Kiss me in the darkness.
Autora: Black Song 11.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de MasashiKishimoto, pero los personajes inventados son míos y la historia también lo es.
V
Sakura caminaba a paso apresurado por las atestadas calles. Por el cielo se colaban tenues rayos de sol, pero sólo cuando las grises nubes lo permitían. Metió la mano en su bolsillo y rebuscó desesperadamente el papel que le interesaba, cuando lo encontró se dispuso a leerlo: "Ginecóloga obstetraKurenaiYuhi". Levantó la vista para leer los carteles que estaban atornillados en el muro hasta que reconoció el mismo nombre, atravesó los portones y llegó a unas angostas escaleras y siguió subiendo hasta que llegó al quinto piso, ya estando allí buscó el nombre que la mujer que la atendería y entró por la puerta designada.
—Buenas tardes —saludó una joven de no más de veinticinco años con una sonrisa de oreja a oreja.
—Buenas tardes —respondió Sakura por formalidad más que nada—. Tengo una cita con la doctora Yuhi —mencionó y la chica y la secretaria le pidió sus datos para luego indicarle que tomara asiento.
Tan pronto se sentó no pudo evitar notar que todas las demás mujeres que se encontraban allí eran mujeres notoriamente embarazadas con sus maridos. Todas y cada una de ellas estaban acarameladas a ellos y se sintió miserable.
—Es cierto —pensó—, yo soy sólo la otra.
Bajó la cabeza sintiéndose desolada, no importa a quien le dijera su situación todos la juzgarían; ante los ojos de la sociedad sería vista como el juguete sexual de SasukeUchiha, su hijo sería apuntado con el dedo para donde quiera que fuere y quizás la odiaría por traerlo a un mundo en donde sólo recibe humillaciones de mano de los prejuiciosos. Un suspiro se escapó de sus labios. No podía ser hipócrita consigo misma, antes de verse en esa situación también pensaría de la misma forma.
Se abrazó a sí misma tratando de darse calor, a pesar de estar en un ambiente templado y agradable en cuanto a temperatura.
—Hola —escuchó la voz de alguien dirigida a ella.
Levantó la cabeza encontrándose con una mujer de no menos de veintiséis años de tez clara, pero no tanto, cabellos castaños sujetados al estilo tomate sobre su cabeza; la chica vestía un simple vestido azul cielo y sobre éste una chaqueta negra abotonada hasta arriba, se podía apreciar un pequeño bulto.
—Hola —respondió con algo de desgano, la chica miró a Sakura con expresión triste.
—¿Te sientes mal? —preguntó la chica acariciando levemente su abultado vientre. Sakura negó con la cabeza aun con desgano— Mi nombre es Ten-ten, ¿cuál es el tuyo?
Sakura la miró a los ojos y comprobó que ella no se iría sin tener una pequeña charla. Suspiró.
—No, estoy bien —le respondió finalmente tratando de fingir una sonrisa lo mejor que pudo—. Soy Sakura.
Ten-ten le sonrió amigable y ambas comenzaron a charlar, cuando de la nada el tema tabú salió a flote.
—¿Y por qué estás aquí? Si no te molesta que pregunte, claro —Sakura miró al piso prolongadamente y Ten-ten se tensó pensando que quizás había abierto una vieja herida. Cuánta razón tenía.
—Tengo la sospecha de que puedo estar embarazada —respondió con voz apagada y sin ánimos. Ten-ten trató de reparar lo que había hecho mencionando al padre del niño. Grave error.
—¡Qué bien!—exclamó falsamente feliz, pues por dentro sólo quería reparar lo que había hecho— ¿Qué pensó tu pareja cuando le dijiste?
Sakura desvió su mirada al techo tratando de recordar la cara que puso Sasuke cuando la descubrió comprando un test de embarazo, nada, se hizo el tonto ahí frente a su esposa, su hijo y frente a ella misma. Sus recuerdos enterrados la hicieron sentir ganas de matarlo.
—Nada —respondió sin pensar y Ten-ten estaba más nerviosa, pero a la vez confundida.
—¿Todavía no se lo dices?—preguntó inocentemente y Sakura la miró, la castaña se sorprendió de ver una sonrisa en el rostro de la mujer.
—Él me dejó —mintió—. No soportó la idea de ser padres.
Ten-ten sólo quería ser tragada por la tierra en ese mismo momento, quería morirse, lo que sea para borrar la conversación y empezar de cero.
—Vaya. Lo siento, Sakura —respondió con un nudo en la garganta.
Sakura bajo la mirada al suelo nuevamente. Estaba satisfecha, era mejor que pensara que iba a ser madre soltera porque su novio la dejó a que supiera lo que realmente pasó. Ni siquiera se cruzó por su cabeza la posibilidad de que la castaña la entendiera aunque sea un poco, no quiso arriesgarse.
—Si te hace sentir mejor —comentó la chica con un semblante completamente deprimido—… no eres la única que criará a su hijo sola —Sakura se sorprendió y Ten-ten prosiguió—, mi esposo falleció un día después de que le diera la noticia, un accidente de auto me lo quitó —relató y el nudo en su garganta creció.
—Ten-ten Hyuga —llamó la doctora Yuhi asomándose por la puerta y la chica se puso de pie al instante.
—Adiós, Sakura.
La silueta de la castaña desapareció tras a puerta de la consulta de la doctora; Sakura se sintió fatal y entendió finalmente todo lo que Karin le había dicho. Estaba siendo totalmente egoísta al deprimirse y echarse a morir por estar embarazada, cuando hay mujeres en el mundo en peores condiciones, pero de todas formas salen adelante. Como Ten-ten.
Quedó totalmente sumida en sus pensamientos. Los minutos pasaron raudamente, demasiado como para que ella los notara en su evidente estado de letargo. La doctora se asomó nuevamente por la puerta de su consulta y exclamó su nombre, Sakura saltó en su lugar y miró a todos lados en busca de donde provenía la voz.
Cuando salió de su estado de aturdido logró caminar lentamente hacia el despacho de la doctora quien la saludó cariñosamente.
—Dime, linda, ¿qué necesitas? —preguntó la doctora sonriéndole dulcemente.
—Esta mañana me practiqué un test de embarazo y resultó positivo —le explicó, la mujer asentía ante cada palabra que salía de los labios de la chica—. Vine a comprobarlo.
La doctora le explicó a Sakura sobre el margen de error de los test de embarazo caseros, al ver que su paciente seguía inconforme con lo que ella le había dicho suspiró y le dio otra opción.
—Podría hacerte una ecografía —comentó y Sakura se emocionó, no habrá margen de error alguno si podían ver dentro de ella.
Sakura asintió frenéticamente con la cabeza y la doctora se puso de pie y la condujo a una camilla donde le indicó que se recostara, la chica así lo hizo y la matrona levantó la blusa de Sakura dejando su plano vientre al descubierto.
Cerró los ojos y dejó que el nerviosismo la llenara, no tenía la intención de abortar, pero tampoco quería tener nada que la atara a ese maldito hombre que le había roto el corazón.
Se estremeció al sentir algo helado ser esparcido por su abdomen, abrió los ojos y se fijó en la especie de gel que la doctora le había puesto encima. Volvió a cerrar los ojos y su cuerpo comenzó a temblar de miedo. Una cálida mano se posó sobre el brazo de la Haruno y lo acarició, era la mano de la doctora que le transmitía confianza y valor para poder enfrentar lo que fuera que le deparara el futuro.
Lentamente abrió los ojos nuevamente al sentir una máquina apretarse contra su vientre; con la vista siguió el camino que trazaba dicha máquina y volteó encontrándose con una pantalla que mostraba el interior de su útero.
—¿Logras verlo, Sakura? —preguntó la mujer con una pequeña sonrisa asomada en sus labios— Ese es tu hijo —siguió hablando.
Lo que sintió Sakura al momento de ver el pequeño feto que mostraba la pantalla no tenía nombre; sintió una ternura hacia aquella pelotita que se formaba y crecía dentro de ella que no había sentido antes.
—Tienes un mes —susurró la mujer con voz cálida y colmada de alegría.
Sakura ahogó un sollozo con su mano derecha y por sus mejillas las lágrimas corrieron libremente. Por primera vez en su vida podía decir que había olvidado todos sus problemas y se había permitido llorar de alegría.
Kurenai observó la reacción que tuvo Sakura y comprendió que no tenía la necesidad de preguntarle nada más con respecto al futuro de la criatura, era más que obvio que había decidido tenerlo.
Sakura salió de la consulta de la doctora Yuhi con una carpeta en mano en donde aparecían varias fotos del pequeño bebé que crecía dentro de ella y un CD en donde habían grabado la ecografía. Se sintió tan llena de dicha que casi podía saltar de alegría por las calles sin importarle lo que pensaran los demás transeúntes. Todo lo que había pensado antes de entrar a la consulta estuvo mal, sus sentimientos habían dado un giro de ciento ochenta grados.
—Seré madre—pensó—; no necesito de ese idiota para criar a mi hijo.
En una pequeña oficina muy elegantemente decorada se encontraba InoYamanaka, la supervisora de las publicaciones, revisando las últimas propuestas que había recibido, pero desafortunadamente no había logrado concentrarse en toda la mañana.
Bufó frustrada, cerró el libro que estaba leyendo y comenzó a frotarse las sienes con desesperación, como si eso la ayudara a concentrarse. De pronto sintió una penetrante mirada fija en ella que la hizo levantar la mirada.
—¿Qué quieres? —preguntó molesta frunciendo el ceño notoriamente enojada.
El hombre que la observaba de brazos cruzados desde la puerta de la oficina alzó las cejas sorprendido ante tal violenta actitud, pero para sorpresa de Ino, sonrió de medio lado. La rubia golpeó su escritorio con toda la fuerza que tenía en aquel momento consiguiendo que las hojas que estaban sobre éste cayeran al suelo.
—¡Te hice una pregunta! —gritó más furiosa, de todas las personas que habitaban ese planeta, la última que quería ver era a él.
El hombre guardó silencio esperando a que ella se calmara y recordara que le debía un mínimo de respeto, pero suspiró al notar que eso no llegaría.
—¿No puede un accionista visitar su propia editorial? —preguntó con retórica e Ino se enfadó más aún.
—¿Cómo puedes ser tan descarado como para venir aquí después de lo que le hiciste a Sakura? —preguntó mirándolo con todo el rencor que pudo transmitir— ¡¿Sabes lo afectada que está?!
—¿Quién eres tú para opinar sobre mi relación con Sakura? —respondió con otra pregunta e Ino abrió la boca repetidas veces buscando una respuesta convincente.
La había pillado; una cosa era ser amiga de la amante de ese hombre y otra era increparlo por algo que no era asunto de ella. Sasuke mantuvo marcada su sonrisa ladina todo el tiempo y se acercó al escritorio de la rubia al comprobar que se había calmado.
—¿Sakura está embarazada?—preguntó sin rodeos y la rubia lo miró con odio.
Ella no podía responder a esa pregunta porque no podía traicionar a su amiga diciendo la verdad, pero por otro lado ese despreciable hombre siempre había tenido una extraña habilidad de adivinar cuando alguien mentía.
—Responde —habló exasperado por el silencio de la Yamanaka.
—¡Eso no te interesa! ¡Eres una basura, no la mereces! —Sasuke se dio media vuelta para retirarse, ya tenía su respuesta y ya no necesitaba a Ino.
Él caminó a paso lento por la editorial hasta salir de allí. De su bolsillo sacó un conjunto de llaves las cuales observó por un momento, sonrió de medio lado.
—Creo que iré a hacer una visita —murmuró y siguió caminando sin borrar la sonrisa ladina y calculadora que adornaba su rostro.
Sakura se encontraba en una pequeña, pero bellísima tienda de productos para bebés. A pesar de ser un poco apresurado el hecho de que ya esté comprando ropa para su hijo o hija, quiso empezar desde ese momento a guardar todo tipo de cosas para él o ella.
Cuando pasó por el pasillo de ropa quedó totalmente embelesada al ver unos pequeños zapatitos rosas adornados con pequeñas mariposas de muchos colores, le pareció tan tierno que simplemente tuvo que meterlo a su canasta. Se dirigió a la caja a pagar y depositó todo lo que había seleccionado con la cajera quien le sonrió amigable.
Salió de la tienda con una abultada bolsa de cartón, adornado con el logo de la tienda, y una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.
Sentía que nada podría romper esa felicidad que le había provocado la noticia de que sería madre; se sentía llena de dicha con sólo haber podido ver por unos minutos la imagen de su hijo. Pero todo eso era muy efímero y desgraciadamente ella sabía que tenía que bajar de las nubes en algún momento.
Sasuke podía ser un completo idiota y un mujeriego que quizás cuántas otras mujeres tuvo como amantes mientras estaba con ella y su esposa. Apretó los puños al recordar la silueta de Sasuke parada al otro lado de su jardín rogándole que hablaran. Acarició su vientre en un desesperado intento en volver a subir a las nubes y sentirse embriagada por el amor que sentía hacia su bebé.
Llegó al estacionamiento en donde había aparcado su auto, metió la llave para luego prender el motor y lograr ir a su casa y disfrutar del último día libre que le quedaba. Finalmente había llegado a su casa, se quitó los zapatos y caminó lentamente hacia la sala de estar, pero al entrar en ésta lanzó un grito aterrado y cayó sentada al suelo por la sorpresa.
—¡Sasuke! —gritó aterrada abrazándose a la carpeta blanca en donde descansaban las imágenes que la doctora le había dado de su hijo.
—Tenemos que hablas —le dijo acercándose a ella para ayudarla a levantarse.
Sakura golpeó la mano que el pelinegro le había extendido para ayudarla a pararse, se puso de pie sin soltar un solo momento la carpeta que trataba de proteger de aquel hombre vil. Sasuke notó lo que ella hacía y alzó ambas cejas intrigado por el contenido de aquella carpeta blanca.
—Nosotros dos no tenemos nada de qué hablar —gritó Sakura furiosa.
Muy iracunda movió bruscamente su brazo apuntando la puerta en una clara señal de que se fuera de ahí. Sasuke le envió una mirada retadora recordándole que él no seguía las órdenes de nadie, Sakura le devolvió la mirada haciendo que él suspirara.
—Si quiero que me escuche —pensó Sasuke—, tendré que ser más suave.
A paso lento se acercó a la chica quien retrocedía cada paso que él daba, siguieron así hasta que la espalda de Sakura se topó con la pared y maldijo mentalmente; Sasuke la acorraló y sonrió de medio lado ante su pequeña victoria.
Sakura no pudo evitar ruborizarse ante la cercanía que tenía con ese hombre. Podía odiarlo mucho en ese momento por lo que le había estado haciendo, pero no podía negar lo atractivo que le parecía ese hombre y lo mucho que lo había querido, desde el principio ellos siempre tuvieron sentimientos por el otro, o por lo menos eso pensaba Sakura, por lo que el hecho de que estén tan cerca hacía que los sentimientos entre ambos despertaran y que las hormonas alborotadas de Sakura la traicionaran.
—¿Por qué tratas de ser fría, Sakura? —susurró en su oído provocando que una placentera descarga eléctrica descendiera por la columna de la mujer.
Sasuke separó un poco a su acompañante de la pared y la abrazó tratando de ser lo más cariñoso posible con ella, aunque él no estuviera acostumbrado a serlo con nadie.
Sakura inhaló el perfume que tenía el morocho y se sintió igual de embriagada que en su extraño sueño, el aroma de Sasuke siempre le había encantado y no pudo evitar sentirse a gusto ante la proximidad de él.
El pelinegro notó que Sakura se estaba soltando un poco más, por lo que quizás él debía seguir conquistándola y ella accedería a hablar con él nuevamente.
Lentamente subió una de sus manos hacia la nuca de Sakura y así hizo que alzara un poco la cabeza para que lo mirara. Sakura estaba tan extasiada con el aroma del morocho que se dejó hacer, su mente estaba totalmente en blanco.
Sasuke acercó su rostro al de ella y apreció sus labios por un momento. Para él los dos días que habían estado separados fueron eternos y estar tan cerca de ella en ese momento le antojaba alzarla en sus brazos y llevársela a la habitación de arriba, pero no podía, eso podía arruinar todo lo que había avanzado en esos momentos por lo que se contuvo y acercó sus labios a los de ella hasta que se rozaron.
De la nada la imagen de la esposa de Sasuke llegó a la mente de Sakura y de un empujón lo alejó de ella y antes de si quiera considerarlo lo abofeteó con todas sus fuerzas.
—¡Maldito! —gritó iracunda— ¡Si viniste aquí sólo para seducirme pierdes tu tiempo! ¡Lárgate!
Sasuke estaba sorprendido por lo que ella había hecho. Nunca antes una mujer había rechazado un beso suyo, ¡jamás! Y ahora, él trataba de ser cariñoso con ella y en vez de besos o algo más, él sólo recibía una bofetada.
Frunció el ceño y la miró furioso, lleno de ira se acercó a Sakura nuevamente y ésta, algo intimidada, retrocedió mirándolo retadora. La tomó por los hombros bruscamente y la acercó de golpe a él estampando sus labios a los de ella en un brusco beso. Sakura quedó tan sorprendida que involuntariamente botó al piso la carpeta que abrazaba a ella.
La carpeta se abrió en el suelo dejando a la vista las imágenes del hijo que Sakura estaba esperando. Cuando Sasuke y Sakura se separaron, ambos dirigieron la vista a la carpeta abierta y Sasuke quedó paralizado en su lugar. Sakura no tardó tanto en reaccionar y se agachó a recoger lo que había tirado y rápidamente se alejó del pelinegro.
—Ahora ya sabes lo que querías que te dijera —comentó Sakura con voz temblorosa—. Así que lárgate.
Sasuke seguía sorprendido ante tal situación, miró a Sakura más enojado que antes y caminó hacia ella.
—¡Cómo me pides que me marche si acabo de saber que estás embarazada! —gritó rojo de la ira y Sakura se abrazó más fuertemente a la carpeta.
—¡No es de tu incumbencia! —respondió ella retrocediendo lentamente.
—¡Claro que sí! —dijo él, pero al ver el terror expresado en los ojos verdes de la mujer intentó calmarse y soltó un suspiro— Sakura, es mi hijo también.
Ella se sorprendió al oír eso. ¿Aquel hombre infiel y mentiroso estaba tratando de convencerla de que se haría responsable del niño? Sakura negó frenéticamente con la cabeza haciendo que Sasuke alzara una ceja confundido.
—¡No! Es mi hijo —gritó Sakura mirándolo furiosa—. ¡No te necesito para darle una buena vida! ¡Vete de aquí antes de que llame a la policía, no quiero verte más!
Sasuke sintió una fuerte punzada en el corazón, quitó su expresión fría y la miró con tristeza. Las palabras de la chica calaron fuerte dentro de él, le dolió que ella dijera todo eso. Por muy frío que haya sido él en el pasado no podía negar que le alegraba tener un hijo con ella. Pero insistir era inútil, ella ya había dicho lo que pensaba de él.
—¿Ya no me amas? —preguntó con voz temblorosa y Sakura se sorprendió de sobremanera al verlo.
Los ojos de Sasuke enrojecieron rápidamente. Sakura lo miró indignada y completamente convencida de que no era más que un teatro barato para convencerla y que todo fuera como antes, pero no iba a caer.
—Te dije que te fueras —susurró bajando la cabeza y Sasuke obedeció.
Si bien, Sakura creía que era una actuación de él para manipularla no evitó que le afectara verlo tan frágil y al borde de las lágrimas, siempre creyó en él como un hombre machista, por lo que ver ese tipo de actuación de parte de él le sorprendió y le hizo sentir incómoda.
El único sonido que invadió aquella solitaria casa fue el de la puerta al cerrarse. Sakura tuvo la tentación de abrir esa puerta y correr hacia él para reconciliarse, pero no podía; no quería ser la zorra del señor Uchiha, no podía traicionar a la mujer y los hijos del padre de su hijo, no podía degradarse a sí misma de esa forma.
Se sentó en el sofá de su sala de estar y observó una foto.
—¿Qué harías tú en mi lugar, mamá? —susurró mirando la imagen fijamente.
Era una bella foto del primer cumpleaños de Sakura en la que aparecían ella, su madre y su tío, el que siempre cumplió el rol de padre para ella; bajó la vista hacía su aún plano vientre.
—Quería que por lo menos tú tuvieras un papá —volvió a susurrar hacia su barriga y cerró los ojos dejando escapar una lágrima.
Fin.
No, es broma, continuará.
Hola :D ¿Qué tal?
Siento haber hecho que el machote de Sasuke llorara, pero si iba a hacerlo sufrir tenía que demostrar que le afectaba, así que Sasuke tuvo que decirle adiós a Sakura y a su hijo. Muchos de ustedes me han expresado sus dudas respecto a qué haré para el final muajajajaja, eso tendrán que leerlo para más adelante.
Por cierto, gracias mil por sus comentarios, no lo había dicho antes, pero esta es la primera historia en la que me llegan comentarios con sus pensamientos y opiniones, y me agrada mucho leerlos ya que todas piensan como yo xD: "¡Odiamos al malvavisco de Sasuke!". Sí, una de ustedes lo llamó "malvavisco" y amé tanto ese apodo que lo dejé así xD.
Bueno, no los distraigo. ¡Me encanta que comenten, sigan haciéndolo!
Besos cibernéticos.
