DISCLAIMER: Lo de hoy tiene malas ideas, lo se pero... dice lo mismo de siempre eso sí, a ver si alguien es capaz de leer.

所有字符在这fic 是JK 的物产。我们写关于他们只获得乐趣和能作梦以魔术。但... 有其他人字符象弗吉尼亚, Mahe, 标记, Nora 等等, 被禁止使用没有允许(和您能是肯定的我们从未将给允许使用他们) 如果您不想要接受最坏的诅咒曾经已知从论文witchs 称Guilmains 。

No se por qué pero los nombres de Mark y Derek también los ha traducido... ¿significarán algo en ese idioma? Me gustaría saberlo.Locuras a parte, Nigriv está aquí! Que ganas tenía de volver. Conste que ayer le dije a Mahe que intentara subiros este disclaimer ( todos aquellos que hablan chino simplificado también debe de saber que nada nuestro deben de tomar, igual con esto piensan que sabemos el idioma y si traducen el fic los vamos a pillar pero... es obra de google para que tirarnos flores) Creo que debió de haber un pequeño problema con las alertas del capitulo por que nos estrañó mucho a ambas que durante más de un día no entró ni un solo rr, ni siquiera el de Marc que nos llega siempre a la mañana siguiente. Así que suponemos que algo pasó con el capitulo anterior aunque no fue culpa nuestra (Cote envió en ese momento un mail y pensabamos que iba a leer pero ahí comprobamos que debió de pasar algo por que a ella no le habían avisado) Bueno yo tenía ganas de volver a subiros y de comentaros y veros en directo aunque me da miedo con las bombas que suelta Mahe y luego me deja a mí responder. En fin intentaremos hacer lo que podamos. Vamos a responder rr aunque esperaba que hubiera muchas preguntas... Mejor! así no tengo que badear temporales creados por mi hermana.

Layn: Antes que nada... Me alegro de que hayas terminado ya tu corto y dispongas de una preocupación menos. No te olvides de decirnos que tal te ha ido y si lo subes en alguna web darnos el link que así sabemos un poquito más de tí y de esos montajes que haces! Sobre el capitulo espero que si tienes tantas dudas y preguntas encuentre un momentito de tiempo para expresarlas, nos gusta ver como jugamos con vuestra mente (lo siento en ese sentido somos muy "malas") y tal vez si es posible respondamos a algo, ueno siempre respondemos el problema es que os entereís de lo que nuestras ocultan. Gracias por seguirnos a pesar de tus ocupaciones. cuidate.

Lladruc: somos malas, respondemos ocultando información en nuestras palabras pero... Siempre respondemos, no vale decirnos que no lo hacemos (careto de llorando) Pero si no has visto las pistas igual por eso no te entró la suficiente curiosidad como para preguntar. Respecto a lo otro que nos comentabas solo voy a darte una pregunta para que tu mismo con la información que tienes hasta ahora te la respondas... ¿estas seguro de que ha salido en algun momento? ;) Ves, siempre respondemos, lo que pasa que lo hacemos con truco, sino no tendría ninguna gracia el trabajo que nos damos para intrigaros al no revelaros las cosas facilmente. y sí la verdad es que todo se revela en algún momento aunque... a veces sea en la continuación del fic. Muchos besos también para tí.

Celina: Nuestra tinerfeña preferida... Que bueno saber que el caballo plateado de mi hermana te sirvió en algo, es que esa calidez que desprende es muy especial, me lo conozco demasiado bien (ojalá no tanto por que cuantas más veces me lo tiene que lanzar significa que las cosas no van como deberían, pero en fin... Gracias a Merlin que ayuda!) Me alegro que aunque cansada vaya mejor el animo, tienes que mantenerlo, esto es como dice Lupin "para realizar el hechizo contra un boggar, el ridikkulus, hace falta mucha fuerza mental" así que en este caso lo mismo contra los malos animos mucha fuerza mental y en algo ayuda. Espero que tus preguntas maduren como dices, responder preguntas comprometidas sin desvelaros demasiado es todo un reto pero no sabes lo bien que nos hace sentir. Tal vez el cap´tulo de hoy no sea lo que esperas pero es que hay demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo y todos tienen un momento determinado para contarse; sobre todo por esa neura de Mahe de escribir en tiempo real y que me tiene algo loca, pero como ayer me decía en la respuesta a mi propio rr... tengo que hacerle la concesión aunque a mí me enloquezca que bastante loca la vuelvo y la volví yo desde que empezamos UP con el dichoso desorden de mi musa (eso trae muchos problemas al cuadrar hechos si ya están puestos en capítulos que van mucho después) Un beso tan enorme como el enviado también para tí desde esta Cordoba que se ha quedado pequeñita y apretada desde que llegó el tuyo.

Nachita: BIENVENIDA¿Estoy despistada o es la primera vez que te vemos por aquí¿Te has leído los fics anteriores y los colaterales? Es que no tenemos rr tuyos en el resto de historias y te lo comento por que HH tiene demasiada historia detrás (MA, UP y unas cuantas historias cortas que nosotras llamamos colaterales de UP)que aquí cuadra con todo y si no has leído lo demás te vas a perder más de lo que nosotras hacemos que os perdais (si no las has le´do te recomendaría que empezaras por ahí, están en nuestro perfil, pero ten compasión con MA que fue el segundo fic largo que escribí y no tiene la calidad de UP ni la de HH). Me alegra saludar a gente nueva, es todo un gusto después de tanto tiempo que empezamos a publicar esta saga de fic. Y es un orgullo tremendo ver que algunos aún nos llegais de nuevas a estas alturas (que igual eras una de nuestras lectoras ocultas y llevas a hí desde el princio). Ojalá y te pongas pronto al día a ver que te parece, tanto Mahe como yo ponemos todo nuestro empeño en mejorar al escribir solo por vuestro cariño y vuestro apoyo. De todos modos, muchisimas gracias por acomparños!

Marc: fijate si te echamos en falta... nos sorprendió que tu tampoco llegaras a la mañana siguiente de subir el capi anterior. Tu si que eres un solete, mira que cariño le habeís tomado a mi niña... ains aún recuerdo lo asustada que estaba en Up de que no fuera aceptada como personaje "nuevo" Pero es que hay que querrerla (cuando deja de lado el caracter agrio paterno y el borde materno... pero eso no es culpa suya sino de los genes que le buscamos- Por favor ni que no estuviera hablando de mí misma, que horror) Un placer volver a saludarte, ala... Adios!

Kata: A tí no se si quererte (por lo que dices de Remus) o si maldecirte (por llamar Snivelus a Snape) Pero bueno esa es VPB (osea la yo muggle) me quedo como Guilmain y entonces... te quiero al completo; de parte de Remus y en contra de Snape! "genial" :) Paranoias mias y de mis personalidades... En fin, sobre Harry... si esto es hacerlo sufrir... mejor ni hablo pero...ya verás que el chico no se aburre para nada! Como bien dices... nos seguimos leyendo. Ciao.

Cote245: No me olvido de ti amiga... El otro día dice Mahe que justo enviarnos tu mail diciendo que no había capítulo ella lo estaba lanzando, así que por eso presuponemos que hubo un error de aviso en las alertas de ffnet. De hecho tu mail llegó dos veces y mahe que estaba conectada pensó que el otro era tu rr. Lo siento. Espero de todo corazón que lo de hoy haya salido perfecto, igual por la diferencia horaria estás ahora mismo en ello a la vez que yo escribo, por si acaso estoy haciendo lo que te dije, y espero que el capítulo te sirva para serenarte. cuidate mucho y sabes donde nos tienes.

Bueno hasta aquí los rr que entraron... los siguientes para proximos capítulos. A proposito creo que no tendreís capítulo hasta el domingo así que si veís que no hemos actualizado no desespereis, paciencia por favor. Muchas gracias a todos por estar ahí

N/A: El título de este capítulo va dedicado a una amiga nuestra y autora, Alohomora aquí en ffnet, que montó un comercio llamado así "Telehogwarts" y como yo necesitaba un nombre mágico para una tienda, pues... bingo! Uno de nuestros pequeños guiños (totalmente permitidos por la dueña de la idea!)


CAPÍTULO 14: TELEHOGWARTS

(Por Nigriv)

Durante más de diez días se había limitado a deambular por la casa, sin más ocupación que limpiar y preocupada ante el hecho de que los recuerdos no la dejaran escapar de la realidad que tanto temía. Dos veces al día, mínimo, concentraba su energía. Hacía por imponer su mente al odio que la invadía y al recuerdo de sus muchos otros pesares también. Pero esos momentos se volvían insoportables, la soledad auto impuesta no era nada comparado a la angustia que esos instantes le provocaban. Lo que debía ser un ejercicio de concentración, algo que evadiera de su mente y su alma toda preocupación, propiciando la conexión con lo antiguo y aportándole sino paz, algo de serenidad, se convertía en sus peores pesadillas... Peores incluso que aquellas que le asaltaban dormida al recuerdo de su hija.

Cuando intentaba conectar, recuerdos del día del asesinato de los Potter se mezclaban insertados con los de la noche de la redada a los nuevos siervos de Voldemort; una noche mentalmente eterna, en la que solo la marca tenebrosa aparecía ante ella, marcada a fuego en la piel del hombre que un día consideró su amor. Y sobre todo, recordaba lo acontecido veinticinco meses después, a tan solo tres días de la muerte de sus amigos, cuando aún lloraba aquella perdida entre las celebraciones de los demás.

Esa fue la tónica de los primeros días, cuando aquellos ejercicios y recuerdos no hacían más que alentar en ella aún más profundo el odio. Pero para su fortuna y sin embargo lentamente, comenzaba a notar leves progresos. Ahora los recuerdos cambiaban y evocaban aquellos más recientes que, aunque igualmente dañinos, le permitían una visión algo más acertada. Recuerdos de su desconcierto al saber que tenía una hija; promesas de hacerle ver que había cambiado, que no era el monstruo que ella aún suponía; recuerdos de un pasillo, una noche y un beso sincero interrumpido por aquella a la que ambos engendraran; la reiteración de una promesa que nunca rompió... Más cuando algún sentimiento cálido lograba anidar en ella el recuerdo de la batalla afloraba contundente: el miedo, el dolor, el regocijo de saber que aquel que tanto la había dañado, física y moralmente, ahora sufría los martirios que durante su vida inflingió y entonces... El mal la invadía, el odio se expandía por todo su ser arrancando todo rastro de lo antiguo de cada una de sus células. Podía percibir al poder evadirla a través de cada poro de su piel. Durante esos días todos sus intentos por hacer verdadera magia le fueron infructuosos, y los únicos hechizos que podía realizar no iban mucho más allá de los que cualquier crío aprendía en sus dos primeros años de escuela. Eso la desesperaba.

Peroalgo había cambiado la noche anterior. Tras quince días ejercitando su poder, su mente al fin se había impuesto a la ya conocida explosión de odio que acompañaba el recuerdo de la batalla. Haciendo un esfuerzo por mantener la concentración, había evocado voluntariamente aquella misma noche, centrándose por primera vez en otros hechos que su conciencia había estado eludiendo hasta entonces. Una llamada y el consiguiente conocimiento de que fue él quién la recuperó; transformación, poción y escudo, el recuerdo de cómo la había protegido y ayudado logró inundarle el corazón y finalmente... La imagen del mortífago sostenido entre sus brazos, herido de muerte por librar a la hija de tal fin, había perdurado plácido en su mente. Sí, la noche anterior había conectado con lo antiguo y al fin logró mantener la conexión el tiempo suficiente para que se propiciara el acumulo energético que su propio cuerpo precisaba tan desesperadamente.

Despertó al alba con una grata sensación. Los tímidos rayos de sol procedentes de un pequeño patio de luz le parecieron tan radiantes como su propio ánimo y decidió que ya era hora de salir al mundo. "Además", se recordó a sí misma, "el cumpleaños de Mahe está al caer".

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Salió de casa por la puerta trasera, esa que daba al puente, la única que utilizara desde que llegó. Atravesó el río y desembocó en una pequeña placita; sembrada de grandes y centenarios árboles que daban sombras frescas a los ya no tan antiguos bancos que ofrecían a la gente un lugar agradable donde detener sus pasos, flanqueados por el sonido reparador del lento transcurrir del agua acompañado por el trino de las aves. Pero por mucho que le gustara ese lugar no se detuvo allí ésta vez, giró a la derecha y llegó a otra plaza mucho más grande y concurrida de muggles, la Plaza Mayor.

El enorme edificio de gobierno de la localidad abarcaba todo el lado derecho de la plaza, presidiendo majestuosamente el lugar, manteniendo el mismo encanto de siempre. Aquella ciudad apenas había cambiado en los últimos cinco siglos, quince años no suponían nada para su historia.

Aún así, una cosa era la ciudad y otra muy diferente sus habitantes, por las que el paso del tiempo tampoco parecía haber tenido efecto. En uno de los laterales, el izquierdo, junto a la cercana calzada por la que transcurrían, gracias a Merlín, escasos automóviles, se localizaba un hombre ataviado con ropajes típicos antiguos junto a su siempre eterna pianola. Su aspecto era algo más envejecido de cómo lo recordaba pero no había duda de que era el mismo hombre. Las melodías de su piano siempre le habían traído paz."No siempre" , se corrigió al recuerdo de una melodía en concreto que le gustaría olvidar. "Pero tranquila, ahora está en silencio" . Se animó a sí misma.

Momentáneamente detuvo sus pasos para contemplar el lugar. Un grupo de jóvenes muggles se agolpaban bajo una moderna estatua de bronce ennegrecido por la polución. Por sus voces le parecieron latinos, pero no alcanzaba a entender su idioma aunque por los gestos de algunos diríase que comentaban parte de la historia que la estatua de esas brujas representaba. Observó a cuatro chicas que, sentadas en su pedestal, charlaban acaloradamente. Los muggles habían perdido la magia y, aunque la mayoría ya ni creían ella, la historia entrecruzada les recordaba aún en forma de leyendas y mentiras creadas por lo que llamaron Inquisición que algún día sí que existió para ellos. Con una tímida sonrisa se alejó de allí, comenzando a caminar por la extensa plaza. Al otro extremo justo, bajo los soportales de un antiguo edificio, se hallaba el lugar al que, aunque reticente, se dirigía.

Sus pasos se detuvieron involuntariamente ante una vieja estructura a modo de caseta. Sus maderas habían perdido el brillo de antaño debido al paso del tiempo y de las inclemencias meteorológicas, pero sus puertas permanecían aún abiertas. Su visión provocó en ella un recuerdo y, ante la grata sensación, cerró sus ojos y se dejó retornar a aquel momento.

-. "Mahe, los caramelos muggles no son nada divertidos…" - había dicho ante la insistencia de su niña, ya no tan pequeña, esperando con ello que desistiera de su capricho. -. "¿Por qué no unas grageas?"

Sonrió plenamente al recordar la actitud de su hija que, cabezota, tiraba de ella hacia el puesto diciendo "Por favor". No pudo resistirse a darle aquel gusto. Instintivamente llevó su mano al bolsillo y comprobó, como en aquel entonces, que tenía dinero muggle; esta vez estaba más acostumbrada a usarlo que en aquella época.

-. "Está bien… Pero solo uno. No quiero que te sienten mal"

Casi podía verla. Había salido disparada hacia el puesto, mezclándose con el resto de niños que se agolpaban allí, sin rastro alguno de temor en sus movimientos y tan solo por eso ya se había sentido feliz. Entonces alcanzó el mostrador y, alzada de puntillas, quedó mirando las golosinas como extasiada. Su actitud solo era comparable a las caras que lo niños magos procedentes de familias muggles adoptaban en su primer contacto con el mundo mágico. Cuando se acercó a ella Mahe saltó señalando un dulce colocado por detrás de la señora que atendía el negocio.

-. "¡Ese, mamá!. ¡Quiero ese!"
-. "¿Pero cuál de todos ellos, hija?" - le había preguntado ante la cantidad de golosinas que se concentraban en tan pequeño espacio.
-. "Ese que tiene palo, mami, pero rojo, lo quiero rojo." La señora tomó el dulce elegido por Mahe y se lo tendió sonriente.
-. "Toma linda" - le había dicho- "Se llama Chupa-chús, nos ha llegado nuevo de España"

Nada más alejarse del quiosco Mahe se había quedado parada, su dulce en la mano, mirándolo con el ceño fruncido.

-. "¿Pasa algo?"- le había preguntado.
-. "¿Cómo se come?". - Virginia sonrió a su hija y tomando el caramelo por el palo comenzó a desliarlo.
-. "Los muggles"- le había dicho bajando un poco la voz para que el resto de chiquillos no la escucharan- "envuelven algunos alimentos como éstos. Mira…" – Le dijo indicándole a otro niño algo mayor que pasaba corriendo en ese momento.- "Él lo lleva en la boca con el palito fuera, debe de ser parecido a nuestras piruletas". Mahe retomó el dulce y rápidamente lo metió en su boca haciendo que sus ojitos generalmente apagados se abrieran iluminados por la sorpresa.- "¿Está bueno?" - Le había preguntado algo reticente al producto, pero internamente feliz al ver la reacción animada de su niña.
-. "Sabe a fresa mamá. ¡Me gusta!" – Le contestó con el caramelo aún en la boca, de donde no se lo sacó ni un momento hasta terminarlo.

Abrió los ojos aún ausente en su recuerdo. Mahe disfrutó tanto aquella golosina que ella misma decidió probarla para comprobar que fuera saludable antes de permitirle comerla de nuevo. Y durante todo el tiempo que estuvieron allí Mahe se acostumbró a tomarlos: a veces era lo único que lograba calmar su… "inquietud" recordó suspirando, pues se entretenía moviendo el caramelo, impulsado por el palillo o simplemente haciéndolo rotar en su boca; y otras veces, incluso se quedaba dormida antes de acabarlo.

-¡Ya sé lo que le regalaré!- Se dijo a sí misma sonriendo.

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Un rato después volvió a encaminar sus pasos al lugar al que originalmente se dirigía. Entrar en ese establecimiento sería dar a conocer su presencia a la comunidad mágica, algo que realmente no le apetecía hacer y que había evitado hasta ahora, pues por suerte, en sus cortas salidas para abastecerse de alimentos, no se había encontrado a nadie conocido.

Antes de cruzar la calle se quedó mirando el local desde el borde de la plaza. Tenía que echarle valor, no podía ocultarse siempre y buscar un regalo para su hija le parecía el mejor de los motivos para hacerlo. Estaba tan ausente que no se percató de que alguien se paraba junto a ella hasta que sintió como tímidamente le tiraban de la manga de su camisa.

-¿Usted también la ve?

Despistada desvió la mirada hacia su izquierda y abrió los ojos tan sorprendida como asustada. Una chiquilla, de unos nueve o diez años, tiraba de su manga llamándole así la atención. Su cabello negro rizado, sus ojos marrones iluminados de ilusión y hasta su figura, le recordó tanto a su hija a esa edad que la dejó sin respiración. La niña arrugó el entrecejo al sentirse ignorada aún bajo su mirada.

-¿Qué dijiste?
-Que usted también la ve- Repitió aparentemente molesta a su actitud.
-¿A qué te refieres?- Preguntó desorientada.
-Estaba mirando ese local en venta¿no?- Ahora fue ella la que enarcó las cejas al comentario de la pequeña.
-Si, si…- Respondió dudosa.
-Entonces no me equivoqué- Afirmó orgullosa, irguiéndose ante ella.
-¿En qué no te equivocaste chiquilla?- Volvió a preguntarle, sorprendida por la seguridad con la que le hablaba la niña. "Cuanto más la miro más me la recuerda" pensó sin quitarle atención.
-En que es usted una de nosotras.- Dijo asintiendo con la cabeza.

Se puso alerta de momento y llevando la mano al bolsillo en que guarda su varita miró hacia los lados espantada. "¿Y si no es una niña?" pensó temiendo una trampa "¿Una multijugos quizás?" Pero nada a su alrededor le indicaba algo extraño y aunque su poder apenas comenzaba a recuperarse tampoco le transmitía nada raro, al contrario, aquella muchacha le hacía sentir cierta tranquilidad.

-¿Por qué se asusta?- Virginia la miró de reojo, sin saber qué contestar, pero apartó la mano de su varita observando como la niña sonreía a su gesto.
-¿Tú sabes lo que hay en ese edificio?- Le pregunto poniéndole la mano en el hombro, buscando un contacto que le confirmara que en verdad aquella presencia no le ocultaba nada.
-¡Claro! Telehogwarts hace el mejor chocolate de la ciudad. Cualquier bruja lo sabe- Respondió animada bajando la voz al final. Virginia enarcó las cejas y la miró inquisitivamente.
-Así que, eres bruja ¿eh?- Sabía que lo era pero le hacía gracia esa niña. El recuerdo que había despertado en ella de su hija le había llenado el corazón de tal forma que daría lo que fuera por que se quedara junto a ella un poco más. - ¿Y dónde está tu varita?- Le inquirió divertida, tratando de bromear con ella, intentando hacerse pasar por una muggle incrédula a la que le acababan de revelar que la magia existe pues aún no le había confirmado su pregunta. La cara de la nena se volvió repentinamente seria, como si la hubiera insultado y enojada, aunque educada, le contestó.
-Pensaba que era usted más inteligente.- Virginia abrió los ojos sorprendida por su reproche.- Me gusta hablar con la gente que lo es, el resto…. Son una perdida de tiempo.- Añadió casi despreciativamente. Su respuesta la dejó sin palabras, demasiado madura para su edad. Entonces le dirigió una mirada airada y se despidió.
-Que tenga buenas tardes, señora.- Dijo fríamente, girándose para irse, lo que la hizo pensar que su fina ironía al desconfiar de ella la había ofendido.
-¿Cuánto falta para que recibas carta de Beaux?- Se oyó preguntarle al verla marchar. La vio pararse un instante antes de volver a girarse hacia ella, su cara mostrando una sonrisa radiante de satisfacción.
-Poco más de un año- Respondió justo antes de lanzarse acelerada y seguir hablando.- Pero yo quiero ir a Hogwarts. Dicen que Harry Potter podría ser profesor allí y yo quiero que él me enseñe todo lo que sabe. Sería maravillo¿no cree?. ¡Aprender del mejor mago de nuestro mundo!.- La niña suspiró entusiasmada, tomando el aire que parecía faltarle ante su rapidez al hablar. Aunque internamente golpeada por sus palabras Virginia aprovechó su pausa para interrumpirla.
-Hogwarts está muy lejos. – Le afirmó reteniendo un suspiro al pensamiento contradictorio de lo lejano y cercano que lo sentía ella a su vez.
-Eso dice mamá. Pero… aún tengo tiempo para convencerla de que me deje marchar¿no cree?. – "Esta niña tiene mucho desparpajo para su edad" pensó.
-¿Y dónde está tu madre ahora? Por que no estarás sola aquí.- No es que quisiera demasiado contacto con el mundo mágico, pero era raro ver que nadie se había acercado ya a buscarla, mucho más viendola hablar con una extraña.
- No, estoy con mis amigos muggles, sabe que no me ocurrirá nada. Aquel hombre de uniforme,- dijo señalando a un agente de seguridad muggle- cuida de nosotros.
-¡Ah!- Exclamó, quedando pensativa si en verdad sería tan solo un simple muggle.
-¿Qué piensa?- Le irrumpió con su pregunta. Virginia sonrío al responderle casi ausente.
-Varias cosas…
-¿Y puedo saber?- Esa chiquilla era un torbellino que la hacía divagar en mil y un pensamiento.
-Eres demasiado curiosa para tu edad¿no te parece?- Intentó eludir su pregunta.
-Tal vez. Pero le dije que me gusta hablar, siempre que no moleste.- Por sus palabras le dio la impresión de parecer ansiosa y solo por eso se decidió a algo impensado.
-Mira, te propongo un trato.- La chiquilla esperó en silencio interesada en sus palabras.- Terminó lo que tenía que hacer, traigo unas ranas de chocolate y charlamos. ¿Te apetece? Podrías contarme ese interés tuyo por… Potter.
-¡Claro!- dijo dando un pequeño salto de alegría.- Además, creo que usted puede enseñarme mucho.
-¿Por qué dices eso?- Preguntó recelosa. "Ni siquiera me conoce"
-Nunca me equivoco con la gente, y sé que tengo que hablar con usted.- "También es intuitiva, como ella… Pero le sobra toda la extroversión que ella nunca tuvo." Pensó comparándola inconscientemente con su hija. "Esto puede ser divertido."
-Entonces, volveré en un rato.
-No me dejará tirada¿verdad?- Preguntó temerosa.
-Tenemos un trato¿no?.- La niña asintió antes de salir corriendo hacia donde estaban sus amigos diciéndole "La espero"

Al verla alejarse se preguntó qué es lo que estaba haciendo. Apenas era el primer día que salía de casa sin que fuera por necesidad, no quería darse a conocer totalmente y, sin embargo, se fiaba de una chiquilla desconocida que la asaltaba en plena calle, supuestamente por intuición. Sabía que solo le había puesto atención por su parecido físico con Mahe a esa edad, tal vez justo por lo que más tenía que haber desconfiado y aún así, se había fiado de ella y le había propuesto retomar una conversación. Sí, una conversación por que esa niña no parecía tal hablando. Su energía ahora mismo se sentía extrañamente serena y no supo bien si era debido a sus gratos recuerdos o a la inesperada presencia de la chiquilla.

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Cuando entró en el establecimiento una de sus frases aún resonaba en su cabeza… "Se que tengo que hablar con usted"

Tardó más de lo pensado en la tienda. La señora Mora se había interesado por ella y por Mahe y le había preguntado mucho, demasiado, tanto que tuvo que cortarla cuando le comentó su sorpresa al descubrimiento de la paternidad de su hija. No quería recordar nada, mucho menos comentarlo, así que eligió lo pensado y entregándole el objeto muggle que traía preparado junto a una nota pidió que se encargaran de enviarlo a Hogwarts a nombre de su hija. "Él sabrá qué hacer", había pensando, confiando en que se lo hiciera llegar. No dejó remitente ni dirección alguna, no quería que la rastrearan.

Cuando regresó a la plaza optó por sentarse en un banco, pendiente de los niños que jugueteaban corriendo uno tras otros. Apenas llevaba unos minutos observándolos cuando la chiquilla se percató de su presencia y, despidiéndose de sus amigos, se dirigió tranquilamente hacia ella.

-¡Ha vuelto!- La saludó animada.
-Te dije que lo haría.- Respondió.- Y te traje un par de ranas. Añadió tendiéndole una bolsa de papel oscuro donde las llevaba.- Pero atrápalas antes de que salten, hay demasiada gente por aquí.
-¡Claro! Y gracias- Respondió ilusionada, abriendo una de las cajas.

Al hacer ademán de atrapar al animal de chocolate, la caja se le cayó al suelo y el cromo que contenía salió disparado yendo a caer boca arriba. Tan solo fue un momento pero su porte era inconfundible incluso allí. Abrió los ojos desorbitados ante la sorpresa para rápidamente volver su expresión taciturna.

-¡Vaya! Se me fue- Dijo tomando el cromo del suelo entre sus manos.- ¡Pero que suerte! Mire señora. - Dijo toda contenta tendiéndole el cromo.- ¡Me ha tocado Snape!

Tomo el cromo dudosa, sintiendo como toda ella se tensaba y se volvía pálida; pensaba que había tenido una alucinación provocada por la conversación mantenida con la señora Mora. Pero no, ahí estaba el hueco del cromo, ahora vacío, con la leyenda debajo de "Severus Snape. Master en Pociones, Hogwarts". Incrédulamente negó con la cabeza.

-¿Pasa algo?- Le oyó preguntarle diríase preocupada.
-Desde cuando… ¡Desde cuando Snape está en los cromos!- Preguntó exaltada, la furia intentando crecer en ella a la visión y el contacto de aquel papel. Respiró profundamente intentando aplacarla. "Tranquilízate, no la dejes inundarte…" se auto reprendió tratando de serenarse ante aquel imprevisto.
-¿En qué mundo vive?- Le preguntó algo cortante.- ¿En el muggle?.- Ante su silencio la niña se lanzó a explicarle como si pensara que no sabía nada de nada.- Snape es el mortífago bueno, todos los niños queremos tenerlo. Mis amigos me van a envidiar.- Aclaró sonriente. Virginia cerró los ojos resoplando ante la ilusión de la chiquilla.- Tengo a Fliwitc y también a Sprout pero…. Es más fácil conseguir a los que murieron.- Dijo bajando su voz apenada.

Un suspiro ahogado le llenó el pecho al recuerdo de todos los caídos y sintió la tristeza invadirla como entonces. Pero a pesar de todo se sintió en paz, era muy extraño las sensaciones que su presencia le transmitía.

-¿Quién te falta?- Preguntó en un suspiro casi sin voz devolviéndole el cromo.
-Bastantes. Los que más me gustaría tener es a Mc Gonagall, Guilmain y como no… a Harry- Terminó exaltada de emoción a su simple nombre. La sonrisa le afloró a los labios al descubrimiento de que su hija se había ganado el honor de estar en uno de los cromos.
-Y... ¿de qué querías hablar conmigo antes?- Le preguntó, aprovechando que había comenzado a comer el chocolate, cambiando así de tema. La observó encogerse de hombros y la miró coartada.
-No lo se- Reconoció un poco avergonzada.
-¿No lo sabes?- Su vista se clavó en los ojos de la niña.
-No soy yo la que debería de hablar, -dijo tranquilamente disfrutando de su rana.- si no usted…
-¿YO? - Exclamó sorprendida.
-Aja.- Asintió.- Es usted la que se siente sola, la que necesita hablar aunque solo sea con una niña. Por eso me acerqué.
-¿Y qué te hace pensar eso?- No podía creer que una desconocida se lo notara a simple vista, cuando estaba muy acostumbrada a ocultar sus sentimientos.
-Intuición.- Dijo simplemente, pero alzó la cabeza y la miró en silencio, fijamente.- Además, sus ojos están apagados, tristes… y cuando sonríe solo lo hace su boca, no sus sentidos ni su corazón.- Virginia cerró los ojos y suspiró, asintiendo involuntariamente a las palabras de la niña.
-Tengo que irme- La informó repentinamente poniéndose en pie.- Se me hace tarde. - ¿Podría quedarme la otra rana?
-Claro, pero con una condición.
-¿Cuál?- Inquirió seria, evaluando que tal vez lo pedido no mereciera el chocolate.
-Que no le digas a nadie que me viste.- La chica quedó pensativa un instante y asintió a la vez que le habló sorprendiéndola de nuevo.
-No es que se sienta sola… Es que quiere estarlo.- No le respondió. - ¿Por qué?- Le insistió. Hizo una mueca con su cara y solo entonces respondió a su pregunta.
-Quizás te lo cuenta algún día .- "No todo, pero sí algo que te guste", añadió para sí misma.
-¿Vendrá mañana?- Su voz le sonó esperanzada.
-Tal vez.
-Entonces esperaré por usted- Confirmó sonriéndole.- La soledad no es buena consejera.- Añadió cuando ya se iba.
-¡Oye!- La paró recordando que ni siquiera sabía quien era.- ¿Cómo te llamas?.- La niña apenas se giró para gritarle.
-Malacrif, Nicole Malacrif.- Y siguió corriendo hacia uno de los extremos de la plaza.

Virginia permaneció en el banco, mirándola, hasta que se perdió en la distancia al girar en una de las calles que se abrían al lugar. "Nicole" se repitió mentalmente su nombre. "¿Acaso estaba escrito que te encontrara?" Se quedó aún un rato allí, su vista fija en el suelo, en el lugar exacto donde el cromo había ido a caer. Antes, en la tienda, apenas había podido escuchar su nombre sin exaltarse más de lo debido y sin embargo, poco rato después, había tenido en sus manos aquel cromo, logrando aun con esfuerzo controlar su furia. Sabía que la serenidad necesaria en ese momento no había partido de ella, sino que había procedido de Nicole. Esa niña tenía algo, una especie de don… "¿Quizás eres una antigua?" Aún dudándolo no pudo encontrar mejor explicación que esa. Imbuida de pensamientos se levantó y se encaminó hacia su casa. Tenía que volver a ver a esa cría, no solo por lo mucho que le recordaba a Mahe, sino por que sabía que cosas así no ocurren en la vida sin sentido alguno.

Cuando entró en la casa sintió por primera vez como si hubiera vuelto a su hogar y una pequeña esperanza se encendió en ella. Algo había cambiado aunque no sabía el qué. Esa misma noche la conexión con lo antiguo llego más pronto y más potente que ningún día y, antes de quedarse dormida, lo último que deseó fue que la niña cumpliera su palabra de esperar por ella.


Pues nada ahí queda. Por si no lo pillasteís, Mora es nuestra amiga! ;oY bueno como siempre las cosas tienen un porqué así que no penseís nunca que un capítulo es un "sin sentido" y este... me encanta. Veremos a ver por donde nos sale Guilmain mientras está perdida. A proposito con las descripciones teneís más pistas para localizar la ciudad, realmente su Plaza Mayor tiene todos los elementos que le describí, o al menos los tenía cuando yo estuve. Como me gusta esa plaza! AY! que buenos recuerdos me trae ese sitio, aunque reconozco que la que os habla está dos veces presente en la plaza; una como Guilmain en esta historia y la segunda como una de las 4 chicas españolas que sentadas en la base de la estatua estaban discutiendo (una que le gusta meter cosas reales en la historia) En fin, nos vemos en un par de días que también para mí comienza lo bueno con este capítulo, aunque... vendrán mejores, muchos mejores de mi parte. Muchas gracias a todos por seguir ahí. Cuidaros