Disclaimer: Queridos míos, bienvenidos a este nuevo encuentro con la magia donde descubriremos los designios del futuro de estos personajes. Mi Ojo Interior me advierte que debo recordaros una vez más que sobre los que escribimos pertenecen a la admirada JK cuyo don para la imaginación es tan enorme que nos inspira de tal forma que podemos crear nuestros propios personajes. Pero eso sí, mis queridos niños, las hojas de té son muy claras: oscuras nubes se cernirán sobre quien se atreva a tocar a nuestros propios personajes o la trama así que... tened cuidado, queridos, el Ojo Interior os vigila de cerca...
Hola! No soy Trelawney pero sí Mahe ;) Qué tal? Quise subir capi anoche pero entre unas cosas y otras no me dio tiempo así que aquí estoy hoy que puedo prepararlo todo con más tiempo. Como siempre, lo primero de todo, agradeceros que estéis rondando por aquí y lo segundo, las respuestas a los rr que habéis dejado del capi anterior.
Cote245: Hola! No pude darte la bienvenida así que te la doy ahora :) Nos alegramos mucho de que te guste tanto nuestra forma de escribir, es un halago para nosotras leer tus palabras y siempre nos van a hacer querer mejorarnos más para que sigáis disfrutando. Muchas gracias :)
Marc: Ese Maaarc :D Tus rr cortitos pero diarios demostrando que estás ahí en cada capi, jeje, que apañao eres :D Muuuchas gracias y... ala, adios:D
Caliope Halliwell: ¿No te has montado nunca en un aparato muggle volador? (me encanta la definición, jajaja, lo que no sé yo es si mis clientes la entenderían :D ) Yo, la primera vez que me monté, dejé las uñas clavadas en el asiento, jeje, pero después de montar tantas veces en escoba me acostumbré aestos aparatos :D Tardará en decirse el lugar al que ha ido Virginia pero solo es cuestión de estar atentas a sus descripciones porque ese lugar existe realmente y quizá os pueda sonar. El número de vuelo también es real, se lo busqué a Nigriv en función del destino que tiene Virginia pero claro, por ahí os puede ser más complicado saber dónde va (ahora me decís la conexión que tiene ese vuelo y me caigo de espaldas, jajaja) Detalles como ése, un vuelo real, una descripción real de un lugar, etc es algo que estamos utilizando mucho en HH. Ya veréis que no es el único dato: el fic está elaborado sobre fechas y ciertos acontecimientos reales de 1997 (año en que transcurre la historia según el orden de JK) que cuadran en todo lo que os contaremos. Es una forma de aportar algo diferente a la ficción, locas que estamos :DEn cuanto a HBP en español, ahora Salamandra dice que anunciará la fecha de publicación en Octubre; cuando termine el mes, dirá que la anunciarán en Noviembre, y así nos estarán mareando hasta que les de la gana. Si ya ha salido incluso en vietnamita! En fin, que le vamos a hacer, habrá que esperar. Me da a mí que te gusta Ron, no? jeje, ya saldrá... ;) Y los personajes del prólogo, los malos siempre vuelven así que... volverán ;)
Stiby: Hola! No sabes dónde va Virginia: Bruselas, Frankfurt... lo mismo se tira haciendo escalas todo el fic y llega a Tunguska en Rusia :D Me gustan tus IL (ideas locas) Petunia transformada en hombre que se queda mirando a Virginia, jeje, buena multijugos :D La llaman por megafonía simplemente porque, con el despiste de estar en un aeropuerto muggle,llega tarde al embarque de su vuelo, solo por eso... o no? ;) ¿Te tenemos en vilo con los personajes de los que no se sabe nada? jejeje, pues siento decirte que así estarás aunque sepas de ellos :D Somos malvadas... Por cierto, sobre tu mail de hoy y esas "similitudes" con UP, te contestaremos, no lo dudes. De hecho, estamos en ello...
Lladruc: Ffnet suele fallar cuando menos lo esperas pero bueno, me alegro de que finalmente pudieras dejar rr. Intrigado por todos... eso está bien ;) Gracias por seguirnos.
Jareth74: Jejeje, que bueno! un capi que debería inquietar por la angustia de quien lo vive, se transforma en uno divertido al compararlo con Star Wars :D Pues nada, me alegro de que te divirtiese : )
Bueno, pues ya están contestados los rr así que si quereis pasamos al capi de hoy. Seguimos encaminando a los personajes ;) Espero que os acordeis de todos (si no, ya os haremos un Orientame ;) ). De nuevo, gracias y besos para todos.
Capítulo 4: Noticias inesperadas
(Por Mahe)
Los desayunos en Hogwarts siempre eran suculentos, apetitosos. Los elfos que continuamente rondaban las cocinas se esmeraban al máximo en sus quehaceres sin importar que hubiese mil alumnos en el Gran Comedor o solo seis. La variedad de alimentos, sus sabores, sus olores, era tal que era imposible resistirse a probar tan suculentos bocados por muy temprana hora que fuese. La mesa dispuesta con más platos y manjares matutinos de los que llegarían a comerse se mostraba ante ellos como cada día: zumos naturales de calabaza, naranja, pomelo, manzana... Todo tipo de té, cacao, café, pastelitos recubiertos de nata, bollitos rellenos de chocolate, panecillos de leche, mermeladas de frambuesa, de melocotón...
Los hermanos Weasley que quedaban aún en el castillo, Ron y Ginny, se sentaban junto a Derek. Frente a ellos, Hermione, Mahe y Harry. El resto de los jóvenes que habían pasado unos días en Hogwarts se habían marchado ya para disfrutar de unas merecidas vacaciones después de todo lo acontecido en el mundo mágico o, como los gemelos, a sus ocupaciones en su negocio. Aún así, el ambiente en el Gran Comedor era agradable, templado por los rayos de sol se que se colaban por las altas ventanas iluminando la estancia.
- Ahora solo nos faltarían Mark y Nora para que fuera el desayuno perfecto -comentó Derek mientras se servía otra taza de chocolate caliente. Los demás sonrieron de acuerdo con su comentario.
- Si hubiera sido por Mark, estaría aquí seguro. Tendríais que ver como le insistió a mi tío para quedarse unos días más -explicó Harry removiendo su café.
- Y Nora igual -añadió Mahe tomando otro panecillo de leche- ¿Qué vais a hacer vosotros en las vacaciones?
- Mañana nos iremos a La Madriguera -explicó Ginny tomando una servilleta para limpiarse las manos mientras comentaba risueña- y Derek se viene con nosotros.
- ¿Te vas con ellos? -preguntó Harry sorprendido
- Sí -contestó un poco cohibido- Aún no se sabe nada de mi madre y Dumbledore me ofreció quedarme aquí hasta el inicio del curso pero… tuve una oferta más interesante -dijo mirando tímidamente a Ginny. Esta se ruborizó ligeramente y trató de ocultar el color rosado de sus mejillas con la servilleta que había cogido, como si se estuviera limpiando la boca.
- Lo vas a pasar genial, Derek -le dijo Harry sonriendo- La Madriguera es lo mejor. Me alegro por ti. ¿Y tú, Mione? -preguntó dirigiéndose a su amiga- ¿vas a algún sitio?
- Mis padres quieren que hagamos un viaje. Después de lo que pasó, dicen que es lo que mejor me va a venir. Están planeando ir a Egipto.
- Allí adoran a los gatos -dijo Ron
- Y a los escarabajos peloteros -añadió Hermione sonriendo al recordar los mismos comentarios tiempo atrás- Y cuando volvamos, el resto del verano, pues no sé.
- ¿Por qué no te vienes también a La Madriguera? -propuso Ginny emocionada. Ron, que en ese momento estaba tomando un sorbo de su taza de té, se atragantó y comenzó a toser. Su cara adquirió el rojo de su pelo en cuestión de segundos por la proposición hecha a su amiga- Sabes que a mamá no le importa tener invitados y... nosotros estaríamos encantados de que vengas¿verdad Ron? -preguntó pícaramente mirando a su hermano y empujándole con el codo mientras éste no sabía donde dejar la taza. Las risas contenidas hicieron que aún más ruborizado se sintiese y se limitó a asentir con la cabeza ante la atenta mirada de todos.
- Bueno, quizá vaya -respondió Hermione tímidamente.
- ¿Y tú, Mahe? -siguió Ginny preguntando curiosa de saber los planes veraniegos de los demás- ¿Tendrás que pasarte todo el verano con el Master?
- Uf, ni me lo recuerdes. Sólo pensar en ello y se me quitan las ganas de seguir desayunando -respondió haciendo una mueca.
- Harry¿y tú qué harás mientras tanto? -preguntó Derek
- Pues yo...
En ese momento, la mirada de casi todos se dirigieron hacia la puerta del Gran comedor haciendo que se quedaran en silencio. Hermione, sentada a la izquierda de Mahe, la llamó en un susurro al ver que la chica no se había dado cuenta de lo que ocurría. Volvió la vista hacia ella y ésta le hizo una señal con la mirada hacia la puerta haciendo que girase extrañada la cabeza hacia la derecha. Se quedó inmóvil: la túnica negra ondeando como un murciélago se abría paso entre las mesas vacías, sus pasos resonaban por toda la estancia, su rostro inexpresivo mantenía fija la mirada en ella. Cuando llegó hasta donde los chicos estaban sentados, se detuvo, altivo, frío, como era él, haciendo que la tensión cayera sobre los jóvenes de tal forma que podía llegar a cortarse con un cuchillo. Les miró uno a uno con los ojos ligeramente entrecerrados sin perder su habitual expresión de desagrado en su rostro y de pronto, detuvo su mirada en Derek durante un momento y abrió sus finos labios.
- Veo que las amistades que frecuenta últimamente son... variadas, señor McNeil -el chico no respondió y Snape posó sus ojos negros en Mahe que le miraba fijamente. Los latidos de su corazón iban tan acelerados haciéndola sentir tan tensa que pensó que el desayuno se le saldría por la boca- Ya está todo preparado para que comience su Master, señorita Guilmain.
- De acuerdo -contestó tragando saliva.
- Comenzará mañana así que... la espero esta tarde a las 6 en el Hall. Nos marchamos.
Mahe parpadeó queriendo despertar del mal sueño, deseando no haber escuchado bien pero vio que todo era real. Una sensación helada le recorrió de la cabeza a los pies.
- ¿Cómo... cómo dice? -preguntó casi sin voz- ¿que nos marchamos? pero ¿a dónde? -inquirió mientras sus pulmones se ahogaban- ¡Nunca dijo que haría el Master fuera de Hogwarts!
Snape no contestó a su reproche y se limitó a perfilar una leve sonrisa irónica en su rostro.
- No preguntó. A las 6 en el Hall, señorita Guilmain. Y no me gusta esperar.
Y girándose, comenzó a caminar hacia la puerta. El silencio cayó sobre los chicos mientras las miradas iban de Snape, que aún se le veía a lo lejos, a Mahe que aún no reaccionaba por la impresión de la noticia. La chica se giró de nuevo hacia la mesa, abatida y aterrorizada, mientras trataba de respirar lentamente para tranquilizarse. Nadie hablaba, realmente nadie quería estar ni un segundo en su piel sabiendo lo que le esperaba durante ese verano. Entonces, Harry empujó con brusquedad su plato hacia el centro de la mesa y los sobresaltó a todos por el ruido. Apretó las mandíbulas y entre dientes espetó:
- Yo también me quedé sin apetito.
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El verano, las vacaciones... momentos siempre anhelados por los estudiantes durante los meses restantes del año. Pero ahí estaba ella, que no solo tendría que seguir trabajando durante ese tiempo si no que tendría que estar a solas con su padre. Sentía un nudo desagradable en el estómago provocado por los nervios que casi le provocaban nauseas de solo pensarlo. "Busca otro tutor" resonaba en su cabeza las palabras de su madre haciendo que peor aún se sintiese por no haberlo pensado antes. Recogía sus cosas como un autómata con la pequeña esperanza de que haría todo lo posible por conseguir la poción lo antes que pudiera y así largarse de donde quisiera que fuese a estar. Perdida en los angustiantes pensamientos, la puerta de la habitación se abrió y Mahe miró de reojo para ver quien entraba. Era Hermione, que cerró despacio tras ella y se acercó a la chica cuyo "hola" apenas se escuchó.
- ¿Cómo estás? -preguntó acariciando su espalda. Mahe resopló con fuerza.
- Bien -trató de decir mientras cerraba su equipaje- bueno... nerviosa, indignada, angustiada, aterrorizada... -miró a la chica unos segundos y cerró los ojos-... fatal.
Se dejó caer en la cama y Hermione se sentó junto a ella. Las manos frías y temblorosas no disimulaban su estado mientras no dejaba retorcerse los dedos. Lo antiguo estaba tan alterado dentro de su cuerpo que comenzó a sentir miedo por no poder controlarlo cuando estuvieran en el lugar que fuera y no pudiera conseguir sentirse mejor. ¿A quién le pediría ayuda?.¿a él? antes se comía a Buckbeak. Hermione la miraba apenada porque solo de imaginar lo que estaba sintiendo se le erizaban los pelos. Tomó sus manos para evitar que terminase por arrancarse los dedos y le habló:
- Intenta tranquilizarte. En este estado solo conseguirás sentirte cada vez peor y es lo que menos necesitas. No solo porque debes mantener toda tu concentración en el trabajo que vas a hacer si no porque tienes que compartirlo con tu... con Snape. Verás como consigues terminar el Master antes de lo que imaginas. Eres una Ravenclaw.
Mahe intentó esbozar una sonrisa que se quedó en mueca. Agradecía las palabras de Hermione pero era tal la inquietud que sentía en cada centímetro de su piel que apenas le hacía efecto su intento de darle ánimo. Un suspiró angustiado escapó de sus labios y la miró.
- ¿Por qué querrá que haga el Master fuera de aquí, Hermione? aquí tiene todo lo necesario, todo el material que pudiera hacerme falta -la chica no supo qué contestarle y se encogió de hombros- He pensado que... precisamente sea por lo que tú has dicho. Necesito concentración para terminar cuanto antes pero... pero obligándome a ir con él a otro lugar, con la relación que tenemos, sabe que mi concentración será menor y tardaré más en formular la poción.
- Bueno -trató de sopesar la conclusión de Mahe- es bastante del estilo de Snape, ponerte en una situación límite para ver cuánto puedes dar de ti. Pero míralo de esta forma: quizá quiera sacar lo máximo de ti para demostrar lo que vales.
- Tú ves el vaso medio lleno pero yo lo veo medio vacío -dijo Mahe negando con la cabeza- Yo creo que solo lo ha hecho para fastidiarme. Como siempre ha hecho.
- Mahe, contigo se ha controlado bastante... -la chica la miró incrédula de lo que estaba escuchando y Hermione se apresuró a terminar la frase-... desde que sabe quien eres. -la vio cerrar los ojos y resoplar. Su rostro contraído por la angustia reflejaba el malestar de su cuerpo. Apretó aún más su mano y se entristeció al tener que darle el aviso que temía- Son casi las 6, Mahe. Deberías ir bajando.
Abrió los ojos y Hermione sintió cómo, con esa simple frase, el cuerpo de Mahe se estremecía y comenzaba a temblar ligeramente. Asintió con la cabeza y se puso en pie, echando mano de su equipaje ayudada por su amiga.
- ¿Y Harry? -preguntó casi sin voz mientras se acercaban a la puerta de la habitación
- Está esperándote con Ron en la sala común.
Volvió a asentir y salieron.
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La sala estaba en silencio como si ambos amigos estuvieran totalmente enfrascados en la mejor partida de ajedrez que hubiesen jugado nunca. Pero ni el tablero estaba abierto, ni las piezas preparadas, ni había movimiento de juego. El silencio solo era provocado por la inmersión en sus pensamientos de los dos chicos. Ron miraba preocupado a Harry que, pensativo, no apartaba sus ojos de la chimenea apagada y a cada rato resoplaba y se movía nervioso, incómodo, como si las ideas que estuvieran pasando por su cabeza le obligasen a estar moviéndose continuamente. No sabía qué decirle porque sabía que cualquier palabra en ese momento no le aliviaría el malestar de saber que su odiado profesor de pociones se había salido con la suya una vez más. Por las escaleras se comenzó a escuchar los pasos de las chicas que bajaban hacia la sala y ambos chicos miraron instantáneamente en cuanto se dieron cuenta. Ron se levantó acercándose a ellas para coger el equipaje y miró a Mahe que con un "gracias" que apenas le salió del cuerpo, soltó la maleta. Hermione siguió bajando con el pelirrojo que le indicó que se encargaría de llevar sus maletas al Hall, mientras la chica se resistía a moverse, como si cada escalón que bajase fue un paso más a su sentencia final. Harry subió las escaleras mirándola fijamente y extendió su mano para animarla a continuar pero al contacto, Mahe cerró los ojos y le sintió tan angustiado como ella apretándole el nudo en su garganta de tal forma que le costaba respirar. "Vamos" escuchó en un susurro y siguió bajando lentamente abrazada a él.
Siete pisos que nunca antes le habían parecido que tuvieran menos escaleras y estuviera más cerca del Hall como en ese momento. Frente a la luz que entraba a través de las puertas de roble abiertas se recortaba la figura estirada de Snape, esperando puntual como un reloj. Al pie de las escaleras, Ron y Hermione les miraban bajar sintiendo tanta lástima por ella como por él. Al llegar al último escalón, los cuatro avanzaron por el Hall hacia la puerta ante la atenta mirada de Snape: afuera, un carruaje negro tirado por los invisibles threstals les esperaba al final de la escalinata de piedra. El profesor cruzó la mirada con Mahe, cuyos ojos estaban a punto de echarse a llorar, y bajando lentamente la vista, se giró y se acercó al carruaje.
Harry la situó frente a él, tomándola de las manos y ella bajó la cabeza sintiendo como le besaba en la frente para seguidamente apoyar la suya contra la de ella. El suspiro entrecortado que salió de los labios de Mahe añadió más preocupación al estado de angustia que el propio Harry tenía al verla así. "Tranquila" le susurró sin despegar su frente de ella, sintiendo su rostro asustado cerca del suyo, su cuerpo temblando en la tarde cálida. "No puedo..." la escuchó decir temblorosa en voz baja y entonces le hizo apoyarse en su pecho, abrazándola con fuerza.
Odiaba que la vieran llorar pero no creía que en ese momento pudiera aguantar mucho más las ganas. No solo era el marcharse con su padre, si no el despedirse de él, de Harry, y posiblemente no verle hasta pasado tres meses. Nunca creyó que podría echar tanto de menos alguien teniéndolo aún tan cerca. Sintió como Harry posaba su mano izquierda en su nuca y la derecha a mitad de su espalda y, tras unos segundos, una oleada de calor la invadió serenándola. La energía de Harry era tan poderosa, tan pura, que hasta en la más angustiosa situación conseguía liberar el nudo que la atrapaba. Poco a poco, algo más tranquila, levantó la cabeza de su hombro y le miró
-Gracias -susurró. Harry sonrió levemente y alzó su mano hasta su mejilla para acariciarla como tantas otras veces hacía. Perdida, totalmente perdida en la profundidad de sus ojos verdes podía sentir todo lo que les unía y como si de un patronus se tratase, le dio fuerzas para no derrumbarse ante él. Al menos no en ese momento aunque sabía que el autocontrol que se estaba imponiendo para no preocuparle más desaparecería en cuanto se montase en el carruaje, si no antes...
- Todo irá bien, ya lo verás.
- Eso espero -contestó sin poder evitar mirar de reojo a Snape que permanecía de pie junto al carruaje. Aunque no les miraba, sabía que estaba pendiente de ellos y que en breve le instaría a partir. Solo esperaba que tuviese el respeto necesario como para no hacerlo a su manera, bruscamente, e interrumpiese los últimos minutos que iba a pasar con Harry. Volvió a mirar al chico y suspiró- Ya te estoy echando de menos.
-No tienes que echarme de menos porque sabes que estoy aquí -dijo situando su mano en el corazón de la chica y cogiendo la de ella, la puso en el suyo propio, tal y como ella misma le hizo en la noche de la batalla- y tú estás aquí. Sabes que lo compartimos.
Ella asintió intentando sonreírle pero por mucho que seguía procurando contenerse, el nudo en su garganta se hizo más intenso. Harry bajó la mirada a sus labios y se fue acercando lentamente hasta besarla con tanta dulzura que Mahe no pudo evitarlo más y una lágrima comenzó a caer por su mejilla. Harry volvió a abrazarla y mientras le ofrecía el más tierno de los besos, se separó un instante de sus labios y le susurró "No me llores" . Tres simples palabras que hicieron que Mahe no pudiera finalmente reprimir el llanto silencioso que había estado evitando. Echó sus brazos alrededor de su cuello mientras él la estrechaba contra su cuerpo fundiéndose en uno solo. "Te quiero" le dijo al oído haciéndola estremecer y como pudo le contestó "Yo también te quiero".Ambos suspiraron casi a la vez y se fueron separando mientras Harry le acarició de nuevo la mejilla para secar las lágrimas que caían. Girándose hacia Ron y Hermione que les miraban agarrados del brazo, apenados por la despedida, se acercó a ellos para despedirse también. Un beso y un abrazo a cada uno junto a sus palabras de aliento...
-Suerte
-Cuídate
...y cruzó de nuevo la mirada con Harry acercándose para un último y breve beso. Sin atreverse a mirarle otra vez, bajó la cabeza descendiendo la escalinata para entrar en el carruaje sin volver la cabeza y ni siquiera mirar a su padre. Snape cerró la puerta y rodeó el vehículo entrando por la puerta de la izquierda y, en cuanto se cerró, el carruaje comenzó a andar tirado por los therstals a los que ya todos veían. Cuando ya casi se había perdido de la vista en el camino, Harry se giró cabizbajo con las manos en los bolsillos y miró a sus dos amigos en silencio. Ron se adelantó y le animó a andar, apoyando su mano en su hombro, y Hermione le tomó del brazo metiéndole en el castillo. De nuevo, por algún tiempo, volvían a ser un trío.
Mahe no quería mirar por la ventanilla porque las ganas de abrir la puerta, saltar del carruaje y correr hacia el castillo eran tan enormes que si le veía, aunque fuese a lo lejos, estaba segura de que lo haría. Cuando cruzó la entrada con los cerdos alados, supo que ya no vería desde allí la entrada del castillo y se atrevió a mirar: Hogwarts se iba quedando cada vez más y más lejos, pequeño, como un castillo en miniatura, como iba sintiendo ella su corazón encogido y diminuto por la pena de marcharse y el miedo de lo que le esperaba. Las lágrimas silenciosas resbalaban por su rostro pero ya no le importaba, el único que podía ver cómo estaba era la persona sentada a su izquierda y le daba exactamente igual. ¡Que viese su estado! él era el único culpable de que ella estuviera así. Sintió como la miraba y giró la cara hacia él.
Snape se sorprendió al ver como giraba su rostro y le miraba. Los ojos enrojecidos por el llanto irradiaban tanto rencor y odio que supo que difícilmente le perdonaría en algún momento la jugada que le había hecho al sacarla de Hogwarts para realizar el Master. Por supuesto que lo podía haber hecho en el castillo, hubiera sido más fácil para ambos en todos los sentidos porque el ir hacia el lugar donde se dirigían y donde pasarían casi todo el verano, era tan difícil y desagradable tanto para ella como para él. Pero su rabia ante la petición de querer verle solo como a su profesor, el coraje que su madre le había provocado ante sus negativas, ni una sola despedida... le llevó a buscar un nuevo lugar castigándola a ella por su propia frustración. Pero ahí estaba, dolida, triste y, lo que hizo que terminase apartando la mirada acusadora que le lanzaba su hija, asustada. Y todo por su culpa.
Pues otros dos que se van. Snape tiene que seguir en su línea aunque sea a ratos, como no, el murcielago este :D Y algo sabéis de por donde van a rondar el resto de personajes. Poquito a poco ireis sabiendo más, paciencia ; ). Nos vemos prontito. Bye!
