Pasaron días y Zelda fue capturada por uno de los esbirros de Ganondorf, intentó de todo para escapar pero se le fue imposible ya que ese sitio era como si neutralizase su magia.

-Vaya vaya, nunca pensé en volver a ver a la princesa de Hyrule a mis pies.-El rey del mal reía a carcajadas mientras la joven intentaba como fuese soltarse.

-No vas a hacerte con la Trifuerza si eso es lo que planeas.-Respondió Zelda con rabia.

-No es la Trifuerza todo lo que deseo con fuerzas en este mundo.-Dijo Ganondorf mientras la jalaba de las cadenas que la tenían atada.-Deseo el reino y a su princesa también.- Zelda estaba un poco asustada, pero confiaba en que Link llegaría y ella lograría escapar.-Pero puedo pasar de lo último, ya soy muy mayor y lo he intentado ya muchas veces en vidas pasadas pero nunca ha podido ser.

-Mi odio por ti es infinito.-Murmuró la princesa mientras el rey del mal reía a carcajadas.

-Dime princesa…-Dijo el rey del mal mientras volteaba a verla.-¿Acaso existe un héroe en esta época también?-Zelda rió un poco y él la miró fijamente confundido.

-¿No sois consciente de que hace más de diez años vuestros esbirros lo mataron junto al resto de su familia?

Ganondorf se sorprendió por lo que dijo la princesa, sus esbirros eran unos buenos para nada y no pensó que en esa vida lograran acabar con el héroe y su familia.

-Bien, si así es no habrá nada que interrumpa mis planes esta vez.- Ganondorf hizo un gesto haciéndole saber a sus esbirros que se llevasen a la princesa al calabozo.


Pasaron pocas horas y Zelda se encontraba en el calabozo pensando. Hizo bien en mentirle a Ganondorf para que así Link no tuviese problemas así que siguió allí sentada y a los minutos se escuchó una bomba detrás de ella.

-Princesa Zelda, es hora de salir de aquí e ir a la villa perdida.-La princesa se dio la vuelta y encontró a un chico con un traje parecido al de Impa.

-Ya tardaban, ¿hubo problemas al llegar?-Preguntó la joven mientras salía por el agujero de la pared y mientras se alejaba miraba lo que antes era su castillo.

-Hubo problemas en encontrar a nuestra líder Impa, sin contar los monstruos que estaban aquí afuera cuidando el castillo.-El sheikah se quitó el pañuelo que cubría su cara por el calor y la miró.-Es hora de que usted cumpla su destino.

-¿Cuál de ellos?-Preguntó ella mientras suspiraba y le miraba.-¿Sellar el fragmento o tener que ayudar al héroe?

-Ambos.-Respondió el sheikah.-Ahora que esté protegida en nuestra villa con su nueva identidad puede practicar la magia e intentar sellar el fragmento del poder.

-La gente cree que usar magia es fácil, pero no es nada fácil y mi antepasada no dejó nada para mí para saber qué es lo que tengo que hacer, todos estos años he rebuscado en libros de magia, cuadernos, diarios... ¡Pero no encuentro nada!

-Tenéis que confiar en que todo saldrá bien.-Zelda suspiró y ambos caminaron junto con los demás sheikahs a la villa perdida.


Pasadas unas pocas horas de que Link salió de su pueblo, se encontró con unos monstruos acorralando a alguien, pese a que no vio a quien estaban acorralando logró escuchar una voz aguda pidiendo ayuda, así que cogió su espada y logró derrotar a los monstruos rescatando a quien parecía ser un hada.

Proxi, la hada que Link había rescatado, era una pequeña hada que había salido de los bosques perdidos a por ayuda pero la secuestraron esos horribles monstruos. Gracias a que Link la había salvado ella le juró que haría lo mismo por él si estuviese en problemas y ella le acompañaría.

-¿Entonces que buscas?-Preguntó la pequeña hada mientras Link se sentaba debajo del árbol.

-¿Respuesta?-Dijo él en tono de pregunta.-La verdad no estoy muy seguro de que tengo que hacer, no más sé que tengo que salvar a la princesa y poco más.

Proxi se sentó en su gorro y miró la espada que Link tenía entre sus manos.

-¿Esa es la Espada Maestra?

-¿Eh?-Dijo Link sacándose de sus pensamientos.-Ah sí, la obtuve en los bosques perdidos con ayuda de la princesa Zelda.-Le mostró a la hada el collar del valor que tenía colgado en su cuello.

-Pero para eso creo que necesitas la Trifuerza del valor, ¿acaso la tienes?-Preguntó la hada mientras veía el guante en su mano izquierda, había notado que solo lo llevaba en la izquierda pero no en la derecha.

-Pues…-Link se quitó el guante y le enseñó a la hada la marca.-Antes pensaba que era una rara marca de nacimiento pero me obligaban a ocultarla, y hasta hace poco descubrí que es para obtener un poder divino llamado "Trifuerza" que me concederá cualquier deseo y que gracias a esto puedo empuñar la Espada Maestra.

-Ella me había contado algo de eso…-Dijo Proxi con suma tristeza.-Ella sabía muchas cosas a pesar de ser tan pequeña y gracias a ella puedo ayudarte…-Proxi miro a Link quien estaba confundido por las palabras de la hada.-Hay un sitio no muy lejos de la ciudadela llamado "Templo del Tiempo".

-Proxi, ese sitio ha sido destruido hace más de cien años.-Interrumpió el joven mientras suspiraba.

-Eso le hicieron creer a todos, pero sé que tu puedes acceder a él gracias a tu marca, y estoy segura de que allí sabrás que hacer.-Proxi se acercó a la Espada Maestra y se fijó que no brillaba.-¿No brilla?

-Bueno, brilló cuando la saqué del pedestal.-Dijo Link mirando de nuevo a la espada.-Pero desde entonces nada, aunque no creo que sea raro, es decir, solo es una espada más, ¿no?

-No soy quien para responder a tus preguntas, pero al sitio al que iremos podría darte esas respuestas que necesitas, y podrías saber qué hacer y continuar adelante, y ya que me has salvado la vida y puedo serte de ayuda te acompañaré, siempre y cuando no sea un problema.-Link sonrió y se quitó su gorro de la cabeza.

-Duerme en el gorro para que no pases frio esta noche, yo dormiré a tu lado y mañana cuando salga el sol partiremos allí donde me dices.- Proxi se ocultó en el gorro y miro a Link quien se quedó dormido en segundos. Suspiró e intentó dormir olvidando que había sucedido unos días atrás en los bosques perdidos, frente al templo que ella cuidaba junto con aquella niña de ese pelo verde que adoraba jugar y tocar la Ocarina.


En el pueblo de Ordon las cosas parecían volver a la normalidad, salvo para la familia de Link y a una pelirroja que no sabía nada de lo que ocurría.

En la estancia en la que la princesa de Hyrule estuvo en el pueblo ella tuvo que ayudar a su hermana que trabajaba en la ciudadela en una cafetería y no se enteró de lo que pasó en el pueblo.

-¿Te has enterado?-Dijo un chico del pueblo casi de su misma edad. Janty que lo escuchó se acercó a él y a los otros chicos con los que estaba hablando con una mirada de curiosa.-Ah, hola Janty. ¿Cómo te fue en la ciudadela con tu hermana?

-Logré ayudarla pero no me dio mucho tiempo de ver la ciudadela.-Respondió ella.-¿De qué estaban hablando?

-Al parecer en la estancia de la princesa-…-Dijo uno de ellos que fue luego interrumpido por la pelirroja.

-¿La princesa de Hyrule estuvo aquí?-Dijo Janty emocionada.-Ahora no pueden decir que somos un pequeño pueblo olvidado.

-La cosa es que en la estancia de la princesa, llegó un hombre muy diferente a nosotros y empezó a atacar.- Janty se preocupó un poco no solo por la gente del pueblo, si no por Link que sabía que sin pensarlo habría luchado.

-¿Y cómo está Link?-Preguntó ella intentando fingir que estaba no estaba preocupada por el rubio.

-De él estábamos precisamente hablando.-Comentó el chico que habló primero.-Poco se sabe de él aparte de que hace unos días se fue en la madrugada con Epona y salieron del pueblo.

Janty sintió como si se estuviese muriendo y sin pensarlo corrió a casa del chico.

-¿¡Dónde está?!-Gritaba histérica la joven mientras golpeaba la puerta de su casa.-¡Quiero saber ahora mismo donde esta mi novio!

Aryll mientras temblaba un poco abrió la puerta de la casa, encontrándose con la pelirroja.

-Se ha ido…

-Eso es imposible…-Murmuró ella viendo a la pequeña rubia.-No se iría sin decirme adiós… Siempre cuando se va del pueblo me dice adiós…

-Link ya no te quiere, Janty.

-¡Eso es mentira!-Gritó histérica la joven.-Volverá, yo lo sé… ¿Pero puedes decirme donde se ha ido?

Aryll hizo un gesto haciéndole saber que entrase a la casa, Janty se sentó en el sofá y Aryll se quedó de pie mirándola fijamente.

-No sé donde está o si siquiera volverá, se fue y no creo que vaya a volver.-Respondió Aryll mientras lloraba.

-¿Pero que sabes de él? ¡Algo tendrás que saber!-Janty intentaba calmarse pero resultaba en vano.

-Por lo que sé conoció a la princesa y se enamoraron, un hombre la secuestró y él ha salido a buscarla.

¿Link se había enamorado de otra? ¿De la princesa? No, seguro que era una broma de mal gusto, pero si no era así… La princesa era mucho más mujer que ella y no había duda de que él preferiría a la chica de la realeza, hija de reyes que a una chica de un pueblo, hija de un ladrón y una camarera.

Sabía que ese día llegaría, el día en el que él la dejaría por otra, pero no sabía cuándo sería y no estaba nada preparada para eso, todo lo contrario, quería evitarlo a toda costa.

Janty salió corriendo y se fue al bar donde trabajaba, se escondió en la cocina y se echó a llorar, pensando que haría y donde podría buscarle.


En la villa perdida donde habitaban los sheikahs se respiraba paz por doquier, la gente era tranquila y se ayudaba entre sí. Pero no había nadie que podría ayudar a la joven princesa.

-¿Has encontrado ya algo que te ayude?-Preguntó la líder a la joven princesa.

-¡Me rindo!-Dijo Zelda mientras tiraba al suelo el libro con ganas de pisotearlo.

-Deberías intentar tranquilizarte.-Dijo Impa mientras recogía el libro y lo ponía sobre la mesa.-¿Qué te parece si ahora dejas de intentar buscar el hechizo y te enseño a comportarte como un sheikah?

-¿Y me vas a enseñar a hacer eso con las nueces deku?-Preguntó la chica entusiasmada.

-Supongo.-Impa sonrió y le entregó un traje parecido al de los sheikahs.-Te tendrás que poner esto y tu nuevo nombre es Sheik, recuerda que nadie puede saber quién eres y si te preguntan di que eres mi sobrina.-Zelda asintió e Impa se fue a la puerta.-Mark te espera abajo para ayudarte a entrenar.-Salió de la puerta y la princesa cogió el traje mientras suspiraba y esperaba que Link estuviese bien.


Al llegar a la ciudadela, el "héroe" y la hada pudieron notar lo mucho que esta había cambiado, la gente parecía estar triste y no mostraban la usual alegría de siempre. Vieron que habían esbirros de Ganondorf cerca y con mucha cautela lograron llegar a lo que antes era el Templo del Tiempo pero ahora eran más que ruinas.

-Ya te lo había dicho Proxi.-Suspiró Link.-El Templo del Tiempo ya no existe.

-¡Sí!-Dijo Proxi mientras leía las antiguas escrituras en las ruinas y él joven solo suspiraba.-Tiene que haber un pedestal por aquí…

Ambos, hada y hyliano buscaron por todo el sitio hasta encontrar algo lo más parecido a un pedestal, Proxi le comentó lo que había estado leyendo en las escrituras antiguas y que tenía que colocar en ese pedestal la espada maestra y que así la puerta del tiempo se abriría.

Link un poco confundido hizo lo que ella le dijo ya que en el fondo parecía que ella sabía mucho y le iba a ser de ayuda para todo, al meter la espada sintieron que todo cambiaba, como si estuviesen viajando al pasado y una vez sacaron la espada del pedestal pudieron encontrar el templo tal como antes de que este fuese destruido.

-La espada maestra tiene un poder único, ¿no?-Escuchó Link, a lo que desenvainó su espada y fue entonces cuando al darse la vuelta pudo encontrar a un anciano con una túnica naranja.-Soy Rauru, y si no me equivoco tu eres Link, ¿no?

-Si…-Murmuró el muchacho y la pequeña hada se escondió en su gorro.-Estoy buscando a la princesa Zelda.

-Lamentablemente, no eres mucho sin esa espada.-Comentó el anciano mirándola, Link se extrañó un poco.-Muchacho, esa espada legendaria que ahora portas ha salvado a este reino desde generaciones, pero cada generación esta pierda todo su poder dejando solo un poco.-Respondió.-Si quieres salvar a la princesa lo primero que tienes que hacer es encontrar las tres llamas sagradas custodiadas por tres sabios, la del bosque, la del agua y por último la del fuego.

-Supongo que será una tarea no tan sencilla.-Murmuró Link.

-En efecto, la misión a la que te estás enfrentando es muy peligrosa y puede acabar con tu vida.-El anciano lo miró fijamente y el hyliano solo se incomodó.-¿Estás seguro de querer hacer esto?

-Todo sea por salvar a la princesa y el reino que una vez mis padres también salvaron.-Link esbozó una sonrisa y se dio la vuelta pero mientras tanto cuando volvió a abrir los ojos estaban de vuelta en las ruinas.

-Si de quien estas preocupado es por la princesa, ella está bien.-Escuchó Link.

Link se volvió a sobresaltar porque esta vez no era la voz de Rauru, era una voz neutral y al darse cuenta se encontró a un sheikah. ¿Cómo lo sabía? Por los viejos libros de su abuela.

Tuvo que ver sus "tres medidas" para ver si era hombre o mujer.

-¿Quién eres?-Preguntó Link a lo que la chica intentó esbozar una sonrisa.

-Soy Sheik, soy de los sheikahs y nuestro deber es velar por la seguridad de la familia real.-Link suspiró.-Y puedo asegurarte que ella se encuentra en buen estado. –La chica se acercó al joven y le plantó un dulce beso en la mejilla.-Me pidió que te diese eso por su parte.-Pudo notar que Link se sonrojó un poco, quiso reír un poco pero con una nuez deku se aseguró de salir de allí, dejando al pobre muchacho hecho un mar de líos.

-Bueno.-Murmuró Proxi saliendo del sombrero.-Creo que tendrás que contarme todo lo que ha pasado.-Link esbozó una sonrisa y ambos se fueron a por Epona.