Kiss me in the darkness.

Autora: Black Song 11.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto, pero los personajes inventados son míos y la historia también lo es.

XI

La última contracción había pasado y la enfermera ya la había revisado, todo normal, el bebé estaba por nacer. Sakura estaba ansiosa y feliz, pero muy adolorida, su espalda la estaba matando, sin mencionar su ingle. Comenzó a masajear suavemente su vientre y sintió cómo el bebé se movía dentro de ella en respuesta. Sonrió. El momento sólo podría ser más perfecto sin esos horrendos dolores.

Dejó de masajear su vientre y se removió incómoda por la cama dispuesta a encontrar alguna posición cómoda, pero era inútil, su cuerpo la mataba. Sólo podía calmarse, respirar hondo y pensar a quién llamaría primero para que viniera.

Su tranquilidad se vio rota, cual vaso que se estrella contra el suelo, al momento en que Sasuke abre la puerta de la habitación, provocando un fuerte sonido. Sakura brincó sobre la cama de la impresión, cosa que atrajo dolorosas consecuencias.

—¡¿Qué haces aquí?! —se le ocurrió gritar, entre jadeos por el dolor.

Sasuke no se percató de la situación en la que Sakura se encontraba, asumió que el ceño fruncido y la piel tan pálida eran señal de sorpresa de verlo ahí después de la discusión que tuvieron, no que se trataba de un bebé abriéndose camino dentro de ella para salir.

—Tranquila, me iré pronto —respondió recuperando el aire luego de haber corrido un poco—. Es sólo que tengo una pregunta.

Sakura alzó una ceja y lo miró intrigada.

¿Ese hijo de perra se atrevía a volver, y peor aún, tenía el descaro de volver sólo para hacerle una pregunta en vez de disculparse? Inaceptable.

Sasuke la miró decidido, tomó aire y lanzó la pregunta sin tapujos.

Sakura no podía creerlo. El dolor que sentía pasó completamente a segundo plano, podía soportarlo mientas no se moviera mucho. ¿Qué tan cara dura tendría que demostrar que es para quedar satisfecho? ¡Hijo de perra!

—¡¿Qué dijiste?! —preguntó enojada. Ya lo había oído, pero necesitaba saber si se atrevería a repetirlo.

—Te pregunté por qué te enojaste conmigo en primer lugar —dijo frío y sin dar muchas vueltas.

Ella casi explota de ira. Sólo quería abofetearlo, es más, ¡lo haría!

—¡VEN AQUÍ, HIJO DE PUTA! —gritaba su Yo interno agitando los puños.

Frunció el ceño y sonrió con cinismo.

—¿Por qué me preguntas eso? —dijo tragándose la ira un momento.

Se sentía más irritable de lo común, por motivos obvios, pero él conseguiría que a ella le crecieran canas verdes.

—¿Tienes idea de lo intrigado que he estado todos estos meses por no saber qué había ocurrido entre nosotros?

Sakura se permitió fantasear libremente en ese momento en vez de oír su explicación: era un mundo paralelo en que él le decía que había asumido que ella había aceptado ser la otra, ella se levantaba mágicamente de su cama y lo pateaba, en cierto lado débil de los hombres, con todas las fuerzas que conseguían tener las mujeres embarazadas. Digamos que el final de la fantasía no era muy favorable para la descendencia de la familia Uchiha.

Bueno, su fantasía sólo había ayudado a que la impotencia de no poder golpearlo con todas sus fuerzas creciera. De todas formas estaba tan fastidiada que sólo quería terminar con eso y gritarle todo lo que saliera.

—¡Sakura-chan! —exclamó Naruto, entrando por la puerta junto con Ino y Karin. Los tres traían regalos para Sakura y el bebé. Pero llegaron en un momento un poco inoportuno.

—¡¿Quieres saber por qué?! ¡Te diré porque! —gritó ella con todas sus fuerzas— ¡Porque me usaste!, ¡yo fui la otra que se metía entre medio de tu hermosa relación con tu esposa Tenshi! ¡Por eso!

Todos en la habitación guardaron silencio.

Sakura se inclinó sobre sí misma de dolor. Las contracciones cada vez eran más fuertes y más incesantes.

Sasuke no dijo nada. Sólo pudo agachar la cabeza e irse, cosa que sorprendió a todos menos a Sakura; así eran las ratas, después de todo.

—¡No es así, Sakura-chan! —dijo Naruto.

Él hombre dio media vuelta y siguió a su amigo dejando a las chicas intrigadas.

Naruto no entendía nada de lo que estaba pasando, ¿qué hacía Sasuke con Sakura? ¿Era ella la chica que Sasuke había dejado embarazada, pero que nunca pudo conocer? Era demasiada información nueva para un momento, interrogaría a Sasuke cuando lo alcanzara.

Los gemidos de dolor de Sakura invadían toda la habitación. De repente dejaba escapar un breve grito para desahogar un poco el dolor, pero todo era inútil. Se retorcía por toda la cama sin encontrar si quiera una posición en la que la incomodidad disminuyera.

No podía más con el dolor. Necesitaba que alguien lo aliviara ya.

—¿Cómo supieron que estaba aquí? —pregunto, con dificultad.

—Ino vio en internet que un fan tuyo te vio entrando al hospital —respondió Karin, tratando de calmarla acariciando suavemente su cabello, lo cual era inútil.

—...Con Sasuke —terminó de decir Ino.

Sakura no podía ignorar eso. Ahora todos en la red sabrían lo que había pasado entre ellos, y su reputación quedaría marcada como la de una puta que le abrió las piernas a un hombre casado.

Sólo quería llorar.

Cuando la inspiración ataca aprovéchala o se echará a perder.

Una de mis frases más célebres la de allá arriba, según... yo xD.

¡Hola! ¿Cómo están? Como dije, la inspiración me atacó y tuve que escribir como loca, quería hacer este capítulo más largo, pero me dije que un poco de suspenso al final del capítulo no le hace mal a nadie :P.

Un pequeño adelanto: en el próximo nace el bebé :DD, ¡sí, Sakura al fin tendrá a su bolita de felicidad en sus brazos! Me he preparado mucho para escribirlo, créanlo o no, me puse a ver programas sobre partos y esas cosas (censurados, por supuesto xD). Me dio mucho miedo, me prometí a mí misma no tener hijos, pero de que da frutos la información, da frutos xD.

Bueno, nos leemos a la próxima.

¡Besos cibernéticos!