Misty PoV
Sentía al aire entrar con fuerza, respiraba a bocanadas mientras corría tanto como mis piernas me lo permitían, era un enfado de momento, irracional, ¿por qué me molestaba tanto lo que Ash había dicho, es decir, era lo normal, ¿no?, que los chicos durmiesen en una cama cediéndome a mí la otra. Lentamente fui desacelerando la huida a medida que recapacitaba, fue entonces cuando me sonrojé.
-¿Pero que me pasa? –me pregunté a mi misma, pero poco tiempo tuve para tener una plática con la voz en mi cabeza debido a que tan pronto como comenzaba a detenerme la voz de Ash se escuchó a mis espaldas provocando que acelerase de golpe una vez más; esta vez no huía por sus palabras, sino por una irremediable pena, ¿qué respondería si me preguntaba por qué me enfadé?... una excusa… ¡Necesitaba una excusa y rápido!.
La oscuridad que comenzaba a ser cada vez más intensa a medida que me internaba en el bosque impidiéndome ver con claridad hacia dónde iba; mi pie se enredó en la raíz de un árbol y caí con tan mal desfortunio que fui a dar a la parte baja de una ladera. Sentía mi ropa sucia, la piel me ardía en algunas zonas evidenciando que me había hecho daño. Me senté haciendo una mueca, al menos no me había roto nada; el sonido de algo resbalando ladera abajo me hizo alzar la vista, Ash venía hacia mi y eso me hizo sonreír levemente… no, no, algo está mal… la ladera… Ash viene hacia mi… ¡Viene ladera abajo directo hacia mí!...
De nuevo me hallé en el suelo, propiné un sonoro quejido pues me encontraba bajo aquel niño bobo y pelinegro, el impacto debido a la velocidad con la cual bajó fue bastante fuerte así como doloroso.
-Misty… ¿estás bien? –preguntó haciéndose a un lado, yo me tomé un tiempo para respirar pues el peso extra sobre mi me había dejado sin nada de aire.
Tras sentarme le miré con el ceño notoriamente fruncido, si bien antes estuve molesta por algo que aún no entendía, ahora REALMENTE me encontraba enfadada con él. Me acerqué para encararlo.
-¡Ash!, ¿¡Es que acaso no puedes dejar de ser un tonto!? –pregunté moviéndolo un poco con rabia notando como el chico frente a mí se encogía en su sitio.
-Perdona Misty, pero verás yo apenas y conseguí verte caer.. lo hice sin pensar… -una gota rodaba por su cien mientras se rascaba la nuca y reía de manera tonta.. como cada que metía la pata.
Solo suspiré soltándole, no había remedio y en cierta forma no debía culparlo, después de todo gran parte de la culpa era mía, es decir, yo resbalé, y fui yo quien en primera instancia corrió como una tonta hacia acá.
Me puse en pie sin decir nada más, con los brazos cruzados sobre el pecho. Observé hacia arriba, la ladera resultó ser más empinada de lo que pensaba pero tenía que haber forma de salir. Intenté subir sin embargo la tierra de aquella zona se hallaba muy suelta, n tardé en volver al suelo. Ash pasó a mi lado a toda velocidad, en un intento por subir también sin embargo tal y como el mío, su intento resultó en fracaso .Ambos contemplábamos la lejana cima con dificultad debido a la oscuridad de la noche.
-Creo que no podremos salir por ahí… - escuché a Ash comentar en un sonoro susurro, "eso es obvio, tarado", pensé para mis adentros mientras le miraba de mala gana aun molesta por el que hubiese caído sobre mí.
Emitió un sonoro bostezo, ya era tarde, yo también sentía cansada ahora que entraba en cuenta. Una vez más me puse en pie sacudiéndome un poco, le tendí mi mano al pelinegro tarado, quién la miró con la incertidumbre trazada sobre el rostro.
-Busquemos una forma de salir de aquí o al menos un sitio en el cual pasarla noche
Esbozó una sonrisa y se puso en pie con mi ayuda. Comenzamos a caminar siguiendo la ladera, esta se hacía cada vez más pronunciada muy para nuestra desgracia. Los obstáculos se presentaban cada tanto: raíces, piedras, plantas que se enredaban en mis pies… no paraba de tropezar una y otra vez.
Su cálida mano tomó la mía haciendo a mis mejillas encenderse levemente, contemplé el agarre y luego subí mi mirada a su rostro, estaba esbozando una sonrisa pura, sincera, encantadora… Abrí los ojos con pánico al notar el curso que comenzaban a tomar mis pensamientos, Ash siquiera pareció notarlo pues se limitó a caminar un poco más adelante sin soltarme.
-Será más fácil ir así y evitarás caer-lo escuché decir, me miró sobre el hombro con aún aquella sonrisa.
-P-Pues… ¡Já!... cómo si un torpe como tú pudiese guiarme sin tropezar ni una sola vez.. –Comenté a modo de fastidiarle- ¡Es más!, apuesto a que nos perderemos, después de todo el "Gran Ash Ketchum" tiene el peor sentido de orientación del mundo
Su mano me soltó, noté que me miró molesto, era evidente que con aquellas palabras había desatado otra pelea.
-¡No será problema mío si te caes o te pierdes! –exclamó antes de continuar andando a un paso más rápido con el evidente propósito de dejarme atrás.
No dije nada, solo lo seguí intentando alcanzarle, sin embargo cada obstáculo me hacía tropezar y retrasarme más y más; fue un error haber respondido de aquella forma… Tota, Misty, tonta.
Si bien se me estaba haciendo difícil el seguirle el paso no me había perdido, iba unos cuantos metros más adelante, podía ver su espalda perfectamente, su manera de andar… Mi corazón latió con fuerza provocándome el desconcierto de nuevo,.
¿Qué es esto que siento?...
¿Acaso…?...
¡No, no!, ¡Imposible!
Ash es un buen amigo y nada más…
¿Oh no?...
¡Por Dios Misty!, ¡Es 2 años menor que tú!...
El conflicto interno abarcaba mis pensamientos, no me di cuenta del momento en el que dejé de mirarle para contemplar el suelo un tanto enfurruñada conmigo misma por el curso que tomaba mi mente; Alcé mi vista de nuevo y me detuve en seco, Ash no estaba…no se escuchaban sus pasos, ¿cómo no fui consciente del momento en el cual dejaron de escucharse?.
Miré hacia un lado, hacia otro, ¡Nada!. El viento sopló con fuerza meciendo los árboles, acabé por abrazarme a mi misma pues comenzaba a hacer frío. Decidí seguir caminando a paso lento, mirando ahora con cierto temor a mi alrededor… estaba sola… perdida en ese sitio.
-Ese tarado… ¿Cómo no me esperó?... –refunfuñé en un vano intento de ocupar mi mente y de paso culparlo a él pese a que sabía que era mi culpa, ya que de no haber dicho aquello probablemente él me estaría guiando justo ahora, sin soltarme.
No estoy segura de cuánto tiempo estuve caminando, pero ya estaba agotada, hacía más frío que antes y tenía sueño. Pude divisar entre la oscuridad un gran árbol hueco en el centro, decidí refugiarme ahí, la abertura en su interior era tan grande que perfectamente entraba otra persona a mi lado.
Me senté y rodeé mis piernas con mis brazos, apoyando el mentón sobre las rodillas mirando la oscuridad que se halaba rente a mi. La brisa dio un soplo más que me hizo estremecer.
-Soy una tonta… no debí de pelearme con él… -susurré y oculté mi rostro. Sentí como mis ojos se inundaban de lágrimas, unas de frustración enfado para conmigo y miedo de estar sola en aquel sitio.
Estuve así por un buen tiempo, acabé dormida sin darme cuenta.
Los primeros rayos matutinos me hicieron abrir los ojos al darme de lleno en el rostro, pese a estar en un sitio tan poco común me sentía a gusto e incluso noté que no hacía tanto frío como antes. EN cuanto hice el intento por desperezarme lo note: algo rodeándome, mi cabeza había estado también apoyada contra algo. Observé a mi lado y me sonrojé, ahí estaba el tarado al cuál había perdido, rondando vagamente sin soltarme, con su cabeza ladeada de forma incómoda, eso me sacó una sonrisa y, por un momento los pensamientos cesaron en mi mente, dejándome solamente disfrutar de aquella calidez. Acabé adormeciéndome una vez más.
¡Ash!, ¡Misty!...
¡ASH!,¡MISTY!...
Ambos dimos un respingo y nos separamos de golpe, como consecuencia cada quién recibió un doloroso despertar brindado gracias a los lados del tronco. Sobé mi brazo que fue lo que golpeé, noté a Ash sobarse su cabeza, contuve las ganas de reír por un momento.
-¡Ustedes dos!, al fin despiertan, los hemos buscado durante toda la noche
Alcé mi mirada notando a Brooke, quien acababa de arrojar una cuerda hacia nosotros. Me puse en pie con una sonrisa y caminé hacia la cuerda, observé a Ash quién permaneció en su sitio.
-Vamos Ash, salgamos de aquí
No hubo respuesta de su parte, solo me miraba, me miraba de una forma extraña.
Parpadeé un par de veces confundida, observé hacia arriba, la cuerda estaba ahí pero, Brooke no… Al regresar mi mirada hacia Ash él se encontraba aun más abajo, más lejos de mi junto a Brooke, el desconcierto me invadió, ¡¿qué estaba pasando?!.
Ambos parecieron notar el terror en mi rostro pues cada vez lucían más y más lejos de mí, me estaba quedando sola en aquel bosque que repentinamente se volvía oscuro pese a que era de día; Ash me sonrió de una forma dulce y tranquila.
-Creo que aquí nos separamos…. –le escuché decir.
-¡No!, ¡Claro que no! –me acerqué a la orilla del ahora precipicio que había entre ambos.
-Si… tú no puedes seguir aquí mucho tiempo más, fue divertido pero, tú debes de seguir adelante
-Ash…
-Tiene razón Misty –dijo Brooke también con una sonrisa en su rostro.
¿¡Por qué estaban tan tranquilos y sonrientes si nos estábamos alejando cada vez más!?. Las lágrimas no tardaron en inundar mis ojos y rodar a lo largo de mis mejillas, pronto aquel bosque fue cubierto por una oscuridad absoluta, estaba yo sola ahí dentro. Acabé por hacerme un ovillo rodeando mis piernas, ocultando mi rostro, fingiendo que no estaba ahí.
Debo volver… Debo volver….
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ash PoV
Todo fue un caos. La ambulancia no tardó en llegar y los tres fueron enviados al hospital de Pallet Town, se encontraban en estado crítico, pero la más grave fue Misty quién había recibido el impacto directo del auto.
Ya había pasado una semana desde el accidente y para mí era como un año… no me había apartado del hospital. Sarah fue la primera en despertar pero no quería ir a verla, sentía odio, era su culpa pues fue quien se encontraba conduciendo. Joe despertó cuatro días después, se había quebrado una de sus piernas y una muñeca, tenía diversos golpes pero por lo demás estaba estable, sin embargo no lo dejaban ir a casa aún, debían descartar hemorragias o contusiones que podrán haber pasado desapercibidas en un inicio.
Misty por otra parte… ella acabó conectada a un respirador, yacía en un coma profundo…
La observaba desde una silla colocada a un lado de su cama para que yo pudiese estar ahí, sostenía su mano suavemente, la máquina que medía sus pulsaciones emitía un sonido repetitivo pero sumamente lento. Me sentía miserable… quería que ella despertara, necesitaba que lo hiciera… Necesitaba que viviera… y no solo yo…
Mi mirada se enfocó sobre su vientre sin aún procesarlo por completo, las palabras del médico hacían eco en mi mente…
-FlashBack-
Los enfermeros corrían de un lado a otro, había una chica desangrándose, sabía efectivamente que era ella. La llevaron al quirófano pues debían detener las hemorragias y para ello debía de operarle, era un milagro inclusive que siguiese con vida.
Un par de horas más tarde el cirujano y médico que se encargaría de ahora en delante de ella se plantó ante mí, lo notaba cansado, el semblante de preocupación en su rostro me heló la sangre.
-Tanto ella como su hijo lo han conseguido… pero no aseguro que pueda recuperarse completamente, siquiera de si alguno de los dos sobrevive…
-¿Su hijo?... –la duda cruzaba mi rostro, era de Misty de quién hablaba, ¿no?.
-¿No lo sabía?... la chica está en cinta…
Mi mundo dio un giro completo, me quedé analizando lo dicho, el médico tocó mi hombro para hacerme reaccionar.
-Le prometo que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para salvarlos…
Solo asentí y me quedé en mi sitio, en shock total.
-Fin del FlashBack-
Una sonrisa apesadumbrada se dibujó en mi rostro, tendría un hijo con la mujer que siempre he amado… ¿por qué tuvo que suceder esto?.
El pitido irregular del monitor cardiaco me alertó, sus pulsaciones se aceleraron, una arritmia desenfrenada, otro pitido se activó, ingresó el médico junto a algunos enfermeros, yopenas y acaté a ponerme en pie y apartarme hacia un rincón con mi mirada fija en ella.
-¡Sáquenlo de aquí! –escuché decir y una enfermera me tomó del brazo, halándome hacia el exterior.
Los latidos eran cada vez más rápidos, el tiempo en cambio parecía transcurrir en cámara lenta hasta que un solo pitido continuo invadió mis oídos de manera penetrante…
… Su corazón se había detenido.
CONTINUARÁ…
