N/A. Me he propuesto tomarme en serio este fanfic, porque he estado haciendo cálculos y como siga así lo terminaré con 30 años (sin coñas xD). Así que mi primer proyecto es hacer un capítulo mínimo cada dos meses (ahora hago uno cada diez meses, así que… XD). De esta forma espero poder llegar al famoso capítulo 20 este año, y como esos los tengo más pensados y ya se parecen más a los libros de HP (a nivel de clases y de escenas de relleno) y me tendré que inventar menos cosas, espero poder ir más rápido x)

Algún fallo así que os debo avisar… En el xapi anterior creo que menciono que Zahn y Bella van a practicar AO juntos, algo imposible ya que están en verano y no pueden usar la magia, pero vosotros os hacéis los tontos y fingís que nunca he escrito ese error, vale? XP Otro tema que me preocupa para este xapi es Narcisa. Mi visión sobre ella ha cambiado muchísimo desde que empecé este fanfic, y la verdad es que aún no sé bien cómo manejarla. Además he puesto que es mayor que Bella, cosa que ahora sabemos que no es cierto… Pero bueno, eso ya no puedo cambiarlo, así que intentaré defenderme como pueda TwT espero que os guste de todas formas, y muchísimas gracia (en serio) a los que me dejaron review en el xapi anterior, porque es por el momento el que más ha recibido y estoy muy japy japy:D

Joanne

CAPITULO 14: PALABRAS ENCANDILADAS

-No puedo creer que se te olvidara comprar el libro de Encantamientos –rezongó Bellatrix, una sonrisita burlona apareciendo en sus labios al mirar a Zahn, quien resopló. La chica había estado riéndose de él desde que se lo dijo la noche anterior.

-Si lo llego a saber la próxima vez vengo solo.

-Ya me imagino la escena –siguió Bella riendo, y empezó a imitar la voz de su amigo-: No, profesora, es que se me ha olvidado comprar el libro. ¿Tú que crees que haría? Teniendo en cuenta que eres mi amigo y a mí me odia…

-Para ya, Bella –protestó el muchacho, aunque verdaderamente no estaba enfadado. Aceleró un poco el paso, casi imperceptiblemente-. Además, gracias a eso estamos visitando el Callejón.

-Tampoco es que tenga dinero –respondió Bellatrix con sinceridad-. Me lo gasté la última vez que vinimos, y estoy esperando a que mi tía me mande.

-Si quieres te puedo prestar algo…

-No –cortó la chica, y, seguidamente, empujó la puerta para entrar en Flourish & Bloots. Zahn se quedó quieto, y, de pronto, sonrió levemente. Qué orgullosa era.

OoOoOoOoO

Llevaban un rato esperando en Portsmouth al barco que los llevaría al Durmstrang, sentados en uno de los bancos que había. Ellos habían madrugado bastante y no habían tenido problemas para encontrar sitio, pero ahora ya quedaba poco asiento vacío.

-¿Qué tal te lo has pasado? –preguntó Zahn, sus ojos clavados en la muchedumbre de adolescentes, pero sin fijarse en ninguno en especial.

-Si me estás pidiendo que lo compare con un verano en mi casa…

-Ya.

Bellatrix lo miró de reojo, no muy segura de si añadir algo. El comportamiento de Zahn había sido algo extraño al final del verano. Muchas veces se lo había encontrado mirándola, y otras veces le salía con preguntas de ese tipo, a las que no sabía dar respuesta.

-¿Adónde ha tenido que ir Gavriel?

Tenía curiosidad, y su mejor amigo no se extrañó por ello, ni tampoco por el cambio de tema tan descarado. Conocía a Bellatrix todo lo que se la podía conocer.

Se habían levantado temprano para terminar los preparativos de lo que tendrían que llevar al colegio, y, justo cuando estaban llevando los pesados baúles hacia el salón, su profesor había recibido una llamada por la chimenea y había tenido que irse delante de ellos. Bellatrix había escuchado tan solo una conversación apresurada en susurros, y había sido incapaz de ver a quién le urgía tanto la presencia de Gavriel.

-A menudo se va así –respondió Zahn sin preocuparse-. Tampoco da muchas explicaciones. Como es bastante conocido en el ámbito de las Artes Oscuras, suelen llamarle para preguntarle cosas sobre objetos nuevos que se han encontrado, o maldiciones que no consiguen deshacer…

-Ya veo.

-Es bastante respetado. A veces hasta le piden consejo los Aurores.

-Pero si…

-Conocen su forma de pensar, pero no se acaban de fiar de él. Creen que alguien que conoce tantos sobre las Artes Oscuras debe combatirlas, no enseñarlas.

-Veo que no le entienden ni los buenos ni los malos –se rió Bellatrix-. Sigo sin entender cómo puede verlas desde un punto de vista tan teórico. Es…

-¿Qué?

-Aburrido –murmuró, encogiéndose de hombros.

En ese momento se abrió la pared, y empezó a aparecer, ante la sorpresa de los más jóvenes que había en la sala, un barco de debajo del agua. A Bellatrix volvió a impresionarla un años, pero se levantó para seguir a Zahn cuando éste se encaminó hacia la pasarela que se había extendido por medio de la magia.

-Yo no lo veo así –se defendió Zahn.

-Por algo te pareces a tu tío –replicó la chica con picardía.

-A ti también te ha enseñado.

-Pero antes aprendí a ser práctica.

El viaje a partir de ese momento fue bastante silencioso. De fondo se podía escuchar los saludos de amigos que se reencontraban después de un verano, largo en unos casos y demasiado corto en otros.

Ella no se lo había pasado mal. Fue, de lejos, mucho más soportable que esos infiernos en Grimmauld Place, perseguida por su tía, por Regulus y por su otro primo, Sirius. Aunque se intentasen ignorar, su presencia junto a ella era innegable, y mucho más notoria.

Cuando recibió la invitación, por un momento temió a Gavriel. ¿Por qué habría aceptado tenerla en su casa habiéndolo decepcionado de esa manera? Belloch no la había perdonado, y Bellatrix creía conocer su carácter lo suficiente como para saber que ese recelo nunca se iría. Había comprendido que la muchacha no entendía su método de estudio de las Artes Oscuras, que las enseñanzas que había recibido y su Sangre eran demasiado fuertes como para combatirlas.

Intentaba comportarse con normalidad, pero Bella seguía notando una sutil frialdad en sus miradas, sus gestos y sus palabras. Ella permanecía impasible, y no daba a entender que sabía que él, en parte, se estaba viendo obligado a enseñarla por la amistad que compartía con Zahn.

Voluntariamente no querría enseñarle ni una sola maldición.

OoOoOoOoO

No parecía que acabasen de empezar el curso. La pila de deberes empezaba a amontonársele a los pocos días de empezar las clases, antes incluso de haberse hecho a la idea de que estaba de vuelta en el castillo.

Miró con ojo crítico el mapa que estaba haciendo. El profesor Liebertzung había considerado que sería entretenido seguir de cerca la estrategia de la primera y única guerra que había enfrentado a minotauros contra magos en el año 364, antes de que los primeros se retiraran a la isla de Creta. Al parecer la estrategia desarrollada por los magos para vencer a esas bestias tan superiores físicamente a ellos (y, en ciertos aspectos, mágicamente también) no había vuelto a repetirse en toda la Historia de la Magia.

Así que ahí estaba ella, haciendo la última línea que marcaba el recorrido de Iskra, el dirigente del ataque de los magos. Tenía que entregarlo al día siguiente. Mojó la pluma en la tinta y se esforzó por marcar con claridad el punto donde la última mañana había tenido lugar.

-Hola.

A Bellatrix se le escurrió la punta de la pluma por la sorpresa, dejando una gota de tinta negra en el mapa que tan escrupulosamente había intentado dejar limpio. Alzó la vista enfurecida, sobre todo porque había reconocido la voz.

-Weiss -siseó.

El alumno de Straglenheiz esbozó una sonrisa conquistadora al ver que había atraído su atención, y con un gesto de cabeza se despidió y siguió su camino, dejando a Bellatrix con el insulto en la boca.

-¿Es que ese idiota no aprendió con lo de la última vez? -preguntó a Zahn entre dientes, furiosa.

-Parece que no -masculló, y, sin decir nada más, volvió a su mapa. Bellatrix lo observó, sorprendida. Se había mostrado inusualmente serio con respecto a Weiss. La relación que insistía en tener el chico con ella era continuo motivo de sarcasmos, o al menos lo había sido. Se empezaba a preguntar qué le pasaba cuando recordó que ni había empezado el ensayo de Herbología sobre una planta que los Muggles conocían como digital. Bella no entendía por qué el profesor Ellhoir había insistido en contarles el uso que esa paria le daba. Los magos la usaban en ciertas pociones y aparecía en la mayoría de los venenos, especialmente si se intentaba que la muerte pasase por un fallo de tipo cardiovascular, y eso era lo único que le importaba. Abrió el grueso tomo y pudo ver el dibujo entintado de la dedalera. Medía algo menos de metro y medio, y, en una visión más cercana que el autor había hecho, podía apreciarse la forma de la flor que daba nombre a la planta.

-Me he dejado los apuntes en la Sala Común -dijo Bella, al no encontrarlos en la mochila. Antes de que pudiera añadir nada más Zahn le tendió los suyos, y la chica los cogió algo sorprendida por su rapidez. Algo incómoda, disimuló lo que pensaba bajo un rostro impenetrable y empezó a trabajar.

La letra de Zahn era algo torcida, de trazo suave y seguro.

OoOoOoOoOoO

Le había dejado hablando con Gavriel. Tenían mucho trabajo últimamente, y no podían con la cantidad de horas particulares de Artes Oscuras que su profesor insistía en darles. Intentaría cambiarlo al fin de semana, y para eso no necesitaba a Bellatrix para nada.

Black había salido a recorrer el castillo para hacer tiempo. Esperaría a que Zahn volviese, y posiblemente irían a dar una vuelta por los terrenos. No habían tenido tiempo para pasear por ahí en las casi dos semanas que llevaban de clases.

Torció la esquina y empezó a subir las estrechas escaleras que la llevarían al tercer piso. Sin embargo, se detuvo a la mitad, apoyándose en la pared, cuando escuchó una discusión en el piso superior. No porque le resultase extraño o espiar fuese con ella, sino porque Andrómeda y Narcisa sí eran asunto suyo.

-Lestrange me lo comentó ayer -decía la rubia. Bellatrix pudo reconocer su tono de voz más frío-. Se estaba riendo.

-Como si me importase mucho.

-De eso ya me he dado cuenta -masculló Narcisa-. Me da igual lo que hagas con tu reputación al relacionarte con Sangres inferiores a la tuya, no es mi problema.

-¿Entonces a qué viene esta charla? -preguntó una aburrida Andrómeda, emitiendo un sonoro bostezo.

-Que empieza a ser mi problema cuando me relacionan contigo. Sido siendo tu hermana -dijo, chasqueando despectivamente la lengua- por mucho que me disguste.

-Pues lo siento mucho, pero no pienso dejar de hablar a Nora sólo porque tu reputación esté en peligro -se burló, haciendo hincapié en las últimas palabras. Luego Bellatrix pudo notar que se ponía seria, su voz más tensa-. ¿Qué clase de amiga sería si lo hiciera?

-Una que elige a su familia.

Pudo escuchar pasos resonando sobre la piedra, y Bellatrix subió un par de escalones en silencio para escuchar mejor.

-Odio a mi familia -escupió Andrómeda-. A ver si te enteras. ¡A ver si os enteráis todos!

-Esto era un último aviso -dijo Narcisa sin perder la calma, aunque alzó algo la voz porque su hermana se estaba alejando-. La próxima vez avisaré a madre.

Era el momento de irse. Bella empezó a bajar los escalones, cogiendo el mismo camino por el que había venido. Mientras decidía que tal vez esperaría a Zahn a la salida del despacho de Gavriel, se le escapó una leve sonrisa, algo maquiavélica.

OoOoOoOoO

Cuando Kathryn entró en la habitación, la vio arrodillada frente al baúl. A su lado había una pila de libros que había sacado, y parecía muy concentrada en buscar algo. Bellatrix se apartó el pelo de la cara, preguntándose dónde habría metido la cera roja para sellar las cartas. Había escuchado a su compañera de habitación entrar, pero obviamente no pensaba pedirle prestada la suya.

Al final la encontró, al fondo del todo. La cogió y la dejó encima de la cama para no perderla de vista, y se giró un poco para meter todo lo que había sacado.

Golpeó con el codo una pequeña caja de caoba que había estado precariamente apoyada sobre los libros. Intentó cogerla al vuelo, pero fue demasiado lenta. La caja se cayó y se abrió. Empezó a sonar una leve melodía que conocía bien, que le auguraba negros sueños para esa noche y quizá las siguientes. Echó un vistazo a Kathryn, quien miraba con curiosidad la caja de música, y luego se dio prisa en volver a cerrarla y meterla al fondo de su baúl. Los regalos de su padre tenían que estar bien escondidos, y no al alcance de cualquiera.

Se incorporó ignorando a Kathryn, que seguía sus pasos atentamente con la mirada, preguntándose qué se podría traer entre manos. Bellatrix cerró la carta que había estado escribiendo y la selló con la cera, estampando el escudo de los Black. Satisfecha, salió de la habitación.

OoOoOoOoO

En la Sala Común se encontró a Zahn practicando la transformación que el profesor Wexlershire les había enseñado esa mañana.

-¿Adónde vas?

-Tengo que mandar una carta.

-Te acompaño -dijo, levantándose. Se le veía harto. Sobre la mesa descansaba el abanico que tenía que transformar en polilla.

Bellatrix prefería ir sola, pero aceptó la compañía de su mejor amigo sin decir nada. Salieron los dos de la habitación y bajaron las pocas escaleras que había hasta el pasillo, echando a andar despacio.

-Está a punto de sonar el toque de queda -informó Zahn, echando un vistazo a su reloj de muñeca-. Podrías haber esperado a mañana.

-¿Te has reformado en verano o qué? -preguntó Bellatrix ácida-. De todas formas nadie te ha pedido que me acompañara.

Zahn se quedó en silencio, y luego aceleró el paso hasta ponerse a su lado. Parecía extrañamente incómodo.

-¿Subimos luego a la torre?

-Quizá. -Encontraba cierto placer en la nueva forma en que Zahn la trataba. Se empezaba a dar cuenta que se ponía así, tan serio y silencioso, según las cosas que ella hiciera o dijera-. Primero la carta.

-¿Para quién es? -Bellatrix sonrió sin decir nada, sabiendo que la curiosidad de Novak aumentaría-. ¿Qué te traes entre manos?

-Lo mismo podría preguntarte a ti -respondió, siendo algo más seca de lo que había pretendido. Zahn estaba muy serio estos días y se guardaba demasiadas cosas para sí, y Bella estaba cansada de no poder averiguar el porqué del comportamiento tan extraño de su amigo. No estaba acostumbrada a no salirse con la suya.

Zahn no contestó, aunque Bellatrix tampoco lo esperaba. Se quedaron quietos un segundo, pero ante la intensidad de la mirada de Novak, la joven acabó por bajar la vista y seguir andando.

En la lechucería llamó a su enorme búho ciego, y, después de atarle la carta a la pata, espero a que desapareciera por una de las ventanas.

No tenía ni idea de cuánto tardaría en volver.

OoOoOoOoO

La primera noche sí, pero no sabía por qué seguía soñando con eso semana tras semana. No había vuelto a abrir la caja de música. Se decía que tal vez fuera por el comportamiento de Zahn últimamente, o por las continuas insinuaciones de Rob Schultz. No perdía ocasión para recordarles que iban a todos lados juntos, que no se separaban el uno del otro...

-Cógela de la mano, Novak... Lo estás deseando -exclamó entre risas su compañero de cuarto, lanzándole una mirada aviesa-. A ver si te la van a quitar.

La reacción de Zahn fue rápida, tanto que dejó a Schultz sin varita y sin habla en cuestión de segundos. Bellatrix nunca había visto a su mejor amigo así: sus ojos despidiendo verdadera fiereza, odio. Black se quedó detrás de él, sin intervenir. Estaba tan harta de Schultz como Zahn, y no tenía pensado impedir que por una vez practicase las maldiciones que tanto se esforzaba por controlar.

Ante su mirada incrédula, Zahn se dio la vuelta tras unos tensos segundos y marchó. Bellatrix y Schultz se miraron, sin poder decir cuál de los dos estaba más sorprendido.

-Parece que se ha asustado.

-No me tientes -siseó Bellatrix-. Yo no pienso irme.

-Te creo. -Rob clavó los ojos en ella. Su varita seguía a sus pies, y no se molestó en recogerla. No parecía querer pelear-. Tú directamente no vienes.

Las mejillas de la joven se tiñeron de rosa, humillada. Recordó perfectamente aquella noche en la que no había acudido al duelo con Rob por miedo a que la Petra Deauro volviese a actuar.

-Tenía mis razones.

-Ya.

¿Era decepción? Bellatrix no pudo decirlo, porque Schultz no se quedó mucho más. Recogió su varita y se escabulló del pasillo, y ella no tuvo más remedio que ir tras Zahn. Tardó en encontrarle más de media hora, pues había salido a los terrenos.

Le echó en cara el haberse ido. Ya podía decir Zahn lo que quisiera sobre cómo veía su tío las Artes Oscuras, que para Bellatrix seguiría siendo lo mismo, una cobarde huida. Acabarían atacándole por la espalda en cuanto él se diese la vuelta para evitar la confrontación.

La chica se dejó caer en la cama, extenudada y sudorosa, después de despertarse de otro sueño. O pesadilla, o lo que fuera. Se empezaba a dar cuenta que esto se alejaba un poco del objetivo de la caja de música, que ya no intentaba superar sus miedos. La estaba asustando más.

¿Qué podría explicar que no dejase de soñar con su mejor amigo?

OoOoOoOoO

Zahn dio varios toques en la puerta entreabierta antes de entrar en la habitación de las chicas de tercero. Descubrió que Bellatrix estaba aún dormida, tapada hasta arriba con las mantas. Se acercó a la cama, y la movió levemente por el hombro para despertarla. El tirante se le resbaló un poco, y para cuando Bella abrió los ojos, Zahn estaba alejado un par de metros de la cama y evitaba su mirada.

-¿Qué haces aquí? -preguntó al verle, soñolienta-. ¿Qué hora es?

-Está a punto de terminar el desayuno -respondió, y luego echó a andar hacia la puerta-. Date prisa.

Bellatrix no tardó nada en arreglarse una vez su amigo se hubo marchado de la habitación. Al abrir las cortinas se dio cuenta de que era bastante entrada la mañana, y se dio prisa en bajar. Esa mañana sin falta tenían que empezar la poción que la profesora Stokoyk les había mandado de deberes, porque se tardaba dos días en la cocción y tenían que entregarla para el martes.

-Tampoco nos acostamos tan tarde ayer -bromeó Zahn. Llevaban más de una semana subiendo a la torre cada noche, y la pasada no fue una excepción.

-Ya -replicó. Ella sabía bien por qué se había quedado dormida hasta tan tarde. Había vuelto a soñar y había sido incapaz de dormirse hasta bien entrada la noche-. No sé. Vamos, que no me quiero quedar sin desayunar.

Se notaba que era sábado, porque el Comedor estaba bastante más animado que entre semana. Al parecer no habían sido los únicos en levantarse algo tarde. Bellatrix y Zahn se fueron a sentar a la mesa de Münzenicht y se sirvieron el desayuno.

Zahn no estaba especialmente hablador, y Bella se entretuvo escuchando la conversación que mantenían un par de quinto cerca de ellos sobre los próximos partidos de Quidditch. Al parecer un golpeador y un cazador habían terminado, y se celebrarían dentro de poco la selección de los nuevos jugadores para cubrir ese puesto. Estaban pensando presentarse. Black los observó con curiosidad, y reconoció a un tal Maddocks, que iba al curso de Andrómeda.

-Pensé que no te interesaba el Quidditch -murmuró Zahn como quien no quiere la cosa, mirándola de reojo mientras bebía algo de zumo.

-Y no me interesa -cortó Bellatrix enarcando las cejas, y volvió a concentrarse en su desayuno. Apenas unos segundos, porque entonces una lechuza que reconoció muy bien pasó volando por encima de su cabeza.

-¿Esa no es de...?

-Sí -contestó, sin dejarle terminar. No podía apartar los ojos del ave negra con alguna pluma cobriza-. Pero no pensé que...

-¿Qué?

La lechuza dejó caer el sobre en la mesa de Straglenheiz. Bella no tuvo que esforzarse mucho para reconocer a una Andrómeda sorprendida, su vista fija en el sobre rojo que acaba de caer en el tazón de leche, salpicándolo todo a modo de augurio. Había estado desayunando con su amiga Nora allí, despreciando todas las tradiciones de la Sangre.

Las vio cuchichear pálidas, señalando el vociferador pero sin atreverse a cogerlo, y se le escapó una sonrisa sesgada. Tendría que abrirlo, y pronto.

Al final pareció decidirse. La sangre empezaba a acumularse en sus mejillas, pero su pulso no tembló al abrirla. De pronto Bella ya no era la única que miraba a Andrómeda. Todas las cabezas que había en ese momento en el Comedor se habían vuelto a ver quién había recibido el vociferador. Ninguno reía. Bellatrix había escuchado a Sirius contando a su tío Alphard lo que se habían burlado todos cuando un Hufflepuff recibió uno de aquellos, y supuso que, como muchas otras cosas, Durmstrang era muy diferente a Hogwarts. Lo que allí provocaba risas aquí provocaba humillación.

La voz de su madre resonó estruendosa por toda la sala. Se sorprendió al ver que no la reconocía; habían pasado muchos años desde la última vez que la había visto.

-...PROVOCAS LA HUMILLACIÓN DE LA FAMILIA. NO QUIERO VOLVER A RECIBIR NOTICIAS DE QUE TE RELACIONAS CON GENTE INDIGNA DE TU SANGRE Y TU LINAJE...

Andrómeda escuchó el howler sin moverse, la vista clavada en el plato casi vacío, y su cara completamente roja por la vergüenza. Eso supuso en un principio Bellatrix, pero cambió de idea pronto. Al ver la mueca de furia con la que su hermana salió del Comedor segundos después acompañada por Nora, supo que lo que había malinterpretado por humillación era odio y determinación.

Se parecía a Sirius, pensó, volviendo a su desayuno. Tan impulsiva y cegada por la traición.

OoOoOoOoO

No le costó mucho averiguar de que habían estado hablando. Sus discusión se oía por la toda la Sala Común. O más bien los gritos de Andrómeda, porque Narcisa estaba sentada en el reposabrazos de uno de los sillones orejeros sin prestar demasiada atención a lo

que le decía.

-¡Le mandaste la carta! No puedo creer que...

Narcisa le lanzó una mirada glacial, sin responder. Al ver que no iba a sacarle palabra, Andrómeda bufó, furiosa, y se largó de la habitación con grandes zancadas, pasando al lado de Bellatrix, que justo entraba en la Sala.

Su hermana le indicó con la cabeza que se acercase mientras se incorporaba. Apenas le sacaba un año, pero la más joven de las Black podía ver muchas diferencias entre ambas. Para empezar el pelo rubio de Narcisa, o sus ojos azules. Además era fría, mucho más fría que cualquiera de ellos, que parecían tener aceite hirviendo en vez de sangre.

-¿En serio te pensabas que no me atrevería a hacerlo yo?

Bellatrix sonrió ante la pregunta de Narcisa. Así que sabía que había sido ella.

-¿Cómo lo sabes?

-Te vi bajando las escaleras.

-Ya.

Lógico. Aunque suponía que también podría habérselo imaginado. ¿Quién más podría haber tenido interés en que Andrómeda dejase de ir con esa chica de Straglenheiz?

Narcisa la observó con detenimiento, antes de devolverle una sonrisa algo extraña con sus finos labios.

-Me las sé arreglar mucho mejor de lo que tú te crees, Bellatrix -dijo con voz fría-. Soy tan Black como cualquiera de vosotros.

-¿Ah, sí? -replicó con sarcasmo, arqueando las cejas.

Qué menos que reírse ante esa lengua viperina. Narcisa se despidió con un movimiento de cabeza y un ya nos veremos que le sonó algo raro a la joven. Más que nada porque tenía que admitir que si Narcisa no era como se había pensado siempre, tal vez no le importase volver a hablar con ella otro día.

OoOoOoOoO

Se preguntaban las dos qué podrían hacer ahora. Otra carta a sus padres no solucionaría nada, lo sabían, estaban demasiado lejos, y una segunda no haría más efecto que la primera. El comportamiento de Andrómeda era alarmante. Pasaba más tiempo con la gente de la casa Straglenheiz que con los de la suya, y estos empezaban a encontrar normal hablar con ella. Normalmente había una clara competencia entre casas y una actitud fuertemente defensiva en cuanto alguien intentaba meterse en su terreno.

Narcisa estaba con el libro abierto pero no le prestaba atención. Hablaba con Rabastan, que se encontraba a su lado, fingiendo también que hacía deberes.

Bellatrix se preguntaba cómo habían llegado esos dos a hablar tanto sin estar en el mismo curso. Poco a poco, por la forma de comportarse de Narcisa, le fue quedando claro. No se parecía en nada a la chica que le había hablado días atrás con frialdad y seguridad en sí misma. Esta Narcisa era más como Bella había pensado que era su hermana, una fachada de dulzura y saber estar.

Lestrange parecía pasárselo bien. Bromeaba burlándose de los de otras casas que pasaban. Luego pasó a hablar sobre Quidditch, el partido que se acercaba rápidamente y las nuevas adquisiciones para suplir las vacantes. Él estaba en el equipo, era golpeador. Narcisa fingía que le interesaba, y asentía levemente y se colocaba detrás de las orejas los mechones de pelo rubio.

Bellatrix miraba a su hermana incrédula. ¿Por qué era así? Tal falsa, tan hipócrita... No lo soportaba.

-Ahora vengo -dijo Lestrange en voz baja-. Voy a coger un libro.

En cuanto hubo abandonado su asiento, Narcisa mojó la pluma en la tinta y se puso a escribir, repentinamente concentrándose en el ensayo que tenía que hacer.

-Sé todo lo que está pasando por tu cabeza ahora mismo -susurró, volviendo a ser la misma de siempre-. No sabes esconder lo que piensas.

-Tú sí por lo que veo -respondió de mal humor Bellatrix.

Narcisa alzó la vista, clavando sus enormes ojos claros en su hermana.

-¿Y crees que lo haría si no ganase nada a cambio?

N/A. OHBABYSI. ¿Soy buena o no soy buena? XDD POR FIN ACTUALIZO. Es que veamos, os explico. Estoy haciendo un reto de escribir 20000 palabras sobre un fanfic en 15 días, y he elegido SDY para adelantarlo. Por el momento mas o menos llevo todo cumplido, así que espero seguir así durante lo que me queda hasta el día 15 jujuju. Aunque no consiga cumplir el reto, espero poder terminar 3 o 4 capítulos de este fic para tener de reserva muajajaj.

Estoy algo confusa con este xapi, en otro orden de cosas. Eso de que Zahn y Bella estén tan... raros. No sé si me he pasado iniciando su relación. Esto no va a volverse un fic amoroso y empalagoso, estad tranquilos por ese lado xD pero aun así no sé si ha sido demasiado cambio con respecto a los anteriores. Dedidme que pensáis, porfaaaa ;;

Y ahora creo que me retiro ya. Estoy muy MUY emocionada. ¡Estamos en julio ya! Eso supone MOGOLLON de cosas frikis. La peli y luego el libro VOY A MORIR. Últimamente he estado muy poco inspirada para cosas de HP, pero ya veréis que volveré a las andadas en cuanto lea HP7 MUJAJA. Eso si no caigo en una profundísima depresión por la muerte de Bella xDDD

En fin, muchas gracias por seguir apoyándome con este fic, a pesar de que soy taaaan pesada xD

Joanne