THE BABYSITTER AND ME

THE BABYSITTER AND ME

CAPITULO V:

LLUEVEN PROPUESTAS

La calida brisa acariciaba su rostro y hacía que su cabellera azabache se elevara un poco. Kagome se encontraba en el patio trasero junto con Lían, estaban por primera vez jugando al aire libre, bajo un gran árbol.

La azabache alzo la mirada perdiéndose en el cielo azul. Hace más de una semana que no veía a Inuyasha, al parecer estaba preparando una especie de bienvenida a unos extranjeros muy importantes para su empresa. Suspiro profundamente. Volvió su mirada hacia Lían que estaba muy entretenido en sus brazos, jugando con un balón pequeño, justo para que sus pequeñas manitas lo pudieran sujetar. Podía sentir como Lían extrañaba a su padre, ya que Inuyasha no había estado tampoco con el en aquellos días, llegaba tarde y se iba muy temprano, por lo menos no era la única que lo extrañaba. Se sonrojo por pensar aquello.

De un momento a otro Lían comenzó a llorar; es cierto, recordó. Tomo uno de los teteros que estaban dentro del bolso y se lo dio, luego de un rato se durmió, pero aun seguía succionando el biberón, se veía tan tierno.

Decidió que ya era hora de entrar a la casa, ya estaba atardeciendo. Lo llevó hasta el cuarto de Inuyasha puesto que allí aun permanecía la cuna, lo iba a dejar en su cuna, pero como en tantas otras veces, Lían tenía otros planes, no la quería dejar ir, asi que en como en tantas otras veces, le toco recostarlo en la cama de Inuyasha junto a ella hasta que por fin la soltara. Pero esto no sucedió porque kagome también quedo rendida a su lado.

Las nubes que tocaba con las manos eran tan suaves; volar era la sensación más espectacular de la vida, el viento contra su rostro, ese sentimiento de la más pura e irreal libertad de poder hacer lo que fuera era magnifica. Todo era relativamente calma pero a la vez tanta adrenalina…. Un corrientaso por su cintura la hizo gemir muy bajito, no sabía que había sido aquello, pero de pronto sintió nuevamente aquel corrientaso pero esta vez subía muy despacio por su estomago con un destino muy claro. Puso instintivamente la mano sobre su estomago y sintió un bulto. Abrió los ojos de repente y se encontró con unos ojos ambarinos que poseían un destello rojizo, aquella mirada la estremeció de sobremanera; desvió la mirada y vio el lugar donde se encontraban; para su sorpresa no estaban en su habitación, estaban en el estudio y ella, pues ella estaba encima de sus piernas y recostada en su pecho

-que sucede?- pregunto Inuyasha

- como llegue aquí?-pregunto ya sabiendo la respuesta

-pues yo te cargue hasta acá- dijo simple y llanamente

-podrías…- mirando hacía su estomago- podrías sacar tu mano - dijo muy sonrojada

Inuyasha sonrió con malicia- no quiero-

Este sujeto siempre hace lo que quiere-debí imaginármelo- ya estaba resignada, Inuyasha era la persona más terca que había conocido. Desvió la mirada y se encontró con algo que la hizo fruncir el seño- no deberías tomar, ya te he dicho que no es bueno que lo hagas- mientras le quitaba la copa con alcohol y la ponía a un lado; luego clavo sus avellanas en los ambarinos

-y tu no deberías vestirte tan provocadora y además solo es una copa- dijo con sonrisa burlona. Kagome quedó perpleja, no esperaba que le dijera aquello.

-y tu no deberías ser tan pervertido y de copa en copa es que se vuelven alcohólicos- dijo seria. Ella llevaba puesto un short blanco con una blusa de tiritas sencilla con escote cuadrado, siempre se vestía de esa forma pero ahora con aquella declaración trataría de ponerse otra cosa.

Inuyasha la recorrió con la mirada descaradamente, de arriba abajo, para luego encontrarse nuevamente con los avellanas que lo observaban tímidos, sus mejillas mantenían aquel carmín característico en ella, y sus labios semiabiertos, invitándolos a probarlos y a desgarrarlos en un apasionado beso. Se acerco a ella lentamente. El corazón de kagome iba a detenerse en cualquier instante, sus manos se pusieron frías; trago duro al sentir aquel aliento calido sobre sus labios, cerró los ojos por inercia esperando consciente aquel roce. Inuyasha la contemplo abiertamente, estuvo a punto de rozar aquellos labios, pero en el último momento desvió sus labios hasta el oído de Kagome, para luego comenzar a mordisquear con suavidad aquel suave lóbulo, la escucho suspirar.

-no te besare…hasta que tu me lo pidas- dijo sensual en su oído

Sabía que la vida iba a sacarle cuentas por lo que iba a hacer pero también sabía que algún día iba a suceder.

Kagome se separo un poco de un sorprendido Inuyasha, para mirarlo a los ojos

-bésame…-dijo como un susurro, solo para que el la escuchara

Inuyasha no tardó mucho en reaccionar ante aquellas palabras, se lanzó en busca de aquellos labios tentadores. Sus labios se unieron con una dulzura que nunca olvidarían; era Inuyasha quien dirigía los suaves movimientos que luego se volvieron un huracán incontenible de pasión. Inuyasha la atrajo más hacía el, tomándola por la espalda, movió su otra mano que se había mantenido quieta bajo la blusa de kagome y la subió un poco hasta quedar justo debajo de su seno; ella solo gimió al sentir la intrusión en su boca de aquella lengua tan desquiciadamente adictiva.

La recostó en el gran sillón donde estaban y se posesiono encima de ella, sus labios hasta ese momento no se habían separado, pero la falta de aire los obligo. Kagome estaba roja, y un poco agitada, mientras que Inuyasha la observaba con ojos destellantes

-sabes delicioso…-le dijo insinuante

-sabes a whisky…- los dos soltaron una sonora carcajada

-deberías probarme otra vez…-mientras le besaba aquel cuello de porcelana

-y yo creo que deberíamos dormir un poco…-

-eres mala lo sabías?- preguntó juguetón

-no, solo cuidadosa-

Inuyasha se la quedó viendo como aquella vez…, como si quisiese pedir ayuda

-que sucede- pregunto inquieta

-me mataras si te digo- se recostó junto a ella, apoyando su cabeza en un hombro de kagome –

-no creo que sea para tanto- dijo divertida

-me odiaras de por vida, no me voy a arriesgar a eso- dijo serio, preocupantemente serio

-que necesitas…-pregunto decidida

Inuyasha poso su cabeza en una de sus manos, apoyándose con el codo, la quería ver cuando le dijera…-necesito que seas mi esposa…-

--

Y allí estaba ella, viendo aquel hermoso vestido de gala que estaba sobre la cama y una pequeña cajita que contenía un anillo; ambas cosas se las había enviando Inuyasha. Se sentía mal, muy mal, se sentía hasta usada, pero sabía que Inuyasha no era capaz de eso, el de verdad necesitaba ayuda, le había explicado la situación y sin más había aceptado, pero en verdad se sentía mal con ella misma y con Kikyo ¡¡yo no quiero suplantar a otra persona¡¡. Se tomó la cabeza con las dos manos, si seguía dándole vueltas al asunto le iba a dar una gran jaqueca

Llamaron a la puerta

-adelante- era Kaede

-mi niña el señor Inuyasha te manda a decir que ya va siendo hora de arreglarte- Kaede solo sabía una parte de la historia, sabía que iba ayudar a Inuyasha pero no sabía nada sobre su "relación", ni ella misma tenía claro que eran.

-esta bien- le dijo con una calida sonrisa. La bienvenida iba ser en la mansión y ya faltaban solo unas horas para que comenzara

Fue al baño a asearse, luego de unos minutos; la señora Kaede la ayudo a vestirse, y luego le comenzó a secar el cabello, se lo alació. Se colocó el anillo que le pareció insípido y luego ella misma se retoco un poco, ya que no necesitaba kilos de maquillaje para verse hermosa.

Se miró en el espejo, de verdad se veía muy bonita, el vestido era de color verde aguamarina, estaba hecho en seda, la tela se deslizaba delicadamente por su cuerpo, ciñéndole a la perfección su estrecha cintura; el vestido le llegaba hasta un poco más arriba de sus rodillas, en la parte de arriba el vestido tenía unos delgados tirantes que se amarraban detrás del cuello, el escote era en V con unos toques suaves de murano en el borde de este; desde las caderas habían unas aberturas que dejaban ver sus piernas bien torneadas, y para terminar unos tacones plateados que la hacían ver más alta y elegante.

-te ves hermosa mi niña- decía la anciana Kaede con ojos brillosos de alegría

-gracias- caminado hacía la cuna de Lían- y usted jovencito esta listo?- Lían movía sus manitas para que lo cargara

-Lían está muy encariñado contigo-

- lo se y yo también con el- dijo mientras lo acomodaba en sus brazos

-ya es hora de bajar, Inuyasha te debe estar esperando-

Kagome suspiro profundamente- vamos-

--

-es un gusto tenerlo aquí – saludaba Inuyasha a cada invitado que veía, aunque no se supiera los nombres de muchos

-Inuyasha donde esta?- preguntaba Miroku a inuyasha

-cálmate ya debe estar por bajar-

-hola Inuyasha como estas?-

-hola Sango, bien y tu como estas, como te trata el pervertido de Miroku-

-oye¡¡ estoy aquí¡¡-

Sango se echo a reír – el me trata muy bien pero- poniendo una cara más sería- no puedo creer lo que están haciendo-

-Sango no te preocupes todo va a salir bien, ya veras-

-si pero lo digo por aquella muchacha, no merece que la traten como clon de reemplazo-

-ella solo nos esta haciendo un favor- contesto Miroku- y creo que a Inuyasha le gusta que haga de su esposa-

Inuyasha se sonrojo- tu si dices tonterías- pegándole un cocotazo a Miroku en la cabeza- ella es muy especial para mí, es todo lo que diré- acotó con desición

Sango lo miraba alegre, el merecía ser feliz, rehacer su vida nuevamente, ojala que esta vez no se equivoque, pensó al recordar la arpía de Kikyo.

- y ya llegaron los empresarios extranjeros?- pregunto Sango

-no, todavía no llegan pero ya avisaron que venían de camino hacía acá- informo Miroku

Sango observo la gran sala, estaba totalmente llena de invitados, meseros y la orquesta que tocaba una melodía clásica, en resumen aburridora, pero acorde a la ocasión; desvió la vista hacía las escaleras y la vio- es ella?

Inuyasha dirigió su mirada a la cima de las escaleras y allí estaba ella, más hermosa que nunca, su cabellera azabache lacia con hondas en las puntas, caía libremente por su espalda, se veía tan delicada y elegante, con ese vestido que le quedaba a la perfección, su corazón se acelero a mil, al verla a los ojos tan brillosos como siempre; en sus brazos sostenía a Lían que se aferraba con ternura a ella. Kagome comenzó a bajar las escaleras, con la atenta mirada de todos, en que momento se convirtió en el centro de atención¡¡ pensó ella con un poco de nerviosismo. Inuyasha se poso al final de las escaleras para esperarla. Cuando llegó junto a el, Inuyasha se acerco a su oído y le dijo algo que la puso muy roja.

-ven y te presento a Miroku y a Sango- dijo llegando hasta ellos- les presento a Kagome-

-mucho gusto Kagome- dijeron al unisonido

-igualmente- dijo con una sonrisa

-y como esta el pequeño Lían?- pregunto Sango

-el esta muy bien- dijeron Inuyasha y Kagome al tiempo. Miroku y Sango se los quedaron viendo con sonrisa pícara

- podría cargarlo- pidió Sango con una mirada llena de ilusión

-claro-dijo Kagome entregándoselo en brazos; pero en menos de 3 segundos se puso a llorar

-creo que solo te quiere a ti…- dijo Sango entregándoselo de vuelta

-eso mismo digo yo- dijo Inuyasha

Kagome sonrió por el comentario- yo también lo quiero a el- mientras le tomaba una de sus manitas con cariño. Inuyasha no se aguanto al ver esta escena y la abrazó por detrás, rodeándola con sus brazos, por su estrecha cintura- cuanto desearía que fueses tú la madre de todos mis hijos…- le susurro en el oído, sintió el estremecimiento de kagome, menos mal que la tenía bien sujeta.

Miroku y Sango los dejaron solos, ya estaban sobrando en aquella escena, aunque Sango tuvo que sacar a rastras al chismoso de Miroku.

-que dices?- pregunto Kagome con hilo de voz

-lo que escuchaste, eso es lo que más deseo en este momento…-dijo sincero

-pero yo…-

-piénsalo…-dijo dándole un beso en la mejilla, para luego ir a saludar a unas personas que recién llegaban

Kagome se quedó de piedra ¡¡eso había sido una propuesta de…¡¡ De verdad necesitaba un trago. Como pudo movió sus piernas pero antes de que diera otro paso, Inuyasha la tomo de la mano, y le presento a otras personas, al parecer estos eran los dichosos empresarios

-ella es mi esposa kagome, la más hermosa de todas- Kagome se sonrojo por el comentario

-un placer conocerla, mi nombre es Hojo- dijo con una gran sonrisa

-igualmente- contesto de la misma manera- discúlpenme debo ir por el biberón de Lían- hizo una reverencia, y sin más se dirigió a la cocina, donde se encontró con Sango.

-te sucede algo Kagome?-

-no, es solo que me siento un poco cansada- camino hacía el mesón de la cocina donde Kaede había dejado el gran botellón con agua caliente, debía preparar el biberón de Lían, ese era el último del día y si no se lo tomaba se despertaría a mitad de la noche

-te ayudo?- pregunto Sango

-gracias-

-deberías sentarte, te ves un poco pálida-

Kagome le regaló un sonrisa y tomo uno de los banquillos de la cocina para sentarse

-creo que han sido muchas emociones por una noche- dijo con cansancio

-yo creo que es otra cosa- dijo una voz muy conocida por ella

-por que lo dices tía Kaede?-

-no te has tomado las pastillas verdad?-preguntó sabiendo la respuesta

-últimamente se me ha olvidado- mientras bajaba la mirada

-sabes que si no te cuidas podría ser peor, la anemia puede complicarse hasta llegar a un cáncer de sangre-dijo kaede preocupada

Kagome la vio con horror- no me descuidare más lo prometo-

-hay mi niña, ya perdí la cuenta de todas tus promesas, solo espero que esta sea real- dijo saliendo de la cocina

-debes cuidarte- le sugirió Sango

-lo se-dijo con congoja

-toma ya esta listo- le dijo entregándole el biberón

-gracias Sango-

--

Kagome venía bajando las escaleras de mármol, acababa de acostar a Lían en la cuna, duró casi medio hora esperando a que la soltara.

-me concede esta pieza- le pidió hojo con una pequeña reverencia

-claro- tomando la mano que le ofrecía

Hojo la condujo a la mitad del salón, para luego tomarla de la cintura con una mano y con la otra le sostuvo su delicada, comenzaron a bailar lentamente al ritmo de la música de la orquesta

-su hijo se ve muy saludable- le dijo bajito en su oído

Kagome se tenso en ese instante, pero siguió bailando como si nada, la vedad es que no le gustaba decir mentiras, pero justo esta mentira, era la que más deseba que fuese realidad

-si el se encuentra muy bien…-dijo con una gran sonrisa

- se parece mucho a su padre-

-si eso dicen todos- la verdad es que se estaba aburriendo

-Inuyasha tiene mucha suerte en haberte encontrado, eres muy hermosa- Kagome se separo un poco de el ¡¡esta coqueteando conmigo¡¡ No sabía que decirle- usted es muy hermosa…-

-eso mismo pienso yo- dijo Inuyasha entrando en esa comprometedora escena, se veía tenso, demasiado- me permite bailar esta pieza con mi mujer?- dijo con tono posesivo, sobretodo en las dos últimas palabras

-claro- contesto Hojo con una sonrisa amable, luego se giro sobre sus talones para tomar otro rumbo

Inuyasha la tomo con fuerza de la cintura, pegándola totalmente a su fornido cuerpo, paso la otra mano por su nunca, enredando sus dedos en la cabellera azabache – eres mía ¿lo sabes?- mientras comenzaba a dirigir los pasos- no me gusta que bailes con otro que no sea yo- plantando un beso en sus labios, la tomo desprevenida, apenas y le dio tiempo de corresponder aquel beso tan…fogoso… Inuyasha le lamió el labio inferior para luego morderlo con un poco de agresividad

Las personas a su alrededor se los quedaron viendo, pero luego apartaron sus chismosas miradas.

-señor Taisho me parece o esta un poco celoso- dijo la azabache cuando se separaron

-yo diría que mucho…-dijo suave en su oído; la escucho reír bajito- y ya lo pensaste…?

Kagome se tenso

-en realidad eres muy impulsivo…-dijo más para ella misma

-y eso quiere decir que…-

-que no es una desición que deba ser tomada por un arranque ¡¡por Díos nosotros no somos ni novios¡¡-

-pero eso no importa-dijo serio

-mira- separándose un poco de el para verlo a los ojos- tal vez lo que hay entre nosotros solo sea algo físico, tal vez solo sea eso…-

-escúchame kagome- dijo tomándola de los brazos con un poco de fuerza-yo se que esto no es solo físico, es algo que va más allá- dijo tratando de hacerla recapacitar- kagome soy libre…soy libre de escogerte como la mujer de mi vida- la encarcelo en sus brazos – quiero que seas mi esposa…-dijo decidido e ilusionado-ven sígueme…-dijo tomándola de la mano y guiándola hacía el estudio con la atenta mirada de Miroku y Sango.

Al llegar al estudio cerró las puertas con seguro; necesitaba estar a solas con ella-kagome…- dijo acariciándole la mejilla- acaso no lo sientes…- dijo mientras kagome cerraba los avellana intoxicada con aquella caricia- dime, no lo sientes…?-volvió a preguntar insistente- solo déjate llevar-

-Inuyasha…-abrió nuevamente los avellanas, y se encontró con algo que no esperaba- Inuyasha yo no creo que…-poniéndose roja por lo que veía

-solo acéptalo, y luego me das una respuesta- dijo quitándole aquel anillo que parecía falso, para luego ponerle el anillo de plata que tenía un pequeño pero fino diamante, el anillo era realmente hermoso

-Inuyasha es hermoso pero es que hayyyy, todo es tan difícil, no se que decir…- se tocó la frente, una punzada la hizo cerrar los ojos con fuerza-

-Kagome te sientes bien?- dijo Inuyasha agarrándola del brazo

-es solo dolor de cabeza, es todo-dijo acercándose hacía Inuyasha para abrazarlo- gracias por el anillo te prometo que lo pensare- dijo poniendo su mejilla contra el pecho de el-solo quiero descansar…-

-entonces te cargo-

-que dijis….- no puedo terminar porque Inuyasha la tomo en brazos y se la llevo estilo recién casados- bájame Inuyasha¡¡ no te atrevas a abrir esa puerta ¡¡bájame¡¡-pero de golpe cayó cuando Inuyasha abrió la puerta y comenzó a caminar con ella en brazos por la mitad del salón con la atenta mirada de todos los invitados que se los quedaron viendo sin expresión, pero había una pareja que estaba brindado por la escena presenciada.

Kagome trataba de esconderse en el pecho de Inuyasha todo lo que podía pero por más que lo intentaba no podía fundirse con el ojidorado

-eres de lo peor¡¡- casi le partió el tímpano cuando iban de camino por el pasillo con dirección al cuarto de Kagome

-pero asi me quieres…- dijo arrogante y pícaro

CONTINUARA…

Gracias por todos y cada un de sus comentarios, de verdad se lo agradezco en el alma… dentro de poco empiezan mis segundos parciales asi que aprovechare el tiempo al máximo para dejar listo los demás capítulos

Bye cuidense

Gracias por esperarme¡¡