"Donna Noble, la mujer más importante en el Universo. No podría decir poco de ella" pensó Tenth, mientras veía la roja cabellera subir y bajar detrás de la consola de la TARDIS, absorto en su admiración y en la pose relajada que siempre tomaba.
-Oye, chico alien, ¿dónde demonios está el enchufe de esta cosa? - Preguntó Donna, buscando y rebuscando con su celular en la mano y un cargador en la otra, e interrumpiendo los pensamientos de Tenth con su ruidosa voz.
-No tiene ninguno, la tecnología de tu época es muy rudimentaria para ella, te recomiendo que utilices un adaptador gallifreyano... yo lo diseñé - Anunció Tenth orgullosamente y extendiendo la mano para tomar el móvil de Donna se quitó de donde estaba recargado en su pose habitual.
- "La tecnología de tu época es muy blah, blah, blah"- dijo Donna imitando la voz de Tenth y entregando su celular con mucha reticencia -Cuídalo con tu vida chico Alien, todavía no termino de pagarlo... Lo compré a plazos con la tarjeta de mi madre.
Tenth comenzó a mover cables y circuitos para ajustar el móvil con el adaptador a la consola de la TARDIS y mientras lo hacía, comenzó a platicar con su más reciente companion: -Entonces, Donna... ¿habías estado esperando mi regreso?
-Pues claro, he estado viajando con una maleta llena desde que apareciste por primera vez y arruinaste mi matrimonio, puedes preguntarle a cualquiera.
-Hey, yo no arruiné nada, tu prometido era el súbdito de una araña espacial... - se defendió Tenth, para inmediatamente turbarse y recordar qué era eso que había visto en el futuro... "Donna, ¿cómo es posible que podamos terminar así?" pensó. Quiso tratar de convencerse de que lo que estaba haciendo no era malo, de que tenía que intentar combatir ese punto fijo en el tiempo pero fue inútil, el miedo lo invadió de nuevo y Donna, sin darse cuenta, interrumpió una vez más el tren de pensamiento de Tenth: -Y dime, ¿ya lo has conectado?, ¿No freíste mi móvil con alguno de tus aparatos marcianos?
Tenth reaccionó rápidamente y volteó a ver el rostro de Donna, iluminado por la posibilidad de llegar a donde ningún humano había llegado antes... la posibilidad de tener una aventura como siempre la había soñado: "Si ese es el futuro, que así sea, intentaré darle lo mejor del Universo mientras pueda" pensó Tenth y con una sonrisa arrogante le respondió: -Ya te he dicho que no soy marciano - y corrió a abrazar a quien se convertiría en su mejor amiga.
