Kiss me in the darkness.

Autora: Black Song 11.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de MasashiKishimoto, pero los personajes inventados son míos y la historia también lo es.

VI

Ya habían pasado más de dos semanas desde que Sakura había mandado al diablo a Sasuke; sin embargo, a pesar de haberse mostrado segura y decidida, toda esa situación le había dejado un terrible sabor de boca; como si tuviera un mal presentimiento. Cada vez que pensaba en aquellas sensaciones meneaba la cabeza de un lado a otro para quitarse esas estúpidas ideas.

Ya había dado aviso a todos sus conocidos sobre su embarazo; también lo había publicado en las redes sociales haciendo que sus lectores se enteraran y le enviaran cientos de hermosos regalos para su hijo o hija. Ahora todo era perfecto, o así sería si no hubiera recibido un regalo de Sasuke la noche anterior, regalo que Ino y Karin se encargaron de quemar.

—"…Entonces Junko abrió la puerta de la habitación de sus padres y gritó horrorizada al encontrarlos a ambos muertos sobre la cama…"—leyó Sakura en voz alta, siempre se aseguraba de releer varias veces antes de enviar los capítulos al editor y se aseguraba de encontrar todos esos mínimos detalles para ser lo más prolija posible.

Su teléfono sonó haciendo que ella desviará la vista de la pantalla de su computadora y mirara el molesto aparato algo enojada por haberla interrumpido. Se levanto para dirigirse hasta él y contestarlo, pero antes de llegar miró con cautela el nombre que aparecía en la pantalla del aparato y suspiró al leer el nombre: Uzumaki Naruto.

—¿Qué ocurre, Naruto? —preguntó con voz cancina y se quitó los anteojos que tenía puestos y masajeó sus ojos delicadamente.

—¡¿Quién es el maldito padre del niño?! —gritó el rubio al otro lado de la línea y Sakura frunció el ceño molesta aguantando el dolor en los oídos ante el grito tan fuerte.

Suspiró. Sabía que él sería el único que tendría la descortesía de preguntar eso siendo que ella había dejado bien en claro que no lo revelaría, pero qué se puede esperar de alguien tan cercano a ella como lo es su mejor amigo.

—Ya te dije un millón de veces que no es importante —murmuró la mujer mirándose las uñas despreocupada—. No tienes porqué saberlo.

—¡Claro que sí, Sakura-chan! —chilló él molesto— Tengo que molerlo a palos, ¿qué se ha creído que es al dejarte sola con el bebé?

—¡Naruto, no te metas en lo que no te incumbe! —respondió ofendida y furiosa por el último comentario. Naruto se aclaró la garganta.

Luego de una larga charla con el rubio, Sakura cortó la comunicación y decidió ir a darse un baño.

Por otro lado, Naruto no había quedado del todo tranquilo; estaba furioso, Sakura le había comentado un par de veces que había estado saliendo con un sujeto y él siempre se opuso a eso, pero ella no tomaba en cuenta sus opiniones. Apretó los puños en un intento por no romper nada. Estaba furioso, Sakura ni siquiera se dignó a darle la noticia en la cara, lo había oído de su madre.

Se sentó en el sofá que había junto al teléfono y se agarró la cabeza. Él amaba a Sakura mucho más de lo que ella sabe o sospecha, él la amaba más que como a una simple amiga o una hermana, él siempre la había protegido de todo y de repente llega ese patán, no salen ni un año y ella ya espera un hijo de él. Inaceptable.

Se dirigió a paso rápido a su cuarto y tomó una chaqueta y salió rápidamente de su casa, pero una chica se cruzó en su camino, antes de poder reaccionar ambos chocaron y cayeron sentados al suelo. Naruto alzó la mirada molesto y dispuesto a insultar a la incompetente que lo había tirado, pero se tragó todos los insultos al ver a su vecina Hinata frente a él.

Ella se sonrojó al ver que el rubio la estaba mirando y bajó rápidamente la cabeza mientras se disculpaba entre tartamudeos. Naruto se levantó y estiró su mano dispuesto a ayudarla y ella aceptó, todavía con la mirada en el piso.

—¿Se te ofrece algo, Hinata-chan? —preguntó el rubio y empezó a moverse para todos lados haciéndole ver que tenía prisa.

—El cartero volvió a equivocarse de casa y me dejó tus cartas, Naruto-kun —susurró mirando el suelo y extendiéndole la correspondencia al hombre frente a ella.

—Cielos, tendré que hablar con ese inútil —comentó preocupado, pero no tomó las cartas—. Hinata-chan, tengo algo de prisa, ¿podrías guardarlas por mí? Cuando vuelva las iré a buscar —pidió juntando sus manos frente a su rostro y Hinata se sonrojó más.

Antes si quiera de que ella contestara, Naruto se fue corriendo a su auto dejando a la chica mirando el suelo algo triste y frustrada consigo misma por no haber podido hablar con él mirándolo a la cara, otra vez.

Sakura estaba caminando hacia la editorial para llevar el último capítulo de su libro, el cual ya había sido promocionado. Estaba tan feliz que sentía que podía ir saltando.

Decidió que tomaría un atajo que había descubierto hace poco así que se dirigió hacia él, divisó a lo lejos el enorme edificio de la editorial y sonrió, pero al bajar la vista se encontró con alguien que no quería ver.

Naruto aparcó su auto afuera de una enorme mansión, se adentró al jardín delantero hasta llegar a la puerta la cual comenzó a golpear levemente para que abrieran. Golpeó la puerta cada vez más fuerte al notar que se demoraban en abrirle, golpeó y golpeó desesperadamente ya habiendo perdido la paciencia hasta que oyó unos pasos acercarse rápidamente y finalmente abrieron la puerta.

El hombre lucía demacrado y sumamente molesto, bajo sus ojos había unas marcadas ojeras y su rostro lucía más pálido de lo normal. Él le gritó a Naruto por haber golpeado su puerta como loco y el rubio lo ignoró y se adentró a la casa.

—Vaya que estás mal. ¿Qué ocurrió? Tu amorcito te engañó —aseguró el rubio burlándose de su amigo mientras se sentaba en uno de los sofás de la sala.

—No te burles, imbécil —murmuró molesto—. ¿A qué viniste?

—Es mi amiga —comentó—, está embarazada.

—Y te burlas de mí —comentó el hombre riendo y Naruto le mandó una mirada asesina—; pero estamos en las mismas— Naruto alzó la mirada curioso.

—¿En serio? —El hombre asintió— ¡Sasuke!—regañó Naruto mirándolo con reproche.

Sakura se detuvo en seco al ver a esa persona que caminaba en sentido contrario al de ella. Se trataba de la esposa de Sasuke que cargaba con su enorme vientre hinchado por el embarazo. Sakura tembló. Nunca creyó que se encontraría con esa mujer nuevamente, trató de agachar la cabeza y rezó a todas las deidades que conocía para que la ayudaran a pasar junto a esa mujer sin que la reconociera, sin embargo, como si algo allá arriba la odiara, la mujer la reconoció y caminó hacia ella a saludarla.

—¡Sabía que eras tú! —saludó la mujer mirándola alegremente—Supe de tu embarazo. Felicidades.

La mujer extendió sus brazos y abrazó a Sakura. La Haruno pudo sentir como su día se arruinaba totalmente, se separó de la hermosa mujer pelinegra que la había abrazado y la miró fijamente.

—Oh, quizás no me recuerdes —dijo sonriéndole dulcemente—. Nos vimos en el supermercado hace algún tiempo, me llamo Tenshi.

Sakura asintió sin quitar su mirada de aquella mujer. La recordaba, claro que sí, ¿cómo olvidarla? Esa mujer sin saberlo había sido una de las que había arruinado su relación con el padre de su hijo. Se sintió egoísta, acarició su vientre y cerró sus ojos. Pensó por un momento en revelarle a la mujer todo lo que ocurría, pero al bajar la mirada y dirigirla hacia el abultado vientre de ésta le hacía arrepentirse.

Nunca había imaginado que la sensación de llevar un ser humano dentro de uno sería algo tan maravilloso y excitante, pero imaginó que tener al hombre que ayudó a formar a esa criatura sería el doble de maravilloso. No se sentía lo suficientemente valiente como para soltar una verdad tan cruda y horrible. Cerró nuevamente los ojos buscando así concentrarse en una forma cortés de largarse de ahí.

—Tengo libros muy buenos sobre maternidad que quizás te ayuden —hablaba la pobre e ingenua mujer que sonreía completamente ajena a lo que pasaba en su propia vida. Sakura abrió los ojos y respiró hondo.

—¡Tu esposo te engaña! —gritó sin pensar haciendo que Tenshi se callara inmediatamente y la mirara impresionada.

La mujer abrió y cerró la boca una y otra vez. No lo podía creer, él sería incapaz de hacerle algo así, mucho menos si esperaban a su segundo hijo. Sus ojos se cristalizaron y su voz tembló, pero ella no quitó su mirada de sorpresa.

—¿Cómo lo sabes? —exigió saber comenzando a derramar lágrimas, su cuerpo entero temblaba frenéticamente y podía sentir como su ritmo cardiaco aumentaba a cada segundo.

—Porque yo soy su amante —murmuró arrepentida de haberlo dicho; sin embargo lo hecho, hecho estaba. Por mucho que quisiera retirar todas las palabras no podía y esa mujer tarde o temprano tenía que abrir los ojos.

Sasuke y Naruto se miraban cara a cara. El rubio negaba con la cabeza decepcionado, él era el primero en aconsejar siempre a todos que esperasen un buen tiempo para profundizar cualquier relación, ¿qué le iba a hacer? Sasuke nunca pensaba en los demás.

—Imagino que haz hecho hasta lo imposible por hacerte cargo —murmuró molesto. Sabía cómo era su amigo, pero tenía que asegurarse

—Ella no quiere nada conmigo.

Los ojos de Sasuke volvieron a enrojecer ante la inminente liberación de las lágrimas que insistían en salir.

Naruto lo miró impresionado. No era para nada normal que una mujer terminara con Sasuke Uchiha, lo más común es que él terminara con ellas. Bajó la mirada hacia la mesa de centro donde vio una docena de latas vacías de cerveza.

—Y vaya que te dolió —exclamó mirándolo con burla, Sasuke frunció el ceño—. ¿Por qué te dejó? ¿El bebé no es tuyo?

—¡Claro que es mío! —Sasuke iba a seguir hablando cuando una llamada telefónica los alertó a ambos.

Sakura miró horrorizada como la mujer se había encorvado de dolor sujetando su abultado vientre e hiperventilaba desesperadamente. No supo qué hacer, entró en pánico, no sabía si la mujer estaba en trabajo de parto o teniendo un aborto por la horrenda noticia; no quiso ni considerar la segunda.

—¿Estás bien? —preguntó desesperada y tomó uno de sus brazos y lo acarició, la mujer la apartó de un manotazo.

—No me toques —susurró con dificultad.

Lentamente se fue agachando hasta que sus rodillas se posicionaron en el suelo, entonces se abrazó a sí misma y comenzó a gritar por el dolor. Al oír el grito Sakura tomó su teléfono y llamó a una ambulancia.

—La ayuda vendrá pronto —le dijo tratando de calmar a Tenshi, pero más que hacerlo para ella lo hizo para sí misma.

Se agachó junto a la mujer y la abrazó y acarició su espalda sintiendo los temblores de dolor que ella experimentaba. Sin querer, Sakura comenzó a temblar también; tenía miedo, miedo de que algo malo fuese a pasar por su culpa.

La ambulancia tardó más de veinte minutos en llegar al lugar y rápidamente socorrieron a la mujer. Cuando Sakura estuvo por marcharse uno de los paramédicos la detuvo y le dijo que debía ir con ellos.

Al llegar al hospital se identificó y dijo que no tenía relación alguna con la mujer, pero aún así no podía dejarla sola en ese estado. Apretó ambos puños con fuerza y se frustró al saber qué era lo que tenía que hacer. De su bolso sacó un pequeño y arrugado papel en el que escribió el número de Sasuke y se lo entregó a una secretaria y finalmente se marchó.

—Entiendo —dijo sujetando el teléfono frente a su oreja derecha—. Estaré ahí pronto.

Naruto miró a su amigo algo preocupado al oír el tono de voz que había empleado para hablar por teléfono y alertó problemas.

—¿Qué sucede? —preguntó preocupado.

—Tenshi está por tener al bebé. Tengo que irme —dijo Sasuke caminando torpemente hacia el sofá donde tomó una chaqueta, se la puso y caminó hacia la puerta.

—¡¿Estás loco?! —gritó Naruto— Acabas de tomar más trece latas de cerveza, no puedes conducir.

Sasuke alzó una ceja y lo miró enojado, entonces Naruto entendió la indirecta y alzó sus llaves indicándole que él lo llevaría.

En el camino Sasuke llamó a toda la familia y notificó las buenas nuevas. Cuando llegaron al hospital Tenshi aún estaba en trabajo de parto por lo que no se perdió del nacimiento del niño.

Sakura llegó hasta su casa y lanzó su bolso con fuerza sin importarle a dónde fuera a parar. Se dejó caer sentada sobre la alfombra de su sala y recargó la cabeza en la mesa de centro para comenzar a llorar desesperadamente.

—¡¿Qué hice?! —gritó frustrada e impotente por no haber detenido la inminente desgracia que podría haber provocado.

Se sentía fatal, de no ser por ella aquella dulce mujer abría podido terminar su embarazo como Dios mandaba, pero no, ella lo había arruinado todo; había destruido una familia, había hecho miserable la vida de dos niños inocentes y había perdido todo el respeto que se tenía a sí misma. Se sentía sucia, usada y peor que cuando se enteró de que era la otra, ahora sí había destruido la familia.

—¡Tenía que abrir la boca! —gritó roja de la furia y con abundantes lágrimas recorrer su rostro.

Golpeó el suelo con uno de sus puños. De verdad que quería desaparecer, pagar por lo que había hecho y entregarle a su hijo nada más que lo mejor; algo contradictorio, pero era lo que ella quería.

—¡Sakura! —escuchó la dulce voz de una mujer. Levantó la vista y se sorprendió de ver a su madre— ¡Te dije que no tocaras el vaso roto! —extrañada ante tal comentario bajó la mirada a sus manos notando que no eran las suyas sino que eran más pequeñas y estaban llenas de sangre.

Devolvió la mirada a la mujer que la miraba con reproche, pero con profundo amor. Tomó las pequeñas manos de Sakura y limpió la sangre para luego presionar la herida con un pedazo de algodón. La niña se quejó ante el dolor.

—Esto te pasa por metiche —regañó, pero de todas formas besó su frente y acarició su rosada cabellera—. No vuelvas a hacer eso.

Sakura alzó la mirada confundida, pero cuando lo hizo no se encontró con su amorosa madre, sino que con Tenshi quien la miraba con infinito odio, una mirada que jamás imaginó ver en una mirada tan dulce.

—¿Te gustó jugar con vidrios? Ahí tienes los resultados.

Continuará.

¡Qué mala soy! Sakura no hizo nada, fui yo xD. Bueno, bueno, a que no se lo esperaban tan pronto. Tenshi ya sabe que otra le "lavó la ropa" xD.

Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento. No creí que tardaría tanto en traerles la conti :'(, es solo que la escuela no ayuda mucho a los que escribimos xD. Bueno, espero que les haya gustado. Nos leemos.

PD: Para recompensarlos por la demora el próximo capítulo tendrá diez hojas ;).

Sin más que decir. Besos cibernéticos.