Anres que nada espero que hayan tenido una excelente Navidad, llena de momentos agradables con su familia y amigos. Les deseo un muy feliz año nuevo, y un propero año 2009.

Luthiem Vardamir


Momentos Simples

-¿Podría decirme quién rentó este libro?- le preguntó Taylor a la recepcionista de la biblioteca.

-Lo lamento pero esa información no se la puedo proporcionar- respondió en un tono indiferente.

Taylor suspiro levemente frustrada -¿Al menos podría decirme, la fecha que fue rentado?- insistió Taylor

-Eso sí podría- contestó, esta vez con un mejor tono de voz.

La información, no había servido de nada, la verdad había sido sacado de la biblioteca el día anterior, el mismo día que lo encontró en su habitación. Confundida y resignada Taylor se dirigió a la sección donde el libro debía estar

-¿Te gusta Hemingway?- preguntó una voz desde la última parte del corredor

Taylor se sobresaltó, era él otra vez, se movía tan sigilosamente con rostro siempre tan calmado. -Eres tú- dijo sonriente - Es la primera vez que lo leo, pero me ha gustado bastante- admitió

Eric sonrió dejando mostrar sus perfectos dientes -¿Qué vas a hacer?-

Taylor meditó la pregunta un minuto -Bueno tengo el día libre, podría adelantar mis compras-

-¿Puedo acompañarte?- preguntó él

En una ocasión normal ella hubiera dicho que no. Es un extraño y la verdad no sabía nada de él, pero esa aura de misterio y paz que mostraba, de una forma u otra la animaba a dejarlo. -Sí- respondió.

Los dos fueron a un pequeño mercado que se encontraba cerca del hospital. Taylor le explico a Eric que le gustaba comprar ahí porque las cosas siempre estaban más frescas, él escucho con mucha atención lo que ella decía, mientras se fascinaba con los colores de las verduras, el aroma de las frutas, y todas las cosas que abundaban sus sentidos en ese instante. Se sentaron en una mesa, Taylor comenzó a detallar una par de peras que había comprado, y sin pensarlo la mordió.

-¿Quieres?- ofreció ella.

Él negó con la cabeza. -¿A qué sabe?- preguntó el. Sus ojos chispeaban de la curiosidad.

-¿De qué hablas?- preguntó ella en un tono levemente ofensivo. Arqueó una ceja -Sabe a pera-

Eric sonrió -No Taylor, como describes su sabor. Hazlo como Hemingway-

Taylor sonrió, por alguna extraña razón su voz, mirada, y sonrisa hacía que se derritiera por dentro. Cerró los ojos y suspiro -Es dulce, áspera, y se deshace en tu boca como arena-

Eric se acercó más a ella y la miró fijamente -Perfecto-

Más tarde ese día los dos fueron al parque. Taylor dijo que tenía ganas de pasear un rato a Buddy su perro, que para sorpresa de ella adoraba a Eric, sólo jugaba con él, era casi como si se hubiera olvidado de ella. Ni siquiera con Wes era así

-¿Sabes algo Eric? No había podido hablar con alguien así desde hace tanto-

El sonrió -Me alegro de que te sientas cómoda con mi presencia-

Ella se tornó seria -Es más que cómoda, es como si tu presencia me, aliviara- confesó ella tomándole una de sus manos. Eric hubiera deseado más que nada en ese momento poder sentir su mano, pero era como si ahí no hubiera nada. Taylor se percató de lo que había hecho, y rápidamente retiró la mano y se puso de pie.

Eric que no estaba molesto hizo lo mismo -Ya me tengo que ir- dijo él -Me divertí mucho hoy-

Taylor sonrió -También yo, ¿volveré a verte?-

Eric asintió -Puedes verme, porque así lo quieres-