THE BABYSISTER AND ME

THE BABYSITTER AND ME

CAPITULO II:

MALDITA LOCA

Aroma a flores recién cortadas

Abrió los ojos con letargo, todas sus funciones motoras se activaron, sus sentidos terminaron de despertar y con ello su sensibilidad

-aahhh¡¡- un dolor punzante le recorrió la espina dorsal

-tranquila- la señora kaede trataba de calmarla con suaves caricias en su cabellera azabache

-que paso…-dijo con debilidad y cansancio-me duele todo el cuerpo….

-kagome has estado esforzándote mucho, debes tomarte las cosas con calma-dijo sonriéndole tiernamente

Miro a su alrededor y quedó casi en shock

-y todas estas flores quien las trajo?- habían de todo tipo desde margaritas, pasando por orquídeas, y muchas, muchas rosas blancas, rosadas y amarillas, estas últimas sus favoritas

-pues la mitad de ellas tus compañeros de clase y la otra mitad…

-dime quien auch…- se llevo la mano a la cabeza y noto que tenía unos puntos de sutura en el lugar de la herida abierta

-lo mejor será que descanses más tiempo aun estas muy débil- le tomo la barbilla para que la mirara directamente a los ojos- kagome tienes anemia…

-tengo anemia…- maldición no de nuevo, hace casi 6 años que no tenía ninguna recaída y había jurado nunca volver a descuidarse- se que debí cuidarme…de verdad lo siento-

Kaede sonrió- no te preucopes mi niña yo te voy a cuidar, vendrás a vivir a la casa de los Taisho por un tiempo-

-pero y mi abuelo, no puedo dejarlo solo con todo lo de…-kaede la interrumpió

-el esta deacuerdo conmigo, debes descansar por lo menos 2 semanas más, no debes esforzarte tanto

-2 semanas mas? Y mi graduación, mis amigos…-bajo la cabeza triste

-kagome tu graduación fue la semana pasada-con total naturalidad

-Que¡¡

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EN OTRA HABITACIÓN

-kikyo es hermoso…-Inuyasha estaba totalmente feliz con la llegada de su hijo, aunque no fue de la forma esperada- por que no lo cargas…- intento dárselo en brazos pero ella, como venia haciendo cada día desde que lo tubo, solo lo ignoro, se giro sobre la cama quedando de medio lado, dándole la espalda a el y a su pequeño hijo- por Dios Kikyo es tu HIJO malditasea¡¡

Kikyo no dijo nada

Frunció el seño -enviare a una enfermera para que te ayude a arreglarte, nos vamos ahora mismo- salio de la habitación con su hijo en brazos

Kikyo apretó las sabanas con todas las fuerzas que tenía, ese bebe lo odiaba con toda su alma, destruyo su matrimonio y su vida social, ella se encargaría de deshacerse accidentalmente de ese mocoso, una sonrisa fría apareció en sus labios.

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Habían pasado más de 3 días ¡¡y todo el tiempo estuvo encerrada en su habitación¡¡ pues no en la suya propia, era una alcoba de la mansión Taisho, que quedaba en el segundo piso, era muy grande con mucho espacio y con baño integrado.

Su tía la había estado cuidando todos lo días como en antaño, y no la dejaba salir de esa habitación que parecía más bien una jaula de oro.

No sabía porque estaba precisamente en esa habitación tan lujosa, hubiese preferido haberse quedado en una de las del primer piso, junto a la de su tía, pero noooo tenía que estar allí sola y un poco asustada.

Le pregunto a su tía porque le habían dado ese cuarto y ella solo respondió-digamos que es un modo de disculpa- quedó más azul ante el comentario.

Se metió debajo de las cobijas y disponerse a dormir, pero un llanto, que escuchaba cada noche desde que llegó, la obligó a incorporarse sobre la cama

-como es que su madre no lo atiende, pobre criatura…

Se puso las pantuflas de conejo y se dispuso a salir de la habitación, tomo el pomo de la puerta y abrió –bingo¡¡ mi tía no le puso seguro hoy-pensó alegre, según su tía si salía iba ponerse a hacer de todo menos a descansar, era una exagerada de primera.

Camino por un pasillo largo, habían muchas pinturas y objetos de porcelana fina a lado y lado del tenebroso pasillo, tuvo ganas de devolverse, pero el llanto del bebe se escuchaba más y más cerca, asi que siguió.

La luz de la luna llena entraba directamente por lo ventanales del pasillo haciendo sombras aterradoras a su alrededor; movió la cabeza negativamente tratando de controlarse y seguir su camino. Por fin, detrás de una puerta de caoba, se podía escuchar más claramente aquel llanto tan inquietante.

Abrió lentamente la puerta, el olor a bebe le llegó a las fosas nasales; entro cuidadosamente, ese cuarto era dos veces más grande que el de ella, habían decenas y más decenas de peluches desde el más pequeño hasta el más grande, un panda que era casi de su misma estatura, había una mesa para cambiarle el pañal, ropita y todas las cosas necesarias para cuidar por lo menos a diez bebes durante un mes, el llanto del pequeño la trajo otra vez a la tierra, se acerco a la cuna que estaba en todo el centro de la habitación.

Corrió el toldo y lo vio, era tan lindo, tan tierno, era tan pequeño, el color de su piel no era ni tan blanca pero ni tan trigueña, era sencillamente preciosa, un cabello azabache corto aun; además de tener una apariencia muy frágil, un sentimiento nuevo la invadió, ese sentimiento materno la gobernó, tuvo la necesidad de acogerlo y protegerlo de cualquier cosa sobra la faz de la tierra; lo tomo en brazos y recargó su pequeña cabecita sobre su hombro, le dio pequeñas palmaditas en la espalda para que se calmara, de pronto todo fue silencio, el pequeñito se había dormido.

Escuchaba su respiración pausada y tranquila, no quería dejarlo solo de nuevo, estaba indefenso.

Lo acostó nuevamente en su cuna, con cuidado para que no despertara, pero al parecer el pequeño tenía otros planes, sus manitas estaban aferradas a su camisón de dormir, no quería que se alejara de su lado. Kagome tuvo una mezcla de ternura pero también de tristeza, ese bebe no había recibido nunca el calor de madre, y no estaba dispuesto a dejar ir al único que acababa de encontrar en ella, suspiro resignada, acomodó el bebe en sus brazos, esta vez a manera de acunarlo y se lo llevo junto con ella a la mecedora que estaba cerca a la ventana.

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El alcohol se estaba convirtiendo en su mejor aliado y aunque sabía muy bien que era algo que lo perjudicaba, no se podía controlar, su matrimonio al caño, las continuas depresiones de su esposa, ya estaba por pensar que estaba rotundamente loca, su bebe…-suspiro profundamente-…por el era que seguía adelante, el no tenía la culpa de nacer en semejante situación, Kikyo no lo había cargado desde su nacimiento era como si le tuviese repugnancia ¡¡maldita mujer¡¡.

Estaba tomándose una vacaciones para cuidar a su bebe, ya que el bebe no se dejaba cargar por nadie a excepción de el, por ello no podía ir a trabajar para estar pendiente de el pequeño Lían, si ese nombre le gustaba mucho.

El llanto de su pequeño ya no le sorprendía, esa era la rutina de todos los días, dejo el vaso de cristal junto a la botella de whisky o eso era hace más de media hora, sobre la barra que estaba en la biblioteca, salió con un poco de letargo a las escaleras, tuvo que apoyarse en la baranda, aquel alcohol lo tenía un poco desubicado. Cada escalón de mármol cuidadosamente lustrado se hacia interminable, su cuerpo estaba muy pesado por el cansancio físico y mental.

Llego al último escalón, en ese instante el llanto del bebe ceso

Inuyasha se asusto un poco, era muy extraño aquello, el no callaba a menos que el lo durmiera y ese proceso siempre demoraba más de una hora. Corrió al cuarto de su hijo, estaba preocupado, miles de situaciones trágicas aparecieron en su cabeza, desde un huracán hasta una bruja malvada (Kikyo no estaba tan lejos de ese concepto).

Abrió la puerta de la habitación.

Lo que vio no se lo esperaba ni en millones de siglos, aquella hermosa mujer, con un camisón casi transparente y que le llegaba a la mitad del muslo, sus pechos eran muy notorios, la luz de la luna no dejaba pasar nada desapercibido, su cabellera azabache y muy brillante y sus mejillas levemente sonrojadas, era aquella mujer a la que había tirado al piso en el hospital y que ahora pasaba una temporada en su casa, no la había visto desde aquel día que la tiro, ya que estaba demasiado ocupado cuidando a su hijo, su hijo…que dormía placidamente en sus brazos y no solo eso, se aferraba tiernamente al camisón de aquella mujer ¿Por qué? Fue lo único que pensó.

Camino despacio y con cuidado hasta ellos, trato de separarlos pero le fue imposible, ella también estaba muy aferrada al pequeño, no podía permitir que esa mujer durmiera de esa forma iba a enfermar de un resfriado.

La tomo en brazos y con ella al bebe, que solo se removió un poco. La llevo a su habitación pasando por el largo pasillo, realmente tendría que redecorar ese pasillo le parecía muy tétrico, empujo la puerta con su espalda ya que estaba medio abierta, fue a la cama y la recostó de medio lado, con el bebe acurrucándose en sus brazos calidos.

Colocó almohadas a sus lados para evitar cualquier accidente, de forma sigilosa salió de aquel cuarto impregnado con el aroma de aquella muchacha.

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La vejiga le dolía tenía muchas ganas de ir al baño, asi que se dirigió al baño pero no sin antes acomodar las almohadas por seguridad del bebe, no sabía como había llegado a su cuarto con el niño en brazos, tal vez solo no se acordaba, entró al baño y cerro la puerta

El aroma a rocío de la madrugada adormecía sus sentidos, faltaba poco para que saliera el sol.

Hizo del baño, y luego de lavarse las manos salió. Quedó literalmente en shock.

Kikyo estaba tratando de asfixiar al bebe con una almohada. No supo como, ni en que momento, pero había cogido a kikyo de su larga cabellera y la había tirado al piso

-Que haces¡¡ estas loca o que??-grito enardecida kagome

-No te metas mugrienta¡¡- tirándose encima de kagome, la cogió del cuello para tratar de cortarle la respiración.

-Kikyo¡¡-Inuyasha acababa de entrar a la habitación con el tetero del bebe, pero al ver el panorama reacciono y tomo a kikyo de los hombros para ayudar a kagome

-Suéltame¡¡ suéltame¡¡- gritaba como desquiciada

Kagome tocia con fuerza tratando de recuperar el aliento, esa mujer estaba demente, se paro con ayuda de la cama y fue hasta el bebe que lloraba por la algarabía, sin mencionar el ultrajo que sufrió por parte de su propia madre. Lo tomo en brazos y trato de calmarlo.

Inuyasha zarandeaba a su mujer como trapo viejo- Que crees que haces¡¡ estas loca? Reacciona¡¡

-Quien la manda a meterse donde no la llaman¡¡ se metió en mi camino y me las pagara- clavando sus ojos en el pequeño que lloraba inconsolable-¡¡voy a sacar de mi camino a ese engendro aunque tenga que matarlo con mis propias manos¡¡- Inuyasha quedó ido ante el comentario, la soltó sin darse cuenta. Kagome al escuchar esas palabras acurruco mas al bebe en sus brazos a modo de protección- ese mal nacido tiene la culpa de todo¡¡- kagome no lo aguanto más y le pegó una certera y fuerte cachetada a kikyo, noto como un hilo de sangre se asomaba en su labio inferior, mientras su mejilla estaba roja por el impacto.

Kikyo quedó con el rostro de lado con los ojos muy abiertos. Todo fue silencio en ese instante, solo el llanto del bebe lo rompía

La señora kaede llegó tarde solo pudo escuchar el último comentario de la señora kikyo y la reacción de kagome, como pudo volvió a la tierra y saco a kagome de aquella habitación con el niño en brazos.

-mi niña cálmate por favor- decía kaede al ver a kagome dar vueltas por toda la habitación del bebe- por lo menos dame el niño y tranquilízate es malo para tu salud

-pero tía no me entiendes- deteniéndose de pronto- esa,…esa señora quiso matarme y peor aun a su propio hijo ¡por Dios¡ la voy a denunciar ahora mismo- dijo exaltada

-por favor kagome tranquilízate, no tomes decisiones apresuradas-

-como que apresuradas¡¡- mirándola con resentimiento- estas de parte de esa loca¡¡

-no es eso, no estoy deacuerdo para nada con lo que paso, pero entiende, hay que esperar el señor inuyasha, el es su esposo, el sabrá que será lo mejor para ella y el bebe- suspirando con resignación- mejor dame al bebe y tu vez a descansar a mi habitación

Kagome asintió y se lo paso a los brazos de kaede con mucho cuidado, pero el bebe comenzó a llorar nuevamente

-parece que se ha encariñado mucho contigo-dijo al ver la reacción del bebe- será mejor que lo duermas tu yo no podría ni siquiera calmar esos gritos

Kagome recibió de vuelta al pequeño, ella también se estaba encariñando mucho con el niño, diría que demasiado, eso no era bueno, la despedida iba a hacer muy dolorosa para ambos

Llamaron a la puerta

-adelante-

Inuyasha entro a la habitación con un semblante serio, fue la primera vez que lo detallo de pies a cabezas, era un hombre muy apuesto, de anchos hombros pero no demasiado, un cuerpo muy atlético, una cabellera negra como la noche y unos ojos dorados MOMENTO¡¡

-tu eres el señor Taisho?¡-pregunto incrédula

- si mucho gusto- kagome frunció el seño- ante todo quisiera pedirle disculpas por lo de aquella vez en el hospital- dijo con una pequeña reverencia

Kagome relajo su rostro- esta bien- con una sonrisa sincera, más vale tarde que nunca pensó

-kaede nos podrías dejar a solas por favor?

Kaede miró a kagome- claro- saliendo del cuarto del bebe

-me llamo kagome

-como dice?

-que me llamo kagome mucho gusto- después de todo era una descortesía no presentarse

-igualmente- inuyasha endureció nuevamente su rostro- quiero hablarle sobre lo sucedido- mirando esta vez al bebe que tenía en brazos parecía muy tranquilo- kikyo,…ella…

-ella es una loca¡¡-completo kagome

-ella tiene problemas, y no quiero que…

-ella tiene muchos problemas mentales y no puede estar cerca del bebe-dijo cortante

-usted no tiene derecho a decidir o no lo que sea mejor para el bebe-dijo perdiendo la paciencia, esa mujer era muy impredecible

-esto-si-que-es el-colmo—dijo palabra por palabra aun más incrédula que antes- esa mujer trato de matar a su hijo y después a mi¡¡

-por eso la quiero internar en una institución especializada-dijo seguro

Kagome aprovecho que el bebe se había dormido y lo recostó en su cunita-haga lo que quiera contar de que este lejos del bebe

-lían

-que?

-el bebe se llama lían

-es un bonito nombre- dijo encantada, con ojos brillantes

Inuyasha quedó ido con ese gesto

-no voy a levantar ninguna denuncia- mirándolo nuevamente a los ojos- pero si llega a estar cerca de el en otra ocasión, óigame muy bien, la denunciaré por tentación de homicidio

-puede estar segura- dijo recorriéndola de arriba abajo, todavía llevaba ese camisón casi transparente, sus caderas redondeadas al igual que sus perfectos senos. Kagome tuvo que desviar la mirada, esa sensación de ser recorrida de arriba a bajo por los ojos de inuyasha la estremeció, casi podía sentir sus manos sobre ella, en definitiva, era peligroso estar tanto tiempo a solas con el susodicho

-se…será mejor que me vaya ehh tengo que hacer otras cosas con su permiso

Kagome iba a tomar el pomo de la puerta cuando sintió una mano más grande sobre la suya

-no te vayas…-dijo con voz desquiciadamente sensual, maldición¡¡ es casado¡¡ pensó su moral…

Continuara

NOTAS DE AUTORA: pues les quiero agradecer a todos y cada uno por sus mensajes, muchísimas gracias por su apoyo, no saben lo importante que es para mí sus palabras

Nadja-chan: jajajajaja tenia que ser la bestia de Inu siempre de descuidado e impulsivo ¡¡gracias por tu mensaje¡¡ espero que este cap nuevo te haya gustado

ryomahellsing: muchas gracias por tus palabras no sabes cuanto me ayudan a seguir adelante ¡¡gracias¡¡

sonia sandria: espero que te haya gusta este nuevo cap muchas gracias por tu apoyo

kariko-12: gracias por tu mensaje y pues sip kikyo con sus mañas y sus actos egoístas …pero de eso no hablare mucho porque es algo que se aclarara más adelante jiji gracias¡¡

Tara esta es mi vida: no me queda sino darte las gracias por tus ánimos de verdad muchas gracias por tus palabras

dark priinCess: pues aquí te dejo este cap espero que sea de tu agrado y pues muchas e infinitas gracias por tu apoyo