomar la gohan que tan concienzudamente les había preparado Sanji. Por supuesto que su mayor cuidado fue para lo que les iba a servir a sus dos mecchen, mientras que para los demás, pues ya sabes, "lo que no mata engorda".
La noche empezó perfecta para Sanji al ver llegar a Nami, el que viniera junto a Luffy carecía de importancia para su mente, llevando aquel vestido tan sugerente y un nuevo peinado que la hacía aún más deseable.
Pronto los deseos de Nami por un poco de atención respecto a su ropa y al cambio de peinado fueron salvajemente superados por las atenciones de una sola persona. Lo de Sanji estaba muy bien para el ego de una mecchen pero en pequeñas cuotas porque de otra manera puede llegar a hastiar con gran rapidez.
A pesar de la inicial reticencia por parte de Sanji de no empezar a servir la gohan hasta que hubiera llegado Robin, el que Zoro llegase o no le daba completamente igual, finalmente accede gracias a las melosas peticiones de Nami. Unas peticiones de las que nadie se dio cuenta de que fueron hechas por, y para que, Luffy pudiera comer. Nami no podía soportar durante mucho tiempo los ojillos desesperados que ponía Luffy cuando no está contento.
Mientras Sanji se dedicaba a servir la gohan, Luffy empezó a hablar con Nami sobre lo extraño que era el hecho de que ni Robin ni Zoro hubieran llegado al Sunny a estas alturas si los habían visto dirigirse hacia aquí mucho antes de que ellos mismos tuvieran la oportunidad de caminar bajo la lluvia sin poner en peligro el nuevo peinado de Nami.
Por supuesto que Nami tenía ciertas sospechas sobre las posibles causas de que ninguno de ellos no hubieran llegado aún, pero con Sanji presente no podía dar voz a sus pensamientos. Unos pensamientos en los que la imagen de sus dos nakama abrazados bajo el paraguas era una repetición constante. No tenía ninguna duda que solamente el poder estar juntos a solas, sin la constante algarabía que los demás Mugiwara siempre estaban haciendo, era un motivo más que justificado para permanecer lejos.
"¿Crees qué les habrá pasado algo, Nami?" le preguntó Luffy mirándola de soslayo con su cabeza apoyada en la mesa.
El rostro fantasioso de Nami indicaba claramente lo que ella creía que les había podido pasar si ella tuviera algo que decir al respecto. Pero como eso no era posible, pues solamente le quedaba desear que no se equivocara con sus presunciones.
"Conociendo a ese, seguro que no le dejó a Robin dirigirlos y seguramente ahora estarán de vuelta al centro de la ciudad. Sólo espero que Robin consiga hacer ver a ese baka que si quiere llegar a tiempo para la gohan la deje a ella tomar las direcciones."
Aquello trajo ciertas risas a Luffy recordando lo mal que se orienta su nakama. Creyendo que Nami había acertado su preocupación pasó de sus dos nakama ausentes de regreso a su meshi ausente…en el plato porque su gran olfato ya le indicaba que estaba preparada y lista para servirse.
Una vez más era el único que tenía más ganas por empezar a comer de todos los presentes y necesitó actuar como un auténtico pesado para que los demás, poco a poco, se le unieran en sus reivindicaciones.
Finalmente Sanji, tras aguantar todo lo que le era 'Namidamente' posible empezó a servirles la gohan. Por supuesto que empezó por su adorable y, esta noche sin lugar a dudas, sexy pelirroja a lo que ella le respondió con una amable sonrisa de agradecimiento. A su lado Luffy ponía cara de circunstancias al ver como no era a él, el senchou, al que servían primero.
Pronto esas clases de pensamientos dejaron la mente de Luffy cuando por fin pudo ponerse a comer. Una vez más estaba deliciosa e incluso mucho más sabrosa que la última meshi que había probado. Realmente Sanji era el mejor cocinero posible.
Todo el mundo estaba comiendo tan despreocupadamente mientras charlaban de asuntos de lo más triviales que no se dieron cuenta de los pasos que se iban acercando hacia la cocina. Tal vez ayudaba que aquellos pasos fueran muy ligeros y silenciosos y estuvieran ocultos bajo el sonido de la lluvia.
Cuando se abrió la puerta, atrayendo la atención de todos los Mugiwara, solamente pudieron ver la silueta de una persona al haber coincidido con la iluminación de un relámpago. Aquella forma tenía, al menos, unos ocho brazos que se agarraron al marco de la puerta.
Los más impresionables, léase Usopp, Brook y Chopper, casi se atragantan con la meshi que tenían en ese momento en la boca. Por supuesto que Brook siendo solamente huesos no tenía ese problema, aunque lo padeció de igual manera.
"¡¡AAAHHH!!"
"¡¡PERO YO NO TENGO ESÓFAGO PORQUE SÓLO SOY HUESOS!! YO HO HO HO."
"¡¡GYOJIN, GYOJIN, GYOJIN!!"
Sanji estaba sorprendido por aquella súbita aparición pero no reaccionó de la exagerada manera en que lo hacían su tres nakama, simplemente estaba preparado por si tenía que actuar. Franky dejó de comer por un momento pero rápidamente siguió con su gohan al haberse dado cuenta de quien era.
Por supuesto que Luffy no apartaba la vista de aquella figura sorprendido por su aparición pero sin dejar ni un segundo de comer. Nami había movido, sin darse cuenta de ello, la silla para poner por delante suya y de la puerta de la cocina a Luffy.
Cuando la luz del relámpago se desvaneció también lo hicieron seis de aquellos brazos dejando a la vista de todos a una, calada hasta los huesos, Nico Robin que les sonreía medio culpable por el susto que les había dado a sus nakama.
"Gomennasai." Se disculpó Robin con sus nakama. "No pretendía asustarles."
Las palabras de Robin sonaban tan sinceras como siempre pero si aquello fuera verdad entonces, ¿por qué había aparecido con ocho brazos?
"No pasa nada, Robin." Empezó a hablar Usopp todo recuperado y alegre. "Puedo decirte que a mi no me has asustado nada de nada."
"¡¡¿¡EN SERIO!?!!" la voz de Chopper siempre sorprendida por la valentía de Usopp que nunca dejaba de acrecentar su leyenda de Temerario.
Sanji ignoró las palabras de aquellos dos mientras se dirigía a donde estaba Robin. No podía creer que no le hubiera avisado para recogerla con un paraguas. En la mente de Sanji se le mostraba la imagen de los dos bajo la lluvia abrazaditos y no pudo evitar sentir como se le animaba su cuerpo.
"Mira como te ha dejado esta maldita lluvia, Robin-chwan. Toda empapada y…" sus ojos casi se le salen de las órbitas al notar como su aireada blusa, completamente empapada, se encontraba pegada contra sus pechos. "…y toda empapada." Volvió a repetirse Sanji.
Ella le sonrió por pura cortesía pero tenía la mente en otro asunto de mayor importancia, tanto para ella como para otra persona muy especial, que cambiaría el rumbo de sus vidas sin lugar a dudas.
"Ahora iba a tomar un baño caliente para entrar en calor. Solamente pasé para avisaros de que había vuelto." La tranquilidad en su voz era tan hipnótica que a ninguno se le pasó por la mente el preguntarle si había visto al último de los Mugiwara que faltaba por regresar al Sunny.
"Por supuesto, Robin-chwan. Y puedes tomarte todo el tiempo del mundo." Le dijo Sanji con su rostro evidenciando que era lo que tenía en mente en esos momentos. "Y no te preocupes por tu gohan que te lo mantendré bien caliente para ti."
"Arigatou, Sanji-kun."
Con esto se despidió por ahora de sus nakama mientras se dirigía hacia el baño.
"¿Fafrá fhefado fhamfhin Fofro?" le preguntó Luffy a Nami con la boca toda llena de niku.
Por supuesto que eso era lo mismo en lo que estaba pensando ella pero a diferencia del descortés de su senchou, Nami no expondría sus pensamientos mientras tuviera la boca llena de meshi.
"Antes de hablar con una kifujin acábate lo que tengas en la boca." Le corrigió Sanji mientras le daba una patada en la cabeza.
Por supuesto que aquella acción tuvo la mala suerte de que hizo que Luffy se atragantase con la meshi y no pudiera respirar. Todos se asustaron al ver como los intentos de Luffy por poder respirar eran inútiles y su rostro estaba cambiando a un color azulado.
"¡¡AAAAHHH!!" gritaba Chopper todo asustado. "¡¡ISHA, ISHA, NECESITAMOS A UN ISHA!!"
No tardaron mucho en recordarle su propia condición de isha, por suerte esta vez Chopper no era el único que sabía lo que se debía hacer en casos como este. Sanji había presenciado suficientes casos de ahogamiento por meshi desde que entró por primera vez en una cocina que de haber recibido un berry por cada uno de ellos ahora habría podido comprarles un castillo a sus dos oujo.
"Hay que hacer que escupa lo que se le ha atragantado antes de que sea demasiado tarde." Les anunció Sanji.
Todos empezaron a darle fuertes golpes en la espalda pero no tenían el más mínimo efecto en Luffy que ya había alcanzado el color de los ojos de Robin. Entonces Chopper adoptando su Heavy Point le agarró por la espalda entrelazando sus manos sobre el tórax de Luffy y apretó con fuerza para obligarle a escupir lo que le estuviera obstruyendo la laringe.
Pero no parecía que diera resultado alguno y Luffy a pesar del color de su rostro seguía moviéndose con claros síntomas de no poder respirar. Claro que con tanto movimiento tampoco les estaba haciendo nada sencillo el intentar salvarle la vida pues ninguno de sus nakama podía realizar sus técnicas con facilidad.
"…menudos baka estáis hechos todos vosotros…" murmuró Nami mientras apartaba a todos del lado de Luffy. "Mira que no saber como se debe salvar a Luffy cuando se atraganta con meshi a estas alturas."
Abriéndole la boca con total falta de delicadeza le introdujo uno de los enormes trozos de niku que estaban en el plato de Luffy.
Todos miraban asombrados como gracias a aquello el obstáculo en la laringe de Luffy fue arrastrado por el nuevo trozo de niku logrando que pudiera volver a respirar con normalidad.
"Ha Ha Ha Ha Ha" se reía Luffy una vez recuperado su capacidad para hablar. "Arigatou, Nami." La sonrisa de Luffy era una buena recompensa para Nami.
Pero, por supuesto, no por ello se iba a quejar cuando Luffy, después de limpiarse sus dedos con la boca, le cogió a Nami la mano con la que le había salvado la vida y se dedicó a limpiar cada uno de los dedos de igual manera a como lo había hecho con los suyos propios. Todo ello como si fuera lo más normal para hacer.
Aquella acción dejó a todos sus nakama sin palabras pero, a pesar de sentir como sus mejillas estaban claramente ruborizadas por la acción de Luffy, Nami no había perdido la capacidad de habla.
"Debéis recordar que si Luffy se ahoga con meshi…¡Nunca! ¡¡JAMÁS!! Se debe intentar hacer que la escupa porque eso es algo que en toda su vida podrá ser capaz de hacer Luffy con la meshi."
Nadie dijo nada incapaces de poder articular palabra aún bajo la sorpresa de ver como Luffy le limpiaba los dedos con su propia boca. Por supuesto que cada uno de ellos tenía en mente sus propios motivos para estar sorprendidos de esta manera.
Antes de que Luffy, ahora sin meshi en la boca que le entorpeciera el poder hablar con Nami, repitiera su anterior pregunta, una voz surgió desde la puerta de la cocina.
"Creo que se dedican más a proteger su propia meshi del ataque de Luffy que a recordar que este senchou que nos ha tocado soportar nunca desperdiciará un simple pedazo de meshi."
"Oi, Zoro. Ya era hora de que llegases, pensé que tendría que comerme tu parte junto a la mía." Le dijo un divertido Luffy mientras empezaba a devorar otro pedazo de kousiniku.
"Menuda faena te habré hecho entonces al volver." La mueca de Zoro era cómplice con la sonrisa de Luffy.
"Shishishishishi." Se reía Luffy.
A pesar de que Zoro estaba tan, o más, empapado que Robin nadie parecía pensar que pudiera haber algún tipo de relación entre ambos casos, pues la lluvia no discriminaba a nadie que estuviera bajo ella.
"Primero voy a hacer algo con toda esta agua pero eso no quiere decir que tengas vía libre para comerte mi meshi, ¿eh, Luffy?" las palabras de Zoro buscaban seguridad sobre la posibilidad de que al regresar aún tuviera algo que comer.
"Phof fhupheftho, Fofro." Le dijo Luffy sin apartar la vista de los platos de meshi que tenía delante de él.
Cuando Zoro había abandonado su lugar ante la puerta de la cocina pudo escuchar a Sanji decirle algo pero en estos momentos la cabeza de Zoro no estaba para cualquier cosa que le quisiera decir.
"¡Hey, marimo!" le gritó Sanji. "¡Hazte a la idea de comer tu meshi fría porque yo no estoy aquí para calentársela a aquellos que no pueden acordarse de la hora del gohan!"
Por supuesto que los demás le recordaron entre protestas que a pesar de que Robin también había llegado tarde a ella si le iba a mantener su meshi caliente para cuando volviera a la cocina para comer.
Mientras todos ellos se dedicaban a discutir ese asunto, Nami no podía ocultar su sonrisa al saber que tanto Robin como Zoro estarían en unos momentos los dos juntos y a solas en el baño. Lo extraño era que ninguno de sus nakama se hubiera dado cuenta de ese detalle pues no podía decirse que la maniobra hubiera sido muy discreta. Simplemente aparecieron en el Sunny con apenas unos minutos de diferencia para acto seguido volver a desaparecer los dos juntos.
'Tal vez por eso apareció Robin de esa manera con los ocho brazos. Para apartar la atención de lo que verdaderamente importaba.'
Nami se preguntaba en dónde pensarían sus nakama que Zoro iría a tratar su 'problema' con el agua pero estaba más que claro que la dirección que tomó lo llevaría hasta el cuarto de baño donde, antes, Robin les dijo que iba a tomarse un buen baño caliente.
'Lo mejor tras haber sufrido una 'inesperada' mojadura.'
No había ninguna duda de que había sido una idea conjunta de esos dos pues Nami pudo notar que ninguno de ellos estaba llevando el paraguas con el que los había visto pasear bajo la lluvia. Seguramente ese paraguas fue llevado de la misma manera en que lo había sido el que Robin le prestó a Nami.
La pelirroja centró su atención de nuevo en Luffy que estaba terminándose su bebida dando un sonoro suspiro de satisfacción. Era inevitable ponerse a sonreír al verle y Nami ni siquiera intentó evitarlo pues le salía de manera natural.
Luffy se dio cuenta de que alguien le estaba observando y viendo que sus nakama seguían discutiendo con Sanji, a causa de los privilegios que les negaba a los demás cuando se trataba de meshi en comparación con Robin y Nami, se volvió hacia esta última para encontrándosela con su mirada fija en él.
Una vez más Luffy la sorprendió cuando, sin perder su sonrisa habitual, estiró su mano hacia el rostro de Nami y le cogió un pedacito de meshi que tenía en uno de sus rippu. Sin apartar sus ojos de ella se lo comió mientras le seguía sonriendo.
Nami cogió un pequeño corte de gyuuniku y se lo ofreció a Luffy que lo aceptó de muy buena gana.
En sus rostros llevaban las mismas sonrisas.
____________________________________________________________________________________________________________________________________________
En el baño:
Zoro llamó con un par de ligeros golpecitos a la puerta pero no esperó por ninguna contestación, entrando al momento. Por supuesto esto era más por ella que por sus nakama. No quería perder mucho tiempo y sabiendo que Robin ya había tenido el suficiente para haberse desnudado y metido en la bañera…pues, ¿por qué esperar?
Por eso mismo fue una sorpresa encontrársela de pie en medio del baño llevando aún toda su ropa mojada. Zoro no tenía ninguna duda de que estaría aterecida de frío por haberse dejado aquella ropa puesta tanto tiempo…entonces, ¿por qué esperar?
"¿Pretendes darle trabajo a Chopper?" le preguntó Zoro mientras cerraba la puerta tras de si.
Robin le sonrió calidamente a pesar del frío que sentía por todo su cuerpo.
"La verdad era que pensaba en darte trabajo a ti, kenshi-san." Su voz ansiosa inflamaba el corazón de Zoro.
Lentos pasos acercaron el kenkaku junto a la koukogakusha que lo esperaba sin mover ni un solo músculo a excepción del incontrolable temblor que le provocaba el frío que sentía, un frío que a cada paso dado por Zoro iba tornándose calor por la pasión existente entre los dos.
Deteniéndose justo delante de Robin, le acarició con delicadeza la mejilla izquierda de su rostro hermoso con el dorso de su mano derecha. Robin se entregó a aquella cálida sensación provocada por un gesto tan simple pero de una gran importancia para ella.
La mano se giró hasta que, ahora, era la palma quien acariciaba su mejilla. Perdiéndose en aquel tierno contacto cerró por un instante los ojos en un intento de profundizar las sensaciones que algo tan simple le estaba logrando provocar.
Inesperadamente sintió el suave contacto de los labios de Zoro contra los suyos e hizo que abriera los ojos de golpe, pero no que rompiera aquel beso. Al contrario pues no siguió besándole si no que separando ligeramente sus labios le dio permiso para que su lengua fuera al encuentro de la suya. Por supuesto que la invitación no se hizo derogar y al momento de ser realizada la lengua de Zoro se introdujo en la boca de Robin mientras le lamía sus labios.
Un excitante gemido surgió de Robin cuando sus lenguas entraron en un húmedo y cálido contacto mientras recorrían todo su cuerpo con gran avidez. Ninguna de las dos quería que la otra prevaleciera en esta hambrienta lucha.
Las manos de Zoro se deslizaron por el cuerpo de Robin hasta llegar a su cintura donde se entrelazaron atrayendo su cuerpo contra el suyo para que pudiera sentir el ardiente deseo que le estaba provocando y que buscaba liberarse. Al mismo momento las manos de Robin también estaban familiarizándose con el cuerpo de Zoro. Con su pecho, sus abdominales y, en un rápido movimiento, con sus nalgas que agarró con firmeza imitando la acción de Zoro y atrayéndole contra su propio cuerpo.
A pesar de la excitación del momento Zoro pudo notar el frío en el cuerpo de Robin y sabía que al final podría ponerse enferma si no se quitaba aquella ropa mojada. A pesar de ser una de las finalidades de toda esta representación en estos momentos Zoro no lo pensaba por los motivos esperados si no por el bienestar de Robin.
'¿Y cómo no sabes que ese puede ser el verdadero motivo, baka?'
Podía ver tras Robin como la bañera estaba siendo llenada a un ritmo bastante relajado como si ella así lo hubiera preferido para que tuvieran tiempo para ellos antes de meterse en ella y, si a pesar de ello, también veía como aún temblaba de frío era que este le había llegado hasta los huesos. Por suerte había sido previsora y ahora no tendrían que esperar mucho tiempo para que terminase de llenarse.
Separándose del cuerpo de Robin se llevó el sabor de sus besos con él mientras ella se llevaba uno de sus labios en un tierno mordisco que logró excitarle aún más si eso era físicamente posible.
"No es un trabajo." Le dijo Zoro mientras le iba deshaciendo el pequeño lazo que formaba el cordón que cerraba la parte superior de su blusa.
Una vez deshecho el lazo fue tirando de un extremo haciendo recorrer aquel sedoso cordón hasta que llegó al final y terminó por dejar la parte superior expuesta a la vista de Zoro.
"Entonces, ¿qué es, kenshi-san?" le preguntó Robin mientras sentía los labios de Zoro besar la parte superior del escote de sus pechos. "¿Un placer?"
Su voz alegre era tanto por sus propias palabras como por las sensaciones que le estaban provocando los labios de Zoro mientras ascendía hacia su cuello.
"Sería mentira negar esa verdad pero…para mi…" entre sus labios se asomó la punta de su lengua que lamió el recorrido de su carótida hasta llegar a su mandíbula que besó mientras volvía a casa. "…es mi vida."
La intensidad de sus palabras era equivalente al beso que fundió de nuevo sus labios como uno solo. ¿Aire? Quién lo necesita cuando estás junto a la persona que amas y que nada de lo que te pudiera hacer te dañaría en lo más mínimo.
Perdido en el sabor de aquellos labios su cuerpo actuó de manera a los deseos e intenciones de Robin permitiéndole que le quitase la camisa sin oponer una resistencia inexistente.
Mientras Zoro estaba ocupado sacándose la camisa por la cabeza, Robin se alimentaba del sabor del pecho del kenkaku. Sus besos recorrían aquellos músculos mientras su lengua le trazaba el camino previamente. Cuando llegaron hasta sus pezones estos ya estaban erectos y duros para que pudieran ser mordisqueados sin ninguna compasión por Robin.
Cada pequeño acto de 'dolor' era rápidamente recompensado por la acción de sus labios que los chupaban mientras su lengua los lamía con devoción. Así habría podido estar horas pasando de un pezón a otro si no fuera por las manos de Zoro que se habían introducido bajo su blusa provocándole deliciosos escalofríos mientras recorrían su espalda y su ardiente vientre.
Cuando llegó al nacimiento de sus pechos Robin pensó que iba a recibir una réplica de sus 'atenciones' al pecho y pezones de Zoro pero para su sorpresa sus manos retrocedieron lo suficiente para cogerle de la blusa y levantársela exponiéndole la totalidad de su torso a ojos de Zoro.
A diferencia de ella, Zoro esperó a que se librase de aquella prenda de tela que había perdido su utilidad en estos momentos, antes de empezar a devorarla.
"Me gusta que vivas la vida tan plenamente, kenshi-san."
El tiempo, la ardiente espera y las caricias previas también habían hecho imposible que Zoro pudiera ser quien le endureciera los pezones a Robin. Pero no por ello iba a desanimarse pues como había hecho ella previamente con los suyos, ahora era su turno para disfrutar de los de ella.
Mientras una mano le acariciaba con delicadeza uno de sus pechos al tiempo que el pulgar le frotaba aquel endurecido pezón, su otra mano sujetaba con firmeza pero no con fuerza su pecho izquierdo mientras su lengua lo recorría con grandes lametones hasta llegar al pezón que mordisqueaba antes de chupárselo junto a una gran porción del pecho.
Robin suspiraba de placer por aquella intensidad con la que Zoro le estaba chupando los pechos. Pasando de uno a otro mediante besos que sus labios dejaban por el camino. En diversos momentos incluso le lamía la zona de su escote en donde sus pechos se juntaban al descubrir que era muy sensible y le provocaba una mayor excitación a Robin.
Mientras Zoro le juntaba los pechos para poder besarlos y lamerlos casi al mismo tiempo, Robin había dejado a sus manos un libre albedrío que fue utilizado para recorrer los músculos de Zoro hasta la cintura de su pantalón pero ahora, sin ninguna traba que se lo impidiera, no se detuvieron ahí continuando hasta entrar en contacto con el miembro, totalmente excitado y erecto, del kenshi.
Ahora fue el momento de Zoro de no poder evitar soltar un gemido al notar las delicadas manos de Robin acariciar, con examinantes movimientos, su palpitante órgano. Y antes de que pudiera no pensar, pues ya habían dejado atrás esa consciente posibilidad, si no actuar, Robin se le adelantó al usar varios de sus 'brazos fleur' para bajarle los pantalones.
"Siento la piel arder, kenshi-san." Le dijo sonriendo maliciosamente.
Era la pura verdad, y resultaba difícil de creer que no hacía ni varios minutos antes pudieran haber estado tiritando de frío. Era increíble de lo que podía ser capaz el cuerpo humano.
Como muestra a su habilidad e iniciativa, Zoro se quitó el calzado él mismo antes de terminar de apartar su pantalón de debajo de él, quedándose solamente llevando los bóxers puestos.
Sus manos recorrieron su espalda hasta llegar al prieto culo de Robin bien marcado por aquella falda de cuero. Desde sus nalgas deslizó sus manos hasta los muslos que ardían al contacto de sus manos. Elevándola sin ningún problema la llevó contra una de las paredes donde, volviendo a liberar sus piernas, le acorraló todo su cuerpo entre sus brazos. Su sonrisa no desapareció en ningún momento.
Una vez más sus labios se besaron como inicio de el siguiente movimiento. Un movimiento que no iba a ser para Robin como dejó claro Zoro al cogerle los brazos y colocándoselos por encima de su cabeza, cuando sintió una vez más el suave contacto de sus manos contra su, ahora más visible, erección tras perder la protección de su pantalón.
La respiración de Robin iba ya bastante acelerada pero el nuevo movimiento por parte de Zoro había logrado que se le volviera a acelerar. Le gustaba sentir como tomaba la iniciativa y la curiosidad que su propio cuerpo le retransmitía para ver a dónde le llevarían sus acciones, y a dónde la llevarían a ella.
Tras juntarle los brazos los sujetó con una sola mano por sus muñecas dejándole libre de esta manera una mano para poder hacerla temblar de algo que ya no podía ser frío.
Una vez más regresó a la calidez de aquellos labios mientras su mano se deslizaba desde su cuello hasta uno de sus pechos que empezó a oprimir con delicadeza mientras sus dedos le pellizcaban malsanamente el pezón. Estando dominada y negándose el usar su Hana Hana no Mi, Robin 'solamente' tenía su cuerpo para contraatacar cada una de las 'atenciones' que Zoro estaba teniendo con ella.
Su lengua luchaba con fuerza para poder dominar la de Zoro que estaba sorprendido, pero agradecido, por este recibimiento. Los momentos en que necesitaban recuperar el aliento también los aprovechó Robin para imponerse a Zoro impidiéndole sacar su lengua si no fuera mientras sus labios se la chupaban. Pero no solamente usaba su boca para 'atacarle' si no también el resto de su cuerpo. Literalmente.
Robin se dio cuenta que la falda en estos momentos era su mayor handicap al impedirle claros movimientos de sus piernas. En vez de poder enroscar sus piernas en la cintura de Zoro tuvo que agarrarse utilizando sus tobillos para sujetarse a las piernas de Zoro, entonces arqueando su cuerpo se lo ofrecía al mismo tiempo que hacía que sus sexos se frotasen entre ellos.
Ambos gimieron con aquel contacto de sus sobreexcitados sexos.
'…ya lo había advertido, ¿verdad? Su especialidad es el asesinato, y acaba de descubrir como puede acabar contigo.'
Si esto siguiera así durante más tiempo iba a reventar sin remedio porque las 'atenciones' que le estaba dando Robin eran demasiado para soportarlas.
Abandonando sus pechos, algo que nunca pensó que haría por propia voluntad sin haberles dado toda la atención que se merecían, tuvo que liberar la presa que tenía en sus brazos ya que si quería librarse de aquel agarre sin que resultase demasiado forzado debería otorgarle esta pequeña victoria.
Robin sonreía victoriosa mientras se agarraba al cuello de Zoro pero cuando este le devolvió su misma sonrisa…supo que debía adelantársele antes de que hiciera su siguiente movimiento. Aunque tenía curiosidad por saber de que podía tratarse.
Liberando sus piernas Robin le dio la falsa creencia de que se iba a quedar esperando a que hiciera lo que tenía en mente con su cuerpo pero Robin siempre parecía jugar un par de pasos por delante de Zoro.
Cuando Zoro quiso agarrar su cuerpo, pasándole un brazo por la espalda hasta que su mano quedase bien firme sobre su hombro derecho, Robin le puso su pierna derecha entre sus dos cuerpos para impedir que pudiera juntar sus cuerpos, aunque aquello no le molestaba mucho a Robin pues nunca podía tener suficiente contacto con la piel caliente de Zoro ni en un millón de vidas. Pero en estos momentos tenía otra cosa en mente…y seguro que a Zoro tampoco le importaría cuando supiera lo que pretendía que hiciera.
"¿Podrías abrirme la falda por este lado?" le preguntó con su voz sofocada Robin mientras movía su pierna derecha contra el cuerpo de Zoro.
Su respuesta fue deslizar su mano desde la espalda desnuda de Robin hasta regresar a su trasero donde permaneció unos tortuosos segundos mientras se lo acariciaba con cierta rudeza que logró sacarle unos buenos jadeos. Continuó su camino por sus muslos y caderas siguiendo la cremallera hasta que llegó al final de la falda donde encontró el deslizador.
'Allá vamos.'
Agarrando el deslizador con el meñique y el anular usó un lento movimiento para ir abriéndole la cremallera dejando ver aquella pierna morena que se ocultaba bajo el cuero negro mientras el resto de su mano la iba acariciando.
"Hasta ahí, kenshi-san." Le detuvo Robin cuando su mano ya había llegado hasta dejar su muslo a la vista. El gruñido de protesta hizo sonreír a Robin. "Ahora quítame la bota."
Seguir sus indicaciones y disfrutarlas era posible para ambos.
Zoro acarició aquel muslo, que ya estaba ardiendo antes de que lo hubiera tocado, mientras deshacía el camino que le había llevado hasta allí para terminar en la bota. Sin dudarlo usó ambas manos para poder quitársela de la manera más cruel posible. Lentamente mientras le producía las más sensuales caricias posibles.
Los jadeos emitidos por Robin daban fe del buen hacer de Zoro que, con la pierna liberada de aquella falda, podía elevársela hasta que apoyase el tacón contra su pecho obligándola a encogerla ligeramente. Con un suave movimiento terminó por quitarle la bota que arrojó junto a su propio calzado.
Antes de liberarle la pierna inició de nuevo el mismo recorrido pero esta vez con sus labios. Los besos provocaban que Robin empezase a perder la razón cuanto más se acercaban a sus muslos…a su sexo que dejó atrás el simple fuego para caer en las brasas volcánicas de la pasión y el deseo.
Robin recuperó su pierna antes de que Zoro estuviera demasiado cerca y ya no le quedasen fuerzas para refrenarse a sus atenciones. Por supuesto esto sólo había sido la mitad de lo que debía hacerse.
"…la otra bota, kenshi-san…" le pidió de nuevo Robin poniendo su pierna ante él.
Una vez más se repitió la tortura de la falda pero ahora, una vez abierta, la falda quedó dividida en dos partes. Y una de ellas era la menor porción de tela que ocultaba el sexo de Robin de los ojos ansiosos de Zoro.
La segunda bota hizo sufrir a los dos de mayor manera que la primera pues ahora ya sabían las sensaciones que les deparaban. La calidez del contacto de sus cuerpos, su mano sobre su pierna, les hacía perder el sentido de la realidad que les rodeaba. A pesar de saberse en el Sunny, más concretamente en el baño, ninguno de ellos parecía recordar que no se encontraban solos en el barco. Y les daba igual.
Una vez libre de aquellas sensuales pero, en estos momentos, molestas botas la atención de ambos regresó a los labios del otro. Dos cuerpos para explorar y recorrer, tanta piel que conocer…pero siempre se sentían atraídos por sus labios. Sus besos.
Por supuesto que eso no quería decir que a Zoro se le hubiera olvidado como ella le había provocado antes cuando le quitó los pantalones.
'…y aunque no me quejo por ello, ahora es su turno…'
Robin sentía como si cualquier parte de su cuerpo fuera un emisor de placer. El contacto de sus labios era placentero. Sus besos por su mandíbula y por su cuello eran placenteros. Por supuesto cuando se centró en su clavícula y le dio unos cuantos mordiscos ligeros sentía que podría enloquecer.
Por supuesto que ella también quería devolverle esas mismas sensaciones pero cada vez que le acariciaba y sus manos, de verdad que era de manera inconsciente, se iban dispuestas a quitarle la última prenda que llevaba puesta, Zoro siempre le cogía las manos devolviéndoselas una vez estaba seguro que había cedido en sus acciones.
Tan metida estaba entre las placenteras sensaciones que le estaba ofreciendo Zoro y sus abortados intentos por dejarle totalmente desnudo que no se percató de aquella mano derecha introduciéndose por una de las aberturas laterales de su falda.
"¡Aaaahh!" suspiró Robin al sentir el contacto de aquella mano en la parte interior de su muso.
'Me gusta como suena eso.' Pensó Zoro con una sonrisa en su rostro.
Lentamente, para tormento de Robin, la mano de Zoro fue acariciando aquel muslo que estaba más caliente que el aire del baño. Aquello le hizo recordar algo que se suponía que tenían que hacer allí pero los sensuales jadeos de Robin le apartaron cualquier otra cosa que no fuera ella de su mente.
Un par de dedos fueron deslizándose hasta entrar en contacto con la suave tela de la escueta braga que llevaba puesta. Aquella delicadeza cogió por sorpresa a Zoro y se tomó su tiempo haciendo que sus dedos tomaran consciencia de todo aquel nuevo e inexplorado lugar.
Cada uno de aquellos gestos le producía placenteras descargas directamente en su sexo a Robin que eran transmitidas por todo su cuerpo que no podía evitar ansiosas convulsiones. Su respiración forzada más allá de lo que nunca antes la había tenido le hizo morderse su labio inferior para evitar que pudieran ser escuchados sus jadeos al estar perdiendo el control de su propio cuerpo.
Zoro volvió a atraer su cuerpo contra el suyo permitiéndole que se abrazase a su cuello mientras sentía como aquellas piernas insistían en abrirse para facilitarle sus movimientos. Ambos querían lo mismo y harían lo que fuera para lograrlo.
"Me quemas, kenshi-san." Le susurró al oído Robin mientras su lengua recorría la oreja hasta llegar al lóbulo que sujetó entre sus dientes.
Aquel pequeño mordisco obligó a Zoro a apretar con fuerza los dientes para no suplicarle a Robin que siguiera haciendo aquello con él hasta que le dejase como una carcasa totalmente vacía.
Fue entonces cuando sus dedos apartaron la fina tela que les separaba del ardiente y húmedo sexo de Robin. Al recorrer toda su extensión logró arrancarle un gemido que hizo que su propio sexo palpitara de deseo.
"…n-no pares, k-kenshi-san…" el aire caliente que brotaban de sus jadeos sobre su oído le resultaban tan excitantes e insoportables como lo eran sus actuales acciones sobre ella.
Moviendo la cabeza hizo que Robin abandonara el refugio que había creado en el cuello de Zoro y se pusiera, una vez más, cara a cara con él. Sus ojos miraban casi enloquecidos por el deseo que llenaban sus cuerpos. Y sus bocas jadeantes no tardaron en regresar al hogar que representaban los labios del otro.
El beso amortiguó el gemido que dio Robin al sentir como uno de aquellos dígitos se introducía en el interior de su cuerpo con calculados movimientos que querían evitar cualquier tipo de sensación extraña por aquella primeriza invasión de su sexo.
La facilidad con la que Zoro se encontró al introducir uno de sus dedos, gracias a lo húmedo que tenía Robin el interior de su sexo le animó a sumar aquel segundo dedo que provocó que Robin abandonara aquellos labios para dar un mordisco real en la clavícula de Zoro. Aquello aún les excitó más.
Los movimientos de aquellos dedos fueron acompañados por los propios músculos de Robin que se dedicaba a forzarlos para mantenerlos en su control. Pero cuando aquellos dedos acariciaron de pasada, y sin buscarlo, su clítoris y provocaron una reacción mayor a las anteriores, Zoro supo que, sin duda, la tenía en sus manos.
'¿O sería mejor decir enmisdedos?'
Sabiendo que había mostrado una, llamémoslo, 'debilidad' a Zoro intentó tomar la iniciativa y pagarle con la misma medicina, pero antes de que pudiera ponerle las manos encima, literalmente, al miembro de Zoro, este aceleró sus atenciones sobre aquel 'punto caliente' que logró abortar sus pretensiones mientras sus gemidos de placer no hacían más que aumentar de intensidad.
La lengua de Zoro recorriendo la rápida circulación de la sangre por el cuello de Robin mientras sus dedos la llevaban hasta el clímax que sentía muy cercano producían los jadeos y gemidos más sensuales y bellos que Zoro jamás hubiera sido capaz de imaginar, mucho menos ser el creador de tan hermosa partitura.
A pesar del momento de excitación en el que se encontraba Robin no le negó sus labios cuando Zoro volvió a ellos para besarlos como si quisiera devorar aquellos gemidos de placer como si fueran pequeños dulces. Deliciosos y adictivos.
Robin sentía que estaba a punto de llegar a alcanzar su primer orgasmo con Zoro cuando, inesperadamente, aquellos habilidosos dedos abandonaron la calidez de su sexo mientras se llevaban consigo algo más que la humedad del interior de su cuerpo.
"…aaah…aaah…¿k-kenshi-san?"
Robin no podía entender como Zoro iba a ser capaz de dejarla tan cerca de que su cuerpo experimentase aquella explosión de placer. Volviendo su mirada hacia el rostro de Zoro pudo ver, a través de sus llorosos ojos, como Zoro se llevaba uno de aquellos dedos, que la habían estado llevando al éxtasis, a su boca lamiéndolo con gran cuidado y placer para degustar los jugos que traía del interior de su sexo.
La excitación que sentía había dejado sus mejillas acaloradas y enrojecidas de placer, nunca más de vergüenza, pero ver a Zoro disfrutar del jugo que su cuerpo le podía ofrecer conseguía ponerla aún más ardiente y húmeda.
"Delicioso."
Antes de que pudiera pensar en una réplica a la afirmación de Zoro vio como le ofrecía el otro dedo para que pudiera comprobar la veracidad de su palabra. Al momento tenía a su lengua recorriendo aquel dedo mientras sus labios se apoderaban de él por completo. Con suavidad, mostrando de lo que era capaz con su boca como aperitivo, y lentitud le fue chupando aquel dedo hasta que vio como se le secaba la boca a Zoro por las sensaciones que le estaba provocando. Por supuesto que sabía en que estaba pensando en esos momentos por eso cuando liberó su dedo lo hizo llevando una sonrisa pícara que le arrebató la respiración mientras no apartó la mirada de ella.
Por supuesto su manera de apartar la mirada fue volver a besarla y poder saborear la mezcla de todos sus jugos en su lengua. Este beso fue descendiendo por todo el cuerpo de Robin. Por sus pechos, besados y chupados mientras sus pezones eran lamidos y mordisqueados haciendo brotar nuevos gemidos a Robin. Arrodillándose siguió por su vientre que recibió los sensuales besos y su ombligo que fue trabajado con la cálida y húmeda lengua de Zoro.
Entonces las manos de Zoro agarraron la falda por su parte superior y bajándosela terminó finalmente por dejarla únicamente con su braguita como ella había hecho previamente dejándole a él en sus bóxers.
Zoro la giró para tener la visión de aquel culo que había podido sentir bajo el cuero de la falda en sus manos. Ahora desnudo y vulnerable fue presa de sus besos y sus dientes que mordieron cada nalga marcando aquel nuevo e intacto territorio. Robin se inclinó un poco mientras, con sus piernas flexionadas, levantaba su trasero en pompa cuando sintió las manos de Zoro separar sus nalgas para tener una mejor visión de su culo.
Con un simple y grácil movimiento le bajó la última prenda que llevaba para dejar a Nico Robin completamente desnuda ante sus hambrientos ojos que no podían tener suficiente de ella y de su hermoso cuerpo.
Tenía apoyado contra la pared tanto su rostro como las palmas de sus manos pero tuvo que llevarse un dedo a la boca para morderlo y evitar que el gemido que surgió de sus labios pudiera ser llevado hasta la otra punta del Sunny, cuando sintió la lengua de Zoro lamerle toda la entrepierna. Desde su sexo hasta su ano donde la punta de la lengua se entretuvo un rato provocándole un aumento de sus jadeos.
En estos momentos pensaba en su decisión de no usar su Hana Hana no Mi.
Pero, a pesar de todo, seguían teniendo los mismos deseos y como siempre, tras un viaje exploratorio, los labios de Zoro regresaban junto a los de Robin. A estas alturas se encontraba tan excitada que cuando sintió el contacto de aquel beso su gemido indicaba que quería más, mucho más. Por suerte Zoro estaba sintiendo exactamente lo mismo que ella. Sus labios se besaron con sensuales caricias dedicando un tiempo para cada uno de ellos. Primero el superior fue el afortunado en recibir las atenciones de los labios y la lengua de Zoro antes de que le tocase su turno al labio inferior.
Robin sentía como en todo su cuerpo no quedaba ninguna zona en que el calor no hubiera tomado el control, haciendo que el frío fuera algo más que un lejano recuerdo.
Separando sus labios sintió como la lengua de Zoro se introducía en su interior recorriendo cada lugar lamiéndolo mientras la hacía enloquecer de placer. No tardó mucho en encontrar el punto preciso para tenerla a su merced, algo que ella estaba más que gustosa de ofrecerle, y llevando una mano a la nuca del kenkaku lo atrajo hacia ella para que profundizase su beso.
Sus jadeos incontrolados junto a sus gemidos placenteros eran la muestra de que el beso que estaba recibiendo por parte de Zoro era el mejor que le habían dado en toda su vida. Sus labios acalorados habían dejado paso a la hábil lengua de Zoro que se hizo rápidamente con el control de la situación, encontrando los lugares en donde Robin era más sensible y la hacían sentir mayores oleadas de placer.
Para añadir aún más sensaciones a las que ya sentía Robin, Zoro llevó una mano a la entrepierna de ella para acariciarle su sexo y su abultado clítoris que le producía descargas del más puro placer cuando simplemente sentía la cercanía de aquellos dedos. Cuando esos dedos llegaban a tener contacto directo, Robin sentía como perdía el control de su propio cuerpo en alas del placer.
"…aaahh…aahh..no pares, k-kenshi-san…" su voz sonaba totalmente irreconocible tan fogosa que estaba. "…n-no pares…aahh…p-por favor…aahh…"
Tan pronto sentía como estaba a punto de llegar a su clímax como de improviso no pudo evitar, no un gemido, si no un verdadero grito de placer, que si fuera consciente de algo más pediría que fuera ocultado por algún trueno de aquella bendita tormenta si es que aún hubiera una tormenta, cuando el orgasmo la alcanzó provocando una marea de placer y jugos en su sexo.
Zoro no separó sus labios de los de Robin mientras ella seguía gimiendo de gusto sintiendo las oleadas de su orgasmo reverberando por todo su cuerpo durante suficiente tiempo para que tuviera que apoyarse sobre los hombros de Zoro.
Apartando sus labios de los de Robin, se los relamió sintiendo aún en ellos aquella dulce ambrosía que había podido degustar.
Poniéndose en pie, Zoro regresó a los labios de Robin que le recibió con las mismas ansias y ganas como la de su primer beso.
Este fue el momento que aprovechó Robin para haberle sujetado sus bóxers con unos 'brazos fleur' y de esa manera que fuera el propio Zoro al levantarse quien se los quitara. Antes de nada más arrojó hacia donde se encontraban el resto de sus ropas tanto los bóxers como su propia falda y su braga. Aquella utilización de su Hana Hana no Mi no iba en contra de su palabra dada porque no lo había utilizado de manera directa en Zoro.
Pero todos estos pensamientos no llegaron muy lejos cuando Robin pudo sentir en los labios, la lengua y en toda la boca de Zoro sus propios jugos provenientes de aquel asombroso orgasmo.
'Delicioso.'
Las manos de Robin acariciaban el torso de Zoro mientras se dirigían hacia sus abdominales y más allá. Si el kenkaku se había dado de cuenta o no de la pérdida de sus bóxers, no dijo o hizo nada para afirmar o negar tal asunto pues sus propias manos estaban ocupadas de regreso a las carnosas nalgas de Robin.
Las manos de Robin llegaron finalmente hasta el, totalmente, erecto y palpitante miembro de Zoro que se estremeció bajo el contacto de sus delicadas manos. Con lentos movimientos Robin empezó su turno con el sexo de Zoro como el había previamente hecho con el de ella.
La sonrisa de Robin se hizo mayor al sentir como las manos de Zoro abandonaban su trasero y se dirigían a impedir sus acciones, seguramente por el alto nivel de excitación en el que se encontraba y que seguramente le haría alcanzar su orgasmo rápidamente. Por supuesto que cuando Robin sintió su cuerpo liberado de las manos de Zoro aprovechó para arrodillarse ante él imitando las acciones que él había hecho anteriormente.
'…n-no se a-atreverá…¿verdad?'
Pero él mismo sabía que ella le iba a hacer pagar con la misma moneda y sus suposiciones fueron confirmadas al sentir sus labios recorrer el interior de sus muslos hasta llegar hasta sus endurecidos huevos. Tuvo que apretar con fuerza los dientes para controlarse y evitar correrse cuando sintió como los chupaba mientras se dirigía hacia su sexo que, el muy ingenuo, esperaba impaciente su turno con aquella boca tan caliente.
"¡¡Aaah…J-Joder…!!" no pudo evitar soltar Zoro cuando la lengua de Robin se movía por el cuerpo de su miembro sin detener su avance.
"…pronto, kenshi-san…" le prometió la voz sensual y excitada de Robin.
Ahora fue su turno para apoyar como pudo sus manos contra la pared mientras hacía lo imposible por no dejar liberar su orgasmo cuando sintió la lengua de Robin provocarle descargas eléctricas al lamerle su enrojecido glande antes de que la humedad de sus labios fuera introduciéndoselo con calma en su boca. Su lengua nunca dejando de lamérsela.
"…R-Robin…p-por favor…"
La súplica y notar como el tono de su voz se encontraba en el filo de lo sufrible le hizo sentir un poco de piedad con el kenkaku y le fue devolviendo la libertad a su miembro, aunque únicamente de su boca pues su mano seguía en posesión de él.
Poniéndose en pie fue su turno de besar con gran pasión a un enmudecido Zoro por culpa de las oleadas de placer que pudo provocarle en tan poco tiempo con un único acto.
'Pero menudo acto.'
Sus labios fundidos en un beso que llevaba parte de cada uno de sus propios sexos no les sabían más deliciosos de lo que podía ser expresado en parcas palabras.
Los ojos de Zoro eran de profundo agradecimiento por haberle permitido mantener la poca dignidad que le quedaba al no hacerle correrse con el primer contacto directo con su sexo. La verdad era que la culpa fue toda suya por haber pasado tanto tiempo excitando a Robin y excitándose al mismo tiempo que ella. En cambio la mirada de Robin le pedía más…le pedía todo.
Cogiéndola con delicadeza por la cintura con ambas manos la elevó del suelo mientras se dirigía hacia la bañera donde el agua ya estaba a punto de salir por fuera. Algo que acabará pasando una vez se metan los dos en ella, por supuesto.
Una vez detenido el llenado de la bañera era el momento para introducirse, finalmente, en su interior para recibir aquel prometido baño caliente. A pesar de que a estas alturas casi resultase innecesario pues se habían encargado personalmente de calentar sus, lo creas o no a causa de aquella tormenta, fríos cuerpos.
"Está demasiado caliente, kenshi-san." Le advirtió Robin que encogió sus piernas cuando Zoro la colocó sobre la bañera. "Nos vamos a escaldar."
Sus palabras devolvieron la sonrisa, y el control, a Zoro que, antes de decirle algo al respecto, se metió directamente en la bañera. Como habían esperado el aguan sobrepasó el borde de la bañera mojando el suelo.
"Créeme si te digo que en estos momentos…" los labios de Zoro le besaron el torso a Robin hasta llegar a sus pechos. "…tú estás mucho más caliente, Robin."
Fiándose de su palabra, pues de su fisiología no podía hacerlo ya que era algo fuera de lo normal, empezó a bajar sus piernas hasta que entraron en contacto con el agua. Tal y como le había prometido Zoro se encontró que el agua no estaba tan caliente como había previsto encontrarla.
Con gran cuidado se sentaron en la bañera antes de acomodarse estirando las piernas, eso si, las de Robin sobre las de Zoro. Sintiendo sus cuerpos cubiertos por aquella fantástica agua caliente pudieron notar como empezaban a relajárseles los músculos. Pero, a pesar de ello, sus cuerpos seguían igual de excitados como estaban antes de meterse en el agua.
Echándose hacia delante, ligeramente para estar más sentado que tumbado, Zoro le cogió una de las piernas a Robin para darle un suave masaje, aunque ella pensaba que su intención iba más allá del simple masaje.
Las manos de Zoro se movían por aquella larga y morena pierna mientras recorría cada una de sus partes con sensuales caricias que reafirmaron las sospechas de Robin acerca del motivo de este 'masaje'. Las sensuales caricias habían llegado hasta el pie de Robin y cuando sus dedos hicieron contacto con su planta…
¡¡¡STAMP!!!
El sonido de la patada que le dio Robin en la cara a Zoro resonó por todo el baño mientras se hacía un silencio que solamente el sonido del agua producido por el movimiento de sus cuerpos rompía.
Robin no podía evitar la mirada asustada por lo que había hecho. Por supuesto no fue de manera intencionada pero eso no quitaba el que le hubiera dado una patada a Zoro.
"¡¡Gomen…Gomennasai, kenshi-san!!" se disculpó Robin agachando la vista por la culpa que sentía por lo que había hecho. "Es…es que tengo cosquillas en los pies…y no pude evitaaaaAAAAHHH!!"
El grito de Robin que pegó cuando fue arrastrada por la bañera hasta donde estaba Zoro, luego se acordaría de dar shai a Franky por lo bien pulida que estaba la bañera, fue silenciado al sentir el contacto de sus cuerpos.
"…aaahhh…aahh…¿k-kenshi-san?" preguntó con bastantes nervios en su voz.
"¿Crees qué está dura?" le preguntó Zoro.
Robin no podía evitar sentir como su cuerpo volvía a excitarse de nuevo.
"…aaahh…s-si, k-kenshi-san…ooohh…muy dura…" sus palabras no eran capaces de salir sin emitir pequeños jadeos.
Zoro la acercó aún más hacia él sacándole un ahogado gemido. Robin apoyó sus manos contra el pecho del kenkaku mientras intentaba, inútilmente, hacer algo para controlar su respiración acelerada.
"Tengo la impresión de que seguirá hinchándose. ¿Tú qué crees, Robin?" los ojos de Zoro fijos en el rostro acalorado de Robin.
Ella no sabía ni que decir en estos momentos.
"N-No sé…s-si eso e-es…p-posible, k-kenshi-san…p-pues a mí…m-me parece b-bastante d-dura ya…" el cálido aliento que brotaba con cada uno de sus jadeos estaban afectando a Zoro de igual manera que lo hacían con ella.
Ladeando levemente la cabeza Zoro lo miró fijamente.
"¿Soy yo o estamos hablando de dos cosas diferentes?" le preguntó con falsa curiosidad al saber a lo que ella se estaba refiriendo.
Aquello captó un, minúsculo, interés por parte de Robin. No podía evitar su propia naturaleza investigadora.
"¿D-De qué…h-hablas t-tú, k-kenshi-san?"
Las manos de Zoro se sumergieron y colocándose sobre el trasero firme de Robin la atrajeron aún más hacia él con el consiguiente rozamiento entre su miembro y el sexo de ella.
"De…mi mejilla, Robin…y tú, ¿de qué estás hablando?" la sonrisa de Zoro ya no dejaba ninguna duda de que sabía de que hablaba Robin. Sin contar sus acciones.
"P-Prefiero…que h-hablemos de…lo m-mío, k-kenshi-san."
Una vez más volvieron a besarse como si sus besos fueran el alimento que necesitaban sus cuerpos para poder seguir con vida. Ahora era el turno de Robin para iniciar el contacto entre sus sexos en un intento para hacerle enloquecer de la misma manera en que lo había hecho con ella.
Robin se elevó lo suficiente para que Zoro se entretuviera con sus pechos mientras ella le besaba su erección con sus otros labios, igual de deseosos por sentir el miembro de Zoro entrando en Robin.
"¡¡AAhh…Si, vamos!!...¡¡J-Joder!!" Zoro reducido a esto por sentir los músculos internos de Robin masajearle su miembro.
"¡¡A-Ahora…sí, k-kenshi-san!!"
Con estas palabras Robin inició, con un ritmo suave, el movimiento de su pelvis para sentir como el miembro de Zoro la penetraba según sus deseos. Poco a poco fue aumentando la velocidad, mientras Zoro ayudaba a profundizar todo lo posible cogiéndole por sus nalgas y manteniendo aquel espectacular ritmo que Robin estaba usando.
El rostro gozoso de Robin mientras le cabalgaba, unido a la belleza de su cuerpo mojado por fuera y húmedo por dentro, y sus pechos moviéndose de forma bamboleante ante sus ojos. Zoro se sentía totalmente extasiado.
"S-Solo faltaba…q-que llevases…u-uno de tus sombreros…" le dijo Zoro antes de ponerse a chuparle sus pechos.
Robin sonrió a la imagen que le mostraba las palabras de Zoro y sin ninguna duda anotó en su cabeza no olvidar de tener uno de sus sombreros cerca la próxima vez.
Agarrándola Zoro invirtió las posiciones y, con cuidado de no ponerla en una posición en que pudiera resultar lastimada, empezó a embestir con fuerza y a un ritmo que lograba unir los jadeos de Robin en un continuo gemido.
Robin se arqueaba otorgándole mejor posición para que la penetración fuera lo más profunda posible. Sus gemidos iban acompañados por la brusca respiración de Zoro cuyos jadeos salvajes la ponían aún más excitada.
Entonces, para sorpresa de Robin, Zoro se apartó de ella y la puso de pie en la bañera, pero a causa del estado en el que se encontraba le costaba bastante el poder estar en esa postura, lo que en parte resultaba irónico, y tuvo que apoyarse en los hombros de Zoro para no caerse. Una idea excelente a tenor de que Zoro volvió a besar sus labios y mientras su lengua lamía el interior de su sexo una de sus manos se encargaba de la atención de su clítoris.
En estos momentos toda aquella atención era demasiado para su cuerpo y Robin volvió a sentir como aquellas deliciosas oleadas de placer que acompañaban a su orgasmo volvían con mayor fuerza que la anterior vez. Su gemido, su grito, de puro y lujurioso placer no pudo ser ocultado esta vez ya que ni la mayor tormenta o diluvio conocido o imaginado podría haberse impuesto a su voz.
Sabía que podía dejarle que volviera a penetrarla de la manera en que se sintiera más a gusto para su propio placer, y más tras haberle proporcionado dos orgasmos a ella sin que él recibiera ni uno solo. Pero quería verle el rostro cuando eso sucediera y, aunque eso podía seguir siendo posible mientras la estuviera penetrando por detrás, ella seguía queriendo ver su rostro en la posición correcta.
Por eso cuando Zoro había intentado que se pusieran en la posición que había adivinado Robin que pretendía utilizar, se volvió hacia él y abrazándose a su cuerpo se sentó sobre su miembro introduciéndoselo de un único movimiento.
"Lo necesito." Le dijo Robin mientras le besaba en su boca medio abierta por la excitación que albergaba su cuerpo. "Te necesito."
No había nada más para decirse y empezaron el último envite entre sus cuerpos con la intención de lograr que el otro disfrutase del placer que el amor que sentían el uno por el otro era capaz de ofrecerles.
Sus besos mezclados entre gemidos y jadeos de respiraciones llevadas al límite. El contacto caliente de sus cuerpos húmedos. Y como sus músculos se forzaban hasta el filo de lo humanamente posible. Todo mientras sus sexos ardían por toda esta…
'VIDA.'
Sentían como habían llegado al límite y como estaban a punto de alcanzar el ansiado orgasmo conjunto pero por mucho empeño que ponían, por muy excitados que estaban sintiéndose mutuamente, disfrutando del amor, calor y potencia del cuerpo del otro…a diferencia de las anteriores veces ahora parecía que faltaba algo más.
Faltaba…la chispa…
Lo que los había unido…Lo que hizo que se enamoraran…
Cuando sus miradas…sus ojos se encontraron, pudieron verlo allí reflejado…la verdad desnuda…pura y simple…
"…te…quiero…"
No sabían decir si uno de los dos lo había dicho primero y, en verdad, carecía de importancia porque la realidad era que se lo habían dicho. Sin miedos o segundas dudas.
El orgasmo que sintieron iba más allá de lo físico.
Era puro amor.
______________________________________________________________________
En la cocina del Sunny todos los Mugiwara se habían quedado en silencio desde hacía varios minutos cuando empezaron a escuchar los sonidos que provenían del baño. Lo que al principio parecía haber podido ser una anécdota más de esta locura de kaizoku-dan se convirtió en la revelación y muestra de lo que dos de ellos sentían el uno por el otro. Por supuesto que aquello fue, sin duda alguna, una revelación sorprendente e inesperada, sumamente por parte del kenshi. Pero como había dicho, todo terminó de una manera demasiado gráfica a pesar de ser solamente, y demos shai por eso, escuchada. A Sanji ese detalle no le resultaba de consuelo.
Todos decidieron que sería mejor irse a dormir y tratar con sus dos nakama a la luz de un nuevo día. Nadie se opuso a esa fantástica idea pues nadie creía que fuera necesario que se quedase alguien por culpa de la gohan ya que aquellos dos eran lo suficientemente adultos para encargarse de conseguir algo para comer si se encontrasen con hambre. Algo que nadie dudaba pues después de lo escuchado era imposible que no necesitasen recuperar fuerzas.
El grito, pues ninguno de ellos podía considerar aquello un gemido dicho en el momento de mayor excitación, que anunciaba el final del acto conjunto por parte de Zoro y Robin fue la señal para que se marchasen ellos a sus camarotes, y esperando a haberse dormido antes de que aquellos dos se fueran a dormir.
Entre Usopp y Franky se llevaron el cuerpo inconsciente de Sanji que había soportado lo insoportable gracias a los demás Mugiwara que le mantuvieron la cordura intacta a pesar de la constante negación en la que se había sumido. La verdad era que fue una suerte el que se encontrase inconsciente y no escuchase las palabras de Chopper.
"Finalmente ya han dejado de procrear."
Eso lo habría matado allí mismo.
El END
______________________________________________________________________
GLOSARIO:
Ontou: Confortable baño caliente.
Gohan: Comida, Cena.
Mecchen: Chica.
Baka: Idiota.
Senchou: Capitán.
Gomennasai: Te pido que me disculpes.
Gomen: Discúlpame.
Arigatou: Gracias.
Kifujin: Lady.
Isha: Médico.
Oujo: Princesa.
Kousiniku: Carne de Ternera.
Gyuuniku: Carne de Buey.
Rippu: Labio.
Kenshi: Espadachín.
Kenkaku: Espadachín.
Koukogakusha: Arqueóloga.
kaizoku-dan: Tripulación pirata.
Shai: Gracias.
______________________________________________________________________
Y aquí se acaba todo…bueno, ahora ya sabéis porque mis fics terminan donde lo hacen. No puede decirse que lo mío sea narrar este tipo de 'interactuaciones' entre los personajes…en mi caso con Zoro y Robin.
Así que esperando no haber sido el culpable de cualquier tipo de daño o accidente en los que se atrevieron a leer este epílogo (¿de mayor duración que el propio fic original? O.O) espero que sigáis leyendo el resto de mis fics.
Realmente esperando que sigamos leyéndonos me despido deseando a todo el mundo unas Felices Fiestas y un Buen Año Nuevo…; )que nos traerá el nuevo capítulo del 'fic que no puede ser nombrado', o por lo menos por mi. T.T
