Juro que les gustará este capítulo, ¡lo juro! Ajkfsjdkf. Siempre estuve planeando esto, carajo. ;; Así que lamento si alguna vez les hice sufrir. [?]
Sólo espero que no sea muy cliché todo lo de final feliz. Igualmente falta un capítulo más para aclarar, de todas maneras será como un epílogo. Y también lo siento si está muy corto):.
Kuroko no Basket es propiedad de Fujimaki Tadatoshi.
Sweet Dreams
IV
Ya ha pasado un tiempo desde la boda de Akashi-kun y Furihata-kun, y aún me sigue afectando a pesar de ello. ¿Por qué será?
El dolor, Akashi-kun, ¿por qué sigue aquí? Se supone que ya tendría que haber desaparecido. Sin embargo permanece intacto, como repito enésimas veces.
Parezco un disco rayado, vaya.
—¡Tetsu! —creo que es la cuarta vez que me llama Aomine-kun. Me compedezco. —¡Tetsu! —pero eso no significa que le conteste. —Agh, Tetsu —escucho su queja. Qué molesto—. ¡Entiendo que te molestes!
—¿Entonces?
—Pero no me arrepiento de nada —sonríe socarrón.
Y le pego con el balón de básquet.
—Te lo merecías por zorra —mascullo rencoroso.
¿Tengo que explicar lo que pasó? Pues, es muy sencillo y todo. La cosa es que Aomine-kun y Kagami-kun decidieron joderme la vida poniendo una deliciosa malteada de vainilla en el piso, al lado de mi cómoda cama. Y yo la vi. Sentí como si hubiera renacido, como si lo de Akashi-kun nunca sucedió.
¡Mis instintos lo decían! Decían ellos que era una trampa. Pero no hice caso. Y, por ende, como supuse —y me encerré en la ignorancia—; una trampa. Ja. Me atraparon con una bolsa para coger peces y me mantuvieron así toda la tarde, hasta que vino Akashi-kun a mi departamento para enojarse con ellos y darles un castigo (del que por supuesto no quiso decirme, hm. ¿Tan malo es?).
Ahora, para mi deleite, estoy probando ese batido delante de las narices de unos desgraciados encerrados. Realmente por estas cosas me enamoro mucho más de Akashi-kun.
—Gracias, Akashi-kun —le sonrío rebosante de alegría, con una pizca de maldad en mis palabras.
—No es nada —me devuelve el gesto aún más cínico (como es característico de él)—. Taiga y Daiki se lo merecían.
—¿Por zorras?
Ríe.
—Por zorras.
Oh, lo puedo sentir. Lo huelo. Lo presiento. Esta tarde será una maravillosa, sin Furihata-kun de por medio.
Te equivocas.
¿Eh?
Todo está mal.
¿Esa voz soy yo, verdad?
Este abismo es exasperante.
¿Abismo?
Recuerda, recuerda... ¿Por qué estás dormido?
Ehm...
Sei-kun debe estar buscándome. Pronto me encontrará...
No entiendo. ¿Por qué Akashi-kun tiene que encontrarme?
... estoy seguro. Por ello la oscuridad no es nada. Después de todo estamos juntos.
Si soy yo, entonces estoy alucinando. Akashi-kun no está a mi lado. ¿De dónde proviene esta voz? No puedo controlarla. Qué estúpido... y raro.
Hay una puerta.
Una puerta, puerta, ¡una salida!
¿Salida?
¡Luz, hay luz!
¿Luz?
¡La voz de Sei-kun!
¡Las siluetas dejan de mirarme!
Una voz...
¡Despierta, despierta!
Despierta.
Despierta.
Una sombra.
Mi sombra.
Estoy abriendo los ojos.
Sei-kun, estoy abriendo los ojos. Mírame. ¡Estoy levantándome!
Pero si los abro, ¿por qué toda mi vista se vuelve más borrosa?
Soy Kuroko Tetsuya, la sombra de Seirin. Puedo hacerlo. Puedo lograrlo.
Akashi-kun, ayúdame. La oscuridad me envuelve.
—¿... Tetsu? —pregunta Aomine-kun de la nada, dejando de gimotear y ser terco para verme sorprendido. ¿Qué tengo?
¿Qué es sorprendente?
—Tetsuya —respinga Akashi-kun oteándome todavía más sorprendido y agarra mis manos. Sin embargo no logra entrelazar la suya con las mías.
¿Por qué?
¿Por qué estoy desapareciendo?
—Tetsuya... ¡Tetsuya!
Hay manchas.
Se difuma.
El porte de Akashi-kun se difuma.
Kagami-kun y Aomine-kun me gritan más fuerte, con más fuerza que antes. Desesperación se nota en sus gritos. En sus llamados.
¿Por qué se exasperan tanto?
No es como si no quedara nada.
No es como si fuera a desaparecer.
—¡Tetsuya, mírame!
Y... ¿Entonces por qué todo se ve así?
—¡No cierres los ojos, Tetsuya!
De repente se mezclan imágenes; algunas de Furihata-kun y Akashi-kun, otras de Kise-kun y los demás abrazándome para salir en una foto. También está esa vez en que la madre de Akashi-kun quiso sacarnos una para recuerdo y colgarlo como cuadro en la sala de estar.
Oteo que se queman.
Oteo que las cenizas se borran.
—¡Escúchame, Tetsuya!
Pero del fuego y de las llamas diferentes memorias renacen.
Yo estoy curvando mis labios con Kise-kun y Momoi-san colgados de mi cadera, Aomine-kun rodeando mi cuello y Akashi-kun, Midorima-kun y Murasakibara-kun no tan cerca de mí. Todos con un uniforme y detrás una cancha de básquet. Se ve feliz.
Y algo me desconcierta.
Otro retrato aparece. Empero... ¿Por qué Kagami-kun y yo tenemos un mismo uniforme? ¿Por qué detrás de nosotros están Hyuuga-san, Riko-san y más? ¿Por qué sonríen conmigo? ¿Por qué un balón de básquet? ¿Por qué dice Seirin? ¿Cuál es esa preparatoria?
No entiendo, no entiendo.
—¡No, Tetsuya!
El llamado de Akashi-kun me despierta y hace que mi atención vuelva a él. Pero ya no está.
Su silueta ya no está más. ¿Qué es esto?
Mi emperador está desapareciendo, pero las llamas no.
Él desaparece pieza por pieza.
Sin embargo el fuego prevalece.
Esto es raro. Esto es peculiar.
Esto es extraño.
Eso es... Esta no es la realidad.
Es una pesadilla... Quisiera creer. Pero todo es muy real.
Akashi-kun desapareciendo es muy realista. No parece una ilusión.
Tetsuya, ya fue suficiente. Tu sueño es demasiado. ¿Cómo puedes dormir tanto? —Oigo una risa. Es la de él. —Te olvidaste que estoy aquí. Hey.
No, no... Akashi-kun.
Aunque crea que esto es un sueño... ¿Después de todo, lo demás también fue mi imaginación?
¿Y si en realidad nada de esto ocurrió?
¿Y si nunca fui a la universidad?
¿Y si estoy soñando?
¿Y si olvidé que estoy dormido?
¿Y si...? ¿Y si nada es real?
¿Qué pensar? ¿Qué podré pensar?
Dulces sueños.
¿Mis dulces sueños?
Oh.
Todo empieza a disiparse. El fuego, las llamas, las cenizas, las fotos... Akashi-kun extendiéndome y llamándome junto a Kagami-kun y Aomine-kun también.
Se distorsiona y un nuevo escenario aparece. Mis recuerdos reaparecen.
—¿... Sei-kun? —susurro su nombre esperando que él siga a mi lado.
¿Pero qué pasa?
—Tetsuya... —me dice, acercando su rostro al mío. Sei-kun despilfarra emoción como un niño—. ¡Tetsuya! —grita rodeando sus brazos a mi cuerpo frágil que está conectado a varios cables y éstos a aparatos.
—Sei-kun... —le sonrío a pesar de todo.
La desesperación comienza a desaparecer.
—Te extrañé —murmura y, puedo ver así, como lágrimas nacen en sus ojos, y sin contenerse, él las deja salir; angustia es lo que puedo sentir.
Mi llanto interno también desaparece.
—Tetsuya —gime—. ¡Tetsuya!
Mi palidez se resalta. Y... ¿Me he vuelto más delgado?
—Tranquilo, Sei-kun —le digo, acariciando su cabeza con dulzura con el objetivo de calmarlo—. Después de todo ya estoy aquí, así que no tienes nada de qué preocuparte. No te dejaré otra vez. No lo haré. Así que deja de cerrar tus ojos, como si yo fuera a escapar. Porque no lo haré, ni aunque lo quieras así, ¿sabes? Porque, Sei-kun, yo ya he dormido en demasía —tomo aire para decir lo siguiente, no sin antes sonreírle con más tranquilidad para besarle su frente—. Sei-kun, yo ya he vuelto.
Y él llora.
Solamente llora.
Porque mis dulces sueños ya han parado.
