N/A: Ya volví de vacaciones. Me lo he pasado mu bien Ya os contare mas al final (si me acuerdo, jejje). Weno, con el xapi 7 empieza el segundo curso de Bella (os lo he debido de decir como ochenta veces XD) y... no se k mas decir, excepto que os guste, k dejéis reviews, etc etc etc.
Los xapis del segundo y tercer curso no están muy planeados, así k es posible que tarde mas en subirlos, xo intentare pensar muxo y darme prisa Eso kitando que empiezo el cole... ¬¬ 2º BACH!! Oo Noooo... Yo tero vakaciones... playita... snif.
PD: He ojeado como han dejado esta web, y he visto que en lo de dejar reviews, han puesto un prexiosisisisimo botoncito para recomendar historias. Os juro que yo con esto no quiero decir nada .
CAPITULO 7: DESHONRA POR LA SANGRE LIMPIABellatrix recorrió una vez más con los ojos el Comedor.
Volvía a estar en Durmstrang.
El entorno le seguía resultando muy familiar, a pesar de llevar unos tres meses sin sentarse en la mesa de Münzenicht.
Recordaba vividamente su primer año como aprendiz en el colegio, y también el verano que había tenido.
Intenso.
"Gryffindor"
Meneó la cabeza. No estaba dispuesta a volver a vivir en su mente ese episodio... no de nuevo. Había adoptado la máscara de indiferencia, y por el momento, no deseaba cambiarla. Lo que ocurriera con su primo ya no era asunto suyo.
-¿Te paso algo? – preguntó Zahn, devolviéndole una penetrante mirada.
Negó con la cabeza. No era el momento para explicar a su mejor amigo la relación que mantenía con Sirius desde hacia varios años. Una historia larga, y complicada.
Ni siquiera ella estaba segura de lo que de verdad ocurría.
-¿Bella?
La voz preocupada de Zahn se metió en su mente, y algo asombrada, se dio cuenta de que el muchacho llevaba tiempo llamándola. Había tardado tanto en reaccionar que al final no pudo hacerlo.
Las puertas del Comedor se abrieron.
Precedidos por Gavriel, un montón de alumnos pálidos y temblorosos caminaron hasta detenerse delante de la mesa de profesores.
Como el año anterior, cuando ella misma había sido seleccionada, un baúl levitaba al lado del atrayente profesor.
Bella no se detuvo mucho en esos detalles. Miraba casi con avidez a Gavriel, intentando buscar en su físico o en su actitud algo que hubiera cambiado. Soltando suavemente el aire que había retenido durante esos breves segundos, Bella se tranquilizó. Sonrió al comprobar que en su ausencia absolutamente nada había cambiado en él. Le gustaba que Gavriel fuera el que conocía.
El aura que desprendía el profesor de Artes Oscuras era tan magnetizadora como siempre, y Bellatrix no despegó los ojos de él en ningún momento.
Gavriel abrió el baúl y sacó uno de los muchos pergaminos. Carraspeó, para llamar la atención, antes de pronunciar el primer nombre.
-Marek Kranz.
Un muchacho muy blanco, alto para su edad, avanzó con casi un paso marcial hasta situarse al lado del profesor. Sin que Gavriel dijese nada, el muchacho extendió la mano para tocar el pergamino.
Bella no pudo verlo debido a la distancia, pero se imagino que unas letras verdes había aparecido en el pergamino, proclamando la casa a la que pertenecería.
-¡Münzenicht! – exclamó Gavriel, cogiendo el siguiente pergamino.
Siempre igual... Uno tras otro, los alumnos fueron pasando ininterrumpidamente, y siguiendo el mismo monótono y aburrido mecanismo, todos fueron seleccionados por su sangre.
Resultaba decepcionante. Solo había sido seleccionados dos alumnos para Münzenicht... la sangre pura escaseaba de manera alarmante. Uno había sido ese muchacho tan serio, el primero en ser seleccionado. El segundo otro chico, apellidado Lev-Wahlberg. Bellatrix reconoció de inmediato ese nombre: pertenecía a una de las familias de sangre limpia más reconocidas de Londres.
Había dicho dos, pero con una puntaza de excitación vio que se equivocaba. Quedaba uno, el que recibiría el tatuaje, motivo de orgullo para el portador.
Bellatrix contemplo distraída la yema de su dedo corazón. Tan impecablemente dibujado como el primer día, la letra "B" y el lema de Durmstrang resaltaban como si tuviesen luz propia.
Olvidándose de sus cosas, Bella se fijó en el muchacho digno de semejante honor. No disimuló la mueca en cuanto le vio. Parecía tan... débil. Observando su pelo pajizo y sus ojos castaños, Bella no percibió ni el orgullo ni el porte de los antiguos, los sangres limpia que de verdad merecían ser llamados así. Hasta su hermana Andrómeda tenía algo, por mínimo que fuera de...
-Dirk Berthler.
Hasta su nombre era vulgar.
De reojo, Bellatrix vislumbró en los ojos grises de Zahn el interés con el que su amigo miraba al muchacho.
Si, definitivamente algo raro pasaba con él. Zahn también lo había notado... y según observó recorriendo rápidamente con los ojos la mesa de su casa, los demás también. Los ojos de Kathryn, en especial. Parecían demasiado inquisitivos.
Volvió a fijar su atención en el muchacho, que ya avanzaba con una ligera sonrisa. ¿Sabría lo que estaba a punto de ocurrir? Alargó el brazo y tocó apenas con la yema del dedo el pergamino donde estaba escrita su noble ascendencia.
Lo que ocurrió a continuación, es no difícil de explicar, pero si... bueno, vergonzoso es la palabra.
Bellatrix no supo lo que pasaba hasta que todo el Comedor empezó a cuchichear. Los labios de los profesores se tensaron, y el brillo que adquirieron los ojos dorados del director hicieron apartar la mirada a Bella. Era odio lo que había en ellos, odio profundo, vergüenza, y decepción.
Hubo unos segundos en los que se pensó que todo seguiría su curso normal, pero las letras verdes no aparecieron, tampoco el tatuaje... El chiquillo cayó al suelo, lanzando unos aullidos de dolor que paralizaron a todos. Se pegaba la mano al pecho, como si se la hubiese roto, o se hubiese cortado el miembro. Pero no había sangre.
Gavriel soltó el pergamino, asegurándose de que lo dejaba bien a la vista del aterrorizado muchacho, que solo alcanzaba ya a gemir. Que viera desde primera línea su pureza desmembrarse y pudrirse, como estaba ocurriendo con el pergamino.
Éste empezó a retorcerse ante la vista de todos, adquiriendo un tono negro, como si se estuviese pudriendo o quemando. Un olor horrible atacó al olfato de todos, pero nadie se atrevió a salir del Comedor. Eso si, muchos se habían puesto de pie para presenciar mejor la escena.
La vista de Bellatrix alcanzó la mesa de profesores, e intentó interpretar sus reacciones. Muchos se tapaban la boca con la mano, incapaces de reaccionar. Otros tenían los ojos abiertos de par en par, como si no consiguieran creerse lo que veían. En cualquier caso, ninguno hablaba, esperando que alguien tomase las riendas.
El director se levantó, provocando que muchos contuvieran la respiración. Sus pasos resonaron sobre la piedra de forma inusual, debido al silencio que reinaba en la enorme sala.
Avanzó lentamente hasta situarse delante del muchacho, al que miró como si no hubiera nada más bajo en el mundo en el que vivía. El chico yacía a sus pies, ajeno a todo, únicamente preocupándose por gemir y llorar de dolor. Todavía se pegaba la mano contra el cuerpo.
Bellatrix, a su alrededor, empezó a escuchar extraños rumores entre los confusos e incrédulos alumnos.
"Mi abuelo me contó una vez que una chica hizo lo mismo en su época..."
"Hacia muchísimos años que no pasaba."
"Si, mi padre me dijo lo mismo, decenas de años..."
Para la muchacha todo esto era totalmente ininteligible. Extraño... y mucho. No sería hasta esa noche con Zahn cuando comprendería lo que pasaba a la perfección. De todas formas, ahora se sentía demasiado impresionado por el director.
Alioth Lestlechieben –el director- haciendo gala de demasiada fuerza para alguien de su edad, tomó con violencia y desprecio al muchacho por la mano dolorida, haciendo que éste gritase de dolor.
Le mantuvo sujetó por la mano durante varios segundos, estudiando su aterrorizado rostro, con esa sonrisa bailando en sus labios... Siempre esa impenetrable sonrisa que nunca le abandonaba.
Le obligó a ponerse en pie, y le hizo girar para que encarase al colegio, para que todo el mundo contemplase su desleal rostro. Alzó el brazo del chiquillo, y los murmullos del Comedor se multiplicaron. Alguno, sorprendido, incluso soltó una exclamación.
Bellatrix, pálida, pero muy interesada, observaba con atención.
Quería enterarse de una vez qué ocurría con Dirk Berthler.
El silencio que se impuso cuando el director alzó una mano fue verdaderamente estremecedor.
-¡La marca de un traidor! – exclamó con voz potente, intimidante.
El director se refería, como no, a la especie de marca que había aparecido en el dedo de Dirk, y que poco a poco, al parecer, se había ido extendiendo por su mano. El color carne original había desaparecido por completo.
Bellatrix sospechó que era irreversible, pero eso no la preocupaba especialmente. Sólo una pregunta rondaba por su mente en esos momentos: ¿Por qué era un traidor?
-Traidor a la Sangre Limpia, ¡a la Sangre que hoy acaba de manchar! Esa marca le recordara desde el día de hoy que no tiene honor, ni orgullo. Las intenciones de manchar el linaje que él no alcanza no se olvidan jamás. ¡Él y su familia han quedado marcados! A partir de este momento y aunque se extiendan por generaciones, la Sangre Limpia en ellos ha dejado de existir. Puedes intentar traicionar a tu herencia de sangre, pero al final ésta siempre acaba por abandonarte, y te traiciona a ti. Recordad... desde hoy, ¡la familia Berthler está marcada para siempre!
Los ojos dorados del director recorrieron veloces al alumnado. Sus rostros, sus expresiones, su incredulidad o aceptación... Leía sus mentes como si de meros libros se tratase.
Bella apretó firmemente los labios. No estaba segura de lo que había ocurrido en esa selección, pero lo que estaba claro es que ni por asomo iba a acercarse al chico Berthler.
Muchos, a su alrededor, parecían pensar del mismo modo.
No todo había acabado ahí. El director, alejándose del muchacho, que se apresuró a huir corriendo del Comedor, volvió a situarse detrás de la mesa. Hizo un gesto de cabeza a Gavriel, quien asintió comprendiendo.
-El portador del tatuaje que se acerque.
Bella no sabía que hacer. ¿Se refería a ella? ¿O a todos los que llevaban tatuaje? ¿Debía levantarse?
Sus dudas se resolvieron cuando vio alzarse cerca suyo a Lev-Wahlberg, el muchacho cuyo apellido había reconocido Bella por su fama entre la élite de los Sangre Limpia.
Moreno, de tez clara y bonitos ojos azules. El primogénito, y por tanto, el heredero de la fortuna de los Lev-Wahlberg, avanzó hasta situarse con dignidad delante de la mesa del profesorado.
Siguiendo una ironía del destino, como si los anteriores minutos jamás se hubieran dado, el director pronunció un discurso similar al del año pasado, cuando ella recibió su tatuaje.
El resto de la fiesta resulta para Bellatrix bastante difícil de recordar.
Lo único que lograba era que sus pensamientos e hipótesis se entremezclaran cada vez más.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSBellatrix sujetó a Zahn por el hombro y le impidió seguir avanzando con la rapidez con que lo había estado haciendo. Se volvió, y clavó sus ojos grises en Bella, sabiendo perfectamente lo que ella reclamaba que le dijese.
-En la torre, ¿de acuerdo?
No le dio tiempo a asentir, puesto que Zahn había vuelto a reanudar su paso rápido. No se calmó hasta que por fin llegaron a la larga escalera de caracol, que seguía esperándoles igual que durante las noches del año pasado.
La escalada resulto larga y pesada. Ninguno de los dos habló, y con cada paso que daba, parecían animar al tiempo a que se detuviese. ¿Nunca iban a llegar arriba?
La impaciencia de Bellatrix por saber los detalles exactos de lo que había ocurrido en el Comedor iba en aumento. Al parecer, ese muchacho y toda la familia se habían convertido en una deshonra para la Sangre Limpia, pero Bella no había logrado –y eso que le había dado muchas vueltas- saber por qué.
Finalmente, una ráfaga de brisa templada lA recibió cuando pisó el último escalón. Ya estaba en la torre. Zahn había llegado unos segundos antes que ella, y ahora estaba quieto mirando los terrenos fijamente, pensativo. Bellatrix contempló unos instantes su silueta de niño a contraluz, antes de recordar porqué estaba allí.
Dio varios pasos y apoyó sus brazos en las almenas, recuperando poco a poco el aliento.
-¿Qué ha pasado allí abajo, Zahn?
Escuchó durante unos eternos segundos el silencio que salía de la boca de su amigo. Pensaba, tal vez como empezar con la historia.
-No ocurre muchas veces, ¿sabes? Las consecuencias, bueno... creo que las verás por ti misma. No son agradables.
-Quiero saber que ha hecho.
Zahn volvió a quedarse callado. ¿Tantas vueltas había que dar a todo este asunto?
-A ti te importa la Sangre, ¿cierto?
-¿Para qué me preguntas eso, Zahn? Sabes de sobra la respuesta.
La voz de Bella había sonado algo agitada esta vez, agresiva incluso. ¡Que se dejara de rodeos y estúpidas preguntas sin sentido! La curiosidad por saber lo ocurrido se había convertido en necesidad por comprender.
-Imagínate una familia, ¿vale? Como tú, anteponen la Sangre Limpia a todo, pero no la tienen. El niño va a entrar en Durmstrang y aún les faltan siglos para poder acceder a la verdadera sangre pura. La madre, o el padre, ambos incluso, orgullosos, no quieren a un perdedor.
-¿A dónde quieres ir a parar?
-Falsifican el pergamino.
A pesar de la falta de luz, Zahn pudo ver claramente los ojos abiertos de Bellatrix, incrédulos, incapaces de asimilar lo que acababa de escuchar.
-¿Lo ha falsificado?
-Si, él, o bueno, sus padres, pagan y falsifican el pergamino. A eso se refería el director con lo de traidores a su Sangre, intentaron engañarla. ¿Te imaginas que hubiera ocurrido si la Sangre no le llega a traicionar?
Bella no respondió, y Zahn tomó eso como un deseo de que continuara.
-Si la Sangre no le hubiese traicionado, hubiera salido de Durmstrang perteneciendo a una familia de las sangres más nobles. Tendría el tatuaje, y posiblemente, se casaría con una mujer adecuada a su puro linaje. ¿Te imaginas que fueras tú esa chica, Bellatrix? Aunque él te mintiera, su sangre, en tus hijos, no lo haría. Serían débiles, con una sangre impura, y tu ascendencia conservada durante siglos se hubiese perdido para siempre.
Los ojos oscuros de Bella refulgieron de odio. Intentó controlarse, y no pensar en que hubiera hecho si ella hubiese sido esa mujer. Pero la sangre, su Sangre, la que hubiese quedado anulada, bullía por la ira.
-Dijiste que había habido pocos casos – consiguió decir al final, cerrando su mente a visiones demasiado vergonzosas para ser contadas - ¿Por qué siguen intentándolo? Si fallaron los primeros, ¿por qué no desisten?
-Supongo que el deseo puede más que la razón, ¿no crees? La historia les ha enseñado, pero ellos no aprenden. Creen ser más fuertes, más inteligentes que su Sangre, pero al final la deshonra les marca.
-Esa... esa mano negra...
-La llevará el resto de sus días – confesó Zahn – Le reconocerán siempre. Todo el mundo sabrá que es un traidor.
-¿Por qué no se va del colegio? A Hogwarts, por ejemplo.
-Está atado a este suelo. No podrá abandonarlo hasta que acabe el último curso. Si pudiera irse a un sitio donde la Sangre Limpia no importase, no tendría su castigo... no viviría su pesadilla.
-Su pesadilla... –repitió Bella, como ausente - ¿Y su familia? También dijo que su familia estaba marcada.
-La Sangre les une a todos. La marca habrá aparecido en cada miembro de la familia, aunque no tengan nada que ver. Es una forma de avisar a los demás, de prevenirles. Seguramente morirá sin descendencia, pero si por algún casual la tuviera, su hijo nacería con la marca. Al ir creciendo ésta se extenderá, hasta prácticamente cubrirle todo el cuerpo.
Un escalofrío recorrió la espalda de Bella, aunque no supo si fue por la noche que empezaba a refrescar o por lo que le contaba su amigo.
-Los hijos vivirán en una pesadilla hasta que llegué el momento en que pierdan las ganas de vivir. Es una forma de acabar rápidamente con la Sangre impura de esa familia – la voz de Zahn sonaba ya indiferente, y contaba las cosas como si solo lo estuviese leyendo – No han sido muchos los casos, pero te aseguro que siempre han terminado del mismo modo.
El silencio, como una presencia que se negase a marchar, se estableció de nuevo entre los dos compañeros.
Zahn avanzó hasta situarse al lado de Bella, aunque en ningún momento la miró.
-Quiero hacerte una pregunta, Bellatrix.
La muchacha asintió, aparentemente distraída. Y ese fue el momento en que Zahn fijo sus ojos en su rostro, que apenas había cambiado en ese año.
-¿Harías tu lo mismo? Quiero decir, si no fueras una Black, sino tuvieses tu Sangre, ¿qué harías?
Claramente Zahn la preguntaba si ella falsificaría el pergamino, si estaría tan desesperada como para arriesgarse a someterse a la vergüenza familiar.
-Estarías hablando con otra persona.
-¿Qué?
-No puedo responderte, Zahn. Sin esta Sangre, Bellatrix Black no existiría.
Los ojos de Zahn brillaron. Bella sabía que eso no era lo que él preguntaba, pero... ¿sabría de verdad ese muchacho de ojos grises lo imprescindible que era para ella su Sangre?
-Antes muerta que vivir con otra Sangre.
(Nda. Como veis, esta es una parte muy muy importante. El fic ha tratado por ahora sobre la Sangre Limpia... como son tratados los traidores a ésta, pero lo mas importante: habeis descubierto lo que significa pa Bella ser una Black)
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Las semanas pasaban, y Bella se había acostumbrado con rapidez al regreso a los estudios. Las clases avanzaban con normalidad, mismos profesores, mismos métodos. Lo único que cambiaba era el temario que daban, ahora un poco más complicado, pero nada que ella no pudiera controlar.
Andando pausadamente por los pasillos, observaba distraída a los demás alumnos, nerviosos porque llevaban tarde a las clases, con los horarios estrujándolos en las manos, mirando con precipitación la clase que tendrían a continuación. Sin poder evitar una sonrisa que extraño a Zahn, pensó en su papel donde tenía escrito el horario: al fondo de la mochila, arrugado y aplastado por el peso de los libros. Hacia mucho tiempo que no lo sacaba porque se lo sabía de memoria. Tenía que plantearse seriamente el tirarlo.
Justo antes de meterse en Encantamientos, donde la profesora Nigheit ya miraba a Bella con unas ganas enormes de quitarla puntos por llegar tarde, Gavriel les detuvo.
-¿Puedo hablar con ellos un momento, Viola? Será un momento.
Visiblemente decepcionada, la profesora de Encantamientos asintió, y contempló impotente como Bellatrix le dedicaba una de sus mejores sonrisas sarcásticas.
Gavriel cerró la puerta de la clase, y se plantó serio delante de su sobrino y su alumna.
-Quería deciros que este viernes empezamos de nuevo con las clases de Artes Oscuras. Os espero el viernes en la sala de siempre, a las siete.
-¿Cuatro horas?
-Este año cinco, Zahn.
Bella no lograba acostumbrarse a que Gavriel llamase a Zahn por su nombre de pila. En clase seguía tratándole como a un alumno más, pero cuando estaban en privado, como en ese momento que nadie recorría los pasillos, la cosa cambiaba.
Luego su mente paso al asunto de las horas. Cinco. ¿Habría escuchado bien? Cinco horas seguidas de Artes Oscuras. No se iba a quejar, eso seguro.
-Creo que deberías volver ya. Estoy seguro que a vuestra profesora no le hará mucha gracia que estéis perdiendo clase.
Bella puso los ojos en blanco, recordando a su "querida" profesora de Encantamientos. Ella no había pretendido que Gavriel viera ese gesto, pero lo cierto es que lo hizo.
-Veo que simpatiza con ella, señorita Black. Eso me gusta – dijo, con una leve matiz de sarcasmo en su voz que no paso desapercibido a ninguno de los dos alumnos – Nos vemos en clase entonces.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS-Los ingredientes los tenéis anotados en la pizarra – anunció la profesora Stokoyk – La poción debería estar terminada en una hora y media, y aprovecharemos lo que quede de clase para probar los efectos sobre estas lagartijas que tengo aquí. Habrá nota, así que tomároslo en serio.
Sus palabras fueron pronunciadas tan secas como siempre. Excepto cuando se enfadaba, el resto del tiempo su voz permanecía completamente indiferente a todo.
Bellatrix, olvidando a su profesora, cogió lo primero las raíces de Hisopo que habían recolectado esa misma mañana en clase de Herbología ayudados por el profesor Ellhoir y las cortó en trozos perfectamente simétricos.
Zahn terminó poco después que ella, y ya que los dos habían terminado con la parte de más precisión, mantuvieron una agradable charla en voz baja.
La muchacha asentía de vez en cuando distraída, machacando insistentemente con el mortero un puñado de huesos de rana. Al polvillo que le dio como resultado, le añadió unas gotitas que salieron al partir un tallo de Bergamota.
-¿Bella? ¿Me estas escuchando? – susurró Zahn, dando unos golpecitos en el hombro de su amiga para que volviera a pisar tierra firme.
-¿Eh? Ah, lo siento, estaba...
-Preparando la poción infladora – acabó Zahn, con una sonrisa indulgente. Luego miró a la profesora, o más precisamente a la caja que estaba a su lado llena de lagartijas - No entiendo cómo ha podido elegir lagartijas para probar la poción... Espero que no crezcan demasiado.
-Supongo que sabrá lo que se hace - replicó Bella, sin parar de remover el líquido verdoso que había en su caldero.
Con un audible "chup", la poción se tragó las raíces de Hisopo cuando Bella las echó una a una.
-¿Cuántos minutos había que estar removiendo? – preguntó Zahn, algo alterado al tener que machacar los huesos con una mano y tener que remover la poción con la otra.
-Tres minutos justos. Se pondrá de un color blanquecino y...
-¡SEÑORITA BLACK! – gritó la profesora, alzando de pronto la voz - ¡CALLESE DE UNA VEZ!
Las mejillas de Bella se tiñeron de rosa por la vergüenza y la furia. Sentía muchos pares de ojos clavados en ella, y no podía hacer nada, ni decirles nada. Era completamente injusto; ¡estaba ayudando a un compañero! La regañaban por una idiotez, cuando por ejemplo Rob y Kathryn no había parada de hablar... Eso sí, la verdad es que lo hacían muchísimo más disimuladamente que ella.
Intercambió una mirada rápida con Zahn, y para aburrimiento de éste, no volvió a abrir la boca en lo que restó de clase.
Sentía los ojos de la profesora de Pociones clavados en ella como si de afiladas agujas se trataran.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSLa semana había sido agotadora, y reprimiendo un bostezo, Bellatrix cerró los libros y se despidió de Zahn en la Sala Común.
Al día siguiente sería Sábado, y pensaba recuperar todas las horas de sueño de las que no había dispuesto a lo largo de la semana.
Cuando abrió la puerta, lo único que resonó en los oídos de Bella fueron las respiraciones de sus compañeras de cuarto. Kathryn y Ellery dormían profundamente.
Bellatrix, después de ponerse el pijama y meterse entre las sábanas, no tardó mucho en imitarlas.
IIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHH
En cuanto Bellatrix escuchó el grito, abrió los ojos de pronto. Desorientada, se vio rodeaba de doseles blancos. Incorporándose un poco, los descorrió, pero la habitación estaba a oscuras y no pudo ver mucho.
El grito habían sido sustituido por gemidos y una respiración acelerada.
Vio a su derecha un chispazo, y poco después la vela que Kathryn tenía en su mesilla alumbraba tenuemente la habitación.
Intercambiaron una mirada interrogante, sin estar seguras de que ocurría. Si ellas dos no habían gritado...
Kathryn se puso de pie, y arrastrando su camisón por el suelo, avanzó hasta la cama de Ellery. Descorrió los doseles, y al ver a la aterrorizada muchacha, no supo bien que hacer.
Ésta estaba sentada, y se agarraba las rodillas con fuerza, sin poder despegar los ojos de su cama.
Completamente despierta ya, Bella dirigió sus ojos hasta el colchón de Ellery. Sobre la manta escarlata, se podía ver el transparente busto de un fantasma. Éste había atravesado el suelo y luego la cama de Ellery, quien se había despertado bruscamente al sentir al gélido fantasma atravesar sus piernas.
-Lo siento mucho, señorita. Acepte mis más sinceras disculpas – dijo el fantasmas con humildad, quitándose el sombrero para saludar a Ellery. Luego siguió subiendo, hasta desaparecer por el techo.
Para lo único que sirvieron estas palabras, fue para que Ellery comenzara a temblar descontroladamente, aunque no era seguro si de miedo.
Bellatrix puso los ojos en blanco, aunque el gesto no se apreció mucho en la penumbra.
-¿Y me despiertas para esta idiotez? – preguntó, con una voz bastante desagradable. Dos gruesas lágrimas rodaron por las mejillas de Ellery, quien seguía aferrada a sus rodillas temblando – La próxima nos haces el favor y te muerdes la lengua.
Kathryn se había vuelto a la cama, después de mirar cansada una última vez a Ellery.
Bellatrix por su parte, había cerrado de nuevo los doseles, y ahora hundía la cara en la confortable almohada. Echó un vistazo al reloj que tenía en la mesilla: las cuatro y media. ¡Iba a matarla! La próxima vez le haría comer su grito.
Cerró los ojos, pero dos minutos más tarde los volvió a abrir. Ya lo único que veía era por la luz de la luna, pues Kathryn había apagado la vela y se había vuelto a dormir.
Bella no tenía que agudizar mucho el oído para escuchar los sollozos de Ellery, ahora ya no tanto por el miedo, sino por la vergüenza que le habían provocado las palabras de Bella y la indiferencia de Kathryn.
Con el pensamiento de que en cierto modo había obtenido venganza, logró conciliar el sueño mucho más rápido.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSS-Escuché un grito anoche. ¿Lo oíste tu también? – preguntó Zahn mientras desayunaban.
El Comedor estaba casi vacío, puesto que ya era bastante tarde. El resto de los alumnos estaban o adelantando tarea, o aprovechando su tiempo libre del fin de semana.
-Como para no oírlo... Fue en mi habitación.
-¿Qué? – exclamó Zahn, soltando el tenedor de pronto. Éste cayó sobre el plato, provocando bastante estrépito. Varios alumnos que se habían levantado tarde como ellos les miraron curiosos. Zahn decidió bajar algo la voz - ¿Pasó algo?
-Ellery – comentó Bella, mordaz – Que ahora se asusta de los fantasmas.
Bellatrix le contó a su amigo lo ocurrido la noche anterior en pocas palabras, y éste asintió, algo incrédulo.
-Nos despertó a las dos.
-¿Y qué hizo ella?
-¿Ella? ¿Qué ella? – preguntó Bella, confundida ante esta curiosidad.
-Vessler.
-Pues... se levanto a ver que pasaba y luego sin decir nada se volvió a dormir – Bella sonrió a Zahn, que permanecía demasiado pensativo para su gusto - ¿Y ese interés?
-No, nada... Estaba pensando en la suerte que hemos tenido con nuestros compañeros de cuarto – dijo Zahn, jugueteando un poco con el tenedor en la comida.
-Si, la verdad es que si – replicó Bella, pensando en sus dos compañeras y en Rob, el de Zahn – Son realmente agradables. De todas formas, volviendo a lo de antes, no comprendo como alguien puede gritar tanto por un fantasma.
-Me imagino que no se lo esperaba, o...
-¿Qué?
-Bueno, puede que le asuste la muerte. Hay gente a la que le ocurre eso.
-¡Tiene doce años! ¿Por qué va a pensar en la muerte?
-Que tú no lo hagas no significa que otras personas no piensen en ello – comentó Zahn, terminándose su vaso de zumo.
-Oh, claro, y supongo que tú estás pensando siempre en la muerte – replicó Bella, algo molesta por la contestación anterior de su amigo.
-De vez en cuando.
La muchacha cansada de esta conversación sin sentido, se sumió en su mutismo e ignoró a Zahn durante el resto del desayuno.
¿Pensar en la muerte? Bah, era un auténtica tontería... Le quedaba toda la vida por delante. No merecía la pena pensar en esas cosas, por lo menos con esa edad, y perder un tiempo que podía utilizar para calmar sus ambiciones presentes... y cuando llegara el momento, también las futuras.
Ni le interesaba pensar en la muerte, ni le atraía de manera alguna. Nunca había intercambiado palabras con los fantasmas que flotaban por Durmstrang, y no conocía ni los nombres ni la historia de ninguno de ellos.
Cruzaba los dedos para no convertirse en uno de ellos cuando llegara el momento de su muerte. Sería horrible... ver como el mundo se desgasta, y tú ahí, flotando sin poder hacer nada, como si aquello no fuera contigo. ¡Sin poder usar magia! Eso era lo peor, definitivamente.
"Se debía de sentir como... Muggles" pensó, poniendo una mueca de desagrado ante ese pensamiento.
-Supongo que le estas dando vueltas al asunto de la muerte – comentó Zahn, alzando una ceja divertido.
-Te equivocas – cortó Bellatrix, poniendo una máscara que impedía que su amigo supiese que la conocía demasiado bien.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSEl final de Septiembre estaba ya cerca y las temperaturas habían bajado de manera notable.
A parte de eso, las cosas discurrían como siempre. Nuevo temario, aburridas redacciones que debían entregar en plazos cortos, y algún examen no muy difícil de vez en cuando.
Lo que más disfrutaba Bellatrix, como siempre, eran las clases semanales con Gavriel. Como todos los alumnos, esperaba ansiosa el fin de semana, pero no precisamente por el no tener clase. Nada más salir de clase de Encantamientos, se colgaba la mochila al hombro y recorría junto a Zahn los pasillos que la separaban de la sala donde daban esa clase extra.
Gavriel llevaba los tres días que habían dado clase ese mes obligándola a practicar y recordar las maldiciones que había aprendido el año anterior. Todas las maldiciones.
Dicho así no parecía mucho, pero cuando pensaba que había perdido quince horas en practicar cosas que ya sabía solo para manejarlas mejor y no olvidarlas, a Bellatrix resultaba bastante frustrante.
A pesar de sus protestas, Gavriel no había accedido a empezar a enseñarla algo nuevo hasta que no viera unos resultados que él considerara aceptables. No sabía porqué, pero sospechaba que esa tarde también le iba a tocar repetir lo mismo una y otra vez. Tal vez el próximo mes...
-Venga, vamos, Bella. Ya sabes que a Gavriel no le gusta que lleguemos tarde – dijo Zahn, saliendo de la clase de Encantamientos seguido por la muchacha de pelo negro.
-Normalmente a nadie le gusta que la gente llegue tarde – comentó irónica.
Zahn ignoró su comentario, tal como hacia con la mayoría de os que Bella decía. Si hubiera contestado a cada uno de ellos, se hubiera tirado toda la vida.
Llevaban andando unos cinco minutos, cuando Bellatrix se detuvo en seco. Su mente voló hasta su baúl, donde estaba bien guardado el libro que en ese momento estaba usando para las clases con Gavriel. ¿Qué debía hacer? Se podía arriesgar a ir sin el libro, y tal vez su profesor tuviese otra copia. Pero, ¿y si no la tenía? ¿Iba a interrumpir la clase una vez empezaba?
Se dio la vuelta y empezó a correr hacia la Sala Común.
-¿Eh? ¡Bella? Pero, ¡¿a dónde vas?!
-Me he olvidado un libro. Adelántate tu, ¿de acuerdo? Ya sabes que a Gavriel no le gusta que lleguemos tarde – exclamó, repitiendo literalmente las palabras que Zahn había dicho hacia pocos minutos.
El muchacho contempló como Bellatrix desaparecía al torcer una esquina.
Él no podía hacer ya nada, así que optó por ir a avisar a su tío de que Bella llegaría algo tarde.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSCuando sintió que le faltaba el aire, Bellatrix se detuvo apoyándose contra una pared para recobrar el aliento.
Había corrido mucho, y para nada estaba acostumbrada.
Decidió seguir, por lo menos un trecho, andando rápido. Luego ya vería. El caso era no llegar muy tarde a la clase.
Giró la siguiente esquina, consciente de que todavía le quedaba un buen trecho. Perdida como iba sin fijarse por donde andaba, sintió un golpe en el hombro que casi la tiró al suelo.
No tardó mucho en recobrar la compostura, y elevó la vista para ver contra quien había chocado.
El muchacho recogía sus apuntes, que se habían desperdigado por el suelo.
¡De entre todos, él!
Dirk Berthler se incorporó del suelo, y fue a posar sus ojos en el dedo de Bellatrix, más concretamente en su tatuaje.
Inmediatamente bajó la mirada, y empezó a formular disculpas que la muchacha captó solo a medias.
Cierto era que su tatuaje causaba impresión, y muchas veces miedo, pero la vergüenza que estaba sufriendo Dirk, Bella no la había visto nunca.
No le resultaba del todo desagradable, pero ¿porqué justo él?
Miró con frialdad la mano oscurecida del muchacho, que éste se apresuró a ocultar bajó la manga de la túnica. La mirada de Bellatrix se endureció al ver que él escondía su marca y no se enfrentaba a ella.
-¿S-sabes dónde está el despacho del profesor Beloch? – preguntó balbuceando Dirk, en cuanto se recuperó de la impresión de ver a una Sangre de las más antiguas.
¿Gavriel? ¿Para qué quería ver ese... ese traidor a Gavriel?
Sabía que no debía hablar con él. Zahn se lo había explicado la noche en la torre, y también otras muchas. Debía ignorarle, tal como hacia todo el mundo, hasta los profesores.
NO-DEBIA-HABLAR-CON-EL
Sin embargo, la voluntad de saber porqué alguien como él tenía que ver a Gavriel fue superior al mandato de tener que ignorarlo.
-No veo que tengas nada que hacer con él.
El muchacho se quedó clavado en el sitio, mirándola fijamente. A continuación una sonrisa amarga apareció en sus labios.
Seguramente estaba recriminándose haber preguntado a alguien como ella. Bellatrix se preguntó como se habría atrevido, sabiendo de antemano cual iba a ser la respuesta.
-Lo suponía – murmuró Dirk, antes de dar media vuelta. Sin girarse, añadió – No sé porque...
El resto de la frase Bellatrix no alcanzó a escucharlo. Contempló aliviada como Dirk desaparecía por uno de los pasillos.
De pronto, como si hasta ese momento hubiera estado en un sueño, se dio cuenta de porqué estaba allí. ¡La clase! ¡Gavriel estaba esperándola!
Antes de seguir hasta la Sala Común, echó inconscientemente un vistazo alrededor para ver si alguien la había visto hablando con el crío ese.
Aunque intentó disimular, sintió como el color se iba de su cara al ver a Rob Schultz a pocos metros de ella, sonriendo. Parecía bastante contento, y Bellatrix tenía la terrible sospecha de a qué podía deberse.
-¿Haciendo nuevas amistades, Black? - no era muy difícil comprender a qué, o más bien a quién se refería Rob – Tal vez debería comentar esto por...
-No te atreverás – escupió Bellatrix, agresiva.
-Oh, ¿de verdad? ¿Quieres probar?
La amenaza se palpaba en cualquiera de las palabras del chico. Bella se metió disimuladamente la mano en el bolsillo, y sintió en la yema de sus dedos un tibio calor que la infundió seguridad.
-Será mejor que no hagas tonterías, Black.
-¿Tonterías como cual? – preguntó poniendo cara de inocente.
Antes de que Rob pudiese ver el movimiento de la mano de Bella, éste tenía la varita de la muchacha apuntándole a la cara.
-¿Te refieres a tonterías como ésta?
Rob miraba con los ojos muy abiertos la varita que tenía delante, e involuntariamente retrocedió un paso.
-Creo que la situación ha cambiado bastante, ¿no crees? Podría borrarte la memoria para que olvides todo lo que has visto.
-No sabes – soltó Rob, sonriendo un poquito con aire de suficiencia.
-Nunca es tarde para aprender – replicó Bella, con una sonrisa que hizo que las piernas de Rob temblaran. El leve movimiento no le pasó desapercibido - ¿No me digas que estás asustado? ¿Tan pronto?
El muchacho se recompuso un poco, adoptando una máscara impenetrable que no revelara sus sentimientos.
Bella se mordió el labio inferior mientras elevaba los ojos al techo, pensativa.
-Podría hacerlo, ¿sabes? Aunque no lo controlara. Tal vez te borraría algo más que la escena que yo quiero, pero no creo que tengas mucho metido ahí dentro, ¿me equivoco?
-Deja de decir idioteces, Black. No me vas a tocar.
Bella puso cara de fastidio, y se acercó al muchacho hasta que sus caras quedaron a menos de un palmo.
-Entonces digamos que olvidaras tu solito lo que ha pasado. Fíjate si soy buena, que te dejo elegir. ¿Qué dices? ¿Olvidas todo esto con o sin mi ayuda?
Rob entrecerró los ojos amenazante, pero no dijo nada.
-Oh, venga, tampoco es una pregunta tan difícil – comentó con impaciencia Bellatrix.
EH, BELLA
Bella se giro al escuchar su nombre.
¿Qué hacia Zahn ahí? ¿No le había dicho que fuera con Gavriel?
-Schultz – dijo Zahn perdiendo su buen humor cuando vio con quien hablaba Bella.
-Estábamos manteniendo una conversación muy interesante, ¿verdad? – dijo la muchacha, guiñando un ojo a Rob. Éste, a modo de respuesta, torció el gesto – Estaba a punto de contestar a una pregunta, pero creo que ya sé la respuesta. ¿Nos vamos?
Zahn se quedó en blanco, sin entender absolutamente nada. Asintió, dándole la espalda a Rob y a Bella y comenzando a andar hacia la clase de Gavriel.
Bellatrix contempló al muchacho que tenía delante. Llevaba un buen rato sin decir nada.
-Así me gusta, calladito – murmuró, antes de seguir a Zahn.
No tardaron mucho en recorrer un buen trecho, y el muchacho estuvo intentando sonsacar a su amiga que había ocurrido con Rob. Pero Bella se mantuvo firme, y no quiso decir nada.
En cambio ella si tenía algunas preguntas que hacer:
-¿No te dije que fueras a avisar a Gavriel?
-Ya le he avisado.
-¿Entonces qué haces aquí?
-Tardabas mucho – respondió Zahn, sonriendo a su amiga.
-Oh, agradezco tu preocupación – replicó ésta, sarcástica.
Una vez más, Zahn no dijo nada ante su comentario.
SSSSSSSSSSSSSSSSSN/A: Weeee... Fin del xapi!! Y dentro del plazo que me había puesto (mañana, 14). Es que veréis, os voy a contar mi vida Mañana empiezo el cole UU (lo se, decídmelo a mi, el fin del mundo) y pasado sakan LOS SIMS 2 (yujuuu!!) y me voy a estar viciando varios días sin parar, asik por eso quería subir este xapi antes de todos estos eventos XD.
Mas cosas? No tengo muxo q contar, excepto que he interrumpido mi dibujo de Alucard (toy decorando mi carpeta) solo pa acabar el xapi. Pa k veáis que os tero muxo a todos!
Y esta vez me e prometido no alargarme muxo, asik me voy despidiendo ya. Solo hacer una breve avance del siguiente xapi.
XAPI 8: RECHAZO
(Solo diré que aparecerá Andrómeda, y que Bella no estará muy contenta con las amistades que se esta exando)
Muxas graxias a todos los k leen la historia, que poco a poco va avanzando. ¡¡¡Seguid dejando reviews, plis!!!
Bss, Joanne Distte
Disclaimer: ¿Otra vez tengo que decirlo? UU Pero si ya todos os sabéis de memoria que na de esto es mío... weno, na de na... tp pa tanto. Es mío Gavriel, Zahn , Rob... y esa gentuza que nadie conoce. Lo weno de verdad es de JK!!
CONTESTACIONES A LOS REVIEWS
Yoru Black – Hola wapisima!! Muxas graxias… no creo que sea pa tanto, pero weno . Solo me limito a poner a Bella tal como la veo... aunque de verdad como me la imagino es mas mayor (plan veintitantos). Ahí puede ser muxo mas mala.... toy deseando que llegue a Hogwarts!
Ithae – Si, tienes razón. Es uno de mis muxos problemas... no hacer que parezcan que tienen treinta años. Como ves, no lo consigo del todo. Aunque si se comportaran como niños... donde estaría la gracia? Todos estamos acostumbrados al Sirius-inocenton pero yo creo que de verdad Sirius era como yo lo pinto en mi fic. Ha tenido una infancia dura, y no va a ser el tipo mujeriego que pintamos todos (aunque hay que admitir que es mu divertido!)
Livia Riddle x3 (me dejaste 3 reviews XD) - Uy, mi fiel seguidora... Siempre ahí con sus reviews! Muxas graxias!! Bella Black Novak... tal vez, solo yo se lo que pasara (muahahaha). Me gusta que hayas cogido como es la relación Sirius-Bella... hay muxo sentimiento de por medio, y no tos wenos, por cierto. Espero q te guste este xapi!! (voy a instaurar la palabra xapi, jejje... XD)
Mina Lovette – Has acortado el nombre, no?? Eso me ahorra palabras, mejor XD Te gusto como acabo el curso?? (Oo Si te digo la verdad ya no me acuerdo... se impone urgentemente releerlo). Humillar a Zahn??? Bah! Solo un pokito... pero ya sabes que Bella es mala... aunk con el nuevo mini-fic Debilidad que planeo, tal vez sea ella kien... weno, no digo mas! Tu ya conoces la historia!
Angie Crowe – Me alegro de oírte decir que te pasaras por aki a menudo! Espero que disfrutes con este xapi tu tb!! Improvise bastante, pero... weno, juzga tu misma. El final creo que es lo k mas me gusta... muy sugerente, como diria Bellatrix.
A Kristen Black – te odio... no mas dejao review!! Malvada! ¬¬ Weno, solo te perdono si me traduces otro xapi de PdP Aceptas el trato?
