Kiss me in the darkness.

Autora: Black Song 11.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de MasashiKishimoto, pero los personajes inventados son míos y la historia también lo es.

VII

Seis meses pasaron desde todo el alboroto que se había causado. Sakura había decido mudarse, las cosas del bebé no cabían en la habitación de la mujer por lo que tuvo que buscar una casa un poco más grande. Ella no quería saber el sexo del bebé por lo que se mantuvo comprando la ropa lo más neutro que fuese posible para su hijo, cosa que decepcionó a la gente en las redes sociales por estar ansiosos en saber qué sería el pequeño regalo del cielo.

Naruto se mantuvo todo el tiempo junto a ella, pero finalmente aceptó que Sakura no era para él, ya que, aunque el "padre del año" no se haya presentado para hacerse cargo del retoño, ella siempre tenía la mirada perdida en cualquier lado, como si el haberse separado de ese patán la hubiera dejado muy mal. No quiso saber más detalles sobre cómo habían terminado las cosas.

El día de la mudanza había llegado y ahí estaban Naruto, Ino, Karin y el esposo de ésta para ayudar a trasladar las cosas. El estado de Sakura le impedía realizar cualquier trabajo físico que requiera fuerza por lo que no era de mucha ayuda.

La casa que Sakura había seleccionado era perfecta: dos pisos, tres habitaciones, un gran patio trasero, una linda y enorme cocina y lo que hizo que se ganara el corazón de la Haruno: un jardín repleto de flores de todos los colores. El hogar perfecto.

—¡Sakura! —la llamó Ino.

Sakura se volteó y observó detenidamente a su amiga quien se encontraba de pie frente a la puerta de la futura habitación del bebé. La radiante sonrisa de Ino demostraba que había hecho una pequeña travesura cosa que le dio mala espina a la futura madre.

—¿Qué haces ahí? Karin se enfadará si te ve holgazaneando —comentó mirando a su amiga con ojo analítico y la rubia agrandó su sonrisa.

—Eso no es problema, Frentona —Sakura alzó una ceja—. Karin está aquí adentro con Naruto y Suigetsu.

Sakura frunció el ceño y por su cabeza se pasaron todas las explicaciones posibles, pero ninguna le pareció coherente. Sacudió levemente la cabeza; no era tiempo de concentrarse en estupideces, la empresa de mudanza no tardaría en llegar y ella aún no ha designado todas las habitaciones.

—¡¿Qué hacen ahí?! Tenemos que darnos prisa —comentó acercándose a paso rápido a la puerta que estaba tras la rubia.

Abrió la puerta de sopetón y se encontró con una sorprendente y encantadora escena.

—¡Sorpresa! —gritaron todos los presentes cuando la futura madre entró a la habitación.

Sakura recorrió la habitación con la mirada encontrándose con el cuarto completamente decorado para el bebé, las paredes tenían un tono rojo muy suave para que conservara su tonalidad y no pareciera rosa, las cortinas que cubrían el enorme ventanal eran de un bello tono anaranjado y tenían estampados de patitas de gatos rojas, por otro lado la cuna era blanca con detalles negros y un suave velo transparente que caía desde el techo la cubría; en las paredes hay colgados varios cuadros de colores con dibujos infantiles, y para finalizar una enorme alfombra roja cubría el piso de madera y sobre ésta yacía una mecedora de madera de color blanca.

Los ojos de la dueña de casa lagrimearon de emoción y les sonrió a sus amigos en agradecimiento. Naruto fue el primero en acercarse a ella, pasó un brazo por los hombros de su amiga y con la otra mano limpió las lágrimas que salían de sus hermosos ojos verdes.

—Espero que te haya gustado —habló él agrandando su radiante sonrisa—. Ino fue la de la idea y Karin hizo el diseño de todo.

—Tuvimos un serio problema con los colores —habló de pronto la prima del rubio siendo abrazada por su esposo—; como no quisiste saber el sexo del bebé no supimos qué hacer.

—Pero lo que lo complicó más, definitivamente, fue la convicción de Naruto de que será niño —comentó Ino masajeándose la frente con molestia.

—¡Claro que será niño! —rebatió el rubio aun abrazado a la Haruno— ¡Y se llamará Naruto igual que su tío! —sentenció muy emocionado mientras se apuntaba a sí mismo con el pulgar.

Ino y Karin rodaron los ojos al mismo tiempo y Sakura rió. Luego de un rato la mudanza arribó, trayendo consigo todas las posesiones de la futura madre, quien sonrió gustosa.

Días como aquellos se habían vuelto cada vez más y más preciados para ella, especialmente desde que supo del engaño de Sasuke. Afortunadamente, el hecho de que lo haya borrado de su vida le había traído muchas cosas positivas, su cabeza se había despejado de todos los problemas que aquel hombre mujeriego había acarreado y lo mejor era que él ya no tenía idea de dónde vivía ella.

Pero, al igual que todo, su condición tenía un lado oculto que ella no quería enfrentar: seguía enamorada de ese hombre horrible. Ella no era ninguna tonta, ni tampoco una mujer inexperta en el amor, sabía perfectamente cuando estaba flechada por Cupido. Su embarazo había provocado que sus hormonas se volvieran locas y pidieran a gritos estar con el padre de la criatura… o cualquier otro hombre.

La mudanza había finalizado, sus amigos se fueron a sus respectivas casas y la mayoría de sus cosas estaban en su lugar. Se dirigió al baño para darse una relajante ducha e irse a dormir, había sido un día largo y agotador, pero, para sorpresa de ella, había tenido en la cabeza la imagen de cierto hombre pelinegro que solía robarle el aliento, y lo más impresionante de todo era que no le molestaba.

Luego de un mes de haberse mudado Sakura se encontraba absorta en su última novela, que, para sorpresa de sus seguidores, era de romance.

Suspiró. Había terminado el noveno capítulo en un solo día y no paraba de pensar en los pequeños pero nada sutiles parecidos con su vida. Ino había reído histéricamente al leer el argumento del libro cuando recién lo estaba empezando a escribir: Se trataba de una mujer llamada Akina, ésta mujer se había enamorado profundamente de su jefe, el cual se llamaba Jiro; el hombre estaba comprometido y además tenía una lujuriosa relación con su empleada.

Masajeó sus sienes con ambas manos y suspiró para luego susurrar el nombre del Uchiha sorprendiéndose a sí misma.

—¡No puedo ser tan masoquista! —gritó con fuerza y una risa masculina la hizo ponerse de pie de un brinco.

Levantó la mirada posándola en aquel hombre y abrió la boca repetidas veces sin poder creerlo.

—¿Sasuke? —preguntó y el hombre ensanchó su sonrisa ladina.

—Sí, Sakura, ¿quién más?

Parpadeó sin creerlo, pero al ver que aquel hombre no desaparecía se talló los ojos confundida y volvió a parpadear repetidas veces. Nada. No había nadie allí. Su corazón latía a mil por segundo y casi como reflejo llevó su mano al pecho tratando de calmarse.

—Me estoy volviendo loca —murmuró. Recorrió la habitación con la mirada y suspiró.

¿Qué era lo que esperaba ver? ¿A un Sasuke desnudo sobre su cama invitándola con la mirada? Tenía que poner los pies en la tierra, eso no pasaría, ella misma lo ahuyentó, ella quiso eliminarlo de su vida.

—¡Putas hormonas! —exclamó apretando los puños.

Caminó a la cocina, su rostro expresaba la profunda frustración que sentía en ese momento. No podía ser que todavía le tuviera ganas al hombre que la engañó y la hizo quedar como la "otra", ¿qué clase de respeto se tenía a sí misma? ¿Cómo podía permitirse fantasear con ese hombre cuando debería estar resentida todavía? Era incomprensible, ni siquiera había recordado lo que pasó hace siete meses, todo el daño que había provocado en esa pobre mujer.

En una pequeña oficina se encontraba un apuesto hombre leyendo unos papeles importantes. El hombre traía puestas unas gafas que lo hacían ver más sofisticado y culto, un traje elegante de saco negro y camisa roja, no traía corbata y los primeros tres botones estaban desabrochados.

Una secretaría de cuerpo menudo y algo regordeta entró a la oficina tras tocar la puerta. La mujer lucía algo exaltada y miraba a su jefe con algo de miedo.

—Uchiha-sama —susurró tímidamente desde la puerta. Sasuke levantó la mirada de los papeles y la miró con molestia—. Acaban de solicitar su presencia en la editorial "Words are dreams", señor.

—¿Para qué me quieren? —preguntó con molestia quitándose los anteojos.

—El actual presidente solicitó su jubilación y necesitan de su presencia allí para nombrar a un nuevo presidente —susurró igual de tímida que cuando entró. Sasuke suspiró y golpeó la mesa sobresaltando a su secretaria.

— Muy bien —habló furioso—. Pero diles a esos inútiles que la próxima vez llamen con anticipación.

La mujer asintió y se retiró. Tan pronto cerró la puerta tras de ella cayó de rodillas al suelo y comenzó a hiperventilar sólo por el miedo que le provocaba el Uchiha. Sasuke había estado así de agresivo y furibundo con sus empleados desde hace aproximadamente unos seis u ocho meses; el motivo era un completo misterio para todos. Antes de la "época del terror", como la llamaron algunos, Sasuke había estado normalmente indiferente con todos, de hecho algunas veces se le podía ver una pequeña curvatura en sus labios.

Sasuke movió unos cuantos papeles y encontró su laptop, la guardó y se encaminó a la salida de su oficina para retirarse. Afuera de ésta se encontró con sus dos secretarias las cuales lo miraban con duda.

—Quiero que cuando vuelva, mi oficina esté limpia —ordenó—, y cuidado con manchar o romper alguno de los papeles o las despido a ambas —exclamó frío comenzando a caminar. Las secretarias palidecieron, pero de todas formas asintieron.

—¡Aquí está el noveno capítulo, como prometí! —exclamó Sakura feliz entregándole a su editor, Rock Lee, dicho capítulo.

—Muy bien, Sakura-san —exclamó recibiendo el documento el cual dejó sobre su escritorio—. ¿Cómo ha estado tu embarazo?

—Muy bien, gracias —murmuró contenta acariciando su vientre. Lee la miró con preocupación.

—¿Te sientes bien? —Sakura asintió, pero él no quedó completamente convencido, pero antes de expresar cualquier duda, Ino apareció de la nada.

—Lee, tengo que robarme a Sakura por un segundo —le comentó al pelinegro el cual asintió olvidando el motivo de su preocupación.

Ino arrastró a Sakura hasta su oficina y cerró la puerta con llave, Sakura la miró con extrañeza.

—¿Ya te volviste completamente loca, Cerda? —preguntó sentándose frente al escritorio de Ino.

Ino negó frenéticamente con la cabeza y se sentó frente a Sakura, quien alzó ambas cejas extrañada por el comportamiento sospechoso de la rubia.

—¡Tengo noticias de Sasuke! —chilló con el ceño fruncido y Sakura con sólo oír el nombre podía ver problemas en el horizonte.

—¡Creí que sabías que ya no quiero saber nada más de ese hombre! —gritó enojada e indignada, pero una pequeña parte de ella estaba profundamente interesada en saber lo que su amiga tenía que decirle.

—¡No, Frentona! No hablo de chismes, hablo de noticias —Sakura alzó sus cejas—. ¡Sasuke Uchiha viene para acá!

Todo tuvo sentido para la Haruno, lo que su amiga le quería informar era que si no se esfumaba de ahí, habría peligro; pero lo que la rubia no sabía era que los sentimientos de Sakura por el padre de su hijo no eran exactamente negativos y que el daño que podría producirse a raíz de un encuentro de esos dos sería más problemático de lo que pensaban.

Sakura se mantuvo enfrente de su amiga mirando la nada como si estuviera confundida y no supiera qué hacer, cosa que, según Ino, no era el caso ya que la futura madre siempre relacionaba el nombre "Sasuke" con "peligro".

—¡¿Qué estás haciendo, boba?! —gritó la rubia alarmada por el aletargo de su amiga— ¡Vete de aquí antes de que llegue!

La mujer reaccionó. Como si de un trampolín se tratara saltó desde la silla hacia la puerta y con mucho cuidado la abrió y asomó su cabeza para asegurarse de que él no estaba por allí. Ino la miró como si fuera una loca, caminó hacia ella con paso apresurado y la arrastró hacia afuera para que pudiera irse, pero como si algo allá arriba la odiara, vino lo que ninguna de las dos quería ver.

—¡Sakura! —se oyó la voz sorprendida de Sasuke Uchiha provenir del pasillo.

Todo transcurrió en cámara lenta para las dos mujeres que trataban de escapar. Ambas giraron la cabeza en dirección a la voz que habían oído, como si necesitasen comprobar de quién era. Los ojos de Sakura se toparon con el extrañamente sorprendido rostro del padre de su bebé y sintió un enorme nudo en la garganta que se apretaba más y más.

—¡Te he estado buscando todo este tiempo! —siguió hablando el hombre totalmente ajeno al estupor de las dos mujeres que querían huir de ahí.

Por su lado, Ino no podía sentirse más culpable, debió dejar que Sakura vigilara el pasillo para encontrar un momento oportuno para escapar. Su cabeza trabajaba a toda su capacidad para ingeniar un plan maestro que las llevara fuera de ese edificio, pero fue inútil, todos los planes indicaban dejar tirada a Sakura y pedir las respectivas disculpas después, pero ella no haría tal cosa.

—Creí haberte dicho que te quería fuera de mi vida —habló Sakura.

La voz temblorosa fue lo que le hizo arrepentirse de haber hablado, simplemente debió ignorarlo y caminar para salir pronto de ahí.

Sintió la penetrante mirada del Uchiha sobre ella y trató de aparentar molestia, cuando encontró su expresión más amenazante alzó la vista para desafiarlo, pero sus ojos se abrieron desmesuradamente al distinguir el rostro conmovido del pelinegro.

—¿Qué demonios? —se preguntó mentalmente— ¿Está mirando mi vientre?

Siguió con la mirada a donde apuntaban los ojos del hombre hasta encontrarse con su abultado vientre de siete meses. ¡Claro! Él no la había visto desde que supo que estaba embarazada.

Ino observó como el moreno se acercaba peligrosamente a su amiga y se posicionó frente a ella estirando uno de sus brazos en señal de que se detuviera, eso hizo él.

—¿Qué crees que haces? —cuestionó claramente enojada— ¡Ella ya te dejó en claro que quería que te fueras!

Las crudas palabras de la rubia lo hicieron poner los pies en la tierra y recordar aquel terrible momento en que Sakura lo sacó de su vida.

—Qué me lo diga ella —exclamó fingiendo que no le importó lo dicho anteriormente—. ¡Creí haberte dicho que no te metieras, Yamanaka! —gruñó verdaderamente furioso.

Ahora fue Ino quien recibió la estaca. Tenía toda la razón del mundo, ella no podía entrometerse en eso, él tenía todo el derecho del mundo para ver a Sakura ya que llevaba a su hijo en su vientre, pero no podía dejar sola a su amiga en una situación así de amarga, no se quedaría de brazos cruzados viendo como ese maldito se reía de su amiga y del bebé. ¡Tenía que hacer algo!

—Díselo, Sakura —exclamó dando media vuelta para quedar de espaldas al Uchiha. Sakura la miró confundida—. ¡Dile de nuevo que se largue! ¡Dile que te deje sola y yo velaré porque lo cumpla!

Sakura dudó. Tenía sentimientos encontrados. Odiaba profundamente a ese hombre por lo que le había hecho y tener el descaro de no disculparse, lo odiaba más que a nadie. Pero nadie mejor que ella sabía lo solitario que era crecer sin un padre. Dudó también al ver en los ojos de aquel hombre y encontrarse con verdadero cariño, ojos como esos no los había visto ni cuando lo vio con su esposa. ¿Por qué?

—¡Sakura! —gritó Ino desesperada por no tener respuesta.

La escritora parpadeó un par de veces y abrió la boca antes de encontrar las palabras adecuadas para decirle a ese hombre, pero finalmente agachó la cabeza y se metió nuevamente a la oficina de Ino.

Ino y Sasuke quedaron perplejos. Ambos creían que ella lo mandaría al diablo nuevamente. El hombre ocultó su mirada de sorpresa y siguió caminado. Ino lo siguió con la mirada hasta que se perdió por las escaleras que había al final del pasillo, suspiró cansada.

—¡¿Qué demonios fue eso?! —reclamó entrando a su oficina— ¡Creí que sabías perfectamente los insultos que usarías si lo volvías a ver! —Sakura suspiro e Ino se masajeó las sienes mientras caminaba hacia la silla de su escritorio.

—¡Lo sé! —refutó levantando la mirada al techo. Ino movió la mano en un ademán para que siguiera hablando— Es sólo que —hizo una pausa para pensar en qué decir—… al ver su en su mirada un ápice de emoción pensé que…

—¡¿Qué?! —preguntó la mujer rubia claramente molesta— ¡Nada de lo que hayas visto en él debería hacerte cambiar de parecer! ¡Ni aunque llegase un día y te propusiera tener doce hijos! —gritó soltando toda su ira en aquel último comentario retórico.

—¡Lo sé! —gritó cerrando los ojos algo asustada por lo que había pensado. Ino suspiró y se disculpó.

—Sabes que lo único que puede hacer que lo perdones es que te pida perdón y te explique que ya habló con su esposa y están felizmente divorciados —Sakura la miró con reproche e Ino se encogió de hombros.

—Nada haría que volviera con Sasuke —dijo con tono depresivo—. Mucho menos si se divorcia, no quiero ser motivo de la disolución de una familia.

Ino se acercó a su amiga y la abrazó maternalmente. Estaba orgullosa, su amiga sabía lo que tenía que hacer y también sabía que había cosas que no se podían perdonar y faltarle el respeto de esa forma era una de ellas.

Sakura se marchó de la empresa, había oído que el motivo de la presencia de Sasuke era por una importante reunión así que se retiró rápidamente para no volver a cruzarse con él. Llegó a su casa con un enorme agotamiento, por lo que fue a dormir había sido un día largo y ajetreado.

El aroma a tabaco llenó sus fosas nasales, ella sintió rechazo al sentirlo, pero ese fue el primer indicador de que algo pasaba. Miró a su alrededor y notó que se encontraba en un bello y elegante salón, un lugar fino que parecía ser un palacio antiguo. La música llenó el ambiente convirtiéndolo en uno más cómodo y relajante.

—¿Me concedería esta pieza? —se volvió sobre sí misma para admirar a un guapo joven de unos veintisiete años estirando su mano hacia ella ofreciéndosela cordialmente.

El hombre vestía un traje bastante antiguo y hablaba de forma antigua también, pero devolvió la mirada al rostro del joven encontrándose con una máscara negra cubriendo la mitad del, posiblemente, apuesto rostro del hombre, pero algo horrorizada distinguió el peinado reconociendo el mismo del de Sasuke Uchiha.

No supo porqué, pero aceptó la invitación del presunto Uchiha estirando su mano para que él la tomara. Al sentir el roce de ambas manos se percató de que todo era un sueño ya que no sentía la tibieza de la piel de su acompañante. Sonrió convencida, como todo el asunto no era más que un tonto sueño se rindió a sus más bajos instintos y pegó su cuerpo al del joven notando como éste se tensaba.

—¿Me dirías tu nombre? —preguntó dedicándole una gran sonrisa y él le respondió de la misma forma.

—Si lo hiciera no tendría sentido llevar máscara —contestó fugazmente provocando una disimulada risita por parte de su compañera.

Llegaron hasta el centro de la sala en donde se encontraban varias parejas bailando. Ella disfrutaba del vaivén del baile y la música se volvió lenta y ella aprovechó la oportunidad para abrazarse a él. Rió mentalmente al pensar en la forma en que ella le había coqueteado a Sasuke en la vida real para que él quedara prendado a ella, él era el que insistía y ella la que se hacía la difícil, en este sueño todo era al revés.

Al finalizar la tercera canción ambos se alejaron de las demás parejas y quedaron muy cerca el uno del otro, ella oír los latidos acelerados de su propio corazón. Le sonrió al hombre sintiéndose totalmente hipnotizada. Él comenzó a acercarse lentamente a ella y ambos cerraron los ojos y dejaron que los sentimientos los consumieran.

No podía entenderlo. Sabía perfectamente que ese hombre era Sasuke Uchiha, sabía que él la había usado para engañar a su esposa, sabía que él la había dejado embarazada sin tener ningún sentimiento por ella; pero aún así no podía entender porqué se sentía tan bien besarlo, aunque sea en un sueño, no le cabía en la cabeza el motivo de porqué ella era tan débil. ¡Porqué quería besarlo en la vida real!

De repente, todo el escenario había desaparecido y Sasuke se había ido con él. Busco con la mirada algo que le indicara que aún seguía en ese maravilloso sueño, pero no pasaba nada, estaba en una habitación totalmente oscura.

—Sakura —escuchó de pronto—. Siempre recuerda que tienes que conseguirte un buen hombre y dime ¿cuáles son los buenos hombres? —preguntó la misma voz. Tenía un tono dulce y amoroso que a Sakura se le hizo muy familiar.

—¡Los que aman a una sola mujer por sobre todo! —exclamó contenta una pequeña niña de cabellos rosas y Sakura la identificó: era ella misma a los seis años, la última vez que habló con su madre.

—Muy bien. Y prométeme que cuando tengas hijos estarás casada con un hombre que te ame mucho —pidió la mujer con algo de nostalgia en su voz, pero el rostro no expresó nada de eso.

Sakura observó la escena desde lejos. Recordaba ese momento, fue el mejor consejo que su madre le había dado en toda su vida, y también el último.

La madre de Sakura pereció a causa de un agresivo cáncer de útero cuando su hija tenía seis años, la dejó con su tío quien fue su figura paterna desde que nació. En ese momento la madre de Sakura le había conversado sobre los hombres y a la futura madre le dio la impresión de que su progenitora no podía irse sin asegurarse de que su hija no seguiría sus pasos.

La mujer abrazó a su hija para luego darle un largo y dulce beso en la frente. Sakura comenzó a llorar y el sueño finalmente terminó dejándola totalmente destrozada.

Despertó agitada y algo mareada por haber hiperventilado desde que comenzó el sueño. Estaba frustrada, sentía que su subconsciente trataba de decirle algo, algo importante, pero no sabía decir exactamente qué era.

Tomó su cabeza entre sus manos y se dobló un poco mirando su regazo cubierto con las sábanas de su cama. Se recostó nuevamente y acarició su vientre como si tratase de calmarse a sí misma, cuando lo hizo sintió las tiernas y enérgicas pataditas que daba su hijo y sonrió con ternura.

—Creo que algo trata de decirme que es hora de seguir adelante.

Volteó a ver su reloj y al ver que no era tan tarde estiró su brazo derecho en búsqueda de su celular, cuando lo alcanzó llamó a su amiga Karin quien respondió inmediatamente la llamada.

—¿Pasa algo, Sakura? —preguntó ella insinuando problemas de parto, pero Sakura negó eso y fue directo al grano.

—¿Recuerdas cuando dijiste que querías que conociera a alguien con quien salir? —Karin comenzó a chillar instantáneamente al sospechar a qué se refería.

—¡Reconsideraste la propuesta de que te presente a algún amigo! —aseguró emocionada y Sakura suspiró con una sonrisa en su rostro.

—Sí —contestó rápidamente y Karin calló sus chillidos—. Así que ponte algo lindo que no me opaque porque saldremos mañana.

La pelirroja aceptó y acordaron que ella iría a recoger a Sakura a su casa cuando su turno en el hospital terminara, por suerte al día siguiente sólo estaría medio día.

Al día siguiente Karin llamó a Sakura comunicándole que había contactado a un amigo de Suigetsu y que se lo presentaría ese día para que ella viera si era su tipo. A Sakura secretamente le preocupaba que su vientre de embarazada le impidiera conocer a alguien que la apreciara y la quisiera, ya que comenzaba a sentir la inseguridad de que podría verse poco atractiva para un hombre. Negó rápidamente con la cabeza y recordó las palabras que le había dicho Ino cuando Karin le propuso a Sakura conocer hombres por primera vez.

—¡Si yo fuera tú estaría más confiada de salir con un hombre estando embarazada de otro! —dijo la rubia ganándose las miradas confundidas de sus amigas— Porque eso significaría que me quiere tanto que puede aceptar algo tan grande como eso.

Sakura alzó una ceja escéptica, Ino bufó molesta y Karin negó con la cabeza al ver que la rubia no sabía expresarse bien.

—Ponte en el caso de que encuentras a este —hizo una pausa para pensar en la siguiente palabra—… "adonis" —dijo haciendo comillas con sus dedos— y te enamoras de él, pero él no de ti porque estás embarazada, si no lo estuvieras probablemente te pediría matrimonio, pero como lo estás él no lo hace, el tipo es un patán.

—Pero en cambio —prosiguió Karin—, si logras conocer a alguien que te acepte a ti y a tu hijo, él sería un gran hombre, pero tú sigues enamorada del patán que no quiere a tu hijo, ¿qué harías?

—Obviamente le daría una oportunidad al que no me rechace —contestó sin pensarlo y sus dos amigas sonrieron.

—Esas son las dos posibilidades que tienes para que sigas tu vida con algún hombre.

Sakura sonrió volviendo a la realidad. Caminó hacia el baño y se dio una ducha rápida para luego dirigirse a su armario. Se vistió con un vestido holgado de color negro de mangas cortas y bordados de hilos blancos con forma de pequeños pétalos en la zona del pecho y en el borde de la falda, un collar de oro blanco que tenía un dije en forma de mariposa, y finalmente unas sandalias blancas de tacón cuadrado.

Salió de su casa con una sonrisa fundida en su rostro, ahí afuera se encontraba el auto de Karin quien la esperaba con una gran sonrisa en su rostro. La pelirroja recibió a su amiga con un gran abrazo.

—¡Estoy tan orgullosa de ti, amiga! —exclamó emocionada.

Sin querer Sakura desvió la mirada hacia el asiento trasero del auto y se encontró con varias bolsas de plástico con un gran logo de supermercado.

—¿Comeremos en tu casa? —preguntó separándose de la pelirroja, quien negó con la cabeza.

—No —contestó ensanchando la sonrisa—, tú saldrás a comer con el amigo de Suigetsu, yo iré al mirador con mi marido. Tendremos una cita.

Sakura y Karin partieron lo más rápido que las leyes del tránsito permitían. La futura madre apretó los puños sumamente nerviosa, Karin notó esto y estiró una de sus manos para estrechar la de su amiga.

—Tranquila —le habló para tratar de calmarla. Sakura cerró sus ojos y respiró profundo.

—Está bien— habló exhalando.

Pudo sentir como el nerviosismo aumentaba terriblemente. Vio como se acercaban más y más al café en el que la pelirroja le dijo que habían quedado. Cuando llegaron ambas distinguieron a Suiguetsu parado fuera del café saludándolas con una mano alzada.

Karin estacionó el auto para que luego ambas se bajaran. Suigetsu y Karin guiaron a Sakura hacia el interior del café. El corazón de la futura madre se aceleró increíblemente; ahí estaba el hombre con quien su amiga le había arreglado la cita. El esposo de Karin señaló la mesa en la que estaba él.

Sakura observó la cabellera negra del hombre en la mesa en la que Suigetsu le había señalado. Saludo al hombre y se sentó frente a él, sus amigos se retiraron. Solo quedaban ellos dos, ella con un nudo en la garganta y él con una expresión sorprendida.

Continuará.


¡Uy! No se imaginan cuánto me costó escribir esto. Ustedes quizás dirán: "¡Nah, son sólo 11 páginas, hay autores que han escrito 26 en un capítulo!", bueno yo les digo que no es tan fácil, la escuela me bombardea con exámenes y aparte de eso he tenido problemas médicos que me han alejado del pc.

Bueno, excusas de lado. ¿Qué les pareció? Quizás dirán: "¡Es un SasuSaku de romance! ¿Cómo puedes buscarle otra pareja a Sakura?" Well, la vida sigue, gente, no podía hacer que ella se estancara. Pero bueno, solo recuerden: todo pasa por algo ;).

Volviendo a lo de la actualización. No estaba planeado actualizar hoy xD, pero una personita me deja reviews que disfruto tanto de leer que dije: "¡No puedo dejar a mis lectores sin conti!" Y aquí estamos. Espero que lo hayan disfrutado porque mi inspiración me abandonó nuevamente y no he podido escribir D:, así que espero hayan disfrutado estas once hojas porque tardarán un bueeeeeeeeeeen tiempo en volverme a ver :C, a menos que ocurra un milagro, claro.

Bueno, nos leemos luego.

Besos cibernéticos ;).